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Fausto: Primera parte

Chapter 10: TABERNA DE AUERBACH EN LEIPZIG
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About This Book

A disenchanted scholar, frustrated by the limits of human knowledge, enters a pact with a cynical supernatural being who promises regained youth and access to worldly pleasures and power. The ensuing episodes shift between supernatural debates, a theater of human desires, and intimate domestic tragedy as the scholar's liaison with a young woman brings social scandal and personal ruin. Interwoven are philosophical dialogues, comic interludes, and allegorical scenes that probe ambition, temptation, guilt, and the struggle between striving for transcendence and moral responsibility, leaving open the possibility of spiritual reckoning amid human fallibility.

TABERNA DE AUERBACH
EN LEIPZIG


REUNIÓN DE ALEGRES CAMARADAS

Frosch

¿No hay quién beba? ¿No hay quién ría?

Yo os haré cambiar la mueca.

¿Quién en paja húmeda trueca

vuestra inflamable alegría?

Brander

¡Tuya es la culpa, pardiez!

Haz alguna señalada

tontería o marranada.

Frosch

Ahí las tienes, a la vez.

(Le vierte un vaso de vino en la cabeza.)

Brander

¡Puerco!

Frosch

Quisístelo así.

Siebel

¡Basta ya! ¡Fuera gritones!

¡Preparad bien los pulmones,

y en coro! ¡Seguidme a mí!

(Tararea estrepitosamente)

Altmayer

¡La casa se viene abajo!

¡El tímpano estalla y zumba!

Siebel

Si la bóveda retumba,

señal de que es bueno el bajo.

Frosch

Cierto. ¡Afuera el que no esté

conforme!... ¡Ya va!... Esto es serio.

(Canta)

«El Sacro Romano Imperio,

¿cómo se mantiene en pie?»

Brander

¡Qué canción! ¡Solemne y crítica!

¡Política, en conclusión!

Empalagosa canción

es toda canción política.

Bendice a Dios soberano

cada día, al levantarte,

por no tener que ocuparte

del Sacro Imperio Romano.

Por mí, tengo a mucho honor

y a gran ventura no ser

Chambelán ni Canciller,

Príncipe ni Emperador.

Mas si os interesa tanto

tener caudillo notorio,

formemos el Consistorio

y elijamos Padre Santo.

Ya sabéis que la elección,

hasta a quien no la merece,

dignifica y engrandece.

Altmayer

¡A otra cosa! ¡Otra canción!

Frosch, canta

Ve de rama en rama,

ruiseñor de abril,

saluda a mi dama,

ruiseñor gentil.

Siebel

¿A tu dama? ¡Ja, ja, ja!

¡Buenos saludos son esos!...

Frosch

¡Saludo, abrazos y besos!

Nadie me lo impedirá.

(Canta.)

Ten la puerta abierta,

niña de mi amor;

la noche su velo

tiende protector.

Cierra bien la puerta,

ciérrala bien ya;

la aurora en el cielo

despuntando está.

Siebel

Requiébrala a tu placer:

al freír será el reír;

lo que me hizo a mí sufrir,

a ti te hará padecer.

Dele el diablo en galardón

un extravagante enano,

que con ella, mano a mano,

se deleite en un rincón;

y con burlescos reproches,

al volver del aquelarre,

un chivo me los agarre

y les dé las buenas noches.

Pero un mancebo jovial,

un mozo de carne y hueso,

robusto y gallardo, es eso

mucho honor para hembra tal.

¿Saludos? ¡De buena gana

y con excelentes modos!...

Frosch

¿Cómo?

Siebel

Rompiéndole todos

los vidrios de la ventana.

Brander, golpeando la mesa

¡Caballeros, atención!

Es preciso ser galantes,

y pues hay muchos amantes

en aquesta reunión,

voy a seguir yo también

la costumbre establecida,

dándoles, por despedida,

algo que les sepa bien.

Será un cantar a la moda,

muy gracioso y muy sencillo:

repetid el estribillo

con el alma y la voz toda.

(Canta.)

En la despensa una rata

logró el hocico meter;

de jamón, manteca y nata

hartábase a su placer.

Como Lutero, echó panza,

viviendo allí sin afán.

La cocinera en venganza

diole un día solimán.

Al momento saltó fuera

con frenético furor,

cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

El Coro, con gran algazara

Cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

Brander, continuando la canción

Salta y brinca, sale y entra,

corre de acá para allá,

y en todo cazo que encuentra

a beber sedienta va.

Todo lo muerde, desgarra

y rompe, fuera de sí,

y ni el diente ni la garra

mitigan su frenesí;

hasta que la angustia fiera

vence y postra su vigor,

cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

Coro

Cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

Brander

Salvación del cielo impetra,

corre y corre sin cesar;

en la cocina penetra

y se arroja en el hogar.

Entre ascuas y llamaradas

halla sepultura en él,

mientras ríe a carcajadas

la envenenadora cruel.

Exhaló de esa manera

el postrimer estertor,

cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

Coro

Cual si la pobre tuviera

dentro del cuerpo al Amor.

Siebel

¡Cómo ríen, en sus glorias,

con la canción insensata!

¡Emponzoñar a una rata!...

¡Qué interesantes historias!

Brander

¡Panzudo sentimental!

Se apiada, y bien sé por qué:

porque su retrato ve

en el hinchado animal.

ENTRAN FAUSTO Y MEFISTÓFELES

Mefistófeles

Entre gente divertida

he de llevarte, ante todo,

y verás tú de qué modo

goza esa gente la vida.

Para ella el tiempo mejor

en continua fiesta pasa,

pues es, si en ingenio escasa,

riquísima en buen humor;

y contenta con su suerte,

gira en un círculo estrecho,

cual gato que satisfecho

con su cola se divierte.

Mientras dura la salud,

mientras el patrón le fía,

come el pan de cada día

sin cuidados ni inquietud.

Brander

Forasteros son, mirad,

dícenlo porte y semblante;

parece que en este instante

arriben a la ciudad.

Frosch

Es tu sospecha fundada;

hijos son de otro país.

Es, en pequeño, un París

Leipzig; por eso me agrada.

Siebel

¿Quiénes serán? No imagino...

Frosch

Dejadme: tan fácilmente

cual se arranca a un niño un diente,

con este vaso de vino

sonsacaré quiénes son.

Por sus modos altaneros

parécenme caballeros

de elevada condición.

Brander

Charlatanes de lugar

son quizás.

Altmayer

Pudiera...

Frosch

¡Calla!

Comienzo da la batalla.

¡Oh, los voy a anonadar!

Mefistófeles, a Fausto

Es gente que tanto sabe,

esta gente de que te hablo,

que no ve llegar al diablo,

aunque la garra le clave.

Fausto

¡Caballeros, guárdeos Dios!

Siebel

¡Él guarde a Vuesa Mercé!

(En voz baja, mirando de reojo a Mefistófeles.)

¿Por qué arrastrará este el pie?

Mefistófeles

¿Habrá sitio para dos?

No intentaré aquí pedir

buen vino, que no se cría;

mas la buena compañía

puede esa falta suplir.

Altmayer

Parecéis hombre corrido.

Frosch

Sin duda venís de lejos,

y en casa de Juan Conejos

habréis cenado y dormido.

Mefistófeles

Ayer pasamos de largo;

pero en casos diferentes

de expresar a sus parientes

su afecto, nos dio el encargo.

(Saludando a Frosch.)

Altmayer, en voz baja

¡Qué pez! ¿Te ha clavado?

Frosch

¿A mí?

Deja que revancha tome.

Mefistófeles

Buenas voces pareciome

oír al llegar aquí.

¡Lugar propio para el canto!

Debe retumbar sonoro

bajo esta bóveda el coro.

Frosch

¿Sois filarmónico?

Mefistófeles

Un tanto.

¡Afición, mucha afición!

Pero, escasa facultad...

Altmayer

Un romance, pues, cantad.

Mefistófeles

Uno, y ciento, y un millón.

Siebel

Basta uno, de nuevos lances.

Mefistófeles

Venimos, precisamente,

de España, patria excelente

del buen vino y los romances.

(Canta.)

«Era un gran rey, y tenía

una pulga...»

Frosch

¡Voto a Cristo!

¡Una pulga!... No se ha visto

más gustosa compañía.

Mefistófeles, cantando

Era un gran rey y tenía

una pulga colosal;

más que al propio hijo quería

al estupendo animal.

Llama al sastre de la corte,

viene el artífice fiel;

mándale que al punto corte

un traje para el doncel.

Brander

¡Oh sastre, pon atención!

Mide exacta cada pieza,

y si estimas la cabeza,

que no haga un pliegue el calzón.

Mefistófeles, cantando

Cubierto de seda y oro

va, de los pies al testuz,

y para mayor decoro,

lleva al pecho una gran cruz.

Primer ministro es nombrado

por su insigne protector;

sus parientes, a su lado,

gozan el regio favor.

A los grandes y las bellas

todo es picar y morder;

ya la Reina y sus doncellas

no se pueden contener.

Mas calla y se mortifica

toda la gente de pro:

nosotros, si alguien nos pica,

cruje la uña, y se acabó.

Todos, en coro y vociferando

Nosotros, si alguien nos pica,

cruje la uña, y se acabó.

Frosch

¡Bravo! ¡Soberbio!

Siebel

Acabad

con las pulgas.

Brander

¡Mucho tino

al cogerlas!

Altmayer

¡Viva el vino!

¡Y viva la libertad!

Mefistófeles

Por la libertad brindara

si mejor el vino fuera.

Siebel

¿Malo el vino?... ¡Afuera!

Frosch

¡Afuera!

Mefistófeles

Si el patrón no se enojara,

os diera a probar el mío.

Siebel

No se ofende el hostelero.

Frosch

Aceptamos todos; pero

que corra abundante el río.

Si es el vino bueno o ruin

conócelo el paladar

repitiendo sin cesar

los tragos.

Altmayer, en voz baja

Serán del Rin.

Mefistófeles

Dadme un taladro.

Brander

¿Qué hacéis?

¿Acaso tenéis aquí

los toneles?

Altmayer

Ved allí

herramientas, si queréis.

Mefistófeles, tomando el taladro que le da Frosch

Está bien: a voluntad

pedid, y seréis servido.

Frosch

Pues qué, ¿tenéis gran surtido?

Mefistófeles

Cuanto os plazca demandad.

Altmayer, a Frosch

Ya te relames el labio.

Frosch

Venga Rin; para escoger

un buen vino, no hay que hacer

al suelo natal agravio.

Mefistófeles, haciendo un agujero con el taladro en el borde de la mesa, a la parte que está sentado Frosch

Dadme cera, y un tapón

haremos; dádmela al punto.

Altmayer

Entendido está el asunto:

es prestidigitación.

Mefistófeles, a Brander

¿Y vos? ¿Qué queréis?

Brander

Yo quiero

Champaña, y con mucha espuma.

(Mefistófeles taladra. Uno de los camaradas hace los tapones y tapa los agujeros.)

Brander

No puede, el que más presuma,

prescindir de lo extranjero.

Lo bueno, siempre lo es;

y aunque el germano odie al galo,

no por eso encuentra malo

el rico vino francés.

Siebel

Bueno para mí no le hay

cuando a vinagrillo sabe:

dadme vino dulce y suave.

Mefistófeles

Voy a serviros Tockay.

Altmayer

¡Caballeros, poco a poco!

Mirémonos frente a frente,

nadie aquí burlas consiente.

Mefistófeles

Ni las intenta tampoco

con personas de tal pro.

Decid, sin temor, los seis

qué vinos beber queréis.

Altmayer

¡De todos, y se acabó!

(Después que están hechos y tapados todos los agujeros.)

Mefistófeles, con ademanes estrambóticos

Produce la cepa racimos sin cuento,

y cuernos a pares el bravo cabrón.

Es néctar el vino, y es leño el sarmiento;

¿por qué de esa tabla no salta al momento

el jugo que aliento

le da al corazón?

En el regazo profundo

de la Natura y del Mundo

con fe los ojos clavad;

y la mayor maravilla,

cual la cosa más sencilla,

emprended y ejecutad.

Ahora, abrid, y sin temor

bebed.

(Quitan los tapones y cada cual recibe en el vaso el vino que pidió.)

Todos

¡Manantial sagrado!

¡Fuente divina!

Mefistófeles

¡Cuidado!

¡No se derrame el licor!

Todos, bebiendo y cantando

¡Bebamos, bebamos de todos los vinos!

¡Bebamos cual beben quinientos cochinos!

Mefistófeles

¡Ya es libre y feliz mi gente!

Mira: en sus glorias está.

Fausto

Vámonos: cánsome ya.

Mefistófeles

Dos minutos solamente,

y verás la estupidez

en su cumbre y su cenit.

Siebel

(Bebe sin precaución; el vino cae al suelo y brota una llama.)

¡Socorro!... ¡Fuego! ¡Acudid!

¡Infierno es esto!

Mefistófeles

Esta vez

solo fue chispa ligera

del purgatorio sombrío.

Rojo fuego, amigo mío,

basta ya; tu ardor modera.

Siebel

¿Qué es lo que ha pasado aquí?

Nos burló: ¿por quién nos toma?

Frosch

No repetiréis la broma.

Altmayer

Echémosle.

Todos

¡Echarle! Sí.

Siebel

¿Piensa hacer este bergante

su hocúspoco engañador?

Mefistófeles

¡Calle el borracho hablador!

Siebel

¡Calle el zafio nigromante!

Brander

Comenzó el chubasco ya.

Altmayer

(Quita uno de los tapones de la mesa, sale un chorro de fuego, y le quema.)

¡Me abraso!

Siebel

¡Maligno influjo!

¡Firme con él; es un brujo!

Frosch

¡Dadle: condenado está!

(Toman los cuchillos y acometen a Mefistófeles.)

Mefistófeles, con grave ademán

Venid, Apariencias; venid, y engañosas

trocad a sus ojos lugares y cosas.

(Los camaradas detiénense asombrados, mirándose unos a otros.)

Altmayer

¡Qué campos tan pintorescos!

Frosch

¿Es verdad o es ilusión?

¡Cuán verdes las viñas son!

Siebel

Y los racimos ¡cuán frescos!

Brander

Al pie de un árbol lozano

crece esta vid opulenta;

mirad las uvas que ostenta

al alcance de la mano.

(Coge a Siebel por la nariz. Los demás cogen también las narices de sus compañeros, y levantan los cuchillos.)

Mefistófeles, como antes

Error, a sus ojos arranca la venda,

y palpen, corridos, la burla tremenda.

(Desaparece con Fausto. Los camaradas sueltan presa.)

Siebel

¿Qué es esto?

Altmayer

¿Qué?

Frosch

¡Tu nariz!

Brander, a Siebel

La tuya en mis manos tiento.

¡Ja, ja!

Altmayer

Molido me siento

de los pies a la cerviz.

No puedo más: ¡una silla!

Frosch

Pero ¿qué ha pasado aquí?

Siebel

¿Dó estás, bribón? ¡Ay de ti,

si te atrapa esta cuadrilla!

¿Dónde estás?

Altmayer

Largose.

Siebel

¿Cómo?

Altmayer

Caballero en un tonel.

Por allá escapó. Tras él

voy... ¡Mas los pies son de plomo!

(Apoyándose en la mesa.)

¡Oh manantial, si aún corrieras!

Siebel

Fue apariencia y fantasía.

Frosch

Tal vez; pero yo bebía,

fuese de burlas o veras.

Brander

¿Y dónde están los racimos?

Siebel

¿Qué sé yo?

Altmayer

¡Dirán después

que edad de milagros no es

esta edad en que vivimos!