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Páginas. |
| I.—De la educación, principios y
ociosa juventud del caballero. |
5 |
| II.—Que trata de las amistades y
relaciones del caballero. |
12 |
| III.—Donde se verá el interesante
coloquio del caballero Tarsis con sus amigos. |
22 |
| IV.—Cuéntase la rigurosa desdicha
del caballero, seguida de sucesos increíbles. |
36 |
| V.—Siguen los prodigiosos
y disparatados fenómenos, hasta determinar lo que es final y
principio. |
49 |
| VI.—Donde verdaderamente empiezan
las verdaderas e inverosímiles andanzas del caballero encantado. |
57 |
| VII.—De la venida de don Gaytán
de Sepúlveda, con otros inauditos sucesos que verá el que leyere. |
70 |
| VIII.—Prodigiosa y familiar
conversación que tuvieron el caballero y la Madre desconocida. |
84 |
| IX.—Continúa el coloquio entre
Gil y la Encantadora. |
97 |
| X.—De la blanda vida pastoril,
pasa el caballero a vida más dura. |
108 |
| XI.—Donde brillan con toda claridad la ternura y
discreción de la hermosa Cintia. |
121 |
| XII.—Del conocimiento que hizo
Gil con el industrioso mercader Bartolo Cíbico. |
130 |
| XIII.—Prosiguiendo en su vaga
peregrinación, el encantado caballero va camino de Numancia. |
145 |
| XIV.—De la increíble presencia
del espíritu de Becerro en las gloriosas ruinas, y de sus hechos y
dichos. |
156 |
| XV.—De lo que vio el caballero
en el osario de Numancia. |
168 |
| XVI.—Refiérense nuevas aventuras
y desventuras del caballero peregrino. |
183 |
| XVII.—De las extraordinarias
visiones, y del feliz encuentro que tuvo el caballero en su retirada
de Calatañazor. |
199 |
| XVIII.—Refiérese lo que el
caballero vio y oyó en el mísero y olvidado lugar de Boñices. |
212 |
| XIX.—Donde se cuenta el terrible
encuentro del caballero con un desaforado gigante, y cómo luchó con
él y le dio muerte, con otros sucesos interesantes. |
230 |
| XX.—De cómo pasaron el caballero
y sus amigos de la esclavitud de los Gaitines a la no menos insolente
y dura de los Gaitones. |
245 |
| XXI.—Donde se verá cómo
principió el espantoso vía-crucis y horrendo calvario del caballero
sin ventura. |
258 |
| XXII.—Refiérense, con el
vía-crucis del caballero, las escenas de pobretería en el corral de
Pitarque. |
276 |
| XXIII.—De cómo las picantes aventuras se vuelven
dolientes y trágicas. |
293 |
| XXIV.—Allá van los peregrinos,
de tierra en tierra, de río en río. |
307 |
| XXV.—Cuéntase lo que le pasó
al caballero en la redoma de peces, con otros raros sucesos y
visiones. |
320 |
| XXVI.—Del encuentro que tuvo
Asur con otro aristócrata, y de lo que hablaron por señas previniendo
su desencanto. |
331 |
| XXVII.—Con el desencanto de Asur
terminan, por hoy, estas locas aventuras hispánicas. |
340 |