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Historia de las Indias (vol. 5 de 5) cover

Historia de las Indias (vol. 5 de 5)

Chapter 90: CAPÍTULO CCIII.
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About This Book

The work continues a detailed chronicle of early colonial encounters, describing expeditions and rivalries among colonial authorities, indigenous rebellions and the demographic impact of epidemics, and the expansion of plantation sugar production. It records legal and moral pleas presented at court to defend native populations and critiques administrative abuses and violent reprisals by settlers. Complementary appendices offer ethnographic descriptions of island landscapes, natural resources, religious beliefs, and social customs such as marriage and burial practices, noting regional variations. The narrative alternates documentary reporting, polemical argumentation, and descriptive sketches of daily life and institutions.

CAPÍTULO CCIII.


Cerca de las mujeres de los reyes, habia en esta isla Española, segun lo que en aquellos primeros tiempos pudimos entender, otra costumbre harto áspera, pero no singular en el mundo, y esta fué, que las mujeres se enterraban con los maridos y señores; las ceremonias ó manera del entierro, y si vivas ó primero muertas las echaban en cuevas ó sepulturas, no lo alcanzamos y tampoco lo escudriñamos. Esto sólo fué, como dije, de los reyes y señores, no de los hombres particulares, la cual costumbre hallamos asaz entre muchas naciones haber sido celebrada y muy guardada, y tenida tambien por virtud, y señal de fidelidad, y castidad observada á sus maridos, y corona de que las buenas mujeres se arreaban y jactaban.

De lo dicho parece que los reyes y señores que hobo en esta Isla, si mandaban enterrar consigo á sus mujeres ó alguna dellas, no fueron los primeros que aquesta ley pusieron en el mundo, ni parece haber sido tan cruel ni más irracional que la que habia en otras partes, ni fué tampoco en estos reinos general, porque sólo los señores la usaban y no los particulares, como entre otras muchas gentes por altos y bajos se acostumbraba, y así en esta parte aquestas, llegarse más cerca de razon y alongarse más léjos de crueldad que las demas, mostraron. Y si las mujeres de su propia voluntad, con alegría por morir con sus maridos, se mataban ó se consentian matar, lo que, como apunté, no averiguamos, pueden ser alabadas de fieles á sus maridos, y atribuilles corona de castidad. Todo lo cual no deroga á la buena gobernacion que las gentes desta Isla tenian, como ni á la de los griegos, si en lo demas era buena, derogaba, ántes por el contrario en alguna manera la adornaba.