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Amores: elegías amatorias cover

Amores: elegías amatorias

Chapter 24: ELEGIA DECIMAQUINTA. ARGUMENTO.
By Ovid
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About This Book

The collection gathers brief elegies in which the poet reflects on desire, erotic conquest, and the craft of verse, adopting a playful, conversational tone. Poems narrate flirtation, jealousy, and domestic intrigues, interweaving mythological references and invocations to gods to dramatize passion. The speaker alternates boasting and self-mockery, defends poetry against critics, and acknowledges the consolations of friendship alongside sensual pleasure; occasional elegies turn serious to mourn a close companion. Overall the work balances erotic frankness with rhetorical polish, presenting love as both personal experience and a subject for poetic performance.

ELEGIA DECIMAQUINTA.
ARGUMENTO.

Contra los adversarios de la poesía.

¿Por qué me acusas, maldiciente Envidia, de consumir mis años sin hacer nada? ¿por qué llamas á mis versos la obra de un perezoso? ¿por qué reprocharme de no seguir las huellas de nuestros antepasados, de no aprovechar las fuerzas de mi edad para cojer los laureles empolvados del dios de la guerra; de no estudiar la prosa de nuestras leyes, de no prostituir mi palabra en las luchas fastidiosas del foro? Estas obras que alabas, son perecederas; aspiro á una gloria inmortal, á fin de ser celebrado siempre y en todos lugares.

El cantor de Meonia vivirá mientras subsistan Tenedos é Ida, mientras lleve el Simois al mar sus veloces aguas. Vivirá tambien el poeta de Ascra, mientras la uva granará en la viña, mientras los dones de Céres caerán bajo el cortante de la hoz. Siempre hablará el mundo entero del hijo de Batto, aunque en este poeta el arte domine al génio. El coturno de Sófocles no se usará, pero vivirá Arato tanto como el sol y la luna. Tanto como la falacia caracterizará al esclavo; tanto como el padre será severo, la alcahueta pérfida, la cortesana cariñosa, vivirá Menandro. Ennio, que no conoció el arte; Accio, cuyos acentos eran tan varoniles, tienen un nombre que el tiempo no destruirá. ¿Qué siglo no conocerá á Varron, y el primer marinero, y el Vellocino de oro conquistado por un jefe ausonio? Los versos del sublime Lucrecio, no perecerán, sino el dia en que el mundo perezca. Títyro y los segadores, Eneas y sus combates serán leidos, en tanto que Roma sea la reina del mundo que ha conquistado. Mientras el arco y el fuego sean las armas del Amor, se aprenderán tus cantos melodiosos, elegante Tibulo. Galo será conocido por los pueblos de Occidente; Galo será conocido por los pueblos de Oriente; en todas partes, con Galo, será conocida su querida Lycoris.

Así, aunque el tiempo mine los peñascos, aunque destroce el diente de la dura esteva, los versos escapan á la muerte. ¡El cetro con sus conquistas, cedan, pues, el paso á la poesía! ¡Cédanselo tambien, las riberas afortunadas del Tajo, que arrastra el oro con sus aguas!

En buen hora que el vulgo se entusiasme por cosas de poco más ó menos: yo lo que pido es que Apolo me vacie á copa llena el agua de Castalia; que el mirto que teme el frio orne mi cabeza, y que mis versos no dejen de ser leidos por el agitado amante. Viviendo, se sirve de pasto á la Envidia; muerto, se disfruta del reposo á la sombra de la gloria que se ha merecido. Cuando la pira fúnebre me habrá consumido, viviré, y la mejor parte de mí mismo habrá triunfado de la muerte.