WeRead Powered by ReaderPub
Fábulas literarias cover

Fábulas literarias

Chapter 8: FÁBULA II
Open in WeRead

Explore more books like this:

About This Book

Colección de fábulas en verso que utiliza animales, objetos y tipos humanos como instrumentos retóricos para exponer comportamientos y errores sociales y literarios. Cada fábula propone una escena breve y simbólica que ridiculiza la presunción, la pereza, la pedantería, la imitación mecánica y otros vicios, y concluye con una moraleja concisa. El tono combina ironía, didactismo y economía expresiva, alternando sátira moral y reflexión sobre el lenguaje y las costumbres, con un prólogo que orienta la intención y la lectura.

The Project Gutenberg eBook of Fábulas literarias

This ebook is for the use of anyone anywhere in the United States and most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included with this ebook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you will have to check the laws of the country where you are located before using this eBook.

Title: Fábulas literarias

Author: Tomás de Iriarte

Release date: July 23, 2009 [eBook #29497]
Most recently updated: January 5, 2021

Language: Spanish

Credits: Produced by Adrian Mastronardi, Pilar Somoza Fernandez and
the Online Distributed Proofreading Team at
https://www.pgdp.net (This file was produced from images
generously made available by The Internet Archive/American
Libraries.)

*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FÁBULAS LITERARIAS ***

Nota del transcriptor:

En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del original, y se ha añadido el Índice para facilitar la lectura.


FÁBULAS LITERARIAS

DE

TOMÁS DE IRIARTE

EDICIÓN ARREGLADA

POR

JAIME FITZMAURICE-KELLY

EN LAS PRENSAS
DE LA UNIVERSIDAD DE OXFORD
1917

OXFORD UNIVERSITY PRESS
LONDON   EDINBURGH   GLASGOW   NEW YORK
TORONTO   MELBOURNE   CAPE TOWN   BOMBAY
HUMPHREY MILFORD
PUBLISHER TO THE UNIVERSITY

Índice

FÁBULA 
I.El Elefante y otros animales
II.El Gusano de seda y la Araña
III.El Oso, la Mona y el Cerdo
IV.La Abeja y los Zánganos
V.Los dos Loros y la Cotorra
VI.El Mono y el Titiritero
VII.La Campana y el Esquilón
VIII.El Burro flautista
IX.La Hormiga y la Pulga
X.La Parietaria y el Tomillo
XI.Los dos Conejos
XII.Los Huevos
XIII.El Pato y la Serpiente
XIV.El Manguito, el Abanico y el Quitasol
XV.La Rana y el Renacuajo
XVI.La Avutarda
XVII.El Jilguero y el Cisne
XVIII.El Caminante y la Mula de Alquiler
XIX.La Cabra y el Caballo
XX.La Abeja y el Cuclillo
XXI.El Ratón y el Gato
XXII.La Lechuza
XXIII.Los Perros y el Trapero
XXIV.El Papagayo, el Tordo y la Marica
XXV.El Lobo y el Pastor
XXVI.El León y el Águila
XXVII.La Mona
XXVIII.El Asno y su Amo
XXIX.El Gozque y el Macho de noria
XXX.El Erudito y el Ratón
XXXI.La Ardilla y el Caballo
XXXII.El Galán y la Dama
XXXIII.El Avestruz, el Dromedario y la Zorra
XXXIV.El Cuervo y el Pavo
XXXV.La Oruga y la Zorra
XXXVI.La compra del Asno
XXXVII.El Buey y la Cigarra
XXXVIII.El Guacamayo y la Marmota
XXXIX.El Retrato de Golilla
XL.Los dos Huéspedes
XLI.El Té y la Salvia
XLII.El Gato, el Lagarto y el Grillo
XLIII.La Música de los Animales
XLIV.La Espada y el Asador
XLV.Los cuatro Lisiados
XLVI.El Pollo y los dos Gallos
XLVII.La Urraca y la Mona
XLVIII.El Ruiseñor y el Gorrión
XLIX.El Jardinero y su Amo
L.Los dos Tordos
LI.El Fabricante de Galones y la Encajera
LII.El Cazador y el Hurón
LIII.El Gallo, el Cerdo y el Cordero
LIV.El Pedernal y el Eslabón
LV.El Juez y el Bandolero
LVI.La Criada y la Escoba
LVII.El Naturalista y las Lagartijas
LVIII.La Discordia de los Relojes
LIX.El Topo y otros animales
LX.El Volatín y su Maestro
LXI.El Sapo y el Mochuelo
LXII.El Burro del Aceitero
LXIII.La Contienda de los Mosquitos
LXIV.La Rana y la Gallina
LXV.El Escarabajo
LXVI.El Ricote erudito
LXVII.La Víbora y la Sanguijuela
LXVIII.El Ricacho metido a Arquitecto
LXIX.El Médico, el Enfermo y la Enfermedad
LXX.El Canario y el Grajo
LXXI.El Guacamayo y el Topo
LXXII.El Canario y otros Animales
LXXIII.El Mono y el Elefante
LXXIV.El río Tajo, una Fuente y un Arroyo
LXXV.El Caracol y los Galápagos
LXXVI.La Verruga, el Lobanillo y la Corcova

FÁBULAS LITERARIAS

PRÓLOGO

FÁBULA I

El Elefante y otros animales

(Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común.)

Allá, en tiempo de entonces,
Y en tierras muy remotas,
Cuando hablaban los brutos
Su cierta jerigonza,
Notó el sabio Elefante5
Que entre ellos era moda
Incurrir en abusos
Dignos de gran reforma.
Afeárselos quiere,
Y a este fin los convoca.10
Hace una reverencia
A todos con la trompa,
Y empieza a persuadirlos
En una arenga docta,
Que para aquel intento15
Estudió de memoria.
Abominando estuvo
Por más de un cuarto de hora
Mil ridículas faltas,
Mil costumbres viciosas:20
La nociva pereza,
La afectada bambolla,
La arrogante ignorancia,
La envidia maliciosa.
Gustosos en extremo,25
Y abriendo tanta boca,
Sus consejos oían
Muchos de aquella tropa:
El Cordero inocente,
La siempre fiel Paloma,30
El leal Perdiguero,
La Abeja artificiosa,
El Caballo obediente,
La Hormiga afanadora,
El hábil Jilguerillo,35
La simple Mariposa.
Pero del auditorio
Otra porción no corta,
Ofendida, no pudo
Sufrir tanta parola.40
El Tigre, el rapaz Lobo
Contra el censor se enojan.
¡Qué de injurias vomita
La Sierpe venenosa!
Murmuran por lo bajo,45
Zumbando en voces roncas,
El Zángano, la Avispa,
El Tábano y la Mosca.
Sálense del concurso,
Por no escuchar sus glorias,50
El Cigarrón dañino,
La Oruga y la Langosta.
La Garduña se encoge,
Disimula la Zorra,
Y el insolente Mono55
Hace de todo mofa.
Estaba el Elefante
Viéndolo con pachorra,
Y su razonamiento
Concluyó en esta forma:60
"A todos y a ninguno
Mis advertencias tocan:
Quien las siente, se culpa;
El que no, que las oiga."
Quien mis fábulas lea,65
Sepa también que todas
Hablan a mil naciones,
No sólo a la española.
Ni de estos tiempos hablan,
Porque defectos notan70
Que hubo en el mundo siempre,
Como los hay ahora.
Y pues no vituperan
Señaladas personas,
Quien haga aplicaciones75
Con su pan se lo coma.

FÁBULA II

El Gusano de seda y la Araña

(Se ha de considerar la calidad de la obra, y no el tiempo que se ha tardado en hacerla.)

Trabajando un Gusano su capullo,
La Araña, que tejía a toda prisa,
De esta suerte le habló con falsa risa,
Muy propia de su orgullo:
"¿Qué dice de mi tela el seor gusano?5
Esta mañana la empecé temprano,
Y ya estará acabada a mediodía.
Mire qué sutil es, mire qué bella..."
El Gusano con sorna respondía:
"Usted tiene razón: ¡así sale ella!"10

FÁBULA III

El Oso, la Mona y el Cerdo

(Nunca una obra se acredita tanto de mala como cuando la aplauden los necios.)

Un Oso con que la vida
Ganaba un piamontés,
La no muy bien aprendida
Danza ensayaba en dos pies.
Queriendo hacer de persona,5
Dijo a una Mona: "¿Qué tal?"
Era perita la Mona,
Y respondióle: "Muy mal."
—"Yo creo, replicó el Oso,
Que me haces poco favor.10
¿Pues qué? ¿mi aire no es garboso?
¿No hago el paso con primor?"
Estaba el Cerdo presente,
Y dijo: "Bravo, ¡bien va!
Bailarín más excelente15
No se ha visto ni verá."
Echó el Oso, al oír esto,
Sus cuentas allá entre sí
Y, con ademán modesto,
Hubo de exclamar así:20
"Cuando me desaprobaba
La Mona, llegué a dudar;
Mas ya que el Cerdo me alaba,
Muy mal debo de bailar."
Guarde para su regalo25
Esta sentencia un autor:
Si el sabio no aprueba, ¡malo!
Si el necio aplaude, ¡peor!

FÁBULA IV

La Abeja y los Zánganos

(Fácilmente se luce con citar y elogiar a los hombres grandes de la antigüedad; el mérito está en imitarlos.)

A tratar de un gravísimo negocio
Se juntaron los zánganos un día.
Cada cual varios medios discurría
Para disimular su inútil ocio;
Y por librarse de tan fea nota5
A vista de los otros animales,
Aun el más perezoso y más idiota
Quería, bien o mal, hacer panales.
Mas como el trabajar les era duro,
Y el enjambre inexperto10
No estaba muy seguro
De rematar la empresa con acierto,
Intentaron salir de aquel apuro
Con acudir a una colmena vieja,
Y sacar el cadáver de una Abeja15
Muy hábil en su tiempo y laboriosa;
Hacerla, con la pompa más honrosa,
Unas grandes exequias funerales,
Y susurrar elogios inmortales
De lo ingeniosa que era20
En labrar dulce miel y blanca cera.
Con esto se alababan tan ufanos,
Que una Abeja les dijo por despique:
"¿No trabajáis más que eso? Pues, hermanos,
Jamás equivaldrá vuestro zumbido25
A una gota de miel que yo fabrique."
¡Cuántos pasar por sabios han querido
Con citar a los muertos que lo han sido!
¡Y qué pomposamente que los citan!
Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan?30

FÁBULA V

Los dos Loros y la Cotorra

(Los que corrompen su idioma no tienen otro desquite que llamar puristas a los que le hablan con propiedad, como si el serlo fuera tacha.)

De Santo Domingo trajo
Dos Loros una señora.
La isla en parte es francesa,
Y otra parte española.
Así, cada animalito5
Hablaba distinto idioma.
Pusiéronlos al balcón,
Y aquello era Babilonia.
De francés y castellano
Hicieron tal pepitoria,10
Que al cabo ya no sabían
Hablar ni una lengua ni otra.
El francés del español
Tomó voces, aunque pocas;
El español al francés15
Casi se las tomó todas.
Manda el ama separarlos;
Y el francés luego reforma
Las palabras que aprendió
De lengua que no es de moda.20
El español, al contrario,
No olvida la jerigonza,
Y aun discurre que con ella
Ilustra su lengua propia.
Llegó a pedir en francés25
Los garbanzos de la olla;
Y desde el balcón de enfrente
Una erudita Cotorra
La carcajada soltó,
Haciendo del Loro mofa.30
Él respondió solamente,
Como por tacha afrentosa:
Vos no sois que una PURISTA[1];
Y ella dijo: A mucha honra.
¡Vaya que los loros son35
Lo mismo que las personas!

FÁBULA VI

El Mono y el Titiritero

(Sin claridad no hay obra buena.)

El fidedigno padre Valdecebro,
Que en discurrir historias de animales
Se calentó el celebro,
Pintándolos con pelos y señales;
Que en estilo encumbrado y elocuente5
Del unicornio cuenta maravillas
Y el ave fénix cree a pie juntillas
(No tengo bien presente
Si es en el libro octavo o en el nono),
Refiere el caso de un famoso Mono.10
Éste, pues, que era diestro
En mil habilidades, y servía
A un gran titiritero, quiso un día,
Mientras estaba ausente su maestro,
Convidar diferentes animales15
De aquellos más amigos,
A que fuesen testigos
De todas sus monadas principales.
Empezó por hacer la mortecina;
Después bailó en la cuerda a la arlequina,20
Con el salto mortal y la campana,
Luego el despeñadero,
La espatarrada, vueltas de carnero,
Y al fin el ejercicio a la prusiana.
De éstas y de otras gracias hizo alarde,25
Mas lo mejor faltaba todavía;
Pues imitando lo que su amo hacía,
Ofrecerles pensó, porque la tarde
Completa fuese y la función amena,
De la linterna mágica una escena.30
Luego que la atención del auditorio
Con un preparatorio
Exordio concilió, según es uso,
Detrás de aquella máquina se puso;
Y durante el manejo35
De los vidrios pintados,
Fáciles de mover a todos lados,
Las diversas figuras
Iba explicando con locuaz despejo.
Estaba el cuarto a obscuras,40
Cual se requiere en casos semejantes,
Y aunque los circunstantes
Observaban atentos,
Ninguno ver podía los portentos
Que con tanta parola y grave tono45
Les anunciaba el ingenioso Mono.
Todos se confundían, sospechando
Que aquello era burlarse de la gente.
Estaba el Mono ya corrido, cuando
Entró maese Pedro de repente,50
E informado del lance, entre severo
Y risueño le dijo: "¡Majadero!
¿De qué sirve tu charla sempiterna,
Si tienes apagada la linterna?"
Perdonadme, sutiles y altas Musas,55
Las que hacéis vanidad de ser confusas:
¿Os puedo yo decir con mejor modo
Que sin la claridad os falta todo?

FÁBULA VII

La Campana y el Esquilón

(Con hablar poco y gravemente, logran muchos opinión de hombres grandes.)

En cierta catedral una Campana había,
Que sólo se tocaba algún solemne día.
Con el más recio son, con pausado compás,
Cuatro golpes, o tres, solía dar no más.
Por esto, y ser mayor de la ordinaria marca,5
Celebrada fué siempre en toda la comarca.
Tenía la ciudad en su jurisdicción
Una aldea infeliz de corta población,
Siendo su parroquial una pobre iglesita,
Con chico campanario, a modo de una ermita;10
Y un rajado Esquilón, pendiente en medio de él,
Era allí quien hacía el principal papel.
A fin de que imitase aqueste campanario
Al de la catedral, dispuso el vecindario
Que despacio, y muy poco, el dichoso Esquilón15
Se hubiese de tocar sólo en tal cual función.
Y pudo tanto aquello en la gente aldeana,
Que el Esquilón pasó por una gran campana.
Muy verosímil es, pues que la gravedad
Suple en muchos así por la capacidad.20
Dígnanse rara vez de despegar sus labios,
Y piensan que con esto imitan a los sabios.

FÁBULA VIII

El Burro flautista

(Sin reglas del arte, el que en algo acierta, acierta por casualidad.)

Esta fabulilla,
Salga bien o mal,
Me ha ocurrido ahora
Por casualidad.
Cerca de unos prados5
Que hay en mi lugar,
Pasaba un Borrico
Por casualidad.
Una flauta en ellos
Halló, que un zagal10
Se dejó olvidada
Por casualidad.
Acercóse a olerla
El dicho animal,
Y dió un resoplido15
Por casualidad.
En la flauta el aire
Se hubo de colar,
Y sonó la flauta
Por casualidad.20
¡Oh! dijo el Borrico:
¡Qué bien sé tocar!
¡Y dirán que es mala
La música asnal!
Sin reglas del arte,25
Borriquitos hay
Que una vez aciertan
Por casualidad.

FÁBULA IX

La Hormiga y la Pulga

(Para no alabar las obras buenas, algunos las suponen de fácil ejecución.)

Tienen algunos un gracioso modo
De aparentar que se lo saben todo;
Pues cuando oyen o ven cualquiera cosa,
Por más nueva que sea y primorosa,
Muy trivial y muy fácil la suponen,5
Y a tener que alabarla no se exponen.
Esta casta de gente
No se me ha de escapar, por vida mía,
Sin que lleve su fábula corriente,
Aunque gaste en hacerla todo un día.10
A la Pulga la Hormiga refería
Lo mucho que se afana,
Y con qué industrias el sustento gana,
De qué suerte fabrica el hormiguero,
Cuál es la habitación, cuál el granero,15
Cómo el grano acarrea,
Repartiendo entre todas la tarea;
Con otras menudencias muy curiosas,
Que pudieran pasar por fabulosas
Si diarias experiencias20
No las acreditasen de evidencias.
A todas sus razones
Contestaba la Pulga, no diciendo
Más que estas u otras tales expresiones:
Pues ya... si... se supone... bien... lo entiendo...25
Ya lo decía yo... sin duda... es claro...
Está visto: ¿tiene eso algo de raro?
La Hormiga, que salió de sus casillas
Al oír estas vanas respuestillas,
Dijo a la Pulga: "Amiga, pues yo quiero30
Que venga usted conmigo al hormiguero.
Ya que con ese tono de maestra
Todo lo facilita y da por hecho,
Siquiera para muestra,
Ayúdenos en algo de provecho."35
La Pulga, dando un brinco muy ligera,
Respondió con grandísimo desuello:
"¡Miren qué friolera!
¿Y tanto piensas que me costaría?
Todo es ponerse a ello...40
Pero... tengo que hacer... Hasta otro día."

FÁBULA X

La Parietaria y el Tomillo

(Nadie pretenda ser tenido por autor, sólo con poner un ligero prólogo o algunas notas a libro ajeno.)

Yo leí, no sé dónde, que en la lengua herbolaria,
Saludando al Tomillo la hierba Parietaria,
Con socarronería le dijo de esta suerte:
"Dios te guarde, Tomillo: lástima me da verte;
Que aunque más oloroso que todas estas plantas,5
Apenas medio palmo del suelo te levantas."
Él responde: "Querida, chico soy, pero crezco
Sin ayuda de nadie. Yo sí te compadezco;
Pues por más que presumas, ni medio palmo puedes
Medrar si no te arrimas a una de esas paredes."
—Cuando veo yo algunos que de otros escritores
A la sombra se arriman, y piensan ser autores12
Con poner cuatro notas o hacer un prologuillo,
Estoy por aplicarles lo que dijo el Tomillo.

FÁBULA XI

Los dos Conejos

(No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal.)

Por entre unas matas,
Seguido de perros
(No diré corría),
Volaba un Conejo.
De su madriguera5
Salió un compañero,
Y le dijo: "Tente,
Amigo; ¿qué es esto?"
—"¿Qué ha de ser? responde:
Sin aliento llego...10
Dos pícaros galgos
Me vienen siguiendo."
—"Sí (replica el otro),
Por allí los veo...
Pero no son galgos."15
—"¿Pues qué son?"—"Podencos."
—"¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos,
Bien vistos los tengo."20
—"Son podencos: vaya,
Que no entiendes de eso."
—"Son galgos te digo."
—"Digo que podencos."
En esta disputa,25
Llegando los perros,
Pillan descuidados
A mis dos Conejos.
Los que por cuestiones
De poco momento30
Dejan lo que importa,
Llévense este ejemplo.

FÁBULA XII

Los Huevos

(No falta quien quiera pasar por autor original, cuando no hace más que repetir con corta diferencia lo que otros muchos han dicho.)

Más allá de las islas Filipinas
Hay una, que ni sé cómo se llama,
Ni me importa saberlo, donde es fama
Que jamás hubo casta de gallinas,
Hasta que allá un viajero5
Llevó por accidente un gallinero.
Al fin tal fué la cría, que ya el plato
Más común y barato
Era de huevos frescos; pero todos
Los pasaban por agua (que el viajante10
No enseñó a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
Introdujo el comerlos estrellados.
¡Oh qué elogios se oyeron a porfía
De su rara y fecunda fantasía!15
Otro discurre hacerlos escalfados...
¡Pensamiento feliz! Otro, rellenos...
¡Ahora sí que están los huevos buenos!
Uno después inventa la tortilla,
Y todos claman ya: "¡Qué maravilla!"20
No bien se pasó un año,
Cuando otro dijo: "Sois unos petates;
Yo los haré revueltos con tomates."
Y aquel guiso de huevos tan extraño,
Con que toda la isla se alborota,25
Hubiera estado largo tiempo en uso,
A no ser porque luego los compuso
Un famoso extranjero a la Hugonota.
Esto hicieron diversos cocineros;
Pero ¡qué condimentos delicados30
No añadieron después los reposteros!
Moles, dobles, hilados,
En caramelo, en leche,
En sorbete, en compota, en escabeche.
Al cabo todos eran inventores,35
Y los últimos huevos los mejores.
Mas un prudente anciano
Les dijo un día: "Presumís en vano
De esas composiciones peregrinas;
¡Gracias al que nos trajo las gallinas!"40
¿Tantos autores nuevos
No se pudieran ir a guisar huevos
Más allá de las islas Filipinas?

FÁBULA XIII

El Pato y la Serpiente

(Más vale saber una cosa bien que muchas mal.)

A orillas de un estanque,
Diciendo estaba un Pato:
"¿A qué animal dió el cielo
Los dones que me ha dado?
"Soy de agua, tierra y aire:5
Cuando de andar me canso,
Si se me antoja, vuelo;
Si se me antoja, nado."
Una Serpiente astuta,
Que le estaba escuchando,10
Le llamó con un silbo,
Y le dijo: "¡Seo guapo!
"No hay que echar tantas plantas;
Pues ni anda como el gamo,
Ni vuela como el sacre,15
Ni nada como el barbo;
"Y así tenga sabido
Que lo importante y raro
No es entender de todo,
Sino ser diestro en algo."20

FÁBULA XIV

El Manguito, el Abanico y el Quitasol