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Filosofía Fundamental, Tomo II

Chapter 60: LIBRO SEGUNDO.
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About This Book

An extended philosophical analysis treats sensation as a private inner modification that habitually carries a separate judgment about external objects; the text distinguishes the raw feeling from the cognitive act that affirms external existence, shows how perception may err through illusions or memory, compares human sensitivity with lower animals to argue that increasing sensory refinement cannot transmute into intellect, stresses the ineffability of qualitative experience and the need for empirical acquaintance, and raises questions about the scope and limits of sentience across the natural world.

[Nota 3: En esta proposicion, ó Clarke se expresa con inexactitud y oscuridad, ó incurre en error. La inmensidad de Dios, es Dios mismo; todo atributo de Dios, es el mismo Dios.]

[Nota 4: Aquí Clarke confunde la division con la separacion: véase lo que digo en los capítulos X y XI de este libro.]

No se trata de saber lo que Goclenio[5] entiende por la palabra sensorium, sino el significado que el caballero Newton dió á esta palabra; sí Goclenio cree que el ojo, la oreja, ú otro cualquiera órgano de los sentidos, es el sensorio, se engaña. Además, que cuando un autor emplea un término del arte, y declara el sentido que le da ¿para qué buscar el que le hayan atribuido otros escritores? Scapula traduce la palabra de que hablamos, por domicilium, es decir, lugar donde el alma reside.

[Nota 5: Goclenio es el autor de un Diccionario filosófico citado por
Leibnitz.]

Réplica de Leibnitz.

Si el espacio infinito es la inmensidad, el espacio finito será lo opuesto de la inmensidad, es decir, la mensurabilidad ó la extension limitada: la extension debe ser una propiedad de lo extenso; si este espacio es vacío será un atributo sin sujeto, una extension sin cosa extensa…………………………………………………….

Decir que el espacio infinito es sin partes, es decir que los espacios finitos no le componen, y que el espacio infinito podria subsistir, aun cuando todos los espacios finitos fuesen anonadados………………..

Yo quisiera ver el pasaje de un filósofo que hubiese tomado la palabra sensorium en otro sentido que Goclenio.

Si Scapula dice que el sensorio es el lugar donde reside el entendimiento, hablará del órgano de la sensacion interna: así no se apartará de la significacion de Goclenio.

Sensorio ha significado siempre el órgano de la sensacion: la glándula pineal seria, segun Descartes, el sensorio en la acepcion que le da Scapula.

En esta materia no hay expresion menos conveniente que la que atribuye á Dios un sensorio; parece que le hace alma del mundo; y será difícil explicar el uso que hace Newton de esta palabra, en un sentido que le pueda justificar.

Respuesta de Clarke.

Se insiste aun sobre el uso de la palabra sensorium, aunque Newton le haya puesto un correctivo: nada tengo que añadir.

El espacio destituido de cuerpo es una propiedad de una sustancia inmaterial; el espacio no está limitado por los cuerpos, sino que existe igualmente en ellos y fuera de ellos: el espacio no está encerrado entre los cuerpos, sino que estos hallándose en el espacio inmenso, son limitados por sus dimensiones propias.

El espacio vacío no es un atributo sin sujeto, pues que no entendemos un espacio donde no haya nada, sino un espacio sin cuerpos. Dios está ciertamente presente en todo el espacio vacío; y quizás hay en este espacio muchas otras sustancias que no son materiales, y que por consiguiente no pueden ser tangibles, ni percibidas por ninguno de nuestros sentidos.

El espacio no es una sustancia, sino un atributo de un ser necesario; y debe, como todos los atributos de un ser necesario, existir mas necesariamente que las sustancias mismas que no son necesarias. El espacio es inmenso, inmutable, eterno, y lo mismo debe decirse de la duracion; mas no se sigue de esto que haya nada eterno fuera de Dios, porque el espacio y la duracion no están fuera de Dios; son consecuencias inmediatas y necesarias de su existencia, sin las cuales no seria eterno, ni se hallaria presente en todas partes.

Los infinitos no se componen de finitos, sino como los finitos se componen de infinitésimos. Ya he manifestado mas arriba, en qué sentido puede decirse que el espacio tiene partes y que no las tiene. Las partes, en el sentido que se da á esta palabra cuando se la aplica á los cuerpos, son separables, compuestas, desunidas, independientes las unas de las otras, y capaces de movimiento. Pero, aunque la imaginacion pueda en algun modo concebir partes en el espacio infinito, sin embargo como estas partes impropiamente dichas, quedan esencialmente inmóviles é inseparables las unas de las otras, se sigue que el espacio es esencialmente simple, y absolutamente indivisible [6].

[Nota 6: Aquí Clarke vuelve á confundir la divisibilidad con la separabilidad, y esta confusion le lleva á proposiciones contradictorias.]

Réplica de Leibnitz.

Como yo habia objetado que el espacio tomado por una cosa real y absoluta seria eterno, impasible é independiente de Dios, se ha tratado de eludir esta dificultad diciendo que el espacio es una propiedad de Dios; ya objeté á esto en mi escrito precedente, que la propiedad de Dios es la inmensidad; pero que el espacio conmensurado con los cuerpos, no es lo mismo que la inmensidad de Dios…………………………..

He preguntado, supuesto que el espacio sea una propiedad, de qué cosa podrá serlo un espacio vacío, limitado, cual lo imaginamos en el recipiente de donde se haya quitado el aire. No me parece razonable decir que este espacio vacío, redondo ó cuadrado, sea una propiedad de Dios…………………………………………………………

Si los espacios limitados y el espacio infinito son la propiedad de Dios, será preciso, cosa extraña! que la propiedad de Dios sea compuesta de afecciones de las criaturas, porque todos los espacios finitos juntos componen el espacio infinito…………………………………….. ………………………………………………………………

Si el espacio es una propiedad de Dios, entra en la esencia de Dios; es así que el espacio tiene partes, luego tambien los tendria la esencia de Dios. Spectatum admisi…………………………………………

Además los espacios, ora están vacíos ora llenos; luego habrá en la esencia de Dios partes ora vacías ora llenas y por consiguiente sujetas á un cambio perpetuo. Los cuerpos, llenando el espacio, llenarian una parte de la esencia de Dios, y serian conmensurados con ella; y en la suposicion de un vacío, una parte de la esencia de Dios estará en el recipiente; este Dios con partes se parecerá mucho al Dios de los estóicos, que era el universo todo entero, considerado como un animal divino………………………………………………………

La inmensidad de Dios hace que Dios esté en todos los espacios; si Dios está en el espacio, ¿cómo puede decirse que el espacio está en Dios, ó que es su propiedad? Se dice que la propiedad está en el sujeto: pero ¿quién ha oido jamás que el sujeto esté en su propiedad?

Como yo habia objetado que el espacio tiene partes, se busca un efugio, alejándose de la significacion usual de los términos, porque estas partes no son separables, y no podrian apartarse las unas de las otras por escision; pero basta que el espacio tenga partes, sean estas separables ó nó, y se las puede asignar en el espacio, ya por los cuerpos que están en él, ya por las líneas y superficies que se pueden tirar. Se alega la excusa de que no se ha dicho que el espacio fuera el sensorio de Dios, sino como su sensorio. Parece que lo uno es tan poco conveniente é inteligible como lo otro…………………………….

Si Dios siente lo que pasa en el mundo por medio de un sensorio, parece que las cosas obran sobre él, y que es como concebimos el alma del mundo. Se me imputa que repito las objeciones sin hacerme cargo de las respuestas; pero yo no veo que se me haya soltado esta dificultad: mejor seria renunciar enteramente á ese pretendido sensorio.

No me es posible copiar otros pasajes de esta interesante polémica, que puede leerse por extenso en la coleccion de las obras de Leibnitz: pero bastan esas muestras para que se vea la importancia que daban á las cuestiones sobre el espacio, filósofos eminentes.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XVII DEL LIBRO III.)

(III). Para que el lector forme concepto cabal de la opinion de Kant sobre el espacio, y juzgue por sí mismo de si hay ó nó la contradiccion indicada, pongo á continuacion algunos pasajes del autor.

«El concepto trascendental de los fenómenos[7] en el espacio, es una advertencia crítica de que en general, nada de lo percibido en el espacio, es una cosa en sí; que el espacio es además una forma de las cosas, que tal vez les seria propia, si fuesen consideradas en sí mismas; pero que los objetos en sí, nos son completamente desconocidos; y que lo que llamamos objetos exteriores no es otra cosa que las representaciones puras de nuestra sensibilidad, cuya forma es el espacio, y cuyo correlativo verdadero, es decir, la cosa en si misma, es por esta razon totalmente desconocida, y lo será siempre; pero sobre la cual no se interroga jamás á la experiencia.» (Estética trascendental, seccion primera).

[Nota 7: Kant define el fenómeno: «el objeto indeterminado de una intuicion empírica.» Llama intuicion empírica: «la que se refiere á un objeto por medio de la sensacion.» Entiende por sensacion: «el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto nosotros somos afectados por él.» Estética trascendental, primera parte.]

«Es de todo punto cierto, y no solo posible ó verosímil, que el espacio y el tiempo como condiciones necesarias de toda experiencia, tanto interna como externa, son condiciones puramente subjetivas de toda nuestra intuicion. Luego es igualmente cierto que todos los objetos con relacion al espacio y al tiempo, no son mas que simples fenómenos, y nó cosas en sí, si se los considera segun el modo con que nos son dadas. Mucho se puede decir à priori de la forma de los objetos, pero nada de la cosa en sí, que debe servir de base á estos fenómenos.»

Esta doctrina de Kant le atrajo la inculpacion de idealismo, y provocó explicaciones del filósofo aleman, que algunos consideran como una contradiccion manifiesta.

Hé aquí cómo se defiende Kant de la nota de idealismo: «Cuando digo que en el espacio y el tiempo, la intuicion de los objetos exteriores y la del espíritu, representan estas dos cosas tales como ellas afectan nuestros sentidos, no quiero decir que los objetos sean una pura apariencia; porque en el fenómeno, los objetos y hasta las propiedades que nosotros les atribuimos, son siempre consideradas como alguna cosa dada realmente; sino que como esta calidad de ser dada, depende únicamente de la manera de percibir del sujeto en su relacion con el objeto dado, este objeto como fenómeno, es diferente de sí mismo, como objeto en sí. Yo no digo que los cuerpos parezcan simplemente que son exteriores, ó que mi alma parezca simplemente haberme sido dada en mi conciencia: cuando yo afirmo que la calidad del espacio y del tiempo (conforme á la cual yo pongo el cuerpo y el alma como siendo la condicion de su existencia) existe únicamente en mi modo de intuicion y nó en los objetos en sí mismos, caeria en error si convirtiese en pura apariencia lo que debo tomar por un fenómeno; pero esto no tiene lugar si se admite mi principio de la idealidad de todas nuestras intuiciones sensibles. Por el contrario, si se atribuye una realidad objetiva á todas esas formas de las representaciones sensibles, no se puede evitar el que todo se convierta en pura apariencia; porque si se considera el espacio y el tiempo como calidades que deban hallarse, en cuanto á su posibilidad, en las cosas en sí, y se reflexiona sobre los absurdos en que entonces se cae, pues que dos cosas infinitas que no pueden ser sustancias ni nada inherente á las sustancias, y que son no obstante alguna cosa existente y hasta la condicion necesaria de la existencia de todas las cosas, subsistirian todavía, aun cuando todo lo demás fuese anonadado, en tal caso no se puede reprender al excelente Berkeley de haber reducido los cuerpos á una mera apariencia.» (Ibid. 2.ª edicion).

En su Lógica trascendental, se encuentra tambien una refutacion del idealismo. En dicho lugar, Kant establece el siguiente teorema:

«La simple conciencia de mi propia existencia, determinada empíricamente, prueba la existencia de los objetos, fuera de mí, en el espacio.»

No me es posible exponer aquí las doctrinas de Kant en su Lógica trascendental; me basta haber indicado sus aclaraciones sobre la realidad de los objetos; otros las llaman retractaciones ó contradicciones, y hasta señalan varias causas que de nada sirven en el terreno de la filosofía.

* * * * *

(SOBRE EL CAPÍTULO XIX DEL LIBRO III.)

(IV.) Los escolásticos separaban siempre con mucho cuidado el órden sensible del inteligible. No es Kant el primero que ha descubierto las fronteras que separan el mundo inteligible del sensible; las cosas en sí como objetos de un entendimiento puro, noumena, como él las llama, y las cosas en cuanto representadas en la intuicion sensible: phenomena. Las representaciones sensibles, tan lejos estaban de bastar á la inteligencia, segun la opinion de los escolásticos, que antes bien se les negaba el carácter de inteligibles. El entendimiento podia conocer las cosas sensibles, pero le era necesario abstraerlas de las condiciones materiales: por su limitacion habia menester la intuicion de los objetos en representaciones sensibles: conversio ad phantasmata; pero esas intuiciones no eran el acto intelectual, sino una condicion necesaria para su ejercicio. De esta teoría dimanó la del entendimiento agente, de que se han reido algunos con sobrada ligereza. Esta hipótesis, sea cual fuere su valor intrínseco, tiene en su apoyo consideraciones de gran peso, si prescindiendo de las formas con que se la ha expresado, se atiende tan solo á su profundidad ideológica.

Al leer algunos pasajes de la Lógica trascendental de Kant, sobre los fenómenos y los noumenos, sobre la intuicion sensible necesaria en los conceptos puros, sobre la distincion entre estos y aquella, sobre los mundos sensible é inteligible, correspondientes á las facultades sensitivas é intelectuales, se podria sospechar que el filósofo aleman habia leido á los escolásticos. No importa que él se aparte de las doctrinas de las escuelas: los autores que nos ilustran, no son solo aquellos cuyas opiniones profesamos.

Al tratar de las ideas, tendré ocasion de manifestar mis opiniones sobre este particular; y así por ahora, me ceñiré á copiar algunos textos de Santo Tomás, el representante mas ilustre de la filosofía escolástica. En ellos verá el lector la necesidad para nosotros, de las representaciones sensibles, phantasmata; y la línea divisoria entre estas representaciones, y el órden intelectual puro.

(Pars 1. Q. LXXIX. art. 3.) Sed quia Arístoteles non posuit formas rerum naturalium subsistere sine materia, formæ autem in materia existentes non sunt intelligibiles actu; sequebatur, quod naturæ, seu formæ rerum sensibilium quas intelligimus, non essent intelligibiles actu. Nihil autem reducitur de potentia in actum, nisi per aliquod ens actu: sicut sensus fit in actu per sensibile in actu. Oportet igitur ponere aliquam virtutem ex parte intellectus, quæ faceret intelligibilia in actu per abstractionem specierum à conditionibus materialibus. Et hæc est necessitas ponendi intellectum agentem.

(P. 1. Q LXXIX. art. 4.) Ad cuius evidentiam considerandum est, quod supra animam intellectivam humanam, necesse est ponere aliquem superiorem intellectum, à quo anima virtutem intelligendi obtineat… ……………………………………………………………

Nihil autem est perfectius in inferioribus rebus anima humana. Unde oportet dicere, quòd in ipsa sit aliqua virtus derivata à superiori intellectu, per quam possit phantasmata illustrare. Et hoc experimento cognoscimus, dum percipimus nos abstrahere formas universales à conditionibus particularibus, quòd est facere actu intelligibilia.

(P. 1. Q. LXXXIV. art. 1.) Etiam in ipsis sensibilibus videmus, quod forma alio modo est in uno sensibilium, quam in altero; puta cum in uno est albado intensior, in alio remisior, et cum in uno est albedo cum dulcedine, in alio sine dulcedine. Et per hunc etiam modum, forma sensibilis alio modo est in re, quæ est extra animam, et alio modo in sensu, qui suscipit formas sensibilium absque materia, sicut colorem auri sine auro. Et similiter intellectus species corporum, quæ sunt materiales et mobiles, recipit immaterialiter, et immobiliter, secundum modum suum, nam receptum est in recipiente per modum recipientis. Dicendum est ergo, quod anima per intellectum cognoscit corpora, cognitione immateriali, universali et necessaria.

(P. 1. Q. LXXXIV. art. 6.) Et ideo ad causandam intellectualem operationem secundum Aristotelem non sufficit sola impressio sensibilium corporum, sed requiritur aliquid nobilius, quia agens est honorabilius patiente, ut ipse dicit. Non autem ita quod intellectualis operatio causetur, ex sola impressione aliquarum rerum superiorum, ut Plato posuit, sed illud superius, et nobilius agens, quod vocat intellectum agentem, de quo jam supra diximus quòd facit phantasmata à sensibus acceptu intelligibilia in actu, per modum abstractionis cuiusdam. Secundum hoc ergo, ex parte phantasmatum intellectualis operatio à sensu causatur. Sed quia phantasmata non sufficiunt immutare intellectum possibilem, sed oportet quod fiant intelligibilia actu per intellectum agentem, non potest dici quòd sensibilis cognitio sit totalis, et perfecta causa intellectualis cognitionis, sed magis quodammodo est materia causæ.

FIN DE LAS NOTAS.

INDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO SEGUNDO

LIBRO SEGUNDO.

DE LAS SENSACIONES.

CAPÍTULO PRIMERO. la sensacion en sí misma.

Qué es la sensacion. Juicio que le acompaña. Escala de los seres sensibles. La sensibilidad y la inteligencia. Perfectibilidad de la sensacion. Su límite. Una consecuencia importante contra un error de nuestra época. Lo que se comprende en la palabra sensacion. Naturaleza de este fenómeno. Sensibilidad de los brutos. Nobleza de las facultades sensibles. La idea del yo aplicada a los seres sensitivos. La sensacion y la conciencia directa. Representaciones y afecciones.

CAPÍTULO II. La materia no puede sentir.

Existencia de seres distintos de la materia. Para demostrar su insensibilidad no necesitamos conocer su esencia. Demostracion. El alma de los brutos. Su naturaleza. Su destino. Su anonadamiento y su duracion. Conjeturas sobre estas dos opiniones.

CAPÍTULO III. El sueño y la vigilia.

Estado de la cuestion. Opinion de La-Mennais. Dónde se ha de fundar la distincion entre el sueño y la vigilia. Dos clases de hechos muy diferentes en el órden puramente interno. Sus caractéres. Aplicacion.

CAPÍTULO IV. Relacion de las sensaciones con el mundo externo.

Estado de la cuestion. La naturaleza y la filosofía. Dos órdenes de fenómenos en el órden puramente interno. Sus diferencias. Resultado en favor de la existencia de un mundo externo.

CAPÍTULO V. Una hipótesis idealista.

Imposibilidad de explicar los fenómenos del mundo interno sin el externo. Dos consecuencias importantes.

CAPÍTULO VI. Si la causa externa inmediata de las sensaciones es una causa libre.

Una dificultad contra el testimonio de los sentidos. Solucion fundada en la veracidad de Dios. Otra solucion fundada en la misma naturaleza de los fenómenos. Relacion de los objetos con nuestra sensibilidad. Su sujecion á leyes necesarias. Consecuencia en pro de un mundo externo.

CAPÍTULO VII. Análisis de la objetividad de las sensaciones.

Qué son los cuerpos. Análisis de la idea de cuerpo. Su relacion con las sensaciones. Diferencia entre la extension y las demás calidades sensibles. Necesidad de la extension para un mundo externo.

CAPÍTULO VIII. Sensacion de la extension. Es percibida por varios sentidos. Análisis de la extension. Su multiplicidad. Su continuidad. Coexistencia incluida en la extension.

CAPÍTULO IX. Objetividad de la sensacion de extension.

Es la única sensacion que objetivamos. Ejemplo en que se van destruyendo todas las sensaciones. La extension receptáculo de las sensaciones. La extension es mas bien percibida que sentida. Importancia de los seres sensitivos en el órden del universo.

CAPÍTULO X. Valor del tacto para objetivar las sensaciones.

Opinion de los que miran el tacto como el sentido mas seguro y hasta el único. Se responde á sus argumentos. Sensacion doble. Peticion de principio. Ilusiones del tacto.

CAPÍTULO XI. Inferioridad del tacto comparado con otros sentidos.

Condillac. Extrañeza de su opinion. El tacto y la vista. Ejemplos en prueba de su inferioridad. El tacto y el oido. Aplicaciones.

CAPÍTULO XII. Si la sola vista podria darnos idea de una superficie.

Condillac. Se combate su opinion. Contradiccion en que incurre. Pruebas en favor de la vista. El color y la extension. Confesion de Condillac. Una consecuencia.

CAPÍTULO XIII. El ciego de Cheselden.

Fenómenos que presentó. Observaciones sobre estos fenómenos.
Equivocaciones que se padecerian. Razones en apoyo de esta conjetura.
Observaciones contradictorias que se nos refieren. Qué prueban dichos
fenómenos.

CAPÍTULO XIV. Se examina si la vista puede darnos idea del volúmen.

Una razon concluyente fundada en la idea del sólido. Otras razones fundadas en la experiencia.

CAPÍTULO XV. La vista y el movimiento.

Se explica cómo la vista puede dar idea del movimiento. Resúmen de las doctrinas de los capítulos anteriores.

CAPÍTULO XVI. Posibilidad de otros sentidos.

Un pasaje de La-Mennais. Dificultades que suscita. Los cuerpos y las sensaciones. Posibilidad de un nuevo órden de sensaciones.

CAPÍTULO XVII. Existencia de nuevos sentidos.

Explicacion de la palabra, sentir. Diferentes clases de impresiones sensibles. La sensacion y el sentimiento. Sus semejanzas y diferencias.

CAPÍTULO XVIII. Solucion definitiva de la dificultad de La-Mennais.

Se explica cómo un nuevo sentido no alteraria el órden de nuestras ideas. Ejemplo. Efectos de la música. Consecuencia. Resultado definitivo.

LIBRO TERCERO.
LA EXTENSION Y EL ESPACIO.

CAPÍTULO I. La extension inseparable de la idea de cuerpo. Cómo se entiende esta inseparabilidad. Análisis. Una dificultad. Solucion. Una réplica. Contestacion. Una distincion de los teólogos.

CAPÍTULO II. Imperceptibilidad de la extension como objeto directo e inmediato de las sensaciones.

Explicacion. La extension considerada en nosotros es una idea y un hecho primario.

CAPÍTULO III. Fecundidad científica de la idea de extension.

Cuatro proposiciones. Es base de la geometría. De las ciencias naturales. Es necesaria para las medidas. Pruebas y ejemplos. Simplicidad de la idea de extension.

CAPÍTULO IV. Realidad de la extension.

Esta realidad es necesaria, si no se quiere destruir la realidad del mundo externo. La realidad de la extension y la geometría.

CAPÍTULO V. La exactitud geométrica realizada en la naturaleza. La realidad es geométrica. Pruebas. Exámen de dos opiniones sobre la divisibilidad de la materia. El mismo resultado en ambos supuestos.

CAPÍTULO VI. Aclaraciones sobre la extension.

La extension y los cuerpos. Mas aclaraciones sobre la inseparabilidad de estas dos ideas. Si conocemos la esencia de la extension.

CAPÍTULO VII. Espacio-nada.

Importancia de las cuestiones sobre el espacio. Grandes dificultades. Se plantea la cuestion. En la nada no hay distancias. Razones contra los que las admiten, negando la realidad al espacio.

CAPÍTULO VIII. Opinion de Descartes y de Leibnitz sobre el espacio.

Doctrina de Descartes. Impugnacion. Doctrina de Leibnitz. Una observacion sobre ella.

CAPÍTULO IX. Opinion de los que atribuyen al espacio una naturaleza distinta de los cuerpos.

Insubsistencia de un argumento que se le objeta. Verdadera dificultad en contra.

CAPÍTULO X. Opinion de los que creen que el espacio es la inmensidad de
Dios
.

Doctrina de Clarke. Impugnacion. Consecuencias peligrosas. Newton.
Opinion de Leibnitz. Una observacion.

CAPÍTULO XI. Opinion de Fenelon.

Un pasaje notable. Una doctrina de los teólogos sobre las perfecciones de Dios. Se examina la doctrina de Fenelon. Es inadmisible. Duda sobre el verdadero sentido de sus palabras.

CAPÍTULO XII. Se explica en qué consiste el espacio.

Análisis de la generacion de su idea. Algunas proposiciones en que se resume la doctrina. Incertidumbre inseparable de estas materias.

CAPÍTULO XIII. Nuevas dificultades.

La extension y el lugar. Qué es el cambio de lugar. Un cuerpo solo no puede moverse. El movimiento es esencialmente relativo. Demostracion á priori de la imposibilidad de ciertas figuras en un cuerpo solo. Una superficie geométrica perfecta.

CAPÍTULO XIV. Una consecuencia importantísima.

Demostracion á priori de la gravitacion universal. No basta para explicar la existencia del movimiento, ni su regularidad.

CAPÍTULO XV. Ilusion de los puntos fijos en el espacio.

Se examina la fijeza de los cuatro puntos cardinales. Todas las situaciones en un lugar son ideas relativas. Si Dios podria dar movimiento á un cuerpo solo. Explicacion. El vacio. Opinion de Descartes y de Leibnitz. Ventajas de hacer consistir la idea del espacio en la de extension abstracta ó generalizada.

CAPÍTULO XVI. Observaciones sobre la opinion de Kant.

Doctrina de este filósofo. Confusion de ideas. No hizo el descubrimiento que él se figura. Pruebas. No debemos confundir la imaginacion del espacio con su idea. Límites de estas dos cosas. Ejemplos.

CAPÍTULO XVII. Inutilidad de la doctrina de Kant para resolver el problema de la posibilidad de la experiencia.

Sus tendencias al idealismo. Da orígen al sistema de Fichte. Kant en contradiccion con algunos de sus discípulos en materia de idealismo.

CAPÍTULO XVIII. El problema de la experiencia sensible.

En qué consiste el problema de la experiencia. Cinco problemas De la Estética trascendental. Se resuelven los cuatro primeros. Se plantea el último.

CAPÍTULO XIX. Consideraciones sobre la extension abstraida de los fenómenos.

La extension no es ninguno de los seres que entran en la cosa extensa. Análisis de la extension. Qué es la continuidad. Inutilidad de las definiciones con que se acostumbra explicarla. La extension fenomenal y la extension geométrica. Conjeturas. Doctrina de Santo Tomás sobre las representaciones sensibles.

CAPÍTULO XX. Si hay magnitudes absolutas.

Consideraciones sobre la fijeza de las medidas. Variedad de la vision.
Ojos microscópicos. Inutilidad del tacto para la medida fija. Ejemplo.
Acuerdo del arte y de la ciencia.

CAPÍTULO XXI. Inteligibilidad pura del mundo extenso.

La realidad y las apariencias. Qué es el mundo corpóreo a los ojos de un espíritu puro. Dos geometrías. La pura y la empírica. La geometría pura es separable de la sensible. Qué es la extension despojada de toda forma sensible. Por qué se nos hace difícil el concebir la inteligibilidad pura del mundo corpóreo. Insuficiencia de la geometría. Necesidad de la metafísica. Insuficiencia de la filosofía que reduce al mundo á movimientos y figuras.

CAPÍTULO XXII. La divisibilidad infinita.

Argumentos en contra. El cuerpo matemático y el cuerpo natural.
Insuficiencia de esta distincion para resolver la dificultad.

CAPÍTULO XXIII. Los puntos inextensos.

Dos argumentos en contra. Uno en pro fundado en consideraciones matemáticas. Réplica. Insubsistencia del que se funda en la paridad del número engendrado por la unidad.

CAPÍTULO XXIV. Una conjetura sobre la nocion trascendental de la extension.

Una equivocacion que se padece en las investigaciones sobre los primeros elementos de la extension. Se indica una conjetura sobre la verdadera naturaleza de la continuidad. Se explica si el mundo externo es tal como nosotros lo imaginamos. Acuerdo de la teoría con la realidad. Por qué se nos ha dado la intuicion sensible.

CAPÍTULO XXV. Armonía del órden real, fenomenal é ideal.

Distincion entre la realidad y el fenómeno. Doctrina de las escuelas. Esencia y accidentes de los cuerpos. Paralelismo de los fenómenos con la realidad. Su relacion constante. En qué consiste. Aplicaciones.

CAPÍTULO XXVI. Carácter de las relaciones del órden real con el fenomenal.

Estas relaciones no son de necesidad intrínseca. Aplicaciones. Necesidad de distinguir entre el órden intelectual puro y el sensible.

CAPÍTULO XXVII. Si todo ha de estar en algun lugar.

Diferencia entre el ser y estar. No hay razon para que todo esté en algun lugar. Tres relaciones de un ser con los cuerpos. Consecuencias. Solucion de varias cuestiones. Una equivocacion de Kant. Doctrina de los teólogos. Consecuencia importante.

CAPÍTULO XXVIII. Contingencia de las relaciones corpóreas.

El órden actual del universo no es intrínsecamente necesario. Aspecto y esencia de los seres. Consideraciones sobre esta diferencia. Una observacion sobre las ciencias naturales.

CAPÍTULO XXIX. Solucion de dos dificultades.

Dos partes de las ciencias naturales. Una física y otra geométrica. Cómo son verdaderas las ciencias físicas y qué condiciones han menester. Distancias contradictorias. Explicacion. Un principio fundamental para el acuerdo de la geometría y la realidad. Postulados necesarios para geometría. Carácter de las ciencias ideales.

CAPÍTULO XXX. La sensibilidad pasiva.

Qué es ser sentido. Dos significaciones. Lo simple no puede ser propiamente sentido. El mundo externo podria no ser sensible. Experiencia. Lo insensible podria hacerse sensible. Conjeturas.

CAPÍTULO XXXI. Posibilidad de una mayor esfera en la sensibilidad activa.

Estado de la cuestion. Su interés. Significado de las palabras espíritu puro. La sensibilidad y la simplicidad. Posibilidad intrínseca de la sensibilidad en un espíritu puro. Cómo puede entenderse. Nuevo aspecto de la cuestion. La sensibilidad y la inteligencia. Posibilidad de una repugnancia. Razones de analogía. Objeto del entendimiento. Carácter de las facultades sensitivas. Reseña de la escala de los seres. Consecuencia. Estado de la cuestion con respecto a la realidad. Conjeturas sobre las facultades perceptivas de las almas separadas y de los espíritus puros. Afecciones sensibles. Placer y dolor. Querer y no querer. Observaciones sobre la voluntad intelectual pura. La imaginacion y la armonía del universo.

CAPÍTULO XXXII. Posibilidad de la penetracion de los cuerpos.

Contingencia de sus relaciones. Observaciones sobre el significado de la palabra impenetrabilidad. Penetracion geométrica. Penetracion física. Posibilidad intrínseca de la penetracion física.

CAPÍTULO XXXIII. Un triunfo de la Religion en el terreno de la filosofía.

Solucion de algunas dificultades que se objetan al augusto misterio de la Eucaristía. Consecuencia importante.

CAPÍTULO XXXIV. Conclusion y resúmen.

Observaciones sobre la idea de la extension. Su carácter, orígen y aplicaciones. Proposiciones en que se resume la doctrina contenida en este tomo.

—Notas

FIN.