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El amor, el dandysmo y la intriga cover

El amor, el dandysmo y la intriga

Chapter 46: SEGUNDA PARTE DANDYSMO
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About This Book

A narrator writing from an alpine retreat reconstructs his youth through episodic recollections that blend travel, political plotting, and personal misadventures. He recounts voyages along the coast and stays in provincial towns, secret assignments and conspiratorial encounters, and episodes that alternate swordplay, cunning tactics, and social maneuvering. Interwoven are moments of romantic entanglement and dandyish affectation, alongside reflective passages about disappointment and the waning of youthful ambition. The work reads as a loosely organized memoir of adventurous episodes and social observation rather than a single continuous narrative.

SEGUNDA PARTE
DANDYSMO

EN LA FRONTERA DEL TIROL

Como el enfermo que cambia de postura, me he trasladado a otro pueblo del mismo valle de los Grisones.

Es un pueblo en un alto, desde el cual se divisa un gran panorama de montes de Suiza y del Tirol. He ido al único hotel de la aldea, que tiene una espléndida terraza.

Estamos ahora en el momento más caliente del verano; el sol brilla de una manera implacable y el cielo se muestra uniformemente azul.

A la caída de la tarde salgo a pasear. El río murmura en el fondo del valle; se oye en los montes, entre los árboles, el cencerro de las vacas y el sonido romántico del cuerno de los pastores.

Por el camino no pasa casi nunca nadie; a veces me cruzo con algún hombre barbudo en un carro y, con frecuencia también, con un deshollinador vestido de negro, con un sombrero de copa encasquetado en la cabeza y una escalera en la espalda, que marcha montado en bicicleta.

Como el campo está seco, me siento sobre la hierba y contemplo estos prados con las anémonas y pulsatilas florecidas, de colores variados; los vilanos del diente de león y de las escabiosas, que se deshacen con el viento; los tomillos, las saxífragas, las siemprevivas y las pequeñas flores azules de los myosotis.

Cuando el sol se retira se siente en seguida frío, y vuelvo a mi cuarto del hotel.

No tengo nada que hacer, no tengo nada actual en qué pensar, y me dedico a seguir mis Memorias.