ELEGÍA DÉCIMOTERCIA.
ARGUMENTO.
A Isis: le pide proteja la preñez de Corina.
La imprudente Corina tratando de desembarazarse de la carga que lleva en su seno, se expone ella misma á perder la vida. Ciertamente por haber afrontado, sin saberlo, tan gran peligro, merecia toda mi cólera; pero la cólera cede ante el temor. Pues ó habia concebido por mi causa ó al menos yo así lo creo: porque frecuentemente tomo por un hecho cierto, lo que no es más que posible.
Isis, tú que habitas el Paretonio, y los campos deliciosos de Canope, y Mémfis, y Pharos fértil en palmeras, y aquellas llanuras en donde el Nilo, abandonando su vasto cauce, va, por siete bocas, á llevar sus aguas al mar; yo te conjuro por tu sistro[8], por la cabeza misteriosa de Anubis, (y que á este precio el pio Osiris acepte siempre tus sacrificios, la serpiente amodorrada se arrastre lentamente en torno de las ofrendas, y en medio del cortejo se adelante Apis con su media luna sobre la frente); fija tus miradas en Corina: ahorra en ella sola dos víctimas, porque ambas recibiremos la vida, ella de tí, yo de ella. Muy frecuentemente tú la has visto, en los dias que te son consagrados, celebrar tus misterios, á la hora en que tus sacerdotes coronen sus frentes con laureles.
Y tú, que tienes piedad de las jóvenes esposas en los dolores del parto, cuando el fruto que llevan escondido busca salir de su prisión, Ilithyia, séasme propicia, y dígnate atender mis súplicas: ella merece que tú la cuentes en el número de tus protegidas. Y yo, revestido de una ropa blanca, iré á hacer ahumar el incienso en tus altares: iré á cumplir mis votos, depositar mis ofrendas á tus piés, con esta inscripcion: «Ovidio, por la salud de Corina.» Dígnate solamente dar lugar á mis ofrendas y á esta inscripcion.
Y tú, Corina, si en mi espanto, me es permitido darte un aviso, despues de una tal lucha, no aventuro una segunda.
NOTAS AL PIE:
[8] Instrumento músico.