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Fausto: Primera parte cover

Fausto: Primera parte

Chapter 3: DEDICATORIA
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About This Book

A disenchanted scholar, frustrated by the limits of human knowledge, enters a pact with a cynical supernatural being who promises regained youth and access to worldly pleasures and power. The ensuing episodes shift between supernatural debates, a theater of human desires, and intimate domestic tragedy as the scholar's liaison with a young woman brings social scandal and personal ruin. Interwoven are philosophical dialogues, comic interludes, and allegorical scenes that probe ambition, temptation, guilt, and the struggle between striving for transcendence and moral responsibility, leaving open the possibility of spiritual reckoning amid human fallibility.

DEDICATORIA


Tornáis de nuevo, hermosas imágenes flotantes,

que dulce y melancólico un día contemplé.

¿Asiros y teneros podré feliz como antes?

¡Aún vuela hacia vosotras el alma cuando os ve!

Venid, y medio envueltas en el brumoso velo,

a mi poder sumisas, girad en derredor;

el corazón aún late con juvenil anhelo,

si aspira vuestro mágico aliento hechizador.

Hoy vuelven de otro tiempo mejor la alegre historia,

y las risueñas sombras de la feliz edad,

y como añejo cuento, perdido en la memoria,

sus cándidos amores, su crédula amistad;

y aquel hondo lamento que en las revueltas vías

de la existencia, amargo, del corazón brotó,

y los queridos seres que en venturosos días

la momentánea dicha traidora nos robó.

No escucharéis gozosos mi renaciente canto,

vosotros para quienes la cítara pulsé;

deshízose ¡ay! el coro que comprendió su encanto,

apenas apagándose el eco débil fue.

Hoy mis acentos oye tropel desconocido,

y hasta su mismo aplauso me hiela el corazón;

los pocos que a mi canto prestaran el oído,

si alientan, lejos viven en triste dispersión.

Al reino de los puros espíritus me impulsa

afán en mí dormido, que despertando va;

mas, como el arpa eolia, que un soplo errante pulsa,

incoherentes notas mi labio al viento da.

Del alma opresa brotan suspiro tras suspiro;

ternura enervadora siento surgir en mí:

cuanto poseo y gozo como apariencia miro,

y como bien presente cuanto gocé y perdí.