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El sí de las niñas

Chapter 28: ESCENA XV.
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About This Book

Un tutor de edad avanzada decide desposar a su joven pupila, pero ella prefiere a un pretendiente más acorde a su afecto; mediante equívocos, intervenciones de parientes y criados, y escenas satíricas, la obra critica los matrimonios concertados y la hipocresía social. Presenta confrontaciones entre interés económico, vanidad familiar y voluntad personal, defendiendo el valor de la razón, el consentimiento y el cariño en el matrimonio. Compuesta como comedia en tres actos con ritmo ágil y diálogo agudo, combina humor y apelaciones morales para cuestionar costumbres sociales.

ESCENA XV.

SIMON, (Sale por la puerta del foro.) DOÑA FRANCISCA.

D.ª Fca.

Yo pensé que estaban ustedes acostados.

Simon.

El amo ya habrá hecho esa diligencia, pero yo todavía no sé en donde he de tender el rancho... Y buen sueño que tengo.

D.ª Fca.

¿Qué gente nueva ha llegado ahora?

Simon.

Nadie. Son unos que estaban ahí, y se han ido.

D.ª Fca.

¿Los arrieros?

Simon.

No señora. Un oficial y un criado suyo, que parece que se van á Zaragoza.

D.ª Fca.

¿Quiénes dice usted que son?

Simon.

Un teniente coronel y su asistente.

D.ª Fca.

¿Y estaban aquí?

Simon.

Sí, señora, ahí en ese cuarto.

D.ª Fca.

No los he visto.

Simon.

Parece que llegaron esta tarde y... A la cuenta habrán despachado ya la comision que traían. Con que se han ido... Buenas noches, señorita. (Vase al cuarto de D. Diego.)

ESCENA XVI.

RITA, DOÑA FRANCISCA.

D.ª Fca.

¡Dios mio de mi alma! ¿Qué es esto?... No puedo sostenerme... ¡Desdichada!

(Siéntase en una silla inmediata á la mesa.)

Rita.

Señorita, yo vengo muerta. (Saca la jaula del tordo y la deja encima de la mesa, abre la puerta del cuarto de D. Cárlos y vuelve.)

D.ª Fca.

¡Ay que es cierto!... ¿Tú lo sabes tambien?

Rita.

Deje usted, que todavía no creo lo que he visto... Aquí no hay nadie... Ni maletas, ni ropa, ni... ¿Pero cómo podia engañarme? Si yo misma los he visto salir.

D.ª Fca.

¿Y eran ellos?

Rita.

Sí, señora. Los dos.

D.ª Fca.

¿Pero se han ido fuera de la ciudad?

Rita.

Si no los he perdido de vista hasta que salieron por la puerta de Mártires... Como está un paso de aquí.

D.ª Fca.

¿Y es ese el camino de Aragon?

Rita.

Ese es.

D.ª Fca.

¡Indigno!... ¡Hombre indigno!

Rita.

Señorita.

D.ª Fca.

¿En qué te ha ofendido esta infeliz?

Rita.

Yo estoy temblando toda... Pero... si es incomprensible... Si no alcanzo á discurrir qué motivos ha podido haber para esta novedad.

D.ª Fca.

¿Pues no le quise mas que á mi vida? ¿No me ha visto loca de amor?

Rita.

No sé qué decir al considerar una accion tan infame.

D.ª Fca.

¿Qué has de decir? Que no me ha querido nunca ni es hombre de bien... ¿Y vino para esto? ¿Para engañarme, para abandonarme así?

(Levántanse, y Rita la sostiene.)

Rita.

Pensar que su venida fué con otro designio, no me parece natural... Celos... ¿Por qué ha de tener celos?... Y aun eso mismo debiera enamorarle mas... Él no es cobarde, y no hay que decir que habrá tenido miedo de su competidor.

D.ª Fca.

Te cansas en vano... Dí que es un pérfido, dí que es un monstruo de crueldad, y todo lo has dicho.

Rita.

Vamos de aquí que puede venir alguien y...

D.ª Fca.

Sí, vámonos... Vamos á llorar... ¡Y en qué situacion me deja! Pero ¿ves qué malvado?

Rita.

Sí, señora, ya lo conozco.

D.ª Fca.

¡Qué bien supo fingir!... ¿Y con quién? Conmigo... ¿Pues yo merecí ser engañada tan alevosamente?... ¿Mereció mi cariño este galardon?... ¡Dios de mi vida! ¿Cuál es mi delito, cuál es?

(Rita coge la luz, y se van entrambas al cuarto de Doña Francisca.)