Respecto á la x en pincipio de dicción y á la precedida de consonante, ya dijimos en los Preliminares que se ha sustituído por la ch castellana ó se le ha añadido la sílaba ei.
Se deduce de todo lo dicho:
1º. Que se escribe x entre vocales para representar el sonido castellano, ó mejor dicho latino, de esta letra; v. gr.: examen, pròxim. Téngase presente, sin embargo, que en valenciano hay muchas palabras cuya pronunciación es casi igual á la de las anteriores y á pesar de ello no tienen x; tales son, por ejemplo: secsió, acsió y cocsió.
2º. Que se escribe también dicha letra en las sílabas aix, eix, oix, uix, sea cualquiera el sonido que se les dé según las comarcas, con la sola excepción de algunas voces en que notoriamente la sustituye la s por razón de procedencia gramatical, no de etimología; como paisá derivado de país, lleys plural de lley.
3º. La sílaba is no precedida de vocal se escribirá con s sea la que sea su procedencia y pronunciación, excepto en los casos en que suena francamente como ix castellana: escribiremos, pues, patisc, patises, patís, patisca, llisó, sis, sisanta, sisents, etc.; pero se escribirán con x, fixar, mixtió, llixó (tal vez debiera ser llicsó), y en nuestro sentir (como excepción) los tiempos de los verbos en eixir en que se suprime la e, como ixc, ixes, ix, tixca, tixquen, por respeto á las reglas de derivación.
4º. En principio de dicción ó precedida de consonante se cambia la x en ch castellana cuando así suena, como en charòl (xaròl), coche (cotxe), pancha (panxa), ó se le añade la sílaba ei según suena al pronunciarla, como en Eixátiva (Xátiva), Seixona (Xixona), eixaròp (xaròp), etc.
Y creemos que con esto, salvo meliori, basta por ahora para ponernos en camino de normalizar el uso de esta letra en la moderna Ortografía valenciana, tan necesitada de que alguien empiece á hacer algo en su favor.
SIGNOS DE PUNTUACIÓN
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Nada hemos de decir de la casi totalidad de ellos, puesto que siguen en valenciano las mismas leyes que regulan su uso en castellano: hablaremos únicamente del acento y del apóstrofo.
Del primero poco hay que decir; el acento agudo debe ajustarse en valenciano á lo legislado para el castellano por la Academia Española: el grave ya hemos dicho en otro lugar que lo empleamos únicamente para distinguir en el lenguaje escrito la è y la ò abiertas de la e y la o cerradas: deben escribirse, por ejemplo, Chusèp y Pepe, Tòni y Toneta, Visènt y Visenteta, dèu (diez) y Deu (Dios), pérc y pedré, mòro y moròt, això y caixó, café y canapé.
El apóstrofo, según lo define la Academia, es un signo ó virgulilla que se coloca á la mayor altura del palo de las letras, con el fin de indicar la omisión ó elisión de una vocal. La primera dificultad relativa á este punto es la siguiente: ¿qué partes de la oración admiten el apóstrofo y cuáles no?
En valenciano debe usarse tan solo este signo en el artículo, el pronombre, la preposición y la conjunción; pero nunca en las demás partes del discurso: no debe escribirse por lo tanto, ya’stá, no’s asò, sí que’staven; sino ya está, no es asò, sí que estaven ó sí qu’estaven: no se escribe hòm’entés ni hòme’ntés, cas’alta ni casa’lta sino hòme entés y casa alta: nunca se ha de escribir y’aní ó y’ha anat ni darrer’entrarán; sino ya aní, ya ha anat, darrere entrarán.
En cuanto á su uso acertado en aquellas otras partes de la oración, debe observarse lo siguiente:
En el artículo.- El masculino el pierde la e, tomando en su consecuencia el apóstrofo, siempre que va seguido ó precedido de vocal; verbigracia: l’aragonés, l’ermitá, l’infinit, l’òrfe, l’utilitarisme, contra’l vent, sense’l paper ú’l vechgué: la h no impide esta regla, y por lo tanto, se escribe, l’hábit, l’heroísme, l’hipócrita, l’honrat, l’humil.
Su plural els sólo pierde la e cuando le precede vocal, v. gr.: contra’ls vents, sense’ls papers, ú’ls vechgué; pero no cuando le sigue; v. gr.: els aragonesos, els òrfens, etc.
El femenino la pierde la vocal únicamente cuando va seguido de otra a, con h ó sin ella; verbigracia: l’amistad, l’afecció, l’habilitat: no debe, por lo tanto, escribirse l’enseñansa, l’hipocresía ó l’honestitat, sino la enseñansa, la hipocresía, la honestitat.
Su plural les no lleva nunca apóstrofo.
Tampoco lo admite en ningún caso el artículo neutro lo, ni aun cuando vaya seguido de otra o; debe escribirse siempre lo honest, lo osiós, para evitar confusión con el masculino.
En el pronombre.- Entre los personales admiten apóstrofo me, te, se, el, precedidos ó seguidos de vocal; v. gr.: m’han dit, t’estás, s’apara, l’esperaré, si’m tròbes no’t miraré, ni’s cuida ni’l cuiden, disli que’l busque.
El plural els, masculino ó femenino, sólo lo admite cuando le precede vocal; por ejemplo: si’ls tròbes, no’ls mires; si les encontres, no’ls digues res.
Los demás personales, incluso el femenino la, no deben llevar nunca apóstrofo.
Los pronombres demostrativos este, eixe, esta, eixa, suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de e los primeros y de a los segundos; pero creemos que es mejor escribirlos siempre con todas sus letras.
El demostrativo en ó ne admite la elisión de la e siempre que va precedido ó seguido de vocal con h ó sin ella; v. gr.: ya’n tinc, no’n vullc, ¿tú’n vòls?, n’acaben d’entrar, n’ixqueren dos, n’habiten molts, n’humillarem algú.
En los posesivos ma, ta, sa, también se elide la vocal cuando van seguidos de otra a; hoy puede decirse que ya no ocurre esto sino en la voz agüela (35): con el sustantivo agüelo, aunque masculino, unimos al parecer el pronombre femenino pues no hay en todo el reino quien diga mon agüelo, sino m’agüelo; esta es, indudablemente, una forma defectuosa, pero debemos transigir con ella por lo general y arraigada.
Los plurales nòstre, vòstre, nòstra, vòstra, también suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos de e los masculinos y de a los femeninos; v. gr.: el nòstr’enemic, la vostr’amiga: creemos que puede admitirse la elisión es estos casos; pero no en la unión de otras vocales como algunos suelen hacerlo.
De los relativos sólo el que admite apóstrofo cuando va seguido de vocal; v. gr.: el qu’anirá, la qu’hacha cantat, els qu’entrarán, les qu’ixquen, lo qu’útil siga: sin embargo, antes de i, de o y de u, es muy común pronunciar la e de este relativo, diciendo, por ejemplo, les que ixquen, la que obría, lo que útil siga. En qui y quina nunca debe elidirse la vocal.
En la conjunción.- Las únicas que admiten apóstrofo son que y perque; v. gr.: ¿Còm es qu’estás así? Perqu’he vingut.
En la preposición.- Admiten apóstrofo al principio las preposiciones en y entre, y al final de, desde, caba, contra, entre, pera y sobre; pero no todas siempre y en las mismas circunstancias; creemos que convendría emplear este signo sólo en las cuatro primeras, en, entre, de y desde; las restantes sería mejor escribirlas siempre completas.
Respecto al orden de preferencia en el apóstrofo entre estas partes de la oración cuando se unen unas con otras, puede decirse que es el mismo en que las acabamos de estudiar: así, en la unión del artículo con el pronombre, ó la preposición, se elide la vocal del artículo; v. gr.: ¿Me’l dones? Te’l donaré demá: perqu’entre’ls amics y les families de’ls amics se’ls han endut tots.
Una observación para terminar lo relativo á este signo: creemos que en el lenguaje escrito convendría no contraer nunca los pronombres personales del plural seguidos de la partícula en cuando no se afijan á un verbo; debe escribirse por ejemplo: mos en anem, no vos en eixíu, como los franceses escriben, nous en allons, ne vous en allez pas: sin embargo, si alguna vez quiere hacerse aquello, nos parece que no debe escribirse mon anem, von entréu, sino usar el apóstrofo en esta forma: mo’n anem, vo’n entréu, á fin de evitar confusiones.
Y vamos á terminar esta cuarta parte de nuestra obra, con las mismas palabras que el ilustre Carlos Ros escribe al cerrar su Práctica de Orthographía:
“Es cierto, digo otra vez, que esta Arte de Orthographía es muy difícil, y vayan cotejando bien los Tratados de ella, que verán cada Escritor las cosas curiosas que trae, diferentes unos de otros, pues cada qual, con el trabajo de su aplicación, da noticias buenas, y adelanta el discurso, por los mesmos fundamentos de la Arte, que de otro modo, si es invención fuera de ellos, no se admite ni hay ya quien tenga tal autoridad, que el tiempo de Inventores se acabó: y por esso mi opinión es ajustarse á la costumbre, escriviendo lo mejor que se pueda, aprendiendo de los escritos de buenos Orthographos, y á los puntos principales no faltar, que en lo demás hay mucho que ver, y son questiones para los más peritos en esta Arte. Otras muchas cosas se advertirán leyendo libros ó escritos Valencianos, que prevenirlo todo es imposible, aunque lo más precisso ya está, y en materia de Orthographía Valenciana, no he visto Autor, ni Tratado alguno, que esto han sido observancias de lo que noté, leyendo escritos de nuestro Idioma antiguos. Todo lo cual con rendimiento humilde, sujeto á la corrección de los Orthographos peritos.”
CONCLUSIÓN
“Grat sia á Deu, ja hi som;” esto es lo único que se nos ocurre decir con el Doctor Milá y Fontanals al terminar nuestra tarea.
A medida que hemos ido adelantando en la ordenación de estos Apuntes, ha ido decayendo nuestro ánimo; por eso hoy, al presentarlos al público, queremos de nuevo aducir poderosas razones en favor de nuestro trabajo, y nada nos parece más á propósito que copiar íntegramente, como frase final, las mismas palabras de tan ilustre y respetable maestro; he aquí cómo termina éste el artículo antes citado, y que tal vez intencionadamente ha puesto como final en la colección de sus obras su sabio coleccionador: “Grat sia á Deu, ja hi som, usant de las bònes paraules de un poeta. Ya havem arribat á la conclusió. ¿Quina será aquesta? Pensam que hi hauria de haver dúes menes de llenguatje:
1ª. Una literaria general (y si no’s vòl dir catalana, no’s diga de cap manera llemosina, sino catalano-valentino-baleárica), la qual es en substancia, la que, com havem dit, ha sigut darrerament restablerta, y la que, ab pòques diversitats, s’escrivía encara per tot arréu cap á la fí del segle XV y coméns del XVI; trayentne vulgarismes, llatinismes y paraules forasteres; prenent lo bò de la llengua modèrna com es, segons nos apar, la diferència de les expresades formes indicatives y subjuntives, seguint sempre lo precepte que donava’l vell retòrich de triar lo més nòu de lo antich, y lo més antich de lo nòu, y no volent ésser, com de certs llatinistes deya Heinnecci, més ciceroniáns que’l mateix Cícero. 2ª. Un altre llengua particular y variable, es á dir, molts dialèctes diferents ahon sense portar les coses massa enllá, se representás lo mòdo de parlar de cada encontrada, com ja s’está pròp de ferho en certs escrits còmichs y se podría fer en òbres series de un temperament molt especial á un determinat territori.
“Aquest sistema tendría los seus grops y mals passos (també’n tenen los altres), pero portaría molts avantatjes literaris y filológichs.”
APÉNDICES
NORMA
para valencianizar las voces castellanas que dimanan del latín.
Las voces castellanas y valencianas que proceden del mismo tronco latino, tienen entre sí tan íntima conexión que, por regla general, apenas ofrecen otra diferencia que la de la pronunciación y terminación peculiar á cada uno de estos idiomas; así, pues, para valencianizar cualquier voz castellana de origen latino, bastará (aparte de los cambios de pronunciación)(36) con mudar su desinencia según las siguientes reglas:
Las palabras castellanas terminadas en dad y en tad, terminan en valenciano en tat, v. gr.:
Amistad. . . . . . . . . . . . Amistat.
Ancianidad. . . . . . . . . Ansianitat.
Ciudad. . . . . . . . . . . . . Siutat.
Libertad. . . . . . . . . . . . Llibertat.
Majestad. . . . . . . . . . . Machestat.
Necedad. . . . . . . . . . . Nesetat.
Unidad. . . . . . . . . . . . . Unitat.
Verdad. . . . . . . . . . . . . Veritat.
En algunos, muy pocos, de los en dad suele conservarse la primera d, pronunciando, por ejemplo, bondat, edat, maldat; pero esto más bien es un vicio de pronunciación que una excepción de la regla: Navidad se traduce Nadal.
Las terminadas en al no varían; v. gr.:
Angelical. . . . . . . . . . . Anchelical.
Arenal. . . . . . . . . . . . . Arenal.
Catedral. . . . . . . . . . . . Catedral.
Delantal. . . . . . . . . . . . Devantal.
Mal. . . . . . . . . . . . . . . . Mal.
Virginal. . . . . . . . . . . . . Virchinal.
Arrozal y naranjal se transforman en arrosar y taronchar, cal en cals, y rosal en roser.
Las en an pierden la n final; v. gr.:
Adrián. . . . . . . . . . . . . Adriá.
Alemán. . . . . . . . . . . . Alemá.
Capellán. . . . . . . . . . . Capellá.
Catalán. . . . . . . . . . . . Catalá.
Pan. . . . . . . . . . . . . . . Pa.
Adán, cuan, gran, tan y san, conservan la n: Juan se pronuncia Chuán.
Las en ar, verbos ó nombres, no mudan la desinencia si tienen igual raíz; v. gr.:
Adorar. . . . . . . . . . . . Adorar.
Animar. . . . . . . . . . . . Animar.
Cargar. . . . . . . . . . . . . Carregar.
Entrar. . . . . . . . . . . . . Entrar.
Habar. . . . . . . . . . . . . Favar.
Manjar. . . . . . . . . . . . Menchar.
Melonar. . . . . . . . . . . Melonar.
Palomar se traduce por colomer, y telar por teler (sustantivo).
Los en as, es, is, os, us y los en az, ez, iz, oz, uz, sustantivos ó adjetivos, no suelen cambiar; téngase presente que la z castellana es s en valenciano.
Los sustantivos y adjetivos en ave y avo suelen mudar la desinencia en au; v. gr.:
Ave. . . . . . . . . . . . . . . Au.
Llave. . . . . . . . . . . . . . Clau.
Nave. . . . . . . . . . . . . . Nau.
Bravo. . . . . . . . . . . . . Brau.
Clavo. . . . . . . . . . . . . . Clau.
Grave no se modifica.
Los en able, eble, ible, oble, uble, no cambian en nada por regla general: mueble hace mòble.
Los en ablo mudan la o en e; v. gr.:
Diablo. . . . . . . . . . . . . Diable.
Establo. . . . . . . . . . . . Estable.
Pablo hace Pau.
Los en ado y ato terminan en at; v. gr.:
Abogado. . . . . . . . . . . Abogat.
Apasionado. . . . . . . . . Apasionat.
Obispado. . . . . . . . . . . Ovispat.
Candidato. . . . . . . . . . Candidat.
Diaconato. . . . . . . . . . Diaconat.
Beato, chato, dato, flato, pato, rato y retrato conservan la o.
Lado se traduce costat.
Los en aje terminan en ache por razón de pronunciación.
Los en ano pierden por regla general la última sílaba; v. gr.:
Anciano. . . . . . . . . . . . Ansiá.
Asturiano. . . . . . . . . . . Asturiá.
Hermano. . . . . . . . . . . Chermá.
Humano. . . . . . . . . . . Humá.
Mano. . . . . . . . . . . . . . Ma.
Paisano. . . . . . . . . . . . Paisá.
Republicano. . . . . . . . Republicá.
Valenciano. . . . . . . . . Valensiá.
Enano hace nano; gitano, chitano; piano, piano.
Los en ancia y encia sólo mudan la c en s por razón de pronunciación.
Abundancia. . . . . . . . Abundansia.
Ciencia. . . . . . . . . . . . Siènsia.
Infancia. . . . . . . . . . . . Infansia.
Prudencia. . . . . . . . . . Prudènsia.
Los en anco pierden la o; v. gr.:
Banco. . . . . . . . . . . . . Banc.
Blanco. . . . . . . . . . . . . Blanc.
Franco. . . . . . . . . . . . . Franc.
Los en ante, ente y ento pierden la última vocal; los en iente y iento, menos ambiente, consciente, obediente, oriente, paciente y pudiente, pierden además la i; v. gr.:
Adelante ó avante. . . Avant.
Agente. . . . . . . . . . . . Achent.
Ausente. . . . . . . . . . . . Ausent.
Cesante. . . . . . . . . . . . Sesant.
Parlamento. . . . . . . . . Parlament.
Ascendiente. . . . . . . . Ascendent.
Diente. . . . . . . . . . . . . Dent.
Casamiento. . . . . . . . . Casament.
Viento. . . . . . . . . . . . . Vent.
Cuento no se modifica; también es muy común pronunciar como en castellano las voces acento, sargento y portento, pero éstas deben seguir la regla general: tiento se traduce tento.
Los en ario, erio, irio, orio, urio, pierden la o; erio y orio abren, además, la vocal respectiva, terminando, por lo tanto, en èri, òri; v.gr.:
Aniversario. . . . . . . . . Aniversari.
Cementerio. . . . . . . . . Sementèri.
Oratorio. . . . . . . . . . . Oratòri.
Cirio. . . . . . . . . . . . . . . Siri.
Mercurio. . . . . . . . . . . Mercuri.
Serio no cambia.
Los en eria y oria también abren la vocal; v.gr.: matèria, memoria.
Para valencianizar los en azo, téngase presente lo que hemos dicho en la Analogia al tratar de los sustantivos aumentativos y abundanciales.
Los sustantivos en es y ez no suelen cambiar sino en lo relativo á la pronunciación; v.gr.:
Barcelonés. . . . . . . . . Barselonés.
Marqués. . . . . . . . . . . Marqués.
Acidez. . . . . . . . . . . . . Asidés.
Honradez. . . . . . . . . . Honradés.
Viudez. . . . . . . . . . . . . Viudés.
Vejez se convierte en vellea.
Los en eja cambian la desinencia en ella ó eixa; es difícil precisar la ley de esta terminación diferente, pero nos parece observar que los de origen latino adoptan de preferencia la primera; verbigracia:
Abeja. . . . . . . . . . . . . . Abella.
Ceja. . . . . . . . . . . . . . . Sella.
Oreja. . . . . . . . . . . . . . Orella.
Oveja. . . . . . . . . . . . . Ovella.
Vieja. . . . . . . . . . . . . . Vella.
Reja cuando se refiere á la del arado se traduce por rella; cuando á la de la ventana por reixa: teja se traduce teula (del latín tegula).
En cuanto á los en ejo puede decirse también que los pocos que proceden del latín, buscan asimismo la terminación en ell ó ill; v. gr.:
Aparejo. . . . . . . . . . . . Aparell.
Consejo. . . . . . . . . . . . Consell.
Conejo. . . . . . . . . . . . . Conill.
Espejo. . . . . . . . . . . . . Espill.
Viejo. . . . . . . . . . . . . . Vell.
Para los diminutivos castellanos en ejo y en eja atiéndase á lo dicho en la Analogía.
El cambio de la j en ll es general en las voces de origen latino; v. gr.: paja, palla; hoja, fulla; mujer, muller (37)
Los terminados en ela, ella, ema, ena, era, esa, eta, eva y eza, no cambian por lo general; pero en el caso de ir precedidos de la vocal u, cambian el diptongo ue en ò; v.gr.:
Vela. . . . . . . . . . . . . . . Vèla.
Botella. . . . . . . . . . . . . Botella.
Poema. . . . . . . . . . . . . Poema.
Escena. . . . . . . . . . . . . Essena.
Carnicera. . . . . . . . . . Carnisera.
Montañesa. . . . . . . . . Montañesa.
Dieta. . . . . . . . . . . . . . Dieta.
Naturaleza. . . . . . . . . Naturalesa.
Escuela. . . . . . . . . . . . Escòla.
Buena. . . . . . . . . . . . . Bòna.
Nuera. . . . . . . . . . . . . Nòra.
Gruesa. . . . . . . . . . . . . Gròsa.
Cueva. . . . . . . . . . . . . Còva.
Se exceptúan agüela, espuela y aigüera.
Los en elo, ello, emo, ero, eso, eto y evo, pierden la o; también al ir precedidos de u mudan el diptongo en ò ó en o si va seguida de u; v. gr.:
Celo. . . . . . . . . . . . . . . Sèl.
Cabello. . . . . . . . . . . . Cabell.
Supremo. . . . . . . . . . . Suprem.
Panadero. . . . . . . . . . Panader.
Progreso. . . . . . . . . . . Progrés.
Completo. . . . . . . . . . Complet.
Suelo. . . . . . . . . . . . . . Sòl.
Cuello. . . . . . . . . . . . . Còll.
Huerto. . . . . . . . . . . . . Hòrt.
Hueso. . . . . . . . . . . . . Ós.
Huevo. . . . . . . . . . . . . Óu.
Nuevo. . . . . . . . . . . . . Nòu.
Nótese en los dos últimos el cambio de la v en u, tan común en nuestra lengua.
Los en il no cambian.
Los en in pierden la n; v. gr.:
Carmín. . . . . . . . . . . . Carmí.
Fin. . . . . . . . . . . . . . . . Fi.
Valentín. . . . . . . . . . . Valentí.
Violín. . . . . . . . . . . . . . Violí.
Los en ía no se modifican:
Agonía. . . . . . . . . . . . . Agonía.
Día. . . . . . . . . . . . . . . . Día.
Teología. . . . . . . . . . . . Teolochía.
Los en icia solo mudan la c en s.
Los en icio pierden la o; v. gr.:
Edificio. . . . . . . . . . . . . Edifisi.
Sacrificio. . . . . . . . . . . Sacrifisi.
Vicio. . . . . . . . . . . . . . . Visi.
Juicio y perjuicio se transforman en chuí y perchuí.
Los sustantivos en ido terminan en it como los participios de la tercera conjugación.
Olvido. . . . . . . . . . . . . Olvit.
Vestido. . . . . . . . . . . . Vestit.
Nido se convierte en niu: ruido y sonido no suelen modificarse.
Los en ina no cambian.
Los en ino pierden la última sílaba; v. gr.:
Alicantino. . . . . . . . . . Alicantí.
Camino. . . . . . . . . . . . Camí.
Fino. . . . . . . . . . . . . . . Fi.
Padrino. . . . . . . . . . . . Padrí.
Vino. . . . . . . . . . . . . . . Vi.
Los terminados en tino (sustantivos) tienen tendencia á no modificarse, y si lo hacen terminan en tini.
Los en ismo cambian la o en e; v. gr.:
Ateísmo. . . . . . . . . . . . Ateísme.
Egoísmo. . . . . . . . . . . . Egoísme.
Silogismo. . . . . . . . . . Silochisme.
Los en ista masculinos cambian la a en e; si son femeninos no se modifican; v. gr.:
Artista. . . . . . . . . . . . . Artiste.
Cajista. . . . . . . . . . . . . Caixiste.
Lista. . . . . . . . . . . . . . . Llista.
Modista. . . . . . . . . . . . Modista.
Revista. . . . . . . . . . . . . Revista.
Organista (hombre). . Organiste.
Organista (mujer). . . . Organista.
Los en ivo mudan la desinencia en iu; v. gr.:
Activo. . . . . . . . . . . . . . Actiu.
Cultivo. . . . . . . . . . . . . Cultiu.
Relativo. . . . . . . . . . . . Relatiu.
Vivo. . . . . . . . . . . . . . . Viu.
Olivo se traduce por olivera.
Los en ol no suelen cambiar; pero la ò suena abierta, excepto en alcohol.
Los en on, masculinos ó femeninos, pierden la n; v. gr.:
Ambición. . . . . . . . . . . Ambisió.
Aragón. . . . . . . . . . . . Aragó.
Cicerón. . . . . . . . . . . . Siseró.
Dragón. . . . . . . . . . . . Dragó.
León. . . . . . . . . . . . . . Lleó.
Sensación. . . . . . . . . . Sensació.
Los en onio pierden la o final y hacen la otra ò abierta.
Los en or no mudan, tanto sustantivos como adjetivos; sólo flor suena con ò abierta, flòr.
Los en oro pierden la o final y hacen abierta la otra ò; v. gr.:
Coro. . . . . . . . . . . . . . Còr.
Oro. . . . . . . . . . . . . . . Òr.
Moro hace mòro; toro se traduce bòu; loro no cambia, pero es más valenciano papagall.
Los en oso pierden la o final; los en osa no cambian: diferencia notable; los sustantivos de estas terminaciones hacen la ò abierta, los adjetivos cerrada aunque se sustantiven; v. gr.:
Coloso. . . . . . . . . . . . . Colós.
Esposo. . . . . . . . . . . . . Espós.
Reposo. . . . . . . . . . . . . Repós.
Cosa. . . . . . . . . . . . . . . Còsa.
Esposa. . . . . . . . . . . . . Espòsa.
Rosa. . . . . . . . . . . . . . . Ròsa.
Amoroso. . . . . . . . . . . Amorós.
Amorosa. . . . . . . . . . . Amorosa.
Religioso. . . . . . . . . . . Relichós.
Religiosa. . . . . . . . . . . Relichosa.
Oso se traduce orso; soso no cambia.
Los en ote cambian en òt, con ò abierta; verbigracia:
Dote. . . . . . . . . . . . . . Dòt.
Islote. . . . . . . . . . . . . Islòt.
Los en ud mudan la d en t; v. gr.:
Gratitud. . . . . . . . . . . Gratitut.
Juventud. . . . . . . . . . Choventut.
Senectud. . . . . . . . . . Senectut.
Virtud. . . . . . . . . . . . . Virtut.
Los en udo terminan también en ut; v.gr.:
Agudo. . . . . . . . . . . . . Agut.
Mudo. . . . . . . . . . . . . . Mut.
Rudo y saludo no cambian; nudo hace nuc; crudo, cruc ó mejor cru puesto que el femenino es crúa; viudo no termina en valenciano en udo sino en íudo, pues acentuamos la í.
Los en uro, uso y uto pierden la o: huso hace fus, y luto, dòl; apuro, duro (moneda) y puro (cigarro) no cambian; duro y puro (adjetivos) siguen la regla general, dur, pur.
Los esdrújulos terminados en o cuya penúltima sílaba tiene por vocal i ó u, pierden la o final; verbigracia:
Hábito. . . . . . . . . . . . . Hábit.
Báculo. . . . . . . . . . . . . Bácul.
Céntimo. . . . . . . . . . . Séntim.
Crédulo. . . . . . . . . . . . Crédul.
Místico. . . . . . . . . . . . Místic.
Título. . . . . . . . . . . . . . Títul.
Periódico. . . . . . . . . . . Periòdic.
Rótulo. . . . . . . . . . . . . Rótul.
Músico. . . . . . . . . . . . . Músic.
Crepúsculo. . . . . . . . . Crepúscul.
Los terminados en ólogo, tienen la desinencia valenciana en òlec, como lo demuestran las dos voces de este grupo que más usa el pueblo: teòlec, astròlec.
RESUMEN
Por regla general las voces graves castellanas (38) terminadas en a no cambian la desinencia: las en e y o pierden la vocal.
Las agudas en consonante no mudan sino por razón de pronunciación: la d en t, la z en s; la v y la j, al quedar como finales por supresión de la vocal que las sigue, en u y en ll; la n se suprime, no sólo al ser final en el castellano, sino al quedar como tal por supresión de la vocal que con ella formaba sílaba; algunas veces, en especial en las desinencias en en, se cambia por m.
El diptongo ie en voces que sólo tienen e en su original latino, pierde la i al valencianizarse; verbigracia:
Cælum. . . . . Ciel. . . . . . . . Sèl.
Ferrum. . . . . Hierro. . . . . Fèrro.
Fel. . . . . . . . Hiel. . . . . . . Fèl.
Infernus. . . . Infierno. . . . Infèrn.
Nepos. . . . . . Nieto. . . . . . Net.
Pes. . . . . . . . Pie. . . . . . . . Pèu.
Petra. . . . . . Piedra. . . . . Pedra.
Semper. . . . Siempre. . . . Sempre.
Tempus. . . . Tiempo. . . . . Temps.
Terra. . . . . . Tierra. . . . . . Tèrra.
Asimismo el diptongo ue se transforma en o al valencianizarse en las voces castellanas, cuya raíz latina es también en o; v. gr.:
Bonus. . . . . . Bueno. . . . . . Bò.
Corpus. . . . . Cuerpo. . . . Còs.
Foras. . . . . . Fuera. . . . . . Fòra.
Hortus. . . . . Huerto. . . . . Hòrt.
Novus. . . . . Nuevo. . . . . Nòu.
Orphanus. . Huérfano. . . Órfe.
Ovum. . . . . . Huevo. . . . . Óu.
Populus. . . . Pueblo. . . . . Pòble.
Solum. . . . . Suelo. . . . . . Sòl.
Debemos advertir que estos cambios de los diptongos ie y ue en e y o ocurren también en los tiempos de ciertos verbos castellanos que se encuentran en iguales condiciones etimológicas que las voces anteriormente citadas; v.gr.:
Adverto. . . . . . Advierto. . . . . . Advertisc.
Refert. . . . . . . . Refiere. . . . . . . Referís.
Sentit. . . . . . . . . Siente. . . . . . . . Sent.
Consolor. . . . . . Consuelo. . . . . Consòle.
Torques. . . . . . Tuerces. . . . . . . Tòrses.
Moriar. . . . . . . Muera. . . . . . . Mòrga.
En lo relativo á pronunciación no se eche en olvido lo que ya hemos dicho en otras partes:
Que las sílabas ge, gi, cambian en che, chi;
La j en voces de origen latino en ll; (en las de origen árabe en ix);
Las sílabas za, ce, ci, zo, zu, en sa, se, si, so, su;
Sus inversas az, ez, iz, oz, uz, en as, es, is, os, us;
La d final, y algunas veces en medio de dicción, en t;
La h inicial en f;
La l inicial en ll;
Y que la n final tiene gran tendencia á eclipsarse.
Con estas reglas, pero sin llevarlas á la exageración, puesto que hay muchas excepciones, creemos hay lo suficiente para que pueda orientarse una persona de buen criterio en la adaptación á nuestra lengua de las voces castellanas procedentes del latín.
¿QUOUSQUE TANDEM?...(39)
Á los escritores valencianos
Ustedes quizá se enojarán, y lo sentiré; pero yo creo que ha llegado ya la hora de decir la gran verdad; y como esta verdad no puede decirla ninguno de ustedes, porque todos han pecado, es preciso que venga á arrojar la primera piedra alguien que ni sea escritor, ni lo haya sido, ni pueda llegar á serlo nunca: ¿y qué más da que ese alguien sea yo ó cualquier otro tan pobre de facultades y esperanzas como mi oscura persona?
Y esta verdad, que todos ustedes tienen en el pecho, pero que nadie se atreve á manifestar, es la siguiente:
“La anarquía que impera en el campo de la literatura valenciana es absurda, incomprensible y sin precedentes en ninguna literatura del mundo.”
En efecto: que una lengua escrita que tiene á su servicio notables escritores en todos los ramos, posea dos gramáticas completamente diferentes, con dos ortografías absolutamente diversas y en completo desacuerdo en la analogía, en la sintaxis y hasta en la prosodia; es tan raro, tan anormal, que basta el indicarlo para que por sí sola salte á la vista la gravedad de tal desorden.
Y no es esto lo peor; fueran al menos dos gramáticas, dos escuelas bien definidas las que se disputaran el cultivo de nuestra hermosa lengua; pero es lo grave del caso que entre las dos que pudiéramos llamar escuelas extremas, hay tal gradación de tonos, tal cúmulo de hibridaciones, que creemos imposible el llegar á clasificarlas y hasta el poner medianamente en orden para su estudio las mil y mil anomalías y contradicciones que el más lego puede descubrir, por poco que al estudio de nuestra moderna literatura se dedique.
Pero es aún más anómalo y más raro que cuanto acabamos de decir, que no hay, entre cuantos al cultivo de nuestra lengua se dedican, partidarios de esta ó de la otra escuela; no hay realmente defensores ó impugnadores entusiastas de esta ó la otra gramática (por más que no dejen de publicarse alguna vez alusiones á este asunto, casi siempre en estilo festivo); no hay personalidades que pública y decididamente militen en este ó en el otro campo; todos, grandes y chicos, maestros y principiantes, verdaderos literatos y aficionados más ó menos felices en sus excursiones al Parnaso, todos usan por igual uno y otro sistema, y todos por igual contribuyen á que se perpetúe la anarquía y se vea cada día más lejano su remedio.
Sólo puede marcarse de algún modo la separación de campos en el terreno de los géneros literarios.
Si llamamos á las dos escuelas que se disputan el dominio de nuestra literatura, á la una castellana y á la otra catalana (y conste que no nos parecen apropiados estos apelativos; pero, puesto que hay que darles algún nombre para entendernos, creemos que éstos pueden servir perfectamente, pues dan una idea bastante clara de la tendencia respectiva de ellas), podemos decir que están con la primera el género dramático y el periodismo festivo (único que tiene vida en nuestra literatura, á pesar de generosos, pero desgraciados esfuerzos del periodismo serio), y con la segunda el género lírico en sus diversas manifestaciones, y la historia representada por algunas memorias, biografías, etc., que apenas si logran salir de la sombra protectora con que las cobija Lo Rat-Penat. De modo que la primera, es el ropaje con que se viste la literatura valenciana para mostrarse al común de los mortales, quedando la segunda reducida á una especie de lenguaje sagrado, como el de los antiguos sacerdotes egipcios, asequible únicamente á los iniciados.Y tanto es esto así, que dramas premiados en los Juegos Florales del Rat-Penat, para llegar á la imprenta ó al teatro, han tenido que ser traducidos al valenciano moderno; es decir, ingresar en lo que antes hemos llamado escuela castellana.
¿Y hasta cuándo ha de continuar este estado de cosas? ¿Es que nos hemos de cruzar de brazos todos los valencianos, y dejar que tal embrollo siga en progresión ascendente, hasta que la filología, impotente ya para desenmarañarlo, borre nuestra lengua del catálogo de las cultas y escritas? ¿Es que no hemos de intentar siquiera remediar en lo posible tamaño desafuero?...
Puesto que, para curar cualquier dolencia, lo primero es conocerla, pasemos á indicar someramente los puntos más salientes de la cuestión.
Vamos á ocuparnos casi exclusivamente de la ortografía, pues como las otras partes de la gramática están sujetas á más variantes, según la época y la comarca, creemos que para tratarlas con algún fruto, se necesita más espacio, más estudio y más experiencia.
Es indudable que hasta el presente siglo se ha escrito el valenciano con su ortografía propia; es decir, con la antigua ortografía lemosina, más ó menos pura y perfecta, según los tiempos y según la ilustración y aficiones de cada escritor; y es asimismo indudable que en la actualidad nos encontramos con dos ortografías completamente distintas, á disposición del que quiere escribir en valenciano, dos ortografías igualmente legales, igualmente respetadas, y que por igual ponen en un apuro al novel escritor, pues ambas han llegado ya á tener tantas y tan diferentes autoridades, que se puede decir aquí con la mayor propiedad del mundo (y perdonen ustedes la irreverencia), que cada maestrito tiene su librito.
¿Quién es el responsable de esa innovación? ¿Bonilla y Baldoví, ó alguien anterior á ellos? No lo sabemos, ni nos importa; pero el caso es que se hizo, que fué aceptada y continuada por escritores de indudable mérito, y que hoy es un hecho consumado.
En la escuela que hemos llamado catalana, pueden marcarse perfectamente tres agrupaciones: los arcaístas, los catalanistas propiamente dichos y los neo-lemosines. Llamamos arcaístas á los que pretenden escribir hoy el valenciano como se escribía en el siglo XV. Quien no conozca bien nuestra moderna literatura, creerá que exageramos; pues no hay hoy en Castilla quien se atreva á escribir como Juan de Mena ó el Marqués de Santillana; y sin embargo, nada hay más cierto que lo dicho: en todas las reacciones como en todas las revoluciones, hay espíritus fuertes, que llevados de su actividad y de su amor al ideal, traspasan sin notarlo, y á veces hasta á pesar suyo, los límites que la prudente evolución de los tiempos y de las ideas debiera marcarles; por eso, pues, entre nosotros hay quien llena sus escritos de arcaísmos, y no por ignorancia ó descuido, sino á ciencia cierta y convencido de que así contribuye mejor al renacimiento de nuestra lengua.
No es difícil encontrar en escritos de hoy chor, quadro, quento, llunyadá, venerabil, realme, regina, inimich, palpebra, puix, car (porque), sua (seua), null, bastir, fonch (del verbo ser), trametre, embaumar (¿galicismo?), los numerales oncecents, dotcecents, etc., y otros mil cuya repetición y elección intencionadas prueban la verdad de nuestro aserto.
De los que llamamos catalanistas propiamente dichos, podíamos muy bien no ocuparnos en este artículo; aunque se les llama escritores valencianos, se rigen por los diccionarios, gramáticas y modelos catalanes, y no cambian jorn, aucell, papallona, dintre, altre, surtir, aixecar, ajáurer, etc., etc., por día, pardal, paloma, dins, atre, eixir, alçar, y gitar... aunque los emplumen. Algunos de éstos creen (y lo dicen francamente) que la literatura valenciana y la catalana deben ser una sola.
Y llamamos finalmente neo-lemosines, á los que siguiendo la antigua gramática lemosina, prestan no obstante cierta conformidad á las innovaciones filológicas de nuestro pueblo, si bien procurando acomodarlas á las reglas y preceptos gramaticales. Si los pocos (aunque buenos generalmente) que forman este grupo, lograran ponerse de acuerdo, pues no lo están en absoluto, y se dedicaran al oficio de catequista, tal vez en poco tiempo pudieran hacer más de lo que ellos mismos creen, sirviendo de centro (puesto que ocupan el término medio) al que pudieran converger los grupos extremos, dejando cada uno en aras del amor patrio, la impedimenta de rutinas y escepticismos que no les dejan acercarse mutuamente.
Y vamos ya á entrar en la parte más lastimosa de este asunto; es decir, vamos á tratar de lo que llamamos escuela castellana. Pertenecen á esta escuela como antes hemos dicho, todas las obras dramáticas y la prensa periódica, y pretenden sus adeptos escribir el valenciano “tal còm se parla en lo día” Empezaron por suprimir la tj y la g valencianas, poniendo en su lugar la ch castellana, y escribieron michana, llech, ròch: suprimieron la h final, y escribieron Vic, pòc, puc: cambiaron la ç y la c por la s, y la ny por la ñ, como en donsaina, resar, onse, añ, caña, señal, y no han sustituido la v con la b, escribiendo Balensia y Bisent... porque á nadie sin duda se le ha ocurrido que es una inconsecuencia y una falta de lógica el no hacerlo así. Y hubieran parado aquí sus innovaciones; pero como en el orden intelectual lo mismo que en el físico, no siempre, dado el primer impulso, es fácil detener el movimiento, donde y como se quiere, tanto se empeñaron en hablar como el pueblo, que han llegado á hablar como el populacho ábrase, en prueba de esto, cualquier comedia ó periódico valenciano, y no tardarán en encontrarse voces como sènsia, ascomensar, anteniment, etc., etc., crímenes gramaticales como t’anunsiat, m’arrimat, s’en anem, se quedem, s’ham acalorat, etc., y sobre todo barbarismos ortográficos, como diro, fero, en vez de dirho, ferho; madonat, sa dit, por m’ha donat, s’ha dit; nou fa ó n’ou fa por no ho fa (ó no hu fa si se quiere); da tres pesetes por d’á tres pesetes, y otros mil, que hacen formar muy pobre idea de quien los usa... Francamente, señores, eso no es escribir como se habla; eso es simplemente escribir mal.
¿Hay alguien que, hablando en castellano, no diga, por ejemplo: “Dile questa noche menteraré, si no lolvido?”¿Y habrá alguien que se estime, que lo escriba de ese modo? ¿Pues por qué al escribir en valenciano todos se creen autorizados para hacer lo que les dé la gana? ¿Es que aun cuando no haya gramáticas escritas, no hay en todo hombre medianamente ilustrado una que podríamos llamar gramática intuitiva, hija del sentido común y del buen gusto cultivado?
Urge, pues, en gran manera poner remedio á este caos, si no queremos exponernos á que por su duración llegue á naturalizarse entre nosotros, y acabemos por estar á él tan acostumbrados, que nos parezca por último la cosa más natural del mundo.
¿Y cuál es ese remedio? se dirá: en nuestra opinión es sencillo.
Convóquese por quien tenga autoridad para ello, sea Lo Rat-Penat, ó la Sociedad de Amigos del País, ó el Ateneo, ó los directores de la prensa local, ó quien sea, á un gran congreso de valencianistas, donde tengan cabida todas las escuelas y todas las opiniones: puesto que afortunadamente estas cuestiones no han llegado todavía á acalorar los ánimos, acudan allí todos guiados por el amor á la patria y á las letras, y convéngase entre todos en hacer de ese congreso una especie de Concilio ecuménico que defina el dogma de nuestra literatura.
Y entre otras soluciones que ese congreso podría dar al conflicto, se nos ocurren las dos siguientes:
1ª. Hermanar las tradiciones con las necesidades de la época; es decir, admitir como buenas y legítimamente valencianas ciertas frases y voces castellanas que es ya muy difícil si no imposible desterrarlas de nuestra lengua; por ejemplo: adiós, palacio, labio, entonces, pues, después, hasta, quiçá, elevar, loco, limosna, abrigo, obispo, cepillo, pendiente, plano, plantilla, terremoto, cuna, y otras muchas que sería imposible detallar, y transigir con la sintaxis castellana que se ha enseñoreado ya casi en absoluto de nuestra lengua; pero conservar nuestra ortografía propia, y valencianizar en lo posible cuantas voces admitamos de otros idiomas. A esto se nos objetará por los amantes de lo antiguo que es mucha evolución esa, para hecha de un solo golpe; y nos dirán los innovadores que justamente en la ortografía y en la pureza de dicción, está la dificultad para el pueblo.
Contestaremos á los primeros, que dado el continuo progreso y la natural evolución de las lenguas, no sería para la nuestra tan grande la concesión que le haríamos, pues hace en realidad siglos que no se le ha reconocido oficialmente innovación alguna; y á los segundos nos limitaremos á recordarles lo que dijo nuestro inmortal Iriarte:
Sepa quien para el público trabaja
Que tal vez á la plebe culpa en vano,
Pues si en dándole paja, come paja,
Siempre que le dan grano, come grano.
2ª. Aceptar los hechos consumados y formar dos gramáticas diferentes: la una castiza, erudita, que puede ser la catalana (y nos ahorramos el trabajo de hacer una nueva, que al cabo ha de ser casi igual á ésta), con la que podamos ayudar en la medida de nuestras fuerzas al renacimiento lemosín y recordar nuestras antiguas glorias literarias; y otra valenciana popular, transigiendo con la ch, la s y la ñ, pero creando un verdadero cuerpo de doctrina con reglas fijas y precisas, que hagan imposibles los resbalones que continuamente damos cuantos nos proponemos escribir algo en nuestra moderna lengua, y unifique, legalizándolas, las tendencias de una escuela que tal vez representa la manifestación de verdaderas necesidades de la época.
Ya nos parece estar oyendo á algunos puristas, que exclamarán: “No, eso jamás; transigir con esa innovación sería un crimen y una bajeza, sería doblegarse ante un cisma, ante una herejía: non possumus.” ¿Y qué le hemos de hacer, señores? podemos contestarles: el caso es que esa herejía es un hecho consumado, y aunque no sea ésta ocasión de discutir la teoría de los hechos consumados, que puede tener tanto de inmoral como de prudente, con tantos de ellos ha transigido ya la humanidad, en todos los terrenos, que aunque haya una transacción más, ¿qué importa al mundo?
En resumidas cuentas: de un modo ó de otro, con esta ó aquella solución, creemos que lo verdaderamente preciso, lo urgente, lo inexcusable es hacer algo; pero algo que sea pronto, rápido y de fácil ejecución.
Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande.
LES ORFENETES (40)
_________
Hia chunt á Peñagolosa
un poblet qu’es un pomell,
mes tan alt, qu’anar á ell,
es tarea mol penosa;
y es per sèrt cosa enfadosa
qu’estiga tan apartat,
pues tant el Sèl l’ha dotat
de llum, perfums y armoníes,
que més qu’un chardí d’huríes
es un Eden encantat.
Rodechat d’altes montañes
ocupa un vall delisiós
qu’alegra el pas rumorós
d’un rihuet bordat de cañes;
chagant de formes estrañes
recolsat en la pendent,
té’l cap en un prominent
castell de pardes almenes
y els pèus entre les arenes
del marmolador torrent.
En tot ahont la vista alcansa
no se sap qué admirar més,
tan presiós y máchic es
lo que’s veu en lluntanansa;
cuan la primavera avansa
fa allí el rosiñol son niu,
y avans d’arribar l’estíu
el baladre y la chinesta
visten d’españòla festa
monts y fòyes, camps y riu.
Y baix d’un sèl transparent
més blau qu’els ulls d’una fada
brilla’l vèrt de la enramada
còm esmeralda d’Orient,
y en son perfumat ambient
del día als primers albors
s’endevinen els rumors
d’un ball de silfos y huríes
al sò de les melodíes
de mil pardalets cantors.
Tot es gran, tot admirable
d’aquell vall hasta el confí,
tot ell es etèrn festí
de riquesa inapresiable;
pródiga é inagotable,
còm riu d’amor desbordat,
á mans plenes l’ha dotat
la mare Naturalesa;
no’s pòt donar més bellesa
chunt á més fertilitat...
Mes ¡ay! també’l vall aquell,
ric en perfums y cambiants,
entre tantes flòrs brillants
té la ortiga y el donsell:
be hu demòstra un fet qu’en ell
susuí mol pòc temps fa,
y com sé qu’escrit no está
y es mol digne de memòria,
contarvos vullc tal historia;
escoltéu lo que pasá.
_____
Es el mes de Novembre, s’acaba el día;
El sòl sos últims besos al vall envía
Desde les ròches crestes del Espadá,
Y allá llunt en les plaches que’l Millars baña
Semblen les pardes bòyres fosca montaña
Que ses faldes sombroses estenent va.
El rat penat comensa la revolada,
El cuquello se queixa dins la enramada
Y el crit sec y metálic del grill se sent,
Mentres per l’espay ample la llum s’amaga,
El crepúscul ses ròches tintes apaga
Y el seu estrellat manto la nit estén.
Vènus, la blanca Vènus, cándida estrella
Que no sé per qué encara du’l nòm d’aquella
Falsa deitat pagana d’impur amor,
Còm per mil fils de plata del sèl penchada
Pareix sagrada llantia qu’enchoyellada
Davant l’etèrn sagrari posá’l Criador.
En direcsió del pòble s’òu la campana
Qu’en llengua misteriosa descáns demana
Pera’ls que del camp tornen buscant la llar;
Y pòc á pòc les sombres van escampantse,
Veus y llums y ruidos van apagantse,
Ya de la nit l’impèri va á comensar.
Desert al fi tot queda; cansats del día,
Al llit á vells y chovens la sòn els guía
Y hasta el gos s’acurruca y el gall s’adòrm;
Tot es sombra y silensi per monts y plana,
Tot en fret alé ho chèla la tramontana,
La vida está suspesa, Natura dòrm...
Pero no, allá en la sombra hia algún mistèri;
Pel camí que del pòble du al sementèri
Dos formes silensioses van avansant:
Pòc después, cuan la lluna les ilumina,
Se veu que la parella que allá camina
Son dos pòvres chiquetes que van plorant:
Una d’elles demòstra la etat dichosa
En que sent nena encara pura y hermosa
A ser dòna’s comensa ya moralment,
Y encara qu’es tan chove, ya en sa mirada
Se veu entre tristeses la llum sagrada
Que l’espirit destella cuan pensa y sent.
L’atra ¡pòvra criatura!... es tan chiqueta
Que de mare ha de ferli sa chermaneta
Y al bras la pòrta á ratos pa descansar:
Y així pel camí avansen abrasadetes
Tremolant y en silènsi les orfenetes
En busca de sa mare qu’allí ha de estar.
Del sementeri arriben chunt á la pòrta;
Be está dins sa mareta, mes ¡ay! es mòrta
Y no pòt pera obrirlos deixar son llit:
-¡Mare, mare!- la nena chiqueta crida,
-¡Mare!- en veu baixa l’atra diu aflichida,
Y ¡Mare! respòn l’èco tornant el crit.
En el brancal s’asenta, trista, abatuda,
La machor, y en sos brasos la més menuda
Per el fret aterida plorant está;
Y diu á sa chermana: -Tinc fam, Marieta;
Vullc pa... -Y en insistènsia, còm á chiqueta,
Repetís sense tregua: -Vullc pa; vullc pa...
Sa chermana la mira desconsolada,
La besa cariñosa, y en plòr bañada
Els ulls á tèrra baixa, sombríu el front;
Después alsa la vista que vagarosa
L’ample espay examina còm anhelosa
Y aixina á la chiqueta plorant respòn:
-¡Que tens fam!... Ni pensarho voldría:
¡Que vòls pa, nena meua, has cridat!...
¿Còm donarten un mòs yo podría
Si huí en tot el día
Ningú mos n’ha dat?...
¿Còm vols, filla, que puga ser fòrta
Ta chermana, si nena còm tu es?
¿Qué’t daré si captant casi mòrta
Vach de pòrta en pòrta
Y no’m donen res?...
Per no tindre treball, á la guèrra
Nòstre pare en mal hòra va anar,
La desgrasia’l tragué d’esta sèrra
Y allá en atra tèrra
Morí de pesar.
Pòc después la mareta angustiada
Treballant perque ens vea patir,
La salut malgastá, y agobiada,
Vida tan cansada
No pugué sufrir...
Y al quedarmos les dos asoletes
Sense pares, cariño ni llar,
Aus caigudes del niu, sense aletes,
Dèbils y chiquetes
¿Qué havem d’esperar?...
Així diu entre besos á la chiqueta;
Contra’l pit, consolantla, trista l’apreta
Y li fa, pa dormirla, llit del seu bras:
Después... chuntant les cares en plòr bañades,
Queden les orfenetes allí arrimades
Silensioses y unides en fòrt abrás.
_____
Comensa á aclarir el día
y aváns d’eixir per Orient
el sòl, al alt firmament
sos primers rayos envía;
l’alta bòveda sombría
plega el seu estrellat vèl,
y cuan ya’l darrer estèl
en l’horisont se desfuma,
deixa el sòl son llit d’espuma
y òmpli de llum terra y sèl.
Ferits per l’astre brillant
els cristals de la rosada
convertisen la enramada
en palasio de diamant:
al seu bes vivificant
en tèrra y sèl tot revíu,
deixen les aus el seu niu
poblant l’aire d’armoníes
y entre llum, cants y alegríes
tot despèrta, tot sonríu.
¡Sòls les nenes desdichades
al nòu día no sonrihuen,
ni despèrten, ni revihuen
al ser per el sòl besades:
pues èrtes, blanques, chelades,
còm grupo de mármol fet,
sentades chunt la paret
dolsament abrasadetes
están les dos orfenetes
mòrtes de fam y de fret!...
_____________________
(1) Publicóse con el título de “¿Quousque tandem...” en el Almanaque de Las Provincias de 1887, y lo transcribo al final de este libro para no repetir algo de lo que allí se decía.
(2) Necesita ser tan de uno solo la misión de arrojar la primera piedra en este asunto, que el lector prudente comprenderá y disculpará sin duda la continua é inmodesta exhibición de mi humilde personalidad en este libro.
(3) No es esto decir que siempre que lo lleva sea abierta la e.
(4) Y ya que se nos presenta la ocasión, queremos decir que en esto solemos ser los valencianos tan extremados como en otras muchas cosas: limitándonos á asuntos públicos que á todos atañen por igual, pues no nos gusta personalizar, diremos que lo mismo nos acreditamos de descuidados al escribir el nombre de las calles de Embou, Empardo, etc. (donde no hay quien vea los apellidos Bou y Pardo, precedidos del tratamiento En que equivale á los modernos Don ó Señor), que nos pasamos de... sabios al hablar del Tros-alt: aun suponiendo que esta sea la verdadera etimología de la palabra Tosal -lo cual nos guardaremos mucho de asegurar,- debíamos cambiar, aplicando el mismo procedimiento, las palabras portal, finestral y varal por portaalta, finestra-alta y vara-alta: hasta en castellano debía hacerse lo mismo con ventanal, portal, etcétera. Conviene mucho estudiar las etimologías; pero... no tan calvo que se le vean los sesos.
(5) Véase lo que del apóstrofo decimos en la Ortografía.
(6) No debe confundírseles con los en alt.
(7) Algunos dicen lis; no nos parece propio.
(8) Algunos dicen lis; no nos parece propio.
(9) Alguien objetará que también se dice mosatros en vez de nosotros; pero nótese que mientras más de la mitad del reino pronuncia nosotros, apenas hay en todo él quien diga nos.
(10) Respecto al mal uso de estos pronombres véase lo que decimos en la sintaxis al tratar del solecismo.
(11) Como hemos dicho en los preliminares al tratar de la letra V, en Cataluña y en las comarcas valencianas donde esta letra se pronuncia, se dice haver y no haber; adviértase, además, que en francés se escribe avoir y en italiano avere.
(12) Faltando por primera y única vez á nuestro propósito de no hacer la menor reforma en la ortografía que llamamos popular de nuestra lengua, cambiamos en s la x que los innovadores conservan en los presentes de esta conjugación; puesto que el objeto de la nueva ortografía es facilitar la lectura, creemos que es más fácil leer patisc, patises, patís, escrito con s que con x: nos anima, al hacer esta innovación, el ver que los italianos escriben influisco, offerisco, etc. Hablaremos de esto en la ortografía al tratar de la x.
(13) En estos verbos, como en los demás que siguen, anotamos únicamente las personas en que tienen irregularidad: en todas las demás se conjugan con formas regulares.
(14) Los verbos ser y estar son hoy en valenciano completamente distintos y tiene cada uno de ellos su significación propia como en castellano, sin que en ningún caso puedan confundirse; antes se usaba en ciertos casos el primero en sustitución del segundo como en Cataluña, y esto no debe ser muy antiguo, puesto que aun son muchos los valencianos que al preguntarles por ejemplo: ¿Y ton pare?, responden: -Es al hòrt: ¿Y les tehues chermanes? Son á misa.
(15) Véase lo dicho al hablar del verbo haver.
(16) Este verbo no debe tener imperativo, pero por incidencias de la frase suele formarse algunas veces.
(17) Volveremos á ocuparnos de esto en la Ortografía.
(18) Debe ser muy reciente esta modificación, pues muchas personas de edad avanzada siguen usando aquella desinencia.
(19) En ciertas frases, principalmente en las interrogativas y dubitativas, este adverbio más bien equivale á algo que á nada; v. gr.: ¿Be saps res d’alló? ¿Sabes algo de aquello?
(20) No estará de más hacer notar aquí que las interjecciones castellanas ¡re Dios! ¡vive Dios! y ¡voto a Dios! que no es raro verlas en libros impresos, suenan tan mal al ser traducidas al valenciano, que sólo las usan comunmente los que se hallan á muy bajo nivel moral.
(21) No queremos dejar sin defensa inmediata á los valencianos de la capital: puede, sin gran esfuerzo, comprenderse que las formas abusivas anemsen, aneusen, hayan sido en un principio contracciones de las legítimas anem ens en, aneu us en, cuando los pronombres ens y us se empleaban; aun hoy, que están en completo desuso, podría admitirse quizá tal contracción en las formas antedichas y hasta en algunas más violentas, siempre que la frase lleve la partícula en; verbigracia: ¿be’ns en entrem?, no us en eixíu, que suprimidas la n y la u de los pronombres, resultan: ¿be’s en entrem?, no’s en eixíu; pero de esto á decir se parlem ó se quedéu, va una distancia inmensa: creemos, por lo tanto, que deben proscribirse estas formas, aun en los casos dudosos, para evitar abusos.
(22) Una observación: hay pueblos donde los finales en ts se suavizan tanto, que suenan como ch suave: tots iguals, lo leen to-chiguals.
(23) Nota bene: aquí, es decir, en la ny en medio de dicción, no pone etcétera Carlos Ros.
(24) Si la misión de las bellas letras, y en especial la de la poesía, es hablar al corazón más bien que á la cabeza, es indudable, que un escrito, por muy bueno é inspirado que sea, no producirá emoción en el lector, sino en tanto en cuanto esté redactado en el lenguaje en que éste expresa ordinariamente sus sentimientos y pasiones, pues las explosiones del afecto no admiten la previa traducción individual á que puede sujetarse la adquisición de ideas científicas: si cualquier amante del saber puede indudablemente estudiar los más abstrusos problemas científicos en un idioma extranjero que comprenda medianamente, nadie, por muy sensible que sea, llegará á sentir verdadera emoción estética, leyendo de amores en una lengua que no es la que habla con su madre, con su novia, con sus hermanos ó con sus hijos. En Valencia, las clases ilustradas sienten en castellano porque ése es hace ya mucho tiempo su lenguaje doméstico; pero las clases populares quedan ineducadas literariamente en el terreno del sentimiento, porque aquí, las obras que hablan al alma se escriben en castellano ó en catalán (que no otra cosa es el lemosín literario), lenguas ambas que no llegan al corazón del pueblo, sino pasando antes por el cerebro para ser analizadas y traducidas; y cuenta que al decir pueblo, nos referimos á muchos de los que se sientan en los bancos de la Universidad, Seminario y demás escuelas superiores. Es preciso por lo tanto, que en bien de la educación de nuestro pueblo cese la anomalía de que sólo se escriban en lenguaje familiar las obras satíricas y festivas, hasta el punto de que ha llegado á hacerse general, la creencia de que el valenciano no sirve para otra cosa: como ensayo para que lleguemos á demostrar lo contrario, pensaba publicar en este libro algunas de las más sentidas composiciones de nuestros mejores poetas, como La barraca ó Lo rosari de laviuda, de Llorente, y L’albat, de Llombart, previamente traducidas por mí; pero no me he atrevido á poner mi mano pecadora en la obra de los maestros: sin embargo, al menos para abrir el camino á los demás, he traducido una poesía mía, Les orfenetes, premiada en los Juegos Florales, y la inserto al final del libro: el lector perderá, pero el argumento puede ganar en fuerza, porque si ésta agradara, ¿cuánto más gustarían las otras?
(25) Véanse los Preliminares ó estudio del alfabeto valenciano.
(26) El Sr. Estorch, en su Gramática de la Lengua Catalana, dice que deben escribirse con b los pretéritos imperfectos y el verbo haver, pero añade en una nota que “los antiguos los escribían constantemente con v” esta nota deja su precepto reducido á una simple opinión personal muy discutible al oponerse á reglas consagradas por el uso. Gramáticas más modernas que la de Estorch escriben haver y amava, sin discutir siquiera el uso de la v. (Veáse la Gramática de los señores Bofarull y Blanch y los Estudios de Lengua Catalana del Dr. Milá y Fontanals).
(27) Damos estos adverbios como derivados de unde, ibi: no debemos entrar en disquisiciones etimológicas en un libro destinado al pueblo.
(28) Con facilidad se puede comprender que la i de rabia es tan consonante como la l ó la r de dobla y abre.
(29) Para la i seguida de x, véase esta letra más adelante.
(30) La sílaba yu sólo la usamos en palabras extrañas á nuestra lengua; como yute, gayuba.
(31) Creemos, sin embargo, que nada se perdería con que lo hiciéramos así cuantos nos hemos criado en las comarcas en donde se pronuncian las tres consonantes suaves, ch, s y v, pues es una lástima que se pierdan estas letras que tal dulzura dan á nuestra lengua.
(32) Obras completas del Dr. D. Manuel Milá y Fontanals, coleccionadas por el Dr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.- Tomo III.
(33) Nótese que esto mismo ocurre en la transformación de Setabis en Xátiva, syrupus en xaròp, syringa en xeringa.
(34) Los numerales six, dix, se pronuncian sis, dis.
(35) Véase lo dicho en la pág. 47.
(36) Véase éstos más adelante, al final del presente artículo.
(37) La traducción valenciana de mujer es dóna; muller en realidad significa esposa: son palabras equivalentes á las italianas donna y moglie.
(38) No se olvide que en todo este estudio hablamos siempre de voces de origen latino.
(39) Véase la primera nota del Prólogo (1).
(40) Véase la nota de la pág. 138 (24).