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Comedias inéditas

Chapter 6: ACTO TERCERO.
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About This Book

A volume presenting four previously unpublished dramatic comedies drawn from manuscript sources, accompanied by editorial notes on authenticity and provenance. The plays mix urban and pastoral scenes, staging romantic entanglements, disputes of honor, and social maneuvering through witty dialogue and theatrical devices; one play shows signs of joint authorship. The book closes with a detailed contemporary relation of a public performance that records costumes, stage apparatus, and the participants involved.

ACTO TERCERO.

DOÑA ANA Y DON JUAN DE ARAGON.

Ana.

¿Pues vos me engañais á mí?

Arag.

Los sucesos os dirán

Si os engaño.

Ana.

Ya, don Juan,

Las esperanzas perdí.

Como la primer sentencia

Tiene Beatriz en favor,

Con celos de vuestro amor

Quereis probar mi paciencia.

Arag.

Mal entendeis la razon

Por que me inclino á casarme

Con vos.

Ana.

Si no es engañarme,

Celos presumo que son.

Arag.

Yo estoy del Rey en desgracia,

Así el casarme sintió,

Y al paso que caigo yo

Sube Padilla á su gracia;

Caballero de la Banda

Le ha hecho y la trae al pecho,

De su cámara le ha hecho,

Ya le acompañan, ya manda;

Cuanto me quitó le ha dado,

Y que lo merece os digo,

Que hablar bien del enemigo

Es honra del agraviado;

Quien tiene por valentía

Hablar mal del que está ausente,

Sepa que quien lo oye siente

Que es infamia y cobardía.

Yo, cuyas dichas están

Sin estimacion alguna,

Pienso mudar de fortuna

Diciendo bien de don Juan;

¿Sin esto, qué no ha de hacer

Por mí, si me ve casado,

Pues le dejo asegurado

De que es Beatriz su mujer?

Y como mi inclinacion

Á tus partes es notable,

No te espantes que te hable

Sin celos, pues no lo son,

Que ya no hay de que lo esté,

Pues Beatriz se ha de casar.

Ana.

No te puedes emplear

Que más contento les dé,

Porque Beatriz se asegura

De mí, que es lo más que siente,

Don Juan de tí; finalmente,

Si tu fortuna procura

Volver en gracia del Rey,

Y es el camino mejor

Que don Juan te tenga amor,

Hombre noble á toda ley,

Yo dejaré la locura

Y desigual casamiento

Que con don Álvaro intento.

Don Álvaro, que procura

Su venganza á costa mia,

Pues me sepultaba un viejo,

Y en manos de tu consejo

Rindo mi justa porfía;

Tuya soy, pero has de ser

Noble en cumplir lo que dices.

Arag.

Para que más autorices

La fe que puedes tener,

Y yo asegure á don Juan,

Haré que licencia pida

Al Rey.

Ana.

Ya voy advertida.

Arag.

Iré contigo.

Ana.

Aquí están

Mis criados, y es mejor

Que te quedes para hablalle.

Arag.

¿Hablaste al Rey?

Ana.

Quise dalle

Cuenta de mi necio error,

Pues me casaba tan mal,

Y como hablaste conmigo,

Dejé aquel intento, y sigo

El que es á mi gusto igual.

(Váyase doña Ana.)

Arag.

Por un álamo blanco que pomposo

De verdes hojas que aforraba en plata,

Un alcázar de pájaros retrata,

Subió una hiedra y le llamaba esposo;

Los ramos que de Alcídes vitorioso

Fueron corona, enlaza, prende y ata,

Y á los pimpollos últimos dilata,

Con débil paso, el círculo amoroso.

Villano labrador, del monte guerra,

La hiedra corta, que el humor no alcanza,

Seca los brazos y las hojas cierra;

No ménos levantada mi esperanza

En los brazos del Rey, cayó en la tierra,

Que no hay cosa segura de mudanza.

MARTIN Y DON JUAN.

Mart.

Bravamente los desmaya

Esta sentencia en favor.

Pad.

Aquí está don Juan.

Arag.

Señor,

Á nuevos aumentos vaya

El favor bien empleado

De su alteza, y sea tambien

La sentencia para bien.

Pad.

En el que aquí me habeis dado

Conozco vuestra nobleza.

Arag.

Pleitos y amores, señor,

Tratallos con este honor,

Que lo demas es bajeza;

Pero porque me volvais

Este parabien que os doy,

Sabed que casado estoy,

Que es justo que lo sepais.

Pad.

¿Casado? para bien sea.

Arag.

Con doña Ana me he casado.

Pad.

Habeis, don Juan, acertado,

Como quien tan bien se emplea;

Es lo mejor de Castilla

En calidad y en hacienda.

Arag.

Quiero que de vos lo entienda

El Rey.

Pad.

Á fe de Padilla,

De no sólo procurar

La licencia que es tan justa,

Pues el Rey de honraros gusta,

Pero tambien intentar

Que os haga mucha merced,

Que muy vuestro amigo soy;

Y la palabra que os doy

Por verdadera tened,

Que en mi vida prometí

Cosa que no la cumpliese

Como la dije, aunque fuese,

Señor don Juan, contra mí.

¿Qué importa la calidad

Ni otros títulos y nombres

Cuando falta entre los hombres

La palabra y la verdad?

Es la verdad un traslado

Del mismo Dios en el suelo,

Tan igual, que dice el cielo:

Bien y fielmente sacado,

Es la verdad un concierto

De la república humana;

La política tirana

Lleva su nombre encubierto,

Pero al que sigue las leyes

De la paz y la quietud

Conviene esta gran virtud,

Y más cerca de los reyes,

Que como por majestad

Ménos de las cosas ven,

Tanto más obliga á quien

Los trata, el tratar verdad.

Arag.

¿Es posible que he llegado

Á que éste me trate ansí?

Pero si causa le dí,

Yo solo he sido culpado;

Hablarle ha sido ignorancia,

Porque suele ser castigo

Del humilde, al enemigo

Darle ocasion de arrogancia;

Notables difiniciones

Ha hecho de la verdad,

Bien mereció mi humildad

Sus arrogantes razones.

Vive Dios que he de vengarme

Como honrado caballero,

Que de otra suerte no quiero

Castigarle ni ausentarme.

En fortunas semejantes

Pensé tenerle aficion,

¡Cuánto mudan la intencion

Las palabras arrogantes!

Señor don Juan, pues habeis

Mi pensamiento entendido,

Que hableis á su alteza os pido.

Pad.

Vos el efecto veréis.

Mart.

Mudado está de color.

Arag.

Esto tengo que deciros.

Pad.

Seguro podeis partiros

De mi verdad y mi amor,

Que no sólo en la licencia

Hablaré, que es justa paga,

Pero en que merced os haga.

Arag.

Pues no sea en mi presencia.

Adios.

Pad.

Confiad de mí;

Mas oid.

Arag.

Decid.

Pad.

Yo iré

Y al Rey se la pediré,

Y no será para mí.

(Váyase el de Aragon.)

Mart.

Corrido va.

Pad.

Deso gusto,

Que este es todo fingimiento.

Mart.

Bien le diste con el cuento.

Pad.

Con el hierro fuera justo.

EL CONDE DE HARO, DON ENRIQUE, DON PEDRO Y EL REY DON ALFONSO.

Conde.

La honra que le ha hecho vuestra alteza,

Justamente merece el de Padilla.

Enr.

Toda Valladolid, toda Castilla

Celebra el premio de servicios tales,

Que no se han visto en esta edad iguales.

Ped.

Sus partes son muy dignas, y tus premios

Realzan el valor con que le honraste,

Animando á servirte con su ejemplo.

Alf.

En las virtudes de don Juan contemplo

Las partes que han de dar á un hombre noble,

Fama inmortal, con gloria de su príncipe;

Pero dejando algunas, ¿qué os parece

Que ha de tener un noble caballero

Para que goce de este ilustre nombre?

Conde.

Señor, muchas convienen al que es hombre

De sangre y de valor.

Alf.

Don Juan, ¿no llegas?

Pad.

Pensé que con tan nobles caballeros

Trataba algun secreto vuestra alteza.

Alf.

Aunque lo fuera, en él tuvieras parte.

Pad.

Beso mil veces esos piés.

Alf.

Tratábamos

De las que un hombre noble tener debe,

Y en qué se ha de probar para saberse.

Pad.

¿Y qué dice, señor, el Conde de Haro?

Que fuera de tener ingenio claro,

Tiene, como sabeis, larga experiencia,

Que es en la guerra y paz la mejor ciencia.

Conde.

El probar un caballero,

Para saber si lo es,

Está en dos cosas ó tres,

Que á dos reducirlas quiero;

Que es el consejo y la espada.

Alf.

Bien decis, porque se aplique

Á guerra y paz, don Enrique

Diga en qué partes le agrada.

Enr.

Un caballero perfecto

Probára yo en la lealtad,

En una necesidad

Y en saber guardar secreto.

Alf.

¿Vos, don Pedro?

Ped.

Yo, señor,

Le probára en ser afable,

Humilde y comunicable

En la fortuna mayor.

Alf.

¿Y tú qué dices, don Juan?

Pad.

Yo, señor, con mi ignorancia,

¿Qué te diré de importancia,

Y más donde agora están

Personas de tal prudencia?

Pero puédese probar

Un alto en bajo lugar,

En la templanza y paciencia,

Así en las letras divinas

Probó Dios á un hombre.

Alf.

Bien.

Mart.

¡Que en cosas fáciles den

Personas tan peregrinas!

La prueba es fácil de hacer,

Pues sólo ha de consistir

En dar y no recibir,

En pagar y no deber.

Alf.

Aunque habeis dicho las cosas

En que se puede probar,

No fué mi intento llegar

Á virtudes generosas.

Y así por el voto mio,

Prueban de un noble el valor

Tres cosas.

Pad.

¿Cuáles, señor?

Alf.

Amor, pleito y desafío.

Pad.

Ya segun tu parecer,

De las tres tengo las dos,

Amor y pleito, y por Dios

Que á no tener que temer,

Que todas tres las tuviera.

Alf.

¿Y del pleito cómo os va?

Pad.

Pienso que acabado está

Con la sentencia primera;

Que don Juan por no cansarse

En cosa tan conocida,

Me pide, señor, que os pida

Licencia para casarse;

Que en doña Ana, á quien queria

Don Álvaro en tal edad,

Ha puesto la voluntad.

Alf.

Doile la licencia mia.

Pad.

Por él te beso los piés,

Y voy á darle las nuevas.

Alf.

De buena gana las llevas.

Pad.

Mi amigo y mi deudo es.

Alf.

Buen caballero es don Juan.

(Váyase don Juan y Martin.)

Conde.

Con justa causa te agrada.

Alf.

Tiene humildad bien fundada.

Ped.

Bien tus favores lo están.

Alf.

Creo que hacerse pudieran

Todas las pruebas en él.

Enr.

Es valiente y es fiel,

Y con justa causa esperan

Más premios servicios tales.

Conde.

Volvió el rostro la fortuna,

Que no hay firmeza ninguna

En condiciones mortales.

DON JUAN DE ARAGON.

Arag.

Aquí don Juan de Padilla

Me ha referido, señor,

La gran merced que me has hecho,

Por quien mil gracias te doy;

La licencia de casarme

Con Doña Ana, estimo yo

Por mi quietud y mi gusto,

Por mi aumento y por mi honor;

Pero es fuerza que te pida

Que ántes de la ejecucïon,

Me la des para partirme

Á Aragon, que me escribió

Mi padre que el rey don Pedro

Quiere verme en Aragon,

Y yo vivir en mi tierra,

Pues ya de mí se olvidó

La fortuna siempre vária,

Y tú de hacerme favor.

Alf.

Don Juan, no hay otra fortuna

Que la voluntad de Dios,

Esta dispone á los reyes,

Que los accidentes no.

Defectos en los vasallos.

Les mudan la condicion;

Éstos, yo estoy satisfecho

Que nunca los hubo en vos;

Linaje de ingratitud

Es quejaros de mi amor,

Porque os quiero como os quise,

Y os tengo en buena opinion;

Si el rey don Pedro os estima,

Licencia, don Juan, os doy,

Y os daré, si quereis, cartas

Que abonen vuestro valor.

Arag.

Quien ve la mar alterada

Y está á la orilla, señor,

No yerra en volverse á tierra,

Así los peligros son;

Á los principios del daño,

Vuelve la espalda el temor

Por no esperar los sucesos,

Que nunca fué discrecion.

Dadme á besar vuestra mano,

Que en vuestra gracia me voy

Donde os sirva sin envidia.

Alf.

Dios os guarde.

Arag.

Guárdeos Dios.

(Todos se entren.)

LEONOR Y MARTIN.

Mart.

Mira que no has de turbarte

En viendo al juez y al Rey.

Leon.

Es en las mujeres ley

Inviolable en cualquier parte,

No hay trabajo en que se vean

Donde les falte valor.

Mart.

Pues va de leccion, Leonor,

Tú verás cuán bien se emplean;

Haz cuenta que soy jüez.

Leon.

Pues no te pongas tan grave,

Que el ánimo se me acabe,

Y me turbe alguna vez.

Mart.

¿Cómo sucedió, decid,

Puntualmente este caso?

Leon.

Señor, mis padres, que fueron

Tan principales hidalgos,

Que por línea de varon,

Decienden de Arias Gonzalo,

Me trujeron á criar

Á su casa en tiernos años

De don Álvaro de Rojas.

Mart.

Todo lo llevas errado.

¿Á criar dices que entraste?

Pues si crias, ¿no está claro

Que has parido, y que no puedes

Pedir el doncellicato?

Leon.

Á criarme con Beatriz

Me trujeron, donde estando,

Pasados algunos tiempos...

Mart.

Adelante y sin turbaros.

Leon.

Una noche en mi aposento

Don Álvaro entró, y cerrando

La puerta, me dijo amores.

Mart.

Bien vas.

Leon.

Y me asió los brazos;

Resistíme.

Mart.

Llora agora.

Leon.

Resistíme, pero en vano,

Que en fin...

Mart.

Tápate los ojos

Con el delantal, llorando,

Y dí ansí, mírame acá;

En fin, el cruel tirano

Me rindió, venció, violó.

Leon.

Ese es terrible vocablo.

Mart.

Finalmente haz cuenta agora

Que yo soy el escribano,

Esto el papel y la pluma,

Y que voy haciendo rasgos.

Á la primera pregunta

Dijo que es de edad...

Leon.

Despacio.

Mart.

Pero no digas la edad,

Que aquí todas jurais falso;

Mas quítate diez ú doce,

Que yo conozco un retablo

De duelos, que con setenta

Juró antiyer treinta y cuatro.

Á la segunda pregunta,

Dijo que estando rezando,

En su aposento una noche,

La oracion de los finados,

Entró el dicho, y á la dicha

Asió de los dichos brazos,

Y con los dichos amores,

El dicho doncellicato

Desapareció de allí,

La dicha sin él quedando,

Y el dicho se fué.

Leon.

¿Qué dices

Tantos dichos?

Mart.

Son los tantos

Del juego de los procesos.

Y que en efecto, llorando

Esta confesante...

Leon.

¿Quién?

Mart.

Tú, Leonor; está en el caso:

Esta que declara dijo.

Leon.

¿Quién es ésa?

Mart.

Eres un mármol;

Siempre eres tú.

Leon.

Dí adelante.

Mart.

Confesando ó declarando,

Preguntada si sintió,

Algunos dias pasados,

Bulto ó hinchazon alguna,

Algun antojo ó desmayo,

Respondió que se le habian

Antojado unos gazapos,

Que estaban en un tapiz,

Y en torreznos lampreados,

Los cochinos que guardaba

El hijo pródigo, cuando...

Leon.

Nuestros amos.

Mart.

Echo polvos,

Y dejo el papel doblado.

DON JUAN DE PADILLA Y DOÑA BEATRIZ.

Pad.

Oye aunque no quieras.

Beat.

No quiero escucharte.

Pad.

Pues háblame tú.

Aunque aquí me mates,

Que si tú no quieres,

Mi vida, escucharme,

Yo te quiero oir

Y que tú me hables;

Dime, luz de esta alma,

Cuanto imaginares

En ofensa mia

Con tal que descanses;

Por mi sol te tengo,

No quiero guardarme,

Licencia te doy

Para que me abrases;

Abrasen, Beatriz,

Cuanto no te agrade,

Desde el alma al pecho

Tus ojos suaves;

Pero siendo nobles,

¿Cómo por vengarte,

Con ese capote

Villanos los haces?

¡Ay qué desatinos,

Quererme y matarme!

Malhayan los celos,

Bien hayan las paces.

Beat.

Pues que ya me obligas

Como necia á darte

Gusto en que te riña,

Oye y no te canses,

Verás si fué justo

Que de tí me agravie:

Cuando yo pensaba

Que supe obligarte,

Yo te amé, Padilla,

Como tú lo sabes,

Cuando tú eras pobre,

Pudiendo emplearme,

Yo no digo en hombre

De más noble sangre,

Pero con su gusto

De mi ilustre padre;

Porque en Aragon

Tuvo algun infante

Deseos que fueron

Principios de honrarme;

Fuístete á la guerra,

Y en ausencias tales,

Si mataste moros

Resistí galanes.

No fuiste valiente

Como yo en guardarme,

Que flaqueza y fuerza

Nunca son iguales;

Moras me trujiste,

Tocas y volantes,

De que hice galas

Que me murmurasen;

Cuando allá te herian,

¡Oh qué disparate!

Me sangraba luégo

Pensando igualarte.

En Valladolid,

Cuando tú llegaste,

Puse en contingencia

Mi honor por hablarte;

Don Juan de Aragon

No pudo obligarme,

Siendo caballero

De tan altas partes,

Á que una palabra

Ni áun cortés le hablase,

Cuando me forzó

Mi padre á casarme.

Esto, siendo pobre,

Hice por amarte,

Sufriendo entre golpes

Palabras infames;

Y tú cuando aspiras

Á riquezas grandes

Y alcanzan tus dichas

Mercedes reales,

Hablas á mis ojos,

Por desengañarme,

Mujer que te adora

Y que á mí me mate;

Requiebros la dices

Donde yo escuchase,

Conmigo mentiras,

Con ella verdades;

De suerte que pobre

Riqueza buscaste,

Y rico, hermosura,

Si puedes, bien haces;

Doña Ana de Lara

Merece que ensalces

Agora valido

Lo que en mí deshaces;

Con su hermano Enrique

Tratas amistades,

Con el de Aragon

Engaños y paces;

Decir que se casa

Con doña Ana es darme

Celos con los tuyos,

Pero llegas tarde;

Que aunque yo supiese

Morirme ó matarme,

No tengo de verte,

Ni áun imaginarte,

Que desde hoy, Padilla,

De mi alma sales,

Y si te resistes,

Yo haré que te saquen.

Pad.

Castigo notable es éste

De culpa que no he tenido,

¿Querras, Beatriz, que tu olvido,

Hasta la vida me cueste?

Paciencia el amor me preste

Para sufrir tantos daños,

Nacidos de tus engaños.

Beat.

Para los ojos, don Juan,

Tan difícilmente dan

Las mentiras desengaños.

¿Yo no te vi? pues ¿qué quieres?

¿Yo no te oí? pues ¿qué pides?

Si el agravio al amor mides,

Verás que la culpa eres.

Quejaisos de las mujeres

Todos los hombres, despues

Que vuestra inconstancia es

La que nos da la ocasion.

Pad.

¿Por ventura en Aragon

Tienes mayor interes?

¿Estarás arrepentida

De dejar su gran riqueza?

Beat.

Tu traicion, no tu pobreza,

Don Juan, de tu amor me olvida.

Ser solamente querida

Estimé, no regalada,

Y esta parte remediada

Con las mercedes del Rey,

Era contra toda ley

Olvidar enamorada.

Pad.

Don Juan de Aragon se ha ido,

Ya el pleito, Beatriz, cesó,

Pues á doña Ana le dió

La fe de ser su marido;

Yo propio, mi bien, he sido

El que pidió la licencia,

¿Qué temes ya de su ausencia

Que ofenda nuestra esperanza?

Beat.

El deseo de venganza

Hace al amor resistencia;

Cuando con mi padre viste

Que doña Ana se casaba,

Á quien tan necia te amaba,

Arrepentido volviste.

Agora tambien que fuiste

Por el de Aragon dejado,

Vuelves á mi amor pasado,

De manera que he de ser

Para desprecios mujer,

Y para olvidos sagrado.

No, don Juan, que un firme amor

Tambien se sabe mudar,

Si agravios le dan lugar,

Ó se ha de volver furor;

Que le digas, es mejor,

Á doña Ana estos concetos,

Quizá servirán de efetos,

Con que deje al de Aragon,

Que forzar la condicion

No son remedios discretos.

(Váyanse doña Beatriz y Leonor.)

Pad.

¿Qué sientes de esto, Martin?

Mart.

Que olvidar, señor, es fuerza;

Mas dí, ¿doña Ana se casa?

Pad.

Ó se casa ó se concierta.

Mart.

Luégo ya no irá Leonor

Á referir sus endechas.

Pad.

Yo las haré á mis desdichas,

Si se hicieron para ellas;

No tiene contento el mundo

Cabal.

Mart.

Es una tragedia.

Pad.

Cuando Beatriz me queria,

El Rey no escuchó mis quejas,

Y cuando me hace favor

El Rey, Beatriz me deprecia.

¿Qué haré, Martin?

Mart.

Olvidar.

Pad.

No podré.

Mart.

Fingir siquiera.

Pad.

Ni áun fingir podré.

Mart.

Si harás,

Para que rendida venga;

Todo lo que hace contigo

Son pruebas.

Pad.

¡Qué fuertes pruebas!

Mart.

Leonor me ha dicho que llora.

Pad.

¿Por mí?

Mart.

Por tí.

Pad.

¿Pues qué intenta?

TELLO, con un papel.

Tello.

¿Qué descuidado estás de lo que pasa?

Pad.

No estoy de mis cuidados descuidado,

Tello, que siempre estoy con más cuidado.

Tello.

Toda Valladolid está alterada,

Y tú ignorante en cosa semejante.

Pad.

¿Cuándo dejé de ser tan ignorante?

Tello.

Estos rétulos han amanecido

Por todas las esquinas de las calles,

Mira si es bien que tus agravios calles.

Pad.

¡Por Dios que el de Aragon me desafía

Para la raya suya y de Castilla!

Mart.

Agora has de mostrar que eres Padilla.

Pad.

Basta que al irse puso estos papeles,

No excuso el ir, pero si el Rey se queja,

Más deshonor que el desafío me deja.

Mart.

Pide licencia al Rey para seguirle.

Pad.

Dirán que la pedí para librarme;

Mejor es á perderme aventurarme.

Tello.

No lo hagas, señor, que es grave yerro,

Pues el Rey, que en efeto es rey tan sabio,

No ha de querer tu deshonor y agravio.

Pad.

Pues vamos á cumplir con lo que es justo,

Que no hay más honra, vida, ni más leyes

Que el gusto y la obediencia de los reyes.

(Váyanse.)

EL REY, EL CONDE DE HARO Y DON ÁLVARO.

Alf.

Admirado estoy de vos,

Que en tal edad os caseis.

Álv.

Gran señor, no os admireis,

Que no es flaqueza, por Dios,

Pues todo mi casamiento

Sólo en venganza se funda,

Si dél impedir redunda

Otro injusto pensamiento;

Tal es la desobediencia

De doña Beatriz.

Alf.

¿Qué ha sido

La causa por que ofendido

Estais de su resistencia?

Álv.

El tenerla yo casada

Con don Juan el de Aragon,

Por mandado vuestro.

Alf.

Son

Culpas que no importan nada;

Porque don Juan me engañó,

Y yo me enojé con él,

Y vos fuistes más cruel

De lo que ella os ofendió.

Fuera d’eso, ó se ha partido

Ó se parte, y no es razon

Que tengais en Aragon,

Siendo don Juan su marido,

Una hija que teneis

Y la casa que heredais;

Pero ¿con quién os casais?

Álv.

Bien la prenda conoceis.

Alf.

Si es doña Ana, ya doña Ana

Es del de Aragon mujer.

Álv.

No puede ser.

Alf.

Puede ser,

Y que acierta es cosa llana,

Mejor que en casar con vos,

Dad á Beatriz á Padilla,

Que no hallaréis en Castilla

Hombre más noble, por Dios.

DON JUAN Y MARTIN.

Pad.

Déme los piés vuestra alteza.

Alf.

¿Don Juan?

Pad.

Ya puedo, señor,

Decir que tengo valor,

Si es prueba de la nobleza,

Amor, pleito y desafío;

Desafío me faltaba,

Que pleito ya me sobraba

Despues de tanto amor mio;

Esta noche se han fijado

Estos carteles, señor,

En Valladolid.

Alf.

¿Su autor?

Pad.

Él mismo los ha firmado.

(Lea el Rey.)

Alf.

En la raya de Castilla,

Las armas á su eleccion,

Un mes don Juan de Aragon

Espera á Juan de Padilla.

Pad.

¿Qué decis del valor mio?

Alf.

Que áun no le teneis ganado,

Que no es haberle probado

Que os llamen al desafío.

Pad.

Teneis, gran señor, razon,

Y así con vuestra licencia

Haré luégo diligencia

Para partirme á Aragon.

Alf.

No podeis, en ley de hidalgo

Ni caballero, excusar

El desafío en lugar

Tan seguro.

Pad.

Al punto salgo,

Y mil veces, gran señor,

Os beso por la licencia

Los piés.

Alf.

Siento vuestra ausencia,

Y de vuestro gran valor,

Don Juan, la victoria fio.

Pad.

Que me habeis de honrar espero,

Si es prueba de un caballero

Amor, pleito y desafío.

(Váyase.)

Alf.

Conde.

Cond.

Señor.

Alf.

No he podido

Esta licencia excusar,

Aunque me pesa.

Cond.

Fué dar

Á don Juan lo que es debido

Á un noble por justa ley.

Alf.

El de Aragon me ha enojado,

Habiéndole yo mandado

Lo contrario.

Cond.

Sois su Rey;

Pero dirá que el amor

Ó el honor le dan disculpa.

Alf.

No le reservan de culpa,

Conde, el amor ni el honor;

Que no sacase la espada

Le mandé; si no es partido,

Prendelde.

Álv.

Si has concedido

Con voluntad declarada

Al de Padilla el salir,

¿Cómo pones en prision

Al de Aragon?

Alf.

La ocasion

Es muy fácil de advertir;

No cumpliera con su honor

Don Juan, si no se la diera,

Pero, pues al que le espera

Puse pena de traidor,

Puédole agora prender,

Y así volverá á Castilla

Con su honor el de Padilla.

Álv.

¿Quién como tú pudo ser

Árbitro en esta ocasion?

Cond.

¿Si estará en Valladolid?

Alf.

Conde, si es ido partid,

No se os éntre en Aragon.

(Váyanse.)

DON JUAN DE PADILLA Y MARTIN.

Pad.

No pensé que me la diera.

Mart.

¿Cómo pudiera negarla

Si debe estimar tu honor?

Pad.

Tócame escoger las armas,

Y es bien llevarlas de aquí.

Mart.

Elige las que te agradan,

Pues en todas eres diestro.

Pad.

Las de la capa y espada

Son buenas en desafíos,

Que se hacen de hoy á mañana,

Pero en cosas prevenidas,

Y que han de ser en la raya

De Castilla y Aragon,

Mas armas son necesarias.

Mart.

Sí, porque de entrambos reinos,

Yo te aseguro que salgan

Dos mil personas á veros;

No hay caballero en España

Que tenga más opinion

Del encuentro de la lanza,

Que ni cristiano en Castilla,

Ni moro andaluz se alaba

Que la pueda resistir.

Pad.

En ésta llevo fundada

La vitoria.

Mart.

Justamente;

Si bien no es ménos la fama

De don Juan el de Aragon.

Pad.

Despues de aquésta, la espada

Dará fin al desafío.

Mart.

Tú llevas justa esperanza,

Que Dios tu razon ayude.

Basta, señor, que dos damas

Se han apeado de un coche

Y te buscan rebozadas.

Pad.

¿Damas á mí?

Mart.

Y á buen tiempo.