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En las orillas del Sar

Chapter 53: * * *
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About This Book

A compact poetic collection of intimate, elegiac lyrics that blend personal sorrow, maternal tenderness, and longing for homeland. The poems juxtapose pastoral and riverine imagery with urban melancholy, giving voice to social hardships, memory, and spiritual resignation. Language relies on folk cadences and musical rhythms while experimenting with concise, fervent stanzaic forms, producing a tone both plaintive and dignified. Occasional prefatory material frames the poet’s life and reception, but the core remains concentrated on mortality, solitude, cultural belonging, and the expressive duties of poetry.

* * *

En el alma llevaba un pensamiento,

Una duda, un pesar,

Tan grandes como el ancho firmamento,

Tan hondos como el mar.

De su alma en lo más árido y profundo

Fresca brotó de súbito una rosa,

Como brota una fuente en el desierto,

Ó un lirio entre las grietas de una roca.

***

Cuando en las nubes hay tormenta

Suele también haberla en su pecho;

Mas nunca hay calma en él, aun cuando

La calma reine en tierra y cielo;

Porque es entonces cuando, torvos,

Cual nunca riñen sus pensamientos.

***

Desbórdanse los ríos si engrosan su corriente

Los múltiples arroyos que de los montes bajan,

Y cuando de las penas el caudal abundoso

Se aumenta con los males perennes y las ansias,

¿Cómo contener, cómo, en el labio la queja?

¿Cómo no desbordarse la cólera en el alma?

***

Busca y anhela el sosiego...

Mas... ¿quién le sosegará?

Con lo que sueña despierto

Dormido vuelve á soñar.

Que hoy, como ayer y mañana,

Cual hoy en su eterno afán,

De hallar el bien que ambiciona

—Cuando solo encuentra el mal—

Siempre á soñar condenado

Nunca puede sosegar.

***

¡Aturde la confusa gritería

Que se levanta entre la turba inmensa!

Ya no saben qué quieren ni qué piden;

Mas, embriagados de soberbia, buscan

Un ídolo ó una víctima á quien hieran.

Brutales son sus iras,

Y aún quizás más brutales sus amores;

No provoquéis al monstruo de cien brazos,

Como la ciega tempestad terrible,

Ya ardiente os ame ó fríamente os odie.

***

Cuando sopla el Norte duro

Y arde en el hogar el fuego,

Y ellos pasan por mi puerta

Flacos, desnudos y hambrientos,

El frío hiela mi espíritu,

Como debe helar su cuerpo,

Y mi corazón se queda,

Al verles ir sin consuelo,

Cual ellos, opreso y triste,

Desconsolado cual ellos.

Era niño y ya perdiera

La costumbre de llorar;

La miseria seca el alma

Y los ojos además:

Era niño y parecía

Por sus hechos viejo ya.

Experiencia del mendigo,

Eres precoz como el mal,

Implacable como el odio,

Dura como la verdad.

***

De la vida entre el múltiple conjunto de los seres,

No, no busquéis la imagen de la eterna belleza,

Ni en el contento y harto seno de los placeres,

Ni del dolor acerbo en la dura aspereza.

Ya es átomo impalpable ó inmensidad que asombra,

Aspiración celeste, revelación callada;

La comprende el espíritu y el labio no la nombra,

Y en sus hondos abismos la mente se anonada.