VERSIFICACIÓN DEL POEMA
El Florante está escrito todo él en composiciones estróficas de cuatro dodecasílabos intercisos. No son de arte mayor sino de hexasílabos dobles. No hacen en ellos sinalefa la vocal con que termina la sexta sílaba con la vocal con que comienza la séptima. No se cometen nunca sinalefas, sino elisiones. La cesura en la sexta tiene que ser invariablemente en la sexta, sin que los primeros hemistiquios, como los de los castellanos, puedan ser de cinco o siete sílabas; y más que cesura, es una verdadera pausa. En dicha sílaba sexta se completa el sentido del verso, y sólo por excepción la palabra que trae la sexta, por conexión gramatical, se apoya en la siguiente. La rima y sobre todo el ritmo son enteramente distintos de los de doce sílabas castellanas, ritmo que va al unísono con el kumintang, aire musical genuinamente tagalo con que suele acompañarse estos dodecasílabos, y cuyo movimiento es de hexasílabo, o parecido al romancerillo monorrimo de seis sílabas.
Los versos únicamente de cada estrofa son monorrimos. Cada estrofa tiene su rima. La rima es por la última sílaba; esté o no acentuada. Aunque las vocales fundamentales son tres: a, i, u, con todo, en tagalo, si la última sílaba termina en e, ésta rima con i; y si en o, rima con u. La o en Balagtás y en la antigua escritura es consonante cuando va al final de una dicción; equivale a la w, de la moderna. Si termina en sonido articulado, la rima se rige por la vocal y consonante de su grupo. Hay dos grupos de consonantes: fuertes y débiles. Fuertes: b, d, g, k, p, s y t; y débiles l, m, n, g o n~g, y y o (w). He aquí los dos primeros cuartetos del poema:
dauag na matinic na ualang pag-itan
halos naghihirap ang cay Febong silang
dumalao sa loob na lubhang masucal.
Malalaquing cahoy and inihahandog
pauang dalamhati, cahapisa,t, lungcot
huni pa nang ibon ay nacalulunos
sa lalong matimpi,t, nagsasayang loob.
Como la última sílaba del primer verso termina en ao, la rima del cuarteto es en ao, ang y al, o sea la vocal a y los consonantes débiles o, n, ng y l. Así en el segundo cuarteto: la vocal o y los consonantes fuertes g, t, s y b. Es ley no combinar una misma vocal con la misma consonante.
Por el mismo estilo si termina en vocal. Los del grupo de vocal ordinaria entre sí; y lo mismo, los de la vocal pesada.
He aquí el cuarteto de vocal ordinaria en a:
ang guinagaua cong pang-alio sa dusa
nag daang panaho,i, inaala-ala,
sa iyong laraua,i, ninitang guinhaua.
He aquí el cuarteto de vocal pesada en a:
"tatlong arao na di nagatanao tamá"
at sinasagot co nang sabing may touá
"sa isa catauo,i, marami ang handá."
Balagtás, a diferencia de los demás poetas tagalos, no acostumbra rimar la vocal e con la i, ni la o con u. Para la rima, además, no hay equivalencia de los finales agudo, grave y esdrújulo o sobresdrújulo, y sería una flagrante infracción armónica la recurrencia a la práctica castellana en este particular.
No existen tampoco las cláusulas de rúbrica del verso castellano; pero es de ley que el ritmo sea variado; es decir, el primer hemistiquio no debe rimar con el segundo ni con el primero del pie siguiente, sino siempre de manera distinta, como en los cuartetos transcritos. La cesura en sexta exige que su pronunciación tónica tenga el carácter de una pausa menor. Débese ésto a que siempre estos versos fueron acompañados con el aire musical del kumintang, y cantados; y, aunque en los tiempos modernos ya no se estila cantarlos, la tradición marcó de tal modo su estructura clásica indígena, que su lectura es aún hoy a modo de recitado de romances hexasílabos, y con un género de pathos, solemne, enfático, a la manera oriental.
Allá por el año de 1885 tuvimos ocasión de oír recitar el Florante de un campesino. Venía de participar unas gavillas de palay de la siega del día. A mujeriegas sobre los lomos de su caraballa, y a los graves pasos del animal, recitaba los primeros cuartetos de la ofrenda A Celia, en medio del religioso silencio de la tarde, interrumpido de vez en cuando por perdices camineras que salían de la maraña, disparadas a causa de los chapotazos de la caraballa. Picada nuestra curiosidad, tomamos notaciones de la canturia.
He aquí transcritas dichas notas con la letra correspondiente:
[Pincha aquí para escuchar la música. (Fichero Midi)]
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También en el trayecto fluvial entre Paombong y Malolos, en una tan~garan (banca aguadora), oímos recitar de una mujer, que hacía de piloto, los cuartetos 80 y 81 del poema, con estilo menos campestre que el del anterior, pero con igual molicie y melancolía. Tenía el movimiento del suave balanceo de una banquilla con batangas de los maningueteros.
He aquí dicho aire con la letra correspondiente:
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Es indescriptible la melancolía profunda de estas estancias musitadas y exhaladas por los hijos del pueblo. Como la escala de notas no pasa de una octava y tercia; que no exige vocalización especial, y basta la emisión natural de la voz, la ejecución que dan al aire y su movimiento es tan sui géneris que sugestiona o embebece al que tiene el oído sensible a los dos ritmos, musical y poético. Estas muestras gráficas darán también idea del artificio y silabeo del dodecasílabo interciso tagalo.
Su movimiento es de hexasílabo o de romancerillo de seis sílabas, y cada sílaba viene subrayada por la correspondiente nota musical, pero su ejecución es ligada y ligerísima, a la sordina.
Tienen, además, los poetas tagalos la costumbre de presentarse anónimos al público, y cuando mucho, con las iniciales de su nombre; también escriben con iniciales los nombres de las personas a quienes dedican sus canciones. Con todo, riman con dichas iniciales y les dan la cantidad silábica con las sílabas de que se compone el deletreo de las mismas, y, si les conviene, vuelven disílaba la última de la inicial deletreada, si cae en cesura o en pausa:
Ang tapat mong lingcod na si F.B.
equivale a
Ang tapat mong lingcod na si Efe Bée
y en donde Bee rima, además, con ipamintacasi. Y por este estilo estos versos:
Itong letrang R. pag siyang nadin~gig
de San Raymundo:
Itong si E.I. ang dapat sisihin
de D. Felizardo en que I equivale a Ii. Y cuando las iniciales son tres, la del medio no se deletrea pero se la considera monosílaba. Así
big-yang aliculas ang M.M.S.
en Juan at si María, donde M.M.S. equivale a Eme, Me, Ese.
OBSERVACIONES
Al llevar a cabo la versión castellana del poema, no obstante haber recorrido este poema todos los hogares tagalos, de manera que no hay ninguno que no guarde un ejemplar, no como basta guinara sino como piña antigua de Hagonoy, o seda preciosa de florete china, en cómodas de camagón con incrustaciones de nácar, ésta es la fecha en que no se sabe, a ciencia cierta, cuál sea el texto auténtico. Balagtás murió en el año de 1862, y las ediciones conocidas más antiguas datan después de su muerte: la del 65, que posee Barrantes; la del 70, que posee el Dr. Pardo de Tavera y la del 75, de la cual poseemos dos ediciones diferentes. Carecemos, pues de una edición hecha durante la vida del autor, revisada por él, o que pueda suponerse así, y, por tanto, auténtica. Este inconveniente, capitalísimo, subió de punto cuando Hermenegildo Cruz publicó su Kung Sino ang Kumatha n~g "Florante" en 1906, sacando una edición del poema con ortografía moderna y correcciones de la familia de Balagtás.
Muy apreciable es esta edición del Sr. Cruz, porque, si no resuelve, plantea un verdadero problema, cuya solución urge. Por fortuna, poseemos un manuscrito copia de una reimpresión de 1853, o sea nueve años antes de la muerte de Balagtás. Este manuscrito (contrastado con las dos ediciones de 1875, con una de 1894, con otra de 1901 y con la última citada, 1906, revisada por la familia de Balagtás, del Sr. Cruz,) es el que traducimos. Debe decirse que las correcciones tipográficas en su mayoría, de la edición Cruz, se ajustan al texto de la reimpresión de 1853, y corrigen las incorrecciones de las ediciones posteriores a la muerte de Balagtás. Pero en gran parte se separan del texto de 1853 y de las otras ediciones que creemos más correctas.
A continuación se enumeran las razones que militan a favor del texto que creemos auténtico. Por de pronto, restablecemos la ortografía del autor; así tendremos, como ya habíamos dicho al publicarse la obra del Sr. Cruz, las acentuaciones del original y la combinación de letras hecha por el Autor, en las cuales se halla, aparte otras cosas, cierto secreto de la lengua y de la rima tagalas; de otra manera, será el vino antiguo en odres nuevos que en el trasiego perdió su sabor y perfume, el de las hojas resecas de salvia y raíces de mora.
(a) Tapat na pagsuyong lalagui sa dibdib (4. A Celia)[47].—Pagsuyong en lugar de pagsuyo[48]. Porque es adoración que se refiere a pagibig del verso anterior, y no adoración al aire, que es lo que indica pagsuyo.
(b) At di mananacao magpahangang libing (6. A Celia).—At en lugar de na. Es una copulativa muy de la época de Balagtás, y, además, da el énfasis que requiere el pensamiento del autor y el aire del verso.
(c) Parang naririn~gig ang lagui mong uica (12. A Celia).—Uica en lugar de wikang. Por la sencilla razón de que la rima de la estrofa es en vocal y no en consonante. La rima de la estrofa es en uica, tama, tua, handa.
(d) Cong gunitain ca,i, aquing camatayan (15. A Celia).—Aquing en lugar de lalong. Porque se refiere a gunitain ca del primer hemistiquio.
(e) Na inahahandog sa mahal mong yapac (18. A Celia).—Mahal mong en lugar de bakas nang. Este último es uno de los modernismos de la nueva edición, no usado en tiempo de Balagtás. Mahal mong es muy de la época y corriente en el Poema. Cuando el duque Briseo ofreció los servicios de su hijo Florante al Rey Linceo, dijo lo mismo:
na inihahandog sa mahal mong yapac (268. Poema)
y este verso:
nang aquing hahagcan ang mahal na bacas (273)
(f) Ang mata,i, itin~gin sa dacong ibaba (5) Al Lector.—Ang debe restituirse o añadirse antes de mata,i,; de lo contrario no habría verso. Además, la cesura caería donde debería caer, en la sílaba final acentuada de itin~gin, y no en sa, que es miembro del segundo hemistiquio.
Del poema, hé aquí lo que debe restaurarse:
(g) At niyaring nasapit na cahabaghabag (19).—At debe anteponerse a niyaring. Florante dice que la ambición de Adolfo fue la causa de todos los males, en los tres versos anteriores, y, en el cuarto, agrega: y de los míos. La adición no hará tampoco de trece sílabas el verso, porque en la ortografía del Florante, y se considera vocal y no consonante, y niya se pronuncia en una sola unidad de tiempo, y suena nia como un diptongo en ia. Los que escribieron sobre Arte poética tagala andan contestes en este punto, sobre todo, el Dr. Rizal, que dice que los poetas tagalos "pueden alargar o acortar una palabra resucitando una sílaba ya desaparecida en el uso, desdoblando un diptongo, o suprimiendo una breve". Por donde, el desdoblar diptongos y triptongos propios era una excepción, y el cometerlos, la regla general. Balagtás confirma ésto, mismo empleando niyaring en el verso de la estrofa 241,
Diua,i lumilipad niyaring cati-isan
donde iya es triptongo y niya monosílabo. De ser disílabo, el verso constaría de trece sílabas. En la ortografía moderna ésto no puede hacerse, porque y es consonante siempre y por tanto niya necesariamente disílabo. Y como el editor moderno había reformado la ortografía del poema, eliminó de un verso at, y de otro ni, para poner a Balagtás en paz con la ortografía moderna. Sin embargo, el editor moderno, por respeto al sentido, no se atrevió a lapidar niyaring en este verso de la estrofa 22, A Celia:
Y cao na bulaclac niyaring dilidili.
En Balagtás, pues, iya en niyaring es diptongo. Y lo mismo puede decirse de algunos buenos poetas de la misma era. Por ejemplo: este verso de J. Tuason en su Bertong lasing....
Ang may cani-caniyang gauing caliban~gan;
este otro de Estrella at Roger, de un autor anónimo:
Hinan~gad ang caniyang pan~gala,i, malantad,
y estos versos de la Pasión de D. Aniceto de la Merced:
Cun sa inigo,i, ualang daan
versos en donde iya, iyo son diptongos.
Con todo, el uso no es uniforme. Depende de la pronunciación en cada caso, según el movimiento del verso y el ánimo del autor. Y ello no es porque la y fuera realmente vocal entonces, no. La y, decía ya Domingo de los Santos, era siempre consonante, y aconsejaba no confundirla con la i latina, escribiendo una por otra. Pero la ortografía de entonces, y los valores ortológicos de transición no eran definitivos, y de aquí la práctica indecisa de los poetas, y aún la de un mismo poeta. J. Tuason, por ejemplo, en lugar de cometer diptongo, como en el verso ya citado de su Bertong ..., lo desdobla en éste de su Tobías:
Boo niyang-anca,i, nanatiling tiquis;
y lo mismo hace otro autor anónimo en este verso de Leonor at Manrique:
Calamigan, niya,i, ang nag papainam.
También el egregio D. Aniceto de la Merced, a diferencia de los arriba citados versos suyos, desdobla los diptongos en los siguientes versos de su clásica Pasión:
En cambio, cuando no se quería dar lugar a estas licencias poéticas, escribían nyo en lugar de niyo, p.e., los autores anónimos de Bernardo Carpio y de Doña Beatriz at Don Ladislao en estos finales de sus awits:
donde al propio tiempo que evitan el diptongo escribiendo nyo, no lo cometen en iya de siyang, que, en ambos versos, es palabra disílaba. Lo propio practica D. Alejo del Pilar en su San Alejo y más especialmente D. Mariano Serapio en su San Raymundo, que dice:
sa tudling nang inyong puso,i, alaga-an.
Cuando la escritura, pues, no lo indica, la regla no es taxativa, y hay que atender y analizar cada caso para saber si iyo o iya son diptongos o no. Pero no habrá género de duda en que los iya en los versos de autos de Balagtás forman diptongos o triptongos, bien que ortológicamente impropios, y niyaring es disílabo. También es disílaba la misma palabra en estos versos de S. Alejo:
Nosotros escribiríamos tal vez, nyaring o yaring en lugar de niyaring, después de ciertas precauciones; pero en los versos de Balagtás no habrá precaución valedera, porque se nos iría de las manos lo mejor, pues nyaring o yaring no podrán nunca ser sinónimos de niyaring que en Balagtás tenía una energía especial, y una molicie en iy, perceptible, que no tiene precio.
(h) Malamig nang bancay acong nahihimbing (29).—Nahihimbing en lugar de nalilibing. Se trata de un vivo que se siente cadáver en profundo sueño, y no de un vivo sepultado como cadáver real. Es un modismo propio de Balagtás y de los poetas tagalos.
(i) Nang ina-ing-aing na lubhang malumbay (38).—Ina-ing-aing en lugar de dinaingdaing. Florante se quejaba sólo en un momento de inconciencia; aún Aladín no estaba presente, con quien podría producir sus quejas.
(j) Sa iba ang sintang sa aqui,i, pan~gaco (39).—Sintang en lugar de sinta't. Es el "amor a mí prometido", y no "el amor y, a mí prometido".
(k) Di cong aco poo,i, utusang manggubat (43).—En la edición moderna precede pa a poo,i,. Pa debe suprimirse; está de sobra y es aquí solecismo.
(l) Hinuhugasan mo nang luhang nanatac (50).—Hinuhugasan en lugar de hinugusan. Hinugusan, aún suponiéndolo error de imprenta, aunque no lo registre así la fe de erratas, y diga hinugasan, haría corto el verso.
(ll) Nang camay co, paa,t, natataling liig (57).—Co, en lugar de ko't. Dice "mis manos, pies y cuello atados", y no "mis manos y, pies y cuello atados".
(m) Dini sa buhay co,i, siyang nagsa-sadlac (65).—Nagsa-sadlac en lugar de magsasadlak.
(n) Ang caban~gisan mo,i, pinasalamatan (66).—Pinasalamatan en lugar de pinasasalamatan.
(ñ) Ang puso ni Laura con hindi inagao (66).—Laura en lugar de Laura'y.
(o) Tinangnan ang pica sampo nang calasag (76).—Pica en lugar de pika't.
Pinasalamatan decimos; de lo contrario sobraría el verso. Balagtás mismo lo confirma en otro lugar del poema:
Nagban~gon, hinaho,t, pinasalamatan (165).
Laura y Pica, sin elisiones, porque los nombres propios castellanos, cuando van solos, Balagtás, por regla general, no los tagaliza. Además, con estos nombres se cierran los primeros hemistiquios, que son verdaderos versos de seis, y la elisión en las últimas sílabas resulta innecesaria porque hay verdadera pausa en ellas.
(p) Sampong mag aama,i, iyong nasasaclao (80).—Mag aama,i, en lugar de mag ama. Aparte que no habría dodecasílabo, vuelve además torpe el pensamiento del autor. Aladín dice ésto, porque el objeto de su amor fue también el objeto del amor de su padre, y por eso dice nasasaclao, mas no quería decir que el amor fuera entre padres e hijos; entre padre e hija, o entre madre e hijo, que es lo que vendría a significar magamá.
(q) Nang habag cay ama, at pang-hihinayang (99).—Pang-hihinayang en lugar de paghihinayang. Este visible error de imprenta paghihinayang nos recuerda la plática de un doctrinero aprendiz del tagalo, rellena de solecismos, con la que, sazonada con mímica sandunguera por las viejas niñeras, éstas matan de risa a los bebés puestos a su cuidado: ang manga dalanga ay para ibon na pipit; totonton sa sanga cocondo-condo; eto na ang manonompet: sumpe n~g sumpe. (Las mozas son cual el pajarillo pipit, que, posado sobre una rama, se contonea muy coquetamente; pero hé aquí que vienen los de la cerbatana, y le disparan bodoques y más bodoques.)
(r) Para nang panaghoy nang nananambitan (99).—Para en lugar de gaya. Gaya fue siempre comparativo familiar, de poco uso en el dialecto poético antes.
(s) Ang sa pagcatali,i, liniguid nang hirap (129).—Ang sa pagcatali,i, en lugar de yaong natataling. Esta última frase es un amaneramiento modernista, y aquí monotoniza todavía los dos primeros versos del cuarteto, porque los dos primeros hemistiquios comienzan con la misma acentuación: nang ma y yaong, cosa que, como diría Rizal, no podría consentir el oído tagalo, que exige variedad de ritmo.
(t) Sa nan~ga calabang maban~gis na hayop (136).—Nan~ga en lugar de man~ga. Se trata de los leones con los cuales lidió y a los que venció, no de leones con los cuales sigue lidiando.
(u) Pumiquit na muli,t, napatid ang daing (144).—Muli,t, en lugar de muli. Porque cerró los ojos nuevamente, y se le cortaron los quejidos.
(v) May calong sa iyo ang nagtatanquilic (147).—Iyo en lugar de iyo'y. La elisión aquí es necesaria: hay verdadera pausa.
(x) Lason sa puso mo nang hindi binyagan (148).—Nang en lugar de ang.
(y) Mámamaya,i, sucat tibayan ang dibdib (198).—Mámamaya,i, en lugar de namamaya'y. Es decir el hombre, en lugar de ciudadano o residente de una región o localidad determinada. La lección de Balagtás dice así: "y porque el mundo valle es de lágrimas, los hombres han menester de fortaleza del corazón".
(z) Minulán ang gali sa pagsasayauan (223).—Gali en lugar de gálit. Alegría, torneo o justa o bureo, en lugar de rabia, furia, ira, etc. Este verso y el siguiente, dice así: "comenzó el bureo en la danza, por causa de la música y poesía que alternaban". Gali, es palabra muy castiza, indígenamente hablando. Así D. Felipe de Jesús, poeta tagalo, desde 1712, en su ditirambo a Barlaan, dice:
yaong buhay na palagui
(aa) Humihip ang han~gi,t, agad nahiualay (253).—Humihip en lugar de umihip. Humihip ang han~gin es de valor descriptivo. Lo escriben así los clásicos tagalos. Por ejemplo, en San Raymundo:
Sa hihip nang hanging campi ay naualay (pág.22; edi. 1876),
y estos otros versos:
ang isang mahinhin han~gin nang-lili-it
(bb) Alading quilabot nang man~ga guerrero (260).—Guerrero en lugar de guerrerong. Las mismas razones de la estrofa 12, A Celia. La rima es en vocal: en to, do, ro y co.
(cc) At Parca Atropos, ay nagdamdam pagal (301).—Parca en lugar de Parcas. Balagtás mismo en la nota al pie, dice que, según los poetas, las Parcas eran tres: Clotho, Luchesis y Atropos; esta última es la que corta el hilo de la existencia. Así el autor de San Raymundo:
Nacandong nang lubos ni Atropong lilo (pág. 45),
el cual también dice en sus notas cosa igual a lo dicho por Balagtás.
(dd) Ang caniyang buhay na cahabag-habag (351).—Na cahabag-habag en lugar de at pag-kawakawak. Vida harto lastimosa o digna de conmiseración, piedad, y no vida de destierro, relegación, errabunda. No se olvide que Florante estaba atado al tronco de una higuera. No queremos decir con ésto que uacaac, o uaca-uac no es palabra castiza, no; San Lúcar la registra como tal; Aniceto de la Merced la emplea propiamente en este verso de su Pasión:
caya parang mauaca-uac (pág. 90),
y Balagtás mismo, en Orosman at Zafira la emplea en la sentida queja de Zafira:
nang pabayaan mo akong mauakauak;
no se trata de ésto, sino de que carece de aplicación racional en la situación de Florante. En poesía, como en todas las cosas, nada hay peor y de mal gusto que el desacertado uso o empleo de lo bueno y bello: equivale a echar sampagas al fango. Balagtás, que tenía un conocimiento profundo de la naturaleza humana, con su divino instinto de la belleza, fue situando, adrede, cahabag-habag en ciertos pasajes del poema, a guisa de recurrencia recordatoria del mísero estado de Florante, para provocar así con su insistencia la simpatía y compasión del lector, porque ciertos dolores trágicos fueron siempre divinos impertinentes que suelen aparecer y reaparecer, salir un instante y volver con mayor saña, como Florante decía a Aladín. De aquí que la frase trágica, inarticulada acaso, na cahabag-habag, como un llamamiento del Destino, tenga carácter de aparecido, un memento, en las estrofas 8, 19, 143 y 351.:
At niyaring nasapit na cahabag-habag.
Sinundan nang taghoy na cahabag-habag.
Ang caniyang buhay na cahabag-habag.
(ee) Aniya,i, sa madlang guerrang pinagda-anan (352).—Pinagda-anan en lugar de dinaanan. La primera denota intervención personal en las guerras, que no la segunda; y Aladín, que era caudillo, se ufanaba de ello.
(ff) Cong naquiqui-umpoc sa madlang Princesa,i, (353).—Princesa,i, en lugar de Princesa. Esta es una de las dichosas excepciones en Balagtás, de convertir la pausa en cesura, elegante corte, haciendo apoyar aquella en el primer hemistiquio siguiente. De aquí la elisión, que no sería posible en la ortografía moderna, porque la i latina de costumbre se escribiría con y consonante, y no habría rima en vocal.
(gg) Sa catiyaga-an, ang pusong matipid (354).—Ang en lugar de nang. Es decir el por del. La constancia de Aladín ablandó el corazón rehacio de Flérida, y no la constancia del corazón rehacio de Aladín.
(hh) Ang sinta co baga,i, bayaang mamatay (363).—Baga,i, en lugar de kaya'h. Casi son sinónimas, pero la primera es muy de Balagtás y de los clásicos. Así:
Baquit baga niyaong cami mag hiualay (15. A Celia).
donde baga está en lugar de kaya.
Por parecidas razones, y más especialmente, porque no habría verdadero dodecasílabo tagalo sino endecasílabo o alejandrino francés, deben restablecerse en:
(ii) Puso co,i, nanglambot sa malaquing habag (111).—Nanglambot en lugar de naglalambot.
(jj) Niyaong pagca tun~gó sa calulunuran (128).—Calulunuran en lugar de kalunuran.
(kk) Cundi ang uinica,i, "icao na umagao (227).—Uinica,i, en lugar de wika'y.
(ll) Sinasariua mo ang sugat na laláng (234).—Sinasariua en lugar de sinariwa.
(ll ll) Sa nagsasalita,i, tumugong banayad (261).—Nagsasalita,i, en lugar de nagsalita.
(mm) Cong magtotoo ma,i, marami ang dagdag (261).—Magtotoo en lugar de magkatotoo.
(nn) Ay ang guniguning tacot nang calaban (262).—Ang guniguning en lugar de guniguning.
(ññ) Sa Crotonang baya,i, may balang sumira (265).—Baya,i, en lugar de Reyno'y.
(oo) Ang itinatapon nang mahinhing titig (276).—Itinatapon en lugar de itinapon.
(pp) At nang ma-iligtas ang buhay nang ibig (364).—Ma-iligtas en lugar de maligtas.
(qq) Magca-casing-sinta,i, naraos nacasal (395).—Magca-casing en lugar de magkasing.
Y por las razones apuntadas más arriba, y porque, o no hay pausa en las palabras o partículas elididas, o, habiéndola, débese elidir, deben restablecerse en:
(rr) Sa mucha,t, dibdib co,i, laguing dumidilig (102).—Co,i, en lugar de kong.
(ss) Ang man~ga buto co,i, quita,i, sisintahin (107).—Co,i, en lugar de ko.
(tt) Lipos nang pighati,t, saca tinutunghan (112).—Pighati,t, en lugar de pighati.
(uu) Nitong nagagapus na cahambalhambal (128).—Nagagapus en lugar de nakagapos.
(vv) Ang caniyang calong na calumbay-lumbay (140).—Ang en lugar de nang.
(xx) Cundan~gan ang dusa,i, sa naualang casi (167).—Dusa,i, en lugar de dusa.
(yy) Quisap matá lamang at agad babalic (168).—At en lugar de ay.
(zz) Daho,i, malalanta munting di madilig (200).—Malalanta en lugar de nalalanta.
(aaa) Sa gaua at uica,i, di mahuhulihan (210).—Mahuhulihan en lugar de nahuhulihan.
(bbb) Larong buno,t, arnés na quinaquitaan (223).—Quinaquitaan en lugar de kakikitaan.
(ccc) Anopa,t, natapus yaong catoua-an (231).—Natapus en lugar de matapos.
(ddd) Diua,i, lumilipad niyaring catiisan (241).—Diyaring en lugar de yaring.
(eee) Pailag-ilagang parang baselisco (245).—Ilagang en lugar de ilaga't.
(fff) Sucat na ang titig na matay sa iyo (245).—Na en lugar de ang.
(ggg) Ay masayang muc-ha,i, may paquitang guiliu (246).—Muc-ha,i, en lugar de mukha't.
(hhh) Ang cabataan co,t, di cabihasahan (272).—Co,t, en lugar de ko'y.
(iii) At ina-asahang iloloualhati (290).—At en lugar de na.
(jjj) Sa bayang Crotonang cubcob nang hilahil (299).—Cubcob en lugar de kupkop.
(kkk) Nang man~ga nacubcob nang casacuna-an (306).—Nacubcob en lugar de nakukob.
(lll) Yaong bayang hapo,t, bagong nacatighao (308).—Nacatighao en lugar de natitighaw.
(ll ll ll) Na nacalimutan ang gauing matulog (311).—Matulog en lugar de pagtulog.
(mmm) Si Adolfo lamang ang nagdalamhati (326).—Nagdalamhati en lugar de nagpipighati.
(nnn) Noon di,i, tumulac sa Etoliang Reino (336).—Di,i, en lugar de din. Es frase muy de la época. Así también en San Alejo:
Noon di,i, guinanap nila,t, iniraos.
(ñññ) Pagdaca,i, nacobcob ¡laquing caliluhan (337).—Nacobcob en lugar de kinubkub.
(ooo) Imulat ang mata,i, sa sa candun~gan mo (345).—Sa en lugar de na.
(ppp) Cahit bahag-yá na macaquitang landas (351).—Na macaquitan n~g en lugar de N~g makita ang landas.
(qqq) May anim na n~gayong taong ualang licat (360).—N~gayong taong en lugar de taong n~gayong.
(rrr) Dumating n~ga rito,t, quita,i, na iligtas (369).—Rito,t, en lugar de rito.
(sss) Cong icao,i, magbalic na may hocbong dala (386).—Icao,i, en lugar de ikaw.
(ttt) Gayac na ang pusó sa mag-patiuacal (387).—Sa en lugar de na.
Y por provincialismos impropios del poema, deben restablecerse en:
(uuu) Cusang inilimbag sa puso,t, panimdim (6. A Celia).—Inilimbag en lugar de inalimbag.
(vvv) Hindi sa anduca, at pagtatanquilic (102).—Anduca en lugar de andukha.
(xxx) Naguisnan sa ama,t, inang nag anduca (180).—Anduca en lugar de andukha.
(yyy) Inihin~ging tauad nang luha at daing (362).—Inihin~ging en lugar de inahin~ging.
Tales son las observaciones que nos ha sugerido el cotejo de las seis ediciones mentadas más arriba[49], basadas en principios de una ortología y métrica tagala todavía no escrita, pero que deducimos del poema mismo y de los monumentos literarios tagalos que en parte citamos, sin descender a la ortografía del poema, porque nos obligaría a reproducir aquí los 1708 versos de que consta el Florante. Para ésto último no habrá mejor que el texto mismo, al cual nos remitimos. El texto de estas observaciones es el de la edición de 1853; en ellas nada hicimos más que razonar lo que no viene razonado en el texto que traducimos.
He aquí el resultado de dicho cotejo:
Con el texto de la edición de 1853 concuerda el de las ediciones de 1875-A, 1875-B, 894 y 1901 en los párrafos:
Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 75-B y 1894 en los párrafos:
Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1901 en los párrafos:
Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1894 en el párrafo:
(ll).
Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, y 1875-B en el párrafo:
(ggg).
Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A y 1901 en el párrafo:
(jjj).
Con la de 1853 concuerda la de 1875-A, en los párrafos:
(i) y (cc), y finalmente
Con la de 1853 concuerda la de 1906 en el párrafo:
(rrr).
En el párrafo (qqq), a las ediciones de 1875-B, 1894 y 1901 falta la g; en el párrafo (sss), a la de 1901 falta la elisión; en el párrafo (lll), la edición de 1901 dice: catitighao; en el párrafo (ppp), cada una de las cinco ediciones tiene versión distinta: la de 1853 dice: na macaquitang; las de 1875, A y B, dicen: na maquitang; la de 1894 dice na ang maquitang; la de 1901, dice na maquita ang y la de 1906, dice n~g makita ang.
En resumen, de las 80 innovaciones al texto de 1853, 24 arrancan desde la edición de 1875-A en adelante; en el párrafo (ppp), cada una de las seis ediciones de 1853, 1875-A, 1875-B, 1894, 1901 y 1906 trae versión distinta; sólo en el párrafo (rrr) concuerda la edición de 1853 con la de 1906, y las restantes en número de 54, son todas de la edición de 1906.
CONCLUSIÓN
El Florante es el mayor monumento de la lengua tagala en el período de su tal vez única madurez. Tal es esta madurez que, si descartamos del período el Florante, la Pasión de Aniceto de la Merced y Felisa y Urbana de Modesto de Castro, frutos los más espléndidos del período, todavía nos quedarán el San Raymundo, Sa Martir n~g Golgota y el Kempis, frutos tardíos, en verdad, pero que en cualquiera de ellos podría representarse dignamente la era, sin que monumento alguno de época anterior y posterior pueda aventajarles en magnificencia literaria, no sólo tagala, sino aun castellana de estas Islas.
Rigurosamente hablando, nunca tuvimos edad de oro del castellano; seguimos aún en pleno período de formación y desarrollo. Nuestro primer monumento en esta lengua, digno de tal nombre, fue el Noli, y el Noli se escribió fuera de las Islas. En puridad comenzó la briosa manifestación del castellano cuando la Revolución. Desde 1898 hasta el día, fueron escritas ciertamente páginas admirabilísimas, tal vez inmortales, para nuestro criterio. Pero de ellas, transcurridos dos cuartos de siglo, ¿cuáles quedarán y cuáles el juicio de la posteridad, libre de la pasión y el interés del momento, confirmará? Tal vez sólo el Noli, porque le escudará la heroica glosa de la vida inmaculada de su autor; quien precisamente consagró el poema. ¿Llegaremos a la edad dichosa, cuando al castellano amenaza ruina, y el inglés, con una pujanza inquebrantable, clama por la arena como púgil vigorizado con un nuevo óleo de vida?
Sean cuales fueren los motivos políticos que tuvieron los primeros conquistadores, siempre será un hecho histórico y literario que, si el castellano hubiese privado como medio de inteligencia y comunión espiritual entre españoles y filipinos, ningún dialecto, el tagalo especialmente, habría tenido el progreso que tuvo, ni arribado al estado de lengua cultísima, que, por sus monumentos, ya no será posible que perezca. Si el propósito fue evitar así la emancipación de las Islas, el remedio fue seguramente contraproducente, porque, elevado a lengua literaria, el dialecto no fue solamente idioma exclusivo del hogar, sino vehículo poderosísimo que fue circulando por las Islas las ideas de emancipación. Es cosa averiguada que los precursores se valieron del tagalo para inundar las Islas de minúsculos evangelios y opúsculos revolucionarios, que minaron por su base el poder hispano en la Islas.
A partir de la emancipación, y por obra del nuevo ambiente, la lengua tagala ha venido a menos, y seguirá viniendo todavía más a menos, porque le disputan el imperio regional dos lenguas que casi vienen monopolizando la opinión pública de las Islas: la castellana y la inglesa.
Con todo, los acentos del poema seguirán todavía triunfando, mientras el sentimiento nacional no desaparezca de las Islas. Y si el poema fue la inspiración constante de Rizal y de los llamados precursores que prendieron con una cadena de amor, y, como diría el autor de San Raymundo, con isang tali-taling sinta,t, pag ibig los sentimientos y anhelos de la pasada generación con los de la presente, el poema también será el que soldará los de la presente con los de la generación por venir. No conocemos otro poema que con un prestigio poético insuperable tienda más a fortificar y a elevar el carácter del hombre, a dignificarle, a inspirarle espíritu de sacrificio, de tolerancia y de justicia y a alentarle en la senda de la vida para que no desmaye y claudique hasta el fin, pues, como dijo otro poeta, "sólo merece la libertad y la vida quien ha de conquistarlas cada día". Por todo ésto, y porque Balagtás fue profundamente humano, culminará en el grupo sagrado reservado únicamente a los escogidísimos que supieron interpretar con emoción y ternura los acentos de la naturaleza: