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El Estudiante de Salamanca and Other Selections

Chapter 24: PARTE CUARTA
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About This Book

A curated selection presents lyrical and narrative Romantic poems by José de Espronceda, led by a long, dramatic poem that interweaves passion, transgression, and supernatural consequence with several shorter pieces that oscillate between defiant energy and introspective melancholy. An introductory biographical essay and discussions of versification frame the poems, while notes, bibliography, and a vocabulary support classroom reading. The edition highlights the poet's range of meters and rhetorical devices, emphasizing the emotional intensity, formal variety, and recurring motifs of rebellion, wanderlust, and social marginality across the selections.











PERSONAS

D. FÉLIX DE MONTEMAR
D. DIEGO DE PASTRANA
SEIS JUGADORES

ESCENA I

JUGADOR PRIMERO

JUGADOR SEGUNDO

¿Qué carta vino?

JUGADOR PRIMERO

La sota.

JUGADOR SEGUNDO

Pues por poco se alborota.

JUGADOR PRIMERO

Un caudal llevo perdido.

¡Voto a Cristo!

JUGADOR SEGUNDO

JUGADOR PRIMERO

No hay suerte como la mía.

JUGADOR SEGUNDO

¿Y como cuánto perdéis?

JUGADOR PRIMERO

Mil escudos y el dinero

Que Don Félix me entregó.

JUGADOR SEGUNDO

¿Dónde anda?

JUGADOR PRIMERO

JUGADOR TERCERO

Envido.

JUGADOR PRIMERO

Quiero.

ESCENA II

JUGADOR PRIMERO (al que entra)

D. FÉLIX

¿Perdisteis?

JUGADOR PRIMERO

El dinero que me disteis

Y esta bolsa pecadora.

JUGADOR SEGUNDO

D. FÉLIX (con desdén)

JUGADOR TERCERO

Alta ponéis la tarifa.

D. FÉLIX (con altivez)

JUGADOR CUARTO (aparte)

¿Y hay quien sufra tal afrenta?

D. FÉLIX

JUGADOR PRIMERO

Por el motivo lo siento.

JUGADOR TERCERO

¡El as! ¡el as! aquí está.

JUGADOR PRIMERO

Ya ganó.

D. FÉLIX

JUGADOR TERCERO

¿En un golpe?

JUGADOR PRIMERO (a Don Félix)

Los perdéis.

D. FÉLIX

Perdida tengo yo el alma,

Y no me importa un ardite.

JUGADOR TERCERO

Tirad.

D. FÉLIX

JUGADOR TERCERO

Tirad pronto.

D. FÉLIX

JUGADOR TERCERO

¿En cien onzas?

D. FÉLIX

¿Qué dudáis?

JUGADOR PRIMERO (tomando el retrato)

¡Hermosa mujer!

JUGADOR CUARTO

No es caro.

D. FÉLIX

¿Queréis pararlas?

JUGADOR TERCERO

Las paro.

Más ganaré.

D. FÉLIX

JUGADOR PRIMERO (mirando el retrato)

Si esta imagen respirara....

D. FÉLIX

A estar aquí, la jugara

A ella, al retrato y a mí.

JUGADOR TERCERO

Vengan los dados.

D. FÉLIX

Tirad.

JUGADOR SEGUNDO

JUGADOR CUARTO

En contra van apostados.

JUGADOR QUINTO

Cincuenta más. Esperad,

No tiréis.

JUGADOR SEGUNDO

Van los cincuenta.

JUGADOR PRIMERO

Yo, sin blanca, a Dios le ruego

Por Don Félix.

JUGADOR QUINTO

JUGADOR TERCERO

¿Tiro?

D. FÉLIX

Tirad con sesenta

De a caballo.

(Todos se agrupan con ansiedad al rededor de la mesa. El tercer jugador tira los dados.)

JUGADOR CUARTO

¿Qué ha salido?

JUGADOR SEGUNDO

¡Mil demonios, que a los dos

Nos lleven!

D. FÉLIX (con calma al primero)

JUGADOR TERCERO

D. FÉLIX

¿Cuánto dierais por la dama?

JUGADOR TERCERO

D. FÉLIX

No la quiero.

Mirad si me dais dinero,

Y os la lleváis.

JUGADOR TERCERO

D. FÉLIX

Eso a vos no importa nada.

¿Queréis la dama? Os la vendo.

JUGADOR TERCERO

Yo de pinturas no entiendo.

D. FÉLIX (con cólera)

JUGADOR TERCERO

De la pintura hablé yo.

TODOS

Vamos, paz; no haya pendencia.

D. FÉLIX (sosegado)

JUGADOR TERCERO

Van tirados.

D. FÉLIX

A otra suerte de esos dados;

Y el diablo les prenda fuego.

ESCENA III

D. FÉLIX

D. DIEGO

Bien, Don Félix, cuadra en vos

Esa insolencia importuna.

D. FÉLIX (al tercer jugador sin hacer caso de Don Diego)

JUGADOR TERCERO

Sí. La fortuna

Se trocó; tiro y van dos. (Vuelven a tirar.)

D. FÉLIX

D. DIEGO

A solas hablar querría.

D. FÉLIX

D. DIEGO (desembozándose con ira)

Don Félix, ¿no conocéis

A Don Diego de Pastrana?

D. FÉLIX

A vos no, mas sí a una hermana

Que imagino que tenéis.

D. DIEGO

D. FÉLIX

Téngala Dios en su gloria.

D. DIEGO

Pienso que sabéis su historia,

Y quién fué quien la mató.

D. FÉLIX (con sarcasmo)

¡Quizá alguna calentura!

D. DIEGO

D. FÉLIX

D. DIEGO

(Tira de la espada; todos los jugadores se interponen.)

TODOS

Fuera de aquí

A armar quimera.

D. FÉLIX (con calma levantándose)

D. DIEGO (con furor reconcentrado y con la espada desnuda)

D. FÉLIX

D. DIEGO

D. FÉLIX

D. DIEGO

¡Mal caballero!...

D. FÉLIX

D. DIEGO

¿Estáis pronto?

D. FÉLIX

Están contados.

Vamos andando.

D. DIEGO (con voz solemne)

¿Os reís?

Pensad que a morir venís.

D. FÉLIX (sale tras de él, embolsándose el dinero con indiferencia)

Son mil trescientos ducados.

ESCENA IV

LOS JUGADORES

JUGADOR PRIMERO

JUGADOR SEGUNDO

JUGADOR TERCERO

¿Quién sabe? acaso la suerte....

JUGADOR CUARTO

Me alegraré que lo mate.

PARTE CUARTA

Salió, en fin, de aquel estado, para caer en el
dolor más sombrío, en la más desalentada desesperación
y en la mayor amargura y desconsuelo
que pueden apoderarse de este pobre corazón
humano, que tan positivamente choca y se quebranta
con los males, como con vaguedad aspira
en algunos momentos, casi siempre sin conseguirlo,
a tocar los bienes ligeramente y de pasada.—"La
protección de un sastre," novela original
por D. MIGUEL DE LOS SANTOS ÁLVAREZ

SPIRITUS QUIDEM PROMPTUS EST; CARO
VERO INFIRMA.—S. MARCOS, "Evangelio"
















D. FÉLIX

D. FÉLIX