WeRead Powered by ReaderPub
En las orillas del Sar cover

En las orillas del Sar

Chapter 41: ¡VOLVED!
Open in WeRead

Explore more books like this:

About This Book

A compact poetic collection of intimate, elegiac lyrics that blend personal sorrow, maternal tenderness, and longing for homeland. The poems juxtapose pastoral and riverine imagery with urban melancholy, giving voice to social hardships, memory, and spiritual resignation. Language relies on folk cadences and musical rhythms while experimenting with concise, fervent stanzaic forms, producing a tone both plaintive and dignified. Occasional prefatory material frames the poet’s life and reception, but the core remains concentrated on mortality, solitude, cultural belonging, and the expressive duties of poetry.

¡VOLVED!

I

Bien sabe Dios que siempre me arrancan tristes lágrimas

Aquellos que nos dejan,

Pero aún más me lastiman y me llenan de luto

Los que á volver se niegan.

¡Partid, y Dios os guíe!... pobres desheredados,

Para quienes no hay sitio en la hostigada patria;

Partid llenos de aliento en pos de otro horizonte,

Pero... volved más tarde al viejo hogar que os llama.

Jamás del extranjero el pobre cuerpo inerte,

Como en la propia tierra en la ajena descansa.

II

Volved, que os aseguro

Que al pie de cada arroyo y cada fuente

De linfa transparente,

Donde se reflejó vuestro semblante,

Y en cada viejo muro

Que os prestó sombra cuando niños erais

Y jugabais inquietos,

Y que escuchó más tarde los secretos

Del que ya adolescente

Ó mozo enamorado,

En el soto, en el monte y en el prado,

Dondequiera que un día

Os guió el pie ligero...,

Yo os lo digo y os juro

Que hay genios misteriosos

Que os llaman tan sentidos y amorosos

Y con tan hondo y dolorido acento,

Que hacen más triste el suspirar del viento,

Cuando en las noches del invierno duro

De vuestro hogar que entristeció el ausente,

Discurren por los ámbitos medrosos,

Y en las eras sollozan silenciosos,

Y van del monte al río

Llenos de luto y siempre murmurando:

«¡Partieron!... ¿Hasta cuándo?

¡Qué soledad! ¿No volverán, Dios mío?»

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Tornó la golondrina al viejo nido

Y al ver los muros y el hogar desierto,

Preguntóle á la brisa:—¿Es que se han muerto?—

Y ella en silencio respondió:—¡Se han ido

Como el barco perdido

Que para siempre ha abandonado el puerto!