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Américo Vespucio

Chapter 33: III.
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About This Book

El autor reconstruye y critica la actividad de un navegante florentino en los inicios de la exploración americana mediante el examen crítico de documentos y cartas contemporáneas. Compara versiones contradictorias, privilegia un códice dirigido a Lorenzo de' Medici encontrado en la Biblioteca Ricardiana y confronta esa lectura con la carta atribuida a Pedro Soderini y con las interpretaciones de otros historiadores. Publica ambas cartas en apéndices y discute la veracidad de supuestos viajes posteriores, concluyendo que no existe respaldo archivístico para expediciones adicionales. Además contextualiza la empresa exploradora desde perspectivas marítimas, económicas e históricas.

VIAJE SEGUNDO.

En cuanto al segundo viaje y á lo que en él ví mas digno de memoria voy á exponerlo del modo siguiente: Partimos del puerto de Cádiz con tres naves de conserva el dia 16 de Mayo de 1499 y empezamos nuestro camino derecho á las Islas del Cabo Verde, pasando á vista de la Isla de la Gran Canaria, hasta llegar á una isla que se dice Del Fuego[15] donde hicimos nuestra provision y partimos de ella tomando rumbo por el S. E. y en cuarenta y cuatro dias fuimos á dar con una tierra nueva, que la juzgamos tierra firme y contigua con la arriba mencionada, la que está situada dentro de la Zona Tórrida y mas allá de la Línea Equinoccial por la parte del Sur, sobre la cual alza el polo del Meridiano ocho grados y dista de dicha isla por el S. E. ochocientas leguas. Encontramos que eran iguales los dias con las noches, cuya tierra la reconocimos toda anegada y llena de grandísimos rios, al extremo de no poder acercarnos á ella con nuestros botes. Vimos por las orillas señales de ser la tierra poblada; levamos anclas y fuimos á descubrir un punto mas practicable. Encontramos en esta costa que las corrientes del mar eran de tanta fuerza que no nos dejaban navegar y todas venian del Sur, resolviendo por esta razon, dirigirnos á la parte del N. O. por donde navegamos hasta encontrar un bellísimo puerto, que estaba formado por una gran isla que protejia la entrada.[16]

Partimos de aquí y entramos en la ensenada donde encontramos tanta gente que era una maravilla é hicimos amistad con ella, obteniendo ciento cincuenta perlas en cambio de algunas bagatelas. Aquí vimos que los habitantes bebian un líquido hecho con frutas y semillas como la cerveza y entre esas frutas pudimos gustar los mirabolanos que es una fruta muy gustosa y saludable.

La tierra es muy abundante de alimentos y la poblacion muy pacífica. Estuvimos en este puerto veinte y siete dias viendo mucha poblacion que venia del interior á vernos, maravillándose de nuestra figura, de nuestras armas y vestidos y de la forma y grandeza de nuestras naves. Por esta gente supimos como existia hácia el Poniente otra poblacion que eran sus enemigos y que poseian infinitas perlas diciéndonos como los pescaban y de qué modo nacian.

Partimos de este puerto y navegamos por la costa viendo de contínuo gente en la playa; al cabo de muchos dias fuimos á dar con un puerto porque necesitabamos reparar unas de nuestras naves que hacia mucha agua, pero la poblacion aqui era tan esquiva que no pudimos tratar con ella y fuimos á una isla que distaba de tierra unas diez y ocho leguas, que encontramos estar habitada por una gente de feo aspecto, pero con la cual pudimos entrar en relacion;[17] despues de haber desembarcado en la Isla de los Gigantes que asi la llamo por la alta estatura de sus moradores, resolvimos volver á Castilla porque habiamos estado en el mar ya cerca de un año, carecíamos de víveres y los pocos que quedaban estaban perdidos á causa de los grandes calores, porque siempre habiamos navegado por la Zona Tórrida y atravesado dos veces la Línea Equinoccial, pues como dije arriba, fuimos hasta el grado ocho de latitud Sur y aqui estamos en diez y ocho grados latitud Norte. Con esta resolucion tuvimos la suerte de llegar á un punto donde hallamos una poblacion que nos recibió muy amistosamente y obtuvimos de ella gran cantidad de perlas. Detuvímosnos aqui cuarenta y siete dias, habiendo sabido cómo y dónde pescaban estas perlas, habiéndonos dado muchas ostras en las cuales estaban aun incrustadas las perlas; llegando á saber que si no están en sazon y no se desprenden por sí mismas, no sirven, ni tienen lucimiento alguno. Partimos de aqui y fuimos á dar á la Isla Antilla que es la que descubrió Cristóbal Colon algunos años antes, donde hicimos provision y estuvimos dos meses y diez y siete dias, pasando muchos peligros y trabajos con los mismos cristianos que nos hostilizaban, creo que por envidia. Partimos de dicha isla el 22 de Julio y navegamos un mes y medio al cabo de los cuales entramos al puerto de Cádiz, el 8 de Setiembre.

VIAJE TERCERO.

Estando en Sevilla reposando de tantos trabajos que habia pasado en estos dos viajes, y deseoso de volver á la tierra de las Perlas, ocurriósele al Rey Don Manuel de Portugal querer servirse de mí; y vino un mensajero con letras de S. M. en las que me rogaba que fuese á Lisboa, prometiéndome favorecerme. Fuí aconsejado para no ir y despedí al mensajero disculpándome. Pero en seguida envióme otro mensajero que lo era Bartolomeo del Giocondo, con instrucciones para llevarme de cualquier modo, y por fin me decidí á venir, lo que fué mal visto por los que me conocian, pues en Castilla estaba muy considerado y en buena posicion y lo peor fué que me partí insalutato hospite; pero en fin, así lo hice y presentándome ante este Rey, mostró tener placer de mi llegada y me rogó que fuese con tres naves que estaban prontas para descubrir nuevas tierras, y como un ruego de un Rey es mando, tuve que acceder y partimos de este puerto de Lisboa el 10 de Mayo de 1501 y tomamos nuestra derrota por la Isla de la Gran Canaria, pasando á vista de ella y de ahi fuimos por la costa de Africa hácia el Occidente en un puerto que se dice Bisenegue en Etiopía, que está dentro de la Zona Tórrida á los catorce grados y medio de latitud, donde estuvimos once dias haciendo nuestras provisiones. Partimos de este puerto y navegamos por el S. O. tomando un cuarto al Sur y á los sesenta y siete dias llegamos á una tierra que distaba de dicho puerto cien leguas al S. O. y en esos sesenta y siete dias esperimentamos el peor tiempo posible á causa de aguaceros, turbonadas y tormentas; porque estábamos en tiempo contrario, pues casi toda nuestra navegacion fué por el paralelo de la Línea Equinoccial. Plugo á Dios mostrarnos tierra nueva lo que fué el dia primero de Agosto; echamos ánclas á media legua de la costa yendo en nuestros botes á ver la tierra, que era muy amena y poblada. Tomamos posesion de ella á nombre de este Serenísimo Rey y encontré que estaba cinco grados mas allá de la Línea Equinoccial hácia el Sur.[18]

Partimos de este lugar y seguimos nuestra navegacion entre el Este y el Sur, que asi corria la tierra é hicimos muchas escalas. Y asi navegamos hasta encontrar un Cabo que, le pusimos por nombre Cabo de San Agustin, distante cincuenta leguas del otro punto en que llegamos, cuyo cabo está á los ocho grados latitud Sur y de aqui corrimos hácia el Sur hasta el grado treinta y dos, donde no veiamos ya la Osa Menor y la Mayor quedaba muy baja y casi se mostraba al fin del horizonte y nos regiamos por las estrellas del otro Polo que son muchas, mucho mayores y mas lucientes. De la mayor parte de ellas dibujé sus figuras con la declaracion de los círculos que describian al rededor del Polo Austral, con sus diámetros y semidiámetros, como podrá verse en mis Quattro Giornate.[19] Recorrimos esta costa por cerca de setecientos cincuenta leguas; ciento cincuenta del Cabo dicho de San Agustin hácia el Poniente y seiscientas hácia el Sur. Y si quisiera referir las cosas que en esta costa vi no me bastarian otras tantas hojas; basta decir que hay infinita cantidad de árboles de campeche y de otros muy apreciados. Y habiendo estado ya en el viaje cerca de diez meses, resolvimos ir á navegar por otra parte, confiándoseme la direccion de las naves; ordené se hiciera provision para seis meses y despues empezamos nuestra navegacion por el S. O. y esto fué el 15 de Febrero, cuando ya el sol se acercaba al Equinoccio y tanto navegamos que nos encontramos en un punto en que el Polo alzaba sobre nuestro horizonte treinta y dos grados.[20] Ya no veiamos las estrellas de la Osa Menor ni de la Mayor, hallándonos distantes del puerto de donde partimos, unas quinientas leguas por el Sur y esto fué el dia 3 de Abril en que estalló una tormenta tan furiosa que nos hizo arriar nuestras velas y correr al palo seco, con mucho viento que venia del S. O.[21] Las noches eran muy largas, que algunas teniamos de quince horas pues en esta region se apróxima el invierno por este tiempo. Corriendo esta tormenta, avistamos nuevas tierras por las cuales navegamos cerca de veinte leguas; siendo las costas muy bravas y no viendo en ellas puerto alguno, resolvimos volvernos al camino de Portugal, y fué muy buen consejo, pues de cierto, si tardamos mas tiempo, nos hubiéramos perdido, y asi teniamos el viento de popa. Seguimos cinco dias hallándonos ya cerca de la Línea Equinoccial en mares mas templados y quiso Dios escapáramos de tanto peligro. Nuestra navegacion fué por el viento Norte N. E. porque nuestra intencion era ir á reconocer la costa de Etiopía de la cual distábamos mil trescientas leguas, á la cual llegamos el dia 10 de Mayo, en el punto que se llama la Sierra Leona, donde estuvimos quince dias al fin de los cuales partimos hácia la Isla de los Azores, que distan de aquel lugar cerca de setecientas setenta leguas, en cuyas islas estuvimos otros quince dias tomando algun descanso y por último partimos para Lisboa de la cual estábamos mas al Occidente trescientas leguas, entrando por fin á dicho puerto el 7 de Setiembre de 1502: habiendo empleado en este viaje cerca de diez y ocho meses y once dias.

VIAJE CUARTO.

Réstame decir las cosas que ví en el cuarto viaje y por estar ya cansado y además porque este viaje no se realizó segun me lo habia propuesto á causa de una desgracia que nos sucedió en el Atlántico, como tendré ocasion de referirlo, trataré de ser muy breve y conciso. Partimos de este puerto de Lisboa seis naves de conserva con propósito de ir á descubrir una isla hácia el Oriente que se llama Malaca, de la cual se tiene noticia de ser muy rica, y que es como el emporio de todas las naves que vienen del Mar Gangético y del Mar Indico, como Cádiz lo es de todas las naves que pasan de Oriente á Poniente y vice-versa, por la vía de Calcuta y esta Malaca está mas al Occidente que Calcuta y á mayor altura hácia el Mediodia pues sabemos que está á treinta y tres grados del Polo Antártico. Partimos el 10 de Mayo de 1503 y fuimos derecho á las Islas del Cabo Verde, donde hicimos nuestras reparaciones, empleando en ellas trece dias y al fin partimos para nuestro viaje hácia el S. E. Como nuestro Capitan Mayor fuese hombre presuntuoso y terco, quiso ir á reconocer la Sierra Leona, tierra de la Etiopia Austral, contra la voluntad de todos nosotros. Navegando asi, cuando avistamos dicha tierra, fueron tantas las turbonadas y el mal tiempo, que á pesar de haber estado por cuatro dias á vista de ellas, no pudimos atracar, viéndonos obligados á volver á nuestra verdadera navegacion, tomando rumbo S. O. Despues de haber hecho unas trescientas leguas, descubrimos una tierra que vimos ser una isla en medio del mar, de costa alta y solo de dos leguas de largo por una de ancho que no está habitada. En esta isla perdió nuestro Capitan Mayor su nave, dando con ella en un escollo no salvándose sinó la tripulacion. Por órden suya fuí á buscar un surtidero en esta isla, hallándolo bastante bueno é hicimos provision de agua y leña; partimos despues hácia el S. O. porque teniamos una órden del Rey por la cual, cualquiera nave que se perdiese de la flota, fuese á las tierras descubiertas en el viaje pasado. Descubrimos alli un puerto que le pusimos por nombre Bahia de Todos Santos, donde merced al buen tiempo llegamos en diez y siete dias pues dicha isla distaba como unas trescientas leguas.[22] Esperamos dos meses á nuestro Capitan y viendo que no venia, acordamos correr la costa navegando adelante como unas doscientas sesenta leguas, hasta encontrar un puerto donde resolvimos hacer una fortaleza; la hicimos dejando en ella veinticuatro cristianos que habia recogido de la nave Capitana que se perdió. En este puerto estuvimos cinco meses ocupados en construir la fortaleza y en cargar nuestras naves de campeche, no pudiendo continuar la navegacion, porque no teniamos gente y faltaban muchos aparejos, por lo cual resolvimos volvernos á Portugal. Esta tierra está fuera de la Línea Equinoccial diez y ocho grados[23] hácia la parte del Sur y treinta y siete grados de longitud de Lisboa á cuya ciudad llegamos en setenta y siete dias el 18 de Junio de 1504.

Dada en Lisboa á 4 de Setiembre de 1504.

Servidor:

Américo Vespucio.


III.

EXTRACTO DE DOS CARTAS

DIRIGIDAS POR AMÉRICO VESPUCIO

A LORENZO DE MEDICI,

RESPECTO A SU TERCER VIAJE,

CON OBSERVACIONES CRÍTICAS SOBRE ELLAS.

A mas de estas dos cartas, parece que Vespucio escribió:—1o La relacion de sus dos primeros viajes, dirigidas al Rey de España, segun dice en el exordio de la carta á Soderini—2o Un folleto titulado "Le Quatro Giornnate" en que minuciosamente relataba sus viajes y sus observaciones astronómicas, de cuyo folleto habla con frecuencia en sus cartas—3o Un cuaderno ó diario de sus dos últimos viajes que dice retenia el Rey de Portugal—4o Una carta dirigida tambien á Lorenzo desde la costa de Guinea, cuando iba para su tercer viaje.—Ninguno de estos cuatro escritos han aparecido hasta la fecha á pesar de los esfuerzos hechos por encontrarlos.

De las dos cartas dirigidas á Lorenzo de Medici, juzgo que fuese la primera la dirigida de la costa de Guinea, por las siguientes palabras de la carta publicada por Francisco Bartolazzi por primera vez en 1789 y cuyo exordio, dice:

"La última escrita á V. M. fué de la costa de Guinea, de un lugar que se dice Cabo Verde, en la cual os instruí del principio de mi viaje y por la presente lo haré de la continuacion y fin de ese mismo viaje."

Nótese que Vespucio dice:—la última escrita á V. M. etc., lo que quiere decir que ya habia escrito su carta referente al primer viaje que publicamos al principio de este Apéndice, y tal vez otra referente al segundo viaje, pero esta no se ha hallado, ni hay datos para creer que existiese, sino la conjetura racional que escribiendo sobre su tercer viaje, debia haber escrito tambien sobre su segundo,—tanto mas, cuanto que este exordio lo concluye can las siguientes palabras:—por lo cual determiné dar á V. M. noticia de esta tierra como lo he hecho siempre respecto de mis anteriores viajes.

Debemos pues deplorar tambien la pérdida de la narracion de su segundo viaje dirigida á Lorenzo de Medici.

Esta carta de que nos ocupamos, principalmente habla de la Zoología, Botánica y Antropología.—Respecto á la Cosmografía no contiene sino lo siguiente:

"Corrimos tanto por estas mares, (rumbo S. S. O.) que entramos en la Zona Tórrida y pasamos la Línea Equinoccial al Sud, hácia el Trópico de Capricornio, hasta que alzaba el polo sobre el horizonte cincuenta grados y navegamos cuatro meses y veintisiete dias, no viendo ya la Osa Mayor ni la Menor y por el contrario muchos cuerpos celestes que no se ven jamás al Setentrion etc., etc."

La otra carta se publicó por el padre Canovai, como la segunda de las halladas con direccion á Lorenzo de Medici; segunda es en efecto, en el órden del hallazgo, pero debe ser la última en el órden cronológico, por las razones siguientes:

En primer lugar Vespucio empieza la carta diciendo que hace poco refirió algo relativo á las partes del mundo donde fué con las naves del Rey de Portugal:

"Ai giorni passati pienamento diede avviso alla S. V. del mio ritorno: e si ben mi ricordo, le racontai di tutte queste parti del mondo nuovo alle qualle io era andato con le caravelle del Serenissimo Re di Portogallo etc." Si esta carta siguiese inmediatamente á las referentes al primer y segundo viaje, no diria que fué con las naves del Rey de Portugal sinó de Castilla.

En segundo lugar, dice Vespucio, en el mismo exordio, que de estas tierras hablará ahora mas minuciosamente, lo que quiere decir que ha hablado ya de ellas mas someramente.

En esta carta ya el navegante Florentino se muestra desengañado de que estas tierras fuesen el confin del Asia:—"Sicché, dice, non senza cagione l'habiamo chiamato Mondo Nuovo, per ché gli antichi tuttí non n'ebbero cognizione alcuna e le cose che sono state nuovamente da noi ritrovate, trapassano la loro openione etc."

Concuerda esta carta con el capítulo tercero de la dirigida á Soderini en todo lo principal, justificándose nuestra opinion de que, si bien esta última carta fué antedatada y alterada, no es apócrifa y que se antedató y alteró solo para hacer creer que Vespucio llegó antes que Colon al Continente Americano, de modo que las alteraciones van desapareciendo á medida que nos alejamos del primer viaje.

Despues de referir la partida de Lisboa en 13 de Mayo de 1501, dato que no aceptamos y que solo aceptariamos si viesemos el original, por las razones expuestas en el capítulo XI, despues de referir la escala en la costa de Guinea, despues de narrar que anduvieron perdido y que hallaron el rumbo gracias á sus observaciones, dice:

"Esta tierra firme (la hallada) empieza mas allá (al Sud) de la Línea Equinoccial, ocho grados hácia el Polo Antártico y tanto navegamos cerca de esa costa que pasamos el Trópico de Capricornio en diez y siete grados y medio hácia dicho Polo y tuvimos el horizonte levantado á cincuenta grados."

Es notable la concordancia de esta carta con las otras aun en este error que ya hemos demostrado.—Es materialmente imposible que hubieren alcanzado los cincuenta grados sin tropezar con las islas de Falkland y sin notar las variaciones del clima frio.—Por otra parte las leguas que se dicen recorridas no dan esa latitud, ni ménos el tiempo empleado en el viaje.

Vespucio arribó en este viaje á ocho grados latitud Sud, esto es cerca de Pernambuco, de allí navegó proximamente trescientas leguas al Sud, donde halló un Cabo, que está vuelto hácia medio dia; trescientas leguas dan quince grados que, sumados á ocho, dan veintitres grados, latitud que corresponde á Cabo Frio; de este cabo, siguió algo la navegacion, pero por mucho que siguiese no podia ser arriba de ciento y tantas leguas, es decir siete grados mas; lo que nos dá una latitud de treinta grados y no cincuenta—es decir la latitud de Porto Alegre, como demostramos en el Capítulo XI.—Un cinco puede confundirse con un tres, al menos es la cifra con que tiene mayor analojía de figurabilidad, y en la escritura antigua mucho mas que en la moderna.

En justificacion citaremos las palabras textuales de Vespucio:

"Fummo adunque tra noi de concorde parere di navigare preso di questa Costa e di non lasciarla mai di vista."

"Navigamo adunque tanto, que giungemno á un certo Capo di questa terra il quale é volto verso mezzo giorno, questo capo, dal luogo dove prima vedemmo terra e lontano forse trecente leghe."

Hasta aqui se combina la razon con los hechos; agrega Vespucio:—"Il capo di questa terra ferma ritrovata che volge verso mezzo giorno ci misse in magior desiderio di cercarla e considerarla diligentemente. Si ché di comune consentimento fu deliberato di cercar questo paese é intender i costumi e gli ordine di quella gente."

"Navigammo adunque presso de la costa quasi seis cientas leguas, bajando con frecuencia en tierra, etc., etc."

¿Como deben entenderse esas seiscientas leguas?

Si del Cabo Frio, es decir de veintitres grados, se navegan seis cientos leguas al sud se llegaria á la latitud cincuenta y tres, es decir á la altura del Estrecho. Pero fijemonos en el sentido preciso de la narracion; es despues de decir que resolvieron navegar adelante del Cabo Frio y de expresar el objeto de esa navegacion que era conocer bien el pais; es despues de concluido ese periodo, que dice, empezando uno nuevo:—"Navigammo adunque preso della costa quasi seis cientas etc." Esto dá á entender que se habla de la suma total de las leguas navegadas desde el punto de llegada; el advervio adunque indica resumen, conclusion, es advervio de modo que quiere decir:—por consiguiente:—y tal advervio no se emplea para enumerar una nueva distancia, sino para reanudarla con otra anterior; esa frase quiere decir: navegamos por consiguiente seiscientas leguas.

En segundo lugar, no dice Vespucio, que esas leguas fuesen medidas exactamente, sino que las calculaba aproximativamente:—Navigammo adunque quasi etc.—Asi pues, desde el grado ocho al veintitres, van trescientas leguas; quedan trescientas mas del cálculo de Vespucio, de las cuales debe deducirse las que se incluyen por error ya que él mismo dice que eran calculadas, aproximativamente y deben deducirse tantas, cuantas demuestra la relacion del clima y del tiempo empleado en este viaje que no duró sino quince meses, segun el final del Capítulo III. de la carta á Soderini, tiempo insuficiente para llegar basta el Estrecho.

Debemos exponer aquí que en esta carta de Vespucio se lee un párrafo que aparentemente se opone á nuestra demostracion.—Ese párrafo es el siguiente:

"Adunque, siccome ho predetto, da Lisbona, donde ci partimmo, la quale é lontana dall' Equinoziale verso tramontona quasi per quaranta gradi, navigammo insino á quel paese che é di lá dall' Equinoziale, cinquanta gradi, i quali somati faranno il número di novanta, il qual número é la quarta parte del grandissimo cercolo, secondo la vera razione del número insegnataci dagli antichi. A tutti é adunque manifesto, noi aver misurato la quarta parte del mondo."

Segun este párrafo parece que el grado cincuenta no ha sido error de copia, sino error de cálculo del mismo Vespucio,—pero la autenticidad de este párrafo es muy poco admisible;—en primer lugar, los grados que aquí aparecen en letras, se leen en cifras en todas las relaciones del navegante florentino; en segundo lugar, no es estilo suyo recapitular en párrafos sucesivos lo demostrado en párrafos anteriores; en tercer lugar, Lisboa no está en los cuarenta grados latitud Norte, sino en treinta y ocho grados y cuarenta minutos: en cuarto lugar, si el mismo Vespucio empieza el párrafo reconociendo que esa latitud no es exacta, no puede concluir diciendo que habia medido la cuarta parte del meridiano exactamente, sinó casi la cuarta parte; y si al arco que midió Vespucio hay que rebajarle cerca de dos grados, de parte de la latitud septentrional.—¿Con cuanta mas razon deberá bajarse el número de grados de parte de la latitud Sud, mucho menos conocida en aquellos tiempos?

En quinto lugar no se ven en esta carta voces españolas ó españolismos, como en las anteriores, porque el editor de este códice, ha reducido el texto á vulgar lengua Toscana, prueba evidente de que ha habido alteraciones en esta edicion.

La mano estúpida de los parciales de Vespucio se ha entrometido desde el siglo XVI á hacer alteraciones en sus escritos y esta oficiosidad indigna de quien pretende escribir la historia, es la que mas ha perjudicado la fama del pobre Américo,—que en este párrafo ha querido decir, sin escribir en letras el número de grados, que ha medido un arco del meridiano, muy cerca del cuadrante ó de los noventa grados.

Por confuso que sea un documento y por mas que quiera alterarsele, siempre queda un rastro que la sana crítica aprovecha, como de la luz extinguida, suele quedar una chispa que basta un soplo para reanimarla.

En este caso, quedó el deficit de la latitud de Lisboa y la palabra—quasi—usada al principio del párrafo y estos rastros, unidos con la combinacion de climas y de tiempo empleado en el viaje, nos han traido sin esfuerzo al descubrimiento de la verdad.

Es pues evidente que Vespucio no navegó sino hasta el grado treinta latitud Sur, á la altura de Porto Alegre y es evidente tambien que desde Lisboa, á treinta y ocho grados, cuarenta minutos hasta este punto, mensuró un arco del meridiano de mas de sesenta y ocho grados—ó casi el cuadrante del mismo.

Tal es nuestra opinion y los que quieran leer todos los textos de las relaciones de Vespucio, pueden consultarlos en la obra del Sr. Varnhagen que se halla en la Biblioteca Provincial de esta Ciudad.


FIN DEL APÉNDICE.


ÍNDICE.

pág.

Advertencia V.


INTRODUCCION.

Los mares unen y no separan los Continentes—La navegacion
es tan antigua como la humanidad misma—Europa, tierra de
promision de los antiguos—América, tierra de promision de
los modernos—Exploracion terrestre del Asia—Marco Polo—Camino
marítimo—Gran problema económico—Grandes
descubrimientos 1


CAPÍTULO PRIMERO.

Teoría del descubrimiento—Pablo Toscanelli—El descubrimiento
de América como revolucion geográfica y económica—Teoría de
Toscanelli—Viaje de circunvalacion—Itinerario—Cálculo de las
distancias 5


CAPÍTULO II.

Cristóbal Colon—Su residencia en Lisboa—Correspondencia con
Toscanelli sobre las tierras incógnitas—Epoca en que resolvió
llevar á la práctica esas teorías—Viaje á los mares septentrionales—Proposicion
al rey de Portugal—Rechazo—Partida á
España 11


CAPÍTULO III.

Situacion de la España—Reinado de Don Fernando y Doña
Isabel—Anarquía—Guerra cívil—Fanatismo—Restablecimiento
de la Inquisicion—Influencia del Clero—Expulsion de los
judios y moros—Odios entre España y Portugal 17


CAPÍTULO IV.

Los Conventos—Llegada de Colon á el de la Rávila—Opinion de
algunos autores—Colon en la Corte—Exámen de su proyecto—Su
rechazo—Nuevas tentativas—Proyecto de marcha—Carta
del Rey de Francia—Aceptacion de su proyecto en principio—Inconvenientes
en la práctica—Aceptacion definitiva del
proyecto 25


CAPÍTULO V.

Aprestos para la marcha—¡Á que poco costo adquiría la España
un mundo!—Partida de la expedicion—Derrotero—Descubrimiento—Asombrosos
errores—Desviacion de la brújula—Verdadero
descubrimiento de Colon 33


CAPÍTULO VI.

Divagacion por el archipiélago de las Antillas—Pérdida de la
nave principal—Desercion de la "Pinta"—Viaje de regreso—Escala
en Portugal—Felonía de Pinzon—Coincidencias favorables
para la España—Célebres doctrinas respecto á las tierras
de infieles—Bula de demarcacion—Triunfos de la diplomacía
portuguesa 39


CAPÍTULO VII.

Segundo viaje de Colon—No fué de descubrimiento sinó de
colonizacion—Crueldad de los Españoles—El Padre Las Casas—Licencia
para hacer nuevos descubrimientos—Su modificacion—Tercer
viaje de Colon—Su conjetura de que la tierra descubierta
fuese un continente—Ojeda, y su expedicion en 1499—Pedro
Alonso Nuñez—Vicente Yanez Pinzon—Diego Lope—Rodrigo
Bastidas—Pedro Alvarez de Cabral—Cuarto viaje de
Colon—Américo Vespucio 47


CAPÍTULO VIII.

Florencia—Monumentos á Vespucio—Obras escritas sobre él—Nacimiento
y familia de Vespucio—Su relacion con Lorenzo
el Magnifico—Comisionado por este, parte á España—Época de
esta partida—Como fueron utilizados sus conocimientos 53


CAPÍTULO IX.

Silencio de los autores contemporáneos de Vespucio—Pedro
Martire—Dacada Mosto—Historia escrita por Don Fernando Colon—Gonzalo
de Oviedo—Francisco Lopez de Gómara—Antonio
Herrera—Como considera á Vespucio—Relacion del viaje de
Ojeda 59


CAPÍTULO X.

Américo Vespucio, único historiador original de sus viajes—Su
mas antiguo documento—Carta dirigida á Lorenzo de Medici—Juicio
sobre ella—Comparacion con la carta dirigida á Pedro
Soderini—Antedata de este documento—Inocencia de Vespucio
en esa antedata 65


CAPÍTULO XI.

Obra del Sr. Varnhagen—Error en que ha incurrido—Explicacion
que dá á los viajes de Vespucio—Aceptacion de la
carta dirigida á Soderini—Error de la latitud—Se demuestra
este error—Supone que Vespucio hiciera un quinto y
sexto viaje—Se rechaza esta suposicion 71


CAPÍTULO XII.

Por que no se hicieron descubrimientos hasta 1499—Vespucio
en la expedicion de Ojeda—Partida de la expedicion—Punto
de llegada y punto de conclusion de este viaje—La Línea
Equinoccial—Método de Vespucio para tomar la latitud y
longitud—Error en que incurrió—Resultados de este primer
viaje 81

CAPÍTULO XIII.

Segundo viaje de Vespucio—Dificultades para establecer su data—Fué
un viaje de rectificacion—Explicacion—Invitacion del
Rey de Portugal—Tercer viaje—Punto de llegada—Exploracion
hasta los treinta grados—Cuarto viaje—Fué tambien
de rectificacion—Bahia de Todos Santos—Primera colonizacion
Brasilera—Bahia de Cabo Frio—Regreso á España—Nombramiento
de Piloto Mayor del Reyno—Muerte de Vespucio 89


CAPÍTULO XIV.

Quien merecia haber dado su nombre al Nuevo Mundo—Inocencia
de Vespucio—Cuando apareció el nombre de América—Opiniones
sobre este nombre—Carácter de Vespucio—Nobleza
de sus sentimientos—Paralelo entre Colon y Vespucio. 97


APÉNDICE.

I Carta á Lorenzo el magnífico hijo de Pedro Francisco de
Medici 105

II Carta á Pedro Soderini 119

Primer Viaje                                                  121

Segundo Viaje                                               125

Tercer Viaje                                                  128

Cuarto Viaje                                                  131

III Extracto de dos cartas dirigidas por Américo Vespucio á Lorenzo
de Medici con observaciones críticas sobre ellas. 135


NOTAS:

[1] Un erudito notario de Génova certificó que de los libros bautismales de San Stefano constaba que nació en esa parroquia y del registro de otro notario consta que tenia una casa en el Vico de Mulcento, que los monjes de San Stefano le habian dado en censo. Este documento se ha encontrado en el archivo público de Génova.

[2] Nada hay como la cronología para rectificar los hechos; si Colon nació en 1447, entró á navegar de catorce años y navegó veinte y tres años seguidos, suspendió sus viajes en 1484, época en que, habiendo ya perdido su esposa y sus esperanzas de proteccion del rey de Portugal, dejó ese país y partió para Castilla. Pero si esto se confirma así, se rechaza la pretension de algunos de que en 1475 navegase con la armada Genovesa en el levante y aparece mas justificado lo que otros historiadores aseguran, esto es; que en 1470 arribó á Lisboa y se estableciese allí, aunque desde ese puerto continuase sus excursiones marítimas, para completar sus veinte y tres años de navegacion. De este modo quedan catorce años de residencia en Lisboa, á lo menos de tener allí su domicilio. Esos catorce años son necesarios para que se desarrollasen los siguientes sucesos:—1o El matrimonio que contrajo—2o El nacimiento de su hijo Diego—3o Su correspondencia con Toscanelli, y la maduracion de sus planes de circunnavegacion, pues ya hemos dicho que la época de los trabajos del sabio florentino y de su correspondencia con el canónigo Martinez de Lisboa y con el padre Ximenez era por el año de 1474.

[3] Pedro Martire, era un sabio italiano que, como muchos otros fué á España en tiempo de los Reyes Católicos: fué historiador contemporáneo de Colon y mas de una vez tendremos que consultarle, pero en este caso nos suscita una duda en vez de darnos una luz. Dice que Colon fué á Génova á los cuarenta años de edad á ofrecer el descubrimiento al gobierno de esa República; pero habiendo nacido en 1447 tendría 40 años en 1487, cuando se hallaba en España, de donde no consta que saliese sinó para los mares del Occidente.

[4] El Señor Varnhagen observa con razon que esta expedicion no pudo salir de la Isla de Fuego, que ha sido y es posesion portuguesa porqué los buques españoles que iban á los descubrimientos llevaban órden de no tocar en ninguna tierra que hubiese sido descubierta ó estuviese poseida por el Rey de Portugal. Asi supone que en vez de esa Isla debió ser la Isla de Fierro; pero esta isla es una de las Canarias y en la relacion de Vespucio se dice que pasaron á vista de estas islas y fueron á las del Cabo Verde, lo que escluye la posibilidad de un simple error le palabra.

Esto nos convence mas de las alteraciones que ha sufrido esa carta dirigida á Soderini, que el Sr. Varnhagen supone tan digna de crédito y justifica mas el recelo con que la admitimos nosotros, no aceptando de ella sinó lo razonable y concordante con los demás documentos.

[5] Bueno es advertir que hemos tenido gran cuidado en establecer ciertamente la fecha del primer viaje, porque ella debe ser la clave para corregir las demas fechas. Así, siendo evidente que emprendió su primer viaje en Mayo de 1499 y que regresó en Junio de 1500, su segundo viaje que segun él mismo lo dice duró cerca de un año y que terminó en el mes Setiembre, debió haber empezado, como lo hemos explicado, fundándonos en lo que él mismo dice al final de su carta á Medici, que los buques estarian prontos á mediados de Setiembre, debia haber empezado decimos, en Setiembre de 1500, debiendo necesariamente concluir en Setiembre de 1501.

[6] Véase el apéndice, Observaciones.

[7] Voz griega adulterada por los portugueses y españoles que de myrobalanos hicieron mirabolano especie de bellota ó fruta muy sabrosa que se parece á la ciruela.

[8] Equivocacion de Vespucio, habrá querido referirse á Cornelio Nipote.

[9] Probablemente el hinojo, suplía al café, en aquellos tiempos en que no se conocia en Europa.

[10] Esta es la antedata á que nos hemos referido en el texto.

[11] En otros códices se lee diez y seis grados, pero hemos explicado en el Capítulo XI que es un error de copia y nos hemos fundado entre otras razones en la demostracion que hace el Padre Canovai en su Disertacion justificativa sobre Vespucio, Cuestion novena.

[12] Sigue aquí una larga descripcion de los indígenas y de sus costumbres que suprimimos por que no hace al caso que nos proponemos.

[13] Sobre esto véase nuestro Capítulo XI, página 73.

[14] Debemos advertir que en esta traduccion hemos omitido el detalle minucioso de las costumbres de los indígenas que ningun interés tienen hoy y que no dan luz sobre el descubrimiento de las tierras Americanas.

[15] Véase el Capítulo XIII, página 90.

[16] Se suprime el párrafo relativo al encuentro de habitantes y de canoas.

[17] Se suprime lo relativo á las costumbres de esta poblacion.

[18] Se suprime la relacion de las aventuras con la gente de tierra que nada tienen que ver con el descubrimiento.

[19] Este escrito de Vespucio, no se ha encontrado.

[20] Ya hemos demostrado que no pueden ser cincuenta y dos grados como dice el texto.

[21] Puede decirse que Vespucio fué el primero que esperimentó el Pampero que se hace sentir hasta en esas latitudes.

[22] Esta distancia es equivocada pues á trescientas leguas de la Bahia de Todos Santos no hay isla alguna.

[23] Esta latitud está evidentemente equivocada. Del puerto de Bahia navegó Vespucio dos cientas sesenta leguas, segun lo dice arriba, que hacen trece grados. La latitud de Bahia son doce grados y medio, luego sumando los trece grados hacen veinticinco grados que es aproximativamente la latitud de Cabo Frio.

 


 

TRANSCRIBER'S NOTE

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  3. Retained anachronistic, non-standard, and uncertain spellings as printed.
  4. Footnotes have been re-indexed using numbers and collected together at the end of the last chapter.