UN PASTORAL ALBERGUE.
ACTO PRIMERO.
Toquen chirimias y trompetas, y aparezca una nave que venga navegando al teatro, y en lo alto de un monte ARDILAN y OSMIR.
Ard.
En poco tiene el mar.
Osm.
Pavon la nave,
Círculos de zafir hace ligera.
Ard.
Ya las alas batió la veloz ave,
Que altiva fué lisonja de la esfera.
Osm.
Depósito es de Abril, adonde cabe
Á pedazos la verde primavera,
Ó pirámide hermosa de colores,
Que ofrece al sol repúblicas de flores.
Ard.
Ya da ferros al mar, y salta de ella
De multitud de gente venerada
Una dama gentil.
Osm.
Será la estrella,
Otra vez en las ondas engendrada.
Ard.
Ya los hombros le dan.
Osm.
Deciendo á vella.
Ard.
Con salva la recibe nuestra armada.
Osm.
¿Quién será esta mujer?
Ard.
Signo del Mayo.
Dent.
Viva la hermosa reina del Catayo.
Salga ANGÉLICA en los hombros de los moros, y todos cantando.
CANTEN.
Guárdese el frances
De los lilios de oro,
Que arrogante pisa
Soberanos solios.
Témala Roldan,
Y los Pares todos,
Y Reinaldos huya
Del sol de su rostro;
Que amor en sus ojos
Tantas flechas claba,
Que de muerte tan bella
Nadie se escapa.
Anac.
Ya pisas, hermosísima señora,
Los márgenes de Francia, cuya arena
De Júpiter la lluvia finge agora
Burlando á Ofir, en su amarilla vena;
La gente ha de pensar que eres la aurora,
Que en Francia nace de fragancias llena.
Ang.
Ántes ha de pensar que soy la muerte,
Que vengo disfrazada de esta suerte,
Cuando desprecie el campo de Agramante,
Derrotándole al mar infamemente;
Yo sola, Anacarino, soy bastante
Á atropellar su vencedora gente,
No he de embrazar de Pálas el diamante,
Espejo de los cielos trasparente,
Porque amor es deidad que en mi hermosura
Sus inmortales triunfos asegura.
Fiada en mi belleza y en mi anillo,
Rayo pretendo ser que oprima á Francia,
Mi esfuerzo está en querello ó en decillo,
Que me ha dado el amor esta arrogancia;
Yo, de todos desprecio, al mundo humillo,
Que ésta es la más gloriosa circunstancia,
Pues rendida jamas, por varios modos
Almas son de mi ley los hombres todos.
Esos Pares veréis dándome á pares
Por despojos las almas y las vidas,
Penetrando por mí en incultos mares,
Las provincias del sol no conocidas.
Su Dios me han de aclamar, y en mis altares
Á los cielos darán gomas ardidas,
Serpientes holocaustos siendo entre ellas,
Pastilla el sol, pebete las estrellas.
Sepa, soldados, Francia, que ha llegado
La circe del Catay á sus riberas,
Y el fuego en las espumas engendrado,
Que traduce el cristal en llamas fieras;
Al monte os atreved, medid el prado,
Huésped de estas corrientes lisonjeras,
Y traedme un frances que en miedo y llanto,
Si no muere de amor, muera de espanto.
Brun.
Siguiendo este arroyuelo cristalino,
Vulgo de agua, que al mar se precipita
Por peñas, sin aviso y sin camino,
Moros subieron ya que el sitio incita.
Ang.
Matar con mi hermosura determino
Gallardía de amor jamas escrita,
Que con mis ojos más vencer espero
Que Agramante, Gradaso ni Rujero.
Salga un MORO con PEYRON, atado.
Moro.
Sin despertar al militar estruendo,
Este frances dormia entre las peñas,
Donde estaba una fuente, aunque riendo,
Con muda voz llamándole por señas.
Peyr.
En tanta confusion morir entiendo.
Ang.
Vigilante desde hoy á ser te enseña.
Peyr.
Juro de no dormirme eternamente,
Advitrista he de ser. Extraña gente.
Ang.
¿Quién eres?
Peyr.
Preceptor de cien ovejas,
Tan rudas que la b sólo han sabido
En dos años y más.
Ang.
Buenas las dejas.
Peyr.
Soldados son de capitan dormido.
¡Ay, mis ovejas! ¡Ay!
Ang.
¿De quién te quejas,
Si tu prision por tu descuido ha sido?
Peyr.
Sólo tengo esta falta entre otras muchas,
Que todas las diré si aquí me escuchas.
So necio, so reordido y poridiado.
Ang.
Falta es cruel.
Peyr.
Mayor te la prevengo.
Ang.
¡Mayor!
Peyr.
Mayor.
Ang.
¿Qué falta?
Peyr.
So casado:
Y áun tengo otra mayor.
Ang.
¿Qué?
Peyr.
Suegra tengo
Que es inmortal.
Ang.
¿Has sido enamorado?
Peyr.
Jamas en circunstancias me detengo,
So corto de razones.
Ang.
¿Qué mujeres
Á tí te agradan más?
Peyr.
Matarme quieres;
Á la fraca aborrezco por la vida,
Aguja de ensalmar que cose al hombre;
La gorda por mujer descomedida,
Humana tempestad que es bien que asombre;
La larga por jornada mal medida,
Legua infernal, y cuádrale este nombre,
Donde el alma es correo eternamente
Descendiendo á los piés desde la frente.
Es la chica verruga de la tierra,
La blanca es nieve en paja conservada,
La morena es bochorno en quien se encierra
El estío y canícula abrasada,
Aspid es la bermeja y comun guerra.
Ang.
¿Y la hermosa?
Peyr.
Serpiente disfrazada.
Ang.
Basta, no digas más, calla, villano.
Peyr.
Ántes por decir mal soy cortesano.
Ang.
¡Que no haya reparado en mi hermosura!
Corrida estoy, villano, ¿si eres hombre?
Peyr.
Mi mujer lo dirá, y será ventura
Que pueda mi mujer darme ese nombre,
Por hombre me juntó con ella el cura,
No sé si ya lo soy, y no os asombre,
Que suele haber transformacion en esto;
Mirad en el peligro en que estoy puesto.
Ang.
Echalde al mar.
Peyr.
¿Al mar?
Ang.
Sí.
Peyr.
Nado poco
Y me podré ahogar.
Brun.
Gentil simpleza.
Ang.
Tirad con él.
Peyr.
Podré decir que toco
Mayor crueldad en la mayor belleza.
Ang.
¿Bella soy? aguardad.
Peyr.
Tornarás loco
Al más libre de amor; naturaleza
Tan soberana en tí se satisfizo,
Que haciendo una mujer, un ángel hizo.
Ang.
Eso vida te da.
Peyr.
Diré, señora,
Pues hoy con tu piedad me lo aconsejas,
Bien de toda mujer cristiana y mora,
Coronista desde hoy soy de las viejas,
Concetos son las flacas desde agora
Del ingenio más culto, y las bermejas
Oloroso azafran, las gordas lecho
Que para el apetito amor ha hecho.
Ang.
Basta, pues vivo estás.
Peyr.
Los piés te beso.
Ang.
Aguarda, ese vestido le desnuda
Y ese tuyo le da.
Peyr.
¿Qué haces en eso?
Ang.
No repliques.
Peyr.
Hoy moro soy sin duda,
De pena mi mujer perderá el seso.
Ang.
Mi copia lleva así para que muda
Dé á Francia admiracion y vea en ella
Que la viene á cercar muerte tan bella;
En París á los Pares la presenta,
Generosa ocasion de mi venida,
Que por la relacion amor se aumenta,
Siendo de las potencias homicida,
Y si no habla el pincel, mis partes cuenta,
No dejando á tu voz frances con vida.
Brun.
Si es de la vista objeto la belleza,
¿Quién tendrá en tu retrato fortaleza?
Atal.
Ya viene todo el campo á recibirte,
Alternando dulzainas y anacoras.
Ang.
Desnuda ese frances para vestirte,
Y mándale adornar de galas moras,
Libre, cristiano, así podrás partirte.
Peyr.
Cuentes eternidades en vez de horas.
Ang.
Véte en paz.
Peyr.
¿Quién diré, señora, que eres?
Ang.
La venganza de todas las mujeres.
(Váyanse, tocando.)
DOÑALDA Y FLOR DE LIS.
Doñ.
Ya, prima, llegó el dia
de la ventura mia,
Ya soy rica y dichosa,
De don Roldan esposa,
Pues hoy lograrse veo
En vínculo dichoso mi himeneo.
Flor.
Mérito es tu hermosura
De tan alta ventura,
Aunque tal vez en ella
Obra infeliz estrella,
Pension siempre tirana
Que paga al tiempo la hermosura humana.
Doñ.
Hoy flor de lis he sido;
Pues tal suerte he tenido
En la ventura fea,
Siempre en amor lo sea,
Si para ser dichosa,
Tanto vale con él no ser hermosa.
La priesa y el cuidado
Poco lugar me han dado.
Flor.
Danle á cuanto te pones
Tus divinas acciones
Tal agrado y belleza,
Que es ya el descuido en tí naturaleza.
ASTOLFO.
Ast.
Ya el emperador, Doñalda,
Acompañando á tu esposo
Sube con todos los grandes.
Doñ.
Perdida soy, duque Astolfo.
Ast.
Perdida ¿de qué?
Flor.
Las rosas
Que dando púrpura al rostro,
Se deshojan en él, dicen
Que es efeto vergonzoso.
Doñ.
Aunque me alegro, el recato
En tal accion es forzoso;
Y así si en mi amor me animo,
En mi honestidad me encojo.
Flor.
Tal belleza merecia
Tal valor.
Ast.
Ya el rumor oigo
De la guarda.
Doñ.
Estoy perdida.
Flor.
No te pierdas por tan poco.
CÁRLOS Y ROLDAN.
Rold.
¿Es posible, amor, que soy
Contigo una vez dichoso?
No lo creo, vive Dios,
Aunque lo veo y lo toco.
Flor.
Llega á mi padre.
Doñ.
¡Ay amiga!
Mil necedades propongo,
Turbada.
Flor.
Las necedades
Puedes dejar para el novio.
Doñ.
Déme vuestra majestad
Su mano.
Cárl.
Serán forzosos
Los celos en vuestro primo,
Si os doy la mano.
Rold.
Hoy mejoro
Mi fortuna, y hoy amigos,
Gustos y esperanzas logro.
¡Dichosas penas de amor!
Cárl.
En tan digno matrimonio
Estriba, Doñalda bella,
La paz de mi reino todo,
Pues se sosiegan en él
Los tumultos y alborotos,
Que han alterado estos dias
Mi quietud y mi reposo
Gozaos los años del ave
Que en holocausto oloroso,
Como la flor se renueva,
Bañada de nácar y oro.
Doñ.
Y vos dilateis, señor,
Á los climas más remotos
Vuestro imperio soberano.
Rold.
Pues vuestro desde hoy me nombro,
Yo cumpliré esa palabra,
Por vos haciendo los golfos
No conocidos, alfombras
De sus piés, y á sus heroicos
Renombres dando inmortales
Láminas, del tiempo oprobio,
Para que conozca el mundo
Con admiracion y asombro,
Que es por vos, el Magno Cárlos,
El señor más poderoso.
Cárl.
Basta teneros á vos
Por mi Atlante, en cuyos hombros
Estriba mi monarquía.
Doñ.
Los dos vuestra hechura somos.
Cárl.
Daos las manos.
Doñ.
Don Turpin
Falta.
Rold.
No faltan estorbos
Jamas en mi bien.
Cárl.
Llamaldo;
Conde, ¿no os juzgais dichoso
Con tal premio?
Rold.
Es el ingenio
Para encarecerle corto,
Que como es accion del alma,
Y el alma donde la copio
Es materia celestial,
Por incomprensibles modos,
Decirlo sin ofendella
Será tan dificultoso,
Cuanta distancia hay del alma
Al cuerpo grosero y tosco.
REINALDOS.
Rein.
¿En Francia tanto descuido,
En peligro tan notorio?
Aparta.
Cárl.
¿Quién habla así?
Rein.
De veros ansí me corro,
Agora saraos y fiestas,
Hijas de la infamia y ocio,
Agora galas y plumas,
Del aire civil adorno,
Agora bodas, agora...
Rold.
¿Vienes, don Reinaldos, loco?
Aquí está su majestad,
Y estoy yo.
Rein.
Ya te conozco.
Rold.
¿Sabes que soy don Roldan?
Rein.
Ya, conde, lo sé.
Rold.
Pues ¿cómo
Tan locos atrevimientos
Hablas cuando me desposo?
Yo con galas y con plumas
Más al imperio le importo,
Que tú con planchas de acero,
Todo orgullo y miedo todo.
Estas plumas que á los aires
En piramidal estorbo,
Tal vez son lisonjas suyas,
Y tal vez rayos de Apolo,
De las alas de la fama
Para el sombrero las corto,
Que yo sólo le doy plumas,
Y así mis plumas le tomo.
Rein.
Serán de las que desecho.
Cárl.
¿Así se pierde el decoro
Á mi majestad?
Rein.
Señor...
Rold.
Señor...
Cárl.
Basta, que me enojo;
¿Á vos os parecen mal
Galas y bodas?
Rein.
Los roncos
Ecos de trompas y cajas
Os respondan, y los moros
Que las riberas ocupan
Del Rhin, que en abismos hondos
Les dió por montes de plata,
Pasadizos luminosos.
Ya pisa á Francia Agramante,
Que como Jason en Cólcos,
Piensa atropellar en ella
Los dragones y los toros.
Cien mil soldados ocupan
Ya sus montañas y sotos,
Que parecen á la vista,
Entre los laureles y olmos,
Erizos, que coronados
De los silvestres madroños,
Sacuden por la campaña
Pedazos de coral rotos.
Yo los he visto, y pensé,
Con los colores vistosos,
Que eran escuadron de abejas,
Cuando en los piquillos corvos,
De diamante y de rubí
Desperdicios olorosos,
En escuadrones volantes,
Dan á los preñados corchos.
Muchos reyes le acompañan,
Que en el paganismo todo
No ha quedado hombre valiente
Ni príncipe poderoso;
Tambien mujeres le siguen,
Que en alfanas, como copos
De argentada y blanca espuma,
Ninfas parecen en rostros
De mármol, á quien dió el arte
Espíritu generoso;
Y en la mayor hermosura,
Que se vió en humano rostro,
Viene el desden más ingrato
Que pudo engendrar el ódio;
El milagro del Oriente,
Donde amor, jamas piadoso,
Leyes promulga en los labios,
Rayos divulga en los ojos,
La sirena del Catay,
Y el angélico tesoro
De sus Javas perlas hace
Cuanto sirte y cuanto escollo;
Que es, si perla en hermosura,
En crueldad peñasco sordo.
Amor y Marte nos cercan,
Cuando en sabrosos coloquios
Roldan está entretenido,
Y en discursos amorosos;
Opresa está Francia, Cárlos,
Evidente testimonio
Del ocio en que nos sepultas.
El peligro te propongo
Para que al paso le salgas,
Que cuando me lleves solo,
Yo les haré que al mar vuelvan
Con paso tan presuroso,
Que se maten y se aneguen,
Unos tropezando en otros.
Rold.
No coloquios del tálamo afeminan
Mi corazon gentil, mi heroico pecho,
Que estos ojos son montes que fulminan
Rayos de horror que en mi furor se han hecho,
Y aunque en los de Doñalda se iluminan,
Y en ellos vivo alegre y satisfecho,
No aniquilan mi sér sus ojos bellos,
Que ántes me ofrece espíritus en ellos.
Y si tú, don Reinaldos, bastas solo
Para oprimir la bárbara arrogancia,
Como del cielo es la deidad Apolo,
Ya sabes que soy yo el valor de Francia,
Á mi voz gime el mar y tiembla el polo,
Y esto en Roldan no es bárbara arrogancia,
Pues ya visto me habeis en paz y en guerra
Echar de un puntapié hasta el sol la tierra.
Y así para que el campo de Agramante,
Desbaratado al mar en tropas vuelva,
Una voz mia sobra, que es bastante,
Para que en polvo y nada se resuelva;
Yo haré que ese bellísimo diamante,
Que hoy con sus pinos se traduce en selva,
Desatado en las leyes de su orilla,
Átomos le dé al sol, astilla á astilla.
Y esto todo ha de ser con tanta priesa,
Que deshecho y vencido el africano,
Sin que el tálamo deje la Condesa,
He de volver á merecer su mano;
Éste es valor y cólera francesa,
Éste esfuerzo gentil y honor cristiano,
Ésta es lealtad que á las demas contrasta,
Y ésta es accion de don Roldan, que basta.
Perdonad, dulce esposa, que ya vuelvo,
Que sólo voy á echar de Francia al moro,
Que á empresa tan gloriosa me resuelvo,
Sólo porque os estimo y os adoro;
En vuestras perlas mi valor envuelvo,
Que esfuerzo le infundís con vuestro lloro,
Y una lágrima sólo hará en mi pecho
Más que la sangre ni el furor han hecho.
Vos, supremo señor, pues me adelanto,
Puesto que don Reinaldos tanto vale,
Dulce y tranquila paz gozad en tanto,
Que en mí todo el poder de Francia sale;
Que porque como el sol despues del llanto,
Doñalda entre mis brazos se regale,
Voy de presto á expulsar sus gentes todas
Para volver á celebrar mis bodas.
Cárl.
Conde, aguardad.
Rold.
Señor, decir haciendo
Sabe el Conde no más.
Rein.
Loca arrogancia.
Rold.
Temeridades son cuantas emprendo,
Y así por temerario me honra Francia,
Quédese el reportado, previniendo
Juntas la libertad con la ganancia.
Rein.
Reinaldos soy.
Rold.
Yo don Roldan.
Cárl.
¿Qué es esto?
Rein.
Tú impides mi furor.
Rold.
Tú ley me has puesto.
Rein.
Yo te sabré buscar.
Rold.
Y yo aguardarte.
Rein.
Quién eres veré allí.
Rold.
Y veré quién eres.
Rein.
Decírtelo sabré.
Rold.
Y sabré matarte.
Rein.
Y yo hacerte pedazos.
Rold.
Si pudieres.
Rein.
Frances Júpiter soy.
Rold.
Yo frances Marte.
Rein.
Pues espérame.
Rold.
Mira que me esperes.
Rein.
Ya te voy á buscar.
Rold.
Pues vén.
Cárl.
¿Qué es esto?
Rein.
Tú impides mi furor.
Rold.
Tú ley me has puesto.
Cárl.
Dejaldo y quedaos conmigo,
Mirad que me enojaré.
Rein.
Siempre ocasionado fué
Don Roldan.
Cárl.
Es vuestro amigo.
Doñ.
Siempre, Flor de Lis, temí
En mi amor este suceso,
Poco siento, pues el seso
No vengo á perder aquí;
Que á estorbar mi casamiento
Viniese el moro.
Cárl.
Ofendido
Estoy de que haya tenido
Tan bárbaro atrevimiento.
¡Á mí Agramante se atreve!
¿No sabe que Cárlos soy?
Aunque coronado estoy
De rica y peinada nieve,
Tiemble á Carlo Magno el moro;
Sean por los aires claros
Mis soberanos labaros,
Pensiles de lilios de oro,
Salga en soberbio escuadron
La franca caballería
Dándole espejos al dia
Y al bárbaro confusion.
Ast.
Vil sacrificio han de ser
De los peces, con notable
Afrenta y triunfo admirable
De tu invencible poder.
Cárl.
Toda Francia se convoque
Y mi majestad se vea.
Rein.
Tu fortuna en tí pelea
Cuando el moro te provoque.
Cárl.
Hoy he de salir de aquí.
Ast.
Y hoy te espera la vitoria.
Cárl.
Todo triunfo y toda gloria
Á Dios se debe, y no á mí.
Doñ.
¿Qué he de hacer yo?
Flor.
Consolarte.
Doñ.
Morir dijeras mejor.
Cárl.
Doñalda lo que fué amor
Ya se ha convertido en Marte;
Todo es guerra.
Doñ.
Y todo es lloro.
Rein.
Sin causa ese sol se esconde,
Ya vuelve, Doñalda, el Conde,
Que fué á castigar al moro.
Doñ.
Como lo dice lo hará.
Rein.
Si lo hace como lo dice
El llanto se contradice.
Doñ.
Don Reinaldos, bueno está,
Si es envidia.
Cárl.
Al moro espante
Mi poder en su arrogancia.
Rein.
Viva Cárlos.
Todos.
Viva Francia.
Cárl.
Dios viva.
Todos.
Y muera Agramante.
(Váyanse.)
MARTINELA Y VILLANOS, armados.
1.º
Venimos bien.
2.º
Quedo, paso,
Que nos podria sentir.
3.º
¿Moro?
1.º
Yo le vi venir
Por el monte.
2.º
Extraño caso.
3.º
¿Moro de la morería?
Mart.
Y se metió en la cabaña,
Cuya catadura extraña
Espanto y miedo ponia.
3.º
¿Moro amorado?
1.º
Tan moro
Como mi rocin.
2.º
Muy ruin,
Si es como vuestro rocin,
Será el moro.
1.º
Con decoro
Dél hablad, que aunque está flaco,
Fué el rocin gran corredor.
2.º
Si no es el moro mejor
Que el rocin, es muy bellaco.
3.º
¿Cómo son los moros?
2.º
Son
Como alimañas.
1.º
¿Y en pié
Se tienen y andan?
3.º
Á fe.
2.º
Dijo el cura en un sermon
Que los moros no creian
En Dios, ni que eran cristianos.
3.º
¡Oh ladrones luterianos!
2.º
Y dijo que no comian
Tocino.
1.º
¡Qué desatino!
Yo por eso los quemára,
¿Y cómo tienen la cara?
2.º
De hombres que no beben vino.
3.º
¿Que vino no beben?
2.º
No,
Agua piden que les den.
3.º
No puede un hombre de bien
Ser moro.
1.º
Á lo ménos yo
No lo fuera, aunque me hicieran
Rey.
Mart.
¿No vamos á matar
Al moro?
3.º
¿Y quién ha de entrar
Primero?
2.º
Yo, mas ¿si fueran
Dos los moros?
1.º
¿Temes ya?
2.º
Tener el moro presente
Espanta.
3.º
Siempre es valiente
El que léjos de él está,
Cuantos matamoros son
En su patria léjos de ellos,
Que si llegáran á vellos,
Fueran de tu condicion.
2.º
Lleguemos en tropa así.
3.º
Dice bien, todos lleguemos.
2.º
¡Ay!
1.º
¡Ay!
3.º
¡Ay! dos moros vemos.
2.º
Yo más de ochenta vi.
1.º
Toca á rebato, Guarino.
3.º
Lo peor es el temelle;
Voto al soto, que he de velle,
Ya que el moro á Francia vino.
Entrad callando tras mí,
Tened el resuello más.
2.º
Poneos, Guarino, detras
Si habemos de entrar así.
Mart.
Llegad, que durmiendo está.
1.º
Pues el moro está dormido,
Echémosle el lazo y muera.
2.º
Ya está en el lazo.
Mart.
Guarino,
Tiremos agora.
Tiren y saquen á PEYRON, arrastrando, de moro.
Peyr.
¡Cielos!
¿Qué es esto?
3.º
Vuestro castigo.
Peyr.
¿Por qué delito?
2.º
¿Os parece
Ser moro poco delito?
Peyr.
No soy moro, Peyron soy.
3.º
Oh hi de puta. Peyron dijo.
Mart.
Apretalde.
Peyr.
Martinela,
¿No me conoces?
2.º
¡Qué hocico
Tiene el bellaco!
Peyr.
Que soy
Peyron, vive Jesucristo.
1.º
Tened, que dice verdad.
2.º
Peyron es; Peyron amigo.
3.º
Que lo quise decir yo.
Peyr.
Á tardaros en decillo
Algo más, ya mi pescuezo
Un palmo hubiera crecido.
¿Por qué me dabas la muerte?
Mart.
Por moro.
Peyr.
¿Y á tu marido,
Perra, apretabas así
Conociéndole?
Mart.
Es lo mismo
Ser marido que ser moro.
Peyr.
Mucho me he holgado de oillo,
Y así yo os cautivaré
Y os daré el mismo castigo.
1.º
Peyron, ¿quién te vistió así?
3.º
Pardios que es el traje rico.
Peyr.
No me parece muy bien.
1.º
Estás muy galan.
Peyr.
Judío
Parezco de la pasion.
Mart.
Tienes cara de un Longínos.
Peyr.
Con un moro, que durmiendo
Está entre aquellos alisos,
Estos hábitos troqué,
Y él se puso mi vestido,
Que así encubierto á París
Camina con un hechizo
Del mundo, con una mora,
Un milagro y un prodigio
De los hombres, que en un lienzo
Sin alma parece vivo;
Al fin es una mujer
Que habra sin habrar, que ha sido
La primer mujer del mundo
Que habrando callando he visto.
1.º
No se parece á la mia,
Porque habra por veinte y cinco.
Peyr.
Ni á la mia, que habra siempre,
Y habrando siempre habra á gritos.
Mart.
Vos queríades que fuera
Muda yo para sufriros,
Malos años y mal mes;
Basta que os regalo y sirvo.
Peyr.
Este es su quedo, que así
Habra cuando habra pasito.
2.º
¿Y adónde ese mostro lleva?
Peyr.
De hermosura, bien has dicho:
Á cazar con él los hombres,
Y ha sido muy necio albitrio,
Que á ser médico pudiera
Matar con ménos peligro
Y con más certeza.
BRUNELO, con un retrato.
Brun.
Aquí,
Por la hermosura del sitio
Y lo espeso de los olmos,
Del valle penachos ricos,
El retrato he de poner,
Pues marchar el campo miro
De Cárlos y de Agramante.
Peyr.
Este es el moro que digo,
Y aquel lienzo es la mujer.
3.º
Gran bien fuera si contino
Estuvieran las mujeres
Así arrolladas.
Peyr.
Los siglos
Andan tales, que lo están
Despues que han dado en ser lindos
Los hombres, poniendo sólo
Todo el amor en sí mismos.
2.º
Yo los quemára, por Dios.
Peyr.
Lleguemos á recibillo.
Brun.
Oh amigo, huelgo de hallarte,
Que el estruendo y el ruido
De los campos me despiertan.
Peyr.
Aquí en cimientos pajizos
Está mi edificio pobre,
Riendo los edificios
De pórfidos y alabastros,
Donde entre toscos pellicos
Tendréis quietud y sosiego,
Y agora, amigo, os suplico
Que nos enseñeis á todos
Ese milagro.
Brun.
Serviros
Quiero, y para que os espante,
En este tronco le fijo.
3.º
¡Válgame Dios!
1.º
Hinca en tierra
Las rodillas.
3.º
Ya las hinco.
Peyr.
Daos en los pechos.
2.º
¿Es santo?
3.º
Siempre has de habrar desatinos,
Santo es, pues está pintado.
Mart.
¿Tambien hay santos moriscos?
3.º
¿Pues no?
Peyr.
¿No veis que es mujer,
Mentecatos?
2.º
So un pollino.
3.º
Que lo quise decir yo.