WeRead Powered by ReaderPub
History of the Conquest of Mexico; vol. 4/4 cover

History of the Conquest of Mexico; vol. 4/4

Chapter 23: No. IX.—See vol. ii. p. 108
Open in WeRead

About This Book

The narrative chronicles the final campaigns during the siege of the Aztec capital, concentrating on naval engagements with the lake flotilla, control of causeways, and repeated assaults that set palaces and aviaries aflame. It portrays Cortés's tactics with brigantines and allied contingents, the desperate resistance led by the native ruler, sorties and ambuscades among reeds, and the mounting hardship of famine and attrition within the city. Episodes of evacuation, the collapse of Indian allies, sacrificial rites, and the stubborn endurance of Spanish troops culminate in the city's gradual breakdown under blockade and sustained attack.

En la cibdad de la Coruña, á 30 dias del mes de Abril, de 1520 años, se tomó el dʰᵒ é depusicion de Alonso Hernandez Puerto-Carrero por mí, Joan de Samano, del qual haviendo jurado en forma so cargo del juramento dijo lo sigᵗᵉ.

Primeramente dijo, que en ell armada que hizo Franᶜᵒ Hernández de Cordova é Caycedo é su compañero él no fué en ella; de la qual armada fué el dʰᵒ Franᶜᵒ Hernandez de Cordova por Capitan General é principal armador; é que ha oido decir como estos descubrieron la Isla que se llama de Yucatan.

Item: dijo que en ell armada de que fué Capⁿ General Joan de Grijalva este testigo no fué; pero que vido un Capⁿ, que se dice Pedro de Alvarado, que embió Joan de Grijalva en una caravela con cierto oro é joyas á Diego Velasquez; é que oyó decir, que des que Diego Velasquez vido que traian tan poco oro, é el Capitan Joan de Grijalva se queria luego bolver é no hacer mas rescate, acordó de hablar á Hernandez Cortés para que hiciesen esta armada, por que al presente en Santiago no havia persona que mejor aparejo tuviese, i que mas bien quisto en la isla fuese, por que al presente tenia tres navíos: fuéle preguntado, como savia lo susodʰᵒ; respondió, que porque lo avia oido decir á muchas personas de la isla.

Dice mas que se pregonó en el pueblo don este testigo vivia, que todas las personas que quisiesen ir en ell armada, de todo lo que se oviese ó rescátase habria la una tercera parte, é las otras dos partes eran para los armadores i navíos.

Fuéle preguntado, quien hizo dar el dʰᵒ pregun, é en cuyo nombre se hacia, é quien se decia entonces que hacia la dʰᵃ armada; respondió, que oyó decir, que Hernando Cortés havia escripto una carta á un Alcᵉ de aquel pueblo para que hiciese á pregonarlo; é que oyó decir, que Diego Velasquez habló con Hernᵈᵒ Cortés para que juntamᵗᵉ con él hiciesen la dʰᵃ armada, por que al presente no habia otra persona que mejor aparejo en la dicha isla para ello tuviese, porque al presente tenia tres navíos, é era bien quisto en la isla; é que oyó decir, que si él no fuera por Capitan, que no fuera la tercera parte de la gente que con él fué; é que no sabe el concierto que entre sí tienen, mas de que oyó decir, que amvos hacían aquella armada, é que ponia Hernᵈᵒ Cortés mas de las dos partes della, é que la otra parte cree este testigo que la puso Diego Velasquez, porque lo oyó decir, e despues que fué en la dʰᵃ armada vido ciertos navíos que puso Hernᵈᵒ Cortés, en lo que gastaba con la gente, que le pareció que ponia las dos partes ó mas, é que de diez navíos que fueron en ell armada los tres puso Diego Velasquez, é los siete Cortés suyos é de sus amigos.

Dijo que le dijéron muchas personas que ivan en ell armada como Hernᵈᵒ Cortés hizo pregonar, que todos los que quisiesen ir en su compañía, si toviesen nescésida de dineros así para comprar vestidos como provisiones ó armas para ellos, que fuesen á él, é que él les socoreria é les daría lo que hoviesen menester, é que á todos los que á él acodian que lo dava, é que esto sabe, porque muchas personas á quien el socorría con dineros que lo dijéron; é que estando en la villa de la Trenidad, vió que él é sus amigos davan á toda la gente que allí estaba todo lo que havian menester; é así mesmo estando en la villa de Sant Cristobal en la Havana, vió hacer lo mismo, é comprar muchos puercos é pan, que podian ser tres ó cuatro meses.

Fuéle preguntado, á quien tenian por principal armador desta armada, é quien era público que la hacia; dijo que lo que oyó decir é vido, que Hernᵈᵒ Cortés gastava las dos partes, é que los dʰᵒˢ Diego Velasquez é Hernᵈᵒ Cortés la hiciéron como dʰᵒ tiene, é que no sabe mas en esto de este artículo.

Fuéle preguntado, si sabia quel dʰᵒ Diego Velasquez fuese el principal por respecto de ser Governador por su Al. en las tierras é islas que por su industria se descobriesen; que no lo sabe, por que no le eran entonces llegados Gonzalo de Guzman é Narvaez.

Fuéle preguntado, si sabe el dʰᵒ Diego Velasquez sea lugar teniente de Governador é capitan de la isla de Cuba; dijo que ha oido decir, ques teniente de Almirante.

Fuéle preguntado, si sabia dellasiᵗᵒ é capitulacⁿ que el dicho Diego Velasquez tomó con los Frailes Gerónimos en nombre de S. M., é de la instruccion que ellos para el descubrimiento le diéron; dijo que oyó decir, que les havia fʰᵒ relacion que havia descovierto una tʳʳᵃ que era mui rica, é les embió á pedir le diesen licª para vojallá é para rescatar en ella, é los Padres Gerónimos que la diéron, é que esto sabe por que lo oyó decir: fuéle preguntado, si vió este asiento ó poderes algunos de los dʰᵒˢ Padres ó la dʰᵃ instruccion; dijo que bien los puede haver visto, mas lo que en ellos iva, no se acuerda mas que lo arriva dʰᵒ.

Fuéle preguntado, si vió ó oyó decir, que los dichos poderes é capitulacⁿ de los dʰᵒˢ Padres Gerónimos fuese nombrado Diego Velasquez ó el dʰᵒ Cortés; dijo que en los poderes que los Pᵉˢ Gerónimos embiáron á Diego Velasquez que á él seria, é no há Hernando Cortés, por que el dʰᵒ Diego Velasquez lo embió á pedir.

Fuéle preguntado, como é porque causa obedecia á Hernᵈᵒ Cortés por Capⁿ General de aquella armada; dijo que porque Diego Velasquez le dió su poder en nombre de su Al. para ir hacer aquel rescate; é que lo sabe, porque vió el poder é lo oyó decir á todos ellos.

Fuéle preguntado, que fué la causa por que no usáron con el dʰᵒ Hernᵈᵒ Cortés de los poderes que llevaba del dʰᵒ Diego Velasquez; dijo que esta armada iva en achaque de buscar á Juan de Grijalva; que oyó decir, que no tenia poder Diego Velasquez de los Pʳᵉˢ Gerónimos para hacer esta armada; é con este achaque que arriva dice hiciéron esta armada, é que él usó del poder que Diego Velasquez le dió, é allí rescató.

Fuéle preguntado, qué fué la causa porque, quando quisiéron poblar, le nombráron ellos por Capitan General é justicia mayor de nuevo; dijo que Hernando Cortés, desque havia rescatado é vido que tenia pocos vastimᵗᵒˢ, que no havia mas de para bolver tasadamente á la isla de Cuba, dijo que se queria bolver; é entonces toda la gente se juntaron é le requiriéron qué poblase, pues los Yndios les tenian buena voluntad é mostravan que holgaban con ellos, é la tʳʳᵃ era tan aparejada para ello, é S. M. seria dello mui servido; é respondió, que él no fraia poder para poblar, que él responderia; é respondió, que pues era servicio de S. M. poblar, otejaba que poblasen; é hiciéron Alcˢ é Rexidores, é se juntáron en su cabildo, é le proveyéron de Xusticia mayor é Capitan General en nombre de S. M.

Fuéle preguntado, que se hiciéron los navíos que llebáron; dijo que desque pobláron venian los maestres de los navíos, á decir al capitan que todos los navíos se ivan á fondo, que no los podian tener encima dell agua; i el dʰᵒ Capitan mandó á ciertos maestres é pilotos que entrasen en los navíos é viesen los que estavan para poder navegar, é ver si se podiesen remediar; é los dʰᵒˢ maestres é pilotos digéron, que no havia mas de tres navíos que pudiesen navegar é remediarse, é que havia de ser con mucha costa; é que los demas que no havia medio ninguno en ellos, é que alguno dellos se undió en la mar, estando echada el ancla; é que con los demas que no esta van para poder navegar é remediarse, los dejáron ir al traves; é que esta es la verdad, é firmólo de su nombre.

Dijo que se acuerda que oyó decir, que Hernando Cortés havia gastado en esta armada cinco mill ducados ó castellanos; é que Diego Velasquez oyó decir, que havia gastado mill é setecientos, poco mas ó menos; é que esto que gastó fué en vinos é aceites é vinagre é ropas de vestir, las que les vendió un factor que allá está de Diego Velasquez, en que les vendia el arroba de vino á cuatro castellanos que salia al respecto por una pipa cient. castellanos, el arroba del aceite á seis castellanos, é alomesmo la arrova del vinagre, é las camisas á dos pesos, y el par de los alpargates á castellano, é un mazo de cuentas de valoría á dos castellanos costándole á él á dos reales, é á este respecto fuéron todas las otras cosas; é que esto que gastó Diego Velasquez lo sabe, porque lo vido vender, é este testigo se le vendió hasta parte dello.—Alonso Hernandez Portocarrero declaró ante mí, Johan de Samano.

No. VIII.—See vol. ii. p. 31

EXTRACT FROM THE “CARTA DE VERA CRUZ,” MS.

[The following extract from this celebrated letter of the Municipality of La Villa Rica de la Vera Cruz to the Emperor gives a succinct view of the foundation of the first colony in Mexico, and of the appointment of Cortés by that body as Chief Justice and Captain-General. The original is preserved in the Imperial Library at Vienna.]

Despues de se aver despedido de nosotros el dicho Caçique, y buelto á su casa, en mucha conformidad, como en esta armada venimos, personas nobles, cavalleros, hijos dalgo, zelosos del servicio de nʳᵒ Señor y de Vʳᵃˢ Reales Altezas, y deseosos de ensalzar su Corona Real, de acrecentar sus Señoríos, y de aumentar sus rentas, nos juntámos y platicámos con el dicho capitan Fernando Cortés, diciendo que esta tierra era buena, y que segun la muestra de oro que aquel Caçique avia traido, se creia que debia de ser mui rica, y que segun las muestras que el dicho Caçique avia dado, era de creer que él y todos sus Indios nos tenian muy buena voluntad; portante que nos pareçia que nos convenia al servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y que en tal tierra se hiziese lo que Diego Velasquez avia mandado hacer al dicho Capitan Fernando Cortés, que era rescatar todo el oro que pudiese, y rescatado bolverse con todo ello á la Isla Fernandina, para gozar solamente de ello el dicho Diego Velasquez y el dicho Capitan; y que lo mejor que á todos nos parecia era, que en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas se poblase y fundase allí un pueblo en que huviese justicia, para que en esta tierra tuviesen Señorío, como en sus Reinos y Señoríos lo tienen; porque siendo esta tierra poblada de Españoles, de mas de acreçentar los Reinos y Señoríos de Vʳᵃˢ Magestades, y sus rentas, nos podrian hacer mercedes á nosotros y á los pobladores que de mas allá viniesen adelante; y acordado esto, nos juntámos todos en concordes de un ánimo y voluntad, y hizímos un requerimiento al dicho capitan, en el qual dixímos, que pues él veia quanto al servicio de Dios nʳᵒ Señor y al de Vʳᵃˢ Magestades convenia, que esta tierra estuviese poblada, dándole las causas de que arriba á Vʳᵃˢ Altezas se ha hecho relaçion, que le requerímos que luego cesase de hacer rescates de la manera que los venia á hacer, porque seria destruir la tierra en mucha manera, y Vʳᵃˢ Magestades serian en ellos muy desservidos; y que ansí mismo le pedímos y requerímos que luego nombrase para aquella villa, que se avia por nosotros de hacer y fundar, Alcaldes y Regidores, en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas, con ciertas protestaciones, en forma que contra él protestámos si ansí no lo hiziesen; y hecho este requerimiento al dicho Capitan, dixo que daria su respuesta el dia siguiente; y viendo pues el dicho Capitan como convenia al servicio de Vʳᵃˢ Reales Altezas lo que le pediamos, luego otro dia nos respondió diciendo, que su voluntad estava mas inclinada al servicio de Vʳᵃˢ Magestades que á otra cosa alguna, y que no mirando al interese que á él se le siguiese, si prosiguiera en el rescate que traia propuesto de rehacer los grandes gastos que de su hacienda avia hecho en aquella armada juntamente con el dicho Diego Velasquez, antes poniéndolo todo le placia y era contento de hacer lo que por nosotros le era pedido, pues que tanto convenia al servicio de Vʳᵃˢ Reales Altezas; y luego comenzó con gran diligencia á poblar y á fundar una villa la qual puso por nombre la rica Villa de Vera Cruz, y nombrónos á los que lá delantes subscribímos, por Alcaldes y Regidores de la dicha Villa, y en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas recibió de nosotros el juramento y solendidad que en tal caso se acostumbra y suele hacer; despues de lo qual otro dia siguiente entrámos en nuestro cabildo y ajuntamiento, y estando así juntos embiamos á llamar al dicho Capitan Fernando Cortés, y le pedímos en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas que nos mostrase los poderes y instrucciones que el dicho Diego Velasquez le avia dado para venir á estas partes, el qual embió luego por ellos y nos los mostró; y vistos y leidos por nosotros, bien examinados segun lo que pudímos mejor entender, hallámos á nuestro parecer que por los dichos poderes y instrucciones no tenia mas poder el dicho capitan Fernando Cortés, y que por aver ya espirado no podia usar de justicia ni de Capitan de allí adelante; pareciéndonos, pues, mui Excellentíssimos Príncipes! que para la pacificacion y concordia de entre nosotros, y para nos gobernar bien, convenia poner una persona para su Real servicio, que estuviese en nombre de Vʳᵃˢ Magestades en la dicha villa y en estas partes por justicia mayor y capitan y cabeza, á quien todos acatasemos hasta hacer relacion de ello á Vʳᵃˢ Reales Altezas para que en ello proveyesen lo que mas servidos fuesen, y visto que á ninguna persona se podria dar mejor el dicho cargo que al dicho Fernando Cortés, porque demas de ser persona tal qual para ello conviene, tiene muy gran zelo y deseo del servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y ansí mismo por la mucha experiencia que de estas partes y Islas tiene, de causa de los quales ha siempre dado buena cuenta, y por haver gastado todo quanto tenia por venir como vino con esta armada en servicio de Vʳᵃˢ Magestades, y por aver tenido en poco, como hemos hecho relacion, todo lo que podia ganar y interese que se le podia seguir si rescatara como traia concertado, y le proveimos en nombre de Vʳᵃˢ Reales Altezas de justicia y Alcalde mayor, del qual recibímos el juramento que en tal caso se requiere, y hecho como convenia al Real servicio de Vʳᵃ Magestad, lo recibímos en su Real nombre en nʳᵒ ajuntamiento y cabildo por Justicia mayor y capitan de Vʳᵃˢ Reales armas, y ansí está y estará hasta tanto que Vʳᵃˢ Magestades provean lo que mas á su servicio convenga: hemos querido hacer de todo esto relaçion á Vʳᵃˢ Reales Altezas, porque sepan lo que acá se ha hecho, y el estado y manera en que quedamos.

No. IX.—See vol. ii. p. 108

EXTRACT FROM CAMARGO’S “HISTORIA DE TLASCALA,” MS.

[This passage from the Indian chronicler relates to the ceremony of inauguration of a Tecuhtle, or merchant-knight, in Tlascala. One might fancy himself reading the pages of Ste.-Palaye, or any other historian of European chivalry.]

Esta ceremonia de armarse caballeros los naturales de México y Tlaxcalla y otras provincias de la Laguna Mejicana es cosa muy notoria; y así no nos detendrémos en ella, mas de pasar secuntamente. Es de saber, que cualquier Señor, ó hijos de Señores, que por sus personas habian ganado alguna cosa en la guerra, ó que hubiesen hecho ó emprendido cosas señaladas y aventajadas, como tubiese indicios de mucho valor, y que fuese de buen consejo y aviso en la república, le armaban caballero; que como fuesen tan ricos que por sus riquezas se enoblecian y hacian negocios de hijos y dalgo y caballero, los armaban caballeros por dos, diferentemente que los caballeros de linea recta, porque los llamaban Tepilhuan: Al Mercader que era armado caballero, y á los finos que por descendencia lo eran, llamaban Tecuhtles. Estos Tecuhtles se armaban caballeros con muchas ceremonias. Ante todas cosas, estaban encerrados 40 ó 60 dias en un templo de sus Ídolos, y ayunaban todo este tiempo, y no trataban con gente mas que con aquellos que les servian, y al cabo de los cuales eran llevados al templo mayor, y allí se les daban grandes doctrinas de la vida que habian de tener y guardar; y antes de todas estas cosas les daban grandes bejamenes con muchas palabras afrentosas y satíricas, y les daban de puñadas con grandes reprensiones, y aun en su propio rostro, segun atrás dejámos tratado, y les horadaban las narices y labios y orejas; y la sangre que de ellos salia la ofrecian á sus Ídolos. Allí les daban publicamente sus arcos y flechas y macanas y todo género de armas usadas en su arte militar. Del templo era llevado por las calles y plazas acostumbradas con gran pompa y regocijo y solemnidad: poníanles en las orejas orejeras de oro, y bezotes de lo mismo, llevando adelante muchos truhanes y chocarreros que decian grandes donaires, con que hacian reir las gentes; pero como vamos tratando, se ponian en las narices piedras ricas, oradábanles las orejas y narices y bezos, no con yerros ni cosa de oro ni plata, sino con guesos de Tigres y leones y águilas agudos. Este armado caballero hacia muy solemnes fiestas y costosas, y daban muy grandes presentes á los antiguos Señores caballeros así de ropas como de esclavos, oro y piedras preciosas y plumerías ricas, y divisas, escudos, rodelas y arcos y flechas, á manera de propinas cuando se doctoran nuestros letrados. Andan de casa en casa de estos Tecuhtles dándoles estos presentes y dadivas, y lo propio hacen con estos armados caballeros despues que lo eran, y se tenia cuenta con todos ellos. Y era república; y así no se armaban muchos caballeros hidalgos pobres, por su poca posibilidad, sino eran aquellos que por sus nobles y loables hechos lo habian merecido, que en tal caso los caciques cabeceros y los mas supremos Señores Reyes, pues tenian meromixto imperio con sus tierras, y orca y cuchillo para ejecutar los casos de justicia, como en efecto era así. Finalmente, que los que oradaban las orejas, bezos, y narices de estos, que así se armaban caballeros, eran caballeros ancianos y muy antiguos, los cuales estaban dedicados para esto; y así como para en los casos de justicia y consejos de guerra. Servian estos caballeros veteranos en la república, los cuales eran temidos, obedecidos, y reverenciados en muy gran veneracion y estima. Y como atras dejámos dicho, que al cabo de los 40 ó 60 dies de ayuno de los caballeros nobles los sacaban de allí para llevarlos al templo mayor donde tenian sus simulacros; no les oradaban entonces las orejas, narices, ni labios, que son los labios de la parte de abajo, sino que cuando se ponian en el ayuno, entonces; y ante todas cosas les hacian estos bestiales espectáculos; y en todo el tiempo de ayuno estaba en cura, para que el dia de la mayor ceremonia fuese sano de las heridas, que pudiesen ponerle las orejeras y bezotes sin ningun detrimento ni dolor; y en todo este tiempo no se lavaban, antes estaban todo tiznados y embiajados de negro, y con muestras de gran humildad para conseguir y alcanzar tan gran merced y premio, velando las armas todo el tiempo del ayuno segun sus ordenanzas, constitutiones, y usos y costumbres entre ellos tan celebrados. Tambien usaban tener las puertas donde estaban ayunando cerradas con ramos de laurel, cuyo árbol entre los naturales era muy estimado.

No. X.—See vol. ii. p. 300.

EXTRACT FROM OVIEDO’S “HISTORIA DE LAS INDIAS,” MS., LIB. XXXIII. CAP. XLVI

[This chapter, which has furnished me with many particulars for the narrative, contains a minute account of Montezuma’s household and way of life, gathered by the writer, as he tells us, from the testimony of different individuals of credit, who had the best means of information. It affords a good specimen of the historian’s manner, and may have interest to the Castilian scholar, since the original has never been published, and, to judge from appearances, is not likely to be so.]

Quando este gran Príncipe Montezuma comia, estaba en una gran sala encalada é mui pintada de pinturas diversas; allí tenia enanos é chocarreros que le decian gracias é donaires, é otros que jugaban con vn palo puesto sobre los pies grande, é le traian é meneaban, con tanta facilidad é ligereza, que parecia cosa imposible; e otros hacian otros juegos é cosas de mucho para se admirar los hombres. A la puerta de la sala estaba vn patio mui grande, en que habia cien aposentos de 25 ó 30 pies de largo, cada uno sobre sí, en torno de dicho patío, é allí estaban los Señores principales aposentados como guardas del palacio ordinarias, y estos tales aposentos se llaman galpones, los quales á la contina ocupan mas de 600 hombres, que jamas se quitaban de allí, é cada vno de aquellos tenian mas de 30 servidores, de manera que á lo menos nunca faltaban 3000 hombres de guerra en esta guarda cotidiana del palacio. Quando queria comer aquel príncipe grande, daban le agua á manos sus Mugeres, é salian allí hasta 20 dellas las mas queridas é mas hermosas é estaban en pie en tanto que él comia; É traíale vn Mayordomo ó Maestre-sala 3000 platos ó mas de diversos manjares de gallinas, codornices, palomas, tórtolas, é otras aves, é algunos platos de muchachos tiernos guisados á su modo, é todo mui lleno de axi, é el comia de lo que las mugeres le trahian ó queria. Despues que habia acabado de comer se tornaba à labar las manos, é las Mugeres se iban á su aposento dellas, donde eran mui bien servidas; É luego ante el señor allegábanse á sus burlas é gracias aquellos chocarreros é donosos, é mandaba les dar de comer sentados á vn cabo de la sala; é todo lo restante de la comida mandaba dar á la otra gente que se ha dicho que estaban en aquel gran patio; y luego venian 3000 Xicalos i cantaros ó ánforas de brevage, é despues que el señor habia comido ó bebido, é labádose las manos, íbanse las Mugeres, é acabadas de salir de la sala, entraban los negociantes de muchas partes, así de la misma cibdad como de sus señoríos; é los que le habian de hablar incábanse de rodillas quatro varas de medir ó mas, apartados dél é descalzos, é sin manta de algodon que algo valiese; é sin mirarle á la cara decian su razonamiento; é él proveia lo que le parecia; é aquellos se levantaban é tornaban atrás retraiéndose sin volver las espaldas vn buen tiro de piedra, como lo acostumbraban hacer los Moros de Granada delante de sus señores é príncipes. Allí habia muchos jugadores de diversos juegos, en especial con vnos fesoles á manera de habas, é apuntadas como dados, que es cosa de ver; é juegan cuanto tienen los que son Tahures entrellos. Ivan los Españoles á ver á Montezuma, é mandábales dar duchos, que son vnos banquillos ó escabeles, en que se sentasen, mui lindamente labrados, é de gentil madera, é decíanles que querian, que lo pidiesen é dárselo han. Su persona era de pocas carnes, pero de buena gracia é afabil, é tenia cinco ó seis pelos en la barba tan luengos como un geme. Si le parecia buena alguna ropa que el Español tubiese, pedíasela, é si se la dada liberalmente sin le pedir nada por ella, luego se la cobria é la miraba mui particularmente é con placer la loaba; mas si le pedian precio por ella hacíalo dar luego, é tomaba la ropa é tornábasela á dar á los christianos sin se la cobrir é como descontento de la mala crianza dél que pedia el precio, decia: Para mí no ha de haber precio alguno, porque yo soy señor, é no me han de pedir nada deso; que yo lo daré sin que me den alguna cosa; que es mui gran afrenta poner precio de ninguna cosa á los que son señores, ni ser ellos Mercaderes. Con esto concuerdan las palabras que de Scipion Africano, que de sí decian aquella contienda de prestancia, que escrive Luciano, entre los tres capitanes mas excelentes de los antiguos, que son Alexandro Magno, é Anibal, é Scipion: Desde que nascí, ni vendí ni compré cosa ninguna. Así que decia Montezuma quando así le pedian prescio: Otro dia no te pediré cosa alguna, porque me has hecho mercader; vete con Dios á tu casa, é lo que obieses menester pídelo, é dársete ha: É no tornes acá, que no soy amigo desos tratos, ni de los que en ellos entienden, para mas de dexárselos vsar con otros hombres en mi Señorío. Tenia Montezuma mas de 3000 señores que le eran subgetos, é aquellos tenian muchos vasallos cada uno dellos; É cada qual tenia casa principal en Temixtitan, é habia de residir en ella ciertos meses del año; É quando se habian de ir á su tierra con licencia de Montezuma, habia de quedar en la casa su hijo ó hermano hasta quel señor della tornase. Esto hacia Montezuma por tener su tierra segura, é que ninguno se le alzase sin ser sentido. Tenia vna seña, que trahian sus Almoxarifes é Mensageros quando recogian los tributos, é él que erraba lo mataban á él é á quantos dél venian. Dábanle sus vasallos en tributo ordinario de tres hijos uno, é él que no tenia hijos habia de dar vn Indio ó India para sacrificar á sus Dioses, é sino lo daban, habian de sacrificarle á él: Dábanle tres hanegas de mahiz vna, é de todo lo que grangeaban, ó comian, ó bebian; En fin, de todo se le daba el tercio; É él que desto faltaba pagaba con la cabeza. En cada pueblo tenian Mayordomo con sus libros del número de la gente é de todo lo demas asentado por tales figuras é caracteres quellos se entendian sin discrepancia, como entre nosotros con nuestras letras se entenderia vna cuenta mui bien ordenada. É aquellos particulares Mayordomos daban quenta á aquellos que residian en Temixtitan, é tenian sus alholíes é magazenes é depósitos donde se recogian los tributos, é oficiales para ello, é ponian en cárceles los que á su tiempo no pagaban, é dábanles término para la paga, é aquel pasado é no pagado, justiciaban al tal deudor, ó le hacian esclavo.

. . . . . . .

Dexemos esta materia, é volvamos á este gran Príncipe Montezuma, el qual en vna gran sala de 150 pies de largo, é de 50 de ancho, de grandes vigas é postes de madera que lo sostenian, encima de la qual, era todo vn terrado é azutea, é tenia dentro desta sala muchos géneros de aves, é de animales. Havia 50 águilas caudales en jaolas, tigres, lobos, culebras, tan gruesas como la pierna, de mucho espanto, é en sus jaolas así mismo, é allí se les llevaba la sangre de los hombres é mugeres é niños que sacrificaban, é cebaban con ella aquellas bestias; é habia vn suelo hecho de la mesma sangre humana en toda la dicha sala, é si se metia vn palo ó vara temblaba el suelo. En entrando por la sala, el hedor era mucho é aborrecible é asqueroso; las culebras daban grandes é horribles silvos, é los gemidos é tonos de los otros animales allí presos era una melodia infernal, é para poner espanto; tenian 500 gallinas de racion cada dia para la sustentacion desos animales. En medio de aquella sala habia vna capilla á manera de vn horno grande, é por encima chapada de las minas de oro é plata é piedras de muchas maneras, como ágatas é cornesinas, nides, topacios, planas desmeraldas, é de otras suertes muchas é mui bien engastadas. Allí entraba Montezuma é se retrahia á hablar con el Diablo, al qual nombraban Atezcatepoca, que aquella gente tienen por Dios de la guerra, y él les daba á entender, que era Señor y criador de todo, y que en su mano era el vencer; é los Indios en sus arreitos y cantares é hablas le dan gracias y lo invocan en sus necesidades. En aquel patio é sala habia continuamente 5000 hombres pintados de cierto betun ó tinta, los quales no llegan á mugeres é son castos; llámanlos papas, é aquestos son religiosos.

. . . . . . .

Tenia Montezuma vna casa mui grande en que estaban sus Mugeres, que eran mas de 4000 hijas de señores, que se las daban para ser sus Mugeres, é él lo mandaba hacer así; é las tenia mui guardadas y servidas; y algunas veces él daba algunas dellas á quien queria favorecer y honrar de sus principales: Ellos las recibian como vn don grandísimo. Habia en su casa muchos jardines é 100 vaños, ó mas, como los que vsan los Moros, que siempre estaban calientes, en que se bañaban aquellas sus Mugeres, las quales tenian sus guardas, é otras mugeres como Prioras que las governaban: É á estas mayores, que eran ancianas, acataban como á Madres, y ellas las trataban como á hijas. Tuvo su padre de Montezuma 150 hijos é hijas, de los quales los mas mató Montezuma, y las hermanas casó muchas dellas con quien le pareció; y él tubo 50 hijos y hijas, ó mas; y acaeció algunas veces tener 50 mugeres preñadas, y las mas dellas mataban las criaturas en el cuerpo, porque así dicen que se lo mandaba el Diablo, que hablaba con ellas y decíales que se sacrificasen ellas las orejas y las lenguas y sus naturas, é se sacasen mucha sangre é se la ofreciesen, é así lo hacian en efeto. Parecia la casa de Montezuma vna cibdad mui poblada. Tenia sus porteros en cada puerta. Tenia 20 puertas de servicio; entraban muchas calles de agua á ellas, por las quales entraban é salian las canoas con mahiz, é otros bastimentos, é leña. Entraba en esta casa vn caño de agua dulce, que venia de dos leguas de allí, por encima de vna calzada de piedra, que venia de vna fuente, que se dice chapictepeque, que nace en vn peñón, que está en la Laguna salada, de mui excelente agua.

No. XI.—See vol. iii. p. 90, et alibi

DIALOGUE OF OVIEDO WITH DON THOAN CANO, AP. “HISTORIA DE LAS INDIAS,” MS., LIB. XXXIII. CAP. LIV.

[The most remarkable, in some respects, of Oviedo’s compositions is his Quincuagenas, a collection of imaginary dialogues with the most eminent persons of his time, frequently founded, no doubt, on the personal communications which he had held with them. In his “History of the Indies” he has also introduced a dialogue which he tells us he actually had with Don Thoan Cano, a Castilian hidalgo, who married Guatemozin’s widow, the lovely daughter of Montezuma. He came into the country originally with Narvaez; and, as he was a man of intelligence, according to Oviedo, and his peculiar position both before and after the Conquest opened to him the best sources of information, his testimony is of the highest value. As such I have made frequent use of it in the preceding pages, and I now transcribe it entire, in the original, as an important document for the history of the Conquest.]

DIÁLOGO DEL ALCAYDE DE LA FORTALEZA DE LA CIBDAD É PUERTO DE SANTO DOMINGO DE LA ISLA ESPAÑOLA, AUTOR Y CHRONISTA DESTAS HISTORIAS, DE LA VNA PARTE, É DE LA OTRA, VN CABALLERO VECINO DE LA GRAND CIBDAD DE MÉXICO, LLAMADO THOAN CANO

Alc. Señor, ayer supe que Vm. vive en la grand cibdad de México, y que os llamais Thoan Cano; y porque yo tube amistad con vn caballero llamado Diego Cano, que fué criado del sereníssimo Príncipe Don Thoan, mi señor, de gloriosa memoria, deseo saber si es vivo, é donde sois señor natural, é como quedástes avecindado en estas partes, é rescibiré merced, que no rescibais pesadumbre de mis preguntas; porque tengo necesidad de saber algunas cosas de la Nueva España, y es razon, que para mi satisfaccion yo procure entender lo que deseo de tales personas é hábito que merezcan crédito; y ansí, Señor, recibiré mucha merced de la vuestra en lo que digo.

Thoan Cano. Señor Alcayde, yo soy él que gano mucho en conoceros; y tiempo ha que deseaba ver vuestra persona, porque os soi aficionado, y querria que mui de veras me tubiesedes por tan amigo é servidor como yo os lo seré. É satisfaciendo á lo que Vm. quiere saber de mí, digo, que Diego Cano, Escribano de Cámara del Príncipe Don Thoan, y camarero de la Tapicería de su Alteza, fué mi tio, é ha poco tiempo que murió en la cibdad de Caceres, donde vivia é yo soy natural: Y quanto á lo demas, yo, Señor, pasé desde la Isla de Cuba á la Nueva España con el capitan Pámphilo de Narvaez, é aunque mozo é de poco edad, yo me hallé cerca dél quando fué preso por Hernando Cortés é sus mañas; é en ese trance le quebráron vn ojo, peleando él como mui valiente hombre; pero como no le acudió su gente é con él se halláron mui pocos, quedó preso é herido, é se hizo Cortes señor del campo, é truxo á su devocion la gente que con Pámphilo habia ido, é en rencuentros é en batallas de manos en México; y todo lo que ha sucedido despues yo me he hallado en ello. Mandais que diga como quedé avecindado en estas partes, y que no reciba pesadumbre de vuestras preguntas; satisfaciendo á mi asiento, digo, Señor, que yo me casé con una Señora hija legítima de Montezuma, llamada doña Isabel, tal persona, que aunque se hobiera criado en nuestra España, no estobiera mas enseñada é bien dotrinada é Católica, é de tal conversacion é arte, que os satisfaria su manera é buena gracia; y no es poco útil é provechosa al sosiego é contentamientos de los naturales de la tierra; porque, como es Señora en todas sus cosas é amiga de los christianos, por su respecto é exemplo mas quietud é reposo se imprime en los ánimos de los Mexicanos. En lo demas que se me preguntare, é de que yo tenga memoria, yo, Señor, diré lo que supiere conforme á la verdad.

Alc. Io acepto la merced que en eso recibiré; y quiero comenzar á decir lo que me ocurre, porque me acuerdo, que fuí informado que su padre de Montezuma tubo 150 hijos é hijas, ó mas, é que le acaeció tener 50 mugeres preñadas; É ansí escrebí esto, é otras cosas á este propósito en el capítulo 46, lo qual si así fué, queria saber, ¿como podeis vos tener por legítima hija de Montezuma a la Sʳᵃ Doña Isabel vuestra Muger, é que forma tenia vuestro suegro para que se conociesen los hijos bastardos entre los legítimos ó espurios é quales eran mugeres legítimas é concubinas?

Can. Fué costumbre vsada y guardada entre los Mexicanos, que las mugeres legítimas que tomaban, era de la manera que agora se dirá. Concertados el hombre é muger que habian de contraer matrimonio, para le efectuar se juntaban los parientes de ambas partes é hacian vn areito despues que habian comido ó cenado; é al tiempo que los Novios se habian de acostar é dormir en vno, tomaban la halda delantera de la camisa de la Novia é atábanla á la manta de algodon que tenia cubierto el Novio. É así ligados tomábanlos de las manos los principales parientes de ambos, é metian los en una camára, donde los dejaban solos é oscuros por tres dias contiguos sin que de allí saliesen él ni ella, ni allá entraba mas de vna India á los proveer de comer é lo que habian menester; en el qual tiempo deste encerramiento siempre habia bailes ó areitos, que ellos llaman mitote; é en fin de los tres dias no hai mas fiesta. É los que sin esta cerimonia se casan no son habidos por matrimonios, ni los hijos que proceden por legítimos, ni heredan. Ansí como murió Montezuma, quedáronle solamente por hijos legítimos mi Muger é vn hermano suio, é muchachos ambos; á causa de lo qual fué elegido por Señor vn hermano de Montezuma, que se decia Cuitcavaci, Señor de Iztapalapa, el qual vivió despues de su eleccion solos 60 dias, y murió de viruelas; á causa de lo qual vn sobrino de Montezuma, que era Papa ó sacerdote maior entre los Indios, que se llamaba Guatimuci, mató al primo hijo legítimo de Montezuma, que se decia Asupacaci, hermano de padre é madre de doña Isabel, é hizose señor, é fué mui valeroso. Este fué él que perdió á Mexico, é fué preso, é despues injustamente muerto con otros principales Señores é Indios; pues como Cortés é los christianos fuéron enseñoreados de México, ningun hijo quedó legítimo sino bastardos de Montezuma, ecepto mi Muger, que quedaba viuda, porque Guatimuci señor de Méxíco, su primo, por fixar mejor su estado, siendo ella mui muchacha, la tubo por muger con la cerimonia ya dicha del atar la camisa con la manta; é no obiéron hijos, ni tiempo para procreallos; é ella se convirtió á nuestra santa fee católica, é casóse con vn hombre de bien de los conquistadores primeros, que se llamaba Pedro Gallego, é ovo vn hijo en ella, que se llama Thoan Gallego Montezuma; é murió el dicho Pedro Gallego, é yo casé con la dicha doña Isabel, en la qual me ha dado Dios tres hijos é dos hijas, que se llaman Pedro Cano, Gonzalo Cano de Saavedra, Thoan Cano, doña Isabel, é doña Catalina.

Alc. Señor Thoan Cano, suplícoos que me digais porque mató Hernando Cortés á Guatimuci: ¿revelóse despues, ó que hizo para que muriese?

Can. Habeis de saber, que así á Guatimuci, como al Rey de Tacuba, que se decia Tetepanquezal, é al Señor de Tezcuco, el capitan Hernando Cortés les hizo dar muchos tormentos é crudos, quemándoles los pies, é untándoles las plantas con aceite, é poniéndoselas cerca de las brasas, é en otras diversas maneras, porque les diesen sus tesoros; é teniéndolos en contiguas fatigas, supo como el capitan Cristóval de Olit se le habia alzado en puerto de Caballos é Honduras, la qual provincia los Indios llaman Guaimuras, é determinó de ir á buscar é castigar el dicho Christóval de Olit, é partió de México por tierra con mucha gente de Españoles, é de los naturales de la tierra, é llevóse consigo aquellos tres principales ya dichos, y despues los ahorcó en el camino; é ansí enviudó doña Isabel, é despues ella se casó de la manera que he dicho con Pedro Gallego, é despues conmigo.

Alc. Pues en cierta informacion, que se envió al Emperador Nuestro Señor, dice Hernando Cortés, que habia sucedido Guatimuci en el Señorío de México tras Montezuma, porque en las puentes murió el hijo é heredero de Montezuma, é que otros dos hijos que quedáron vivos, el vno era loco ó mentecapto, é el otro paralítico, é ináviles por sus enfermedades: É yo lo he escripto así en el capítulo 16, pensando quello seria así.

Can. Pues escriba Vm. lo que mandare, y el Marques Hernando Cortés lo que quisiere, que yo digo en Dios y en mi conciencia la verdad, y esto es mui notorio.

Alc. Señor Thoan Cano, dígame Vm. ¿de que procedió el alzamiento de los Indios de México en tanto que Hernando Cortés salió de aquella cibdad é fué á buscar á Pámphilo de Narvaez, é dexó preso á Montezuma en poder de Pedro de Alvarado? Porque he oido sobre esto muchas cosas, é mui diferentes las vnas de las otras; é yo querria escrebir verdad, así Dios salve mi ánima.

Can. Señor Alcayde, eso que preguntais es vn paso en que pocos de los que hai en la tierra sabrán dar razon, aunque ello fué mui notorio, é mui manifiesta la sinrazon que á los Indios se les hizo, y de allí tomáron tanto odio con los Christianos que no fiáron mas dellos, y se siguiéron quantos males ovo despues, é la rebelion de México, y pienso desta manera: Esos Mexicanos tenian entre las otras sus idolatrías ciertas fiestas del año en que se juntaban á sus ritos é cerimonias; y llegado el tiempo de vna de aquellas, estaba Alvarado en guarda de Montezuma, é Cortés era ido donde habeis dicho, é muchos Indios principales juntáronse é pidiéron licencia al capitan Alvarado, para ir á celebrar sus fiestas en los patios de sus mezquitas ó qq. maiores junto al aposento de los españoles, porque no pensasan que aguel aiuntamiento se hacia á otro fin; É el dicho Capitan les dió la licencia. É así los Indios, todos Señores, mas de 600, desnudos, é con muchas joyas de oro, é hermosos penachos, é muchas piedras preciosas, é como mas aderezados é gentiles hombres se pudiéron é supiéron aderezar, é sin arma alguna defensiva ni ofensiva, bailaban é cantaban é hacian su areito é fiesta segund su costumbre; é al mejor tiempo que ellos estaban embebecidos en su regocijo, movido de cobdicia el Alvarado hizo poner en cinco puertas del patio cada 15 hombres, é en él entró con la gente restante de los Españoles, é comenzáron á acuchillar é matar los Indios sin perdonar á vno ni á ninguno, hasta que á todos los acabáron en poco espacio de hora. I esta fué la causa porque los de México, viendo muertos é robados aquellos sobre seguro, é sin haber merecido que tal crueldad en ellos hobiese fecho, se alzáron é hiciéron la guerra al dicho Alvarado, é á los christianos que con él estaban en guarda de Montezuma, é con mucha razon que tenian para ello.

Alc. ¿Montezuma, como murió? porque diversamente lo he entendido, y ansí lo he yo escripto diferenciadamente.

Can. Montezuma murió de vna pedrada que los de fuera tiráron, lo qual no se hiciera, si delante dél no se pusiera vn rodelero, porque como le vieran ninguno tirara; y ansí por le cubrir con la rodela, é no creer que allí estaba Montezuma, le diéron vna pedrada de que murió. Pero quiero que sepais, Señor Alcayde, que desde la primera revelion de los Indios hasta que el Marques volvió á la cibdad despues de preso Narvaez, non obstante la pelea ordinaria que con los christianos tenian, siempre Montezuma les hacia dar de comer; é despues que el Marques tornó se le hizo grand recebimiento, é le diéron á todos los Españoles mucha comida. Mas habeis de saber, que el capitan Alvarado, como le acusaba la conciencia, é no arrepentido de su culpa, mas queriéndole dar color, é por aplacar el ánimo de Montezuma, dixo á Hernando Cortés, que fingiese que le queria prender é castigar, porque Montezuma le rogase por él, é que se fuesen muertos por muertos; lo qual Hernando Cortés no quiso hacer, antes mui enojado dixo, que eran vnos perros, é que no habia necesidad de aquel cumplimiento; é envió á vn principal á que hiciesen el Franquez ó Mercado; el qual principal enojado de ver la ira de Cortés y la poca estimacion que hacia de los Indios vivos, y lo poco que se le daba de los muertos, desdeñado el principal é determinado en la venganza fué el primero que renovó la guerra contra los Españoles dentro de vna hora.

Alc. Siempre oí decir que es buena la templanza, é sancta la piedad, é abominable la soberbia. Dicen que fué grandísimo el tesoro que Hernando Cortés repartió entre sus mílites todos, quando determinó de dexar la cibdad é irse fuera della por consejo de vn Botello, que se preciaba de pronosticar lo que estaba por venir.

Can. Bien sé quien era ese, y en verdad que él fué de parecer que Cortés y los Christianos se saliesen; y al tiempo del efectuarlo no lo hizo saber á todos, antes no lo supiéron, sino los que con él se halláron á esa plática; é los demas que estaban en sus aposentos é cuarteles se quedáron, que eran 270 hombres; los quales se defendiéron ciertos dias peleando hasta que de hambre se diéron á los Indios, é guardáronles la palabra de la manera que Alvarado la guardó á los que es dicho; é así los 270 Christianos, é los que dellos no habian sido muertos peleando todos, quando se rindiéron, fuéron cruelmente sacrificados: pero habeis, Señor, de saber, que desa liberalidad que Hernando Cortés vsó, como decis, entre sus mílites, los que mas parte alcanzáron della; é mas se cargáron de oro é joyas, mas presto los matáron; porque por salvar el albarda murió el Asno que mas pesado la tomó; é los que no la quisiéron, sino sus espaldas é armas, pasáron con menos ocupacion, haciéndose el camino con el espada.

Alc. Grand lástima fué perderse tanto Thesoro y 154 Españoles, é 45 yeguas, é mas de 2000 Indios, é entrellos al Hijo é Hijas de Montezuma, é á todos los otros Señores que trahian presos. Io así lo tengo escripto en el capítulo 14 de esta Historia.

Can. Señor Alcayde, en verdad quien tal os dixo, ó no lo vidó, ni supo ó quiso callar la verdad. Io os certifico, que fuéron los Españoles muertos en eso, con los que como dixe de suso que quedáron en la cibdad y en los que se perdiéron en el camino siguiendo á Cortés, y continuándose nuestra fuga, mas de 1170; é ásí pareció por alarde; é de los Indios nuestros amigos de Tascaltecle, que decis 2000, sin dubda fuéran mas de 8000.

Alc. Maravíllome como despues que Cortés se acogió, é los que escapáron á la tierra de Tascaltecle, como no acabáron á él é á los christianos dexando allá muertos á los amigos; y aun así diz, que no les daban de comer sino por rescate los de Guaulip, que es ya término de Tascaltecle, é el rescate no le querian sino era oro.

Can. Tenedlo, Señor, por falso todo eso; porque en casa de sus Padres no pudiéron hallar mas buen acogimiento los Christianos, é todo quanto quisiéron, é aun sin pedirlo, se les dió gracioso é de mui buena voluntad.

Alc. Para mucho ha sido el Marques é digno es de quanto tiene, é de mucho mas. É tengo lástima de ver lisiado vn cavallero tan valeroso é manco de dos dedos de la mano izquierda, como lo escrebí é saqué de su relacion, é puse en el capítulo 15. Pero las cosas de la guerra ansí son, é los honores, é la palma de la victoria no se adquieren durmiendo.

Can. Sin dubda, Señor, Cortés ha sido venturoso é sagaz capitan, é los principales suelen hacer mercedes á quien los sirve, y es bien las hagan á todos los que en su servicio real trabajan; pero algunos he visto yo que trabajan é sirven é nunca medran, é otros que no hacen tanto como aquellos son gratificados é aprovechados; pera ansí fuesen todos remunerados como el Marques lo ha sido en lo de sus dedos de lo que le habeis lástima. Tubo Dios poco que hacer en sanarlo; y salid, Señor, de ese cuidado que así como los sacó de Castilla, quando pasó la primera vez á estas partes, así se los tiene agora en España; porque nunca fué manco dellos, ni le faltan; y ansí, ni hubo menester cirujano ni milagro para guarecer de ese trabajo.

Alc. Señor Thoan Cano, ¿es verdad aquella crueldad que dicen que el Marques vsó con Chulula, que es vna Cibdad por donde pasó la primera vez que fué á México?

Can. Mui grand verdad es, pero eso yo no lo ví, porque aun no era yo ido á la tierra; pero supe lo despues de muchos que los viéron é se halláron en esa cruel hazaña.

Alc. ¿Como oístes decir que pasó?

Can. Lo que oí por cosa mui notoria es, que en aquella cibdad pidió Hernando Cortés 3000 Indios para que llevasen el fardage, é se los diéron, é los hizo todos poner á cuchillo sin que escapase ninguno.

Alc. Razon tiene el Emperador Nuestro Señor de mandar quitar los Indios á todos los Christianos.

Can. Hágase lo que S. M. mandare é fuese servido, que eso es lo que es mejor; pero yo no querria que padeciesen justos por pecadores: ¿quien hace crueldades paguelas, mas él que no comete delicto porque le han de castigar? Esto es materia para mas espacio; y yo me tengo de envarcar esta noche, é es ya quasi hora del Ave María. Mirad, Señor Alcayde, si hay en México en que pueda yo emplearme en vuestro servicio, que yo lo haré con entera voluntad é obra. Y en lo que toca á la libertad de los Indios, sin dubda á vnos se les habia de rogar con ellos á que los tuviesen é governasen, é los industrasen en las cosas de nuestra sancta fee Católica, é á otros se debian quitar: Pero pues aquí está el Obispo de Chiapa, Fr. Bartolomé de las Casas, que ha sido el movedor é inventor destas mudanzas, é va cargado de frailes mancebos de su órden, con él podeis, Señor Alcayde, desenvolver esta materia de Indios. É yo no me quiero mas entremeter ni hablar en ella, aunque sabria decir mi parte.

Alc. Sin duda, Señor Thoan Cano, Vmd. habla como prudente, y estas cosas deben ser así ordenadas de Dios, y es de pensar, que este reverendo Obispo de Cibdad Real en la provincia de Chiapa, como celoso del servicio de Dios é de S. M., se ha movido á estas peregrinaciones en que anda, y plega á Dios que él y sus Frailes acierten á servirles; pero él no está tan bien con migo como pensais, antes se ha quexado de mí por lo que escrebí cerca de aquellos Labradores é nuevos cavalleros que quiso hacer, y con sendas cruces, que querian parecer á las de Calatrava, seiendo labradores é de otras mezclas é género de gente baja, quando fué á Cubagua é á Cumaná, é lo dixo al Señor Obispo de S. Joan, don Rodrigo de Bastidas, para que me lo dixese, y ansí me lo dixo; y lo que yo respondí á su quexa no lo hice por satisfacer al Obispo de San Joan, é su sancta intencion; fué que le supliqué que le dixese, que en verdad yo no tube cuenta ni respecto, quando aquello escreví, á le hacer pesar ni placer, sino á decir lo que pasó; y que viese vn Libro, que es la primera parte destas Historias de Indias, que se imprimió el año de 1535, y allí estaba lo que escrebí; é que holgaba porque estabamos en parte que todo lo que dixe y lo que dexé de decir se provaria fácilmente; y que supiese que aquel Libro estaba ya en Lengua Toscana y Francesa é Alemana é Latina é Griega é Turca é Aráviga, aunque yo le escreví en Castellana; y que pues él continuaba nuevas empresas, y yo no habia de cesar de escrebir las materias de Indias en tanto que S. S. M. M. desto fuesen servidos, que yo tengo esperanza en Dios que le dexara mejor acertar en lo porvenir que en lo pasado, y ansí adelante le pareceria mejor mi pluma. Y como el Señor Obispo de San Joan es tan noble é le consta la verdad, y quan sin pasion yo escribo, el Obispo de Chiapa quedó satisfecho, aun yo no ando por satisfacer á su paladar ni otro, sino por cumplir con lo que debo, hablando con vos, Señor, lo cierto; y por tanto quanto á la carga de los muchos Frailes me parece en verdad que estas tierras manan, ó que llueven Frailes, pero pues son sin canas todos y de 30 años abajo, plega á Dios que todos acierten á servirle. Ya los ví entrar en esta Cibdad de dos en dos hasta 30 dellos, con sendos bordones, é sus sayas é escapularios é sombreros é sin capas, é el Obispo detras dellos. É no parecia vna devota farsa, é agora la comienzan no sabemos en que parará; el tiempo lo dirá, y esto haga Nuestra Señor al propósito de su sancto servicio. Pero pues van hacia aquellos nuevos vulcanes, decidme, Señor, ¿que cosa son, si los habeis visto, y que cosa es otro que teneis allá en la Nueva España, que se dice Guaxocingo?

Can. El Vulcan de Chalco ó Guaxocingo todo es vna cosa, é alumbraba de noche 3 ó 4 leguas ó mas, é de dia salia continuo humo é á veces llamas de fuego, lo qual está en vn escollo de la sierra nevada, en la qual nunca falta perpetua nieve, é está á 9 leguas de México; pero este fuego é humo que he dicho turó hasta 7 años, poco mas ó menos, despues que Hernando Cortés pasó á aquellas partes, é ya no sale fuego alguno de allí; pero ha quedado mucho azufre é mui bueno, que se ha sacado para hacer pólvora, é hai quanto quisiéron sacar dello: pero en Guatimala hai dos volcanes é montes fogosos, é echan piedras mui grandísimas fuera de sí quemadas, é lanzan aquellas bocas mucho humo, é es cosa de mui horrible aspecto, en especial como lo viéron quando murió la pecadora de doña Beatriz de la Cueva, Muger del Adelantado Don Pedro de Alvarado. Plega á nuestro Señor de quedar con Vmd., Señor Alcaide, é dadme licencia que atiende la Barca para irme á la Nao.

Alc. Señor Thoan Cano, el Espíritu Sancto vaya con Vm., y os dé tan próspero viage é navegacion, que en pocos dias y en salvamento llegueis á Vuestra Casa, y halleis á la Sʳᵃ doña Isabel y los hijos é hijas con la salud que Vmd. y ellos os deseais.

No. XII.—See vol. iii. p. 149