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Amores: elegías amatorias cover

Amores: elegías amatorias

Chapter 44: ELEGIA DÉCIMASÉPTIMA. ARGUMENTO.
By Ovid
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About This Book

The collection gathers brief elegies in which the poet reflects on desire, erotic conquest, and the craft of verse, adopting a playful, conversational tone. Poems narrate flirtation, jealousy, and domestic intrigues, interweaving mythological references and invocations to gods to dramatize passion. The speaker alternates boasting and self-mockery, defends poetry against critics, and acknowledges the consolations of friendship alongside sensual pleasure; occasional elegies turn serious to mourn a close companion. Overall the work balances erotic frankness with rhetorical polish, presenting love as both personal experience and a subject for poetic performance.

ELEGIA DÉCIMASÉPTIMA.
ARGUMENTO.

Se compadece de Corina, demasiado engreida de su belleza.

Si hay alguno que piense que es vergonzoso el ser el esclavo de una bella, acepto su condenacion. Que me declare pues infame, con tal que la diosa que reina á Paphos y á Cytheres me trate con un poco más miramiento. ¿Por qué no he sido el esclavo de una amante sensible y dulce, puesto que yo habia nacido para ser el esclavo de una bella? La belleza dá orgullo: la belleza de Corina la vuelve intratable. ¡Ay! ¡por qué se conoce tan bien! De su espejo saca su arrogancia; aunque no se mira en él mas que despues de componerse.

Si tu belleza, nacida para hechizar mis ojos, te asegura el imperio de todos los corazones, no debes, comparándome á tí, despreciarme; la inferioridad puede asociarse con la grandeza. Se sabe que la ninfa Calipso, ardiendo en amor por un simple mortal, le retiene contra su voluntad para hacerle su esposo. Se sabe que una de las Nereidas no se abochornaba por tener comercio con el rey de Phthia, Egeria con el justo Numa, Vénus con Vulcano, cojo, y todo sucio como está al dejar su yunque. Estos versos no son de un metro igual, y por tanto el verso heróico se combina muy bien con un verso de más pequeño corte.

Tú tambien, oh alma mia, acójeme á cualquier título que sea. Que de lo alto de tu lecho te plazca dictarme leyes. No verás nunca en mí un acusador pronto á vengarse de su desgracia: no tendrás que negar nuestro amor.

Que cerca de tí mis versos suplan en mí la riqueza. Más de una bella quiere deberme su celebridad. Sé de una que en todas partes va haciéndose pasar por Corina: ¿por serlo efectivamente qué no daria ella? Pero como no se vé correr por un mismo cauce al fresco Eurotas y al Pó guarnecido de chopos, del mismo modo ninguna otra que tú será el objeto de mis cantos: solo á tí está reservado inspirar mi genio.