ACTO TERCERO.
CÁRLOS, DOÑALDA, FLOR DE LIS, ASTOLFO, REINALDOS.
Cárl.
Infelice suceso.
Rein.
Tanto pudo
Un loco amor en él.
Flor.
¿Trairá esa mora
Espejos del Oriente?
Cárl.
No lo dudo,
Que consulta las hierbas de la aurora.
Rein.
Sin humana razon solo y desnudo
Las grutas vive y los desiertos mora,
Que así en la soledad hallar procura,
Filósofo de amor, mental locura.
Vió esta mora beldad, dando alma hermosa
Á un rubio palafren que parecia
Espuma, con espíritu ó vistosa
Garza, que opuesta al sol puntas hacia;
Sus clines eran nieve, que en copiosa
Y blanca inundacion se derretia,
Y la cola, torrente de cristales,
Que se quebraba en hondas desiguales.
Á la ley de la rienda el cuello embebe,
En quien la testa se termina apénas,
Donde por ojos dos jacintos mueve,
Anegados en limpias azucenas.
En este monstruo, en fin, mosqueta ó nieve,
Que, gentil, vientos calza y burla arenas,
Venía este prodigio de amor luégo,
Que quiso con la nieve unir el fuego.
Acompañaba á la cruel el moro
Que eligió por esposo, en una alfana,
Que bañada en marfil, ébano y oro,
Crepúsculo dió al sol y á la mañana.
El Dios me pareció metido en toro,
Bello ladron de Europa soberana,
Que anegado en su espuma el mar rompia,
Tales corbetas por la hierba hacia.
Y como alarbe tigre, que en su cueva
Los hijuelos no halló, ó como leona
Cuando el cachorro el cazador le lleva,
Que á las fieras que encuentra no perdona,
Dando de su pesar bastante prueba,
Tras ellos va sin perdonar persona,
Hora sea cristiano, ó moro sea,
Hija solo de amor, accion tan fea.
Quedárase en el mar á no ofrecerle,
Piadoso un pescador, vida en su astilla,
Breve concha, que pudo socorrerle,
Sacándole en sus brazos á la orilla;
Así muerto en la arena llegué á verle,
Donde fiero me embiste y me acuchilla,
Y así teniendo al mar y al mundo en poco,
Por los montes se entró desnudo y loco.
Cárl.
Grave desdicha.
Doñ.
Afecto miserable
De mi poca ventura.
Cárl.
Yo, sobrina,
Al Conde os ofrecí cuerdo y afable,
Mas es mayor la voluntad divina.
Doñ.
Permitid que se busque y que se entable,
Si quiere obedecer la medicina
Su salud, que aunque amor causó este exceso,
El mismo es poderoso á darle el seso.
Cárl.
Si es el Conde, Doñalda, vuestro esposo,
Bien le podeis buscar.
Rein.
Y acompañaros,
Me toca á mí, en peligro tan forzoso,
Que fuera descortés aquí en dejaros.
Ast.
Yo, César soberano y poderoso,
No pienso perdonar los vientos claros,
Las turbias aguas, los soberbios montes,
Desmintiendo la sierra en horizontes.
Cárl.
Malograr la victoria de Agramante
Este suceso solamente pudo.
Rein.
Yo le traeré á París, aunque arrogante
Se quiera defender, loco y desnudo.
Doñ.
Tu amparo y tu favor será bastante
Para triunfar del Conde, no lo dudo,
Que es Reinaldos, en caso de importancia,
La gloria de París y el sol de Francia.
(Váyanse.)
GUARINO, MARTINELA Y VILLANOS.
1.º
Soberbio moro.
Mart.
Arrogante.
1.º
Temiéndole estoy aquí.
Guar.
¿Este es Rodamonte?
2.º
Sí.
Mart.
Bien lo publica el semblante.
Guar.
Francia está de locos llena;
Si el mundo es jaula de locos,
En él los cuerdos son pocos,
Y á éstos tambien los condena.
3.º
¿Qué os mueve á defender
Este paso?
Guar.
La cautela
De la muerte de Isabela.
Mart.
Ella fué honrada mujer.
Guar.
Despues que le dió á Cerbris,
Jóven, valiente y gallardo,
El bárbaro Mandricardo
Tan triste y mísero fin,
Su esposa tiranizó
Este bárbaro y queria
Burlar su honor, mas un dia
Que la violencia intentó,
Ella le engañó pidiendo
Ciertas hierbas que le dieron
Vida inmortal, pues le hicieron
Triunfar del rigor, muriendo.
Mart.
¿Matóse con ellas?
Guar.
Sí.
Mart.
Ella fué mujer honrada.
1.º
Venganza fué muy pesada.
Mart.
Triunfó del tirano así.
Guar.
Sepultóla enternecido
Donde esta puente fundó,
Cuyo tránsito juró
Tener siempre defendido,
Y así arrogante pelea
Con cuantos pasan por él.
Mart.
Él es soberbio y cruel.
1.º
Hasta que el Conde lo vea
Tiene de vida.
Mart.
Es verdad,
Esa verdad os confieso.
Guar.
Á estar el Conde con seso,
Su loca temeridad
Ha de postrar tu arrogancia.
Mart.
¡Que el seso venga á perder
Por una mala mujer
El mejor hombre de Francia!
Guar.
Lástima grande.
PEYRON.
Peyr.
Durmiendo
Le he de hallar.
Guar.
¡Peyron!
Peyr.
¡Guarino!
Guar.
¿Qué es eso?
Peyr.
Ser imagino
Rico.
Mart.
¿Rico?
Peyr.
Sí, prendiendo
Al Conde.
Mart.
¿Tú al Conde?
Peyr.
Sí.
1.º
¿Y para esto te has armado?
Guar.
En París han pregonado,
Está el Conde por aquí.
1.º
Pues, ¿cómo le has de prender
Si le temes?
Peyr.
¿Yo temello?
Voto á san, que he de prendello,
Pero durmiendo ha de ser,
Que han pregonado en París
Que mil doblas le darán
Al que prenda á don Roldan,
Y si vosotros venis
Conmigo, lo prenderémos.
2.º
¿Cómo?
Peyr.
Hallándole dormido,
Que sin estruendo y rüido
Echarle un lazo podemos.
Mart.
No me parece acertado.
Peyr.
¿No me enlazasteis ansí
Vos, mala mujer, á mí?
Mart.
No eres tú tan esforzado
Como el Conde.
Peyr.
Y más, par Dios.
Mart.
¿Más?
Peyr.
Más temerario anduve.
Mart.
¿Tú?
Peyr.
Yo, pues ánimo tuve
Para casarme con vos.
Mart.
¿Valentía es ser mi esposo?
Peyr.
Y muy grande...
Mart.
¿Hay tal traicion?
Peyr.
Heroicidad.
2.º
Con todo, Peyron,
No sois vos tan valeroso
Como el Conde.
Peyr.
Es verdad,
Mas... ¿en qué iba?
Guar.
En tener miedo.
Peyr.
¿Y ser valiente no puedo
Con él?
3.º
Con dificultad.
Peyr.
Pues ¿cómo conozco yo
Muchos que espantan las gentes
Y tienen miedo?
2.º
Valientes
Son de mentira, que halló
En su devergüenza el miedo
Disculpas.
Peyr.
Que son diré
Esos valientes por fe,
Y en su número estar puedo;
Mas ¿cómo ganar podemos
Las doblas?
Guar.
Eso ha de ser
Vistiéndote de mujer.
Peyr.
¿Yo mujer?
Guar.
No hagas extremos.
Peyr.
¿Mujer?
Guar.
Prenderse podria
Así, aunque fiero y terrible,
Pues vencer es imposible,
Como hombre, su valentía.
Peyr.
¿Como mujer yo? oste puto.
2.º
Su prision así esta clara.
Peyr.
¡Mujer yo, y que me estrupára,
Riguroso y presoluto!
Guarda la gamba, eso no;
No quiero doblas.
Guar.
Aguarda,
Que desta industria gallarda
Nos valemos.
Peyr.
¿Mujer yo?
Guar.
El Conde sin alma y seso
Sigue á Angélica la bella,
Y tú, fingiendo ser ella...
Peyr.
No me hableis, Guarino, en eso,
Que aunque vuestro yerno soy,
Perderé á la sogrería
El respeto y cortesía.
Guar.
Con la industria que te doy,
Sin peligro prenderás
Á Roldan, y ganarémos
Las doblas.
Peyr.
¿Cómo podemos?
Guar.
Escúchame y lo sabrás:
Tú has de vestirte de mora.
Peyr.
¿Yo de mora?
Mart.
Industria es rara.
Peyr.
¿De mora y con esta cara?
Guar.
El Conde á Angélica adora,
Y fingiendo su beldad,
Vestido así...
Peyr.
Estais sin seso.
1.º
¿Qué puedes perder en eso?
Peyr.
Mi honor y virginidad;
Que es temerario un antojo
De un loco.
Guar.
Estando contigo
¿Qué temes?
Peyr.
Guarino, amigo,
Temo morir de mal de ojo.
Guar.
Como Angélica vestido,
Todos, Peyron, le diremos
Que á Angélica le traemos
Del Catay, donde se ha ido,
Y cuando á darte los brazos
Llegue el loco, por detras
Echarle un lazo verás
Que le dé más fuertes lazos,
Y prendiéndole ganamos
Las mil doblas.
Peyr.
No quisiera
Que algun disparate hiciera
Conmigo.
2.º
¿Cómo, si estamos
Contigo?
Peyr.
Suele jugar
Á la pelota con todos,
Y saca de tales modos,
Que de un boleo parar
Sobre un monte me habeis visto.
Guar.
¿Atado, qué hay que temer?
Peyr.
Si ello es fuerza que he ser
Angélica, yo me visto;
Mas ¿qué dirá si me ve
Tan vellosa y tan barbada?
3.º
No hay que reparar en nada,
Que está loco.
Peyr.
Ya lo sé,
Mas podria...
Mart.
El loco viene.
Peyr.
Ya tiemblo.
Guar.
Véte á vestir.
Peyr.
Hoy Peyron ha de morir
De Angélica.
(Vase.)
ROLDAN.
Rold.
Hola, ¿quién tiene
Mis alas? hola.
Mart.
Recelo
Que aquí nos ha de estrujar.
Rold.
Mi aderezo de volar
Me dad, veré si en el cielo
Está la hermosura infiel
Que desta suerte me trata,
Mas si es hermosura ingrata,
No puede caber en él,
No es bien que el cielo la albergue:
Pero en vano me desvelo
Si halla gloria y halla cielo
En un pastoral albergue.
¿Quién está aquí?
Guar.
Almas del rico
Cielo que á Angélica encierra.
Rold.
¿Cómo puede estar la guerra
Do la paz viste el pellico?
1.º
Con Medoro está.
Rold.
¡Oh, villanos!
¿Con Medoro?
Guar.
Yo soy muerto.
Rold.
¿Con Angélica, Medoro?
¿Un moro vil en el cielo?
¿Angélica en gloria, y yo
Por su ocasion padeciendo?
2.º
Ántes está condenada
Por tan bárbaro desprecio
Al infierno, qu’el amor
Esta maravilla ha hecho,
En su ingratitud, por dar
Tan soberano escarmiento.
Rold.
¿Qué decis?
Guar.
Lo que es verdad.
Aquí á Angélica tenemos
Llorando sus sinrazones
Y culpando sus deseos.
Rold.
Y vosotros, ¿quién sois?
1.º
Somos...
Almas en pena que en estos
Cóncavos tristes estamos
Penando.
Rold.
¿Luego el infierno
Es este valle?
Guar.
¿No ves
Aquellos álamos negros?
Pues del humo están así.
Rold.
¿Luego yo en alma y en cuerpo
Estoy en él?
2.º
Sí.
Rold.
¿Por qué?
2.º
¿Por qué? por amante necio.
Rold.
¿Luego es ser constante y firme
Necedad?
Mart.
En estos tiempos,
Tan grande, que así se paga
Con pena y tormento eterno.
Rold.
¿Quién hizo ley tan infame?
3.º
El uso.
Rold.
¿Luego uso nuevo
Hay en amor, concordancia
Del mundo, cuyo alimento
Son espíritus que informan
Por los ojos en los pechos
Otra vida y otro sér?
Guar.
Templado estais á lo viejo:
Que lo que fué puro amor
Es ya engaño y fingimiento.
Rold.
Mentis, almas maliciosas;
Mas sin duda estais, por serlo,
En este lugar; ¿fingidas
Pueden, en ángeles bellos,
Ser las lágrimas que salen
Formando en el rostro espejos
Donde las almas se miran
Con recíprocos alientos?
2.º
¿Ves los átomos divinos
De cristal, que lisonjeros
Diluvios rizan al alma
Garzotas de cristal tierno?
¿Ves la Angélica hermosura
Y la púrpura atreviendo,
Descompuestas manos que hacen
Rayos de marfil los dedos?
Pues todo es mentido y falso,
Que amor vive de embelecos.
Guar.
Hasta que venga Peyron
Importa así entretenerlo.
2.º
Si las mil doblas ganamos,
Guarino, ¿á cómo cabemos?
Guar.
Despues harémos la cuenta.
2.º
Rico con mi parte quedo.
Rold.
Pues en el infierno estoy,
Ver aquella ingrata quiero.
¿Cuál es su cuarto?
Mart.
El que está
Cerca del de Júdas.
PEYRON, de mora.
Peyr.
¿Vengo
Bueno?
Mart.
Sí.
Peyr.
Ved con cuidado
Si á Angélica me parezco.
Guar.
Pareces la misma mora.
Peyr.
¿Tengo buen rostro? ¿qu’es esto?
2.º
El loco; aquí te retira,
Y sal cuando te llamemos.
Peyr.
Talle tiene de estruparme,
Mi arrabal os encomiendo.
(Vase.)
Rold.
¡Oh moro vil! ¿á mis ojos?
Guar.
¿Qué ves?
Rold.
Á Medoro veo,
Con mi Angélica abrazado
En nudo y vínculo estrecho
En un pastoral albergue,
Campo de envidias y celos.
Guar.
Repórtate, que en tus manos
Á Angélica te pondrémos.
Rold.
¡Oh almas santas!
2.º
Congregados
Dirás, pues lo parecemos
Cuando en el infierno estamos;
Pero ya llegado habemos
Al cuarto donde te aguarda
Angélica.
Rold.
Entremos dentro.
1.º
No, mejor será llamarla,
Que hace gran bochorno y fuego
Allá.
Rold.
Angélica, señora.
Peyr.
¿Quién me llama?
Rold.
El que siguiendo
Va tu ingratitud, el conde
Orlando.
Peyr.
Ya me arrepiento
Del rigor que os he mostrado,
Y el amor os agradezco.
Rold.
¿Hay tal suerte, hay tal ventura?
¿Dónde estais?
Peyr.
Aquí.
Rold.
No os veo.
Peyr.
Aquí estoy.
Rold.
¿Dónde?
Peyr.
Aquí.
Rold.
¿Dónde?
Peyr.
Aquí, aquí.
Rold.
Salid.
Peyr.
No puedo
Sin licencia.
Rold.
¿Qué es licencia,
Sabiendo que yo la tengo
En cualquier parte? La mano,
Que en el alma reverencio,
Me dad.
Peyr.
Veisla aquí.
Rold.
¡Oh cristal
Limpio transparente y terso!
¡Oh jazmin, que en cinco puntas
Estrella del firmamento
Te finges! ¡oh nieve en copos!
¡Oh algodon en los maternos
Brazos de su planta hermosa,
Cuyos bellísimos crespos,
Desperdiciando bedijos,
Garzas son peinando vientos,
Y cisnes remando espumas,
Dejen mis labios impresos
En vuestro marfil corales,
Y en los corales extremos!
¿Como está tan percudida?
Peyr.
Há dos años que la llevo
Sin guantes y jabatillos,
Y esta cuaresma la hicieron
Mano de matar candelas,
Y el carnal mano de puerco,
Y hoy es mano de almirez:
Soltad.
Rold.
Dejaré primero
La vida.
Peyr.
Soltad la mano,
No seais tan deshonesto
Y libidinoso.
Guar.
Agora
Le abraza porque le echemos
El lazo.
Peyr.
Soltad mi mano.
Rold.
Ántes con ella pretendo,
Á pesar de sus ministros,
Redimiros del infierno.
Peyr.
¡Ay! que me ha arrancado el brazo;
Vil caballero, ¿que has hecho?
Rold.
De abrazar á tu Medoro
Estaba manido y tierno,
No tengo la culpa yo.
Peyr.
¡Ay Dios, que me fino!
¡Ay Dios, que muero!
¿Cómo no tocan y tañen á fuego?
Rold.
Angélica de mi vida;
Pero, villanos, ¿qué es esto?
¿Una Angélica con barbas
Me dais? vuestro atrevimiento
Pagaréis.
Peyr.
¡Ay de mi brazo!
Rold.
Con él aquí pienso haceros
Mil pedazos.
Peyr.
Desbrazado de mí.
Mart.
Escaparme pretendo.
Guar.
Y yo.
(Vanse.)
Rold.
Villanos, cobardes,
Escondidos en el centro
No estais seguros de mí;
Todos morid, pues yo muero
En un pastoral albergue,
Que ha de ser troyano incendio.
(Vase.)
Peyr.
¡Ay que me lleva mi brazo!
Pobre y desbrazado quedo.
Con mi brazo les va dando
Á todos su pan de perro;
En la puente se ha parado,
Ay Dios, que le arrojó en medio
Del rio, y el moro agora
Sale atrevido y soberbio
Para defenderle el paso.
¡Oh, qué puñetes tan recios
Se están pegando los dos!
Mas á los brazos viniendo,
Como son valientes ambos,
En medio el rio cayeron.
Á ser bribon me acomodo
Con el traje soldadesco,
Diciendo que de un reves
Me lo cortó un moro izquierdo.
¿Quién me metió á ser curioso?
¿Quién en procurar dineros,
Si un desdichado al contallos
Se ha de hallar el brazo ménos?
Buscar quiero quien me ensalme
Y quien me dé algun remedio,
Que va corriendo de mí
Más sangre que de un torrezno.
¡Ay Dios, que me fino!
¡Ay Dios, que me muero!
¿Cómo no tocan y tañen á fuego?
(Vanse.)
REINALDOS Y DOÑALDA.
Rein.
En tanto que los caballos,
Desperdiciando colores,
Beben viento y pacen flores
De que podemos pensallos,
En esta ribera verde,
En quien soberbia é ingrata
Se despeña tanta plata,
Y tanto cristal se pierde,
Doñalda, engañar podemos
El sol.
Doñ.
Del calor terrible
Nos salva el sitio apacible,
Diciendo que descansemos
En sus verdes laberintos,
Cuyos álamos traviesos,
Con grillos, tiene abril presos,
De esmeraldas y jacintos.
Rein.
Voy á hacer que los criados
Se recojan, que hoy perdidos
Buscan, del sol ofendidos,
Los arroyos despeñados,
Que á dar tributo á este rio
Descienden con tanta prisa,
Mostrando en su eterna risa
Su inocente desvarío.
Doñ.
Yo, don Reinaldos, en tanto,
Entretenida en mis penas,
Mares haré estas arenas,
Mezclando la risa al llanto.
Rold.
Dentro. Acabe el agua mi fuego.
Doñ.
Voces en el rio suenan.
Rold.
Hoy al agua te condenan
Mis celos, Medoro fiero.
Doñ.
Luchando en el rio están
Dos hombres, ¿hay tal locura?
Rold.
Aquí tendrás sepultura,
Y mis celos la tendrán.
Doñ.
El uno al fondo se fué,
Y el otro nadando sale.
ROLDAN sale mojado.
Rold.
Sin Angélica ¿qué vale
La vida? pero mi fe,
Sin ella tiene el valor
Que no tendrá semejante
Jamas en mortal amante,
Porqu’es inmortal mi amor.
Doñ.
Espiró, sin duda, y quiero
Verle el rostro.
Rold.
Ingrata bella.
Doñ.
No está muerto.
Rold.
¿Sois aquella
Por quien vivo y por quien muero?
Doñ.
El Conde es.
Rold.
¿Sois vos la ingrata?
Doñ.
¿Hay tal suerte, hay tal ventura?
Rold.
¿Sois vos la fiera hermosura
Que me da vida y me mata?
¿Sois vos la que en el infierno
Padeciendo me teneis?
¿Y sois la que padeceis
Conmigo un tormento eterno?
¿Sois quien me teneis aquí?
¿Sois Angélica?
Doñ.
Sí soy.
Rold.
Con vos condenado estoy,
Con vos precito, y así
En el infierno los dos
Gloria habemos de tener;
Vos en verme padecer,
Y yo en saber que es por vos.
Doñ.
Conde de mis ojos,
Dueño de mi vida,
Á quien huí halagos
Y negué caricias,
Juventud con quien
Amor se eterniza,
Pues tal vencimiento
Su imperio acredita,
Ya cesó el rigor
Coronado de iras,
Armado de celos,
Calzado de envidias;
Ya murió Medoro,
Que amor facilita,
Imposibles tales
Con fuerzas divinas.
Ya salió del pecho
Para que en él vivas,
Espirando el cuerpo
Como el alma misma,
Ya amor quiere al fin
Que á tus piés se rinda
La que fué del orbe
Mayor tiranía.
Vén á mis imperios,
Donde te aperciban
Vasallos sus Javas,
Tesoros sus minas;
Lograrémos dulces
Horas mal perdidas,
Ya en sabrosas paces,
Ya en honestas riñas;
Que en paces y en guerras
Tierno amor se cria,
Pues de los halagos
Los disgustos libran.
Así al fin serémos,
Dos almas unidas,
Palomas constantes,
Castas tortolillas;
Vén, porque mis moros,
Conde, te reciban
Por alma que pone
Leyes en la mia.
Rold.
Circe del Oriente,
Belleza que imita
Al sol en los rayos,
Y al cielo en la vista,
Dame ese alabastro,
Donde el alma imprima
Clavos de rubíes
Que mi nombre digan;
Dulce esclavitud,
Donde desestiman
Libertad las almas
Por vivir cautivas,
Luégo me desposen,
De moro me vistan,
Que si es mora el alma,
El traje lo diga.
Tráiganme una aljuba
De púrpura tiria,
Y de finas hojas,
Un monte me ciñan;
Dadme un corvo alfanje,
Y aunque su cuchilla
De damasco sea,
De coral se finja.
Ya es Orlando moro,
Lloren su ruina
Cruzados pendones,
Cristianas provincias.
REINALDO Y VILLANOS.
Rein.
Estos labradores
Darte solicitan,
Émulas del sol,
Soberbias, pajizas,
Que en robles y fresnos
Al cielo obeliscan,
De juncos y cañas
Fábricas egipcias,
Cuyas rubias pajas
Mármoles no envidian,
Aunque hay vientos locos
Que las desperdician.
Rold.
Mi escuadron se junte,
Y al frances embista:
Toca al arma, toca,
Tierra y viento giman,
Crucen los jinetes
Y la infantería,
Muera Cárlos, muera,
Y Angélica viva.
Rein.
¿Qu’es esto?
Doñ.
Reinaldos,
Celebra mis dichas,
Y deja que al Conde
Gane con mentiras.
Guar.
Con el loco dimos.
Peyr.
Aquí me destripa,
Pues me ha desbrazado.
Doñ.
Á esa gente anima.
Rein.
¿Quién le trujo?
Doñ.
El cielo
Para darme vida;
Finge como yo,
Que en mi engaño estriba
Llevarle á París,
Y aquéstos le sigan
El humor tambien.
Rein.
Traza es peregrina.
Rold.
De escucharme sólo,
Cárlos se retira,
Sigan el alcance,
Pues se atemoriza.
¿Quién sois vos?
Doñ.
El moro
De quien más se fia
Mi padre, el Gran Can;
Postra las rodillas
Á tu nuevo dueño.
Rein.
Dame esas invictas
Y reales manos.
Rold.
Levantad.
Rein.
Rendidas
Del Catayo tienes
Ya las monarquías.
Rold.
Buen talle de moro,
Mis legiones rija;
Pues de San Dionís
Estamos dos millas,
Guiemos allá.
Rein.
Ya, con alegrías,
Va marchando el campo.
Rold.
Pues decid que vivan
Orlando y la bella,
Reyes de la India.
Rein.
Viva el rey Orlando,
Todo el campo grita.
Peyr.
Y el loco mayor
De la loquería.
(Váyanse.)
CÁRLOS Y FLOR DE LIS.
Cárl.
Las banderas africanas,
Ántes de entrar en París,
Se ofrezcan á San Dionís
En sus aras soberanas.
Láminas del triunfo sean
Sus tafetanes vencidos,
Que, afrentados y corridos,
Apénas al viento ondean.
Flor.
En bronce, y no en tafetan,
Guardará el tiempo tus glorias,
Que tan célebres victorias
Asiento á los siglos dan.
(Pasa volando Astolfo con la redoma.)
Pero ¿qué cometa impreso
Se ve en la media region?
Cárl.
Prodigios del aire son.
Ast.
Ya traigo á Roldan el seso.
Flor.
Astolfo en un mostro alado
Y una ampolla de cristal,
Pasó con presteza igual.
Cárl.
El seso sin duda ha hallado
Del Conde su primo.
Flor.
¿Dónde
Vió medicina tan sábia,
Que, como el Fénix de Arabia,
De los mortales se asconde?
Que si se pudiera hallar,
Ménos locuras hubiera
Y el mundo en paz estuviera.
REINALDOS.
Rein.
Vengan, señor, á escuchar
El caso más peregrino
Que en el mundo sucedió,
Astolfo á tiempo llegó
Por el viento cristalino,
Que con engaño habia entrado
Don Roldan en San Dionís.
Flor.
¿Qué dices?
Rein.
Ya, Flor de Lis,
El Conde el seso ha cobrado.
Cárl.
¿Cómo vino y cómo fué?
Rein.
Trujímosle por engaño,
Cuya industria y modo extraño
Despues, señor, te diré;
Llegó Astolfo á esta ocasion,
Que en una ampolla traia
Del monte, en que siempre hay dia,
La más alta confeccion,
Y en boca y narices puesta,
Oler quiso y beber quiso,
Y aprehendiendo de improviso
Materia tan bien dispuesta,
Cayó en tierra medio muerto,
Y á tu cuarto le llevamos,
Donde volviendo pensamos
Que será el remedio cierto,
Y olvidado de la mora
Y de todo lo pasado,
Confuso y avergonzado,
Dirá que á Doñalda adora.
Flor.
Vamos á ver el suceso
De su próspera fortuna.
Rein.
Ya del monte de la Luna
Astolfo le trujo el seso.
(Vanse.)
ROLDAN, desnudo.
Rold.
¿Qué es esto? ¡Válgame Dios!
¿Qué torres y capiteles
Son éstas, que en obeliscos
Gigantes al sol se atreven?
¿Qué cuarto es éste en que el arte,
Inmortal como valiente,
Se excede en molduras de oro,
Anagrifos y relieves?
¿Son brocados los que admiro?
¿Son los que toco paredes?
Paredes son y brocados,
Que en más dudas me suspenden.
¡Cielos! ¿quién me trujo aquí
Desnudo y de aquesta suerte?
¡Yo, tan descompuesto y pobre!
¡Yo, en traje tan indecente!
¡Yo, sin saber dónde estoy!
¡Yo, roto y entre doseles!
No lo entiendo, vive Dios,
Ni áun el alma en mí se entiende.
¿Dónde mis armas están?
¿Dónde el invencible temple
De aquel diamante forjado
De sí mismo, como el Fénix?
Todo está callado y surto,
Rumor ninguno se siente,
Si no es del silencio cuarto,
Cuarto encantado parece;
Quiero pedir de vestir,
Y echaré de ver si hay gente.
Hola, de vestir me dad.
TRES CRIADOS.
1.º
Aquí los vestidos tienes.
Rold.
¿Por dónde entrastes?
2.º
¿Por dónde?
Por la puerta.
Rold.
Dos mil veces
Me santiguo, ¿sois demonios?
Porque, si lo sois, no teme
Roldan demonios ni encantos;
Apénas dije traedme
De vestir, cuando os vi á todos
Con los vestidos presentes.
Teneos y decid quién sois.
3.º
Franceses somos.
Rold.
¿Franceses?
2.º
Y camareros de Cárlos.
Rold.
Si es ansí, preso me tiene
En París.