WeRead Powered by ReaderPub
Biografia del libertador Simon Bolívar, ó La independencia de la América del sud / Reseña histórico-biográfica cover

Biografia del libertador Simon Bolívar, ó La independencia de la América del sud / Reseña histórico-biográfica

Chapter 14: CAPITULO VIII
Open in WeRead

Explore more books like this:

About This Book

Esta biografía presenta la vida y actos del libertador Simón Bolívar, analiza las causas políticas y sociales que impulsaron la independencia sudamericana, y reconstruye los principales episodios de su carrera: su juventud, influencias europeas, vínculos con otros líderes independentistas, gestiones diplomáticas y campañas militares. Describe su carácter público y privado, virtudes y contradicciones, y relata la serie de sublevaciones, éxitos, derrotas y sacrificios que marcaron la emancipación. El autor emplea un enfoque cronológico que combina reseña histórica y retrato personal para ofrecer un panorama de la lucha por la libertad en las antiguas colonias españolas.

En el tránsito logró todavia Bolívar recojer y organizar hasta 2.000 hombres, que hizo se posesionasen de Aragua de Barcelona. El coronel Bermudez acompañaba al jefe venezolano en calidad de su segundo. El 18 de Agosto, y guiando la respetable fuerza de 8.000 bayonetas, Morales atacó á los republicanos; despues de un largo combate la victoria vino á declararse por los realistas, si bien es cierto á un precio muy alto, pues les costó mil hombres y mas de dos mil heridos. Lleno de furor el jefe español mandó pasar á cuchillo, además de los prisioneros, á gran parte de inofensivos vecinos, sin respetar sexo ni edad.

Acosado por tan fatales reveses de fortuna, otro menos enérgico y de fé no tan pura ni entusiasta por la libertad de su cara patria, habria desesperado de su empresa; pero el Libertador, cuyo temple y constancia eran inquebrantables, oyendo los consejos de un prudente valor se dirigió á Cumaná, donde unido á Ribas, Mariño, Valdés, Azcúa y otros bravos oficiales, pesó, midió y estudió las circunstancias que hacian su situacion tan precaria, y, despues de un largo debate, decidieron la evacuacion de la ciudad. La poca tropa que alli habia salió el 25 de Agosto para Maturin; y en la escuadrilla que mandaba Bianchi, Mariño y Bolívar se hicieron á la veja con rumbo á la Margarita, pues el Libertador tenia que poner á salvo el gran tesoro que el alto clero de Carácas habia colocado en sus manos para atender á las necesidades de la República. Aquel tesoro se componia de todas las joyas de las iglesias, y Bolívar en tan difíciles momentos, tenia que hacer uso de ellas para comprar el armamento y demás necesario á la creacion de un ejército respetable, capaz de ayudarle á salvar la madre patria, asegurando para siempre á sus hijos el goce de la libertad, objeto de sus mas ardientes deseos y por el cual sacrificaba, no solo la existencia, sino tambien la gran fortuna que sus padres le habian dejado.

CAPITULO VI

Un abuso de confianza.—Juicio contra Bolívar y Mariño por su ausencia.—Destitucion del Libertador—Nuevo asedio de Maturin. —Derrotas de Morales.—Muerte de Bóves.—La adversidad persigue á los republicanos.—Maturin cae en manos de Morales.—Triste fin de Ribas.—Ventajas de las armas españolas.—Entrevista de Urdaneta y Bolívar.—Este se presenta á dar cuenta de su conducta al gobierno y es bien acogido.—Conquista de Santa Fé de Bogotá.—Conflictos de Bolívar con el gobernador de Cartagena.—Consecuencias de la rebeldia.—Retirase el Libertador á Jamaica.—Cartagena es tomada por Morillo.—Nuevos derramamientos de sangre.—La república parece haber tocado á su fin.—Sucesos de Margarita.—Bolívar amenazado por el puñal de un traidor.—Preparativos hechos por Brion.

La desgracia no habla cesado aun de afligir y poner á prueba el noble amor del heróico patricio; no habia cesado aun de acrisolar con el fuego de los mas rudos tormentos su lealtad y su constancia; aun no habia descargado sobre su cabeza el mayor y mas formidable de sus golpes. Una nueva defeccion, hija de la tentadora codicia, vino á cortar las alas á su patriótica y halagüeña esperanza. Las riquezas que llevaba embriagaron el avaro corazon de Bianchi, y con el mayor cinismo declaró á Bolívar que estaba dispuesto á despojarle, lo cual habria verificado por completo si las vivas reclamaciones de los portadores de aquel tesoro, destinado á comprar la libertad de la América del Sud, no hubieran conseguido que, avistando la Margarita, el desleal marino les cediese una parte muy pequeña de las alhajas y dos buques de su escuadrilla para que guiasen á Cartagena; pero desbaratados sus planes se dirigieron hácia Carúpano y desembarcaron en este punto el 5 de Setiembre.

Pero otra nueva desventura les esperaba alli. Durante su ausencia los jefes militares de la provincia los juzgaron como traidores; y por haber abandonado el ejército, este era su juicio, se dió un decreto de proscripcion contra ellos, y Ribas y Piar habian merecido los dos primeros cargos militares. Ribas se presentó en Carúpano el dia siguiente á la llegada de Bolívar y Mariño; puso preso á este, y dejó libre, pero destituido, al noble cuanto desgraciado Libertador. Sin embargo, por uno de esos actos inexplicables en los hombres, por uno de esos caprichos de la suerte, el mismo que acababa de robarles se presentó en actitud amenazadora á protegerlos; y habiéndolos reclamado enérgicamente á Ribas, les prestó auxilios y partieron para Cartagena el dia 8, mas dispuestos que nunca á sacrificarse por su patria.

Por este mismo tiempo, con cerca de 6.500 hombres, Morales se presentaba delante de Maturin é intimaba la rendicion, ofreciendo una honrosísima capitulacion á los que defendian este punto; pero el pueblo maturinense reproducia otra vez sus antiguas palabras, diciendo con entereza: "Que preferia el exterminio á la esclavitud." Bermudez tenia á su lado al leal Pedro Zaraza, al sumiso y valiente Cedeño, al activo José Tadeo Monágas, á otros distinguidos jefes, 1.000 ginetes y como unos 300 infantes, todos ellos valientes, todos buenos patricios.

Grande fué la victoria que Bermudez alcanzó sobre Morales, á pesar de la superioridad numérica de las fuerzas mandadas por este, en la batalla que le presentó el dia 12 de Setiembre. Despues de haberle muerto mas de 2.000 hombres, cogiéndole hasta 900 prisioneros, se hizo dueño de 2.100 fusiles, 6.000 bestias de carga, 700 caballos con sus monturas, mas de 150.000 cartuchos, gran número de reses y, otras provisiones de boca, sin otro sacrificio por su parte que el de 75 muertos y unos 120 heridos. El jefe español huyó á Urica con la gente que le quedaba para esperar alli á Bóves.

Llegó este general algunos dias despues, y el 5 de Diciembre sus fuerzas y las de Morales derrotaban cerca de Urica á Ribas y Bermudez. Cara costó esta victoria al general en jefe español, pues Morales recogió su cadáver en el campo de batalla, mientras los jefes republicanos, casi solos, de alli á poco tiempo regresaron á Maturin. No era solo esta la derrota que tenian que llorar los partidarios de la independencia americana, pues otras muchas iban experimentando por su division de pareceres, altivas presunciones é indigna insubordinacion los caudillos defensores de la libertad en la parte oriental de Venezuela.

Inútil fué la resistencia que en Maturin pudieron oponer á Morales los que escaparon con vida de la última refriega. El nuevo general del ejército español, por tal le reconoció su oficialidad, llevándolo todo á sangre y fuego, degolló sin piedad y sin distincion de edad ni de sexo á los leales maturinenses. Bermudez se refugió con menos de 200 hombres en las montañas del Tigre; Ribas, en compañia de unos pocos, suponiendo encontrar á Urdaneta, se encaminó hácia la comarca de Barquisimeto. Apresado este valeroso guerrero mientras dormia en los montes de Tamanaco, su cabeza, con el mismo gorro frigio que constantemente solia usar, fué llevada á Carácas en una jaula de hierro y expuesta al público sobre el camino de la Guaira.

En el curso del último mes de aquel año se hizo dueño Morales de toda la parte oriental, y su escuadrilla bloqueó las costas desde Irapa á Trinidad, impidiendo la huida á los patriotas. Sometido tambien al propio tiempo el occidente venezolano por las armas de España, Urdaneta se puso bajo la proteccion de la Nueva-Granada, esperando adquirir noticias algun dia de la reaparicion de Bolívar. Vióle con efecto en Pamplona, y le dejó camino de Tunja, á donde se dirigia para dar cuenta de su conducta al gobierno general, con ánimo tranquilo y lleno como siempre de su franca lealtad y de su nunca abatido entusiasmo.

El gobierno le acogió benévolamente, aprobó todos sus actos, y como prueba de su cabal conviccion y confianza, le encargó tomar á Bogotá, lo que realizó el 12 de Diciembre, concediendo á los vencidos una capitulacion honrosa. Esta ciudad fué desde luego asiento del gobierno, que ordenó al ilustre caraqueño descendiese el Magdalena para obrar contra Santa Marta, y este partió al frente de la division de Urdaneta, reforzada por algunos reclutas granadinos. La sumision de Santa Fé de Bogotá trajo consigo el reconocimiento por las provincias del Congreso reunido en Tunja para juzgar á Bolívar, y un nuevo esfuerzo para establecer un gobierno constitucional.

A fin de facilitar el buen resultado de la empresa, fué autorizado Bolívar á tomar en los arsenales de Cartagena algunos cañones y cuanto al intento necesitare; pero el jefe que mandaba en aquella plaza se negó á ello, y entonces se vió en el caso de sitiar á sus mismos coreligionarios. Mientras ejecutaba esta para él repugnante operacion con ánimo de castigar la desobediencia, á fin de mantener el órden y disciplina, sin las cuales era imposible marchar adelante en el camino de la emancipacion proclamada, el general español Don Pablo Morillo fondeaba en Puerto Santo, á 5 de Abril de 1815, al mando de una expedicion que, incluso la fuerza de marina, constaba de 15.000 hombres auxiliados por 18 piezas de artilleria, un regimiento de dragones, otro de húsares y algunas compañias de zapadores.

A vista de tan formidable refuerzo, y cansado de luchar sin fruto contra un cúmulo tal de inconvenientes, hijos la mayor parte de la rastrera envidia, y sin desistir por eso de esperar tiempos mejores para empezar de nuevo la conquista de las libertades de su pais, puso á disposicion del jefe de Cartagena las fuerzas que llevaba, y á los tres dias de la llegada de Morillo se retiró á Jamaica, donde despues se le reunieron Mariño y algunos otros jefes y oficiales venezolanos.

Poco despues el general Morillo puso sitio a Cartagena, que á causa del que le habia hecho sufrir el Libertador, se hallaba exhausta de viveres y no pudo resistir sino algunos dias. La toma de esta importante poblacion facilito á los realistas el medio de reconquistar la Nueva-Granada, y pronto corrió á torrentes en el patíbulo la sangre de sus decididos y honrados habitantes.

La república habia dejado de existir en la apariencia; pero aun se albergaban en las montañas pequeñas y diseminadas algunas partidas, como vivo testimonio de que el fuego de la revolucion existia en el corazon de los bosques, preparado á producir nuevos incendios, lo mismo que en los corazones de los Sud-americanos, dispuestos ya favorablemente al recobro de sus siempre hollados derechos, por mas que en aquellos momentos se viesen ahogados por la fuerza brutal.

Para gobernador de la isla de Margarita nombró Morillo á Don Antonio Herraiz, cuyo bondadoso carácter no estando en armonia con el violento sistema de secuestros y prisiones que en todas partes se llevaba á cabo, dió márgen á que al poco tiempo quedase destituido, y fué á reemplazarle persona mas idónea, mas dura de corazon, y por lo tanto en conformidad con las arbitrariedades y vejaciones por aquel entonces á la órden del dia. El reemplazante no era otro que el teniente coronel Don Joaquin Urreiztieta, que en seguida se inauguró haciendo una ruda persecucion á los principales sugetos de la isla. Entre otros que decidieron vender cara su vida en vez de esperar á que inicuamente se la quitaran, despojándolos de sus haciendas y encerrándolos en lóbregos calabozos, Arismendi se refugió en los montes decidido á rendir la suya, pero con las armas en la mano.

Entretanto la Providencia parecia proteger los dias del Libertador en Jamaica, alejando de su pecho el puñal traidor que habia de atentar contra ellos. Un español, pagado por Don Salvador Moxó, que habia sustituido á Cevallos mientras un viaje de este á la Península, logró seducir en Kingstown á uno de los sirvientes de Bolívar; y cierta noche, acercándose á la hamaca en que solia dormir, clavó su acero homicida en el corazon de la persona que alli estaba acostada. Al ¡ay! lanzado por la victima Bolívar se levantó, hizo preso al criminal y lo entregó á la justicia, que oida la confesion del infiel servidor le condenó á sufrir la última pena.

Este incidente necesita una explicacion. El Libertador y un emigrado de Carácas amigo suyo, llamado Amestoz, acostumbraban dormir en la misma habitacion. El primero se acostaba en una hamaca y el segundo en una cama. Pero aquel dia, en que el calor fué extraordinario, habiéndose retirado Amestoz mas temprano se acostó en la hamaca mientras volvia su amigo. Cogióle el sueño, y Bolívar á su llegada, por no molestarle, ocupó la cama que estaba vacia. Este cambio casual le salvó la vida. Sin embargo, el aguerrido soldado, el esforzado campeon de la independencia de Venezuela, si bien no pudo menos de lamentar el sangriento é inhumano fin de su querido amigo, no por eso se inquietó y siguió habitando en Kingstown hasta que sabedor de que el capitan propietario de la corbeta Dardo, Luis Brion, habia marchado hácia Cartagena con algun armamento, y se hallaba en los Cayos de San Luis allegando gente y acopiando víveres para acudir al socorro de la plaza, voló á ofrecerle su espada, entusiasta como siempre, como siempre alentado por el mismo noble valor y la misma imperturbable esperanza.

CAPITULO VII

Apertura de una nueva campada.—Presas hechas por la escuadrilla de Bolívar.—Su acogida en Margarita.—Expedicion á Costa-Firme.—Decretos dados por Bolívar en Ocumare.—Sucesos de Güiria.—Emigracion á Haiti. —MacGregor y Piar.—Nueva expedicion de Bolívar.—Desembarco en Juan Griego.—Nueva-Granada en poder de Morillo.—Reúnense en Venezuela algunos elementos dispersos.—Nombramientos inútiles.—La causa liberal á principios de 1817.—Regreso de Morillo.—Aspiracion de Mariño, simulacro de un Congreso y sus actos.—Conducta de Bolívar. —Arrepentimiento de Brion y sus buenos efectos.—Mas defecciones. —Fusilamiento de Piar.—Creacion de un Consejo de Estado. —Reparticion de bienes nacionales.—Planes militares de Bolívar. —Nuevo peligro de muerte.—Sublevacion de Paez.—Manifesto del Libertador.—Ascenso de Santander.—La fortuna vuelve la espalda á los republicanos.—Famoso decreto.—Bolívar deja la Guayana.

Durante la terminacion del año 1810 y los cinco primeros meses de 1817 la isla de Margarita iniciaba con buen éxito una nueva campaña. Arismendi habia logrado hacer frente á las armas españolas y desde mediados de Noviembre las tenia circunscritas á las fortificaciones de Pampetar y Santa Rosa; pero se esforzaba inútilmente por reducirlas del todo, disponiendo ya de mas de 1.500 combatientes medianamente armados. Entretanto, reunido á Brion, el Libertador disponia de siete goletas armadas de guerra y se hacia á la vela del puerto de Anquin con 250 hombres, el 30 de Marzo, acompañado de Mariño como jefe de estado mayor, del coronel Cárlos Soublette en calidad de segundo y, además, del ilustre granadino Francisco Antonio Zea, de Piar, del escocés MacGregor y del coronel Pedro Briceño Mendez, secretario suyo.

Esta expedicion, que llevaba abundantes fusiles y municiones, cerca de la isla de Santa Cruz apresó un buque mercante español, y el bergantin y la goleta de guerra Intrépido y Rita, vispera de surgir felizmente en el puerto de Juan Griego, esto es, el dia 5 de Mayo. Los dos últimas presos bloqueaban la Margarita por el rumbo de Occidente. La isla toda recibió con júbilo á los expedicionarios; y reunidos luego en la iglesia de la villa del Norte los jefes y oficiales de la isla, los emigrados del continente y, en fin, muchos honrados y respetables moradores de Margarita, reconocieron por jefe supremo á Bolívar y como segundo al valiente general Mariño.

Entonces dispuso una expedicion á Costa-Firme donde, asi que llegó, fué reconocida su autoridad por Monágas y otros jefes de guerrillas, logrando aumentar sus tropas hasta unos mil hombres; y para hacer una invasion en la provincia de Carácas, toda vez que el general Morillo se encontraba en Nueva-Granada realizando su reconquista, guió para la costa de Ocumare, que abordó el 6 de Julio. Alli publicó dos decretos; uno relativo á la pena de muerte y otro á la libertad de esclavos; pero los desgraciados encuentros que tuvo le obligaron á reembarcarse para la isla de Bonaire, donde el comandante Francisco Piñanzo organizaba un batallon que, á las órdenes de MacGregor, habia partido ya con objeto de reunirse á las fuerzas de Zaragoza y Monágas en los Llanos.

Bolívar encontró á Brion en Bonaire, y, prévio algunas disposiciones relativas á la escuadrilla, acompañado de Bermudez dió á la vela para Güiria, punto en que desembarcó el 16 de Agosto, y donde una semana despues veia desconocida su autoridad, so protesto de haber abandonado la expedicion de Ocumare. Este hecho nació de una trama urdida por Mariño y Bermudez, que se arrogaron los primeros cargos en el ejército; y vendido otra vez mas por aquellos á quien él mismo habia elevado, partió para Haiti en seguida, fijando su residencia en Puerto-Príncipe luego de su llegada á esta isla.

MacGregor realizaba mientras tanto sus planes y, en compañia de los caudillos que habia salido á buscar, mas algunos otros partidarios que se le reunieron, batió varias veces al enemigo; el 13 de Setiembre entraba con su victoriosa division en Barcelona y algunos dias despues se ponia á las órdenes de Piar, que llegó tras él á la ciudad. Pero á poco tiempo de este acontecimiento MacGregor marchaba á las Antillas, á consecuencia de disensiones habidas entre él y sus compañeros; y Piar, con 1.500 hombres, se dirigia hácia la provincia de Guayana con intencion de unir su fuerza á la que alli mandaba Cedeño. Tambien por entonces, á principios de Noviembre, despues de varios hechos de armas favorables á los patriotas y en los que se distinguió, entre otros, el capitan José Antonio Paez, los soldados españoles evacuaban la isla de Margarita.

Retirado el Libertador en Puerto-Príncipe trabajaban en tanto para organizar una nueva expedicion, cediendo á las instancias que varios jefes y oficiales distinguidos del ejército le habian dirigido; y ya contaba de hecho con Brion, á cuyos buques, unidos los de Villaret formaron una escuadrilla respetable, y con varios oficiales italianos del disuelto ejército de Napoleon, que con el general español Francisco Javier Mina habian llegado á Haiti por aquel tiempo. Hechos sus preparativos salió del puerto de Jacmel y, el 28 de Diciembre, tras una navegacion de siete dias, desembarcando en Juan Griego expedia una proclama-manifiesto sobre las causas y motivos de su separacion del mando y la necesidad urgente de reunir un Congreso en Margarita para el establecimiento de un gobierno apropiado á las circunstancias, en consonancia con la voluntad de los pueblos libertados de la opresion; y el último dia del año, entrando en Barcelona, se puso nuevamente á la cabeza del ejército.

Cumplíanse estos sucesos y al propio tiempo se refugiaban en el territorio venezolano los patriotas que pudieron escapar de la sanguinaria cuchilla de Morillo, dueño ya de la Nueva-Granada. Entre ellos se encontraban varios jefes y oficiales de mérito, tanto granadinos como venezolanos, y asi como hubieron llegado á Guadaslito para dar unidad y eficacia á los esfuerzos comunes—tal era al menos su propósito—establecieron un gobierno, nombrando como Presidente de la República al ex-gobernador de Pamplona, teniente coronel Fernando Serrano, y á Urdaneta, á Servier y al Doctor Francisco Javier Yánes por Consejeros de Estado, con el coronel Santander como jefe del ejército. Este gobierno nacia muerto porque los jefes venezolanos aspiraban á concentrar el poder en un solo jefe de confianza entre los llaneros, para que les condujese á la guerra investido de un carácter absoluto; y renunciando Santander el mando, recayó en Paez, á quien la junta elevó al grado de general de brigada. Pronto allegó gente y se hizo temible en las llanuras á las tropas realistas, derrotadas mas tarde por él en varios encuentros.

A principios de 1817, libertada la isla de Margarita, recuperadas las provincias de Barcelona y Cumaná, y dueños ya los venezolanos de las llanuras de Carácas, Paez habia ocupado el territorio que se extiende entre el Arauca y el Apure, Piar seguia hostilizando al enemigo en la Guayana y merced á los desmanes de Morillo que habian enconado el ánimo de los llaneros, la guerra habia cambiado de faz y se hacia enteramente nacional, si bien aun quedaba por realizar la grande obra de disciplinar el ejército, cortando el vuelo á las ambiciones de algunos jefes, nacidas del mismo desórden en que hasta entonces estuvo envuelta la causa de la independencia.

Coronado por algunos triunfos se encontraba Bolívar en Guayana, cuando tuvo noticia de que Morillo, de vuelta ya en Venezuela, reuniendo su gente con la del coronel Don José Aldama, en el Chaparro, el dia 13 de Mayo, se disponia á pasar el Orinoco al frente de 6.000 hombres, y que Mariño, aspirando como siempre al mando supremo, reunia en Cariaco un Congreso revistiéndole de poderes para legislar y ante el cual representaba la farsa de ofrecer la dimision del Libertador con la suya propia para obtener la distincion que ambicionaba.

Este Congreso, sin autoridad legítima, nombró como funcionarios del poder legítimo á los generales Fernando Toro y Simon Bolívar, con el coronel Francisco Javier Maiz y por suplentes á Zea, al coronel Vallenilla y á Madariaga, que acababa de llegar de la Península española. Mariño quedaba en el soñado cargo de general en jefe del ejército; y Brion, cómplice en este descabellado negocio, ascendia nada menos que á almirante. Aunque Piar mostró su adhesion á semejante proyecto, la mayor parte de los jefes de division, asi como la oficialidad y la tropa, unánimes todos y conociendo los méritos de su verdadero jefe, manifestaron la firme resolucion de seguir á sus órdenes, y Bolívar reprobó pública y solemnemente la Asamblea de Cariaco.

Al poco tiempo, profundamente convencido de su error, llevó Brion al Liberlador su escuadra, con la cual y la escuadrilla de Antonio Diaz salió de Pampalar el 31 del mismo mes de Mayo, y despues de algunos combates en que los patriotas pelearon con la acostumbrada bizarria, sometió á Guayana. Mientras verificaba esta operacion, el brigadier Don José de Canterac, al frente de 3.000 peninsulares, llegaba al Morro de Barcelona y el republicano Piar, movido por la ambicion, minaba lentamente la estabilidad de las posesiones alcanzadas, promoviendo la discordia entre los jefes, alentando la tropa á la rebeldia y haciendo renacer la ya olvidada idea de colores y diferencias de raza.

Semejante proceder no podia ser tolerado en los momentos en que la union era tan necesaria para marchar viento en popa á la conquista de la independencia. Asi, pues, arrestado de órden de Bolívar, fué conducido á Angostura, juzgado en consejo de guerra y condenado á muerte. Brion desempeñó el papel de Presidente del tribunal; y la ejecucion de la sentencia pronunciada contra el reo tuvo lugar el 16 de Octubre de 1817, produciendo los mas excelentes resultados en el ejército, pues restableció algun tanto la disciplina, afirmó la autoridad suprema, y dió una alta idea á propios y extraños, á amigos y enemigos, de aquel gobierno militar, verdadero cáos hasta entonces.

Despues de este acto, sensible para quien como el Libertador mil veces habia combatido al lado de tan valiente militar, puso jefes dignos de su confianza al frente de las libertadas provincias, creó un Consejo de Estado con derecho de consulta en las materias de guerra y en las gubernativas, con voto deliberativo en las administrativas y económicas, declarando al propio tiempo capital y residencia provisional del gobierno de Venezuela la ciudad de Angostura. Por último, dictó una ley en la cual se mandaba repartir los bienes nacionales con justa regla y proporcion entre sus compañeros de armas; y, despues de ordenar á Zaraza y á Monágas que cubriesen con su caballeria el primero las llanuras de Carácas y el segundo las de Barcelona, el Libertador remontó el Orinoco con todas sus fuerzas, yendo á reunirse al ejército que mandaba Paez en el Apure, lo cual realizó por Enero de 1818.

El año que espiraba habia sido fecundo en buenos resultados para las armas republicanas, no solo en Venezuela sino tambien en Buenos-Aires, y por la proclamacion de independencia que hizo Chile; pero el año que daba principio habia de ser les infausto. En el sitio llamado Rincon de los Toros, cerca de San José de los Tiznados, la noche del 16 de Abril, una partida de realistas á favor de la oscuridad, penetró osadamente en el campamento de Bolívar, habiéndose este visto en peligro de perder la vida, que el cielo le conservó una vez mas como necesaria al triunfu de la santa causa.

Hallábase despues en Guayana reorganizando sus tropas y separándose de los muchos desastres que las habian afligido desde aquella noche fatal, cuando un comisionado de la provincia granadina de Casanare se presentó á informarle de que Paez, desconociendo su autoridad y la del Consejo de gobierno, habia sido elevado por el ejército del Apure á la dignidad de primer jefe y director supremo del pais. El mismo mensajero traia el encargo de pedirle que nombrase una persona leal y capaz que, encargada del mando general, regularizase las operaciones en su provincia. Bolívar dió un manifiesto en que no solo se limitaba á reprobar la insurreccion, sino en el cual se extendia á dar en cara el villano proceder á cuantos bajo una hipócrita apariencia se vendian como amigos suyos y de la independencia nacional. En seguida ordenó que Francisco de Paula Santander, ascendido al grado de general de brigada, con Jacinto Lara, varios excelentes oficiales y los tenientes coroneles granadinos Antonio Obando, Francisco Vélez, Joaquin Paris y Vicente Gonzalez, con armas, municiones y demás pasase á Casanare como jefe de operaciones de un cuerpo avanzado que alli debia formarse y mantenerse para, mas adelante, invadir la Nueva-Granada y devolverle la libertad de que Morillo la habia privado.

En vano la fortuna, volviendo la espalda al mas constante y benemérito de los venezolanos de su tiempo, pretendia humillar y arrebatarlo el entusiasta amor que á su patria profesaba; en vano descargaba sobre él, en formidable turbion, defecciones y crueles golpes; en medio de la tormenta, como la empinada palma que sacudida por el huracan se dobla para erguirse con gran fuerza, asi el ánimo altivo del inquebrantable guerrero se rehacia de los vaivenes que le azotaban y, siempre sereno, siempre confiado en la bondad de su causa, despreciando los embates que sus émulos promovian, continuaba ocupándose de la organizacion de un gobierno que, afianzando la libertad, á la cual habia consagrado su vida entera, labrase el bienestar futuro de su pais y, el 10 de Octubre, propuso al Consejo de Estado que al efecto convocase la reunion de un Congreso.

Algo mas tarde, el 20 de Noviembre, temeroso de que las potencias europeas, solicitadas por el gobierno español, ya casi convencido de la inutilidad de sus esfuerzos, llegasen á prestarle apoyo para la conservacion de sus colonias, expidió un famoso decreto en el cual declaraba abiertamente "que el pueblo de Venezuela estaba resuelto á sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, por mas que la España, la Europa y aun el mundo entero, llegasen á tratar de encorvarle nuevaments bajo el yugo que pronto iban á sacudir."

Esto no obstante, la adversidad le perseguia este año hasta el último dia; viéndose al fin obligado á desprenderse de la Guayana, seguia el curso del Orinoco en direccion de las llanuras de Apure, al acercarse el nuevo año, con objeto de consolidar el poder del gobierno entre las tropas republicanas alli acantonadas, y con el de oponerse á Morillo en el teatro probable de sus operaciones, marchando, en medio de todos sus reveses, siempre fijo el pensamiento en dias de gloria para él y para su amada patria.

CAPITULO VIII

Vindicacion de Paez.—La reconciliacion.—El caudillo del Apure asciende á general.—Reunion del Congreso y abdicacion de Bolívar que es honrado con mas gloriosos nombres.—Ideas del padre de la patria respecto á la república.—Propuesta hecha por él al Congreso.—Provincias representadas en el Cuerpo Legislativo.—Persistencia de Bolívar en su renuncia. Por fin conserva su mando.—Refuerzos extranjeros—Nueva campaña.—Victoria de Paez.—Bolívar marcha á Nueva-Granada.—Disposiciones militares.—Viaje de la expedicion y sus resultados.—Triunfo de Bolívar en Boyacá.—Fuga del virey á Honda.—Entrada del Libertador en Bogotá.—Medidas gubernativas.—Bolívar en Angostura.—Sus gestiones respecto á la Confederacion.—Nacimiento de á República de Colombia.

Muchos é importantísimos eran los servicios prestados á la causa de la independencia por el caudillo del Apure, y si la ambicion habia podido estraviarle, los medios empleados para llevarlo á cabo no se habian desviado del santo fin; no podian mirarse como disolventes, puesto que habian emanado del loco amor por la patria y hasta cierto punto daban una buena idea de su génio diplomático. Conservando en su gobierno al Libertador, rodeado de ilustres y beneméritas personas, solo habia buscado el medio de hacerle dejar vacio su puesto de general en jefe para entrar él á reemplazarle en el mando. Esto ni menoscababa el prestigio de la autoridad, ni minaba la disciplina, ni amenguaba lo mas mínimo el entusiasmo de los defensores de la libertad.

Bolívar y Paez se vieron en San Juan de Payara el 16 de Enero de 1819, y pronto quedaron reconciliados por el deseo que en ambos existia de levantar el ánimo de sus soldados, algo abatido por los desastres del año anterior, y marchar en buena armonia desde enfonces al noble fin que les hacia exponer su vida en el campo de batalla. Asi reunieron un ejército de 2.000 ginetes y número igual de infantes, poco mas ó menos, inclusos mil hombres mandados por el general Anzuátegui y la division á cuyo frente se hallaba Cedeño; y como sello de esta alianza, elevado Paez á general de division, delegándole por entonces el mando de todas las tropas, con el fin de disponer lo necesario á la reunion del Congreso, aplazada para el mes de Febrero, Bolívar se puso en marcha con direccion á Angostura.

Paez avanzaba victorioso por las llanuras, y el Congreso de Guayana se reunia el 15 de Febrero, dia en que Bolívar ante aquel deponia su autoridad suprema. Pero este alto Cuerpo, despues de confirmar unánimemente los actos y disposiciones del dimitente, le aclamó de nuevo Libertador, padre de la patria y terror del despotismo, con la mas sincera expresion de gratitud y afecto.

Conocidas eran desde 1815 las ideas del célebre campeon americano respecto á la Constitucion de la república, su forma de gobierno, su administracion y nombre que debia llevar. Llamariase Colombia, como tributo de justicia, gratitud y honor al grande hombre que dió al mundo antiguo un nuevo mundo, y en cuanto á lo demás, la forma de gobierno de Inglaterra creia ser la mas conveniente para la nueva república, que se compondria de Venezuela, Nueva-Granada y Quito. Á diferencia de la nacion que tomaba por modelo, el rey seria representado por un poder ejecutivo de eleccion, vitalicio cuando mas, pero nunca hereditario, dado caso de que optara por la República; un Senado legislativo hereditario y una Cámara, tambien legislativa, de libre eleccion, sin mas restricciones que las de la Baja de Inglaterra.

Esto mismo propuso al Congreso tan luego como dió principio á sus sesiones, ampliando sus antiguas ideas con la formacion de cierto poder moral que llamó Areópago. Compondriase de dos distintas Cámaras, cuyas atribuciones eran: en la una, el velar de la educacion de los niños desde su cuna hasta la edad de 12 años; y en la otra, la de castigar los vicios con el oprobio y la infamia, y dar el premio conveniente á las virtudes públicas por medio de los honores. Semejante innovacion fué desechada, y en cuanto á la Constitucion que se votó, el Congreso se apartaba bastante de algunas de las disposiciones enunciadas por Bolívar.

Un Congreso general, dividido en dos Cámaras de Representantes y de Senadores, ejerceria el poder legislativo, siendo meramente vitalicios los segundos. Habria un Presidente de la República por cuatro años, y reelegible por una sola vez, encargado de ejercer el poder ejecutivo. Este, aunque personalmente responsable ante el Congreso por usurpacion ó mal uso de las rentas públicas, traicion, venalidad ó conspiracion contra la ley del Estado, gozaba sin embargo de muy ámplias facultades. Además habria un Vice-Presidente sucesor en los casos de destitucion, renuncia ó muerte. En cuanto al resto era grande a afinidad que existia entre este y el código Constitucional sancionado en 1811 por el Congreso que Miranda reunió el 2 de Marzo.

Carácas, Barcelona, Cumaná, Varinas, Guayana y Margarita por parte de Venezuela, y Casanare, única provincia granadina ocupada por las armas republicanas, se hallaban dignamente representadas en esta ocasion solemne. Bolívar manifestó repetidas veces al Congreso que no se encargaria mas de la suprema autoridad ejecutiva; pero despues de mil y mil vivas instancias por parte de sus compañeros, aceptó la presidencia, que fué investida de facultades mas ámplias, tanto políticas como militares, en las provincias que fuesen teatro de la guerra. Estas atribuciones podia delegarlas en caso de necesidad; y mientras se hallase en campaña, el ciudadano Francisco Antonio Zea, en calidad de Vice-Presidente, ejerceria la potestad ejecutiva. El ministerio de Estado quedó compuesto de los señores: coronel Pedro Briceño Mendez como ministro de Guerra y Marina, Diego Bautista Urbaneja del Interior y Justicia, y el Dr. Manuel Palacios de Hacienda.

Hacia el mismo tiempo desembarcaban en Angostura y Margarita tres cuerpos de tropas reclutadas en Inglaterra, mandados por Elsom, English y Uzlar, sirviendo esto á Bolívar para completar su plan de campaña, á cuya combinacion se consagraba seriamente y con su habitual actividad. En su consecuencia, Urdaneta pasó á organizar en Margarita una division que debia componerse de los dos cuerpos de ingleses que alli habia con English y Uzlar, y ponerse al frente de ellos despues de haber organizado otro de gentes del pais. Hecho esto, con la escuadra de Brion debia dirigirse á tomar Carácas y entenderse luego por la retaguardia hasta enlazar sus fuerzas con las del ejército del Apure, que el Libertador mandaria en persona. Mientras tanto Mariño, con la division de Oriente, distraeria la atencion del enemigo en aquella direccion. El coronel Manuel Manrique, con los cuerpos organizados en Angostura y las tropas de Elsom, pasaria inmediatamente á reunirse á Paez.

Principiadas las operaciones, y habiendo remontado el Orinoco, el 17 de Marzo Bolívar se reunia al ejército del Apure; y Paez, con solo 150 caballos á sus órdenes, el 1° de Abril, en las Queseras del Medio, derrotó la division que mandaba Morillo. Poco despues Bolívar se dirigia á atacar la provincia de Varinas; pero un aviso del general Santander acerca de la buena disposicion de Nueva Granada, le hizo suspender su intento, y reuniendo una junta de guerra le expuso sus intenciones de aprovechar la ocasion, puesto que se presentaba favorable. Anzuátegui, Torres, Iribarren, Rangel, Briceño Mendez, Plaza y el jefe de Estado Mayor Soublette fueron sus vocales, y todos aprobaron el proyecto con el mayor entusiasmo. Al momento se despachó un emisario á Paez, que estaba en Guasdualito, y otros fueron con instrucciones y órdenes á los demás generales que habia en Venezuela.

Reunido á Paez en el Mantecal, le mandó que permaneciese en Apure haciendo frente al enemigo acantonado en Varinas, y que tratase de interceptarlas comunicaciones entre Venezuela y Nueva Granada, ocupando á Pamplona, ó si posible fuera, á Suata. Bolívar pasó en seguida el Arauca con un regimiento de caballeria de guias del Apure, un escuadron de carabineros y dos de lanceros del Alto Llano de Carácas, los batallones Rifles, Albion, Barcelona y Bravos de Paez á las órdenes de Anzuátegui. Al cabo de veintiseis dias de un camino lleno de peligrosos accidentes á causa de las lluvias é inundaciones de la estacion, el 11 de Junio se avistaban Santander y Bolívar en Tarne, y el 23 se reunia en Pore con la vanguardia de la division mandada por el primero, la que guiaba Anzuátegui, componiendo entre ambas unos 2.500 hombres.

Convenia aprovechar el tiempo; Morillo se estacionaba en cuarteles de invierno, y la ocasion era propicia para la reconquista; leve fué el descanso concedido á la tropa, que Bolívar llevó inmediatamente por el camino de Morcote hácia la cordillera, logrando desalojar, sin grande esfuerzo, á la avanzada que defendia la formidable posicion de Paya el dia 27 de Junio y comenzar el paso de la Serrania. Á pesar de lo que en tan larga travesia padeció el ejército libertador, con el heróico esfuerzo y decidido concurso de venezolanos y granadinos, recogiendo laureles en todas las ocasiones que el enemigo se oponia al paso, el 5 de Agosto Bolívar se apoderó de Tunja, derrotando una vez mas las tropas del virey Don Juan Sámano, mandadas por el brigadier Barreiro, á quien Morillo habia enviado en su auxilio.

Desde esta ventajosa situacion el Libertador podia acechar los movimientos de Barreiro, cuyo fin era el de reunirse con el virey, y estorbar á todo trance que sus proyectos se realizasen. Asi sucedió, alcanzando un completo triunfo en Boyacá. El jefe realista mandaba 5.000 hombres, Bolívar contaba con una tercera parte menos; pero gracias á su admirable estrategia, no solo consiguió derrotar al enemigo, sino que cercándole y acosándole por todas partes, despues de sembrar la muerte en el campo de batalla, cuantos lograron sobrevivir depusieron las armas y se entregaron á discrecion. Además del coronel Jimenez, segundo en el mando de aquella columna respetable, casi toda la oficialidad, 1.800 soldados, artilleria, armamento, caballos y municiones quedaron on poder del vencedor, que á poco de esta victoria, con el ejército mayor que basta alli habia tenido la República, marchaba á batir las tropas de Sámano.

Sobrecogido este por el terror, asi que recibió la noticia del desastre, huyó á Honda, pero con tal precipitacion, que abandonó depósitos, archivos, oficinas públicas y cerca de un millon de pesos que habia en la casa de moneda. Esto tenia lugar el 9 de Agosto, y al siguiente, dia de San Lorenzo, saludado por las expresiones de la mas viva alegria, entraba el Libertador en Santa Fé de Bogotá. Tres dias duraron los festejos del pueblo bogoteño, despues de los cuales Bolívar se ocupó asiduamente de los arreglos económicos, administrativos y militares, cuya operacion duró hasta el 13 de Setiembre, en que apareció un decreto por el cual se establecia un gobierno provisional para la Nueva-Granada, encargándole de él, como Vice-Presidente, al general Santander.

Una semana despues, entre las aclamaciones del pueblo, el Presidente de Venezuela salia de Bogotá, y el 12 de Diciembre, cuando nadie le esperaba, penetró en Angostura á dar cuenta al Congreso de sus operaciones militares, recomendando el mérito de sus compañeros de armas, haciendo un justo elogio del heroismo con que el pueblo granadino se habia portado, y manifestando, por último, que la union entre Venezuela y Nueva-Granada, como ya cien veces, lo habia dicho, era la garantia mas segura de la emancipacion de toda la América del Sud.

Entonces se sancionó una ley fundamental que establecia la reunion de la Nueva-Granada y Venezuela bajo el glorioso título de República de Colombia, dividiendo el nuevo Estado en los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca: y la reunion de un Congreso general en 1° de Enero del año siguiente en la villa del Rosario de Cúcuta para la formacion de una Constitucion, rigiéndose mientras tanto por un Presidente y un Vice-Presidente con carácter provisional. En seguida Bolívar dictó algunas disposiciones para la prosecucion de la campaña, y el 24 salió con direccion á Guasdualito, satisfecho de haber abierto los cimientos de la para él tan deseada República colombiana.

CAPITULO IX

Principios del año 1820.—Proposiciones de paz.—Resultado de las negociaciones.—Momentos de esperanza por la forma política que la España ha adoptado.—Estipulacion de un armisticio.—Entrevista de Morillo y Bolívar.—El general español se retira del mando.—Don Miguel de la Torre.—Estado de los asuntos del Perú.—Acantonamientos militares.—Ruptura de las hostilidades.—Batalla de Carabobo.—Sucesos que siguieron.—Tributo rendido al vencedor.—Entrada de Bolívar en Carácas.—Conquistas.—Estado próspero de la causa de la libertad.—Desgracia de la expedicion de Urdaneta contra Quito.—Sucre toma el mando de ella.—Prepárase para la nueva campaña.—Acciones de Yaguada y Riobamba.—Armisticio acordado por Aymeric.

Fernando VII acababa de jurar en Cádiz la Constitucion de 1812, y á fines de Marzo Morillo recibia esta noticia proponiéndose, segun manifiesto fecha 11 de Abril, el restablecimiento de la paz por medio de una reconciliacion fraternal entre España y la República de Colombia. En su consecuencia, el 7 de Junio de 1820 el jefe español proclamaba el Código de la monarquia española en Carácas, solicitando en seguida una suspension de hostilidades de los caudillos patriotas, mientras se entablaban las negociaciones necesarias entre su gobierno y el Congreso.

Nada consiguió con esta gestion, porque los patriotas contestaron: "que solo podrian acceder cuando las órdenes partieran de la legítima autoridad por ellos reconocida."

En vano se dirigió despues al Congreso y particularmente á Bolívar, quien como el caso requeria hizo una convocatoria extraordinaria, en la cual, con toda dignidad y entereza, fueron rechazadas las proposiciones de Morillo. Los resultados de acto semejante probaron que el pueblo venezolano y granadino bajo pretexto alguno querian volver á estrechar relaciones con los españoles, adquiriendo de este modo gran importancia á los ojos de todo el mundo. Esto no obstante, como medida conveniente á los planes del Libertador, el 21 de Setiembre solicitó de Morillo únicamente el armisticio que antes le propusiera, siempre que le diesen á Colombia las garantias y seguridades necesarias, cosa que estaba en el caso de poder exigir; y despues de repetidas conferencias entre los comisionados por una y otra parte, Bolívar establecia su cuartel general en Sábana Grande y Morillo el suyo en Carache, pueblos ambos de la provincia de Trujillo.

La forma liberal adoptada por la monarquia española daba lugar á esperar una convencion favorable á las miras é intereses de la América, cuyos triunfos se iban extendiendo por todos lados, y en la noche del 25 de Noviembre se firmó un armisticio de seis meses, prorogables á conformidad de ambos contratantes por el tiempo que se estimase conveniente, en el caso de no haberse podido ajustar las condiciones de la paz dentro del término prescrito. Además de este se firmó el preliminar de otro tratado para regularizar la guerra, en todo evento, conforme lo reclamaban la humanidad y la justicia. Toda vez que fueron terminados estos tratos, á instancias del jefe español Bolívar marchó á celebrar una entrevista con él, el dia 27, en el pueblo de Santa Ana. Morillo salió á su encuentro hasta las afueras y le tendió amistosamente los brazos. Alli estuvieron juntos los dos caudillos hasta el siguiente dia, y despues de reiterar el juramento de eterna amistad, se despidieron victoreando á Colombia y á la madre España, llenos todos de la mas cordial alegria.

Fatigado Morillo por la lucha que inútilmente habia sostenido contra la libertad, defendida por aquel pueblo heróico, solicitó su retiro del mando; aunque desatendida en un principio la súplica, al fin logró que le reemplazara el eminente y bizarro general Don Miguel de la Torre y se embarcó para Cádiz el 17 de Diciembre. Y mientras estos acontecimientos tenian lugar en Colombia, Buenos-Aires gemia envuelto en el cáos de la disolucion política y el general San Martin, al frente de veinte velas, montado en el navio de su nombre, zarpaba en el puerto de Valparaiso la tarde del 20 de Agosto, siendo bien recibido por el pais, donde mas tarde ocupó Lima y el Callao.

Calabozo, Barquisimeto, Tocuyo, San Cárlos, Carácas, Cumaná, Maracaibo, Puerto-Cabello y la Guaira eran los puntos en que el ejército español, compuesto á principios de 1821 de solo 11.000 hombres, estaba acantonado. El armisticio, firmado hacia cosa de dos meses, fué roto por el pronunciamiento de Maracaibo en favor de la independencia el 28 de Enero y por la ocupacion que las tropas de Urdaneta hicieron de esta plaza. En vano La Torre protestó y representó contra tamaña violacion; frases de amistad, promesas, amenazas, todo fué inútil, y las hostilidades comenzaron de nuevo el 28 de Abril, dia aplazado de comun acuerdo.

Favorables fueron los encuentros habidos desde esta fecha hasta mediados de Junio para las armas republicanas; pero el 24 lograron sobreponerse al poder de España en la batalla de Carabobo, Paez y Bolívar eran los campeones de aquellas; La Torre, al frente de mas de 5.000 soldados españoles, ocupaba las llanuras. Tres eran las divisiones del Libertador: mandaba Paez la primera, que se componia de 1.500 ginetes, el batallon Británico y el del Apure. Cedeño guiaba la segunda, compuesta del batallon de Tiradores, el de Vargas, el de Boyacá y el escuadron Sagrado. En la tercera, dirigida por el coronel Plaza, figuraban los batallones Rifles, Granaderos, Anzuátegui, vencedor en Boyacá y un regimiento de caballeria. El total de estas tres columnas era de unos 6.000 combatientes.

Altamente gloriosa, y con la insignificante baja de 200 hombres entre muertos y heridos, fué la jornada de Carabobo. Á excepcion del valiente coronel Don Tomás Garcia que, al frente del primero de Valancey, supo retirarse con vida hasta Valencia, el resto del ejército quedó completamente derrotado. Batallones enteros cayeron prisioneros en manos de los patriotas, en tanto que otros, arrojando las armas, dispersos como aves espantadas, huyeron á guarecerse en los bosques. Entre los muertos del ejército de Bolívar hubo que lamentar dos pérdidas de consideracion: el general Cedeño y el coronel Ambrosio Plaza quedaron sepultados bajo sus propios laureles.

Habíase reunido ya el Congreso en la villa del Rosario de Cúcuta y se ocupaba de formar la Constitucion del Estado cuando á consecuencia del éxito obtenido en Carabobo, decretó los honores del triunfo para el ejército y sus dignos jefes, ordenando al propio tiempo que el retrato del hijo ilustre de Carácas, del benemérito padre de la patria, fuese colocado en las Cámaras legislativas con la siguiente inscripcion: SIMON BOLÍVAR, LIBERTADOR DE COLOMBIA.

Cinco dias despues de tan relevante hecho de armas, con el cual podia darse ya por asegurada la libertad de la República colombiana, el celebérrimo caudillo caraqueño entró en su pueblo natal, donde una vez mas fué acogido con extraordinaria y completa ovacion. Pero no era esto solo la consecuencia necesaria de la victoria de Carabobo; la Guaira se rindió el dia 2 de Julio, y mas tarde, el 11 de Octubre, segun disposicion de bloqueo que anteriormente habia dado el Presidente y jefe supremo del ejército al general Mariano Montilla, este tomaba la plaza de Cartagena.

Todos los acontecimientos conspiraban ya en favor de la independencia general de la América del Sud, pues en el mismo año, sin contar la actitud favorable que habia tomado Quito, el general San Martin en el Perú minaba el poder del virey Pezuela que se vió depuesto del mando por sus mismas tropas, hecho inaudito en aquel pais; constituia un gobierno á cuya cabeza se ponia como dictador; daba al pueblo una Constitucion y derrotaba al enemigo comun. Como lo hemos indicado mas arriba, á fines del año último tambien Guayaquil habia proclamado su independencia, y á las órdenes del general Luis Urdaneta mandó una expedicion contra Quito; pero derrotado el 12 de Noviembre de 1820 en las cercanias de Guachi, este dejó á Miguel Valdés en el mando y se retiró de aquellos lejanos climas. A su vez Valdés fué batido en Genoi el 2 de Febrero siguiente, replegándose sobre el pueblo de Mercaderes, donde el general Antonio José de Sucre se hizo cargo del mando de aquella desgraciada expedicion.

Por aquel tiempo se circuló la noticia del armisticio, y el nuevo jefe delegando sus funciones al general Pedro Leon Torres mientras su ausencia, pasó inmediatamente á Guayaquil, donde le llevaba la idea de organizar nuevas tropas para que la próxima campaña no le cogiese desprevenido. Asi, pues, á la ruptura de las hostilidades se encaminó á Quito, encontrándose que el coronel Don Francisco Gonzalez le salia al paso con una division por él organizada en Cuenca, fecundando de este modo el movimiento que hacia la de Don Melchor Aymeric, Presidente de la provincia á donde Sucre llevaba sus refuerzos revolucionarios.

Gonzalez fué derrotado en Yaguachi, y su plan con Aymeric quedó desbaratado por completo. Este emprendió su retirada hácia la capital, y con el fin de rehacerse, se parapetó por lo pronto en Riobamba. Sucre entonces colocó su fuerza al otro lado de la cordillera del Chimborazo en el pueblo de Mocha, situado en el paralelo de Riobamba, y ambos ejércitos continuaron su camino hasta que, encontrándose en Guachi el 12 de Setiembre, trabaron un encarnizado combate; el jefe republicano, á pesar de su valor y de la mortandad causada al enemigo, resultó vencido con pérdidas de consideracion.

Trascurridos dos meses desde esta malaventurada accion de guerra, conforme á propuesta de Sucre, concedió Aymeric una suspension de armas de noventa dias, durante los cuales el general republicano, que era adorado en el pais por sus virtudes habia de prepararse y reclutar gente con objeto de reaparecer en su dia mas formidable que antes.

CAPITULO X

Primer Congreso de Colombia.—Este no admite la renuncia que hace
Bolívar.—Publicacion de la Constitucion de Colombia.—Sancion de la ley
política del Estado.—Eleccion de Bolívar para la presidencia del
Congreso.—Proyecto de libertar Perú.—Preparativos de marcha.—Paso de
Sucre por la cordillera occidental.—Ocupacion de la provincia de
Loja.—Abrese la campaña de Quito.—Entrada del ejército libertador en
Pasto.—Conquistas de Sucre.—Batalla de Pichincha.—Sumision de
Quito.—Ovaciones.—Oferta hecha al Perú.—Entrevista de Bolívar y San
Martin.—Estado del Perú.—Reunion del Congreso de Colombia.—Expedicion
á Maracaibo.—Combate naval.—La fortuna se muestra propicia á la
República.—Capitulacion de Morales.—Venezuela queda libre.

Por un decreto de Roscio, expedido en Angostura el 9 de Noviembre de 1820, á 6 de Mayo del siguiente año el primer Congreso de Colombia se instaló en la villa del Rosario de Cúcuta, con diputados elegidos libre y legalmente por las provincias emancipadas del poder de España, cuyo número era el de veintidos entre las de Venezuela y Nueva-Granada. Principió sus sesiones ocupándose de la renuncia que Bolívar habia hecho de su magistratura política, y determinó: que este leal y desinteresado patricio, mientras se daba al Estado un gobierno definitivo por medio de una Constitucion, siguiese como hasta alli en el desempeño de su cargo.

Por fin, el 12 de Julio de 1821, despues de la batalla de Carabobo, se publicaba la ley fundamental que, bajo la denominacion de República de Colombia, reunia en un solo cuerpo nacional á Venezuela y Nueva-Granada con un gobierno popular representativo, declarando su independencia absoluta de toda dominacion extranjera y de todo dominio particular, y dividiendo el ejercicio del poder supremo en legislativo, ejecutivo y judicial. Santa Fé de Bogotá era declarada capital hasta tanto que, en mejores tiempos, se erigiese una ciudad al efecto con el nombre del Libertador Bolívar.

El 30 de Agosto quedó sancionada la Constitucion del Estado, la cual diferia de las anteriores en algunos puntos esenciales. Los senadores no eran vitalicios, siguiéndose para todo cargo público los principios de eleccion periódica y alternativa; y el poder ejecutivo seria ejercido por un solo individuo. Entre las importantes leyes dadas al pais habia dos, una del 19 y otra del 28 de Julio, ambas notables. La primera declaraba que desde el dia de su publicacion se considerarian libres los hijos que nacieren de esclavas; la otra suprimia todos los conventos de regulares que no tuviesen por lo menos ocho religiosos de misa en aquella misma fecha, aplicándose á la educacion nacional todos los bienes y propiedades, derechos y acciones legados á las comunidades que se hallaren comprendidas en la citada ley. Esta exceptuaba á los hospitalarios, considerada la utilidad de sus servicios.

El 7 de Setiembre, conforme á la facultad que la Constitucion concedia al Congreso de nombrar por la primera vez los cargos de Presidente y Vice-Presidente, la eleccion recayó en Bolívar y Santander, aquel para el primero de dichos empleos y este para el segundo. Luego, con fecha 2 de Octubre, otra ley dividia el territorio en siete departamentos, que eran: Orinoco, Venezuela, Zulia, Boyacá, Cundinamarca, Cauca y Magdalena; y despues de otros varios trabajos del alto Cuerpo legislativo, dejando á Santander al frente de la administracion, el Libertador partió de Cúcuta para Bogotá, con objeto de hacer los preparativos necesarios á la campaña que habia proyectado hácia el Sud.

Asi terminaba este año, fecundo en notables acontecimientos, y en los primeros dias de Enero del siguiente, 1822, en conformidad con lo dispuesto por un decreto del poder ejecutivo, la reunion del mando militar quedaba establecida en los departamentos de Venezuela, Orinoco y Zulia. El general Cárlos Soublette, con el cargo de intendente, quedaba en el primero al frente de la direccion de la guerra, y Paez en calidad de comandante general del mismo; Bermudez en el de Orinoco, y Lino Clemente en el de Zulia. Bolívar hácia este tiempo se dirigia de Cali á Popayan para esperar alli las fuerzas con que pensaba dar principio á la campaña de Quito. Mientras esta operacion se realizaba, ya próximo á espirar el plazo de los tres meses de armisticio, Sucre atravesaba la cordillera occidental el 9 de Febrero y ocupaba á Zaragoza en la provincia de Loja, punto en el cual las tropas enviadas del Perú por el dictador San Martin vinieron á reunirselo.

Abierta la campaña de Quito, dirigiéndose hácia Pasto, el Libertador destrozó en Bomboná las tropas acaudilladas por Don Basilio Garcia el 7 de Marzo; pero tuvo que lamentar la pérdida del general Pedro Leon Torres. El 8 de Junio entró victorioso en Pasto, haciendo prisionero á Garcia y las tropas que habian quedado á este jefe español. Entro tanto Sucre y Aymeric se batian encarnizadamente por el lado de Guayaquil, apoderándose el primero, una tras de otra, de las poblaciones de Cuenca y Alausi, teniendo que batirse siempre contra fuerzas superiores en número. La toma de Riobamba tuvo despues lugar el 22 de Abril, tras un brillante combate, en el que Sucre dió una prueba mas de sus buenas dotes militares.

Por la llanura de Turubamba se dirigió de esta ciudad á Quito, logrando situarse al pié de las alturas que forman la cresta del Pichincha entre los pueblos de Chillogallo y Magdalena, flanqueando de este modo y por la retaguardia al enemigo. Movióse durante la noche del 23 de Mayo, y al siguiente dia, con sorpresa de sus burlados contrarios, apareció sobre la montaña, de donde aquellos intentaron desalojarle; pero derrotados completamente y careciendo de seguro refugio, rindieron, mediante capitulacion, la ciudad de Quito el 25 de Mayo, dia en que 280 años antes albergó la misma por primera vez las armas españolas. Aymeric, con el resto de sus tropas, quedó en poder de Sucre, el vencedor en la batalla de Pichincha. Cuatro dias despues los ciudadanos de la conquistada capital ratificaban solemnemente el pacto de union entre Quito, Venezuela y la Nueva-Granada.

Las capitulaciones de Pasto y de Quito aseguraron la libertad en un vasto y hermoso pais, no hollado hasta entonces por plantas republicanas, quedando en poder de Sucre 14 piezas de artilleria, 1.260 prisioneros, de los que 160 pertenecian á la clase de oficiales, y en fin, los fusiles y cuantos elementos de guerra poseian los enemigos. A poco de la toma de la capital de esta rica provincia, esto es, el 15 de Junio, entraba Bolívar en ella precedido de las mas calurosas y expresivas muestras de aprecio y entusiasmo de los pueblos del tránsito. De aqui se trasladó á Guayaquil, donde las aclamaciones de júbilo se reprodujeron, pasando despues á Cuenca, desde cuyo punto puso á disposicion del gobierno del Perú una division de 4.000 colombianos.

San Martin corrió á encontrar á Bolívar, y el 25 de Julio se abrazaban en Guayaquil estos dos valientes guerreros, que habiendo partido desde ambos extremos del Nuevo Mundo, iban á conferenciar acerca de la independencia de su pais bajo el ardiente sol del Ecuador. Tres dias pasaron reunidos estos dos héroes americanos, sin que un solo momento se les viese al uno sin el otro; pero el resultado de sus conferencias quedó envuelto en la noche del misterio. Solo se sabe que aunque en las entrevistas reinó la mas atenta cordialidad entre ellos, su separacion, sin embargo, no fué de aquellas en que la amistad deja ver la efusion del entusiasmo ó la ternura de un vivo afecto. Entre las ideas políticas de estos dos hombres eminentes se alzaba tal vez una gran valla.

Los realistas ocupaban por entonces, no solo todo el Alto Perú, sino tambien la mayor parte del Bajo, y se encontraban muy animados y llenos de esperanza á causa de sus recientes triunfos. Los patriotas poseian únicamente á Lima y los paises situados en la costa del Norte; además se hallaban separados en diferentes partidos políticos, que minaban por su base la fuerza de la causa comun del Sud de América, y sus recursos metálicos no eran sobrados, antes por el contrario, andaban escasos. Tal era la situacion del Perú desde fines de 1822 á mediados de 1823.

El 8 de Abril de este año el Congreso de Colombia se reunia otra vez, y el 4 de Julio autorizaba al Libertador para que pasase á llevar sus auxilios al Perú, acto el mas notable de aquella legislatura. Ya conocemos la entrevista que luego tuvieron el llamado dictador de aquel pais y el ilustre caraqueño. En el trascurso del mismo año Montilla preparaba en la ciudad de Hacha una expedicion contra Maracaibo, combinándose al efecto con las fuerzas navales que mandaba el coronel jefe de la escuadra José Padilla, quien juzgó posible la arriesgada empresa de forzar la barra, operacion que se ofreció á cumplir y que cumplió el 8 de Mayo con solo la pérdida del bergantin General Bolívar, al mando y de la propiedad del capitan de navio Nicolás Joly.

Una vez libre de cruzar las aguas del lago, en las cuales llegó á enseñorearse, á fines de Junio, y mientras el general Francisco Estéban Gomez, por enfermedad de Montilla, se dirigia contra Maracaibo, Morales reforzaba su escuadrilla con dos goletas que el capitan Laborde traia de Curazao. Reunida la flotilla española en Zaparas, fondeaba el 22 de Julio entre Maracaibo y el islote de Capitan-Chico. Los independientes hacian lo propio en Altagracia y Punta de Piedras. Ambos combatientes, á vista uno del otro, esperaban el viento para acometerse, cuando habiéndolo tenido favorable los patriotas, abordaron el 24, tres horas despues del medio dia, al enemigo, y trabando un reñidísimo combate quedó vencedor Padilla. Los realistas tuvieron 800 bajas entre muertos y heridos, mas 420 prisioneros entre oficiales, clase de tropa y marineria. Los patriotas contaron 44 muertos entre oficiales y tropa y 119 heridos.

Las armas republicanas, favorecidas por su valor y la buena causa, marchaban sembrando por su camino los laureles de la victoria y añadiendo cada dia una piedra mas al colosal edificio de su independencia. Alli donde se presentaban, desalentados por sus estériles esfuerzos los antiguos dominadores de Venezuela, cedian el campo á los ya aguerridos soldados de la libertad. El 3 de Agosto capituló Morales bajo las mas generosas condiciones de los republicanos, que haciéndolo asi se coronaban de gloria; y doce dias despues se hacia á la vela aquel memorable general con rumbo á la isla de Cuba. En el resto del año Coro y Puerto Cabello, últimos baluartes de la dominacion española en Venezuela, cayeron tambien en manos de los valientes y beneméritos hijos del Nuevo Mundo, cuya heróica sangre venia derramándose hacia tantos años, y por fin, al despedirse el de 1823, podian exclamar, enarbolando el pabellon de Colombia: "Ya somos libres."

CAPITULO XI

Bolívar en Lima.—El espíritu público en el Perú.—Pérdidas. —Disolucion del Congreso.—El Libertador organiza una gran expedicion.—Paso de los desfiladeros de los Andes.—Victoria de los colombianos en Junin.—Retirada de las tropas españolas.—Descanso. —Combinaciones estratégicas.—Bolívar se dirije al Alto Perú.—Batalla de Ayacucho.—Capitulaciones.—Entrada de Bolívar en Lima.—Convocatoria para la reunion de un Congreso.—Su reunion y sus actos.—República Bolívar.—Rendicion del Callao.—Emancipacion de la América del Sud realizada.—Consideraciones.—Principia á turbarse el órden entre los venezolanos.—Deposicion decretada contra Paez.—Sublevacion de Valencia. —Los partidos.—Asamblea provocada por los federalistas de Carácas. —Bolívar se dirije á Venezuela.—Proclama dada en Maracaibo. —Acontecimientos del Perú.

El 1° de Setiembre de 1825 habia hecho el libertador su entrada en Lima, donde fué investido del poder dictatorial, con autorizacion de disponer libremente de todos los recursos del pais; pero en vista de la oposicion de algunos partidos políticos, y comprendiendo que con los elementos disolventes que minaban su noble empresa no seria posible llegar al término que se habia propuesto, se retiró á Trujillo. Abandonada asi la capital, pronto se vió ocupada por las tropas realistas al mando del general Canterac.

A principios de 1824 el estado de la causa de la independencia era lastimoso en el Perú y marchaba desalentadamente á la ruina. Pérdidas el 5 de Febrero las fortalezas del Callao, se disolvió el Congreso, depositando en Bolívar la esperanza de su salvacion. El ilustre jefe colombiano, aun cuando no fuera por su ardiente amor hácia la causa de la libertad de la América del Sud, no podia mirar con indiferencia los peligros que vendrian á amenazar la obra por él realizada hasta alli si las armas españolas llegasen á entronizarse en el Perú; y cuando recibió la triste noticia de los últimos desastres se hallaba en la provincia de Huamalies organizando tropas y esperando refuerzos de su república para continuar las operaciones de su cuenta y riesgo, pudiendo oponer de alli á poco á las desgracias ocurridas un ejército de 4.000 patriotas del pais y 6.000 colombianos.

Cruzó entonces los desfiladeros de los Andes, mientras Canterac guarnecia los de Jauja y situaba sus puestos avanzados en Casas, y marchó decididamente sobre Pasco. El general español, que ignoraba la direccion seguida por su contrario, se encaminó hácia este mismo punto con objeto de practicar un reconocimiento. Aqui supo que el 5 de Agosto habia pasado Bolívar tomando por la derecha de la laguna de Junin, y retrocedió en el acto para estorbar que las fuerzas enemigas vinieran á situarse á su espalda. Al practicar este movimiento, y á los tres dias de haberlo emprendido, Canterac fué alcanzado por Bolívar y los realistas sufrieron una gran derrota en Junin ó Pampa de los Reyes.

Los vencedores siguieron en persecucion de Canterac que, sucesivamente y en buen órden, fué retirándose á Tarma, Jauja, Huancayo y Huamanga, llegando por fin á Cuzco con una pérdida de mas de 2.000 hombres. El ejército libertador no pasó de Huamanga sino despues de haber descansado alli por espacio de un mes, en cuyo tiempo, segun lo dispuso su jefe, el general Sucre debia dirigirse sobre Challuanca para amenazar la retaguardia del enemigo, en tanto que él practicaba un reconocimiento hácia el Apurimac, operacion en la cual vino á sorprenderles el invierno y se suspendieron las que despues de esta debian verificarse. Entonces Bolívar, movido por causas poderosas, se separó de su ejército, dejándole en cuarteles de invierno, y se dirigió al Alto Perú con el fin de preparar los medios necesarios para cerrar la campaña y al propio tiempo organizar un buen gobierno en aquel pais.

Mas tarde, el 9 de Diciembre, los tropas de Sucre se coronaban de laureles en Ayacucho, alcanzando una decisiva victoria sobre las armas españolas, mandadas por Laserna, virey entonces del Perú. Á cerca de 9.500 hombres ascendian las fuerzas del virey, mientras que no llegaban á 6.000 las comandadas por el general republicano; pero bien combinado y hábilmente dirigido el plan de batalla, los realistas fueron deshechos completamente, quedando en poder de Sucre, además de Laserna, 15 generales, 16 coroneles, 68 tenientes coroneles, 484 oficiales, 3.200 soldados, cabos y sargentos, 11 piezas de artilleria, gran número de fusiles, municiones y en fin, todos los pertrechos de guerra pertenecientes al enemigo, que habia sido puesto en el caso de rendirse por capitulacion.

En esta memorable jornada, la mas brillante de las que tuvieron lugar en la América del Sud, junto al jefe que la alcanzó se distinguieron heróicamente José Maria Córdoba, el inglés Miller y el general Lamar. Segun las bases de la capitulacion los españoles se obligaban á entregar los paises aun dominados por ellos en el Alto y Bajo Perú y los vencedores á respetar las vidas y haciendas de los vencidos y de sus partidarios, costeando además el viaje á la península á los individuos del ejército que asi lo solicitasen. La batalla de Ayacucho inmortalizó el nombre del valiente hijo de Cumaná, tan buen patriota como virtuoso ciudadano, tan hábil como noble general.

Al siguiente dia de esta batalla Bolívar entraba en Lima y expedia un decreto por el cual convocaba un Congreso para el 10 de Febrero del próximo año. Llegada esta fecha y reunido ya, los primeros actos de este cuerpo se encaminaron á manifestar de una manera solemne su gratitud hácia los libertadores del pais, ordenando se abriese una medalla en honor del Libertador y que en la plaza principal de Lima se le erigiese una estátua. Además hízole presente de dos millones de pesos, para que uno lo distribuyese entre los generales y demás clases de ejército, reservándose el otro para si, lo cual rehusó dignamente; y al mismo tiempo distinguió al general Sucre con el título de mariscal de Ayacucho. Despues confirió á Bolívar el poder ejecutivo, y este pidió permiso á Colombia para poder aceptarlo, pues, segun sus palabras en esta ocasion, reconocia monstruosa aquella autoridad é impropia de él.

Bajo la denominacion de República Bolívar (mas tarde Bolivia), se constituyeron por medio de una Asamblea general, declarando en independencia, las provincias del Alto Perú á 10 de Julio del mismo año 1825 y confiaron al Libertador la autoridad ejecutiva por todo el tiempo de su permanencia en el territorio del Estado, y Sucre quedó encargado del mando inmediato de los departamentos en que aquel habia sido dividido. A los tres meses no cabales, esto es, el 6 de Octubre, despues de haber encargado al Libertador que formase una Constitucion política para el pais, se disolvió la Asamblea, aplazando la reunion del cuerpo constituyente, reunion que debia realizarse el 25 de Mayo del siguiente año.

A pesar de los esfuerzos hechos por los partidarios de la independencia, el general Rodil, refugiado en el Callao, sostuvo durante mas de un año esta plaza, rendida por fin el 23 de Enero de 1826, dia en que el Perú, á consecuencia de este acontecimiento quedaba totalmente emancipado de España y la América del Sud veia terminarse la sangrienta y larga lucha comenzada y llevada á feliz término por los valientes hijos de Venezuela, bajo la gloriosa direccion del celebérrimo Bolívar.

Pero el pueblo colombiano, como sucede con todos los pueblos colocados en análogas circunstancias, si bien cediendo á un natural impulso, habia desplegado todas sus fuerzas para sacudir el yugo de la esclavitud, no bien dispuesto aun á recibir la nueva forma de gobierno, poco ilustrado para conocer los medios de aprovecharse de la libertad que habia conquistado, y no comprendiendo el valor de los deberes que adquiria al adquirir nuevos derechos, pronto se vió envuelto en las discordias civiles por no prestarse de buen grado á ellos. Resistiéndose los caraqueños á la tercera invitacion hecha por Paez, que queria dar cumplimiento al decreto sobre la organizacion de milicias, se vió este jefe obligado á hacer algunas prisiones, y con tal motivo Carácas presentó 17 dias antes á la toma del Callao la imágen de una espantosa revolucion.

So color de haber sido hollados los derechos del pueblo en la manera de dar cumplimiento á los decretos del gobierno, la Cámara de los representantes fulminó contra Paez una acusacion, que en 30 de Marzo admitió el Senado, suspendiéndole de su empleo y citándole á dar cuenta de su conducta. No solo desobedeció esta órden trasmitida por medio del poder ejecutivo, sino que por disposicion de la Asamblea municipal de Valencia, en cuya ciudad se hallaba Paez entonces, el 30 de Abril reasumió el mando de que el Senado le habia separado, dando lugar este hecho á que todos los pueblos se creyeran autorizados á desconocer el legítimo gobierno, y pronto se vió la República envuelta en las discordias civiles.

Dos fueron los bandos que se alzaron: uno federal y otro central, siendo los partidarios del primero de los sistemas quienes marchaban á su fin con mayor unidad, con mas perfecta armonia. Los federalistas de Carácas concitaron á Paez para que convocara y presidiera una Asamblea general con objeto de fijar el destino político de Venezuela en aquellas circunstancias; y verificada la reunion el 7 de Noviembre, despues de mediar violentas discusiones y una incalificable votacion, Paez quedó autorizado; conforme á los poderes de que la Asamblea le habia investido, dió un decreto señalando el 10 de Diciembre para la reunion de los colegios electorales y para la instalacion del Cuerpo constituyente en Valencia fijó igual dia de Enero de 1827.

Bolívar, noticioso de los escándalos promovidos en Venezuela, partió de Lima el 4 de Setiembre y cuarenta dias mas tarde entraba en Santa Fé de Bogotá, siendo recibido con generales muestras de afecto. El 25 de Noviembre se dirigió á Venezuela y durante su travesia hasta Cúcuta fué reuniendo tropas para presentarse con imponente actitud. El 16 del siguiente mes dió una proclama desde Maracaibo en que, ofreciendo acelerar la gran Convencion nacional para que legalmente tuviera el pueblo leyes fundamentales, decia: solo él (el pueblo) conoce su bien y es dueño de su suerte, y no un poderoso, ni un partido, ni una sola fraccion del mismo pueblo. El Libertador, al cual volvian algunos de los extraviados patricios, llegó por Coro á Puerto-Cabello el último dia del año, época en que Paez se encontraba en Valencia.

Los acontecimientos del Perú mientras el trascurso del año que asi espiraba fueron: la reunion del Congreso constituyente de Bolivia, que con lijeras variantes aceptó el proyecto que le habia enviado Bolívar, acompañado del reconocimiento de aquella república por el Consejo de gobierno del Perú; el nombramiento del general Sucre como Presidente vitalicio del Estado, dignidad que solo admitió por dos años; la declaracion de nulidad en los poderes otorgados por los colegios de algunas provincias á sus representantes, hecha por el Consejo de gobierno peruano en su primer Congreso constitucional; la disolucion de este; la reunion del colegio electoral de la provincia de Lima, en virtud de decreto de la autoridad competente, el 16 de Agosto; la aceptacion que el mismo hizo de la Constitucion boliviana como Código fundamental del Perú, y el nombramiento de Bolívar para Presidente perpetuo de la República, actos sancionados por el Consejo de gobierno, en vista de la unanimidad conque los colegios electorales habian procedido en todos sus acuerdos.