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Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1 cover

Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1

Chapter 11: ÉPOCA DE LOS REYES CATÓLICOS EL ARTE POPULAR. EL RENACIMIENTO Y LOS HUMANISTAS (SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XV, 1454 HASTA 1516)
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About This Book

Estudio erudito que recorre el desarrollo de la lengua y la literatura castellana desde sus orígenes hasta la época de Carlos V, examinando etapas fonéticas, morfológicas y léxicas y la producción literaria en contextos romano, visigodo, árabe y medieval. Describe la emergencia del romance y del idioma literario, la labor alfonsí, la literatura didáctica y la lírica cortesana, y el tránsito hacia el renacimiento y los humanistas. Combina análisis filológico, reseñas de autores y obras anónimas, selección de imágenes y notas bibliográficas, y aporta índices y una fe de erratas al final.

ÉPOCA DE LOS REYES CATÓLICOS

EL ARTE POPULAR. EL RENACIMIENTO Y LOS HUMANISTAS
(SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XV, 1454 HASTA 1516)

363. Resumen histórico: Enrique IV el Impotente (1454-1474). Isabel de Castilla y Fernando de Aragón ó los Reyes Católicos (1474-1504). Juana la Loca (1504-1507) y Felipe el Hermoso († 1506). Regencia de Fernando de Aragón (1507-1516).

Literatura francesa: Villon (1431-1483?). Jean Marot. La Passion (de Gréban, 1450; de J. Michel, 1486). Farce de Pathelin (hacia 1470). Gringoire (Jeu du Prince des Sots, 1512). Les Cent Nouvelles nouvelles (1450-1460). La Sale (Jehan de Saintré, 1459). Commynes (1447-1511). Erasmo (1467-1536; Adagios, 1500).

Literatura italiana: Pulci (Morgante, 1466-1483). Boiardo (Orlando innamorato, 1494). Lorenzo el Magnífico. Angelo Poliziano (Orfeo, 1471; Stanze per la Giostra, 1475). Savonarola, Sermones (1452-1498). Masuccio, Cuentos (1460-1470). Sannazaro, la Arcadia (1489-1504).

364. Álvar García de Santa María (1390-1460), judío converso, hermano de Pablo de Santa María (1350-1432), regidor de Burgos y del Consejo del rey don Juan el II, de quien se hizo mucho caudal y confianza y fió el infante don Fernando, cuando fué á ser Rey de Aragón, el Registro del Consejo de los Gobernadores que dejaba en Castilla, fué el que primero bosquejó y tuvo más parte probablemente en la Crónica de don Juan II, como dijo Lorenzo Galíndez de Carvajal en la edición primera que hizo en 1517; algunos otros tuvieron parte en ella, probablemente Pedro Carrillo de Albornoz, Diego de Valera y Lope Barrientos. Es notable como historia oficial y escrita en buen lenguaje, imitando á López de Ayala. No menos bien escrita está La Crónica de don Álvaro de Luna, impresa por primera vez en Milán, 1546, por Álvaro de Luna, biznieto del Condestable, antes atribuida al mismo Álvar García, pero de autor desconocido. Es obra parcial en favor del héroe, "del mejor caballero que en todas las Españas ovo en su tiempo".

365. Galíndez de Carvajal (1472?-1560?) añade que tomaron parte en la Crónica de Juan II Mena, Rodríguez de la Cámara, Pedro Carrillo de Albornoz, Diego de Valera y Lope de Barrientos, y que el último se había alzado con el crédito del trabajo, aunque todo el texto fué retocado por Fernán Pérez de Guzmán. Su dicho tiene probabilidad, con tal de descartar enteramente á Mena, Rodríguez de la Cámara y Pérez de Guzmán.

La Crónica de don Juan II no es de Fernán Pérez de Guzmán, como se ha creído por el dicho de Galíndez, su editor, pues en el prólogo de las Generaciones, en que el Señor de Batres, ya de edad bien adelantada (por los años 1455 ó 56), lejos de manifestar propósito de escribir la crónica de su tiempo, dice que "aunque quisiesse non sabria, et si sopiesse non estava ansy instruydo nin enformado de los fechos como era necessario á tal acto". Aunque dudaba la escribiese bien el cronista oficial, la Crónica resultó fidedigna. Escribiéronla varios, sobre todo el más antiguo, Álvar García de Santa María, que historió los trece primeros años del reinado. Después de refundida varias veces la publicó Lorenzo Galíndez de Carvajal, Logroño, 1517; Sevilla, 1543; Pamplona, 1590 y 1591; Epítome de la Crónica de don Juan II, Madrid, 1675; Crónica de don Juan II, Valencia, 1779; Madrid, 1877 (Bibl. Aut. Esp.); Colección de documentos inéditos para la Historia de España, ts. XCIX y C.

Crónica de don Álvaro de Luna, ed. J. M. Flores, en Crónicas españolas, Madrid, 1775, t. V.

366. Antón de Montoro ó el Ropero de Córdoba (1404-1480), así llamado por el oficio de sastre que tuvo, nació en Montoro y se convirtió del judaísmo á la religión católica, floreciendo en los reinados de Enrique IV y de los Reyes Católicos como coplero de verdad, sobresaliendo en la sátira y poesía burlesca, no sin sales y donaires y siempre con la naturalidad y sinceridad que le ponen á cien codos por cima de Mena y demás poetas eruditos. Es el primer poeta que se allega al pueblo y bebe en su decir la fuerza satírica, aunque por lo mismo á veces algún tanto grosera.

367. En una composición dirigida á la Reina Católica en 1474, dice haber cumplido setenta años. No reniega, antes confiesa su origen judío; pero parece se convirtió de veras, pues tiene á veces unción religiosa. Sus émulos, como Guevara, Hernán Mexía y el comendador Román le burlaban, aconsejándole se dejase de las Musas y empuñase "la vara de su remendería"; pero otros, que conocieron su valor poético, le animaban á que dejase tan abatido oficio, que hacía despreciar sus versos, así Alfonso Velasco. Siguió él siendo sincero sastre y sincero poeta, y aunque dirigía versos á quienes le pudiesen socorrer y no llevaba á bien ver más favorecidos á otros peores poetas que él, fuera de la dura sátira que hizo contra Juan de Valladolid "porque pidió dinero al Cabildo de los Abades de Córdoba", no puede decirse que se rebajó ni que infamó su poesía. Fué grande admirador y amigo de Juan de Mena y de don Íñigo López de Mendoza; pero para el que no se pague de frías y afectadas erudiciones y aprecie más la personalidad de un poeta que escribe naturalmente y no sin chiste, buen humor y mordacidad cuando conviene, valía como poeta mucho más que todos ellos. Lope de Vega dice de sus "agudos epigramas" que "tienen tantos donaires y agudezas, que no les hace ventaja Marcial en las suyas" (Introd. á la Justa Poét. de San Isidro). El códice que encierra más poesías suyas es el de la Biblioteca de la catedral de Sevilla ó Colombina del siglo xv, del que se sacó una copia incorrecta que se halla en la Nacional (Dd-61, fol. 123...); pero hay que ver además dos Cancioneros de la Biblioteca Real y otro de la Nacional de París (586 del Catal. de Morel-Fatio), el Cancionero de obras de Burlas y las diversas ediciones del Cancionero general.

Cancionero de Antón de Montoro, edic. E. Cotarelo y Mori, Madrid, 1900. Consúltense: Pedro J. Pidal, Introd. al Canc. Baena, pág. xxxiii, etcétera; J. Amador de los Ríos, Histor. de la liter. esp., t. VI, págs. 150-160; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. XI, págs. xx-xxxviii; R. Ramírez de Arellano, Antón de Montoro y su testamento, en Revista de Archivos, etc. (1900), t. IV, págs. 484-489; R. Ramírez de Arellano, Ilustraciones á la biografía de Antón de Montoro, en Revista de Archivos, etc. (1900), t. IV, págs. 923-935.

368. Año 1453. Juan Álvarez Gato (1430?-1496), madrileño, emparentado con el linaje de Luján, fué hijo de Luis Álvarez Gato, señor del mayorazgo de su apellido en Madrid y alcaide de sus reales alcázares en tiempo de don Juan II, á quien había servido en la guerra de Granada y en Olmedo. Fué el hijo armado caballero por el mismo Rey (1453) y tuvo hacienda en Pozuelo de Aravaca, donde le visitó varias veces el mismo don Juan II, que le trataba de amigo. Enrique IV se valió de él para sosegar las diferencias entre Toledo y el Conde de Fuensalida, fué mayordomo de la Reina Católica, murió después de 1495 y fué sepultado en la iglesia del Salvador, capilla de Nuestra Señora de la Antigua. Su mujer se llamó Aldonza de Luzón, de quien no tuvo hijos, pasando el vínculo, por él fundado, á la familia de su hermano Fernán Álvarez Gato, comendador de Villoria en la Orden de Santiago. Escribió "coplas viciosas de amores, pecadoras y llenas de mocedades... habla en cosas de razón y al cabo espirituales, provechosas y contemplativas". En las eróticas hay fantasía viva y risueña y un decir algo picante, entre las tonterías amorosas, poco sinceras, y las frías alegorías que entonces se usaban. La versificación es fácil y graciosa, tanto que Gómez Manrique dijo de él que "fablaba perlas y plata". Hizo lindas glosas á cantarcillos sagrados y profanos, sobre todo, populares. En sus últimos años "se despidió del mundo" y se dió á componer coplas espirituales, que no son tan buenas como las amorosas de su mocedad.

Amigo de Álvarez Gato, y de parecida, aunque no tan fecunda vena, fué el capitán Hernán ó Ferrand Mexía, veinticuatro de Jaén. Su mejor composición fué la sátira contra las mujeres, imitación mejorada de la que hizo Torrellas. Escribió, además, en prosa, el Nobiliario Vero (Sevilla, 1492), libro de heráldica de los mejores y más antiguos que tenemos.

369. En la Miscelánea, del portugués García de Resende, se dice que Álvarez Gato, "hombre de criar e tratar caballos e mulas, vino á privar tanto que le dió el Rey renta y estado cerca de sí. No hizo jamás bien á su padre y yendo con el rey camino, topando á su padre que venia con dos jumentos cargados, el padre se quitó el bonete y el hijo non le miró. Súpolo el rey y mandóle echar de la corte, diciendo que quien non era para facer bien á su padre non se podía su señor fiar de él". Quien tan mal informado estaba del linaje y oficio del padre no puede ser creído en esta leyenda y en los villanos sentimientos, tan opuestos á los que muestran los versos del poeta. Cayó temporalmente en desgracia de don Beltrán de la Cueva, pero la causa la pone el mismo Álvarez Gato: "Al tiempo que fué herido Pedrarias por mandado del rey don Enrique, paresciole muy mal (al autor), porque era muy notorio que le fué gran servidor, y por esta causa hizo las coplas siguientes". En ésta y en otra sátira se despide de la corte por no ver el abatimiento real.

Las poesías eróticas solamente pasaron al Cancionero general, y faltan, por haberse perdido, las cinco primeras hojas, en el códice de la Biblioteca de la Academia de la Historia. Amador de los Ríos, en las ilustraciones del tomo VI de su Historia crítica, puso íntegro el índice de sus 82 poesías. Véanse algunas en Gallardo, t. I. Cancionero de Juan Álvarez Gato, edic. R. Foulché-Delbosc, en Cancionero Castellano del siglo xv, 1912, t. I, págs. 222-269 (Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XIX); Cancioneros inéditos, ed. E. Cotarelo y Mori, Madrid, 1901. Consúltense: señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Nuevas disquisiciones acerca de T. A. G., en Revista Lusitana (1902), t. VIII, págs. 241-244; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. VI, páginas xxxiv-liv.

Sobre Mexía véase la Relación de los fechos del Magnifico Condestable Miguel Lucas de Iranzo, en el Memorial Histórico Español, t. VIII, pág. 382. Ximena, en sus Anales de Jaén, pág. 115, le atribuye cierta obra sobre los pobladores de Baeza. Sus poesías se hallan en el manuscrito de su amigo Álvarez Gato y en el Cancionero de Castillo (núms. 115-124, edic. Biblióf. Españ.). Cancionero, ed. R. Foulché-Delbosc, en Cancionero Castellano del siglo xv, I, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XIX, págs. 269-287; Der Spanische Cancionero des Brit. Mus., ed. H. A. Rennert, Erlangen, 1895.

370. Año 1455. Pero Tafur (1410?-1484?), descendiente de Pedro Ruiz Tafur, que con Martín Muñoz y Ruiz de Argote sorprendió la Axarquía de Córdoba, en donde estaba avecindado, nació en Sevilla y parece se crió en casa del Maestre de Calatrava don Luis de Guzmán, bajo cuyas banderas militó (1431-1432), cuando era frontero de Jaén. Con licencia de don Juan II partió de España (1435) y viajó por Italia, Judea, Chipre, Egipto, Rodas, Frigia, Grecia, Tartaria, Suiza, Alemania, Flandes, Borgoña y Francia, y vuelto á Córdoba (1439), acabó de ordenar y pulir la narración de sus viajes por los años que median entre la muerte de don Juan II (1453) y la de Ladislao el Póstumo de Hungría (1457), ignorándose el de su propia muerte. Joven, rico é hidalgo, fué regalado por el Papa, el Emperador de Alemania y por las personas de cuenta en todas partes. Su obra Andanças é viajes de Pero de Tafur por diversas partes del mundo avidos (1435-1439), es amena en la descripción, atinada en las observaciones, animada en las aventuras, desembarazada y llena de buen humor en el estilo, llana y corriente en el lenguaje.

371. Andanças é viajes de Pero Tafur. Edic. de M. Jiménez de la Espada, Madrid, 1874, de la Colección de Libros españoles raros ó curiosos, t. VIII. Consúltese: R. Ramírez de Arellano, en el Boletín de la Real Academia de la Historia, 1902, t. XLI, págs. 273-293.

372. Año 1456. Alfonso de Palencia (1423-1492), sirvió al obispo de Burgos, Alonso de Cartagena; después, varios años, en Italia, al cardenal Bessarion (1403?-1472). Protegido primero por Enrique IV, se pasó luego al bando opuesto, encarnizándose en sus antiguos amigos. No conoció el griego; pero fué consumado latino y Enrique IV le nombró su cronista y Secretario de cartas latinas en 1456, sucediendo en este cargo á Juan de Mena.

Escribió en latín el año de 1456, aunque la nota final diga erradamente 1457, y tradujo luego al castellano La guerra campal de los perros contra los lobos, alegoría satírica, probablemente, de las luchas civiles de aquel tiempo. En 1459 el Tratado de la perfección del Triunfo militar, también alegórico, aunque mezclando otras cosas. En 1490 publicó el primer Diccionario latino-castellano, Universal vocabulario en latín e en romance collegido por el cronista Alfonso de Palenzia, Sevilla. En 1491 tradujo del latín á Plutarco, Varones ilustres de Plutarco, y en 1492 á Josefo, Josefo, de Bello Judaico, Sevilla, 1492, 1522; corregido por Erasmo. En latín escribió Gesta hispaniensia ex annalibus suorum dierum, que abraza de 1440 á 1474 y ha publicado Paz y Meliá, traduciéndolas al castellano juntamente con un relato de la guerra de Granada, que abraza del 1480 al 1489, no pudiendo acabarlo por haberle tomado la muerte en marzo de 1492. Opus Synonimorum, acabado en 1472.

Como historiador, Alfonso de Palencia es parcial, hasta sacar sangre á los del bando contrario con su acerada pluma. Corre otra historia de aquel tiempo en castellano, escrita por uno de la misma bandería de Alfonso de Palencia y pinta los acontecimientos de una tan parecida manera, que se sospecha si la escribiría él mismo. Fué de ingenio observador y perspicaz, escribió el castellano con brío y empuje; pero todavía latiniza como los demás sus contemporáneos, aunque la mordacidad sincera le haga sacar del romance más vivos chispazos que á otros.

Juan de Olid es el autor probable de la Relacion de fechos del condestable Miguel Lucas de Iranzo, que se ha atribuido también á Diego Gómez y á Pedro de Escavias. Tiene buenas pinturas de costumbres.

373. Alfonso de Palencia. Dos tratados, ed. A. M. Fabié, en Libros de antaño, t. V; Crónica de Enrique IV, trad. española de A. Paz y Meliá, Madrid, 1904-1912, 5 vols. publicados. Consúltense: W. L. Holland, Zur Geschichte Castiliens, Bruchstücke aus der Chronik des Alonso de Palencia, Tübingen, 1850; G. Cirot, Les Décades d'Alfonso de Palencia, la Chronique castillane de Henri IV attribuée à Palencia, en Bulletin Hispanique (1909), t. XI, págs. 425-437.

Crónica del Condestable Miguel Lucas de Iranzo. Ed. P. de Gayangos, en Memorial histórico español, Madrid, 1855, t. VIII.