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Granada, Poema Oriental, precedido de la Leyenda de al-Hamar, Tomo 2 cover

Granada, Poema Oriental, precedido de la Leyenda de al-Hamar, Tomo 2

Chapter 39: VII ORIENTAL
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About This Book

Una poesía narrativa en la que se alternan invocaciones a la fe y descripciones épicas del triunfo moro y la caída de Zahara; muestra las fiestas y la ostentación del vencedor Muley Abul-Hasán, la procesión de prisioneros cristianos, la crueldad de la guardia africana y la compasión de la multitud mora que rescata hijos cautivos; narra el paso de la alegría al horror, el alzamiento popular y la violencia subsecuente, y reflexiona sobre el poder inspirador de la fe, el curso de los imperios y las consecuencias humanas de la guerra.

VII
ORIENTAL

Sultana de la alegre Andalucía,
Alcázar de la luz y de las flores,
¿Qué fué de la alegría
De tus Señores?
Encanto de los ojos,
¿Quién causa tus enojos?
Espejo de la luz del medio día,
Kiosko oriental de excelsos alminares,
¿Qué fué de la harmonía
De tus cantares?
Bellísima Granada,
Tu luz está apagada,
Los ojos celestiales
Están bajo sus schales
Su pecho dolorido
Su voz es un gemido
del cielo favorita,
tu gloria está marchita:
de tus doncellas moras
llorando largas horas:
suspira sin amores;
su lecho ayer de flores
Es lecho de agonía...
Encanto de los ojos,
¿Quién causa tus enojos?
Rosal del medio día,
Nidal de ruiseñores,
¿Qué fué de la alegría
De tus Señores?
La Alhambra está desierta
Cerrada está su puerta,
Su fábrica altanera
Y en ella la bandera
No anuncian la victoria
Los cánticos de gloria,
y obscuros sus salones:
cerrados sus balcones:
la tempestad azota
de Abú-Abdil no flota:
sus áureos alminares:
placer de sus hogares,
Son ayes de agonía...
Encanto de mis ojos,
¿Quién causa tus enojos?
Rosal de Alejandría,
Remedio de pesares,
¿Qué fué de la harmonía
De tus cantares?
¡Oh mísera Granada!
¡Oh madre desolada!
Tus hijos los más bravos,
Ó muertos son, ó esclavos
Abdil, flor de tus flores,
Y están tus defensores
¡oh triste reina mora!
¡llora sin tregua, llora!
amor de tus entrañas,
detrás de tus montañas;
no habita ya en Comares,
sin tumba ó sin hogares.
¡Lamenta tu agonía,
Sultana de la hermosa Andalucía!
Mirab sin alminares,
¿Quién te dará harmonía
Sin tus cantares?
Espejo de la luz del medio día,
Alcázar de las flores,
¿Quién te dará alegría
Sin tus Señores?