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Historia de la lengua y literatura castellana, Tomo 1

Chapter 5: ÉPOCA VISIGÓTICA (SIGLOS V-VII)
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Estudio erudito que recorre el desarrollo de la lengua y la literatura castellana desde sus orígenes hasta la época de Carlos V, examinando etapas fonéticas, morfológicas y léxicas y la producción literaria en contextos romano, visigodo, árabe y medieval. Describe la emergencia del romance y del idioma literario, la labor alfonsí, la literatura didáctica y la lírica cortesana, y el tránsito hacia el renacimiento y los humanistas. Combina análisis filológico, reseñas de autores y obras anónimas, selección de imágenes y notas bibliográficas, y aporta índices y una fe de erratas al final.

ÉPOCA VISIGÓTICA
(SIGLOS V-VII)

67. El germanismo en el romance.—Qué deba el romance á las lenguas germánicas, aunque es problema que todavía ofrezca algunos puntos dificultosos, la moderna filología ha llegado á determinarlo claramente en los más substanciales. Está averiguado que no nacieron los romances del choque entre ellas y el latín vulgar, ni mucho menos del latín literario corrompido por los godos, que se decía antes lo echaron á perder por no comprender la flexión latina de los casos y del verbo. Las lenguas germánicas tenían flexión verbal y casos lo mismo que el latín, y tan parecidas eran las gramáticas, que de la mezcla del latín y de las germánicas probablemente sólo hubiera resultado otra lengua tan flexional como uno y otras. Además, los godos, que fueron los que convivieron con la raza española, donde nació el castellano, eran, respecto de la población que aquí hallaron, un río de pequeño caudal respecto del mar donde desagua. Y sobre todo, cuando á España llegaron venían ya harto romanizados, con su idioma gótico tan aguado que acaso fuera más bien romance provenzal que gótico puro. Cuando las naciones germánicas se pusieron en comunicación con las gentes del Imperio iban ya diferenciándose las hablas románicas, de suerte que no podían llamarse latín vulgar, que de tiempos atrás se había en ellas transformado. Así que el influjo germánico no caló muy adentro de los romances, no les dió elemento ninguno gramatical, ni mucho menos tocó al fonetismo, reduciéndose á verbos, nombres y adjetivos sueltos, que vinieron á añadirse al caudal léxico que ellos tenían. Mayor dificultad ofrece averiguar la lengua germánica de la cual procede cada vez en particular, de las así añadidas, por ser tantas las que los germanos hablaban y la época en que se les pegaron á las románicas semejantes voces. Al castellano, por ejemplo, no fué el godo el que le dió cuantas voces germánicas tiene, sino que provienen de otras lenguas de los bárbaros por la mayor parte, de modo que no es tan hacedero deslindar cuándo, cómo y de qué dialecto germánico llegó cada una de ellas á nuestro romance.

Desde que los godos fundan el reino de Tolosa, el año de 418, y entran en España con su rey Ataulfo, la continua comunicación de los godos y de los provenzales con los españoles trae á nuestra lengua las pocas voces góticas que encierra nuestro romance y las más antiguas que de las germánicas se derramaron por toda la Romanía. Estas últimas suenan en castellano como en provenzal, y así, es de creer que por la Provenza vinieran.

68. Más bien es, dice Kluge (Romanen und Germanen in ihren Wechselbeziehungen), problema histórico éste, que puramente lingüístico. Los germanos, ya en el primer siglo de Jesucristo, tenían cierta cultura é influyeron en los romanos, así como éstos en ellos. Palabras sobre la guerra, la caza, sobre armas y vestidos, pasaron hasta al latín literario. La Germania más antigua la conocemos por la obra de Tácito, así intitulada, ya que los veinte libros de Plinio sobre sus guerras con los romanos se han perdido. No pocas voces eran comunes á romanos y germanos, hasta el punto de no poderse decir quién las tomó prestadas á quién. Así son voces germano-latinas de dudoso origen stuba, vapor, de donde estufa; tunna, que dió tonel; flaska ó frasco; taska, faltriquera; ratto, que dió rato y ratón, falkon ó falcón, karpon ó carpa, kattu ó gato, que es tan germánico y latino como vascongado, aunque sólo en vascuence tiene claro origen. Otras voces comunes parecen más manifiestamente venir de las germánicas ó de las románicas, como kuppo ó copa, flokko ó flueco, bakkīno ó bacía, pīpa ó pipa y pepa, krukkia, muleta; bulgia, alforjas. El parecido entre palabras como el latino salicem y el germánico salha, miscere y mischen, se complica todavía más cuando se trata de voces románicas que pudieran proceder del latín, del germano y del vasco, ó de voces románicas que pueden declararse por el vasco y por el germano á la vez. Aquí es donde los lexicógrafos dan de bruces, y dan á cada paso, porque son muchísimas las palabras que vienen del éuscaro, y el éuscaro es idioma enteramente desconocido para los lexicógrafos. ¿Hay romanista más entendido y discreto que Meyer-Lübke? Ábrase su Romanisches Etymologisches Wörterbuch por cualquier página. Broche lo trae de un broccus, que no dice de dónde proviene, y que, cierto, no es voz latina. Bresca, de un *brisca, "Ursprung unbekannt, wohl gallisch, doch bieten die neukeltischen Sprachen nichts". Bíro, de "*brivos, galo". Bosque, de "bosca, griego". Bocha, de "*bottia, Beule. Woher?". Bornear, de *bornius, emängig. Woher?". Brisa, de *brīsa, Weintrester", y "sanfter Wind, Woher?". Broma, de "bromus, griego". Bufar, de "buff, Schallwort". Buñuelo, de "*buña. Ursprung unbekannt". Buces, de "bus, arábigo". Borrico, de "*burricus". Bota, de "buttis, griego". Con todo respeto debo decir que eso no es estudio etimológico.

El tema *patta, que no lo es, sino pata, de donde patear, patán é infinitos derivados, dice que es de origen oscuro, "ist dunkel". El de parra, "germ.?", esto es, ¿será germánico? El de pardo, oscuro, "dunkel". El de morro, onomatopeico, "Schallwort". El de mofar, no lo sabe, "Woher?" el de momo, onomatopeico, "Schallwort". El de niño, otro que tal, "Lallwort". El de pita, "Schallwort" ú onomatopeico. El de pequeño, desconocido, "unbekannt". El de picar, "unbekannt", desconocido. Del de pipa no dice nada. El de brillar, birlar, perinola, "Schallwort", onomatopeico. El de... (aquí un sinfín de voces) no debe ser muy claro cuando ni aun las voces conoce el autor y no las pone en su Diccionario, que está en publicación, flamante y caliente todavía.

Por eso creo yo que hay que ahondar en las raíces germánicas, indo-europeas y vascongadas á la vez, deslindando los entronques de cada voz, juntando todas las voces emparentadas en todas estas lenguas para ver de dónde salió la voz dudosa. Tal he procurado hacer en el Tesoro de la lengua castellana, donde el lector podrá ver lo que atañe á las voces citadas y las demás. Más de la mitad del Diccionario románico está en este caso. No basta inventar la forma latina ó poner la correspondiente del bajo latín, pues de ella no nacieron las románicas, sino al revés. ¿Qué sacamos con poner por fórmula brīsa, bosca, brocus? Esas voces no se han dicho jamás; son fórmulas latinizadas de otras voces vivas. Lo que se busca no son fórmulas, sino el origen de esas voces. Como, por otra parte, hay radicales latinos, germánicos y éuscaros parecidos, ya que tienen un mismo origen, según los gustos y preferencias, así señalan como origen de las voces románicas, éste la raíz latina, aquél la germánica, nadie la éuscara, porque el éuscaro lo desconocen. El estudio comparado de los tres radicales, latino, germánico y éuscaro, y de los derivados, esto es, de todo el parentesco, sería el único medio de averiguar la verdad, como hago yo en el Tesoro. Después de haberse estudiado á fondo la lexicografía latina y germana, todavía queda á oscuras la mitad del Diccionario románico. Luego, además del latín y del germano, alguna otra fuente del romanismo queda por descubrir. No es la arábiga ni la céltica: todos convienen en ello. ¿Cuál será? ¿De dónde vendrá la luz á la lexicografía románica, tan oscura aun después de bien conocidas las lenguas que pudieran haber originado el caudal de sus voces? Extraño parece que quedando un idioma ahí, en medio de las románicas, como un antiquísimo islote, nadie se ponga á estudiarlo, y cuando alguien lo hace, es con tan mala mano ó dañada intención, que por no conocer la cepa éuscara entera, córtale un sarmiento, diciendo ser de la cepa latina que tiene al lado. Hay, en efecto, quien se entretiene en probar que ésta y la otra voz vascongada es latina de origen, y va desmochando de manera el idioma vasco, que, á este paso, se queda sin diccionario, con tener la gramática más complicada y maravillosa del mundo: tal hace Schuchardt. Razones aparentes no le faltan al dar por latinas las voces realmente éuscaras, porque, teniendo un mismo origen los radicales éuscaros y los latinos, el parecido no puede faltar. Y claro está, todo le parece hablar en favor del latín, pues se habló en España, donde halla esas voces explicables por el latín. Como si en España no se hubiera hablado más generalmente el éuscaro y por más siglos y mucho antes de llegar á ella el latín. El estudio de la lexicografía vasca, desde sus raíces y en todos sus derivados, y en cotejo con la lexicografía latina, es indispensable para decidir si tal ó cual voz es latina ó vasca en su origen. Ese estudio no lo ha hecho el citado desmochador, ese estudio es el que he llevado al cabo en el Tesoro de la lengua castellana, que vuelvo á mentar, porque los romanistas, por falta de conocimiento del éuscaro, todavía no lo han tenido en cuenta, y creo hay que tenerlo, aunque me esté á mí mal el decirlo. Volvamos al germanismo. Las terminaciones nominales, iguales en las germánicas y en latín, aumentan la dificultad de distinguir los vocablos que vienen de aquellas lenguas ó de ésta. Tan románicas como germánicas son las terminaciones -o, masc., y -a, fem., como en kuppo, kampo, brando, elmo, blanco, mariscalco, bruno, falbo, y en duna, falta, marca. Igualmente es germánica y latina la terminación -ón, como en espolón, campeón, escorpión. Los verbos germánicos en i (de -ian) responden á los latinos en -i (de -ire), como furbire, ital., y furbian, germ.; guarnir y warnian, tarir, fr., y tharrian, honnir y hōnian = haunian. Con todo, pueden servir de notas distintivas algunas particularidades, pero aun con ellas no se aclaran del todo las dificultades. Las románicas ponen gu donde las germánicas llevaban w: guarir y warian, guarnir y warnian. La h germánica se conserva en francés, y la h latina se pierde en todas las románicas, it. elmo, cast., yelmo; pero fr. heaume del germ. helm. Los grupos hr y hn se hacen har, han: fr. hanap, de hnapp; harangue y arenque, de hring. El acento germánico, que va en la sílaba radical, no pasa á las románicas, y así se atienen ellas, por analogía, á la acentuación latina que éstas conservan.

Durante los siglos iii y iv hubo casi continuas guerras entre los godos y los romanos, en las riberas del Danubio, hasta que el 402 entró en Italia, con sus visigodos, el rey Alarico, del antiguo linaje de los Balthos. El 406 entran los ostrogodos con Radagaso. Vuelve Alarico á Italia el 408 y se apodera el 410 de Roma. Muerto á poco, siguen los godos en Italia, con su cuñado Ataulfo, hasta el 412, que pasa con ellos al Sur de Francia, conquista la Aquitania y funda el reino de Tolosa el año 418, entrando en España, por donde extiende sus dominios. Ataulfo es para nosotros el primer rey godo.

Los ostrogodos sonaron con Teodorico, su rey (475-526), entraron en Italia el 489, apoderándose de ella, y su imperio duró allí hasta el 555 (Wrede, Sprache der Ostgoten in Italien, Strassburg, 1891). De los godos parece que pasaron pocos nombres apelativos á las románicas, según Kluge, y hay que tener en cuenta que el gótico era muy parecido al norso. Tregua viene del gótico triggwa, it. y prov., tregua; en ostrogodo, trewwa; del gót. manwjan parecen venir el prov. amanavir y el ant. fr. amanovir; de raus, el prov. raus, ostrogod., raur. El guante, it. guanto, sólo se halla en el norso, aunque debió de haber un gótico wantus. El it. lesto, cast. listo, parece venir del gótico *lista. No hay en godo un wīsa de donde pudiera venir guisa. No es fácil decir á qué dialecto germánico se deben lesna, yelmo, etc.

En el siglo v entraron en España varios pueblos bárbaros. En el primer cuarto de siglo asentaron en Galicia y Andalucía los vándalos, hasta que el 429 pasaron al África con su rey Genserico, donde acabaron destruidos mediado el siglo vi. Tras los alanos siguieron los suevos, cuyo poderío deshizo en 456 Teodorico II, rey de los visigodos, y que habían tomado asiento en Galicia, hasta que, á fines del siglo vi, entraron á formar parte del reino visigodo. Sabemos de ellos por la Crónica de Idacio, que comprende desde el año 379 al 469. Los visigodos entraron en España luego de fundar su reino en Tolosa el año 418; señoreáronla toda, puede decirse, desde la mitad del mismo siglo v, y fueron deshechos por los árabes el año 711. No queda monumento alguno escrito en suevo ni en visigodo, fuera de los nombres propios, conservados por la historia, la leyenda de las monedas y el Fuero Juzgo, en latín, mandado traducir por San Fernando en castellano. Del gótico *fata (norso, fot, vestido) parece venir hato; sitio, de sitjō; lua, de lōfa; aliso, de *alisō; brico, banco de arena (norso, breke) y acaso tascar, de taskōn (ant. alem., zascōn): voces que no se hallan en el resto de la Romanía. Lo que pudiera venir del suevo y vándalo al castellano ó portugués es muy incierto (Baist, Roman. Forsch., I, 106; Wrede, Sprache der Vandalen, Strassburg, 1886). Nombres propios suevos ó visigodos ha recogido Förstemann 430 (Kuhns Zeitsch., XX, y Kremer PBbeitr., VIII, 452), sacados, sobre todo, de Idacio, Gregorio Turonense y de las inscripciones (Hübner); los más famosos que pasaron al castellano son Alfonso, Hernando ó Fernando, Rodrigo, Arnaldos, Regnaldos. La mayor parte de las voces germánicas llegaron á España por el provenzal, el francés y el italiano, como puede verse al tratar del influjo de estas lenguas. Véase Goldsmidt, Zur Kritik der altgermanischen Elemente im Spanischen, Diss., Bonn, 1887.

Á principios del siglo xix publicó Raynouard una serie de obras, cuya reseña puede verse en la Poesie der Troubadours, de Diez (1827), compuso la Gramática y el Diccionario de la lengua de los Trovadores provenzales, y tomó el empeño de probar que todas las lenguas románicas procedían de esa lengua, la única derivada inmediatamente del latín. Admitieron esta teoría Perticari, Champollion-Figéac, Sismondi, Niccolini, Lampredi, Ugo Fóscolo, Balbi y Bernhardy; la desecharon Daunou, Galvani y Schlegel sobre todo (Observations sur la Langue et la Littérature Provençales, París, 1818). La tesis hizo mucho ruido entre los literatos y fué impugnada por George Cornewal Lewis, en su Essay on the origin and formation of the Romance Languages, Oxford, 1835. La Grammatik der Romanischen Sprachen, de Diez, publicada en Bonn, de 1836 á 1844, y luego su Etymologisches Wörterbuch der Rom. Sprachen (Bonn, 1853), pusieron en olvido tan extravagante teoría, sin atacarla directamente, con la sola exposición amplia y científica de las lenguas románicas, que en estas obras hizo el fundador del romanismo.

69. Radicales tomadas del provenzal: albergue (del germ.), alodio (del germ.), brial, brida, bruno (del germ.), calzada (del lat.), cota (del germ.), dalle, deleitar, empeine, escarnir (del germ.), esgrimir (del germ.), espiar (del germ.), espuela (del germ.), forro (del germ.), fragua (del lat.), granja (del lat.), grava (del celt.), grima (del germ.), guardar (del germ.), guarir (del germ.), guarnir (del germ.), guerra (del germ.), guía (del germ.), homenaje, jayán (del lat.), jornada (del lat.), joya (del lat.), lista (del germ.), mala, manjar (del lat.), menestral (del lat.), moflete (del germ.), monje (del lat., gr.), niel (del lat.), nivel (del lat.), novio (del lat. y galo), palenque, pauta (del lat.), pincel (del cat.), pote, preste (del lat., gr.), randa, receta (del lat.), revellín (del lat.), rico (del germ.), rima (del germ.), robar (del germ.), rodela (del lat.), ropa (del germ.), sala (del germ.), salvaje (del lat.), senescal (del germ.), serventesio (del lat.), toalla (del germ.), tralla (del lat.), triscar (del germ.), tropa (del germ.), trovador, vendaval (del lat.).

70. Literatura latino-hispana. Arrancada hasta sus raíces por los desbocados caballos de los bárbaros invasores la cultura, que en todo el suelo del Imperio romano había tan gloriosamente florecido, no parece sino que á España cupo la suerte de salvar los últimos restos durante los siglos vi y vii. San Isidoro y los demás Padres de la Iglesia visigótica y los Concilios toledanos dieron los últimos destellos, y bien brillantes por cierto, entre las espesas sombras que habían ya caído sobre la Europa occidental y central, y el Fuero Juzgo fué monumento imperecedero de aquellos dos gloriosos siglos de la historia de España. Véase Gams, Span. Kirchengeschichte.

Siglo v, año 417. Paulo Orosio, natural de Tarragona (Oros., VII, 22) y presbítero en Braga, de Portugal, escribió la mayor parte de sus Historiarum libri VII adversus paganos en Hipona (417-418), valiéndose de la biblioteca de San Agustín, que escribía entonces su obra de la Ciudad de Dios, y á instancias suyas. Es apologética para demostrar que las calamidades sobrevenidas al Imperio romano no se debían á la religión cristiana, como decían los gentiles. Llega hasta la toma de Roma por Alarico, el 410, y se vale de Livio y de la Crónica de Eusebio, refundida por San Jerónimo. También escribió un tratado sobre el libre albedrío, contra los pelagianos. Es Orosio el primero que introdujo la providencia en la historia y la hizo verdaderamente universal; consideró al hombre como ciudadano de todo el mundo, ensanchando el concepto de patria, según el espíritu del Evangelio. Siguióle por este camino Bossuet.

71. Gennadius, Vir. ill., 39: "Orosius presbyter, Hispanus genere, vir eloquens et historiarum cognitor scripsit adversum querulos et infamatores christiani nominis, qui dicunt defectum romanae reip. Christi doctrina invectum, libros VII... Hic est Orosius qui ab Augustino pro discenda animae ratione ad Hieronymum (á Belén) missus rediens reliquias b. Stephani primi martyris tunc nuper inventas primus intulit occidenti (á Menorca). Claruit extremo paene Honorii imperatoris tempore". San Agust., Epist., 166, 2 (á San Jerónimo): "Venit ad me (413 ó 414) religiosus iuvenis, catholica pace frater, aetate filius, honore compresbyter noster Orosius, vigil ingenio, promptus eloquio, flagrans studio... ad refellendas falsas perniciosasque doctrinas, quae animas Hispanorum multo infelicius quam corpora barbaricus gladius trucidarunt". Véase su intento en el prefacio. El ormesta de algunos manuscritos alude á Orosii moesta mundi. "Primum, dice Orosio, quia si divina providentia, quae sicut bona et iusta est, agitur mundus et homo". "Iure ab initio hominis per bona malaque alternantia exerceri hunc mundum sentit quisquis per se atque in se humanum genus videt". Con razón dice Ebert que es "prodigioso este primer ensayo de una historia universal cristiana, que es al mismo tiempo el primer ensayo de una historia universal en el sentido más amplio de la palabra".

Edic. S. Havercamp, Lugd. Bat., 1738 y 1767; Migne, Patr., XXXI, 1846, págs. 636-1212 y 1212-1216; Ad fid. rec. Havercampi, Thorn, 1857; Zangemeister, t. V del Corpus Scriptor. Ecclesiast. latin., Vindobonae, 1882. Consúltese Mörner, De Orosii vita eiusque hist. lib. VII adv. paganos, Berlín, 1844; Gams, Span. Kirchengesch., II, pág. 398. Tradujeron á Orosio, Alfonso Gómez de Zamora (1439) y Domingo de García Martín (códice del siglo xv, Bibl. Nac., 10200).

72. Año 435. Flavio Merobaudes, español y cristiano, tan excelente soldado como poeta, mereció, en tiempo de Teodosio el mozo (siglo v), una estatua de bronce y una inscripción en el foro de Trajano; llegó á ser Cónsul. Conocíasele por el poemita en treinta hexámetros Merobaudis Hispani scholastici carmen de Christo; pero Niebuhr descubrió en 1827 fragmentos de otras poesías profanas, de la misma elegancia y pureza de lenguaje de Claudiano, aunque no de su facilidad y flexibilidad.

Santo Toribio, Obispo de Astorga desde 447, escribió una carta á los obispos Idacio y Ceponio contra los Apócrifos y los Priscilianistas.

El obispo Idacio, natural de Lamego, en Galicia (395-470), compuso su Crónica, que abarca del 379 al 469, de gran importancia para la historia española. No parecen ser suyos los Fasti consulares hasta el año 468, sacados de Tito Livio.

En el mismo siglo v florecieron Oriencio y Sedulio, que se han tenido por españoles y hoy se creen ser galo el primero y escocés el segundo. También se tiene por africano de Cartago al poeta Blosio Emilio Draconcio, autor del poema didáctico cristiano De Deo ó Hexaemeron, en tres libros; pero por San Eugenio, Obispo toledano, parece fué español. El santo Obispo, por lo menos corrigió, mejoró y acabó el poema. También compuso Draconcio epopeyas mitológicas: Hylas, Raptus Helende, Medea y otros temas retóricos: Deliberativa Achillis, Controversia de statua viri fortis; dos epitalamios y una elegía, Satisfactio, en la que ruega al Rey de los Vándalos, Gundamond (484-496), le dispense por no haberle celebrado en sus versos, habiendo loado á uno de sus enemigos. Resiéntese el poeta de la retórica de escuela: pero es erudito en la Biblia y literatura romana.

73. Inscripción de Roma (Orelli, 1183, del año 435): "Fl. Merobaudi v. s. com. SC.", después: "Fl. Merobaudi aeque forti et docto viro, tam facere laudanda quam aliorum facta laudare praecipuo, castrensi experientia claro, facundia vel otiosorum studia supergresso, cui a crepundiis par virtutis et eloquentiae cura ingenium ita fortitudini ut doctrinae natum stilo et gladio pariter exercuit, nec in umbra vel latebris mentis vigorem scholari tantum otio torpere passus inter arma litteris militabat et in Alpibus acuebat eloquium. Ideo illi cessit in praemium... imago aere formata... Quod huic quoque cum Augustissimis Roma principibus Theodosio et Placido Valentiniano rerum dominis in foro Ulpio detulerunt. Remunerantes in viro antiquae nobilitatis novae gloriae vel industriam militarem vel carmen, cuius praeconio gloria triunphali crevit imperio". Sidonio, Carm., IX, 293: "Sed nunc tertius ille non legetur Baetin qui, patrium solum relinquens, undosae petiit sitim Ravennae, plosores cui fulgidam Quirites et carus popularitate princeps Traiano statuam foro locarunt". Edic. del poema cristiano en Migne, Patr., LXI, pág. 972, y en las obras de Claudiano. Las poesías profanas publicólas Niebuhr, Saint-Gall, 1823. Bonn, 1824; Weber, Corp. poet. lat., págs. 1367, 1370. Hay dísticos, endecasílabos y hexámetros, sobre todo en alabanza de Aecio y de Valentiniano III. Hansen, De vita Aetii, Dorpat, 1840; G. Wurm, De rebus gestis Aetii, Bonn, 1844.

La carta de Santo Toribio se publicó después de la Epístola 15 del papa León I, Migne, LIV, págs. 693-695.

Sobre la vida de Idacio, véase el prefacio de su obra. Procura ser veraz y es digno de crédito. H. Hertzberg, D. Hist. des Isid. (1874), pág. 52; F. Papencordt, Gesch. d. Vandal. Herrschaft (1839), páginas 352-355; Flórez, Esp. Sagr., IV, pág. 345; Migne, Patr., LI; J. M. Garzón, Idatii chronicon; ed. F. X. de Ram, Bruselas, 1845.

Edic. del De Deo y de la Satisfactio: Faust. Arévalo, Roma, 1791, reproducidos en Migne, Patr., LX, págs. 595-932. Dracontii carmina minora plurima inedita ex codice neapolitano, ed. Frid. de Duhn, Lips., 1873, Teubner.

74. Siglo vi. San Martín Dumiense (561-580), nació en Panonia, estuvo en los Santos Lugares, vino á Galicia (550), convirtió á los suevos, fundó el monasterio de Dume y fué desde 561 Obispo de Braga, firmó el primero en el segundo Concilio de aquella ciudad (572), y murió en 580. Escribió Formula vitae honestae, ó como dice San Isidoro, Differentiae quatuor virtutum (570-580?), cristianización de la doctrina de Séneca, tanto que por de Séneca aparece en algunos códices: Epístolas, Cánones, De ira, Pro repellenda iactantia, De Superbia, Exhortatio humilitatis, De Pascha, De moribus, De correctione rusticorum y poesías.

En este mismo siglo escribió su Cronicón Juan Biclarense, godo de nación, Obispo de Gerona desde 591 y fundador del monasterio de Biclaro ó Valclara, en Cataluña (586). Alcanza la historia desde el 565 al 590.

75. Greg. Tur., Hist. Franc., V. 38: "Nulli in litteris secundus suis temporibus habitus... versiculos qui super ostium sunt in basilica S. Martini ipse composuit". Isid., Vir. ill., 22: "Floruit regnante Teudummiro rege Suevorum, temporibus illis quibus Justinianus in rep. et Atanagildus Hispanus imperium tenuere". Sus obras en Migne, Patrol., LXXII. Consúltense: A. Weidner, Martini Dum. Formula rec., Magdeburg, 1872; Gams, Kirchengeschichte Spaniens, 1864, II, 1, páginas 471-475.

La Formula vitae en Flórez, Esp. Sagr., t. XV, págs. 383-393; en el códice de la Bibl. Nac. 10190 está traducida al castellano. Hay otros manuscritos que cita Bonilla, Hist. filos. esp., t. I, pág. 219.

Isidor., Vir. ill., 31: "Joannes, Gerundensis ecclesiae episcopus, natione Gothus provinciae Lusitanae Scallabitanus". Estudió en Constantinopla latín y griego y "septimo demum anno in Hispanias reversus est". Fué perseguido por el rey arriano Leovigildo, "postea condidit monasterium quod nunc Biclaro dicitur... Addit et in libro chronicorum ab anno primo Justini iunioris principatus usque ad annum octavum Mauritii principis Rom. et quartum Recaredi regis annum, historico compositoque sermone". Edic.: Flórez, Esp. Sagr., VI, y Migne, Patr., LXXII. Véase H. Hertzberg, D. Hist. des Isid., 1874, pág. 61.

Isid., Vir. ill., 17: "Apingius, ecclesiae Pacensis Hispaniarum episcopus, disertus lingua et scientia eruditus, interpretatus est Apocalypsim, etc. Scripsit et nonnulla alia... Claruit temporibus Theodi principis Gothorum". Id., 20: "Justinianus, ecclesiae Valentinae Episcopus... scripsit librum Responsionum ad quemdam Rusticum de interrogatis quaestionibus... Floruit in Hispaniis temporibus Theudi principis Gothorum". Id., 21: "Justus, Orgellinatae ecclesiae episcopus et frater praedicti Justiniani", escribió una declaración alegórica del Cantar de los Cantares (Migne, LXVII). "Huius quoque fratres (obispos como él) Nebridius et Elpidius quaedam scripsisse feruntur". Id., 29: "Licinianus, Carthaginis Spartariae episcopus (hacia el 584) in scripturis doctus", escribió cartas dogmáticas (Migne, LXXII). "Claurit temporibus Mauricii Aug. (582-602). Occubuit Constantinopoli". Véase Bonilla, Hist. filos. esp., t. I, pág. 220. Isid., Vir. ill., 30: "Severus, Malacitanae sedis antistes (hacia 580) collega et socius Liciniani... edidit unum adversus Vicentium Caesaraugustanae urbis episcopum (arriano)... Est et alius eiusdem de virginitate ad sororem libellus, qui dicitur Anulus... Claruit temporibus praedicti imp". (Mauricio). Id., 32: "Eutropius, ecclesiae Valentinae episcopus... scripsit ad episcopum Lucianum... epistolam... Scripsit et ad Petrum episcopum Ircabicensem de districtione monachorum epistolam" (Migne, LXXX).

76. San Leandro, obispo de Sevilla (576-596), convirtió á los principales señores godos á la fe católica, juntamente con su rey Recaredo, en el tercer Concilio toledano (589). Escribió contra los arrianos y un libro De institutione virginum et contemptu mundi, dirigido á su hermana monja, Santa Florentina, y además no pocas cartas al papa San Gregorio I y á otros obispos.

77. San Leandro nació, probablemente, en Cartagena (Flórez, Esp. Sagr., V, 74 y 78), así como sus hermanos San Isidoro, San Fulgencio y Santa Florentina. Isid., Vir. ill., 28: "Leander, genitus patre Severiano, Carthaginensis provinciae Hispaniae..., ex monacho Hispalensis ecclesiae provinciae Baeticae constitutus episcopus". "Praeterea edidit unum ad Florentinam sororem de institutione virginum et contemptu mundi libellum... Scripsit et epistolas multas ad papam Gregorium et... ad ceteros quoque episcopos. Floruit sub Recaredo, viro religioso ac principe glorioso". Edic. Migne, Patr., LXXII.

78. Siglo vii. San Isidoro (570-636), obispo de Sevilla, fué el escritor más eminente de su tiempo y el último notable del Imperio romano. Trabajador incansable, imitó á Casiodoro en recoger la ciencia antigua, tomando mucho de él y de otros autores, aunque no de Varron, cuyas obras, por consiguiente, se habían ya perdido por aquel entonces. Son famosos los Etymologiarum (Originum) libri XX, y De natura rerum, obra muy leída y aprovechada en la Edad Media.

También escribió sobre la Escritura San Fulgencio, su hermano, Obispo que fué de Cartagena y de Écija (desde 591).

79. San Isidoro fué hijo de Severiano, duque de Cartagena, y sucedió á San Leandro en la Sede hispalense; presidió el Concilio IV toledano, que uniformó la liturgia, y el hispalense II, que condenó la herejía de los Acéfalos, sostenida por un obispo sirio.

Praenotatio librorum d. Isidori a Braulione edita: "Isidorus... Hispalensis ecclesiae episcopus, Leandri episcopi successor et germanus. Floruit a tempore Mauritii imp. (582-602) et Recaredi regis... Vir in omni locutionis genere formatus... Edidit libros differentiarum II... proemiorum librum unum (lista de los libros del Nuevo Testamento)... de ortu et obitu patrum librum unum... ad germanum suum Fulgentium episcopum astigitanum officiorum libros II (litúrgicos)... synonymorum libros II... de natura rerum ad Sisebutum regem librum unum, in quo tam de ecelesiasticorum doctorum quam etiam philosophorum indagine obscura quaedam de elementis absolvit; de numeris librum I... de nominibus legis et evangeliorum librum I... De haeresibus librum I... sententiarum libros III, quos floribus ex libris papae Gregorii moralibus decoravit, chronicorum a principio mundi usque ad tempus suum librum I... contra Iudaeos, postulante Florentina germana sua... libros II... de viris illustribus librum unum, cui nos ista subiunximus, monasticae regulae liber I... de origine Gothorum et regno Suevorum et Wandalorum historia librum I, quaestionum libros II... etymologiarum codicem nimia magnitudine, distictum ab eo titulis, non libris, quem quia rogatu meo fecit, quamvis imperfectum ipse reliquerit, ego in XX libros divisi. Ibi redundans diversarum artium elegantia, ubi quaecunque fere sciri debentur restricta collegit. Sunt et alia huius viri multa opuscula et in ecclesia Dei multo cum ornamento inscripta. Quem Deus post tot defectus Hispaniae novissimis temporibus suscitans, credo ad restauranda antiquorum monumenta, ne usquequaque rusticitate veterasceremus, quasi quandam opposuit destinam... Quo vero flumine eloquentiae... Acephalitarum haeresim confoderit synodalia gesta coram eo Hispali acta declarant... Obiit temporibus Heraclii imperatoris (610-641) et christianissimi Chintilani regis" (636-640). Ildef. Vir. ill., 9: "Floruit temporibus Recaredi, Liwanis, Witterici, Gundemari, Sisebuthi, Suinthilani et Sisenandi regum annis fere XL tenens pontificatus honorem". Véase Ebert, Lit. d. Mittelalters, I, página 555. La lista de las obras de San Isidoro, escrita por San Braulio, parece seguir el orden cronológico. La Chronica sigue, según se lee en el prefacio, á "Julianus Africanus, Eusebius-Hieronymus et Victor Tunn". Los Viri illustres, continuación de los de Gennadius; y á San Isidoro continuó San Ildefonso († 667). La obra De natura rerum es un manual de ciencias naturales, sacado de Suetonio en los Prata, de Solino y acaso de Higino, además de San Ambrosio, San Clemente y San Agustín. Los Origines ó Etimologías, están sacados de los Prata, de Suetonio, de Plinio, Casiodoro, Boecio. Edición completa: Faustino Arévalo, Roma, 1797-1803, 7 vols., reproducida por Migne, Patr., LXXXI y LXXXIV.

Consúltese H. Hertzberg, D. Hist. des Isid., 1874; Carlos Cañal, San Isidoro, Exposición de sus obras é indicaciones acerca de la influencia que han ejercido en la civilización española, en La Andalucía moderna, 1897; Flórez, Esp. Sagrada, t. IX y XXII; Bonilla, Hist. filos. esp., t. I, pág. 224, y en la pág. 437 los códices, traducciones y ediciones españolas de San Isidoro. Alfonso X hizo traducir las Etimologías al castellano, y hay un códice (i-6-13) en El Escorial del siglo xiv; otros en latín de los siglos x y xi allí mismo (j-&-3; Q-H-24).

Sobre San Fulgencio, P. Martín de Roa, Écija, sus santos y su antigüedad, Écija, 1890.

80. Poetas y músicos himnógrafos en tiempo de los visigodos fueron el obispo palentino Conancio (609-639), ordenador de la música eclesiástica y autor de muchas y nuevas melodías, y Juan Cesaraugustano (S. Ildef., Vir. ill., c. II y 6).

Distinguiéronse en aquel siglo, vii de la época visigótica, los Obispos de Zaragoza Máximo y Braulio. El primero escribió en verso y en prosa, sobre todo la continuación de Dextro, cuanto á lo sucedido entre los años 431 y 644. San Braulio, discípulo de San Isidoro, escribió la Vita Aemiliani, de San Aemiliano ó San Millán, monje de la Cogolla, las Actas de los mártires de Zaragoza y Cartas; murió hacia el 648.

Tajon (Taius), de Zaragoza, discípulo y sucesor en aquella ciudad de San Braulio, escribió sus famosos libros Sententiarum, en que trató de reducir á sistema la teologia, mucho antes que Pedro Lombardo. Debió de escribir entre 649 y 672.

San Eugenio se educó en la iglesia de Zaragoza, como discípulo de San Braulio; fué Obispo de Toledo (646-657) y escribió en metros variados poesías y, sobre todo, mejoró y acabó el Hexaemeron de Draconcio.

San Ildefonso, obispo de Toledo (657-667), escribió De virginitate perpetua S. Mariae, De cognitione baptismi, De viris illustribus (continuación de San Isidoro); murió en 667.

San Julián, obispo de Toledo (680-690), discípulo de San Eugenio, nació en Cuenca y escribió: Prognosticon futuri saeculi ad Idalium (Obispo de Barcelona) sive de praescientia futuri saeculi libri III, una Demonstratio sextae aetatis seu de Christi adventu adversus Iudaeos libri III, dirigida en 686 al rey Ervigio (680-687); una Historia de Wambae regis Gothorum Toletani expeditione (674) ó Historia rebellionis Pauli adversus Wambam, la Vita Ildefonsi Toletani, Memorialis sanctorum, Ars grammatica, poetica et rhetorica (Roma, 1797; Keil, Gram. lat., V, 317-326).

Del 693 al 700 fué Obispo de Toledo Félix, que escribió la vida de San Julián y compuso himnos.

81. San Isid., Vir. ill., 33: "Maximus Caesaraugustanae civitatis episcopus multa versu prosaque componere dicitur. Scripsit brevi stilo historiolam de his quae temporibus Gothorum in Hispaniis acta sunt historico et composito sermone. Sed et multa alia scribere dicitur, quae necdum legi". Edic. en Migne, Patr., LXXX, pág. 618; pero todo ello es obra de falsario, como lo de Dextro. Véase H. Hertzberg, págs. 65-73.

San Ildef., Vir. ill., 12: "Braulio frater Joannis in Caesaraugusta decedentis adeptus est locum... Clarus est iste habitus... quibusdam opusculis. Scripsit vitam Aemiliani cuiusdam monachi... Habuit sacerdotium ferme XX annis... Duravit in regimine temporibus Sisenandi, Chintilae, Tulganis et Chindasuinthi regum". Las 44 cartas que se conservan, la Vita Aemiliani y las Acta de martyribus Caesaraugustanis, hállanse en Migne, Patr., LXXX, págs. 649-720; Flórez, Esp. Sagr., t. XXX; códices de la Nacional en Bonilla, Hist. filos. esp., t. I, pág. 255.

Las obras de Tajón en la Esp. Sagr., t. XXXI; Bonilla, Hist. filos. esp., t. I, pág. 257, y Z. García Villada, Fragmentos inéditos de Tajón (Revista de Archivos, enero-febrero de 1914). Las obras de San Julián en Migne, Patr., XCVI. Pero juntos los Padres toledanos, en la edición de Lorenzana: SS. Patrum Toletanorum Opera; Madrid, 1782. Véase, además, el P. Tailhan, Les bibliothèques espagnoles du Haut Μoyen Age; París, 1877.

82. El Forum Iudicum, ó acaso mejor Liber Iudiciorum, acabó de refundirse y completarse en el tiempo que medió entre la asociación de Witiza á la corona por Egica hasta la muerte de éste, insertándose leyes de Witiza en compañía de Egica á la colección que éste mandó, en el Concilio toledano XVI, se hiciese (ley 6 de Egica) de las leyes hispano-visigodas. La Lex Wisigothorum es la ordenada y compilada por Eurico (466-484), el primero que puso por escrito las leyes, antes no escritas, ó usos y costumbres legales de los visigodos; la Lex Romana Wisigothorum ó Breviarium Alarici ó Aniani (su referendarius), dada por Alarico en 506, era para los romanos de su reino y están tomadas de las viejas leyes romanas, sobre todo del Codex Theodosianus (438). En el Forum Iudicum hay leyes tomadas de una y otra ley wisigothorum, que están entre las que llevan por título Antiqua, y las hay dadas por los Reyes visigodos, cuando ya reinaban en España, según lo dicen sus títulos: Recesvinctus, Chintasvintus, Vbamba, Ervigius, Egica.

83. Véase Rafael de Ureña, La legislación gótico-hispana, Madrid, 1905, y resumen en la Revue hisp., t. XV, pág. 868. Es un estudio completo del Fuero Juzgo, de sus fuentes, evolución de sus leyes desde la antigüedad, de sus ediciones y trabajos hechos sobre él desde la edición de la Academia en 1815. Complemento necesario es el Discurso del mismo Ureña en la Academia de la Historia, Madrid, 1909.