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Comedias inéditas

Chapter 18: ACTO TERCERO.
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About This Book

A volume presenting four previously unpublished dramatic comedies drawn from manuscript sources, accompanied by editorial notes on authenticity and provenance. The plays mix urban and pastoral scenes, staging romantic entanglements, disputes of honor, and social maneuvering through witty dialogue and theatrical devices; one play shows signs of joint authorship. The book closes with a detailed contemporary relation of a public performance that records costumes, stage apparatus, and the participants involved.

ACTO TERCERO.

CÁRLOS, DOÑALDA, FLOR DE LIS, ASTOLFO, REINALDOS.

Cárl.

Infelice suceso.

Rein.

Tanto pudo

Un loco amor en él.

Flor.

¿Trairá esa mora

Espejos del Oriente?

Cárl.

No lo dudo,

Que consulta las hierbas de la aurora.

Rein.

Sin humana razon solo y desnudo

Las grutas vive y los desiertos mora,

Que así en la soledad hallar procura,

Filósofo de amor, mental locura.

Vió esta mora beldad, dando alma hermosa

Á un rubio palafren que parecia

Espuma, con espíritu ó vistosa

Garza, que opuesta al sol puntas hacia;

Sus clines eran nieve, que en copiosa

Y blanca inundacion se derretia,

Y la cola, torrente de cristales,

Que se quebraba en hondas desiguales.

Á la ley de la rienda el cuello embebe,

En quien la testa se termina apénas,

Donde por ojos dos jacintos mueve,

Anegados en limpias azucenas.

En este monstruo, en fin, mosqueta ó nieve,

Que, gentil, vientos calza y burla arenas,

Venía este prodigio de amor luégo,

Que quiso con la nieve unir el fuego.

Acompañaba á la cruel el moro

Que eligió por esposo, en una alfana,

Que bañada en marfil, ébano y oro,

Crepúsculo dió al sol y á la mañana.

El Dios me pareció metido en toro,

Bello ladron de Europa soberana,

Que anegado en su espuma el mar rompia,

Tales corbetas por la hierba hacia.

Y como alarbe tigre, que en su cueva

Los hijuelos no halló, ó como leona

Cuando el cachorro el cazador le lleva,

Que á las fieras que encuentra no perdona,

Dando de su pesar bastante prueba,

Tras ellos va sin perdonar persona,

Hora sea cristiano, ó moro sea,

Hija solo de amor, accion tan fea.

Quedárase en el mar á no ofrecerle,

Piadoso un pescador, vida en su astilla,

Breve concha, que pudo socorrerle,

Sacándole en sus brazos á la orilla;

Así muerto en la arena llegué á verle,

Donde fiero me embiste y me acuchilla,

Y así teniendo al mar y al mundo en poco,

Por los montes se entró desnudo y loco.

Cárl.

Grave desdicha.

Doñ.

Afecto miserable

De mi poca ventura.

Cárl.

Yo, sobrina,

Al Conde os ofrecí cuerdo y afable,

Mas es mayor la voluntad divina.

Doñ.

Permitid que se busque y que se entable,

Si quiere obedecer la medicina

Su salud, que aunque amor causó este exceso,

El mismo es poderoso á darle el seso.

Cárl.

Si es el Conde, Doñalda, vuestro esposo,

Bien le podeis buscar.

Rein.

Y acompañaros,

Me toca á mí, en peligro tan forzoso,

Que fuera descortés aquí en dejaros.

Ast.

Yo, César soberano y poderoso,

No pienso perdonar los vientos claros,

Las turbias aguas, los soberbios montes,

Desmintiendo la sierra en horizontes.

Cárl.

Malograr la victoria de Agramante

Este suceso solamente pudo.

Rein.

Yo le traeré á París, aunque arrogante

Se quiera defender, loco y desnudo.

Doñ.

Tu amparo y tu favor será bastante

Para triunfar del Conde, no lo dudo,

Que es Reinaldos, en caso de importancia,

La gloria de París y el sol de Francia.

(Váyanse.)

GUARINO, MARTINELA Y VILLANOS.

1.º

Soberbio moro.

Mart.

Arrogante.

1.º

Temiéndole estoy aquí.

Guar.

¿Este es Rodamonte?

2.º

Sí.

Mart.

Bien lo publica el semblante.

Guar.

Francia está de locos llena;

Si el mundo es jaula de locos,

En él los cuerdos son pocos,

Y á éstos tambien los condena.

3.º

¿Qué os mueve á defender

Este paso?

Guar.

La cautela

De la muerte de Isabela.

Mart.

Ella fué honrada mujer.

Guar.

Despues que le dió á Cerbris,

Jóven, valiente y gallardo,

El bárbaro Mandricardo

Tan triste y mísero fin,

Su esposa tiranizó

Este bárbaro y queria

Burlar su honor, mas un dia

Que la violencia intentó,

Ella le engañó pidiendo

Ciertas hierbas que le dieron

Vida inmortal, pues le hicieron

Triunfar del rigor, muriendo.

Mart.

¿Matóse con ellas?

Guar.

Sí.

Mart.

Ella fué mujer honrada.

1.º

Venganza fué muy pesada.

Mart.

Triunfó del tirano así.

Guar.

Sepultóla enternecido

Donde esta puente fundó,

Cuyo tránsito juró

Tener siempre defendido,

Y así arrogante pelea

Con cuantos pasan por él.

Mart.

Él es soberbio y cruel.

1.º

Hasta que el Conde lo vea

Tiene de vida.

Mart.

Es verdad,

Esa verdad os confieso.

Guar.

Á estar el Conde con seso,

Su loca temeridad

Ha de postrar tu arrogancia.

Mart.

¡Que el seso venga á perder

Por una mala mujer

El mejor hombre de Francia!

Guar.

Lástima grande.

PEYRON.

Peyr.

Durmiendo

Le he de hallar.

Guar.

¡Peyron!

Peyr.

¡Guarino!

Guar.

¿Qué es eso?

Peyr.

Ser imagino

Rico.

Mart.

¿Rico?

Peyr.

Sí, prendiendo

Al Conde.

Mart.

¿Tú al Conde?

Peyr.

Sí.

1.º

¿Y para esto te has armado?

Guar.

En París han pregonado,

Está el Conde por aquí.

1.º

Pues, ¿cómo le has de prender

Si le temes?

Peyr.

¿Yo temello?

Voto á san, que he de prendello,

Pero durmiendo ha de ser,

Que han pregonado en París

Que mil doblas le darán

Al que prenda á don Roldan,

Y si vosotros venis

Conmigo, lo prenderémos.

2.º

¿Cómo?

Peyr.

Hallándole dormido,

Que sin estruendo y rüido

Echarle un lazo podemos.

Mart.

No me parece acertado.

Peyr.

¿No me enlazasteis ansí

Vos, mala mujer, á mí?

Mart.

No eres tú tan esforzado

Como el Conde.

Peyr.

Y más, par Dios.

Mart.

¿Más?

Peyr.

Más temerario anduve.

Mart.

¿Tú?

Peyr.

Yo, pues ánimo tuve

Para casarme con vos.

Mart.

¿Valentía es ser mi esposo?

Peyr.

Y muy grande...

Mart.

¿Hay tal traicion?

Peyr.

Heroicidad.

2.º

Con todo, Peyron,

No sois vos tan valeroso

Como el Conde.

Peyr.

Es verdad,

Mas... ¿en qué iba?

Guar.

En tener miedo.

Peyr.

¿Y ser valiente no puedo

Con él?

3.º

Con dificultad.

Peyr.

Pues ¿cómo conozco yo

Muchos que espantan las gentes

Y tienen miedo?

2.º

Valientes

Son de mentira, que halló

En su devergüenza el miedo

Disculpas.

Peyr.

Que son diré

Esos valientes por fe,

Y en su número estar puedo;

Mas ¿cómo ganar podemos

Las doblas?

Guar.

Eso ha de ser

Vistiéndote de mujer.

Peyr.

¿Yo mujer?

Guar.

No hagas extremos.

Peyr.

¿Mujer?

Guar.

Prenderse podria

Así, aunque fiero y terrible,

Pues vencer es imposible,

Como hombre, su valentía.

Peyr.

¿Como mujer yo? oste puto.

2.º

Su prision así esta clara.

Peyr.

¡Mujer yo, y que me estrupára,

Riguroso y presoluto!

Guarda la gamba, eso no;

No quiero doblas.

Guar.

Aguarda,

Que desta industria gallarda

Nos valemos.

Peyr.

¿Mujer yo?

Guar.

El Conde sin alma y seso

Sigue á Angélica la bella,

Y tú, fingiendo ser ella...

Peyr.

No me hableis, Guarino, en eso,

Que aunque vuestro yerno soy,

Perderé á la sogrería

El respeto y cortesía.

Guar.

Con la industria que te doy,

Sin peligro prenderás

Á Roldan, y ganarémos

Las doblas.

Peyr.

¿Cómo podemos?

Guar.

Escúchame y lo sabrás:

Tú has de vestirte de mora.

Peyr.

¿Yo de mora?

Mart.

Industria es rara.

Peyr.

¿De mora y con esta cara?

Guar.

El Conde á Angélica adora,

Y fingiendo su beldad,

Vestido así...

Peyr.

Estais sin seso.

1.º

¿Qué puedes perder en eso?

Peyr.

Mi honor y virginidad;

Que es temerario un antojo

De un loco.

Guar.

Estando contigo

¿Qué temes?

Peyr.

Guarino, amigo,

Temo morir de mal de ojo.

Guar.

Como Angélica vestido,

Todos, Peyron, le diremos

Que á Angélica le traemos

Del Catay, donde se ha ido,

Y cuando á darte los brazos

Llegue el loco, por detras

Echarle un lazo verás

Que le dé más fuertes lazos,

Y prendiéndole ganamos

Las mil doblas.

Peyr.

No quisiera

Que algun disparate hiciera

Conmigo.

2.º

¿Cómo, si estamos

Contigo?

Peyr.

Suele jugar

Á la pelota con todos,

Y saca de tales modos,

Que de un boleo parar

Sobre un monte me habeis visto.

Guar.

¿Atado, qué hay que temer?

Peyr.

Si ello es fuerza que he ser

Angélica, yo me visto;

Mas ¿qué dirá si me ve

Tan vellosa y tan barbada?

3.º

No hay que reparar en nada,

Que está loco.

Peyr.

Ya lo sé,

Mas podria...

Mart.

El loco viene.

Peyr.

Ya tiemblo.

Guar.

Véte á vestir.

Peyr.

Hoy Peyron ha de morir

De Angélica.

(Vase.)

ROLDAN.

Rold.

Hola, ¿quién tiene

Mis alas? hola.

Mart.

Recelo

Que aquí nos ha de estrujar.

Rold.

Mi aderezo de volar

Me dad, veré si en el cielo

Está la hermosura infiel

Que desta suerte me trata,

Mas si es hermosura ingrata,

No puede caber en él,

No es bien que el cielo la albergue:

Pero en vano me desvelo

Si halla gloria y halla cielo

En un pastoral albergue.

¿Quién está aquí?

Guar.

Almas del rico

Cielo que á Angélica encierra.

Rold.

¿Cómo puede estar la guerra

Do la paz viste el pellico?

1.º

Con Medoro está.

Rold.

¡Oh, villanos!

¿Con Medoro?

Guar.

Yo soy muerto.

Rold.

¿Con Angélica, Medoro?

¿Un moro vil en el cielo?

¿Angélica en gloria, y yo

Por su ocasion padeciendo?

2.º

Ántes está condenada

Por tan bárbaro desprecio

Al infierno, qu’el amor

Esta maravilla ha hecho,

En su ingratitud, por dar

Tan soberano escarmiento.

Rold.

¿Qué decis?

Guar.

Lo que es verdad.

Aquí á Angélica tenemos

Llorando sus sinrazones

Y culpando sus deseos.

Rold.

Y vosotros, ¿quién sois?

1.º

Somos...

Almas en pena que en estos

Cóncavos tristes estamos

Penando.

Rold.

¿Luego el infierno

Es este valle?

Guar.

¿No ves

Aquellos álamos negros?

Pues del humo están así.

Rold.

¿Luego yo en alma y en cuerpo

Estoy en él?

2.º

Sí.

Rold.

¿Por qué?

2.º

¿Por qué? por amante necio.

Rold.

¿Luego es ser constante y firme

Necedad?

Mart.

En estos tiempos,

Tan grande, que así se paga

Con pena y tormento eterno.

Rold.

¿Quién hizo ley tan infame?

3.º

El uso.

Rold.

¿Luego uso nuevo

Hay en amor, concordancia

Del mundo, cuyo alimento

Son espíritus que informan

Por los ojos en los pechos

Otra vida y otro sér?

Guar.

Templado estais á lo viejo:

Que lo que fué puro amor

Es ya engaño y fingimiento.

Rold.

Mentis, almas maliciosas;

Mas sin duda estais, por serlo,

En este lugar; ¿fingidas

Pueden, en ángeles bellos,

Ser las lágrimas que salen

Formando en el rostro espejos

Donde las almas se miran

Con recíprocos alientos?

2.º

¿Ves los átomos divinos

De cristal, que lisonjeros

Diluvios rizan al alma

Garzotas de cristal tierno?

¿Ves la Angélica hermosura

Y la púrpura atreviendo,

Descompuestas manos que hacen

Rayos de marfil los dedos?

Pues todo es mentido y falso,

Que amor vive de embelecos.

Guar.

Hasta que venga Peyron

Importa así entretenerlo.

2.º

Si las mil doblas ganamos,

Guarino, ¿á cómo cabemos?

Guar.

Despues harémos la cuenta.

2.º

Rico con mi parte quedo.

Rold.

Pues en el infierno estoy,

Ver aquella ingrata quiero.

¿Cuál es su cuarto?

Mart.

El que está

Cerca del de Júdas.

PEYRON, de mora.

Peyr.

¿Vengo

Bueno?

Mart.

Sí.

Peyr.

Ved con cuidado

Si á Angélica me parezco.

Guar.

Pareces la misma mora.

Peyr.

¿Tengo buen rostro? ¿qu’es esto?

2.º

El loco; aquí te retira,

Y sal cuando te llamemos.

Peyr.

Talle tiene de estruparme,

Mi arrabal os encomiendo.

(Vase.)

Rold.

¡Oh moro vil! ¿á mis ojos?

Guar.

¿Qué ves?

Rold.

Á Medoro veo,

Con mi Angélica abrazado

En nudo y vínculo estrecho

En un pastoral albergue,

Campo de envidias y celos.

Guar.

Repórtate, que en tus manos

Á Angélica te pondrémos.

Rold.

¡Oh almas santas!

2.º

Congregados

Dirás, pues lo parecemos

Cuando en el infierno estamos;

Pero ya llegado habemos

Al cuarto donde te aguarda

Angélica.

Rold.

Entremos dentro.

1.º

No, mejor será llamarla,

Que hace gran bochorno y fuego

Allá.

Rold.

Angélica, señora.

Peyr.

¿Quién me llama?

Rold.

El que siguiendo

Va tu ingratitud, el conde

Orlando.

Peyr.

Ya me arrepiento

Del rigor que os he mostrado,

Y el amor os agradezco.

Rold.

¿Hay tal suerte, hay tal ventura?

¿Dónde estais?

Peyr.

Aquí.

Rold.

No os veo.

Peyr.

Aquí estoy.

Rold.

¿Dónde?

Peyr.

Aquí.

Rold.

¿Dónde?

Peyr.

Aquí, aquí.

Rold.

Salid.

Peyr.

No puedo

Sin licencia.

Rold.

¿Qué es licencia,

Sabiendo que yo la tengo

En cualquier parte? La mano,

Que en el alma reverencio,

Me dad.

Peyr.

Veisla aquí.

Rold.

¡Oh cristal

Limpio transparente y terso!

¡Oh jazmin, que en cinco puntas

Estrella del firmamento

Te finges! ¡oh nieve en copos!

¡Oh algodon en los maternos

Brazos de su planta hermosa,

Cuyos bellísimos crespos,

Desperdiciando bedijos,

Garzas son peinando vientos,

Y cisnes remando espumas,

Dejen mis labios impresos

En vuestro marfil corales,

Y en los corales extremos!

¿Como está tan percudida?

Peyr.

Há dos años que la llevo

Sin guantes y jabatillos,

Y esta cuaresma la hicieron

Mano de matar candelas,

Y el carnal mano de puerco,

Y hoy es mano de almirez:

Soltad.

Rold.

Dejaré primero

La vida.

Peyr.

Soltad la mano,

No seais tan deshonesto

Y libidinoso.

Guar.

Agora

Le abraza porque le echemos

El lazo.

Peyr.

Soltad mi mano.

Rold.

Ántes con ella pretendo,

Á pesar de sus ministros,

Redimiros del infierno.

Peyr.

¡Ay! que me ha arrancado el brazo;

Vil caballero, ¿que has hecho?

Rold.

De abrazar á tu Medoro

Estaba manido y tierno,

No tengo la culpa yo.

Peyr.

¡Ay Dios, que me fino!

¡Ay Dios, que muero!

¿Cómo no tocan y tañen á fuego?

Rold.

Angélica de mi vida;

Pero, villanos, ¿qué es esto?

¿Una Angélica con barbas

Me dais? vuestro atrevimiento

Pagaréis.

Peyr.

¡Ay de mi brazo!

Rold.

Con él aquí pienso haceros

Mil pedazos.

Peyr.

Desbrazado de mí.

Mart.

Escaparme pretendo.

Guar.

Y yo.

(Vanse.)

Rold.

Villanos, cobardes,

Escondidos en el centro

No estais seguros de mí;

Todos morid, pues yo muero

En un pastoral albergue,

Que ha de ser troyano incendio.

(Vase.)

Peyr.

¡Ay que me lleva mi brazo!

Pobre y desbrazado quedo.

Con mi brazo les va dando

Á todos su pan de perro;

En la puente se ha parado,

Ay Dios, que le arrojó en medio

Del rio, y el moro agora

Sale atrevido y soberbio

Para defenderle el paso.

¡Oh, qué puñetes tan recios

Se están pegando los dos!

Mas á los brazos viniendo,

Como son valientes ambos,

En medio el rio cayeron.

Á ser bribon me acomodo

Con el traje soldadesco,

Diciendo que de un reves

Me lo cortó un moro izquierdo.

¿Quién me metió á ser curioso?

¿Quién en procurar dineros,

Si un desdichado al contallos

Se ha de hallar el brazo ménos?

Buscar quiero quien me ensalme

Y quien me dé algun remedio,

Que va corriendo de mí

Más sangre que de un torrezno.

¡Ay Dios, que me fino!

¡Ay Dios, que me muero!

¿Cómo no tocan y tañen á fuego?

(Vanse.)

REINALDOS Y DOÑALDA.

Rein.

En tanto que los caballos,

Desperdiciando colores,

Beben viento y pacen flores

De que podemos pensallos,

En esta ribera verde,

En quien soberbia é ingrata

Se despeña tanta plata,

Y tanto cristal se pierde,

Doñalda, engañar podemos

El sol.

Doñ.

Del calor terrible

Nos salva el sitio apacible,

Diciendo que descansemos

En sus verdes laberintos,

Cuyos álamos traviesos,

Con grillos, tiene abril presos,

De esmeraldas y jacintos.

Rein.

Voy á hacer que los criados

Se recojan, que hoy perdidos

Buscan, del sol ofendidos,

Los arroyos despeñados,

Que á dar tributo á este rio

Descienden con tanta prisa,

Mostrando en su eterna risa

Su inocente desvarío.

Doñ.

Yo, don Reinaldos, en tanto,

Entretenida en mis penas,

Mares haré estas arenas,

Mezclando la risa al llanto.

Rold.

Dentro. Acabe el agua mi fuego.

Doñ.

Voces en el rio suenan.

Rold.

Hoy al agua te condenan

Mis celos, Medoro fiero.

Doñ.

Luchando en el rio están

Dos hombres, ¿hay tal locura?

Rold.

Aquí tendrás sepultura,

Y mis celos la tendrán.

Doñ.

El uno al fondo se fué,

Y el otro nadando sale.

ROLDAN sale mojado.

Rold.

Sin Angélica ¿qué vale

La vida? pero mi fe,

Sin ella tiene el valor

Que no tendrá semejante

Jamas en mortal amante,

Porqu’es inmortal mi amor.

Doñ.

Espiró, sin duda, y quiero

Verle el rostro.

Rold.

Ingrata bella.

Doñ.

No está muerto.

Rold.

¿Sois aquella

Por quien vivo y por quien muero?

Doñ.

El Conde es.

Rold.

¿Sois vos la ingrata?

Doñ.

¿Hay tal suerte, hay tal ventura?

Rold.

¿Sois vos la fiera hermosura

Que me da vida y me mata?

¿Sois vos la que en el infierno

Padeciendo me teneis?

¿Y sois la que padeceis

Conmigo un tormento eterno?

¿Sois quien me teneis aquí?

¿Sois Angélica?

Doñ.

Sí soy.

Rold.

Con vos condenado estoy,

Con vos precito, y así

En el infierno los dos

Gloria habemos de tener;

Vos en verme padecer,

Y yo en saber que es por vos.

Doñ.

Conde de mis ojos,

Dueño de mi vida,

Á quien huí halagos

Y negué caricias,

Juventud con quien

Amor se eterniza,

Pues tal vencimiento

Su imperio acredita,

Ya cesó el rigor

Coronado de iras,

Armado de celos,

Calzado de envidias;

Ya murió Medoro,

Que amor facilita,

Imposibles tales

Con fuerzas divinas.

Ya salió del pecho

Para que en él vivas,

Espirando el cuerpo

Como el alma misma,

Ya amor quiere al fin

Que á tus piés se rinda

La que fué del orbe

Mayor tiranía.

Vén á mis imperios,

Donde te aperciban

Vasallos sus Javas,

Tesoros sus minas;

Lograrémos dulces

Horas mal perdidas,

Ya en sabrosas paces,

Ya en honestas riñas;

Que en paces y en guerras

Tierno amor se cria,

Pues de los halagos

Los disgustos libran.

Así al fin serémos,

Dos almas unidas,

Palomas constantes,

Castas tortolillas;

Vén, porque mis moros,

Conde, te reciban

Por alma que pone

Leyes en la mia.

Rold.

Circe del Oriente,

Belleza que imita

Al sol en los rayos,

Y al cielo en la vista,

Dame ese alabastro,

Donde el alma imprima

Clavos de rubíes

Que mi nombre digan;

Dulce esclavitud,

Donde desestiman

Libertad las almas

Por vivir cautivas,

Luégo me desposen,

De moro me vistan,

Que si es mora el alma,

El traje lo diga.

Tráiganme una aljuba

De púrpura tiria,

Y de finas hojas,

Un monte me ciñan;

Dadme un corvo alfanje,

Y aunque su cuchilla

De damasco sea,

De coral se finja.

Ya es Orlando moro,

Lloren su ruina

Cruzados pendones,

Cristianas provincias.

REINALDO Y VILLANOS.

Rein.

Estos labradores

Darte solicitan,

Émulas del sol,

Soberbias, pajizas,

Que en robles y fresnos

Al cielo obeliscan,

De juncos y cañas

Fábricas egipcias,

Cuyas rubias pajas

Mármoles no envidian,

Aunque hay vientos locos

Que las desperdician.

Rold.

Mi escuadron se junte,

Y al frances embista:

Toca al arma, toca,

Tierra y viento giman,

Crucen los jinetes

Y la infantería,

Muera Cárlos, muera,

Y Angélica viva.

Rein.

¿Qu’es esto?

Doñ.

Reinaldos,

Celebra mis dichas,

Y deja que al Conde

Gane con mentiras.

Guar.

Con el loco dimos.

Peyr.

Aquí me destripa,

Pues me ha desbrazado.

Doñ.

Á esa gente anima.

Rein.

¿Quién le trujo?

Doñ.

El cielo

Para darme vida;

Finge como yo,

Que en mi engaño estriba

Llevarle á París,

Y aquéstos le sigan

El humor tambien.

Rein.

Traza es peregrina.

Rold.

De escucharme sólo,

Cárlos se retira,

Sigan el alcance,

Pues se atemoriza.

¿Quién sois vos?

Doñ.

El moro

De quien más se fia

Mi padre, el Gran Can;

Postra las rodillas

Á tu nuevo dueño.

Rein.

Dame esas invictas

Y reales manos.

Rold.

Levantad.

Rein.

Rendidas

Del Catayo tienes

Ya las monarquías.

Rold.

Buen talle de moro,

Mis legiones rija;

Pues de San Dionís

Estamos dos millas,

Guiemos allá.

Rein.

Ya, con alegrías,

Va marchando el campo.

Rold.

Pues decid que vivan

Orlando y la bella,

Reyes de la India.

Rein.

Viva el rey Orlando,

Todo el campo grita.

Peyr.

Y el loco mayor

De la loquería.

(Váyanse.)

CÁRLOS Y FLOR DE LIS.

Cárl.

Las banderas africanas,

Ántes de entrar en París,

Se ofrezcan á San Dionís

En sus aras soberanas.

Láminas del triunfo sean

Sus tafetanes vencidos,

Que, afrentados y corridos,

Apénas al viento ondean.

Flor.

En bronce, y no en tafetan,

Guardará el tiempo tus glorias,

Que tan célebres victorias

Asiento á los siglos dan.

(Pasa volando Astolfo con la redoma.)

Pero ¿qué cometa impreso

Se ve en la media region?

Cárl.

Prodigios del aire son.

Ast.

Ya traigo á Roldan el seso.

Flor.

Astolfo en un mostro alado

Y una ampolla de cristal,

Pasó con presteza igual.

Cárl.

El seso sin duda ha hallado

Del Conde su primo.

Flor.

¿Dónde

Vió medicina tan sábia,

Que, como el Fénix de Arabia,

De los mortales se asconde?

Que si se pudiera hallar,

Ménos locuras hubiera

Y el mundo en paz estuviera.

REINALDOS.

Rein.

Vengan, señor, á escuchar

El caso más peregrino

Que en el mundo sucedió,

Astolfo á tiempo llegó

Por el viento cristalino,

Que con engaño habia entrado

Don Roldan en San Dionís.

Flor.

¿Qué dices?

Rein.

Ya, Flor de Lis,

El Conde el seso ha cobrado.

Cárl.

¿Cómo vino y cómo fué?

Rein.

Trujímosle por engaño,

Cuya industria y modo extraño

Despues, señor, te diré;

Llegó Astolfo á esta ocasion,

Que en una ampolla traia

Del monte, en que siempre hay dia,

La más alta confeccion,

Y en boca y narices puesta,

Oler quiso y beber quiso,

Y aprehendiendo de improviso

Materia tan bien dispuesta,

Cayó en tierra medio muerto,

Y á tu cuarto le llevamos,

Donde volviendo pensamos

Que será el remedio cierto,

Y olvidado de la mora

Y de todo lo pasado,

Confuso y avergonzado,

Dirá que á Doñalda adora.

Flor.

Vamos á ver el suceso

De su próspera fortuna.

Rein.

Ya del monte de la Luna

Astolfo le trujo el seso.

(Vanse.)

ROLDAN, desnudo.

Rold.

¿Qué es esto? ¡Válgame Dios!

¿Qué torres y capiteles

Son éstas, que en obeliscos

Gigantes al sol se atreven?

¿Qué cuarto es éste en que el arte,

Inmortal como valiente,

Se excede en molduras de oro,

Anagrifos y relieves?

¿Son brocados los que admiro?

¿Son los que toco paredes?

Paredes son y brocados,

Que en más dudas me suspenden.

¡Cielos! ¿quién me trujo aquí

Desnudo y de aquesta suerte?

¡Yo, tan descompuesto y pobre!

¡Yo, en traje tan indecente!

¡Yo, sin saber dónde estoy!

¡Yo, roto y entre doseles!

No lo entiendo, vive Dios,

Ni áun el alma en mí se entiende.

¿Dónde mis armas están?

¿Dónde el invencible temple

De aquel diamante forjado

De sí mismo, como el Fénix?

Todo está callado y surto,

Rumor ninguno se siente,

Si no es del silencio cuarto,

Cuarto encantado parece;

Quiero pedir de vestir,

Y echaré de ver si hay gente.

Hola, de vestir me dad.

TRES CRIADOS.

1.º

Aquí los vestidos tienes.

Rold.

¿Por dónde entrastes?

2.º

¿Por dónde?

Por la puerta.

Rold.

Dos mil veces

Me santiguo, ¿sois demonios?

Porque, si lo sois, no teme

Roldan demonios ni encantos;

Apénas dije traedme

De vestir, cuando os vi á todos

Con los vestidos presentes.

Teneos y decid quién sois.

3.º

Franceses somos.

Rold.

¿Franceses?

2.º

Y camareros de Cárlos.

Rold.

Si es ansí, preso me tiene

En París.