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Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2) cover

Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2)

Chapter 87: CAPÍTULO XX
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About This Book

A compendium of observations gathered on transatlantic voyages that blends natural history with moral and social commentary. It surveys celestial phenomena, climate, soils, minerals, plants, animals, and magnetic and geographic curiosities, while documenting Indigenous rites, laws, governance, and warfare. Drawing on personal observation and reports from others, the author connects environment and resources to local customs and social organization, offers practical remarks for travelers and colonists, and reflects on the challenges of communicating new religious and ethical ideas amid cultural differences, using comparative reasoning to reconcile empirical detail with broader moral considerations.

CAPÍTULO XX

Del aji ó pimienta de las Indias.

En las Indias occidentales no se ha topado especería propia, como pimienta, clavo, canela, nuez y gengibre. Aunque un hermano nuestro, que peregrinó por diversas y muchas partes, contaba, que en unos desiertos de la Isla de Jamaica habia encontrado unos árboles, que daban pimienta; pero no se sabe que lo sean, ni hay contratacion de ella. El gengibre se trajo de la India á la Española, y ha multiplicado de suerte que ya no saben qué hacerse de tanto gengibre, porque en la flota del año de ochenta y siete se trajeron veinte y dos mil cincuenta y tres quintales de ello á Sevilla. Pero la natural especería que dió Dios á las Indias de occidente, es la que en Castilla llaman pimienta de las Indias, y en Indias por vocablo general tomado de la primera tierra de Islas que conquistaron, nombran ají, y en lengua del Cuzco se dice uchu, y en la de Méjico chili. Esta es cosa bien conocida; y así hay que tratar poco de ella, solo es de saber, que cerca de los antiguos Indios fué muy preciada, y la llevaban á las partes donde no se da, por mercadería importante. No se da en tierras frias, como la sierra del Perú: dase en valles calientes y de regadío. Hay ají de diversos colores, verde, colorado y amarillo: hay uno bravo, que llaman caribe, que pica y muerde reciamente: otro hay manso, y alguno dulce, que se come á bocados. Alguno menudo hay que huele en la boca como almizcle, y es muy bueno. Lo que pica del ají, es las venillas y pepita: lo demás no muerde: cómese verde y seco, y molido y entero, y en la olla y en guisados. Es la principal salsa, y toda la especería de Indias: comido con moderacion ayuda al estómago para la digestion: pero si es demasiado, tiene muy ruines efectos; porque de suyo es muy cálido, humoso y penetrativo. Por donde el mucho uso de él en mozos es perjudicial á la salud, mayormente del alma, porque provoca á sensualidad: y es cosa donosa, que con ser esta experiencia tan notoria, del fuego que tiene en sí, y que al entrar y al salir dicen todos que quema, con todo eso quieren algunos, y no pocos, defender que el ají no es cálido, sino fresco y bien templado. Yo digo, que de la pimienta diré lo mismo, y no me traerán mas experiencias de lo uno, que de lo otro: así que es cosa de burla decir, que no es cálido, y en mucho extremo. Para templar el ají usan de sal, que le corrige mucho, porque son entre sí muy contrarios, y el uno al otro se enfrenan: usan tambien tomates, que son frescos y sanos, y es un género de granos gruesos jugosos, y hacen gustosa salsa, y por sí son buenos de comer. Hállase esta pimienta de Indias universalmente en todas ellas, en las Islas, en Nueva-Españá, en Perú, y en todo lo demás descubierto; de modo, que como el maíz es el grano mas general para pan, así el ají es la especie mas comun para salsa y guisados.