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Amores: elegías amatorias cover

Amores: elegías amatorias

Chapter 18: ELEGIA NOVENA. ARGUMENTO.
By Ovid
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About This Book

The collection gathers brief elegies in which the poet reflects on desire, erotic conquest, and the craft of verse, adopting a playful, conversational tone. Poems narrate flirtation, jealousy, and domestic intrigues, interweaving mythological references and invocations to gods to dramatize passion. The speaker alternates boasting and self-mockery, defends poetry against critics, and acknowledges the consolations of friendship alongside sensual pleasure; occasional elegies turn serious to mourn a close companion. Overall the work balances erotic frankness with rhetorical polish, presenting love as both personal experience and a subject for poetic performance.

ELEGIA NOVENA.
ARGUMENTO.

Gracioso paralelo entre la guerra y el amor.

Todo amante es soldado, y Cupido tiene su campo: sí, Atico, créeme, todo amante es soldado.

La edad que conviene para la guerra es la propia para Vénus. ¡Malhaya un soldado viejo! ¡Malhaya un amante anciano! La edad que quiere un general en un bravo soldado, es la que pide una jóven beldad en el poseedor de sus encantos. Uno y otro vigilan; ambos duermen en tierra; ambos hacen centinela: el uno á la puerta de casa su querida, el otro en la de su general.

¡Cuánto camino tiene que hacer el soldado! El amante, cuando su querida está desterrada, la seguirá intrépido hasta el fin del mundo. Atravesará las montañas más altas y los rios más engruesados por las tempestades; cruzará las amontonadas nieves. ¿Conviene pasar los mares? No pretestará los vientos desencadenados; no buscará el tiempo propicio para la navegacion. ¿Qué otro que un soldado ó un amante despreciará la frescura de las noches y los torrentes de lluvia mezclados de nieve? El uno es enviado delante del enemigo como explorador; el otro tiene los ojos fijos en su rival, como en un enemigo. Aquel sitia las ciudades amenazadoras, este la casa de su inflexible dama: más ó menos grandes, ambos baten las puertas para irse á fondo.

Se fué frecuentemente vencedor, por haber podido sorprender á un enemigo sumerjido en el sueño, y matar, espada en mano, á un ejército sin defensa. Así fueron degollados los bravos batallones del tracio Reso, quien se vió robar sus famosísimos caballos. Tambien con frecuencia los amantes saben aprovecharse del sueño de los maridos, y volver sus armas contra el enemigo. El cuidado de escapar á la vigilancia de los guardas y de los centinelas tiene siempre en suspenso al soldado y al amante.

Marte es dudoso y Vénus nada tiene de asegurada: los vencidos se reaniman, y los que os parecen no poder ser derrotados, caen á su vez. Que se deje, pues, de llamar al amor la desidia: es menester un alma á toda prueba para amar.

Aquiles arde por Brisada, arrebatada á su amor: mientras que su dolor os lo permita, Troyanos, quebrantad las fuerzas de la Grecia. De los abrazos de Andrómaca, Héctor corria á las armas: su esposa le cubria la cabeza con su casco. El primero de los jefes de la Grecia, el hijo de Atrea, á la vista de la hija de Priamo con los cabellos esparcidos á la manera de las bacantes, quedó, se dice, suspenso de admiracion. Pero él mismo fué preso en el lazo que habia forjado Vulcano: ninguna historia hizo tanto ruido en el cielo. Yo mismo estaba sosegado y nacido para no hacer nada: el lecho y el descanso habian ablandado mi alma. El cuidado de una jóven belleza puso término á mi apatía: ella me mandó hacer mis primeras armas á su servicio. Desde entonces, me veiais ágil y siempre ocupado en alguna expedicion nocturna. ¿Quereis no ser cobardes? Amad.