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Historia de las Indias (vol. 2 de 5) cover

Historia de las Indias (vol. 2 de 5)

Chapter 103: ÍNDICE.
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About This Book

Accounts of successive transatlantic voyages describe the founding of early settlements, geographic surveys of islands, and encounters—both cooperative and violent—with indigenous populations. The narrative records internal colonial disputes, rebellions among settlers, and the removal of colonial authorities by royal agents. Interspersed are critical discussions of geography and natural history, including hypotheses about distant lands, rivers, and the earthly paradise. Reports of further expeditions along the mainland conclude with assessments of their outcomes and administrative repercussions.

ÍNDICE.


Páginas.
Advertencia preliminar. v
Libro primero— Capítulo LXXXIII. 1
Cap. LXXXIV. 5
Cap. LXXXV. 9
Cap. LXXXVI. 12
Cap. LXXXVII. 16
Cap. LXXXVIII. 20
Cap. LXXXIX.—En el cual se tracta como el Almirante envió á un Alonso de Hojeda con 15 hombres á descubrir la tierra, y saber de las minas de Cibao.—Como recibian los indios á los cristianos con mucha alegría.—Volvió Hojeda con nuevas de oro.—Alegróse el Almirante y toda la gente.—Como despachó el Almirante, de los 17, los 12 navíos para Castilla, con la relacion larga para los Reyes; y á quién envió por Capitan dellos, etc. 24
Cap. XC.—En el cual se tracta como el Almirante salió por la tierra, con cierta gente española.—Dejó la gobernacion de la Isabela á su hermano D. Diego.—Como salió en forma de guerra, y así entraba y salia en los pueblos para mostrar su potencia y poner miedo en la gente indiana.—Como se quiso amotinar un contador, Bernal de Pisa, y hurtar ciertos navíos.—Los recibimientos que hacian los indios al Almirante y á los cristianos.—De su bondad y simplicidad en la manera que tenian.—De la hermosura de la vega á que puso nombre la Vega Real.—Los rios tan grandes y hermosos que habia, y el oro que en ellos se hallaba, etc. 27
Cap. XCI.—En el cual se tracta como el Almirante subió á la provincia de Cibao, y de la etimología della, segun la lengua de los indios; de su hermosura, puesto que es aspérrima; los admirables y graciosísimos rios que tiene; los pinos infinitos de que está adornada; de su sanidad, salubérrimas aguas y aires, y alegría; del grandor della.—De los recibimientos y servicios que los indios en los pueblos le hacian.—Como en un gracioso rio y tierra halló minas de oro y de azul, y de cobre, y de ámbar, y especería.—Edificó una fortaleza.—De unos nidos de aves que hallaron en las cavas que hicieron, de que el Almirante se admiró, de lo cual tomó ocasion el auctor de decir como pudieron estar sin podrirse, y descubre muchos secretos de naturaleza.—Colige argumento de ser antiguas en estas tierras estas gentes. 33
Cap. XCII.—En el cual se tracta como halló el Almirante la gente cristiana muy enferma, y muerta mucha della.—Como por hacer molinos y aceñas compelió á trabajar la gente, y por la tasa de los mantenimientos, que ya muy pocos habia, comenzó á ser aborrecido, y fué principio de ir siempre su estado descreciendo y áun no habiendo crecido.—De los que mucho daño le hicieron fué fray Buil, el legado que arriba se dijo.—Persuádese no tener hasta entónces el Almirante culpas por qué lo mereciese.—Dícense muchas angustias que allí los cristianos, de hambre, padecieron, y como morian cuasi desesperados.—De cierta vision que se publicó que algunos vieron.—Como vino mensajero de la fortaleza que un gran señor venia á cercarla.—De lo que el Almirante por remedio hizo. 40
Cap. XCIII.—En el cual se tracta como Alonso de Hojeda salió de la Isabela con 400 hombres, para poner miedo á la gente de la tierra y sojuzgarla.—Como en llegando á un pueblo, pasado el Rio del Oro, prendió un Cacique y señor, y á su hermano y sobrino por una cosa que hizo un indio.—Como cortó las orejas á un vasallo del mismo Cacique en su presencia.—Como condenó á muerte á los mismos, Cacique, hermano y sobrino.—Dánse razones como ya tenian los indios justa guerra contra los cristianos.—Cuán culpable fué deste hecho el Almirante, y cuan al revés entró y comenzó en estas tierras del camino de la ley evangélica, etc. 45
Cap. XCIV.—En el cual se tracta como el Almirante determinó de ir á descubrir, como los Reyes le habian mucho encargado, cuando volvió el segundo viaje.—Como constituyó un Presidente y un Consejo para el regimiento desta isla.—Como partió de la Isabela y llegó á Cuba, por la parte del Sur.—Llegó á surgir á un puerto.—Vinieron á los navíos muchos indios á traer á los cristianos de lo que tenian, estimando que habian venido del cielo.—Como desde allí descubrió la isla de Jamáica; púsole nombre Santiago.—Salieron muchas canoas de indios, con alegría, para los navíos.—En un puerto salieron de guerra, queriendo impedir á los cristianos la entrada.—Como lo hacian con razon y justicia.—Como los cristianos asaetearon á ciertos indios, y cuan mal hecho fué, y como no se habian de ganar por esta vía.—Como no se han de hacer males por algun fin bueno, aunque salgan dellos bienes. 49
Cap. XCV.—En el cual se cuenta como el Almirante dejó á Jamáica y tornó sobre la isla de Cuba.—De un indio, que, dejados sus parientes, llamando, se quiso ir con los cristianos.—Como yendo por la costa de Cuba abajo tuvo grandes aguaceros y bajos para encallarle los navíos, donde padecieron grandes trabajos y peligros.—Hallaron infinitas islas pequeñas; púsoles nombre el Jardin de la Reina.—Vieron unas aves coloradas de la manera y hechura de grullas.—Vieron grullas, muchas tortugas, y de cierta pesquería dellas.—De la mansedumbre de los indios.—Toparon otros indios mansísimos.—Detuvo uno.—Informóle ser isla Cuba, y nuevas que le dió de un Cacique que habla por señas á su gente, sin ser mudo.—De otros peligros que por allí padecieron. 54
Cap. XCVI.—En el cual se tracta como determinó el Almirante dar la vuelta para la Española.—De las leguas que descubrió de Cuba.—Que halló por las reglas de la Astronomía, como se halló de Cáliz tantas otras por la esfera.—Encalló con los navíos, padeció grandes angustias.—Del olor de estoraque que sintieron.—De un indio viejo que vino á hablar al Almirante, y de un teológico razonamiento que le hizo cerca de la otra vida; cosa es muy notable, aunque breve, por ser dicha por un indio. 59
Cap. XCVII. 64
Cap. XCVIII. 68
Cap. XCIX. 70
Cap. C. 72
Cap. CI. 78
Cap. CII. 82
Cap. CIII.—En el cual se tracta de la llegada á Castilla, con los 12 navíos, de Antonio de Torres. 90
Cap. CIV. 96
Cap. CV. 101
Cap. CVI. 105
Cap. CVII. 108
Cap. CVIII. 113
Cap. CIX. 116
Cap. CX. 120
Cap. CXI. 124
Cap. CXII. 128
Cap. CXIII. 134
Cap. CXIV. 138
Cap. CXV. 143
Cap. CXVI. 147
Cap. CXVII. 150
Cap. CXVIII. 155
Cap. CXIX. 160
Cap. CXX. 164
Cap. CXXI. 170
Cap. CXXII. 176
Cap. CXXIII. 180
Cap. CXXIV. 184
Cap. CXXV.—Este capítulo prosigue las mercedes que los Reyes le hicieron este año de 1497. 190
Cap. CXXVI. 196
Cap. CXXVII. 201
Cap. CXXVIII. 207
Cap. CXXIX. 212
Cap. CXXX. 220
Cap. CXXXII. 226
Cap. CXXXIII. 231
Cap. CXXXIV. 237
Cap. CXXXV. 241
Cap. CXXXVI. 245
Cap. CXXXVII. 253
Cap. CXXXVIII. 259
Cap. CXXXIX. 264
Cap. CXL. 268
Cap. CXLI. 275
Cap. CXLII. 280
Cap. CXLIII. 286
Cap. CXLIV. 290
Cap. CXLV. 297
Cap. CXLVI. 302
Cap. CXLVII. 307
Cap. CXLVIII. 310
Cap. CXLIX. 314
Cap. CL. 318
Cap. CLI. 322
Cap. CLII. 326
Cap. CLIII. 329
Cap. CLIV. 335
Cap. CLV. 340
Cap. CLVI.—El cual trata del principio de donde hobo su orígen y procedió el repartimiento de los indios, que llamaron despues encomiendas, que han destruido estas Indias, donde se prueba que nunca los indios jamás se dieron para que los españoles los enseñasen, sino para que se sirviesen dellos y aprovechasen. 346
Cap. CLVII. 352
Cap. CLVIII. 355
Cap. CLIX. 360
Cap. CLX. 366
Cap. CLXI. 372
Cap. CLXII. 377
Cap. CLXIII. 381
Cap. CLXIV. 389
Cap. CLXV. 397
Cap. CLXVI. 402
Cap. CLXVII. 409
Cap. CLXVIII. 416
Cap. CLXIX. 421
Cap. CLXX. 428
Cap. CLXXI. 435
Cap. CLXXII. 441
Cap. CLXXIII. 448
Cap. CLXXIV. 453
Cap. CLXXV. 460
Cap. CLXXVI. 466
Cap. CLXXVII. 472
Cap. CLXXVIII. 477
Cap. CLXXIX. 482
Cap. CLXXX. 488
Cap. CLXXXI. 496
Cap. CLXXXII. 501
Cap. CLXXXIII. 511