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Cuentos de la Alhambra

Chapter 9: La Casa del Gallo.
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About This Book

Through a traveler's account of a hilltop palace and its environs, the narrative interweaves descriptive passages of landscapes and architecture, sketches of daily life and customs, historical notes on the fortress, and retellings of local legends and romances. Vignettes alternate with longer tales that blend antiquarian curiosity, folkloric storytelling, and atmospheric scenes of memory and melancholy. Recurrent concerns include the persistence of the past in place, the power of oral tradition, and the mingling of factual observation with imaginative reconstruction.

La Casa del Gallo.

En la cumbre de la alta colina del Albaicin, que es el barrio mas elevado de Granada, se ven los restos de un castillo levantado poco despues de la conquista de España por los árabes. Al presente está trasformado en una fábrica, y ha caido en tal olvido, que á pesar del ausilio que me prestaba el sapientísimo Mateo, me costó gran trabajo el descubrirle. Este edificio conserva aun el nombre con que fue conocido por espacio de algunos siglos; esto es, el de casa del Gallo de viento. Se llamó así por tener en la parte superior una figura de bronce que giraba á modo de veleta á todos vientos, y representaba un guerrero á caballo, armado de lanza y adarga, con dos versos árabes, que dicen así traducidos al castellano:

Dice el sábio Aben-Habuz

Que así se defiende el andaluz.

Este Aben-Habuz, segun las crónicas árabes, fue uno de los capitanes de Tarik, quien le nombró alcaide de Granada; y es probable que hiciese erigir dicha efigie guerrera, para recordar á los habitantes musulmanes del pais, que hallándose como se hallaban rodeados de enemigos, su seguridad exigia que estuviesen á toda hora prontos á combatir.

Sin embargo, las tradiciones populares esplican de otro modo lo que concierne á Aben-Habuz y su palacio, y nos enseñan que el guerrero de bronce fue en su orígen un talisman que tenia oculta una gran virtud; mas que con el tiempo ha perdido su poder mágico, quedando reducido á una simple veleta.

Estas tradiciones son las que me he propuesto dejar consignadas en el capítulo siguiente.