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El aceite de olivas

Chapter 67: TERCERA PARTE CONSIDERACIONES GENERALES
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About This Book

A practical manual compiles technical guidance on olive oil production, covering harvest timing and techniques, extraction, milling and clarification, purification, decoloration, conservation, and packaging for export, plus methods to prevent rancidity. It combines a translated technical treatise, a set of clear, practical precepts intended for millers and producers, and a statistical and regulatory compilation detailing trade figures, container types, customs duties and transport tariffs. Emphasis falls on improving processing and storage to obtain cleaner, finer edible oils and on abandoning outdated practices through accessible, methodical instructions.

DEFECTOS DEBIDOS Á LOS VICIOSOS

Y MÉTODOS DE ELABORACIÓN

1.º Macerado.—Defecto procedente de aceitunas que fermentaron en las trojes.

2.º Amargor.—Débese á la presencia de la viridina; no es realmente un defecto, antes, por el contrario, los aceites que lo presentan suelen ser los más finos y aromáticos, perdiendo con el tiempo el sabor amargo.

3.º Fetidez.—Procede de frutos profundamente alterados en las trojes. Débese al desarrollo de un exceso de ácido butírico y sebásico. Lo presentan muchos aceites españoles.

4.º Defecto de cuba.—Reconoce por causa la falta de limpieza. Los andaluces le denominan gusto á canal.

5.º Aceites arrozados ó con viruelas.—Así llaman en Andalucía á ciertos aceites que se concretan y traban de partículas de margarina semejantes á granos de arroz.

Proceden de frutos muy maduros, largo tiempo entrojados, molidos con exceso y escaldadas las pastas con agua hirviendo.

6.º Aceites sin nervio.—Todos los que fueron atormentados con manipulaciones de filtración y de refino. Se enrancian con facilidad suma.

7.º Fuerte, podrido, corrompido.—Olor que recuerda al que exhala el queso alterado. Es repugnante y nauseabundo. Reconoce por causa los larguísimos entrojados de las aceitunas, la total carencia de aseo y el no trasegar los aceites, dejándolos en contacto de las borras putrefactas é inmundas.

Aun cuando parezca increíble, hay consumidores que lo gastan para el alimento.

8.º Olores varios.—De humo de tabaco y de la leña de la pailla, olor de estiércol, de tomillo, romero, etc.

Corregir todos estos defectos es punto menos que imposible; evitarlos, siguiendo métodos racionales de elaboración, depuración y conservación, es cosa fácil.

Nada decimos aquí de la rancidez, por ser defecto de que ya nos hemos ocupado.

PRECEPTOS PRÁCTICOS RELATIVOS

Á LA MEZCLA DE LOS ACEITES

Sabido es que ni la clarificación ni el mal llamado refino pueden dotar á los aceites comestibles de aquellos caracteres organolépticos que constituyen su justa reputación; únicamente recurriendo á las mezclas, hechas con discernimiento, se logrará, en parte, corregir la falta de aroma á los que carecen de él, rebajar el matiz de los muy coloreados, enmascarar el sabor de los verdes ó sosos, comunicar nervio á los viejos y chirlos y disminuir la crasitud de los gordos, siempre á tenor de los siguientes preceptos:

1.º Mezclando los aceites inodoros con los muy aromáticos.

2.º Los muy subidos de color, con los pálidos é incoloros.

3.º Los sosos con los ligeramente amargos y verdes.

4.º Los viejos, chirlos y sin nervio con los jóvenes robustos.

5.º Los muy grasos con los fluidos.

6.º Nunca mezclaremos un aceite rancio y mal elaborado, con otro fino y de mérito.

7.º Tampoco procederemos á efectuar las mezclas sin que los caldos que hayan de unirse estén totalmente limpios y transparentes.

8.º Ni mucho menos imitaremos á los franceses é italianos, mezclando los de oliva con los de semillas, por buenos y depurados que estuvieren éstos.

9.º Para efectuar las mezclas nos valdremos de copas y campanas graduadas, á fin de operar siempre en proporciones conocidas.

10. Los volúmenes respectivos en que hayamos de practicar las mezclas dependerán:

a. Del objeto que nos propongamos obtener.

b. De los caracteres organolépticos que ofrezcan los componentes.

c. Del problema económico que tratemos de resolver; y

d. De las exigencias del mercado.

11. La mejor estación para efectuar estas operaciones será durante los días templados de la primavera y otoño.

12. Los aceites han de hallarse bien fluidos y la incorporación se efectuará de manera que resulte total y completa; y

13. Que hasta después de transcurridas veinticuatro horas no deberá apreciar el catador, el resultado obtenido en pequeño.

CONCLUSIONES RELATIVAS Á LA EDAD

DE LOS ACEITES Y Á SU SAZONAMIENTO

Los aceites bien elaborados pueden venderse á partir del segundo mes, con especial si se depuraron mediante frecuentes y sucesivas decantaciones.

Atendiendo á su edad y sazonamiento, el profesor Mingioli admite las siguientes clases de aceites de olivas:

1.ª Aceite mosto.

2.ª Idem fresco.

3.ª Idem joven.

4.ª Idem de dos años.

5.ª Idem viejo; y

6.ª Idem decrépito.

Aceites mostos.—Reciben este nombre durante los dos primeros meses, que por regla general tardan en descolgar y depurarse. Suelen ser muy fluidos y aromáticos.

Aceite fresco.—Al partir del segundo hasta el sexto mes inclusive. El aceite se presenta ya mucho más puro y brillante, en mejor sazón, más dulce y grato y con la misma fluidez que el primero, si bien algo menos aromático.

Aceite joven.—Se llama así desde que comienza el segundo año hasta su terminación. Mingioli admite tres clases durante este período, á saber:

1.ª Aceite de cabeza.—Procedente de la parte superior de las tinajas ó depósitos, más fluido, más delicado y fino que el resto del contenido.

2.ª Aceite de vientre.—Es aquel que ocupa la parte media de los recipientes, menos fino, fluido y delicado que el anterior; y

3.ª Aceite de cola (sotto olio).—Es el recogido en los fondos de las vasijas, más inferior que los dos precedentes.

Aceite de dos años.—Al terminar el segundo año se presenta ya limpísimo y brillante; pero su aroma comienza á decrecer, se resiente mucho y su sabor es menos delicado y grato. Del propio modo que el anterior pueden separarse del mismo las tres clases: de cabeza, vientre y cola.

Aceite viejo.—A partir del tercer año los aceites entran en el período de vejez, período cuya duración es variable, según multitud de circunstancias, tanto culturales como de elaboración y conservación. Entonces suele presentarse el primer grado de rancidez, tórnanse viscosos, pierden el aroma característico de los buenos aceites comestibles y el sabor dulce y grato, peculiar de los mismos.

Aceites decrépitos.—Son aquellos que por su edad, puede decirse, han entrado en total decadencia, ofreciendo todos los caracteres de los aceites rancios, tornándose poco á poco impropios para la mesa.

REFINO DE LOS ACEITES DE OLIVA

Conclusiones.

1.ª Que tratándose de aceites comestibles todos los procedimientos de refino son deficientes para dotarlos de los caracteres de que carecen.

2.ª Que cuanto más se les atormente con manipulaciones y agentes químicos, más chirlos, deslavazados y sin nervio resultarán.

3.ª Que sólo puede recomendarse la corrección de la rancidez, con la magnesia cáustica ó el kaolín.

4.ª Que todo aceite corregido debe enajenarse lo antes posible.

5.ª Que jamás deberán someterse á tales procedimientos los finos y bien elaborados.

6.ª Que es un craso error suponer que nuestros aceites bastos y malos, mediante el refino que sufren en Marsella, los transformen en superiores comestibles y nos los devuelvan, en parte, haciéndonoslos pagar á elevados precios; y

7.ª Que el solo y único medio de conquistar el mercado exterior, y sostener y ampliar el interior, es elaborando, depurando y conservando los aceites con sujeción á los sanos principios aconsejados por la ciencia y sancionados por la experiencia.

PRECEPTOS PRÁCTICOS RELATIVOS

Á LA APRECIACIÓN DE LA BONDAD DE LOS ACEITES

1.º Para avalorar el color, trasparencia y grado de depuración de los aceites.—Se vierten dentro de una copa de buen cristal, lisa y de 40 á 60 centímetros de capacidad, y se comparan dichos caracteres con los de otro aceite tipo colocado en las mismas condiciones. Cuando se tiene práctica se puede prescindir de esta comparación.

2.º La gordura, untuosidad ó crasitud.—Se apreciará vertiendo un poco de aceite en el fondo de un plato de porcelana blanco, é inclinándolo con suavidad podremos ver el tiempo mayor ó menor que tarda en extenderse y escurrir: ó bien se llena una pipeta de 10 centímetros de cabida y con un reloj de segundos, se ve el tiempo que tardan en caer, comparando unos aceites con otros.

3.º El olor.—Se escanciará un poco de aceite en una copa, algo ensanchada por el fondo y recogida por la boca; después de agitarlo durante quince ó veinte segundos, se aspira bien y largo rato por las fosas nasales. Una persona que tenga educado el olfato percibirá distintamente todo linaje de olores, apreciando su intensidad y naturaleza.

4.º Sabor.—Después de aquilatado el olor, se cata de la misma copa, esparciendo el aceite por las encías, velo del paladar y todas las mucosas, deglutiéndolo acto seguido, con lo que se podrá apreciar si ofrece gusto amargo, soso, acre, etc.

Al cabo de uno ó dos minutos y aun antes notará también el catador si se agarra á la garganta ó si ofrece una especie de deje, más ó menos intenso y como picante.

PRECEPTOS ACERCA DE LA CONSERVACIÓN

DE LOS ACEITES COMESTIBLES

1.º Que para la buena conservación se impone una perfecta depuración mediante repetidos trasiegos.

2.º Que para alejar todo lo posible la iniciación y marcha del enranciamiento se guarden los aceites en locales cuya temperatura se mantenga en toda época entre más 12º á más 18º centígrados.

3.º Que se prefieran las tinajas vidriadas por dentro, de unas treinta arrobas de cabida, de boca alta y algo estrecha, llenándolas por completo y cubriendo luego el aceite de una capa delgada de alcohol, á fin de aislarle del contacto directo del aire atmosférico é impedir al mismo tiempo el desarrollo y multiplicación de los microorganismos.

4.º Que á más de las precauciones anteriores se cubran los recipientes con buenas tapaderas.

5.º Que de no usar la capa de alcohol, siempre preferible, se apliquen cerraduras hidráulicas.

6.º Que jamás permanezcan sobre las borras, lo que conseguiremos practicando los trasiegos aconsejados, sin olvidar los dos de precepto, en otoño y primavera, á partir del segundo año, eligiendo para ello días serenos y templados.

7.º Que las vasijas destinadas á la conservación de tan delicada mercancía estén en todo momento limpias y saneadas hasta la exageración, lo propio que el local en que se guarden.

VASIJAS PARA EL TRANSPORTE

Conclusiones.

1.ª Que es menester renunciar para siempre al empleo de los asquerosos é inmundos pellejos ó corambres.

2.ª Que los toneles usados en Marsella y Niza se utilicen sólo para los comestibles de tercera clase, y esto después de carbonizar el interior de las duelas á fin de destruir todo linaje de gérmenes nocivos.

3.ª Que los aceites de segunda calidad se expidan en vasijas de hoja de lata de 10 á 20 kilos de peso colocadas, en número de dos ó de cuatro, dentro de cajas de madera. También pueden emplearse bombonas de cristal revestidas de paja ó de esparto.

4.ª Que los aceites extrafinos y finos sólo se expidan en buenas botellas de vidrio blanco, de fondo plano y de medio á un litro de cabida.

5.ª Que en ningún caso se exporten los aceites comestibles sin estar totalmente limpios y depurados y cuando ya no descuelguen lo más mínimo.

6.ª Que siendo el coeficiente de dilatación de los aceites muy elevado[47], hay que dejar un espacio vacío, de tres á cuatro centímetros cúbicos, bajo el tapón, pues de otro modo se corre el riesgo de que al menor aumento de temperatura estalle la botella.

7.ª Que se elijan corchos de primera calidad y se taponen las botellas con los mismos cuidados que si se tratara de vinos selectos.

8.ª Que para impedir tanto la oxidación como el desarrollo de los microorganismos, dentro de las botellas, debe cubrirse el aceite de una capa de tres á cuatro milímetros de buen alcohol de 85 á 90º centesimales.

9.ª Que no vemos inconveniente en que para lograr el mismo resultado se pase una corriente de ácido carbónico puro á través del aceite de la botella, adaptando inmediatamente el corcho y taponando en seguida.

10. Que tanto para la elección del aceite como para la de los envases destinados á la exportación se tome en cuenta la costumbre y gusto de los mercados.

11. Que á ser posible sólo viajen los aceites durante la primavera y el otoño, cuando la temperatura no descienda á más 8º ni suba á más 18º, y si se exportaren en verano viajen de noche y si en invierno durante el día.

DE LA PRESENTACIÓN EN EL MERCADO

Importa tener presente:

1.º Que, sea cualquiera la vasija, vaya bien embalada para evitar accidentes.

2.º Que lleven la marca del industrial ó exportador, bien en las etiquetas, bien grabada á fuego en las cajas protectoras.

3.º Que las botellas, convenientemente llenas y encorchadas, cual queda dicho, vayan provistas de sus cápsulas correspondientes, procurando siempre, é insistimos en ello, conocer los gustos y costumbres de los diferentes mercados.

TERCERA PARTE

CONSIDERACIONES GENERALES

Como complemento al estudio de la elaboración de los aceites de olivas, entendemos de grandísima importancia el que nuestros cosecheros, almacenistas y exportadores conozcan algo acerca del estado actual del comercio de tan rica mercancía en las principales plazas de Europa, Asia, Africa y América, consignando las cantidades importadas, valores alcanzados, naturaleza, forma y capacidad de los envases, precio en venta de las distintas clases de aceite, derechos de aduanas, consumo y demás impuestos con que se gravan, lista de negociantes, tanto por cuenta propia como en comisión, y, por último, las circunstancias en que se efectúan las transacciones.

Ha largos años venimos pidiendo que por quien pueda y deba se adquieran tan importantes datos.

A llenar este vacío acudió el Centro de información comercial del Ministerio de Estado, dirigiendo á nuestros cónsules un cuestionario relativo al comercio de los aceites de olivas, cuyas contestaciones, recopiladas, acaban de ver la luz pública. De dicho trabajo tomamos los datos siguientes, sintiendo sólo que sea tan incompleto:

Claro es que la culpa no será del mencionado Centro, pero el hecho es exacto. Desde luego, fijándonos en la América latina, puede notarse que sólo aparecen los datos concernientes á Veracruz (Méjico), Chile y á la República Argentina; guardando el más absoluto silencio respecto á Guatemala, Honduras, San Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Perú y Venezuela.

Esta falta es por mil conceptos lamentable y precisa no omitir sacrificios hasta lograr que el comercio de nuestros aceites de olivas, con los mencionados países, adquiera el desarrollo que le corresponde: primero, por tratarse de pueblos hermanos en donde imperan análogos gustos y costumbres que en el nuestro; segundo, porque la colonia española en algunos de esos puntos es rica y numerosa, y tercero, porque, particularmente en la América Central y del Sud, allí donde la temperatura es elevada, sólo pueden conservarse en buen estado para la alimentación los aceites de oliva bien elaborados, teniendo casi que renunciar á las grasas animales que, dada su peculiar naturaleza, se enrancian y corrompen con facilidad suma.

De esperar es que en las nuevas y sucesivas publicaciones anunciadas por el mencionado Centro, se llenen estas lagunas y vayan desapareciendo las deficiencias anotadas y otras muchas que se irán observando.

Entretanto hemos de permitirnos aconsejar á nuestros almazareros elaboren con el mayor esmero, á tenor de lo consignado en la primera y segunda parte de este trabajo, así como el que se asocien para enviar comisionistas entendidos que den á conocer nuestros productos por todo el mundo, los cuales podríamos ofrecerlos tan buenos y depurados como los mejores de las casas exportadoras de Niza y Marsella, y desde luego de mayor pureza, dado que son muy pocos los aceites de este origen que no van mezclados con los de semillas, incomparablemente menos higiénicos y menos gratos al paladar que los de oliva.

Sentadas las precedentes consideraciones, extractemos los datos de referencia comenzando por

Méjico.

Veracruz.—Importó en el año económico de 1897 á 1898 las cantidades siguientes:

De España—301.863 kilos.
De Francia
De otros países   

Cuyo valor, pesos oro, fué de 100.589.

Es sensible que el Consulado español en Veracruz no se haya tomado el trabajo, á lo que parece, de especificar las cantidades correspondientes á cada nación exportadora, al menos en la parte relativa á España. A la verdad, pocas consecuencias y escasas enseñanzas podemos deducir de cifras así englobadas.

Argentina.

La importación de aceites de oliva alcanzó en 1898 la cifra de 5.114.108 kilos, con un valor, pesos oro, moneda nacional, de 890.000.

De Italia74.206cajas.
De Francia    28.872»
De España8.120»

Estas cifras son verdaderamente desconsoladoras, prestándose á tristes reflexiones. ¿Cómo nuestro país, que debiera monopolizar el mercado de aceites de la Argentina, aparece exportando tan exigua cantidad? ¿Cómo, siendo nuestra producción casi igual á la italiana y quince veces superior á la francesa, exportamos á aquel país 9 veces menos que Italia y 3,55 menos también que la vecina república?

Estos hechos no han menester comentarios: ¡son de una elocuencia abrumadora!

Hay que repetirlo una y mil veces: nuestros seculares y absurdos métodos de elaboración, ofreciendo aceites pestilentes y detestables; el descuido con que, por regla general, se los prepara y envasa para su expedición; la proverbial negligencia de nuestros cosecheros, esperando á que los extractores se dignen visitar sus almazaras para llevarse un producto pocas veces en buenas condiciones, y la indiferencia con que Gobiernos y particulares miraran, por lo general, el concierto de buenos y favorables tratados de comercio, con otra multitud de concausas que sería prolijo enumerar, han contribuido á que perdure un estado de cosas altamente nocivo para nuestra riqueza oleícola.

No olviden los cosecheros españoles que, si hubo un tiempo en que los aceites de oliva, de todo linaje, tenían seguro y lucrativo mercado á causa de sus múltiples é importantes aplicaciones, ora para el alumbrado público, ora para la jabonería, ora para la industria fabril, ora, en fin, como lubrificante de las máquinas, hoy todas ellas, ó han desaparecido para siempre, ó se han restringido de una manera notable, no quedando para los aceites de olivas otra salida que la alimentación del hombre. No hay, pues, que hacerse ilusiones: precisa elaborarlos con esmero, en cuyo caso encontrarán siempre, á poco que sacudamos nuestra proverbial apatía, mercado seguro y lucrativo.

Chile.

Importó en 1897 las cantidades siguientes:

 Kilos. Pesos.
De Italia1.091.240valorados en278.130
De Francia263.675»57.822
De Inglaterra158.850»35.780
De Alemania88.745»20.493
De España80.882»19.261
Totales.1.683.392 411.486

Con un valor medio de 0,244 pesos el kilo. El español alcanzó 0,237.

De las cinco naciones que el Centro de información consigna como abastecedoras del mercado chileno, España, como casi siempre sucede, ocupa el último lugar, tanto respecto á la cantidad exportada como al valor de la mercancía. Bueno es que se vayan enterando de todo esto nuestros cosecheros.

Colombia.

Panamá.—Desde 1.º de Enero á Diciembre de 1898:

Procedencia. Cantidades. Valores.
Italia 16.000 k. { 1.ª clase 150 frs. 100 k.
{ 2.ª » 80 » » »
Francia 4.500 » 180  » 80 » » »
España 3.500 » 190 pesetas.

Examinando los datos anteriores pudiera creerse, á primera vista, que nuestros aceites, una vez siquiera, habían superado en precio á los franceses é italianos; pero la ilusión se desvanece fijándose en que el pago es en pesetas, y por tanto, dado el nivel de los cambios, podría muy bien resultar á unos 70 ú 80 francos los 100 kilos. No habría holgado que el Centro de información nos hubiera dicho siquiera el precio medio del oro durante el año de referencia.

Hamburgo.

Esta importantísima plaza comercial alemana recibió durante el año 1897 4.075.200 kilos de aceites de olivas, representando un valor de 3.461.780 marcos[48].

Turquía Asiática aparece en primer término con una exportación para dicho punto de 2.147.000 kilos, cuyo valor se elevó á 1.387.690 marcos; es decir, que representa más del duplo del total importado. A continuación vienen Francia é Italia con 460.400 y 661.000 kilos respectivamente, valorados en 691.540 y 651.980 marcos.

España ocupa el quinto lugar con 133.100 kilos, valuados en 136.620 marcos.

Durante el cuatrienio de 1894 á 97 se importaron allí directamente de España las cantidades siguientes:

 Kilos.Valor. 
En 1894121.00099.420marcos.
En 1895164.020101.000»
En 1896  1.467.900998.130»
En 1897133.100136.620»

Desde luego podemos notar que el precio medio que alcanzó el kilo de aceite en Hamburgo fué de 1,50 marcos el francés, 0,98 el italiano, 0,70 el español y 0,60 el turco. Es decir, que nuestros aceites están ¡á la altura de los turcos! ¡Mediten los cosecheros españoles sobre este hecho! ¡Reflexionen el camino que nos falta que andar para conseguir que lleguen al valor de los italianos y, sobre todo, al de los franceses!

Y téngase en cuenta que la causa es debida, en primer término, á los viciosos é irracionales métodos de elaboración, disponiendo, cual disponemos, de climas, terrenos y castas de olivos tan excelentes ó mejores que Francia é Italia.

Austria-Hungría.

Escasa y á todas luces insignificante es nuestra exportación á Austria-Hungría.

Desde luego es nula en aceites finos embotellados, cuyo mercado acaparan Francia é Italia y algo Grecia. Sólo figuramos en el grupo de aceites de oliva no clarificado; y en 8.º lugar con una exportación de 202 Q. b.[49] valorado en 6.868 florines[50].

En cambio, para honra de nuestros cosecheros é industriales, no aparecemos en la lista de las naciones exportadoras de aceites de olivas mezclado con el de algodón, sésamo y otras semillas oleaginosas, cual acontece con Francia, Italia, Alemania y Suiza.

Bélgica.

Importación durante el año de 1898.—Insignificante es nuestra exportación á este país, ocupando el séptimo lugar con la cantidad de 3.738 kilos; cuando el total que recibiera de aceites comestibles se elevó á la respetable cifra de 2.927.412 kilos, de los cuales sólo Francia aparece exportando 2.205.505 kilos, valorados en 4.411.810 francos, ó sea á razón de 2 francos kilo.

A la cantidad total de aceites comestibles hay que añadir la respetable de 18.310.679 kilos de aceites no comestibles, valorados en 8.230.967 francos. España no figura entre los países exportadores á Bélgica de esta clase de aceites; en cambio, los Estados Unidos figuran con cerca de siete millones; los Países Bajos, con tres millones y medio; Inglaterra, con algo más de tres millones y medio; Francia, con más de dos millones y medio, y Alemania, con uno y medio próximamente.

Suiza.

Esta nación aparece importando las cantidades siguientes:

Aceites de oliva en barriles.—En el año 1897, 11.948 quintales, peso neto, valorados en 1.158.512 francos, ó sea á un precio medio de muy cerca de 97 liras el quintal.

Ocupa el primer lugar Italia con la respetable cifra de 8.280 quintales; sigue Francia con 3.326, ocupando España el penúltimo lugar con la cantidad de 18 quintales. Además, mientras el aceite francés alcanzó un precio de 134 francos el quintal, el nuestro sólo obtuvo el de 0,80.

Otros aceites comestibles en barriles.—De esta clase importó Suiza un total de 19.575 quintales, valorados en 1.272.375 francos. Puede decirse que casi es Francia la que provee el mercado suizo de este género de aceites con una cantidad de 18.469 quintales, valorados en francos 1.200.485; España sólo exportó siete quintales y Turquía Asiática tres.

Aceites comestibles en botellas y latas.—Ocupa el primer lugar Francia con 451 quintales, valorados en 54.120 francos, ó sea á razón de 122,3 francos el quintal. Sigue Italia con 44 quintales y Alemania y Austria con cantidades insignificantes. Respecto á España, brilla por su ausencia en este linaje de aceites embotellados, cuyo sólo hecho revela lo poco que nos preocupamos de la buena presentación de esta mercancía.

Desde el 1.º de Enero á 1.º de Octubre de 1898 importó la ciudad de Ginebra 9.489 quintales de aceite de olivas, repartido así:

Italia5.729
Francia3.384
España376
Total9.489

Como hecho corriente, nuestro país aparece en último lugar. El Centro de información no consigna los precios alcanzados; pero como si lo viéramos, será un término medio muy inferior á los de Francia é Italia.

En el año 1897 recibió Ginebra 12.201 quintales métricos:

De Italia8.333
De Francia3.526
De España18
Total11.877

Valorado en 1.188.932 francos, ó sea á 100, el quintal. Tampoco podemos saber el precio que lograría el aceite español por venir englobada aquella cifra. Estas deficiencias son muy de lamentar.

Francia.

El mercado más importante de nuestros aceites es en la vecina república, donde enviamos una cantidad más del doble de todas las demás naciones.

Y con efecto, en 1898 importó Francia;

De España12.098.400kilos.
De Italia4.675.500»
De Túnez3.920.600»
De Argelia1.462.100»
De otros países949.800»
Total23.106.400kilos.

Valorados en 12.480.167 francos, lo que representa un precio de 0,54 francos por kilo.

Este precio es ruinoso para el almazarero español, puesto que resulta la arroba vendida á 6,75 francos, después del adeudo de los derechos de aduanas, comisiones, fletes, etc., y sólo ha podido sostenerse merced á la elevación de los cambios. Además, como el dato del valor que alcanzaron los aceites viene englobado con los de Italia, Argelia, Túnez y otros países, siempre nos será grato suponer que después de los aceites italianos sería el español el que obtuviera mayor precio y que habrá que asignarle una medida más alta.

De cualquier modo, ésta tiene que resultar siempre baja en tanto no elaboremos caldos verdaderamente comestibles.

Distrito consular de Bayona.

Según los datos suministrados por el distrito consular de Bayona, esta plaza recibió de España durante el año 1896 las siguientes cantidades:

En botellas438kilos.
En latas3.660»
En barriles8.731»
En pellejos1.721»
Total14.550kilos.

Además de Portugal 393 kilos, casi todo en pellejos. Estos son los únicos datos que respecto á Bayona consigna el Centro de información, y es lástima guarde silencio acerca de los precios alcanzados.

Distrito consular de Burdeos.

De 1.º de Enero á 1.º de Noviembre de 1898.

Procedencias.Cantidades.Valores.
De Italia649.596kilos.376.765francos.
De España191.109»101.287»
De Portugal26.919»14.267»
De Argelia7.916»4.195»
De Túnez6.166»3.268»
Total881.706kilos.499.782francos.

Es coincidencia rara que el precio medio de los aceites en Burdeos sea de 0,53 francos el kilo para todas las procedencias y que sólo el italiano suba un poco más, alcanzando el de 0,58.

Distrito consular de Cette.

Desde 1.º de Enero á Noviembre de 1898.

Sólo se consignan los datos relativos á España, que exportó para dicho punto 66.237 kilos[51].

Distrito consular de Lyon.

De 1.º de Enero á Diciembre de 1898.

Procedencias. Cantidades.

Kilos.
Valores.

Francos.
De Francia
De España
De Italia
De Grecia
}Consumo.{ En Lyon
En St. Etienne
500.000
60.000
700.000
100.000

Una vez más hemos de repetir el poco ó ningún partido que puede sacarse de datos tan deficientes y englobados. De ello sólo deducimos: 1.º Que la cantidad de aceites (suponemos que de olivas) recibida en Lyón y en Saint Etienne fué de 560.000 kilos durante el año 1898, y que debieron ser finos y comestibles, dado el precio de 140 y 130 francos los 100 kilos, respectivamente, á que se vendieron.

Distrito consular de Marsella.

Durante los diez primeros meses de 1898.

Recibió Marsella en dicho tiempo la respetable suma de 14.621.682 kilos. A la cabeza figura España con una exportación total de 9.446.148 kilos; sigue Túnez, con 1.835.987; Italia, con 1.360.704; Argelia, con 1.125.582; Turquía, con 511.564; Grecia, con 301.267 y Portugal, Egipto, Inglaterra y otros países, con 40.430.

Respecto á España, hé aquí el detalle:

Aceites comestibles, 3.984.351. Inutilizados para la industria, 1.570.133. En depósito, 3.891.664. Total, 9.446.148 kilos. Puede notarse que mientras que los aceites italianos y los de Túnez, de 156.985 y de 1.828.019 kilos, respectivamente, sólo se inutilizaron para la industria 180 y 238 kilos; los españoles, de 5.554.484, se inutilizaron 1.570.133, y los turcos más de la mitad, al paso que los argelinos todos se destinaron para la comida.

Deduzcan nuestros cosecheros las consecuencias lógicas de los hechos anotados, y mediten si creen llegada la hora de elaborar con esmero, para que en Marsella nuestros aceites conquisten el puesto que les corresponde[52], no dejándonos arrebatar tan extenso mercado.

Distrito consular de París.

Lacónico, en verdad, aparece el consulado de París; todo lo que nos dice es que durante el año 1897 España exportó para dicha plaza mercantil 2.781.700 kilos de aceite, valorados en 1.558.000 francos, ó sea á 0,56 francos kilo, precio baratísimo que nos revela que nuestra exportación se ha podido sostener gracias á la elevación de los cambios.

De saludable enseñanza habría resultado si se nos hubiera dicho: 1.º Qué otras naciones y con qué cantidades concurren á la plaza de París. 2.º Qué aceites son allí preferidos. 3.º A cómo se pagan los más superiores. 4.º Qué defectos suelen ofrecer los nuestros. 5.º A qué género de envases se da la preferencia y, en suma, cuantos datos pudieran servir de norma á fabricantes y exportadores para asegurar y ampliar mercado de tal importancia.

Distrito de Argel, año de 1897.

Procedencias. Cantidades.

Kilos.
Valores.

Francos.
Francia64.48590.279
Grecia11.2248.418
España1.4151.061
Túnez9571
Italia2015
Inglaterra1212

Como puede verse, el aceite español alcanzó un precio de 0,75 francos el kilo.

Es chocante que mientras se notan tantas deficiencias en los datos suministrados por los cónsules al Centro de información, se detengan en consignar los 20 y 12 kilos de aceite que recibiera Argel durante el año 1897 de Italia é Inglaterra respectivamente.

Distrito consular de Orán.

De 1.º de Enero á Noviembre de 1898.

Procedencias. Cantidades.

Kilos.
Valores.

Francos.
España282.060197.442
Francia154.685154.685
Túnez6060
Córcega33
Totales436.808352.190

Resulta del cuadro anterior que nuestra exportación á Orán supera á la de todas las demás naciones juntas, que Italia no figura para nada, que la de Túnez es insignificante y que Francia es la única que nos hace la competencia.

Respecto al precio alcanzado, la cosa no resulta ya tan halagüeña y mucho menos teniendo en cuenta la coleta con que termina el cónsul de Orán.

Dice así:

«Los aceites que figuran como procedentes de Francia son, en su mayoría, tunecinos y griegos, y se vende como si fueran de Kabilia, de los cuales son similares.»

Pues bien, mientras nuestros aceites apenas alcanzaron un valor de 0,70 francos el kilo, los recibidos de Francia se pagaron á un franco.

Tánger.

El consulado de Tánger es tan lacónico, que por toda información se limita á consignar que procedentes de Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz se recibieron allí (no cita el año) 50 000 kilos de aceite. Ni una palabra relativa á los demás países exportadores, ni acerca del precio que alcanzaron nuestros aceites en aquella plaza, ni de los envases, ni de las clases preferidas, ni de lo que convendría hacer para la conservación y aumento de este mercado, ni nada, en fin, de cuanto puede interesar á nuestros cosecheros y extractores.

El Havre.

Por lo que toca á nuestro país, aún resulta más deficiente el distrito consular del Havre, limitándose á consignar que durante el año de 1898 se importaron allí 128.165 kilos para las jabonerías y 181.089 para otros usos, sin decirnos siquiera su procedencia, ni cuáles sean estos usos, ni el precio alcanzado, ni nada en definitiva de verdadero interés.

Inglaterra.

Durante el año 1897 importó el Reino Unido 15.440 toneladas de aceite, con un valor de 515.531 libras esterlinas.

Italia figura á la cabeza con 8.454 toneladas, representando un valor de libras 297.159; sigue Turquía europea con 2.974 toneladas, valoradas en 90.332 libras; la Turquía asiática con 1.956, precio 57.044 libras; Francia con 719 toneladas, valor 29.779 libras; Grecia con 812 toneladas, su precio 24.166 libras, y España con 236 toneladas, valor 7.634 libras; vienen luego Austria, Portugal, posesiones británicas, Marruecos y otros países, hasta completar las 15.440 toneladas.

Durante el quinquenio de 1893 á 97, importó España en Inglaterra las cantidades siguientes:

 1893 1894 1895 1896 1897
Toneladas6.8943771.0697.200236
Valores, libras240.86012.77834.500200.0187.634

En los once primeros meses de 1898 se importaron en Inglaterra 17.217 toneladas; valor, 580.606 libras.

El aceite francés es el más estimado en Inglaterra, logrando un precio de 79,34 libras la tonelada; el italiano se pagó á 35,15; el español, á 32,35; el de la Turquía europea, á 30,4, y el la Turquía asiática, á 29,5.

Canadá.

Montreal año de 1897.

Procedencia. Valores.

Dollars.
De Inglaterra336.798
De Francia26.652
De los Estados Unidos6.196
De Italia4.503

No se citan las cantidades de aceite á que corresponden estos valores; pero en cambio consigna que una gran parte del que va de Inglaterra es italiano, y la casi totalidad del que manda los Estados Unidos procede de España é Italia, que aquéllos mezclan con aceites de algodón. También dice que se reciben aceites de mesa en botellas de á litro, con etiquetas que señalan como origen Bruselas, Bélgica.

Noruega.

Bergen.—De 1.º de Enero á Octubre de 1898.

Procedencias. Cantidad.
España
Francia
Alemania
Inglaterra
Bélgica
Países Bajos
Dinamarca
—26.228

Valor medio: 58 ores kilogramo[53].

No es posible deducir lo correspondiente á España, por aparecer en una cifra todas las cantidades, ni menos averiguar la naturaleza de los aceites.

Egipto.

El distrito consular de Alejandría consigna una importación de aceites, en el año 1897, de 2.725.218 kilos, valorados en 1.881.826 francos. Los que alcanzaron mayor precio fueron los de Niza, Marsella y los de Bari, que se pagaron á 1,26 y 1,22 francos kilo respectivamente, y los más baratos é inferiores los de Turquía (Siria y Creta), que obtuvieron un precio de 0,65 francos el kilo.

España no figura entre las naciones exportadoras, ocupando el primer puesto Turquía con 2.313.291 kilos, á cuya nación sigue Italia con 209.336 kilos.

Distrito consular de Port-Said

Año de 1897.

Procedencias. Cantidades. Valores
en libras
egipcias.
Turquía94.3142.646.665
Austria26.852808.907
Italia19.676862.350
Grecia7.500225.890
Francia4.973255.080
Inglaterra1.66533.900
De otros países17755.220
Totales155.1574.887.012

Resulta á un precio medio de 0,032 libras egipcias; España no figura entre las naciones exportadoras para Port-Said.

DE LA NATURALEZA DE LOS ENVASES

Y DE SU CABIDA

Méjico.

Ni una palabra nos dice el Centro de información respecto á la naturaleza, forma y capacidad de los envases en que se reciben allí los aceites; olvido que guarda relación con la deficiencia ya anotada al tratar del comercio de estos líquidos con aquel país.

Argentina.

Buenos Aires.—Las clases extrafinas van en cajas de 12 botellas y también en latas de 1 á 2 kilos peso bruto, encerradas en cajones de madera de 40 kilos de peso. Los superiores también en latas de 2,5, 5 y 10 kilos de peso bruto, dentro de cajones de 45 á 50 kilos.

Los aceites ordinarios en vasijas de 10 kilos, así como también en cascos de madera; pero estos últimos envases ofrecen muchos inconvenientes, así que deberían proscribirse para los aceites comestibles.

Rosario de Santa Fe.

En cajas conteniendo:

12 latas de½ar.,ó sean 6 ar.nominales.
12 y 6 latas de¼»»»
24 »¼»»»
48 »»»»

Las que más circulan son las de 24 latas de ¼ arroba en bruto, siendo el efectivo de 1,900 kilos. Vacía pesa cada lata 0,300 kilos, ó sea un total llena de 2,200 kilos. A pesar de que la capacidad total de cada lata es de 2,065 litros, sólo contienen 1,780.

A este propósito dice el consulado con gran oportunidad:

«El espíritu de lucro ha introducido la práctica de disminuir el peso efectivo de cada unidad, conservando en las facturas y descripción el primitivo, que es solamente nominal, fiados en que los compradores por latas no han de comprobar su contenido, pagando el mismo precio ó con una rebaja que no corresponde á la merma.»

«Por esta razón, las expediciones para el puerto de Rosario de Santa Fe y parte de las provincias del Norte, Este y Oeste se hacen con condiciones y peso especiales, pues se compra y vende por arrobas nominales, variando el peso efectivo, según marca, de 40 á 46 kilos por cajón, facturado 6 arrobas.»

Las marcas francesas Plaignol y Puget usan el peso justo, como debiera ser siempre y como demanda la honradez y seriedad del comercio de buena fe.

Chile.

Las clases más finas se reciben en cajas de 12 botellas, y también en latas de 2 kilos colocadas dentro de cajones hasta el número de 20.

Los comestibles corrientes van en cajas que contienen:

12botellas de½litro.
24»¼»
48»»

ó bien en

4latas de11,5kilos.
8»5,75»
16»2,875»

Colombia.

Panamá.—El aceite que recibe de nuestro país, de Italia y de Francia va en latas llamadas estañones, de una, media, cuarto y octavo de arroba. El superior francés en botellas de diferentes tamaños.

Habría convenido algunos más detalles, sobre todo respecto á estos últimos envases.

Alemania.

Hamburgo.—Según se desprende de lo consignado por el Centro, limitóse el consulado de Hamburgo á decirnos que los aceites de Niza van en barricas de 300 kilos las clases inferiores, y las menos ordinarias en toneles de 50 y 150 kilos revestidos de paja para preservarlos del frío en invierno.

Ni una sola palabra respecto á los que recibe de Turquía, de Francia, de España, etc. Nosotros hemos visto las cajas de botellas en la casa Isnardi, de Niza, preparadas para su exportación al puerto de Hamburgo.

Austria.

Viena.—Dice el Centro de información: «En botellas, barriles y pellejos». Lacónico es, en verdad, el mencionado Centro. Con decir esto mismo de los demás países, su labor habría terminado pronto. De poco podrán servir tales datos, pero eso ¿qué importa?

Bélgica.

En vena de laconismo, al tratar de Bélgica, dice solo en barriles de 400 á 500 litros. ¡Enterados!

Suiza.

Ginebra.—En barriles (¿de qué tamaño?) y en latas de 10 kilos. ¡Adelante!

Basilea.—En barriles de 50, 100, 150 y 200 kilos.

Zurich.—Los aceites comestibles se reciben en toneles de 50, 100, 150, 200, 300 y 500 kilos. Desde 150 kilos arriba van incluidos los envases en el precio de los aceites, y los menores de 150 kilos sufren aumento de precio.

Berna.—En latas de 10 á 30 kilos y en toneles de 100, 150, 200 y 300 kilos.

¿Por ventura no recibe Suiza aceites embotellados y en latas? Es evidente, y así lo consigna en la primera parte de su trabajo el Centro de información.

Ahora esperábamos mayores detalles, pero nos hemos quedado con el deseo.

Francia.

Bayona.—Los envases más usados son los barriles de 50 á 110 litros; pellejos de 15 (?) á 50 y latas de 5 á 25.

Burdeos.—En grandes bocoyes, reforzados con fuertes cinchos de hierro, de 600 á 700 litros cabida; pero en la importante plaza de Burdeos ¿no se reciben más aceites que en barriles? Absurda sería tal suposición.

Cette.—Lo propio decimos respecto á Cette. El Centro de información sólo menciona el que se recibe en toneles de 650 kilos denominados demi-muids, y en barricas bordelesas de 150 á 200 kilos.

Lyon.—En barriles de 150 á 500 kilos, y pare usted de contar.

Marsella.—Barriles ó bocoyes de 500 á 600 kilos y de 160 á 200. Estos últimos son los más usados para los aceites que se destinan á la maquinaria.

Si siempre es de lamentar el laconismo, lo es mucho más tratándose del puerto de Marsella, en donde España ocupa el primer lugar como nación exportadora para dicho punto. ¿No cree el Centro que habría sido de saludable enseñanza decirnos algo respecto á la naturaleza y capacidad de los envases destinados á los aceites finos, y en caso de que los expidamos sólo en toneles y pellejos, advertir la conveniencia de imitar á Italia, por ejemplo, que, según nuestras noticias, los caldos finos los manda en latas y botellas?

París.—Bidones y cajas de lata de 50 kilos, y punto final.

Niza.—El aceite importado, si es en grandes cantidades, se efectúa en toneles cubiertos de salchichones de paja para amortiguar los golpes, y cuando son pequeñas cantidades se recibe en botellas.

Argelia.

Argel.—En pipas de 90, 128, 258 y 500 litros.

Orán.—Los procedentes de nuestro país van en pellejos, al paso que los de Francia se reciben en toneles y en latas.

Inglaterra.

Glasgow.—Se reciben en toneles de 4 á 5 quintales y el denominado Crean coting olive oil, procedente de Italia, en cajas, encerrando 10 latas de un galón de cabida, ó 2 de 5 galones, y también en barriles de 40 á 80 galones.

Manchester.—Los finos comestibles en botellas y cajas, forradas de paja, y el ordinario para la maquinaria en pipas.

Londres.—En la misma forma que en Manchester.

Newcastle.—El comestible, en frascos y botellas.

Canadá.

Montreal.—Italia lo envía directamente en latas de galón y medio de cabida.

El aceite italiano clarificado en Francia, en botellas de 0,50 á 1 litro. El francés en botellas también de ¼ á 1 litro y, por último, el de Italia clarificado en Inglaterra, en botellas de ¼ de litro.

Egipto.

Alejandría.—Recibe los aceites de Francia, ora en barriles de 125 kilos y mayores, ora en latas de 1, 1,5, 5 y 10 kilos. Italia los envía en análoga forma; en cuanto á los turcos, van en barriles de 100 y más kilos, en latas de 19 kilos, así como en botijos de barro ordinario de 25 kilos, rodeados de pleita.

El Cairo.—En toneles de 200 kilos.

Port-Said.—Los aceites finos de Francia é Italia llegan allí en latas de 1 á 2,5 kilos. Esta última nación también los manda en barricas de 100 kilos; Austria, Grecia y Siria, en toneles de 90 á 100 kilos.

Singapore.

El aceite que va á este punto llega en botellas de 1, 0,5 y 0,25 litros.

PRECIO DE VENTA DE LOS ACEITES

SEGÚN SU EMPLEO

Méjico.

El aceite en latas de 11 litros netos se paga á 5,50 pesos, al cambio de 30 por 100. Las dos latas de 10 libras cada una, á 5,05 pesos, al mismo cambio. En Diciembre de 1898 el cambio estaba al 50 por 100.

Argentina.

Buenos Aires.—Los 10 kilos netos, llevados á casa del consumidor, oscilaron en 1898 entre 9 y 17 pesos, cambio legal, sufriendo alguna baja desde 1.º del año corriente, en que se colocaron á 7 y 14 pesos, según clase.

Rosario de Santa Fe.—El cajón de 6 arrobas nominales, en ventas al por mayor, fué de 50 pesos moneda nacional, cotizándose el oro, á principios del año actual, á 210 por 100.

El precio de los aceites franceses fué de 30 pesos, de curso legal, por caja de 20 kilos.

Chile.

El precio de los aceites ofrece aquí muchas oscilaciones, en relación siempre con los que alcanza en Europa.

A principio del corriente año vendieron:

Pesos oro.
Aceite finonúm. 1 caja de 46kilos60
»núm. 2 » de 46»46
Idem corrientenúm. 3 » de 46»42
»núm. 3 » de 46»38
»núm. 4 » de 46»24
En ½ botella, las  12á4,75
En ¼ »24á5,50
En ⅛ »48á6,50
Fino en botella de un litro, las  12á17,50

Los aceites números 1, 2 y 3 en latas y los finos en botellas de un litro se destinan á la alimentación. Los señalados con el núm. 4 y los que se expenden en ½, ¼ y ⅛ de botella se destinan al alumbrado y otros usos.

Colombia.

Hé aquí los precios corrientes:

El aceite francés, á180francos los 100 kilos.
El italiano de 1.ª, á150»»
Idem de 2.ª, á80»»
El catalán, á85pesetas quintal.

Como puede verse, nos queda bastante que andar para conseguir los precios que alcanzan los franceses y los finos italianos.

Hamburgo.

Varían mucho, según sus calidades. El comestible de Niza suele pagarse, franco en muelle, á 150 francos los 100 kilos.

Los lubrificantes para maquinaria, á 80 francos.

Las cotizaciones en Diciembre de 1898 fueron:

Aceite de Messina87francos los 100 kilos.
Idem de Smirna75»»»
Idem de Málaga70»»»

Es decir, que nuestros aceites andaluces se cotizaron á menos precio que los de Smirna.

Bélgica.

Extra incoloro, á 2,50 francosbotella.
» » á 1,50»½»
Superfino, á 2»¼»

Suiza.

Ginebra.—De 140 á 180 francos los 100 kilos, según clase.

Basilea.—El aceite comestible adquiere un precio que varía, según calidades, desde 100, 110, 185 y 200 francos los 100 kilos.

Zurich.—Los aceites finísimos de Grasse, á 175 francos los 100 kilos; los de Bari, de 125 á 145; de oliva, á 125[54]; para usos industriales, á 81.

Berna.—Los 100 kilos en las estaciones ferroviarias suelen pagarse de 140 á 150 francos. Al por menor el precio aumenta en un 50 por 100, con lo cual se satisfacen derechos de aduanas y demás gastos generales.

Los exportadores franceses sirven los pedidos sin intermediarios. El kilo, franco de porte, lo hacen pagar de 2,25 á 2,50, siendo de cuenta del destinatario los gastos de aduana.

Francia.

Bayona.—El litro oscila entre 1,10, 1,70 y 2,25 francos según clase. Y el kilo entre 1,20 1,80, y 2,40 francos.

Burdeos.—Los de primera, á 2,70 francos litro, y á 2,40 los de segunda calidad.

Cette.—Al por menor, de 0,90 á 2 francos el litro. Al por mayor, de 80 á 120 francos los 100 kilos.

El aceite destinado á la maquinaria, de 60 á 65 francos los 100 kilos.

Lyon.—Los aceites comestibles, según clases y origen, oscilan entre 115 á 180 francos los 100 kilos, después de pagados portes y derechos de aduana. Hé aquí el detalle:

Los de Francia y costas de Génova, á 140 y 180 francos los 100 kilos, y de 125 á 145 los de Bari. Los de este último punto, marcas A AA, de 130 á 135 francos en la estación de Lyón, derechos pagados.

De 145 á 170 los de Génova en las mismas condiciones.

De 115 á 145 los de Túnez.

A 127 los españoles en la estación de Marsella, derechos pagados.

De 115 á 120 los argelinos.

De 90 á 110 francos los destinados á la industria, y

De 80 á 90 francos los destinados al engrase de máquinas.

Como puede notarse, nuestros aceites se pagan algo menos que los de Túnez y casi al precio de los argelinos, distando mucho de alcanzar el valor de los franceses é italianos. Estos hechos no han menester comentarios.

 

Marsella.

  Los 100 kilos
comprendidos los
derechos
de aduana.
Los 100 kilos
no incluyendo
los derechos
de aduana.
  El español:
Extrafino120 á 130 frs.»
Fino superior110 á 120 »»
Fino100 á 110 »»
Para máquinas é industria60 á 72 frs.
Bari extra140 á 150 frs.»
Idem superior130 á 140 »»
Idem fino120 á 130 »»
Sicilia110 á 120 »»
  Túnez comestible:
Sfax100 á 105 »»
Túnez90 á 100 »»
Para maquinaria é industria60 á 65 frs.
  Argelia comestible:
Corriente95 á 105 frs.»
  Grecia comestible:
Corriente75 á 85 frs.»
Para maquinaria é industria60 á 55 frs.

Niza.—Los elaborados en la localidad se venden de 130 á 150 francos los 100 kilos.

 

Importados.

Los de Toscana de140 á 150 frs.los 100 kilos.
Los de Bari de130 á 140 »»
Los de España de110 á 130 »»
Los de Túnez de100 á 110 »»

París.—El llamado de España, á 140 francos los 100 kilos, y el de Valencia, á 135.

Argelia.

Argel.—Durante la primera quincena de Diciembre de 1898 se cotizaron:

De Italia y Francia extrasuperior á110 frs. hectolitro.
De Italia y Francia bueno á.75 »»
»     fino á70 »»
»     común á60 »»

 

Orán.