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Comedias inéditas

Chapter 16: ACTO PRIMERO.
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About This Book

A volume presenting four previously unpublished dramatic comedies drawn from manuscript sources, accompanied by editorial notes on authenticity and provenance. The plays mix urban and pastoral scenes, staging romantic entanglements, disputes of honor, and social maneuvering through witty dialogue and theatrical devices; one play shows signs of joint authorship. The book closes with a detailed contemporary relation of a public performance that records costumes, stage apparatus, and the participants involved.

UN PASTORAL ALBERGUE.


ACTO PRIMERO.

Toquen chirimias y trompetas, y aparezca una nave que venga navegando al teatro, y en lo alto de un monte ARDILAN y OSMIR.

Ard.

En poco tiene el mar.

Osm.

Pavon la nave,

Círculos de zafir hace ligera.

Ard.

Ya las alas batió la veloz ave,

Que altiva fué lisonja de la esfera.

Osm.

Depósito es de Abril, adonde cabe

Á pedazos la verde primavera,

Ó pirámide hermosa de colores,

Que ofrece al sol repúblicas de flores.

Ard.

Ya da ferros al mar, y salta de ella

De multitud de gente venerada

Una dama gentil.

Osm.

Será la estrella,

Otra vez en las ondas engendrada.

Ard.

Ya los hombros le dan.

Osm.

Deciendo á vella.

Ard.

Con salva la recibe nuestra armada.

Osm.

¿Quién será esta mujer?

Ard.

Signo del Mayo.

Dent.

Viva la hermosa reina del Catayo.

Salga ANGÉLICA en los hombros de los moros, y todos cantando.

CANTEN.

Guárdese el frances

De los lilios de oro,

Que arrogante pisa

Soberanos solios.

Témala Roldan,

Y los Pares todos,

Y Reinaldos huya

Del sol de su rostro;

Que amor en sus ojos

Tantas flechas claba,

Que de muerte tan bella

Nadie se escapa.

Anac.

Ya pisas, hermosísima señora,

Los márgenes de Francia, cuya arena

De Júpiter la lluvia finge agora

Burlando á Ofir, en su amarilla vena;

La gente ha de pensar que eres la aurora,

Que en Francia nace de fragancias llena.

Ang.

Ántes ha de pensar que soy la muerte,

Que vengo disfrazada de esta suerte,

Cuando desprecie el campo de Agramante,

Derrotándole al mar infamemente;

Yo sola, Anacarino, soy bastante

Á atropellar su vencedora gente,

No he de embrazar de Pálas el diamante,

Espejo de los cielos trasparente,

Porque amor es deidad que en mi hermosura

Sus inmortales triunfos asegura.

Fiada en mi belleza y en mi anillo,

Rayo pretendo ser que oprima á Francia,

Mi esfuerzo está en querello ó en decillo,

Que me ha dado el amor esta arrogancia;

Yo, de todos desprecio, al mundo humillo,

Que ésta es la más gloriosa circunstancia,

Pues rendida jamas, por varios modos

Almas son de mi ley los hombres todos.

Esos Pares veréis dándome á pares

Por despojos las almas y las vidas,

Penetrando por mí en incultos mares,

Las provincias del sol no conocidas.

Su Dios me han de aclamar, y en mis altares

Á los cielos darán gomas ardidas,

Serpientes holocaustos siendo entre ellas,

Pastilla el sol, pebete las estrellas.

Sepa, soldados, Francia, que ha llegado

La circe del Catay á sus riberas,

Y el fuego en las espumas engendrado,

Que traduce el cristal en llamas fieras;

Al monte os atreved, medid el prado,

Huésped de estas corrientes lisonjeras,

Y traedme un frances que en miedo y llanto,

Si no muere de amor, muera de espanto.

Brun.

Siguiendo este arroyuelo cristalino,

Vulgo de agua, que al mar se precipita

Por peñas, sin aviso y sin camino,

Moros subieron ya que el sitio incita.

Ang.

Matar con mi hermosura determino

Gallardía de amor jamas escrita,

Que con mis ojos más vencer espero

Que Agramante, Gradaso ni Rujero.

Salga un MORO con PEYRON, atado.

Moro.

Sin despertar al militar estruendo,

Este frances dormia entre las peñas,

Donde estaba una fuente, aunque riendo,

Con muda voz llamándole por señas.

Peyr.

En tanta confusion morir entiendo.

Ang.

Vigilante desde hoy á ser te enseña.

Peyr.

Juro de no dormirme eternamente,

Advitrista he de ser. Extraña gente.

Ang.

¿Quién eres?

Peyr.

Preceptor de cien ovejas,

Tan rudas que la b sólo han sabido

En dos años y más.

Ang.

Buenas las dejas.

Peyr.

Soldados son de capitan dormido.

¡Ay, mis ovejas! ¡Ay!

Ang.

¿De quién te quejas,

Si tu prision por tu descuido ha sido?

Peyr.

Sólo tengo esta falta entre otras muchas,

Que todas las diré si aquí me escuchas.

So necio, so reordido y poridiado.

Ang.

Falta es cruel.

Peyr.

Mayor te la prevengo.

Ang.

¡Mayor!

Peyr.

Mayor.

Ang.

¿Qué falta?

Peyr.

So casado:

Y áun tengo otra mayor.

Ang.

¿Qué?

Peyr.

Suegra tengo

Que es inmortal.

Ang.

¿Has sido enamorado?

Peyr.

Jamas en circunstancias me detengo,

So corto de razones.

Ang.

¿Qué mujeres

Á tí te agradan más?

Peyr.

Matarme quieres;

Á la fraca aborrezco por la vida,

Aguja de ensalmar que cose al hombre;

La gorda por mujer descomedida,

Humana tempestad que es bien que asombre;

La larga por jornada mal medida,

Legua infernal, y cuádrale este nombre,

Donde el alma es correo eternamente

Descendiendo á los piés desde la frente.

Es la chica verruga de la tierra,

La blanca es nieve en paja conservada,

La morena es bochorno en quien se encierra

El estío y canícula abrasada,

Aspid es la bermeja y comun guerra.

Ang.

¿Y la hermosa?

Peyr.

Serpiente disfrazada.

Ang.

Basta, no digas más, calla, villano.

Peyr.

Ántes por decir mal soy cortesano.

Ang.

¡Que no haya reparado en mi hermosura!

Corrida estoy, villano, ¿si eres hombre?

Peyr.

Mi mujer lo dirá, y será ventura

Que pueda mi mujer darme ese nombre,

Por hombre me juntó con ella el cura,

No sé si ya lo soy, y no os asombre,

Que suele haber transformacion en esto;

Mirad en el peligro en que estoy puesto.

Ang.

Echalde al mar.

Peyr.

¿Al mar?

Ang.

Sí.

Peyr.

Nado poco

Y me podré ahogar.

Brun.

Gentil simpleza.

Ang.

Tirad con él.

Peyr.

Podré decir que toco

Mayor crueldad en la mayor belleza.

Ang.

¿Bella soy? aguardad.

Peyr.

Tornarás loco

Al más libre de amor; naturaleza

Tan soberana en tí se satisfizo,

Que haciendo una mujer, un ángel hizo.

Ang.

Eso vida te da.

Peyr.

Diré, señora,

Pues hoy con tu piedad me lo aconsejas,

Bien de toda mujer cristiana y mora,

Coronista desde hoy soy de las viejas,

Concetos son las flacas desde agora

Del ingenio más culto, y las bermejas

Oloroso azafran, las gordas lecho

Que para el apetito amor ha hecho.

Ang.

Basta, pues vivo estás.

Peyr.

Los piés te beso.

Ang.

Aguarda, ese vestido le desnuda

Y ese tuyo le da.

Peyr.

¿Qué haces en eso?

Ang.

No repliques.

Peyr.

Hoy moro soy sin duda,

De pena mi mujer perderá el seso.

Ang.

Mi copia lleva así para que muda

Dé á Francia admiracion y vea en ella

Que la viene á cercar muerte tan bella;

En París á los Pares la presenta,

Generosa ocasion de mi venida,

Que por la relacion amor se aumenta,

Siendo de las potencias homicida,

Y si no habla el pincel, mis partes cuenta,

No dejando á tu voz frances con vida.

Brun.

Si es de la vista objeto la belleza,

¿Quién tendrá en tu retrato fortaleza?

Atal.

Ya viene todo el campo á recibirte,

Alternando dulzainas y anacoras.

Ang.

Desnuda ese frances para vestirte,

Y mándale adornar de galas moras,

Libre, cristiano, así podrás partirte.

Peyr.

Cuentes eternidades en vez de horas.

Ang.

Véte en paz.

Peyr.

¿Quién diré, señora, que eres?

Ang.

La venganza de todas las mujeres.

(Váyanse, tocando.)

DOÑALDA Y FLOR DE LIS.

Doñ.

Ya, prima, llegó el dia

de la ventura mia,

Ya soy rica y dichosa,

De don Roldan esposa,

Pues hoy lograrse veo

En vínculo dichoso mi himeneo.

Flor.

Mérito es tu hermosura

De tan alta ventura,

Aunque tal vez en ella

Obra infeliz estrella,

Pension siempre tirana

Que paga al tiempo la hermosura humana.

Doñ.

Hoy flor de lis he sido;

Pues tal suerte he tenido

En la ventura fea,

Siempre en amor lo sea,

Si para ser dichosa,

Tanto vale con él no ser hermosa.

La priesa y el cuidado

Poco lugar me han dado.

Flor.

Danle á cuanto te pones

Tus divinas acciones

Tal agrado y belleza,

Que es ya el descuido en tí naturaleza.

ASTOLFO.

Ast.

Ya el emperador, Doñalda,

Acompañando á tu esposo

Sube con todos los grandes.

Doñ.

Perdida soy, duque Astolfo.

Ast.

Perdida ¿de qué?

Flor.

Las rosas

Que dando púrpura al rostro,

Se deshojan en él, dicen

Que es efeto vergonzoso.

Doñ.

Aunque me alegro, el recato

En tal accion es forzoso;

Y así si en mi amor me animo,

En mi honestidad me encojo.

Flor.

Tal belleza merecia

Tal valor.

Ast.

Ya el rumor oigo

De la guarda.

Doñ.

Estoy perdida.

Flor.

No te pierdas por tan poco.

CÁRLOS Y ROLDAN.

Rold.

¿Es posible, amor, que soy

Contigo una vez dichoso?

No lo creo, vive Dios,

Aunque lo veo y lo toco.

Flor.

Llega á mi padre.

Doñ.

¡Ay amiga!

Mil necedades propongo,

Turbada.

Flor.

Las necedades

Puedes dejar para el novio.

Doñ.

Déme vuestra majestad

Su mano.

Cárl.

Serán forzosos

Los celos en vuestro primo,

Si os doy la mano.

Rold.

Hoy mejoro

Mi fortuna, y hoy amigos,

Gustos y esperanzas logro.

¡Dichosas penas de amor!

Cárl.

En tan digno matrimonio

Estriba, Doñalda bella,

La paz de mi reino todo,

Pues se sosiegan en él

Los tumultos y alborotos,

Que han alterado estos dias

Mi quietud y mi reposo

Gozaos los años del ave

Que en holocausto oloroso,

Como la flor se renueva,

Bañada de nácar y oro.

Doñ.

Y vos dilateis, señor,

Á los climas más remotos

Vuestro imperio soberano.

Rold.

Pues vuestro desde hoy me nombro,

Yo cumpliré esa palabra,

Por vos haciendo los golfos

No conocidos, alfombras

De sus piés, y á sus heroicos

Renombres dando inmortales

Láminas, del tiempo oprobio,

Para que conozca el mundo

Con admiracion y asombro,

Que es por vos, el Magno Cárlos,

El señor más poderoso.

Cárl.

Basta teneros á vos

Por mi Atlante, en cuyos hombros

Estriba mi monarquía.

Doñ.

Los dos vuestra hechura somos.

Cárl.

Daos las manos.

Doñ.

Don Turpin

Falta.

Rold.

No faltan estorbos

Jamas en mi bien.

Cárl.

Llamaldo;

Conde, ¿no os juzgais dichoso

Con tal premio?

Rold.

Es el ingenio

Para encarecerle corto,

Que como es accion del alma,

Y el alma donde la copio

Es materia celestial,

Por incomprensibles modos,

Decirlo sin ofendella

Será tan dificultoso,

Cuanta distancia hay del alma

Al cuerpo grosero y tosco.

REINALDOS.

Rein.

¿En Francia tanto descuido,

En peligro tan notorio?

Aparta.

Cárl.

¿Quién habla así?

Rein.

De veros ansí me corro,

Agora saraos y fiestas,

Hijas de la infamia y ocio,

Agora galas y plumas,

Del aire civil adorno,

Agora bodas, agora...

Rold.

¿Vienes, don Reinaldos, loco?

Aquí está su majestad,

Y estoy yo.

Rein.

Ya te conozco.

Rold.

¿Sabes que soy don Roldan?

Rein.

Ya, conde, lo sé.

Rold.

Pues ¿cómo

Tan locos atrevimientos

Hablas cuando me desposo?

Yo con galas y con plumas

Más al imperio le importo,

Que tú con planchas de acero,

Todo orgullo y miedo todo.

Estas plumas que á los aires

En piramidal estorbo,

Tal vez son lisonjas suyas,

Y tal vez rayos de Apolo,

De las alas de la fama

Para el sombrero las corto,

Que yo sólo le doy plumas,

Y así mis plumas le tomo.

Rein.

Serán de las que desecho.

Cárl.

¿Así se pierde el decoro

Á mi majestad?

Rein.

Señor...

Rold.

Señor...

Cárl.

Basta, que me enojo;

¿Á vos os parecen mal

Galas y bodas?

Rein.

Los roncos

Ecos de trompas y cajas

Os respondan, y los moros

Que las riberas ocupan

Del Rhin, que en abismos hondos

Les dió por montes de plata,

Pasadizos luminosos.

Ya pisa á Francia Agramante,

Que como Jason en Cólcos,

Piensa atropellar en ella

Los dragones y los toros.

Cien mil soldados ocupan

Ya sus montañas y sotos,

Que parecen á la vista,

Entre los laureles y olmos,

Erizos, que coronados

De los silvestres madroños,

Sacuden por la campaña

Pedazos de coral rotos.

Yo los he visto, y pensé,

Con los colores vistosos,

Que eran escuadron de abejas,

Cuando en los piquillos corvos,

De diamante y de rubí

Desperdicios olorosos,

En escuadrones volantes,

Dan á los preñados corchos.

Muchos reyes le acompañan,

Que en el paganismo todo

No ha quedado hombre valiente

Ni príncipe poderoso;

Tambien mujeres le siguen,

Que en alfanas, como copos

De argentada y blanca espuma,

Ninfas parecen en rostros

De mármol, á quien dió el arte

Espíritu generoso;

Y en la mayor hermosura,

Que se vió en humano rostro,

Viene el desden más ingrato

Que pudo engendrar el ódio;

El milagro del Oriente,

Donde amor, jamas piadoso,

Leyes promulga en los labios,

Rayos divulga en los ojos,

La sirena del Catay,

Y el angélico tesoro

De sus Javas perlas hace

Cuanto sirte y cuanto escollo;

Que es, si perla en hermosura,

En crueldad peñasco sordo.

Amor y Marte nos cercan,

Cuando en sabrosos coloquios

Roldan está entretenido,

Y en discursos amorosos;

Opresa está Francia, Cárlos,

Evidente testimonio

Del ocio en que nos sepultas.

El peligro te propongo

Para que al paso le salgas,

Que cuando me lleves solo,

Yo les haré que al mar vuelvan

Con paso tan presuroso,

Que se maten y se aneguen,

Unos tropezando en otros.

Rold.

No coloquios del tálamo afeminan

Mi corazon gentil, mi heroico pecho,

Que estos ojos son montes que fulminan

Rayos de horror que en mi furor se han hecho,

Y aunque en los de Doñalda se iluminan,

Y en ellos vivo alegre y satisfecho,

No aniquilan mi sér sus ojos bellos,

Que ántes me ofrece espíritus en ellos.

Y si tú, don Reinaldos, bastas solo

Para oprimir la bárbara arrogancia,

Como del cielo es la deidad Apolo,

Ya sabes que soy yo el valor de Francia,

Á mi voz gime el mar y tiembla el polo,

Y esto en Roldan no es bárbara arrogancia,

Pues ya visto me habeis en paz y en guerra

Echar de un puntapié hasta el sol la tierra.

Y así para que el campo de Agramante,

Desbaratado al mar en tropas vuelva,

Una voz mia sobra, que es bastante,

Para que en polvo y nada se resuelva;

Yo haré que ese bellísimo diamante,

Que hoy con sus pinos se traduce en selva,

Desatado en las leyes de su orilla,

Átomos le dé al sol, astilla á astilla.

Y esto todo ha de ser con tanta priesa,

Que deshecho y vencido el africano,

Sin que el tálamo deje la Condesa,

He de volver á merecer su mano;

Éste es valor y cólera francesa,

Éste esfuerzo gentil y honor cristiano,

Ésta es lealtad que á las demas contrasta,

Y ésta es accion de don Roldan, que basta.

Perdonad, dulce esposa, que ya vuelvo,

Que sólo voy á echar de Francia al moro,

Que á empresa tan gloriosa me resuelvo,

Sólo porque os estimo y os adoro;

En vuestras perlas mi valor envuelvo,

Que esfuerzo le infundís con vuestro lloro,

Y una lágrima sólo hará en mi pecho

Más que la sangre ni el furor han hecho.

Vos, supremo señor, pues me adelanto,

Puesto que don Reinaldos tanto vale,

Dulce y tranquila paz gozad en tanto,

Que en mí todo el poder de Francia sale;

Que porque como el sol despues del llanto,

Doñalda entre mis brazos se regale,

Voy de presto á expulsar sus gentes todas

Para volver á celebrar mis bodas.

Cárl.

Conde, aguardad.

Rold.

Señor, decir haciendo

Sabe el Conde no más.

Rein.

Loca arrogancia.

Rold.

Temeridades son cuantas emprendo,

Y así por temerario me honra Francia,

Quédese el reportado, previniendo

Juntas la libertad con la ganancia.

Rein.

Reinaldos soy.

Rold.

Yo don Roldan.

Cárl.

¿Qué es esto?

Rein.

Tú impides mi furor.

Rold.

Tú ley me has puesto.

Rein.

Yo te sabré buscar.

Rold.

Y yo aguardarte.

Rein.

Quién eres veré allí.

Rold.

Y veré quién eres.

Rein.

Decírtelo sabré.

Rold.

Y sabré matarte.

Rein.

Y yo hacerte pedazos.

Rold.

Si pudieres.

Rein.

Frances Júpiter soy.

Rold.

Yo frances Marte.

Rein.

Pues espérame.

Rold.

Mira que me esperes.

Rein.

Ya te voy á buscar.

Rold.

Pues vén.

Cárl.

¿Qué es esto?

Rein.

Tú impides mi furor.

Rold.

Tú ley me has puesto.

Cárl.

Dejaldo y quedaos conmigo,

Mirad que me enojaré.

Rein.

Siempre ocasionado fué

Don Roldan.

Cárl.

Es vuestro amigo.

Doñ.

Siempre, Flor de Lis, temí

En mi amor este suceso,

Poco siento, pues el seso

No vengo á perder aquí;

Que á estorbar mi casamiento

Viniese el moro.

Cárl.

Ofendido

Estoy de que haya tenido

Tan bárbaro atrevimiento.

¡Á mí Agramante se atreve!

¿No sabe que Cárlos soy?

Aunque coronado estoy

De rica y peinada nieve,

Tiemble á Carlo Magno el moro;

Sean por los aires claros

Mis soberanos labaros,

Pensiles de lilios de oro,

Salga en soberbio escuadron

La franca caballería

Dándole espejos al dia

Y al bárbaro confusion.

Ast.

Vil sacrificio han de ser

De los peces, con notable

Afrenta y triunfo admirable

De tu invencible poder.

Cárl.

Toda Francia se convoque

Y mi majestad se vea.

Rein.

Tu fortuna en tí pelea

Cuando el moro te provoque.

Cárl.

Hoy he de salir de aquí.

Ast.

Y hoy te espera la vitoria.

Cárl.

Todo triunfo y toda gloria

Á Dios se debe, y no á mí.

Doñ.

¿Qué he de hacer yo?

Flor.

Consolarte.

Doñ.

Morir dijeras mejor.

Cárl.

Doñalda lo que fué amor

Ya se ha convertido en Marte;

Todo es guerra.

Doñ.

Y todo es lloro.

Rein.

Sin causa ese sol se esconde,

Ya vuelve, Doñalda, el Conde,

Que fué á castigar al moro.

Doñ.

Como lo dice lo hará.

Rein.

Si lo hace como lo dice

El llanto se contradice.

Doñ.

Don Reinaldos, bueno está,

Si es envidia.

Cárl.

Al moro espante

Mi poder en su arrogancia.

Rein.

Viva Cárlos.

Todos.

Viva Francia.

Cárl.

Dios viva.

Todos.

Y muera Agramante.

(Váyanse.)

MARTINELA Y VILLANOS, armados.

1.º

Venimos bien.

2.º

Quedo, paso,

Que nos podria sentir.

3.º

¿Moro?

1.º

Yo le vi venir

Por el monte.

2.º

Extraño caso.

3.º

¿Moro de la morería?

Mart.

Y se metió en la cabaña,

Cuya catadura extraña

Espanto y miedo ponia.

3.º

¿Moro amorado?

1.º

Tan moro

Como mi rocin.

2.º

Muy ruin,

Si es como vuestro rocin,

Será el moro.

1.º

Con decoro

Dél hablad, que aunque está flaco,

Fué el rocin gran corredor.

2.º

Si no es el moro mejor

Que el rocin, es muy bellaco.

3.º

¿Cómo son los moros?

2.º

Son

Como alimañas.

1.º

¿Y en pié

Se tienen y andan?

3.º

Á fe.

2.º

Dijo el cura en un sermon

Que los moros no creian

En Dios, ni que eran cristianos.

3.º

¡Oh ladrones luterianos!

2.º

Y dijo que no comian

Tocino.

1.º

¡Qué desatino!

Yo por eso los quemára,

¿Y cómo tienen la cara?

2.º

De hombres que no beben vino.

3.º

¿Que vino no beben?

2.º

No,

Agua piden que les den.

3.º

No puede un hombre de bien

Ser moro.

1.º

Á lo ménos yo

No lo fuera, aunque me hicieran

Rey.

Mart.

¿No vamos á matar

Al moro?

3.º

¿Y quién ha de entrar

Primero?

2.º

Yo, mas ¿si fueran

Dos los moros?

1.º

¿Temes ya?

2.º

Tener el moro presente

Espanta.

3.º

Siempre es valiente

El que léjos de él está,

Cuantos matamoros son

En su patria léjos de ellos,

Que si llegáran á vellos,

Fueran de tu condicion.

2.º

Lleguemos en tropa así.

3.º

Dice bien, todos lleguemos.

2.º

¡Ay!

1.º

¡Ay!

3.º

¡Ay! dos moros vemos.

2.º

Yo más de ochenta vi.

1.º

Toca á rebato, Guarino.

3.º

Lo peor es el temelle;

Voto al soto, que he de velle,

Ya que el moro á Francia vino.

Entrad callando tras mí,

Tened el resuello más.

2.º

Poneos, Guarino, detras

Si habemos de entrar así.

Mart.

Llegad, que durmiendo está.

1.º

Pues el moro está dormido,

Echémosle el lazo y muera.

2.º

Ya está en el lazo.

Mart.

Guarino,

Tiremos agora.

Tiren y saquen á PEYRON, arrastrando, de moro.

Peyr.

¡Cielos!

¿Qué es esto?

3.º

Vuestro castigo.

Peyr.

¿Por qué delito?

2.º

¿Os parece

Ser moro poco delito?

Peyr.

No soy moro, Peyron soy.

3.º

Oh hi de puta. Peyron dijo.

Mart.

Apretalde.

Peyr.

Martinela,

¿No me conoces?

2.º

¡Qué hocico

Tiene el bellaco!

Peyr.

Que soy

Peyron, vive Jesucristo.

1.º

Tened, que dice verdad.

2.º

Peyron es; Peyron amigo.

3.º

Que lo quise decir yo.

Peyr.

Á tardaros en decillo

Algo más, ya mi pescuezo

Un palmo hubiera crecido.

¿Por qué me dabas la muerte?

Mart.

Por moro.

Peyr.

¿Y á tu marido,

Perra, apretabas así

Conociéndole?

Mart.

Es lo mismo

Ser marido que ser moro.

Peyr.

Mucho me he holgado de oillo,

Y así yo os cautivaré

Y os daré el mismo castigo.

1.º

Peyron, ¿quién te vistió así?

3.º

Pardios que es el traje rico.

Peyr.

No me parece muy bien.

1.º

Estás muy galan.

Peyr.

Judío

Parezco de la pasion.

Mart.

Tienes cara de un Longínos.

Peyr.

Con un moro, que durmiendo

Está entre aquellos alisos,

Estos hábitos troqué,

Y él se puso mi vestido,

Que así encubierto á París

Camina con un hechizo

Del mundo, con una mora,

Un milagro y un prodigio

De los hombres, que en un lienzo

Sin alma parece vivo;

Al fin es una mujer

Que habra sin habrar, que ha sido

La primer mujer del mundo

Que habrando callando he visto.

1.º

No se parece á la mia,

Porque habra por veinte y cinco.

Peyr.

Ni á la mia, que habra siempre,

Y habrando siempre habra á gritos.

Mart.

Vos queríades que fuera

Muda yo para sufriros,

Malos años y mal mes;

Basta que os regalo y sirvo.

Peyr.

Este es su quedo, que así

Habra cuando habra pasito.

2.º

¿Y adónde ese mostro lleva?

Peyr.

De hermosura, bien has dicho:

Á cazar con él los hombres,

Y ha sido muy necio albitrio,

Que á ser médico pudiera

Matar con ménos peligro

Y con más certeza.

BRUNELO, con un retrato.

Brun.

Aquí,

Por la hermosura del sitio

Y lo espeso de los olmos,

Del valle penachos ricos,

El retrato he de poner,

Pues marchar el campo miro

De Cárlos y de Agramante.

Peyr.

Este es el moro que digo,

Y aquel lienzo es la mujer.

3.º

Gran bien fuera si contino

Estuvieran las mujeres

Así arrolladas.

Peyr.

Los siglos

Andan tales, que lo están

Despues que han dado en ser lindos

Los hombres, poniendo sólo

Todo el amor en sí mismos.

2.º

Yo los quemára, por Dios.

Peyr.

Lleguemos á recibillo.

Brun.

Oh amigo, huelgo de hallarte,

Que el estruendo y el ruido

De los campos me despiertan.

Peyr.

Aquí en cimientos pajizos

Está mi edificio pobre,

Riendo los edificios

De pórfidos y alabastros,

Donde entre toscos pellicos

Tendréis quietud y sosiego,

Y agora, amigo, os suplico

Que nos enseñeis á todos

Ese milagro.

Brun.

Serviros

Quiero, y para que os espante,

En este tronco le fijo.

3.º

¡Válgame Dios!

1.º

Hinca en tierra

Las rodillas.

3.º

Ya las hinco.

Peyr.

Daos en los pechos.

2.º

¿Es santo?

3.º

Siempre has de habrar desatinos,

Santo es, pues está pintado.

Mart.

¿Tambien hay santos moriscos?

3.º

¿Pues no?

Peyr.

¿No veis que es mujer,

Mentecatos?

2.º

So un pollino.

3.º

Que lo quise decir yo.