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Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2) cover

Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2)

Chapter 47: CAPÍTULO VII
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About This Book

A compendium of observations gathered on transatlantic voyages that blends natural history with moral and social commentary. It surveys celestial phenomena, climate, soils, minerals, plants, animals, and magnetic and geographic curiosities, while documenting Indigenous rites, laws, governance, and warfare. Drawing on personal observation and reports from others, the author connects environment and resources to local customs and social organization, offers practical remarks for travelers and colonists, and reflects on the challenges of communicating new religious and ethical ideas amid cultural differences, using comparative reasoning to reconcile empirical detail with broader moral considerations.

CAPÍTULO VII

Porqué causa se hallan mas ordinarios vendavales saliendo de la Tórrida á mas altura.

Quien consideráre la que está dicho, podrá tambien entender, que yendo de poniente á oriente en altura que exceda los Trópicos, es conforme á razon hallar vendavales. Porque como el movimiento de la equinoccial tan veloz es causa que debajo de ella el aire se mueva, siguiendo su movimiento, que es de oriente á poniente, y que lleve tras sí de ordinario los vahos que la mar levanta; así al revés los vahos y exhalaciones que de los lados de la equinoccial ó Tórrida se levantan, con la repercusion que hacen topando en la corriente de la Zona, revuelven cuasi en contrario, y causan los vendavales, ó suduestes tan experimentados por esas partes. Así como vemos que las corrientes de las aguas, si son heridas y sacudidas de otras mas recias, vuelven cuasi en contrario. Al mismo modo parece acaecer en Ios bahos y exhalaciones por donde los vientos se despiertan á unas partes y á otras. Estos vendavales reinan mas ordinariamente en mediana altura de veinte y siete á treinta y siete grados, aunque no son tan ciertos y regulares como las brisas en poca altura, y la razon lo lleva; porque los vendavales no se causan de movimiento propio y uniforme de el Cielo, como las brisas cerca de la linea; pero son, como he dicho, mas ordinarios, y muchas veces furiosos sobre manera y tormentosos. En pasando á mayor altura, como de cuarenta grados, tampoco hay mas certidumbre de vientos en la mar, que en la tierra. Unas veces son brisas, ó nortes; otras son vendavales, ó ponientes; y así son las navegaciones mas inciertas y peligrosas.