La obra comienza con una misiva del autor que reivindica un realismo comedido frente al naturalismo extremo, y reúne esbozos y episodios ambientados en una hoz montañosa. Describe con atención sensorial una noche de tormenta, el río desbordado, el ruido de la tempestad y la silueta de los árboles, y utiliza ese paisaje como telón para retratar costumbres, caracteres rurales y pequeñas escenas de la vida del valle. La narración alterna comentario crítico, observaciones naturalistas y episodios costumbristas que ofrecen un panorama íntimo y detallado del mundo rural.