WeRead Powered by ReaderPub
Amores: elegías amatorias cover

Amores: elegías amatorias

Chapter 41: ELEGÍA DÉCIMAQUINTA. ARGUMENTO.
By Ovid
Open in WeRead

Explore more books like this:

About This Book

The collection gathers brief elegies in which the poet reflects on desire, erotic conquest, and the craft of verse, adopting a playful, conversational tone. Poems narrate flirtation, jealousy, and domestic intrigues, interweaving mythological references and invocations to gods to dramatize passion. The speaker alternates boasting and self-mockery, defends poetry against critics, and acknowledges the consolations of friendship alongside sensual pleasure; occasional elegies turn serious to mourn a close companion. Overall the work balances erotic frankness with rhetorical polish, presenting love as both personal experience and a subject for poetic performance.

ELEGÍA DÉCIMAQUINTA.
ARGUMENTO.

Al anillo que él habia enviado como presente á su señora.

Anillo, que vas á ceñir el dedo de mi bella señora, tú que no tienes otro precio que el amor de aquel que te dá, sé para ella un presente agradable: ojalá te reciba con placer, ¡y te coloque desde luego en su dedo! Sé hecho para ella, como ella para mí; que tu círculo abrace cómodamente su dedo, sin lastimarlo.

Dichoso anillo, tú vas á ser tocado por mi señora. ¡Ay! yo envidio ya la suerte de mi presente. ¡Oh! que no pueda yo de un golpe transformarme en tí, por el arte del májico de Ea ó del viejo de Carpthos. Entonces yo querría que tú tocaras su cuello, ó te introdujeses con su mano izquierda bajo su túnica. Yo me escaparia de su dedo, por muy apretado y ajustado que estuviese, y me libertaria por encantamiento para ir á caer sobre su seno. Yo tambien, cuando ella querria sellar sus tabletas misteriosas, é impedir á la cera adherirse á la piedra muy seca, yo tocaria ante todo los húmedos lábios de mi bella señora, con tal solamente de no sellar jamás un escrito doloroso para mí. Si ella quiere hacerme colocar en su joyero, rehusaré dejar su dedo; me encojeré para sujetarle más fuertemente.

Que jamás, oh tú que eres mi vida, sea yo para tí un motivo de vergüenza, una carga muy pesada para tu delicado dedo. Llévame, ya te zambullas en un baño tibio, ya te bañes en el agua corriente. Pero quizá entonces viéndote desnuda, el amor despertará mis sentidos, y ese mismo anillo tomará de nuevo su papel de amante.

¡Ay! ¿qué significan estos avisos inútiles? Parte, débil presente, y que mi señora no vea en tí más que la prenda de mi fidelidad.