The Project Gutenberg eBook of Descripción de la Patagonia y de las Partes Adyacentes de la América Meridional
Title: Descripción de la Patagonia y de las Partes Adyacentes de la América Meridional
Author: Thomas Falkner
Release date: April 8, 2009 [eBook #28542]
Most recently updated: January 4, 2021
Language: Spanish
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DESCRIPCION DE PATAGONIA Y DE LAS PARTES ADYACENTES DE LA AMERICA MERIDIONAL;
Que contiene una razon del suelo, producciones, animales, valles, montañas, rios, lagunas &.a de aquellos paises. La religion, gobierno, politica, costumbres y lengua de sus moradores, con algunas particularidades relativas a las islas de Malvinas.
ESCRITA EN INGLES
POR
D. TOMAS FALKNER,
QUE RESIDIO CERCA DE 40 AÑOS EN AQUELLAS PARTES.
Primera Edicion
CASTELLANA.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO.
1835.
DISCURSO PRELIMINAR A LA TRADUCCION CASTELLANA DE LA DESCRIPCION DE PATAGONIA POR FALKNER.
Cuando salió á luz el original de esta obra, cuya version al castellano presentamos ahora al público, esta parte del continente américano empezaba á ser el objeto de las investigaciones de los sábios. Sometida nominalmente á la dominacion española, se habia mantenido en un estado absoluto de separacion y de independencia. Sea que se le mirase con indiferencia; ó mas bien que se le considerase como una conquista árdua y superior á los exíguos recursos de que podian disponer, cierto es que muy pocas fueron las tentativas que se hicieron, en el curso de mas de dos siglos, para estender hácia el sud los límites del vireinato de Buenos Aires.
La expedicion mas antigua, de que se ha conservado memoria, es la que hizo personalmente el Gobernador Hernandarias de Saavedra, en 1605, para descubrir las ciudades de los Césares, de cuya existencia nadie dudaba entonces. Pero eran tan confusas las noticias que se tenian de ellas, y tan poco adelantados los estúdios geográficos, que en vez de dirigirse al oeste para acercarse á la Cordillera, donde la voz comun señalaba los establecimientos de estas poblaciones misteriosas, siguieron el rumbo de la costa, y fueron á dar á la Bahía sin Fondo.
Los sucesores de Saavedra, no solo no pensaron en penetrar en el territorio ocupado por los indios, sino que solicitaron su alianza, para mantenerlos en sosiego, y preservar á la provincia de sus irrupciones. Estas treguas, aunque efímeras y dudosas, abrieron el camino á los misioneros, que desde muchos años anhelaban de predicar el evangélio en estas remotas regiones. Tuvieron sus entrevistas con algunos caciques, y cuando les pareció que podian confiar en sus promesas, fundaron una primera reduccion en las orillas del Salado, á dos leguas de la mar magallánica cerca del cabo San Antonio. Empezaron sus trabajos evangélicos el 6 de Mayo de 1740, siendo Gobernador de estas provincias, el Sr. D. Miguel de Salcedo, que concurrió por su parte al buen éxito de esta empresa.
Los Jesuitas, que no solo eran misioneros sino administradores, dieron á las tribus que se sometieron á su direccion, una especie de organizacion municipal, condecorando á sus gefes y caciques con el título v las atribuciones de corregidores. La mayor dificultad que encontraron fué acostumbrar á los indios á una vida mas arreglada y laboriosa: pero ya lo habian conseguido, y los campos inmediatos á la Concepcion (que tal era el nombre de la nueva colonia) fueron por primera vez labrados por mano de su antiguos é inertos moradores.
Uno de los arbitrios, de que mas se valieron los misioneros para acreditarse entre sus neófitos, era el egercicio de la medicina. La primer prueba que daban de su habilidad en esta parte, bastaba á cimentar su crédito, y á extender su influjo mas allá de lo que podian esperarlo de sus exhortaciones. Los PP. Strobl y Querini, que estaban al cargo de la nueva doctrina, no tenian práctica, y talvez faltaban de conocimientos en el arte de curar, y ya se habian visto en conflicto en algunos casos que se habian ofrecido de prestar su auxilio á los enfermos. Solicitaron, pues, del célebre P. Machoni, que ocupaba en aquel tiempo el lugar de Provincial de los Jesuitas, la cooperacion de un compañero que les ayudase en estos trabajos.
Precisamente acababa de entrar en la Compañia Tomas Falkner, jóven inglés que habia acompañado á Buenos Aires un buque de Cádiz en calidad de cirujano. Hijo de un hábil profesor de Manchester, empezó sus estúdios bajo la direccion de su padre, y fué á perfeccionarse á Lóndres en la clínica de los hospitales. Su habitacion, inmediata al Tamesis, le puso en contacto con la gente de mar, y le proporcionó el conocimiento del capitan de un buque, que hacia el tráfico de negros en la costa de Guinea. La narracion de sus viages, de sus aventuras, y de sus mismos peligros enflamaron la mente del jóven facultativo, que se decidió fácilmente á acompañarle en su próximo viage. Poco despues de su regreso á Inglaterra, emprendió otro á Cádiz, en donde se embarcó para Buenos Aires. Una enfermedad que le sobrevino, cuando el buque se preparaba á zarpar de esta rada, lo hizo perder la ocasion de volver á Europa. Solo, aislado, falto de relaciones y de recursos en una tierra extraña, cuyo mismo idioma lo era desconocido, tuvo que ampararse de los que por instituto profesaban la caridad y la filantropia. Hijo de irlandés, y católico, aunque nacido en un país disidente, invocó con confianza los auxilios que necesitaba. La aplicacion que hizo de sus conocimientos médicos en su propio individuo, inspiraron á los jesuitas que lo asistian, el mas vivo deseo de poseerlo; y sea que obrase en él la gratitud, sea que se hallase bajo el influjo de sentimientos mas elevados, no tardó en decidirse á pronunciar sus votos.
La estension que habian dado los jesuitas á sus trabajos evangélicos, mantenia en una actividad extraordinaria á sus operários, y sobre todo á los que, como Falkner, estaban iniciados en los secretos de la higiene. Así es, que desde el dia en que entró en la Compañía, hasta la supresion de esta órden, pasó del Paraguay á Tucuman, y de las pampas del sud á los bosques impenetrables del Chaco.
Encargado por el gobierno español de reconocer las costas del vireinato de Buenos Aires, empezó á mirar el país bajo un nuevo aspecto, y fué acopiando materiales para una obra que, segun parece, destinaba al ministerio inglés. Nos es sensible hacer dudar de la lealtad de este escritor: pero son tan claras y evidentes las indicaciones que hace en varios párrafos de su obra, que no es posible equivocarse sobre sus intenciones.
Tal vez la persecucion del gobierno español contra los Jesuitas influyó en esta conducta, que aun así no queda justificada. Sean cuales fueren los motivos de disgusto que tenga un extrangero contra el país que le acoge, nunca debe conspirar contra él, ni proporcionar armas á los que aspiran á invadirlo ó usurparlo: y tal fué el objeto que se propuso Falkner al emprender la descripcion de Patagonia.
"Si alguna nacion intentára poblar este país, dice en un capítulo de su obra, podria ocasionar un perpetuo sobresalto á los españoles, por razon de que desde aquí se enviarian navios á la mar del sud, para destruir en él todos sus puertos, antes que tal cosa ó intencion se supiera en España, ni aun en Buenos Aires. Fuera de que se podria descubrir un camino mas corto para navegar este rio con barcos hasta Valdivia: podríanse reunir tambien tropas de indios moradores de sus orillas, y los mas valientes de estas tribus, que se alistarian con la esperanza del pillage; de manera que seria muy fácil el rendir la guarnicion importante de Valdivia, y allanar el paso á la ocupacion de Valparaiso, por las que se aseguraria la conquista del reino de Chile."—El cargo que hacemos á Falkner es tan grave, que nos hemos creido con la obligacion de justificarlo.
Prescindiendo de las miras que tuvo en reunir estos apuntes, no se le puede disputar el mérito de haber sido el primero y el mas exacto historiador de la region magallánica. En los antiguos tratados de geografia, y en la descripcion general del mundo, esta parte del globo era representada como un vasto desierto entre el Oceano y las últimas ramificaciones de la Cordillera de los Andes. D'Anville, acostumbrado á construir sus mapas con los materiales que encontraba en los libros, siguió el mismo método en la carta que publicó de la América meridional, la que sin embargo fué por mucho tiempo mirada cómo la descripcion mas exacta de estos paises. Pero tan impuras eran las fuentes en que bebió aquel geógrafo, que se necesita todo el respeto que inspira una gran celebridad para disimular sus errores.
Cuando apareció este mapa, la Corte de España empezaba á despertarse de su letargo, y á mirar con menos indiferencia sus posesiones ultramarinas. La cuestion promovida por la Academia de las ciencias de París, sobre la figura de la tierra, habia creado una noble rivalidad entre las Córtes de Madrid y de Versailles, empeñadas ambas en facilitar la solucion de este gran problema. Tres expediciones, salidas de los puertos de Francia y España, bajo los inmediatos auspicios de Luis XV y de Felipe V, se dirigieron al ecuador y al polo, para medir y comparar los arcos del meridiano. Estas operaciones fueron confiadas á los primeros astrónomos de aquella época, y basta recordar los nombres de Bouguer, Condamine, Maupertuis, Clairaut, Monnier, Camus, Godin, Jorge Juan, Ulloa, para hacer graduar el interes que inspiró esta empresa.
Pero, mientras que se desplegaba tanto celo en adelantar los conocimientos astronómicos que debian perfeccionar los geográficos, el hemisfério austral, por la naturaleza misma de estas investigaciones, quedó desatendido é inmovil en medio de este gran impulso dado á los trabajos científicos. Desde el año de 1618, en que los Nodales, por órden de Felipe III, vinieron á los mares del sud á cerciorarse del descubrimiento hecho por los Holandeses del Estrecho de Lemaire y del Cabo de Hornos, hasta 1745 en que volvieron á esplorarse estos parages por los PP. Quiroga y Cardiel, ningun paso se habia dado para satisfacer, cuando menos, la curiosidad pública sobre la existencia de una nacion de gigantes, que se decia habitar las costas de Patagonia; y fué menester que otra exigencia de la ciencia de los astros empeñase á los astrónomos á dirigir sus miradas hácia el polo antártico. En 1768, el gobierno inglés, tan propenso á estender la esfera de los conocimientos humanos, puso á las órdenes del célebre é infortunado capitan Cook, un buque de guerra para emprender un viage circumpolar, y observar el tránsito de Venus por sobre el disco del Sol, desde alguna de las islas del gran Océano Pacífico. Las regiones australes, visitadas por Anson, Byron, Bougainville, fueron reconocidas por Carteret, Wallis y Cook, cuyos esfuerzos reunidos contribuyeron á desterrar los errores que se habian perpetuado hasta entonces en la configuracion de nuestro país. El gobierno español, que hubiera debido tomar una parte principal en estas tareas, se contentó con destinar la fragata San Antonio á reconocer la costa, desde el promontorio de este nombre hasta el estrecho de Magallanes.
Pero todos estos trabajos eran meramente gráficos y exteriores. Las observaciones de los marinos no se extienden mas adentro de la costa, y su rápida aparicion en algunos de sus puntos, no les deja el tiempo necesario para estudiar la índole de sus habitantes. A este vacio suple la obra del P. Falkner, que, aunque no siempre exacto en sus detalles topográficos, merece crédito en lo demas, por haber vivido por muchos años entre las tribus que describe. El conocimiento, aunque superficial, que tenia de sus idiomas, era bastante á ponerle en relacion con ellos, y á examinar con mas esmero sus usos y costumbres. Puede creérsele, cuando se descubre cierta conformidad y analogía entre lo que escribe, y lo que observó al cabo de cincuenta años el Señor Cruz, cuyos viages hemos reunido de intento en el mismo volúmen.
Estas nociones adquiridas á costa de grandes privaciones y de incesantes peligros, no deben mirarse con desdén, aunque se les note algun defecto. ¿Cual es el libro de geografia que no manifieste sus errores al que lo compare con los que le son posteriores?..... El de Falkner no medra por grandes conocimientos, pero no deja de presentar en sus páginas alguna indicacion útil, y otras, que sin serlo, tienen una importancia relativa, por señalar el estado en que se hallaba la geografia de estos paises en la mitad del siglo pasado.
Otra prueba del crédito de que ha disfrutado esta produccion, es el haber servido de texto para la formacion del gran mapa de América Meridional, del que se ha valido el Sr. Arrowsmith, y que publicó en Madrid en 1775, D. Juan de la Cruz Cano y Olmedilla: nada hemos visto hasta ahora que deje en problema el mérito de estos mapas. Lo que sí parece destinado á eclipsarlos es el diario de la expedicion al Colorado y al Rio Negro, al mando del Ilustre General ROSAS, que ha recorrido en triunfador los mismos parages descriptos por Falkner. El espíritu de órden, que no es la menor prenda de este benemérito Magistrado, ha presidido á todas las operaciones de su memorable campaña, y no dudamos que cuando las demas atenciones que le rodean le dejen el tiempo necesario para coordinar los materiales preciosos que tiene acopiados, se derramará una gran luz sobre el territorio y las tribus que ha conquistado. Lo que se ha impreso ya, aunque en trozos aislados, dá una idea sumamente ventajosa de estos trabajos, que, á mas de las operaciones militares, abrazan la topografia, los cálculos astronómicos y los reconocimientos hidrográficos. Solo entonces podrán rectificarse las imperfecciones de los demas viages existentes; porque esta nueva descripcion de un país poco conocido, la hace el que lo ha examinado, y hecho examinar bajo los auspicios de la victoria.
La version de la obra de Falkner, que publicamos por primera vez, fué emprendida, poco despues de haber aparecido el original en ingles, por D. Manuel Machon, oficial, como se titula, de la secretaria del Consejo de hacienda, por lo respectivo á millones. Se nos ha asegurado por personas inteligentes, que la Corte de Madrid se opuso á la reproduccion de este escrito, y no podemos atinar con el objeto de esta prohibicion: porque si fué, segun se cree, por el recelo de que se divulgasen las noticias, de los puntos vulnerables de estas colonias, que daba el P. Falkner, de nada servia ocultarlas en España, mientras que circulaban libremente en el extrangero. Al contrario, importaba dar la mayor publicidad á estas tramas de los enemigos de la monarquía española.
Este escritor sobrevivió por muchos años á la destruccion de su órden, y murió tranquilamente en Spetchley, cerca de Worcester, llenando las funciones de capellan en casa de un católico. Su obra fué publicada en ingles con el título que le hemos conservado, traducida al aleman y al frances, quedando inédita la version castellana que debió haberles precedido.
DESCRIPCION
De Patagonia, y de las partes adyacentes, &c.
No me propongo dar la descripcion del reino de Chile, por haberlo ya hecho Ovalle, sino solo la de aquellas partes que he visto, y que son menos conocidas en Europa.
He tomado la mayor parte de la costa que describo, en el mapa de la América meridional, formado por Mr. d' Anville, y perfeccionado por Mr. Bolton: las islas de Falkland segun los últimos descubrimientos, y el estrecho de Magallanes, en el de Mr. Pernetty, capellan que fué de la escuadra de Mr. Bougainville.
He hecho algunas alteraciones en las costas del levante, y acerca del cabo de San Antonio, adonde he vivido algunos años. En la descripcion del pais adentro he seguido en general mis propias observaciones, habiendo caminado por gran parte de él, y apuntado la situacion de aquellos parajes, sus distancias, rios, bosques y montañas. Donde no pude penetrar, he seguido la relacion que me hicieron los indios nativos, y los españoles cautivos que han vivido muchos años entre ellos, y logrado despues su libertad: uno de los cuales fué el hijo del capitan Mancilla de Buenos Aires, que estuvo 6 años prisionero entre los Tehuelches, y que habia viajado por la mayor parte del pais: de lo que tambien me instruyó el gran cacique Congapol, que residió en Huichin, á la orilla del rio Negro. He puesto tambien cuidado en sacar su semejanza y vestido, igualmente que la de su muger Hueni, como está representado en el mapa. Los españoles les le llamaban el cacique bravo. Tenia siete pies, y algunas pulgadas de alto, y era bien proporcionado. Su hermano Suaisman tenia cerca de seis pies. Los Patagones y Puelches son altos y corpulentos, pero no he visto ninguno de raza de gigantes, de quienes otros hacen mencion, aunque ví personas de diferentes tribus de los indios meridionales.
Todas mis observaciones, y las informaciones de otras personas, me obligan á representar este pais mucho mas ancho, de poniente á levante, de lo que aparece en el mapa de Mr. d' Anville, lo que no puedo conciliar con las relaciones de los indios, ni con lo que yo mismo observé. Aun por lo que respecta al pais de los españoles, me parece está equivocado, haciendo la distancia entre Córdoba y Santa-Fé cuarenta leguas menos de lo que es en realidad. El camino es un campo raso, sin el menor ribazo entre estas dos ciudades; y sin embargo no hay correo que se atreva á ir de una á otra en menos de cuatro á cinco dias, andando en cada uno veinte ó mas leguas.
He caminado por entre estas dos ciudades, igualmente que por entre ellas y Buenos Aires, cuatro veces.
No creo que persona alguna haya hecho observacion cierta de la longitud en estas partes, para que podamos fijar la diferencia de su meridiano: debiéndose atribuir los yerros de los geógrafos, que representan á este pais mas angosto de lo que es en realidad, á la dificultad de tener una cuenta exacta de las latitudes, en pasando el cabo de Hornos, por razon de la velocidad y variedad de las corrientes. En la traduccion inglesa del viage de D. Antonio Ulloa á la América meridional, tom. 2. capítulo 2., se podía ver una razon particular de esto.
DESCRIPCION
De la parte mas meridional de la América, con sus valles, montañas, rios, &c., gran Rio de la Plata, con sus brazos, pesca y puertos.
Aquella parte de la jurisdiccion de Córdoba, que está al sur del rio Segundo (país en otro tiempo ocupado por los Puelches septentrionales), se extiende mas de cincuenta leguas, entrando en la de Buenos Aires, mas allá de la Cruz Alta. La primera vez que fuí á aquellos parajes, encontré algunas tropas de estos indios, que aun habitan á las orillas de los rios Segundo y Tercero, y unos pocos á las del Cuarto y Quinto. Todo el país, entre el rio Segundo y el Tercero, tiene cerca de doce leguas de travesia, siendo lo mas selvático; pero acercándose al rio Tercero cesan los bosques.
Los rios que bañan este pais nacen de las altas montañas de Yacanto, Champanchin y Achala, las cuales casi lo son tanto como los Andes de Chile, formando una especie de brazos de las del Perú. Todos estos rios, excepto el Tercero, se vuelven salados á pocas leguas despues de pasar por las quiebras de las montañas de Córdoba, y aquellas llanuras se disminuyen, por la sequedad del suelo arenisco, y se estancan, ó se pierden finalmente en alguna laguna.
El rio Tercero es el mas considerable de todos ellos. Antes de pasar las montañas de Córdoba (donde tiene un gran despeñadero), se engruesa con la union de los rios Champanchin, Gonzalez, del Medio, Quillimsa, Cachucorac, la Cruz, Luti y del Sauce; pero llegando á las llanuras, parte de las cuales son muy areniscas, se sepulta durante el verano, y vuelve á salir à alguna distancia. En tiempo de lluvias crece mucho, y lleva gran cantidad de madera en su rápida corriente. Hace muchas vueltas, encerrando grandes campos; y sus orillas, en mas de veinte leguas despues que deja las montañas, están cubiertas de sauces. El pais por donde pasa, cría excelentes ganados, teniendo muy buenos pastos y tierra para trigo, y produce tambien en algunos parajes melilos, y una especie de zarzaparrilla selvática: al cabo de veinte leguas se vuelve salado, pero no tanto que sea del todo malo para beber. De este modo toma su curso hasta la Cruz Alta, donde le llaman Carcarañal, por sus muchas vueltas; y continúa desde el norte-nordoeste al sur-sudeste, hasta que entra en el Paraná, en el rincon de Gaboto, cerca de diez y ocho leguas de Santa Fé.
No hay cosa particular en los rios Cuarto y Quinto. Su producto es casi el mismo que el de los primeros, excepto que hay grande escasez de madera en los parajes por donde pasan. Sus campos estàn llenos de ganado, muy bueno para la labranza. El rio Quinto, cuando sale de madre, tiene comunicacion por canales por el Saladillo, el cual se desagua en el de la Plata.
Entre este pais, y las llanuras de San Juan y Mendoza, (habitacion de la segunda division de los Puelches septentrionales, ó Tehuelches), están las montañas de Córdoba y Yacanto, que forman una larga cadena por entre sus quiebras, con muy mal los pasos, subidas y bajadas, casi perpendiculares é inaccesibles para carruages. Las cimas de estas montañas distan de 17 à 20 leguas unas de otras. El pais intermedio contiene muchos valles fructiferos, regados con arroyos y riachuelos, y adornados con colinas y ribazos. Estos valles producen todo género de àrboles frutales, como melocotones, manzanos, cerezos y ciruelos, y tambien trigo, si la tierra es cultivada: pero son mas famosos por las crias de ganados, ovejas y caballos, y especialmente mulas. La mayor parte de estas últimas, que pasan anualmente al Perú, se crian en este pais, y hacen su mayor riqueza, pues conducen en ellas la plata y el oro, desde las minas del Potosí, Lipes y el Perú.
En las faldas occidentales de las montañas de Yancato, ó Sancato, hay muchas cesáreas pertenecientes á los españoles; que convidados tanto por la fertilidad del terreno, susceptibles de todas suertes de labranza, estando bien regado por los riachuelos que bajan de las montañas, como por la facilidad de criar ganado, no habiendo mas bosques que los necesarios para fuego y edificios, han fijado allí sus establecimientos con la seguridad de no ser molestados por los indios, quienes incomodan á los que viven mas hácia el mediodia.
Todo el resto del pais hácia el norte, entre estas montañas y el primer desaguadero, consiste en llanuras, con sola la agua que dan los arroyos tiene muchos y buenos pastos, pero està despoblado. Algunas veces van allí los Tehuelches y Peguenches en pequeñas tropas á cazar yeguas silvestres, ó robar los pasageros, ó carromateros que pasan de Buenos Aires à San Juan y Mendoza.
Este pais rinde poco para exportar à Europa, excepto los cueros de bueyes y vacas, y algun tabaco que prospera muy bien en el Paraguay: pero no obstante es de importancia para los españoles, porque todas las mulas, ò la mayor parte de las que tienen en el Perú, van de Buenos Aires y Còrdoba, y algunas pocas de Mendoza; sin lo cual de ningun modo podrian traficar, ni tener comunicacion alguna con los paises vecinos, respecto de que solo las mulas pueden pasar por aquellas àsperas y altas montañas del Perú; en donde no es posible criar estos animales, siendo aun de corta vida los que pasan allí, por razon de su fuerte trabajo, malos caminos y falta de pastos; de manera que la pérdida de este pais podria atraer la del Perú y Chile. El camino de Buenos Aires á Salta es bueno para carruages; pero las mulas, conducidas de aquel parage y Còrdoba, estàn obligadas, despues de una jornada tan larga à detenerse un año en Salta, antes que puedan pasar à Potosí, Lipes ó Cuzco.
La gente de estos paises no sirve para soldados; fuera de que se halla tan disgustada con el gobierno español, por la pérdida de su comercio, la carestia de todos los géneros ó mercaderias de Europa, y sobre todo por los exhorbitantes tributos, etc., que se alegraria sugetarse à cualquiera nacion que la librase de la actual opresion; y sin embargo en todo este pais no hay mas guarnicion, que unas pocas tropas regladas en Buenos Aires y Montevideo; cuyas dos plazas tomadas una vez, asegurarian la rendicion de las demas, con solo marchar por ellas: á cuyo fin seria asistido el enemigo por los navios del pais, acarreando á los españoles la pérdida de aquellas dos plazas, la de los únicos puertos que tienen en estos mares, donde sus navíos, que deben pasar al Cabo de Hornos para el mar del Sur, pueden recibir algun socorro. Antes de la expulsion de los Jesuitas de las Misiones del Paraguay, habrian podido tener muy grande auxilio de los indios guaranís que estaban armados y disciplinados, y que los ayudaron á sugetar las sublevaciones del Paraguay, y á echar los portugueses de la Colonia del Sacramento, habiendo sido la mayor defensa de este importante pais.
La parte de la Cordillera, situada al poniente de Mendoza, es muy alta, y siempre está cubierta de nieve; por cuya razon llaman los indios á toda esta hilera de montañas, Pian mahuida, esto es, montaña blanca, ó Lil Mahuida, esto es, montaña nevada. Pásase algunas leguas por valles muy grandes, cercados de altas montañas, antes de llegar á la mayor cumbre que es altisima y escarpada, con muchos y profundos precipicios, siendo el camino en algunos parages tan estrecho y sumamente peligroso, por razon de sus grandes y proeminentes peñascos, que apenas hay bastante lugar para pasar por él una mula cargada. Los huecos y cóncavos, siempre tienen nieve aun en verano, habiendo en el invierno grande peligro de morir allí helado. Muchos han esperimentado esta desgracia, intentando pasarlas antes que la nieve estuviese en algun grado derretida. Al pie de estos precipicios hay muchos arroyos y rios, que estan, por decirlo así encarcelados en orillas altas y perpendiculares; siendo tan estrecho el espacio entre ellas, que en algunos parages se puede salvar de uno á otro lado con gran facilidad, bien que es imposible bajar por ellas. Estos rios y arroyos dan muchas vueltas en las montañas y precipicios, hasta que salen á los llanuras, donde se aumentan considerablemente. Para subir y pasar la grande cumbre se necesita un dia de jornada en Mendoza y Coquimbo, y casi lo mismo en algunos parajes, segun los informes que he recibido.
Estas montañas producen tan grandes pinos, como los de Europa, siendo su madera mas sólida y mas dura que la nuestra. Es tambien muy blanca, y se hacen de ellos diferentes mástiles, y otros materiales para fábricas de navios: de manera que, como observa Ovalle, los navios construidos en los mares del sur, duran frecuentemente 40 años. Del fruto cocido de estos pinos hacen provisiones para muchos dias; teniendo el gusto muy semejante á la almendra cocida, aunque notan ser muy aceitosa. Producen tambien estos àrboles mucha trementina ó goma, que se cria en una masa algo mas dura y mas seca que nuestra resina, pero mucho mas clara y trasparente, aunque no tan amarilla. Los españoles la llaman y usan como incienso, pero es un error, pues no tiene otra fragancia que la resina, bien que es un poco mas fina.
Los valles al pié de la Cordillera son en algunos parages muy fértiles, regados por riachuelos, pues producen, estando bien cultivados, escelente trigo y variedad de frutos, abundando asi mismo de manzanas silvestres, de que los indios hacen una especie de cidra para su uso diario, ignorando el modo de conservarla. Los volcanes ó montañas de fuego, de que abunda esta parte de la Cordillera, pueden competir con el Vesubio. Mongibelo, ò algunos de los que conocemos en Europa, por su magnitud ó furiosas erupciones. Estando en el volcan bajo el cabo de San Antonio, fui testigo de una gran porcion de cenizas que llevaron los vientos y oscurecieron toda la atmósfera, esparciéndose sobra una gran parte de la jurisdiccion de Buenos Aires, y uno y otro lado del Rio de la Plata; de manera que la yerba estaba cubierta de ellas. Prodújolas la erupcion de un volcan cerca de Mendoza, llevando los vientos las cenizas mas lijeras à la increible distancia de mas de 300 leguas.
El pais de Buenos Aires, antigua habitacion de los Querandis, està situado à la parte meridional del Rio de la Plata. La costa es baja y húmeda, con muchos pantanos, y su orilla està cubierta de bosques cuya madera sirve para el fuego. Este pais es llano con tal cual ribazo, debiéndose admirar que, en toda esta vasta jurisdiccion, en la de Santa Fé, y la de Santiago del Estero, no se encuentra una piedra, siendo el producto natural del pais; sucediendo lo mismo hasta llegar á las montañas del volcan Tandil y Cayrú, al suroeste de Buenos Aires.
El pais entre Buenos Aires y el rio Saladillo, (limites del gobierno español, al sur de esta provincia), es del todo llano, sin àrbol ni ribazo alguno, hasta llegar à las orillas de este rio, el cual dista cerca de 23 leguas de las colonias españolas. Este pais tiene como 20 leguas de ancho, desde el nord-este al sud-este, confinando con los lugares de Matanza y Magdalena. Al norte del Saladillo hay muchas y grandes lagunas y valles profundos. Las lagunas que conozco son, las de la Reduccion, Sauce, Vietes, Chascomus, Cerrillos y Lobos. Al sud-oeste de este pais hay una laguna larga y angosta de agua dulce, cerca del rio de San Borombon, cosa rara en este pais, distante ocho leguas de las colonias españolas mas inmediatas. Cerca de seis leguas mas adelante, està el gran rio, ó por mejor decir, la laguna de San Borombon, formada de las aguas que sobran à las de la Reduccion, Sauce, Vietes y Chascomus. Cuando se hinchan con grandes lluvias, algunas veces se estienden á una milla de ancho, no teniendo orilla ni caida, sino un fondo llano. Cuando està mas crecida esta laguna solo tiene una braza de profundidad en el medio, y la mayor parte del año suele estar enteramente seca. Despues de correr doce leguas, desde la de Chascomus, entra en el Rio de la Plata, un poco mas arriba de la Punta de Piedra.
De este rio al Saladillo hay doce leguas, caminando al sud-oeste. El pais intermedio es bajo y llano como lo demas, y en algunas partes tiene abundancia de pastos, especialmente en las orillas del Saladillo. En años secos, faltando la yerba en las orillas del Rio de la Plata, todo el ganado, perteneciente á los españoles de Buenos Aires, pasa á las orillas del Saladillo, donde encuentra alguna yerba, por razon de la humedad y profundidad de la tierra.
Estas llanuras se extienden al occidente hasta el Desaguadero ò territorio de Mendoza, y no tienen mas agua que la que cae del cielo, y se recojen en las lagunas, excepto la de los tres rios:—el Desaguadero, Hueyquey y el Saladillo. Este pais no está habitado ni cultivado por indios ni españoles, pero abunda en ganados, caballos silvestres, venados, avestruces, armadillos, gamos, patos silvestres ó ànades, y otra caza.
El rio Saladillo, por razon de ser salado, solo se bebe por el ganado: casi todo el año tiene tan poca agua, que en un parage, llamado el Callighen, á ocho leguas de su boca, donde es muy ancho, no llegan las aguas á los tobillos, y aun à su boca no podria pasar un barquito cargado. Sin embargo, á principios de Octubre, le he visto crecer tan prodigiosamente, que llegaba á sus orillas en veinte y cuatro horas, y con un brazo de agua, en el parage mencionado, de un cuarto de milla de ancho, y esto sin caida de mucha agua en sus contornos.
Estas avenidas generalmente duran dos ó tres meses. El Saladillo nace de una laguna, donde se descarga el rio Quinto que pasa por San Luis. Esta laguna, cuando sobresale con lluvias ò nieves derretidas que caen de las montañas, causa la inundacion de aquel rio: el cual, como toma su curso por el distrito de Buenos Aires, pasando hácia el mediodia, acercándose à las primeras montañas, volviéndose despues al norte y otra vez al este, recibe las aguas de muchas y grandes lagunas, que salen de madre en tiempo de lluvias: pero cesando estas, aquel rio està casi seco. A sus orillas, á cosa de ocho leguas de su boca, hay muchos bosques de un árbol llamado tala, que solo sirve para el fuego, ò hacer vallados. El último de estos bosques, llamados la isla Larga, llega hasta cerca de tres leguas de la entrada del Rio de la Plata.
Este rio es uno de los mayores de toda la América, y entra en el mar por una boca de setenta millas de ancho: algunos dicen que solo tiene sesenta, y otros lo extienden á ochenta. Llámanle el Rio de la Plata desde el paraje donde se junta con el Uruguay, corriendo con el nombre de Paranà mas arriba de su principal brazo. En este rio entran los del Bermejo, Pilcomayo, que pasa por Chuquisaca, y el Paraguay, (de donde toma aquella provincia el nombre), que va por la ciudad del Paraguay, ó Asumpcion, comunicàndose por brazos navegables, con las minas de oro portuguesas de Cuyabá y Matogroso, como tambien con el Perú, de la misma manera que el Paranà se comunica con las del Brasil, y montañas de San Pablo.
En las orillas del rio Carcarañal ò Tercero, cerca de tres ó cuatro leguas ante que entre en el Paraná, se encuentran muchos huesos de un tamaño extraordinarioque parecen humanos: algunos son mayores que otros, y con proporcion à personas diferentes en edad. He visto huesos de muslos, costillas, y varias piezas de calaveras. Vì tambien dientes de tres pulgadas de diàmetro, en sus bases.
Estos huesos, segun me informaron, se hallan tambien en las orillas de los rios Paranà y Paraguay, igualmente que en el Perú. El historiador Garcilaso de la Vega Inca, hace mencion de haberse encontrado tales huesos en el Perú, diciendo que los indios tienen tradicion de que los gigantes habitaron aquellos paises antiguamente, y que Dios lo destruyó por el crimen nefando.
Yo mismo encontré una concha de un animal de huesos sexagenales, teniendo cada hueso lo menos una pulgada de diàmetro, y la concha casi tres varas de ancho. Parecia en todo excepto en el tamaño, à la parte superior de la concha del armadillo, la cual solo tiene una cuarta de ancho. Algunos de mis compañeros encontraron tambien cerca del Rio Paranà un esqueleto de cocodrilo, ó lagarto, y yo vì parte de las vertebras, cada una de las cuales tenia cuatro pulgadas de grueso, y cerca de seis de ancho. Por la medida, ó exámen anatómico de estos huesos, está bien asegurado que este tamaño extraordinario no nacia de la adquisicion de otra materia; porque hallé que las fibras de estos huesos eran mayores, à proporcion de aquel tamaño. Las bases de sus dientes estaban enteras, pero sus raices gastadas, pareciendo exactamente á la figura de un diente humano. Estas cosas son bien sabidas de todos los que han vivido en este pais pues de otro modo no me atreviera à escribirlo.
El rio Paranà tiene la extraordinaria propiedad de convertir muchas sustancias en una piedra muy dura. Cuando fué la primera vez descubierto era navegables por navios pequeños, hasta la ciudad de Asumpcion; pero desde entonces se ha llenado de tanta arena, que aun los menores barcos mercantiles, no pueden pasar de Buenos Aires. Los mayores bajeles y navios de guerra, estàn obligados à descargar en Montevideo, necesitàndose de pilotos buenos en este rio, para libertarse de los dos bancos, llamados el banco Inglés, y el banco de Ortiz y de tropezar en la Punta de Piedras, que se estiende muchas leguas debajo del agua, y cruza todo el rio. El canal del norte es mas estrecho y mas profundo; el del mediodia mas ancho y menos profundo. El opuesto banco de Ortiz no tiene tres brazas de agua, con un fondo àspero y pedegroso. Este rio tiene dos inundaciones cada año, una grande y otra pequeña, provenientes de las lluvias que caen en aquellos vastos paises, de donde el Paraná y el Paraguay tienen su nacimiento. La pequeña sucede por lo comun en Julio, y se llama la avenida de los pejerreyes cubriendo las mas veces todas las islas del Paraná. La grande inundacion empieza en Diciembre, y dura todo Enero, y algunas veces Febrero, subiendo de 5 à 6 varas sobre las islas; de manera que solo se pueden ver las copas de los àrboles mas altos de que abundan las islas de este rio. En este tiempo dejan aquellos parajes, y nadan hácia tierra firme los leones, tigres, ciervos y aguará-guazú. En las avenidas estraordinarias algunas veces han pensado los moradores en desamparar la ciudad por miedo de un diluvio; bien que, cuando estas avenidas entran en el Rio de la Plata solo cubren los paises bajos que estàn á sus orillas.
Algunas de las islas del Paranà tienen dos ó tres millas de largo con gran porcion de madera, sirviendo de pasto ó abrigo à los leones, tigres, capibaras, ó cochinos de rios, lobos de rios, (los que me parecen ser como la nutria en Europa) aguará-guazú, y muchos cocodrilos. El aguarà-guazú es una especie de zorra grande con la cola larga: aguará en lengua paraguaya quiere decir zorra; y guazú grande. A la zorra comun dan el nombre de aguarà-chay.
Este rio abunda de pescados de todo género, con escamas y sin ellas: algunos conocidos y otros no conocidos en Europa. Los que tienen escama son, el dorado, el packú, el corvino, el salmon, el pejerey, el liza, el boga, el sábalo, el dentudo y otros de menor clase. Los que no la tienen, son el mongruyo, el zurubi, el erizo de agua, tortugas y bagres.
El dorado se halla en grande abundancia en la mayor parte de los rios del Paraná, y suele pesar cada uno 20 ó 25 libras: su carne, es blanca y sòlida.
El packú es el mejor y mas delicioso pescado que se encuentra por estos rios. Es grueso y ancho, semejante à nuestros rodaballos, de un color oscuro y misto, con mezcla de amarillo. Es ancho de dos tercias de largo; sus escamas pequeñas, y su cabeza no tiene proporcion con el cuerpo. Este pescado es de grande estimacion, y rara vez se encuentra sino en la primavera y en el estio: estando bien salado se mantiene algunos meses seco; pero despues, siendo muy gordo, se vuelve rancio. Me parece que es algo semejante á nuestra tenca, aunque mucho mas ancho.
El corbino es tambien de grande estimacion, y se encuentra á la boca del rio de la Plata, donde se mezcla la agua salada con la dulce. Es del tamaño del bacallao, pero en figura semejante à la carpa, tiene muchas y grandes espinas, y sus escamas son anchas. De este pescado, en su estacion, se toman grandes cantidades cerca de Maldonado y Montevideo para enviar à Buenos Aires, Córdoba, etc.; es muy regalado, ya fresco, ya salado.
El salmon no tiene semejanza con los nuestros, pues es seco é insípido sin comparacion.
Los pejereyes (ò como lo llaman los españoles pescado de rey), es una especie, ó muy semejante à nuestro smelt (pequeño pez de 3 á 4 pulgadas de largo, llamado por los ingleses smelt, cuya especie no me acuerdo haber visto en España) ó sparling, en color, figura y gusto, y aun en el tamaño: solo que la cabeza y la boca son mayores. No frecuentan el agua salada, sin embargo que el Rio de la Plata tíene abundancia de ellos. En las avenidas del Paraná, en el mes de Julio, suben à este rio en grandes cantidades, un poco mas arriba de Santa Fé, y dejan sus huevos en los riachuelos que entran luego en el Paraná. Los pescadores los cogen con anzuelos, los abren, secan y venden en las ciudades inmediatas: tienen escelente gusto, y su carne es muy blanca, y sin grasa. Cuando estàn frescos se tíenen por gran regalo; se han de secar sin sal, porque esta inmediatamente los consume, y si se mojan, despues de colgados para secar, se corrompen: son tan estimados como el packú y el corvino.
El liza en su figura, tamaño y gusto, parece á nuestra marcarela pero no tiene tan buen color, ni es tan delgado hácia la cola. Este pescado no pasa del Rio de la Plata, en cuya boca, y en tiempo de avenidas, se encuentran millares. Solo algunas veces suelen entrar con los novilunios y plenilunios en el rio Saladillo; donde una noche en dos ó tres redadas, saqué bastante porcion para mi y mis compañeros para toda una cuaresma. El sábado y boga son semejantes à nuestra carpa en los rios Paranà y la Plata: pesan de tres á cuatro libras. Todos los rios de estas provincias abundan de estos peces, y asi son muy baratos, haciendo los moradores gran provision de ellos, tanto salados como secos: es necesario mucho cuidado al comerlos por la muchedumbre y pequeñez de sus espinas. La boga cuando fresca, parece mejor que el sàbalo, aunque este es mas largo y ancho: el modo de cogerlo, es en red.
El dentudo (así llamado por sus grandes y agudos dientes) es algo inferior al sàbalo: suele pesar ordinariamente de libra, á libra y media, y aunque es de buen gusto, rara vez se come por el número grande de sus espinas. Es el pescado mas espinoso que he visto.
Ademas de estos hay un pescado ancho y chato, llamado palometas, lleno de espinas pero gustoso. Las alas con que bogan son feas y agudas, y llegan con ellas á los pescadores, que los cogen con demasiada prisa. Son intolerables las heridas que hacen con sus espinas; pudre é inflama de tal manera, que dan calentura, convulsiones, y tétanos, ó extension de nervios, terminando algunas veces en muerte.
Pescado sin escama.
El mongrullo es el pescado mas grande que se encuentra en este rio; hay algunos que pesan un quintal, y tienen dos varas de largo: su piel es lisa, y el color ceniciento, algo inclinado á amarillo, su cabeza está llena de espinas; su paladar áspero, y su gola ó tragadero ancho: es muy fuerte y pesado, y pide una red firme, y gran fuerza para cogerlo.
El zurubí es casi del tamaño del mongrullo y nada inferior en el gusto: su cabeza es casi una tercera parte de su cuerpo, y toda espinas: tiene la boca muy grande y chata, y su tragadero ancho: su piel suave y de color ceniciento, pintada como la de un tigre: su carne blanca, sólida, sana y de buen gusto, siendo el mejor de los pescados sin escama.
El patí no es de menor tamaño que los dos mencionados, aunque lo es su cabeza y tragadero. El color de este pez es como el del mongrullo, su carne es algo amarilla, y se estima tanto como el zurubí.
El armado es grueso y fuerte, pero no grande: su espalda y costados estan llenos de puntas fuertes y agudas: cuando le cogen, gruñe y hace lo que puede por llegar. Por lo que es necesario darle en la cabeza antes de tocarle con la mano. Este pez pesa ordinariamente de cuatro á seis libras; su carne es blanca y sólida.
Las rayas son tan abundantes en el Paraná, que los bancos de arena estan enteramente cubiertos de ellas: son de figura oval, de cerca de tres cuartas de vara de largo. La espalda es negra, y el vientre blanco, son chatas como las nuestras; tienen la boca en medio del vientre, siendo ciertamente la mejor parte de la carne. Las faldas solo tienen tres pulgadas de ancho, y son mucho mas delgadas que las nuestras. Como esta es casi la sola parte comestible, no tienen mucha estimacion. La cola de este pescado es larga y angosta, á la raiz de la cual sobre la espalda tiene una cola punteaguda con dos filos, semejante á una cierra de dientes pequeños, con que hiere á los que se le acercan. Las llagas hechas con esta espina, atraen algunas veces muy malas consecuencias, porque frecuentemente se quiebra la espina en la herida, y no puede sacarse sino por una incision peligrosa en las partes tendinosas de los pies. La llaga es insufrible, inflamase y no supura, ocasionando calentura con convulsiones, que terminan en ofiótomos ó tétanos, y causan al fin la muerte.
El erizo de agua es muy semejante al armado, y al erizo. Está armado de espinillas, pero no tan fuertes, ni tan numerosas como las de estos últimos: su piel casi de color gris, y parece llena de arrugas: gruñe como el armado cuando le cogen, y su carne es muy sabrosa: rara vez pesa dos libras, siendo aun menores los que se cogen en los pequeños rios ó arroyos, donde no pasan de media libra.
Los bagres son en todo, excepto en la magnitud, semejantes al patí: rara vez pesan libra y media, y los mas, mucho menos: tienen en cada ala, cerca de la cabeza, una espina fuerte y aguda, y se debe llegar á ellos con cuidado luego que son cogidos, porque viven largo tiempo fuera del agua. Su carne mollar y de buen gusto, y se pescan ya con redes ó con anzuelos.
Daré aquí razon de un animal estraño anfibio, que se cria en el rio Paraná, cuya descripcion jamas ha llegado á Europa, ni se ha hecho aun mencion de él, por los que han descubierto este pais. Lo que voy á decir nace de las declaraciones unánimes de los indios, y de muchos españoles que han obtenido varios empleos cerca de este rio: fuera de que yo, durante mi residencia á las orillas de él, por el espacio de cuatro años, ví una vez uno de ellos, de manera que no se puede dudar de la existencia de tal animal.
En mi primer viage á la costa de Madera el año de 1752 sobre el Paraná, estando á la orilla gritaron yaguarú, y mirando ví un grande animal al tiempo que se arrojó al agua desde la orilla; pero no tuve el necesario para examinarle, con algun grado de precision.
Llámanle yaguarú ó yaguaruich, que en lengua de aquel pais significa el tigre de agua. En la descripcion de los indios, se supone ser grande como un asno, de la figura de un lobo marino, ó nutria monstruosa, con garras punteagudas y dientes fuertes, las piernas gruesas y cortas, la lana larga, muy velludo, con la cola larga con disminucion hasta la punta.
Los españoles le describen de otro modo: con la cabeza larga, la nariz aguda, y recta como la de un lobo, y las orejas derechas. Esta diferencia puede nacer de que su especie se haya visto pocas veces, y aun entonces haya desaparecido tan repentinamente, que no habrá dado lugar á examinarle; ó de que talvez habrá dos especies de este animal: tengo por mas segura esta última informacion, por haberla recibido de personas de crédito y reputacion. Encuentrase cerca del rio, echado sobre la arena, de donde, oyendo el menor ruido, se arroja inmediatamente al agua.
Destruye el ganado que en grandes rebaños pasa todos los años al Paraná, y sucede que, haciendo una vez su presa, no se ve mas que los bofes y entrañas de lo que ha agarrado, flotando bien presto sobre el agua. Vive en las mayores profundidades, y especialmente en los remolinos causados por la concurrencia de dos corrientes, y duerme en las cuevas profundas que estan á la orilla.
Puertos del Rio de la Plata.
Los puertos de este rio son Buenos Aires, la Colonia del Sacramento, la bahia de Barragan, el puerto de Montevideo, y el de Maldonado; hay otros muchos para navios menores, especialmente á las bocas de varios rios que corren hácia él. Buenos Aires (hablando con propiedad) no tiene puerto, sino solo un rio abierto á todos vientos: por lo cual estan obligados los navios á anclar á tres leguas de tierra por falta de agua en la costa. Los vientos, especialmente los del sur, son muy violentos, y por esto estan los navios por lo comun provistos de cables y ancoras, de una fuerza extraordinaria para este paraje.
El puerto de la Colonia del Sacramento es algo mejor, por razon del asilo que recibe de la isla de San Gabriel y la tierra mas alta, pudiendo los navios anclar cerca de la playa; no obstante lo cual está demasiado abierto, y espuesto á los vientos, y tiene algunas peñas y escollos, siendo absolutamente necesario un buen piloto para navegar por él con seguridad.
La bahia de Barragan, que está 12 leguas al sud-oeste de Buenos Aires, es tambien muy ancha y abierta, y la tierra baja al rededor, no pudiendo los navios de carga mayor llegar mas que á dos ó tres leguas de tierra. El abrigo que tiene (si tal se puede llamar) es solo algunos bancos de arena que rompen la fuerza de las olas, pero al mismo tiempo son muy incomodos para los que entran y salen, y peligrosos en una fuerte tempestad, si se rompen los cables.
Montevideo es el mejor y el único puerto de este rio. Bien manifiestan los españoles la importancia de esta plaza, por el extraordinario cuidado que han tenido en fortificarla, habiéndola hecho mas fuerte que Buenos Aires.
La entrada de este puerto es angosta, y en medio de un estrecho formado por dos puntas de tierra. Sobre la occidental hay una montaña, que se puede ver á la distancia de mas de doce leguas, de donde esta plaza toma su nombre: es muy peligroso navegar cerca de aquella punta, por las muchas peñas que tiene debajo. La entrada es muy profunda, y mas segura por la parte oriental.
Detras de la occidental, hay una bateria graduada, construida muy cerca del agua. Cuando la ví era solo de piedra y barro; pero creo que despues ha sido reedificada con cal. La bahia tiene desde la entrada, mas de legua y media de largo, y esta misma bahia es casi redonda: en ella, hácia el este, hay una pequeña isla abundante en conejos, llamada por los españoles, la Isla de los conejos. La tierra que la circunda es tan alta, que ninguna tempestad puede incomodar en este puerto (aunque las hay muy grandes en el rio); estando la agua de él tan mansa como la de un estanque, y con la bastante profundidad para navios de primera clase; de los cuales ví allí uno, perteneciente en otro tiempo á los estados de Holanda, y entonces al Marques de Casa Madrid, que habia entrado á descargar en aquel puerto: el fondo de este es un barro mole.
Detras de la bateria está la pequeña ciudad de Montevideo, la cual ocupa toda la parte de un promontorio que forma la oriental de la bahia. Sus fortificaciones estan al norte, hechas segun las reglas modernas de la arquitectura militar, consistiendo en una línea tirada de mar á mar, ó del centro del puerto al rio; y todo el promontorio se encierra en un baluarte, ó ángulo en el medio, que hace cara al lado de tierra: está bien provisto de artilleria, y es muy fuerte con garitas para soldados, todo á prueba de bomba. Hácia la villa hay solo una muralla con un foso á ambos lados. Esta plaza tiene un Gobernador, y una guarnicion de 400 á 500 personas de tropa reglada.
El otro lado de la bahia está sin fortificaciones, y la gran montaña sin garita siquiera: si esta se tomára podria ser de gran perjuicio á la bateria, ciudad y guarnicion, por razon de su altura, aunque está 4 ó 5 millas distante de la ciudad.
El último puerto es Maldonado, el cual está abierto, con la entrada al norte del Plata, y al abrigo de los vientos del este, por una pequeña isla que tiene el mismo nombre. Aquí tienen los españoles un fortin con un destacamento de soldados. No sé mas de este puerto.
El lado septentrional del Rio de la Plata es desigual, con cuestas, montañas &a., regado por muchos arroyos y rios, algunos muy grandes, pero los mayores, son los de Santa Lucia, el Uruguay, y el Rio Negro. Este país es muy fertil, y produce toda suerte de ganados, cuando está bien cultivado, y tiene tambien mucha madera. Todos los rios y arroyos son de agua fresca: hay muchas caserias pertenecientes á españoles; pero el pais al norte de Montevideo es poseido por los Minuanes infieles.
Los Charonas y Garoes (dos de estas naciones) fueron en otro tiempo muy numerosos; pero han sido enteramente destruidos por los españoles. En este territorio habia antiguamente mucho ganado silvestre y domestico, procreando en él mas que á la parte meridional del Rio de la Plata. Aunque se ven grandes rebaños de ovejas y ganado vacuno, pero pocos caballos. El territorio español confina por el norte con el Rio grande, que le divide de las colonias portuguesas en el Brasil.
Continuacion de la descripcion del pais indiano, con sus valles, montañas, rios, &a., Tierras del Fuego, é islas de Falkland.
Al sur de la villa de la Concepcion, que está sobre la parte meridional del Rio de la Plata, está el monte de la Víbora, con dos bosques espesos casi redondos. Cerca de cuatro leguas al sur de ellos está el monte del Tordillo, que consiste en un gran número de bosques situados sobre un ribazo rodeado de un valle. Sus árboles son como los de los bosques del Saladillo. Lo mas es bajo y llano con yerba alta y aguanosa, donde se crian armadillos, ciervos, avestruces, caballos silvestres, así como en los bosques, leones y tigres.
Desde el Saladillo hasta las primeras montañas no hay rio ni riachuelo, ni mas agua que la que se coge en las lagunas en tiempo de lluvias.
Cerca de 15 ó 20 leguas al sud-oeste ó este, por sur de los bosques del Tordillo, está el gran promontorio del Cabo de San Antonio, que forma la parte meridional del Rio de la Plata. La figura de este cabo es redonda, y no punteaguda como está representado en algunos mapas. Este es una peninsula, y su entrada al occidente sobre una laguna pantanosa, que viene del mar, ó de la agua salada del Rio de la Plata. La mayor parte es de barro con muy poca tierra encima, y está regado en invierno por unos pequeños riachuelos de agua salada, que generalmente se secan en verano. Sus pastos no son tan buenos, ni la yerba tan alta como la del Tordillo y Saladillo. Al medio-dia de este promontorio entra un brazo del Océano occidental, formando una bahia, y terminando en lagunas. No se sabe si esta laguna, ó bahia puedo servir para estancia de navios, respecto de que jamas se ha sondeado, no atreviéndose á llegar allí los navios por miedo de los bancos, que llaman Arenas Gordas. He rodeado alguna parte de esta laguna, y pasado los canales por los cuales otros tienen comunicacion con la bahia; pero fué con gran peligro, no solo por los pantanos, sino tambien por los tigres, que son mas numerosos de lo que he visto en parte alguna. Sobre los bordes de estas lagunas hay bosques muy espesos, de tala y sauco, donde se refugian estos animales, cuyo alimento es el pescado.
Hácia la costa hay tres hileras de arena: la mas cercana á la mar es muy alta y movediza á todos vientos, pareciendo montañas á alguna distancia: la segunda está á media milla distante de la primera, y no es tan alta: la tercera aun dista mas, y está muy baja y angosta, no llegando la arena á dos pies de alto. La tierra entre estas hileras es esteril, y no cria yerba. La península abunda de caballos silvestres: es de advertir, que entraron en ella de los paises vecinos; pero que jamas hallaron camino para salir, circunstancia que atrae allí á los indios para cazarlos. Este pequeño territorio se llama por los españoles el Rincon de Tuyú, porque el pais inmediato tiene este nombre en mas de 40 leguas al occidente. Tuyú en lengua india significa bárbaro, que es el suelo de aquel pais, continuando así, hácia el medio dia, hasta cerca de 10 leguas de las primeras montañas.
Las hileras de arena arriba dichas llegan á tres leguas del Cabo de Lobos, teniendo al poniente pantanos bajos de dos ó mas leguas de ancho, que se extienden toda la costa antes de llegar á la tierra mas alta del Tuyú, no lejos de los bosques del Tordillo. En este pais hay muchas colinas pequeñas, que se extienden del levante al poniente, distantes unas de otras tres leguas. Comunmente son dobles, habiendo al pié de cada una de ellas una laguna de una, dos, y aun de tres millas de largo. Las mas principales de estas lagunas, son las del Bravo, el Palantelen, Lobos, Cerrillos, &a. Las mencionadas colinas forman en general altos, y collados hácia las lagunas, las cuales sin tener rios, riachuelos, ni fuente alguna que las supla, rara vez carecen de agua, sino en tiempo de gran sequía. Los españoles los llaman cerrillos, de que aun hay algunos al otro lado del Saladillo.
Este país, en ciertos tiempos del año, abunda de un número increible de caballos silvestres, y por esto se juntan en él para hacer sus provisiones los Tehuelches, y algunos de las tribus de los Puelches, Guilliches y Moluches. Hacen sus pequeñas casas movedizas, sobre las referidas colinas, y van todos los dias á la caza, hasta tener suficiente provision para volverse á sus tierras respectivas.
Cerca del mar, y casi junto á las hileras de arena, hay una laguna grande, llamada la Mar Chiquita, que está cerca de cinco leguas del cabo de Lobos, teniendo otras tantas de largo, aunque solo dos ó tres millas de ancho. Es salada, y tiene comunicacion con el Océano por un rio que atraviesa los bancos de arena. Hay dos, ó tres rios pequeños, que salen del norte de las montañas del Volcan y Tandil, y cruzan la llanura, de poniente á levante, causando algunos pantanos, y vaciándose finalmente en dicha laguna. Estos rios son de agua dulce, crian bagres, y gran número de nutrias, como ya he dicho. Los mayores vienen del Tandil, y entran en la punta septentrional de aquella laguna.
Al norte de estos rios es mucho mejor el terreno, y la yerba alta y verde, hasta el pié de las montañas. No hay bosques ni árboles sueltos, pudiendose ver las montañas en dia claro á distancia de 20 leguas, sin embargo de no ser muy altas: tan llano y anivelado está este pais.
Estas montañas estan dispersas, y sus valles intermedios son muy hermosos. Comienzan á 6 leguas de la costa, y continuan hasta 40 leguas hácia el poniente: desde su nacimiento empiezan á ser particulares, y estan cubiertas de yerbas, hasta cerca de 10 varas de sus cumbres, en donde hay muchas piedras casi en forma de muralla que cerca la montaña, excepto un cabo que declina gradualmente. Esta parte declinante se divide en montecillos y valles, con sus riachuelos que se juntan en el llano, y forman un corriente comun.
En las cimas de estos montes hay un grande espacio con variedad de peñascos, y colinas con profundos arroyos que corren entre ellas. Hay tambien bosques de árboles bajos y espinosos que sirven para el fuego. La variedad de este pais es de dos, ó tres leguas de largo, en algunas partes de una legua de ancho, y en otras mas, especialmente hácia el cabo que declina. Al pié de estas montañas hay muchos manantiales que caen en los valles, y forman arroyos. Los senderos, por donde se sube á ellos, son pocos y muy angostos. Los indios los tapan ó cierran para asegurarse de los caballos silvestres que cogen en el Tuyú, y los echan á pacer sobre estas cimas, de donde no pueden salir con facilidad por otra via, que estos pasos estrechos.
Entre estas montañas hay un espacio llano de dos ó tres leguas de ancho con tal cual ribazo, regado por riachuelos que corren, ya por medio, ó ya al rededor, formados de las fuentes ó manantiales que nacen de las montañas. Estos valles son muy fértiles, con el terreno negro y profundo, sin mezcla de arcilla: están siempre cubiertos de tan buena yerba, que el ganado engorda en poco tiempo. Estos pastos por lo comun están bien cerrados por un lado con las montañas, pero muy abierto al norte y nord-oeste. No he visto en el distrito de Buenos Aires parage alguno tan capaz de ser beneficiado como este: el único inconveniente á que está sugeto, es la falta de maderas para la fábrica de casas; lo que en pocos años, y con no mucho trabajo se podria remediar, mayormente cuando hay materiales bastantes para fabricar casas, que podrian durar y servir, cubriéndolas de cañas, hasta que tuviesen lo necesario para hacerlas mejor.
Los riachuelos que salen de estas montañas, alguna vez entran en el mar, ó forman lagunas, y de ellas son algunas de una legua y mas de largo. Una es de figura oval, que se extiende de montaña á montaña, y es muy tempestuosa cuando la baten los vientos. Hay otra, que la llaman la laguna de Cabrillos, y tan larga, aunque mas angosta que la primera. En esta laguna hay un gran número de patos de varios géneros y colores; algunos tan grandes como gansos. Vense á un lado de ella colinas, y al otro una orilla alta y quebrada: por una punta le entra un pequeño rio, que sale de las montañas, y no teniendo canal por donde vaciarse, corre bajo de tierra, hasta que á la distancia de una legua entre la laguna, y la costa vuelve á salir.
La parte de las montañas, que están al este, y mas inmediatas al mar, se llama por los españoles Volcan, por error ó corrupcion del nombre indiano Vuulcan, teniendo al sur una abertura muy grande, que es lo que significa Vuulcan en la lengua moluca. No hay volcanes, aunque la palabra española manifiesta haberlos en este país.
La parte intermedia se llama Tandil, tomado de una montaña de este nombre, mas alta que las demas. La última punta de esta hilera de montañas se llama Cairu.
Al este de aquel Vuulcan, ó grande abertura hácia la mar, no está la tierra tan igual en el espacio de dos leguas; pero despues es llana con sus riachuelos, donde, igualmente que en el suelo quebrado y costanudo, hay algunos bosques espesos y casi impenetrables, en los cuales se halla con abundancia un arbol bajo y espinoso, y saucos de seis á siete varas: su fruto es como el del nuestro, pero bueno para comer, teniendo un poco de agrio con una dulzura agradable. En los paises al norte de Buenos Aires y Córdoba, &a., este fruto es amargo y fastidioso, y el árbol no crece tanto. Junto á la costa, á cosa de tres millas, el terreno es mas alto, y continua á lo largo de la costa por cuatro leguas, siendo muy fertil, con ricos pastos donde presto engorda el ganado.
Cerca de la playa en esta parte hay dos colinas pequeñas y redondas, llamadas los Cerros de los Lobos Marinos. La playa consiste en peñas altas, y grandes piedras. Hay muchos rebaños de lobos y leones de mar, que (como ha escrito Lord Anson en su viage) duermen sobre aquellas peñas, en cuyas cuevas crian los cachorros.
Mas abajo, hácia el sur, toda la boca del rio Colorado, ó primer Desaguadero tiene sus orillas perpendiculares, de tan grande altura que inspira horror al mirarlas; pero terminan en arenas, y bajios. En esta costa hay muchos rios y riachuelos que cruzan las llanuras, desde las dichas montañas y entran en el Océano.
Este país, entre las primeras montañas y el Casubatí, es llano y abierto, y los indios comunmente necesitan cuatro dias para pasarle cuando andan sin tiendas. Los Pampas que van al rio Colorado, se dirigen desde el volcan mas cercano á la costa, y pasan entre el Casuhatí y el mar, cerca de 15 leguas al este de la montaña, y casi otro tanto desde la mar al poniente, para evitar un desierto arenoso, llamado Huecubu-mapu, ó pais del Diablo; donde ellos y sus familias se perderian si hubiese viento al tiempo de pasarle.
El Casuhatí es el principio de una hilera de montañas que forman una especie de triángulo, del cual este es el primer ángulo, y desde aquí se extiende un lado del triángulo, hasta la cordillera de Chile, y el otro termina en el estrecho de Magallanes: pero no de modo que no esté algunas veces interrumpido por valles y continuadas montañas, que corren del norte al sur haciendo varios rodeos. La parte que forma el Casuhatí es la mas alta. En el centro de algunas montañas menores nace una muy alta, que iguala á la Cordillera, y está siempre cubierta de nieve, á cuya cumbre rara vez se atreven á subir los indios.
De esta alta montaña se deriva el nombre de Casú, que en lengua de los indios de Puel, significa una montaña, y hati, alta. Los Moluches ó Molucas la llaman Uutyalel, monton grueso. De la parte del sur de esta montaña nacen algunos arroyos y corrientes, que tienen profundas orillas cubiertas de mimbres, de que se sirven los indios para hacer cestos, ó corrales para encerrar sus ganados. Corriendo hácia el sur se junta y forma un pequeño rio, que va al sudeste, y entra en el Hueyque-leubu, ó Rio pequeño de los sauces, á cierta distancia de su boca. Las montañas de Casuhati, continuando tres ó cuatro leguas hácia el poniente, tienen una abertura de 300 varas de ancho, por la cual los que toman este camino, (y no el de Casuhati, ó el rio Colorado) estan obligados á pasar. Llámase Huaminí, y tiene á los dos lados ásperas y casi perpendiculares montañas. Todo el pais inmediato á ella está cubierto, y tiene buenos pastos. La disposicion oportuna de estas colinas, para tener como encerrado en ellas el ganado, los arroyos, las llanuras del poniente, y la grande abundancia de caza, son la causa por que los indios de diferentes naciones lo habiten siempre.
Al poniente de este vasto pais de Tuyú, hasta los bosques que estan frente del Casuhati, está el país de los Guilliches, teniendo los bosques al sur, los Theulches y la jurisdiccion de Córdoba al norte, y los Peguenches al poniente. La parte de este pais que está hácia el este, está abierta con muy pocos bosques, algunas matas y muy sugeta á inundaciones, por las grandes lluvias que caen en ella, y el sobrante de muchas lagunas. Algunas de ellas que estan al poniente y al sur de la tierra, producen una sal fina y cristalina como la de San Lucas. Los españoles de Buenos Aires van cada año á estas lagunas con su guardia de soldados para defenderse, y su ganado, de los ataques de los indios, y cargar 200 ó 300 carros de sal. La distancia entre Buenos Aires y estas lagunas es de 150 leguas. Son muy largas y anchas, y algunas de ellas rodeadas de bosques á buena distancia: sus orillas son blancas con sal, que no pide mas preparacion que ponerla á secar al sol.
Mas adelante al poniente hay un rio con muy altas y perpendiculares orillas, llamado por los españoles el rio de las Barrancas. Los indios le llaman Hueyque-leubu, ó rio de mimbres, que nacen en sus orillas. Este rio es muy grande, aunque no tanto, comparado con el Rio Colorado, y el Negro. En general se puede vadear, pero tambien tiene á veces algunas avenidas de las lluvias y nieve derretida que recibe. Fórmase en un país llano, entre las montañas de Achala y Acanto, y el primer desaguadero, ó Rio Colorado, de un gran número de arroyos que salen de estas montañas; y toma su curso hácia el sur y sud-este, hasta que para á 12 ó 14 leguas al este de Casuhatí, y entra en el Océano, despues de haber recibido otro pequeño rio que nace de aquellas montañas. Pero tengo algunas dudas, por relacion de los indios, que este rio se vacie inmediatamente en el Océano, y no en el rio Colorado, poco mas arriba de su boca. Todo este país abunda de caballos silvestres, sobre todo la parte del este, que está mas cerca del Tuyú y las montañas.
El país entre el Hueyque-leubu y el rio Colorado es casi lo mismo, aunque hay mas lagunas y pantanos entremezclados con bosques.
El primer Desaguadero, ó rio Colorado, es uno de los mayores rios de este país. Nace de un gran número de corrientes, que vienen del lado occidental de la Cordillera, casi tan alto como Chuapá, la villa mas septentrional de Chile, y tomando un curso casi directo del norte al sur, coge todos los rios que nacen del lado de la Cordillera, y gran porcion de nieve derretida. Tiene una corriente muy rápida y profunda, casi á diez leguas de San Juan y Mendoza. Cerca de este último recibe las aguas del gran rio de Tunuyan, y otro llamado el rio del Portillo, que se le junta, y se pierde poco despues en las lagunas de Guanacache.
Estas lagunas son famosas por las muchas frutas que se cogen en ellas, pero aun lo son mas, porque esconden en su seno tan grande rio, pues parece que aquí se sepulta, terminando solo en algunos riachuelos y pantanos, bien que á pocas leguas de ellas vuelve á salir, haciendo muchos riachuelos, que se juntan otra vez, y forman un rio comun arriba dicho. El camino por este rio consiste en montañas, valles y cumbres pedregosas con muchos bosques, y tan espesos, que solo se pasan por dos senderos muy estrechos que conducen al rio Colorado. Uno se dirige hácia el poniente y otro al mediodia, continuando dichos bosque mas de 20 leguas al norte del Colorado, y extendiéndose al sur hasta el segundo Desaguadero, aunque no tan espesos, y al poniente hasta el rio Sanquel, en donde disminuye notablemente su espesura. A cosa de 5 ó 6 leguas al poniente del rio Hueyqué, y en medio de los bosques, hay un gran estanque de sal, y á la misma distancia, otro mas adelante. Hay tambien otros dos, uno al mediodia y otro al norte, con abundancia de sal limpia, de que se proveen los indios en grandes cantidades para sus jornadas. Hállase así mismo otro gran estanque de sal no lejos de la costa, entre el primero y segundo Desaguadero.
Desde el rio Hueyqué hasta el primer Desaguadero, ó rio Colorado, hay cuatro, y algunas veces cinco dias de jornada con tiendas, cuyo camino, por la parte que se inclina al mediodia, vá por entre bosques espesos y bajos. Desde allí, dirigiéndose aun al poniente sobre la orilla de este rio, y dejando los bosques al norte por 5 ó 6 dias, se podrá llegar á un parage, donde se viene al norte, y se dobla al este, y allí se pasa, dejándose ver desde las montañas mas altas, (despues de una larga jornada directamente al mediodia por unos parages peñascosos, ásperos y cubiertos de bosques donde apenas hay lugar para descansar) el rio Negro, ó segundo Desaguadero, que corre por un valle profundo y de cerca de dos leguas de ancho, por uno y otro lado de dicho rio.
Este rio es el mayor de Patagonia: se vacía en el Océano occidental, y es conocido por varios nombres; como el segundo Desaguadero, ó el Desaguadero de Nahuelhuapí. Los españoles le llaman el gran Rio de Sauces, algunos indios Choelechel; los Puelches, Leubu-comó, ó el rio por antonomasia, y Curú-leubú quiere decir rio Negro, que es el nombre que le dan los Guilliches y Peguenches. El parage por donde le pasan desde el primero al segundo desaguadero, Choelechel.
No se sabe exactamente la fuente ú orígen de este rio, pero se supone tenerla del rio Sanquel: compónenle muchos rios y arroyos. Vá escondido por entre peñas quebradas, y se estrecha en un canal profundo y angosto, hasta que finalmente se manifiesta otra vez con grande y rápida corriente algo mas arriba de Valdivia, pero al lado opuesto de la Cordillera. A poca distancia de su aparicion se descargan en él muchos rios, algunos grandes que vienen de la Cordillera, y entran principalmente en el norte de ellas.