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El corazón juglar

Chapter 47: INDICE
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About This Book

A sequence of lyrical poems follows a wandering, minstrel-like voice across voyages, towns and convent spaces, using sea and liturgical imagery to shape its scenes. Encounters with a melancholy nun and assorted travelers provoke reflections on desire, purity, regret and the consolations of pity and prayer. The poet alternates romantic irony, tender confession and autobiographical reverie, moving between brief madrigals, travel vignettes and meditative monologues. Recurring themes include solitude, memory, spiritual yearning and the attempt to reconcile past misdeeds with a longing for peace.

Buenos Aires, Julio 1919.

 

 

 

 

PIGRICIA

NO es dolor, es un dulce cansancio. Yo he vivido
camina que camina por la llanura inmensa,
y tengo la fatiga que pide, en recompensa,
echarse sobre el polvo como un perro aterido.
No es dolor, no es hastío; es descoyuntamiento
que tenue y suavemente debilita mi aliento
y que a llorar me obliga sin saber yo por qué.
El cansancio del río que a la mar se avecina,
la pereza apacible de la luz vespertina,
la tristeza del nido que sin alas se ve.

Madrid, Octubre 1916.

 

 

 

LA CASTAÑERA

Madrid, 25 Enero 1919.

 

 

 

MAÑANA DE ENERO

En el Paseo del Prado.

Madrid, Enero 1919.

 

 

 

ALMA CIEGA

YO nada supe de Filosofía...
Anduve el mundo con el alma ciega.
Imaginóse el alma que veía,
y fué una mariposa en la bujía,
y fué una flor que al huracán se entrega.
Frente a toda ilusión abrió los brazos.
Junto a toda promesa de cariño,
de la veste carnal rompió los lazos
y se mostró desnuda como un niño.
Pasó cándida y triste por la vida;
en las rutas del mal, dejó sus huellas;
y algunas veces se quedó dormida
a la piadosa luz de las estrellas.
A tientas fué con ansia voluptuosa
de aspirar el perfume de la rosa,

y oir del ave el canto,
de la hoja el vuelo y de la fuente el llanto.
Siguió siempre las voces del destino;
y a cada instante, hambrienta de ilusiones,
detúvose en la orilla del camino
a oler el campo y a cantar canciones.
Vivió en su sombra azul, tranquila y buena;
mas presintió la claridad del día,
y recibió con voluntad serena
el placer fácil y la dócil pena...
Yo nada supe de filosofía.

Madrid, Diciembre 1918.

 

 

 

MI AMIGO EL POETA

YO tengo un amigo—¡parece mentira!—
que no me traiciona ni habla mal de mí.
Es también poeta; tiene voz y lira.
Hace ya tres años que lo conocí.
Fué en la primavera de mil novecientos
diez y seis. Yo andaba por un sitio agreste;
la tarde encendía magias y portentos
en el solitario Parque del Oeste.
Una banca humilde me invitó al descanso;
un fresco ramaje me dió sombra buena;
y oí, como en sueños, el ruido manso
que pone en olvido gloria, ambición, pena.
Me ví bajo un pino de tronco robusto,
que, entre la arboleda, noblemente erguido,

tendía sus ramas, sereno y augusto,
como un candelabro de jade bruñido.
Caía en las lomas verdicenicientas
la noche: un lucero brillaba en la cumbre;
y las guiñadoras luces de las ventas
brincaban como unos insectos de lumbre.
Perdido en la sombra quedaba algún rayo
de sol. Todo era misterio divino.
Y el pino cantaba, y el viento de Mayo
cantaba... Cantaban el viento y el pino.
Yo, rememorando mis viejas historias,
olvidé pesares que al pecho se clavan,
y las juveniles y dulces memorias,
como árbol y viento, cantaban, cantaban.
Desde entonces toda mi amistad consagro
en el bondadoso parque madrileño
al noble poeta que me hizo el milagro
de arrullar mi angustia y evocar mi ensueño.
¡Pino de olorosa y eterna frescura,
gracias por tus leves canciones suaves,
y por la caricia de tu fronda obscura
y por el angélico trinar de tus aves!
Tú, que mi punzante nostalgia mitigas;
tú, que me recuerdas las frondas amigas
del jardín remoto de mi amor primero;
tú, que mi cansada soledad abrigas:
cuando ya no queden ni huellas de enero
y el campo se cubra de flores y espigas,
¡tiéndeme tus ramas, árbol extranjero,
para que a tu sombra duerman mis fatigas!

Madrid, Febrero 1919.

 

 

 

 

DONES

Madrid, Febrero 8-1919.

 

 

 

IGNORANCIA

POR entre los días ásperos y graves
que del misterioso destino recibes,
se deslizan horas alegres y suaves:
tú, como un sonámbulo, las gozas, las vives,
pero no lo sabes.
Una canción leve suena en tu camino;
la sombra de un ángel visita tu casa;
tu vaso se colma de lúcido vino...
Oyes, sueñas, bebes... Y todo no es sino
la dicha que pasa.
Entonces comprendes: te engañó la vida;
en lugar del triunfo te dió la derrota.
Mas como las cumbres, la ventura ida
parece más bella, más azul y erguida
cuanto más remota.
—¡Fuí feliz!—exclamas—y no me detuve
a escuchar el canto de la primavera.
El vino de ensueño que en el vaso tuve,
apuré de un sorbo. Dejé ir al querube
sin decirle: ¡espera!
En el gris camino no quedó ni un eco.
Sin vino y sin ángel, prosigues el drama.
Tu casa está sola; tu vaso está seco.
¡Sufre en paz; que, a veces, sobre el árbol hueco
da flor una rama!

Madrid, Mayo 1919.

 

 

 

CREPUSCULO DE MAYO

Madrid, Mayo de 1919.

 

 

 

EL COFRE VACIO

 

 

INDICE

 Páginas.
Lámina antigua7
Sor Melancolía11
I.Frente a Cádiz15
II.Entretenimiento romántico17
III.Casto ruego19
IV.Insinuación21
V.Primera divagación23
VI.Madrigal religioso25
VII.Luna nueva27
VIII.Autobiografía lírica29
IX.Saludo matinal33
X.Segunda divagación35
XI.Adivinaciones39
XII.Tercera divagación45
XIII.Galantería47
XIV.La última mañana49
A una criolla51
Al pasar55
Del azul al gris59
A un rincón madrileño65
El beso de la sombra71
La visita del éxtasis75
El dolor cansado79
Vespertina83
Cuadro de género87
Un viaje audaz93
En Castilla99
Los tres ruegos103
Noche vagabunda107
El cementerio111
Alborada115
El símil119
La ofrenda123
Del combate interior127
Semblanza131
La cita135
Pigricia139
La castañera143
Mañana de Enero147
Alma ciega151
Mi amigo el poeta155
Dones161
Ignorancia165
Crepúsculo de Mayo169
El cofre vacío173