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Amores: elegías amatorias cover

Amores: elegías amatorias

Chapter 21: ELEGIA DUODECIMA. ARGUMENTO.
By Ovid
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About This Book

The collection gathers brief elegies in which the poet reflects on desire, erotic conquest, and the craft of verse, adopting a playful, conversational tone. Poems narrate flirtation, jealousy, and domestic intrigues, interweaving mythological references and invocations to gods to dramatize passion. The speaker alternates boasting and self-mockery, defends poetry against critics, and acknowledges the consolations of friendship alongside sensual pleasure; occasional elegies turn serious to mourn a close companion. Overall the work balances erotic frankness with rhetorical polish, presenting love as both personal experience and a subject for poetic performance.

ELEGIA DUODECIMA.
ARGUMENTO.

Maldice las tabletas portadoras de la respuesta negativa de su dama.

Llorad mi infortunio: mis tabletas han llegado, pero no contienen mas que esta tan triste palabra: ¡Imposible! Los presagios son algo efectivamente: al salir Nape ha tropezado con el pié en el umbral de la puerta. De hoy en adelante, cuando te se envíe á alguna parte, procura salir con más precaucion; y despues de parada, marchar con el pié levantado. ¡Lejos de mí, siniestras tabletas, madera lúgubre, y tú, cera maldita, que no me traes mas que una negativa! Extracto de la flor de la larga cicuta, tú no puedes ser mas que el resíduo de la miel impura de una abeja Córsica.

Parecias deber tu brillo únicamente al bermellon y era la sangre á lo que debias tu color. Id á embarazar las encrucijadas, tabletas inútiles: que la rueda parada del primer trajinero os haga astillas. No, aquel que os desgajó del árbol, para puliros, no tenia las manos puras. Ese árbol mismo debió servir únicamente para colgar á algun infeliz, para suministrar al verdugo infames cruces; para dar lúgubre sombra al buho graznador, y para sostener sobre sus ramas los huevos del buitre y del osifraga. ¡Y á esta madera he tenido la locura de confiar los secretos de mi amor! ¡Á ella he encargado llevar á mi dueña las palabras más tiernas! A esa cera convenia mucho mejor la insípida asignacion que despacha el juez en tono feroz; era mucho más propia para servir de diario al avaro, quien no habria consignado mas que llorando los gastos hechos con pena. Tabletas engañosas, no sin razon se os llama dobles; tampoco este número era de buen agüero. ¿Qué puedo desear para vosotras en mi cólera? Que el tiempo os inme y os roa, y que la cera que os cubre se enmohezca y sea manchada por un robin inmundo.