GENERALIFE
Y GRANADA Á VISTA DE PÁJARO
Entre lirios mal velado
El galán Generalife
Da al ambiente enamorado
Dulces besos para ti;
Como Ondina que ligera
Huyendo desde su esquife,
Vuelto el rostro á la ribera,
Se los da á quien queda allí.
¿Que Sultán su alcázar tiene
De jardines enramado,
De una peña así colgado
En mitad del aire azul?
Con los siervos que mantiene
El del Bósforo sonoro
No hará nunca á fuerza de oro
Otro igual en Estambul.
Semejando está que vuela,
Como rápida paloma
Que se lanza de un ciprés:
Mas si el ojo se asegura
De que inmoble está en la altura,
Le parece una gacela
Recostada entre una mies.
Sus calados peristilos,
Sus dorados camarines,
Sus balsámicos jardines
De salubre aire vital,
De los Silfos son asilos,
Que, meciéndose en sus flores,
Cantan libres sus amores
En su lengua celestial.
Y en las noches azuladas
Del verano, oculta cita
Trae amantes á las Hadas
Sus caricias á gozar:
Y al rayar el alba hermosa
Que interrumpe su visita,
En sus alas de oro y rosa
Tornan vuelo á levantar.
Alminar de excelsa altura
De la atmósfera más pura
Colocado en la región:
¿Qué no ven de cuanto agrada
Tus ventanas por sus ojos?
¿Qué se niega á los antojos
Del que asoma á tu balcón?
Junto á ti los Alijares
Ataviados á lo moro
En el río de aguas de oro
Ven su gala y brillantez;
Más allá, sobre pilares
De alabastro, Darlaroca
Con su frente al cielo toca,
Que la sufre su altivez.
Á su par los frescos baños
De las Reinas granadinas,
Cuyas aguas cristalinas
Se perfuman con azahar
Y se entoldan con las plumas
De mil pájaros extraños,
Que se van con grandes sumas
Á las Indias á comprar.
Cuyo pie Genil evita,
Reflejando en sí la Ermita
De los siervos de la Cruz:
Á tu diestra el real castillo
Sobre el cual voltea inquieta
La simbólica veleta
Del bizarro Aben-Abuz.
Más allá los cerros altos
(Cuyo nombre y cuya historia
Dejarán dulce memoria)
Del Padul y de Alhendín:
Y allá más los grandes saltos
De las aguas de la sierra,
Cuya eterna nieve cierra
De tus reinos el confín.
Á tus pies Torres-Bermejas
Con sus cubos pintorescos,
Que avanzadas y parejas
Aseguran tu quietud:
Y bajo ellas, el espacio
Respetando del palacio
De su rey, los valles frescos
Donde habita la salud.
Bien amado de la luna!
¿Qué echa menos tu fortuna
En la gloria en que te ves?
Abre, avaro, antojadizos
Tus moriscos ajimeces,
Y ve qué es lo que apeteces
Con Granada ante tus pies.
De tu vista caprichosa
¿Qué no alcanzan los deseos?
Sus mezquitas, sus paseos,
Su opulento Zacatín,
Su bib-rambla bulliciosa
Con sus cañas y sus toros:
De valor y amor tesoros
Albunést y el Albaicín:
Sus colmados alhoriles,
Sus alhóndigas rëales,
Sus sagrados hospitales,
Regias obras de Al-hamar,
Todo está bajo tu sombra
¡Oh florón de los pensiles!
De tus plantas siendo alfombra
Y encantándote el mirar.
Camarín de los festines,
Alto rey de los jardines,
De aguas vivas saltador,
Real hermano de la Alhambra,
Pabellón de auras süaves,
Favorito de las aves,
Y del alba mirador:
De los pájaros el trino,
De las auras el arrullo,
De las fiestas el murmullo
Y del agua el manso són,
Dan al ámbito divino
De tu alcázar noche y día
Una incógnita armonía
Que embelesa el corazón!
Encantado laberinto
Consagrado á los placeres,
Tú escalón del cielo eres,
Tú portada del Edén.
En tu mágico recinto
Escribió el amor su historia,
Y á los justos en la gloria
Las huríes se la leen.