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España y América

Chapter 31: I
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About This Book

This collection of historical and literary essays seeks to renew cultural and scholarly ties between Spain and its former American territories by surveying the discovery of the Americas, the roles of monarchs and notable actors, and the commemorations that marked the discovery’s quadricentennial. Combining conference lectures and periodical writings, the work evaluates documentary evidence, critiques contemporary celebrations and publications, and offers concise, erudite investigations intended to clarify contested questions in Americanist historiography.

COLÓN
EN LAS PUBLICACIONES ITALIANAS DEL CENTENARIO

I

No era posible, en modo alguno, que la patria del descubridor del Nuevo Mundo dejara de asociarse á la celebración del cuarto Centenario del incomparable descubrimiento. Y, en honor de la verdad sea dicho, no sólo la ciudad de Génova, cuna del gran navegante, sino Italia entera así lo comprendieron por fortuna desde el primer instante.

Dejando á un lado fiestas, congresos, exposiciones y otros actos semejantes—inferiores, dicho sea de paso, á los celebrados en España,—justo es reconocer que, en lo tocante á estudios y publicaciones históricas y bibliográficas, las italianas, ya en calidad, ya en número, han rivalizado dignamente con las españolas.

Entre unas y otras media, sin embargo, la capital diferencia de que las italianas se refieren principalmente á la personalidad de Colón, mientras que las españolas, aun aquellas que estudian con preferencia la participación de nuestra patria en el descubrimiento, no prescinden jamás, cualesquiera que sean los juicios emitidos, del descubridor y primer Almirante de las Indias.

Así se explica que entre nosotros no haya habido un solo escritor, que sepamos, que osase calificar dicho descubrimiento de empresa absolutamente española, mientras que el exclusivismo italianista ha llegado á decir en más de un escrito que «la scoperta dell’America e gloria tutta italiana

Mucha parte de las publicaciones que en Italia han visto la luz pública se refieren á cuestiones particulares, en especial la del lugar de nacimiento de Colón, que, con ser materia tan clara y tan sabida, con motivo del Centenario, ha sido renovada con grandes bríos, pero sin materiales ni argumentos de verdadera novedad y alcance, y de la cual Génova ha salido, como no podía menos de salir, vencedora de las pretendidas patrias colombinas.

Pasando de los trabajos relativos á cuestiones particulares, á los de carácter general, esto es, referentes á la vida ó la empresa de Colón, diremos que, de éstos, solamente el del doctísimo escritor italiano Cesare De Lollis, que se intitula Cristoforo Colombo nella storia e nella leggenda, es obra de originales y positivos merecimientos.

El Cristoforo Colombo de Ciamberini, no es, en suma, sino humilde trasunto de nuestro Navarrete, al que sigue constantemente, sin tener en cuenta ni los trabajos de Harrise, ni los demás que desde Navarrete acá han proseguido y ampliado las doctas investigaciones del sabio español. L’Opera scientifica de Cristoforo Colombo, de Luigi Hugues, está sacada en su mayor parte de los escritos de Humboldt. Y las biografías de Colón, de Tarducci y de Bellío, sobre todo la primera, como su autor confiesa, se fundan, por lo común, en el Cristophe Colomb del Conde Roselly de Lorgues, traducido en 1857 al italiano por el Conde Tullio Dandollo y reimpreso en Milán en el año 1891.

Como se ve, el Cristóbal Colón preferido en Italia, al tiempo del Centenario, es el Cristóbal Colón del Conde francés, que ha tomado sobre sí la empresa de canonizar al descubridor del Nuevo Mundo, al par que la de denigrar á los españoles.

La índole novelesca de esta obra, el fuego religioso que la enciende y el entusiasmo colombino de su autor, debían ser tan del gusto de los italianos como de los franceses, y aun de los españoles, á pesar del constante antiespañolismo que guía la pluma del escritor francés.

Bien puede decirse que, al menos en las naciones latinas, el Cristóbal Colón del Conde Roselly de Lorgues es el que prevalece aun hoy día. Es cierto que en España ha encontrado contradictores, pero pocos, y aun éstos contagiados á veces, aunque en sentido opuesto, de las exageraciones del Conde francés, esto es, tocados de exagerado españolismo.

En Francia, fuera de la excelente obra de Gaffarel, las nuevas que han salido á luz con motivo del Centenario, tales como el Christophe Colomb, de A. Rastoul, pertenecen á la escuela de Roselly de Lorgues. La causa de este favor en la República vecina es de índole esencialmente religiosa. Decláralo así, sinceramente, escritor tan distinguido como Lécoy de la Marche. Durante mucho tiempo—escribía—escritores protestantes, Robertson, Irving, Humboldt, han monopolizado la biografía de Colón. En sus escritos llegan, á lo sumo, á comprender al marino y al civilizador; nunca el espíritu católico que impulsaba al célebre navegante á playas desconocidas, que es precisamente lo que ha tenido la fortuna de conocer y de revelar al mundo en sus escritos Roselly de Lorgues.

Pero Lécoy de la Marche, como todos los que así piensan, aun en España, desconocen, por lo visto, que siglos antes que naciera el postulante de la canonización de Colón ya un teólogo español, historiador de las Indias, Fray Bartolomé de las Casas, consideraba el descubrimiento del Nuevo Mundo como obra maravillosa de Dios, y que, para este efecto, parece haber la Providencia divina elegido al Almirante que las descubrió, al que llama á boca llena, como más tarde Roselly de Lorgues, Ministro de Dios y Apóstol primero de las Indias.

Además, ¿quién que compare los escritos de las Casas con los de Roselly de Lorgues, no observará, desde luego, que el fraile sevillano escribió siempre movido de la pasión religiosa que le lleva, en ocasiones, á intransigencias, exageraciones é injusticias semejantes á las de su discípulo francés en nuestros días?

Viniendo ahora á la biografía de Colón, de Cesare de Lollis, que citamos arriba, debemos decir que su erudito autor, apartándose en mucho de los biógrafos anteriores, allegando los mejores y más nuevos materiales, coordinándolos con discreción y arte en dos volúmenes bien meditados y bien escritos, ha enaltecido las letras italianas con la más docta y artística de las biografías colombinas que han visto la luz con motivo del Centenario.

El lugar del nacimiento de Colón, su familia, su juventud, en suma, la parte italiana del descubridor del Nuevo Mundo, ilustrada está en la obra de Lollis con gran erudición y á la luz de la crítica más circunspecta. Cabe decir otro tanto de los viajes de Colón, sobre todo el primero y principal, el del descubrimiento de América, que poco ó nada dejan de desear en la obra que examinamos.

Más informado y más prudente que los anteriores biógrafos, Lollis hace por lo común justicia á los españoles, y es el primero de los italianos en declarar, de acuerdo con los escritos de Fernández Duro, que Martín Alonso Pinzón agevolò (á Colón) tutti i mezzi dell’impresa. Solamente con Bobadilla se muestra algún tanto severo, cuando escribe que Colón grande sarebbe ad ogni costo apparso alla storia dell’umanità, pero que simpatico, profundamente simpatico, lo resero le catene del Bobadilla.

Pero en lo que Lollis se diferencia más capitalmente de los otros biógrafos de Colón, no ya italianos, sino de las demás naciones, es en lo que concierne á la originalidad científica de los proyectos colombinos, que Lollis considera como simple ejecución de las doctrinas de otro italiano insigne, esto es, Toscanelli.

La idea no es nueva: pertenece al Marqués d’Avezac, quien, diez años antes, en 1871, en el Congreso geográfico de Amberes, la expuso con entera decisión y entusiasmo, diciendo que Toscanelli fué el iniciador del Descubrimiento de América y Colón el ejecutor del pensamiento de su compatriota, el sabio florentino. Tal especie, desatendida, cuando no contradicha, en otras naciones, podía ser bien recibida en la italiana, puesto que si con ella se mermaba la gloria de un gran italiano, se acrecentaba la de otro; el descubrimiento de América seguía siendo italiano como antes, é Italia salía gananciosa con un hijo ilustre más, hasta entonces tenido en menos.

Así se explica que los italianos hayan tenido tanto empeño en sublimar la figura de Toscanelli, como algunos españoles en levantar y engrandecer la de los Pinzones, señaladamente la de Martín Alonso. Lo extraño del caso es que en Italia como en España se haya escogido igualmente para una y otra empresa, y como ocasión más adecuada, la celebración del Centenario colombino.

Cesare de Lollis, primero en el artículo que publicó en la Nuova Antologia, intitulado La mente e l’opera di Cristoforo Colombo, y después en la obra que examinamos, se muestra del mismo modo Toscanellista ardiente y convencido. Y de la misma manera, otros escritores italianos, por ejemplo, Bellío en su Cristoforo Colombo, y Gustavo Uzielli en el libro Paolo dal Pozzo Toscanelli iniziatore della scoperta dell’America, que volveremos á examinar más adelante. En todas estas obras se llega á la misma conclusión, á saber: que el descubrimiento del Nuevo Mundo es gloria tutta italiana, debida á la inteligencia de dos italianos: l’una, quella del Toscanelli, fornì gli argomenti scientifici e l’impulso; l’altra, quella di Colombo, colla sua arditezza, diede effetto al disegno

No he de entrar aquí en el examen de la teoría Toscanellista, sobre la cual he dicho lo que sentía en el primero de los trabajos que comprende este libro, y que requería, no otro, sino varios para ventilar una por una las cuestiones que encierra. Basta á mi objeto señalar únicamente esta tendencia de los estudios colombinos en las publicaciones del Centenario en Italia.

II

De propósito he dejado para la última la primera en importancia de todas estas publicaciones italianas, es á saber: la «Raccolta di documenti e studi pubblicati dalla R. Commisione colombiana pel quarto centenario dalla scoperta dell’America

En 1888, Paolo Boselli, Ministro de Instrucción pública de Italia, eco de la aspiración general del país, que deseaba tributar al gran descubridor un homenaje digno de su gloria, prefirió, á todos los otros propuestos, el de una vasta colección de estudios históricos y bibliográficos, formada á expensas del Gobierno y confiada á una Comisión especial, creada al efecto por Decreto de 27 de Mayo de dicho año. Desde éste al de 1890, en que se redactó el programa definitivo, fallecieron algunos de los individuos de la Comisión más importantes, tales como el Presidente Cesare Correntí y los vocales Amari, Cecchetti, Guasti, Promis y Ronchini. Asimismo es de consignar aquí que algunos de los extranjeros invitados á tomar parte en esta publicación, si aceptaron su encargo, no llegaron después á desempeñarlo, como se esperaba.

Según el plan adoptado, la Raccolta (colombina, que no colombiana, como oficialmente se titula), debía constar de las partes y volúmenes siguientes:

PARTE I

Tomos i y ii. Escritos de Cristóbal Colón, coordinados é ilustrados por Cesare De Lollis.

Tomo iii. Reproducción heliotípica de los autógrafos de Cristóbal Colón, con prólogo y transcripción paleográfica del mismo De Lollis.

PARTE II

Tomo i. Documentos privados de Cristóbal Colón y de su familia, por Luigi Tommaso Belgrano y Marcello Staglieno.

Tomo ii. Códice diplomático de Cristóbal Colón, por los mismos autores.

Tomo iii. Las monografías siguientes:

1. Cuestiones colombinas;
2. Los piratas Colón en el siglo XV;
3. Los retratos de Colón;
4. Las medallas de Colón,
confiadas, respectivamente, á Cornelio Desimoni, Alberto Salvagnini, Achile Neri y Umberto Rossi.

PARTE III

Tomos i y ii. Fuentes italianas para la historia del descubrimiento de América, por Guglielmo Berchet.

Tomo i. Correspondencia diplomática.

Tomo ii. Relaciones contemporáneas.

PARTE IV

Tomo i. La construcción naval y el arte de navegar en el tiempo de Cristóbal Colón, por Enrico Alberto D’Albertis.

Tomo ii.

1. La declinación y la variación de la aguja náutica, descubiertas por Cristóbal Colón, por el P. Timoteo Bertelli;
2. Noticias de las cartas geográficas más antiguas que existen en Italia con relación á América, por Vittore Bellio.

PARTE V.

Monografías dedicadas á los italianos precursores, continuadores é historiadores de la empresa de Colón.

Tomo i.

1. Paolo dal Pozzo Toscanelli, por Gustavo Uzielli;
2. Observaciones de cometas hechas por Paolo dal Pozzo Toscanelli, y sus trabajos astronómicos en general, por Giovanni Celoria.

Tomo ii.

1. Pietro Martire d’Anghiera, por Giuseppe Pennesi;
2. Amerigo Vespucci, por Luigi Hugues;
3. Giovanni Caboto, por Vincenzo Bellemo;
4. Giovanni Verrazzano, por Luigi Hugues;
5. Battista Genovese, por Luigi Hugues;
6. Leone Pancaldo, por Prospero Peragallo;

Tomo iii.

1. Antonio Pigafetta, por Andrea Da Mosto;
2. Girolamo Benzone, por Marco Allegri.

PARTE VI

Tomo único. Bibliografía italiana de los impresos relativos á Cristóbal Colón y al descubrimiento de América, formada por Giuseppe Fumagalli y Pietro Amat di San Filippo.

Ahora bien: con arreglo á este programa, ligeramente modificado en la práctica, han ido saliendo á luz los volúmenes respectivos á las diferentes partes que comprende. Al escribir estos renglones está en vías de conclusión el valioso monumento que el Gobierno y la erudición italiana vienen erigiendo al más grande de los nacidos en el suelo de Italia.

No hay que decir que obra tan vasta tenía que ser necesariamente desigual en sus partes, según las materias, y sobre todo según la calidad y competencia de los escritores á quienes fuesen confiadas.

La primera, así por su asunto como por su ejecución, es, á todas luces, la referente á los Escritos de Colón. Fué confiada, primero á Harrise, y después, en 1891, á Cesare de Lollis, el cual, en menos de tres años, la ha llevado á cabo por entero, publicando los tres volúmenes que debía comprender y además un suplemento al tercero, complemento de toda la obra.

Contiene ésta los Escritos de Colón, por primera vez reunidos, publicados é ilustrados todos en esta colección, que podemos estimar completa y definitiva. Los autógrafos de Colón, comprendidas en ellos las notas marginales del primer Almirante de las Indias en sus libros predilectos, como el Imago Mundi, Ptolomeo, Marco Polo, abreviado, la Historia, de Pío II, Plutarco y Plinio, están reproducidos heliotípicamente en el tomo III y el Suplemento de este volumen.

Nada falta, pues, en esta importantísima parte de la Raccolta, en lo que toca á la publicación de los Escritos de Colón.

Cabe decir otro tanto en lo que respecta á los textos impresos y al estudio verdaderamente minucioso y erudito que los acompaña.

He aquí el índice de los documentos que contiene el primer volumen de la colección colombina:

I. Giornale di bordo del primo viaggio.

II. Lettera di C. Colombo a L. de Santangel e Gabriel Sanchez.

III. Memoriale di C. Colombo pel secondo viaggio.

IV é IV bis. Giornale di bordo del secondo viaggio.

V. Istruzioni di C. Colombo ad Antonio de Torres.

VI. Istruzioni di C. Colombo a Pedro Margarite.

VII. Frammento di una lettera ai re Cattolici.

VIII. Memoriale di C. Colombo pel terzo viaggio.

IX. Frammento di memoriale pel terzo viaggio.

X. Contratto di Colombo e Fonseca con Anton Marino.

XI. Lettera di C. Colombo al vescovo di Badajoz.

XII. Frammenti d’una lettera di C. Colombo al fratello Bartolomeo.

XIII. Ricevuta di C. Colombo.

XIV. Testamento e istituzione del maggiorasco.

El segundo volumen, sin contar los Apéndices y las notas marginales que antes mencionamos, contiene cincuenta documentos, que, con los catorce del primero, forman un total de sesenta y cuatro escritos de Colón.

He aquí el índice del tomo II, á fin de divulgar su conocimiento:

XV. Terzo viaggio di C. Colombo.

XVI. Relazione del terzo viaggio di C. Colombo.

XVII. Da una lettera ai re Cattolici.

XVIII. Da una lettera ai re Cattolici.

XIX. Da una lettera ai re Cattolici.

XX. Da una lettera ai re Cattolici. XXI. Da una lettera ai re Cattolici.

XXII. Da una lettera ai re Cattolici.

XXIII. Lettera di Colombo al Roldan.

XXIV. Salvocondotto per Francisco Roldan.

XXV. Da una lettera ai re Cattolici.

XXVI. Da una lettera ai re Cattolici.

XXVII. Privilegio a favore di Pedro de Salcedo.

XXVIII. Da una lettera ai re Cattolici.

XXIX. Da una lettera ai re Cattolici.

XXX. Lettera ad alcuni personaggi della corte.

XXXI. Lettera all’aia del principe don Giovanni.

XXXII. Libro de las Profecías.

XXXIII. Lettera ai re Cattolici.

XXXIV. Lettera al Papa Alessandro VI.

XXXV. Lettera a Niccolò Oderigo.

XXXVI. Memoriale per figlio Diego.

XXXVII. Lettera ai signori del Canco de San Giorgio.

XXXVIII. Lettera al Padre Gorricio.

XXXIX. Lettera al Padre Gorricio.

XXXX. Lettera al Padre Gorricio.

XXXXI. Relazione del quarto viaggio di C. Colombo.

XXXXII. Da una lettera all’Ovando.

XXXXIII. Lettera all’Ovando.

XXXXIIII. Ordine di pagamento a favore di Diego Rodriguez.

XXXXV. Ordine di pagamento á favore di Rodrigo Vizcayno.

XXXXVI. Ordine di pagamento a favore di Diego de Salcedo.

XXXXVII. Lettera al figlio Diego.

XXXXVIII. Lettera al figlio Diego.

XXXXIX. Lettera al figlio Diego.

L. Lettera al figlio Diego.

LI. Lettera al figlio Diego.

LII. Lettera al figlio Diego.

LIII. Lettera a Niccolò Oderigo.

LIV. Lettera al figlio Diego.

LV. Lettera al P. Gorricio.

LVI. Lettera al figlio Diego.

LVII. Lettera al figlio Diego.

LVIII. Lettera al figlio Diego.

LIX. Frammento di lettera a re Ferdinando.

LX. Frammento di lettera a re Ferdinando.

LXI. Da un memoriale per re Ferdinando.

LXII. Da una lettera a Diego de Deza.

LXIII. Da una lettera ai re Filippo e Giovanna.

LXIV. Testamento di Cristoforo Colombo.

Todos estos escritos de Colón están ordenados cronológicamente y transcritos con fidelidad escrupulosísima, tanto, que con adoptar el autor la ortografía moderna para facilitar mejor su lectura, cuida siempre de que no se altere nunca esencialmente la lección original. Asimismo tiene en cuenta las variantes de los manuscritos y las utiliza con la pericia propia en filólogo tan competente y tan acreditado, dentro y fuera de Italia. Sin duda alguna, la nombradía que Cesare de Lollis disfrutaba como cultivador ilustre de la filología neolatina debió contribuir poderosamente á que el Gobierno de su patria le confiase encargo tan delicado y del que no podía menos de salir airoso.

Las ilustraciones que preceden á los documentos abarcan la historia especial de cada uno, la determinación de su fecha, cuando no la tiene, y el examen del contenido, ya en sí mismo, ya en relación con los que le preceden y le siguen. La erudición y el ingenio del ilustrador se revelan con abundancia constantemente, sobre todo en la reconstrucción que hace de los Diarios del segundo y tercer viaje de Colón, y en el estudio de las Historie de Don Fernando. Valiéndose principalmente de fragmentos conservados en las Casas y Don Fernando, con gran agudeza Lollis lleva á cabo aquella reconstrucción, así como prueba, en la ilustración del documento 41, contra lo dicho por el fundador de la Biblioteca colombina de que su padre escribió Diarios de los cuatro viajes, que el descubridor de América no escribió nunca el del cuarto.

Curiosas son, en extremo, las ilustraciones de la primer carta de Colón, segundo de los documentos del primer volumen. Y en lo tocante á las Historie, Lollis, contra Harrise, y de conformidad con las doctrinas sustentadas por Fabié y otros muchos eruditos españoles, mantiene la autenticidad de la obra de Don Fernando, fidelísimamente traducida al italiano por Ulloa, del original español propiedad de D. Luis Colón.

Las demás partes de la Raccolta contienen trabajos de merecimientos muy distintos. Me refiero á los volúmenes que he podido examinar con algún detenimiento hasta ahora.

De la parte II no sabemos que haya visto la luz sino el tomo III, colección de monografías colombinas, de las cuales la de Salvagnini, referente á los piratas Colón en el siglo XV, es interesante, sobre todo por los nuevos datos que añade á los aportados por Harrisse en su obra Les Colombo de France et d’Italie.

De mucha mayor importancia que este tomo deben ser los 1.º y 2.º de la misma parte II, que comprenderán los Documentos privados de Colón y de su familia, y el Códice diplomático, conocido hasta ahora por el ejemplar que se guarda en el Archivo del Ayuntamiento de Génova, publicado por Spottorno en 1823, y que ahora lo será por el que existe en el Archivo del Ministerio de Estado de Francia desde 1811, en que fué sacado de Génova de orden de Napoleón I, y que se creyó perdido mucho tiempo.

La tercera parte de la Raccolta, esto es, Fuentes italianas para la Historia del descubrimiento de América, vale más por los documentos diplomáticos que comprende el primer volumen, no pocos inéditos, que por las relaciones italianas contemporáneas del descubrimiento ó posteriores, que lo cuentan, contenido del segundo. Algunas de estas últimas carecen de valor histórico, y sin el exagerado italianismo que domina en la Raccolta no tendrían, sólo por ser italianas, derecho á figurar en ella. Bastaría que hubiesen sido registradas en el catálogo que forma la parte sexta, esto es, la Bibliografía italiana. Este volumen, obra de los Sres. Fumagalli y Amat di San Filippo, menciona cerca de mil y quinientas publicaciones, ya referentes á los precursores de Colón, ya al gran navegante, bien á los continuadores de su empresa, originales de autores italianos ó extranjeros traducidas en Italia, bien ediciones de los escritos del glorioso genovés. ¡Lástima grande que los autores de este interesante trabajo se hubiesen contenido en tan estrechos límites, en vez de abarcar por entero la Bibliografía colombina! De todos modos, este Catálogo y el que hizo por encargo de la Junta directiva del Centenario nuestra Real Academia de la Historia, se completan respectivamente en muchos puntos, allanando el camino á la formación de una bibliografía general que sirva de consulta á los americanistas estudiosos.

Con este volumen, único de la parte sexta, guardan íntima relación los concernientes á la quinta, aunque sean, por desgracia, los más inferiores en mérito de los de la Raccolta publicados hasta el día. El estudio relativo á Toscanelli, que forma por entero el primer volumen de esta sexta parte, debido á Uzielli y Celoria, más que trabajo de investigación y de crítica es un panegírico del pretendido iniciador del descubrimiento de América, escrito, además, en forma descarnada é ilegible, á la manera de las compilaciones germánicas, verdaderos almacenes de datos y noticias sin orden ni concierto. Y los trabajos que le siguen, relativos á Pedro Mártir de Angleria, Américo Vespucio, Juan Caboto, Verrazzano y Juan Bautista (Battista di Poncevera), Leone Pancaldo y Pigafetta y Benzoni, sobre adelantar bien poco á lo ya conocido, huelgan en una colección verdaderamente colombina, excepción hecha de Pedro Mártir de Angleria, si bien la publicación de sus escritos relativos al descubrimiento de América es incompleta, pues solamente salen á luz íntegras las Epístolas, y no las Décadas, ó la parte de éstas concerniente á aquel singular acontecimiento, de las que sólo se ofrece aquí imperfecto sumario. ¿No hubiera sido más pertinente reproducirlas por completo en vez de los estudios referentes á los compañeros de Magallanes, que nada tienen que ver, inmediatamente, ni con Colón ni con el descubrimiento de América?

Por último, la parte cuarta contiene un curioso trabajo de Alberto d’Albertis, sobre la construcción naval y el arte de navegar en tiempo de Colón, y otro de Bellio, sobre las cartas geográficas más antiguas que existen en Italia, los cuales, por incompletos que sean, aventajan en mucho al tercer estudio de esta parte, que trata de la declinación y la variación de la aguja náutica descubierta por Colón, obra de Bertelli, que es inferior en mucho á los otros, y abundante en errores de importancia.

De todos modos, la Raccolta merece bien de los estudios históricos, y será, en lo sucesivo, una de las fuentes más copiosas para los futuros trabajos colombinos, en los que, sin convencionales y mezquinas divisiones de nación ó de secta, se estudie el descubrimiento de América á la luz de la ciencia y dentro únicamente de los sagrados fueros de la verdad histórica.