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La moza de cántaro

Chapter 9: ESCENA PRIMERA
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About This Book

A lively comedy of manners centers on romantic misunderstandings, disguises, and deliberate deceptions that expose social pretensions and test reputations. A seemingly simple young woman becomes the object of competing affections and schemes, prompting rivals, relatives, and servants to plot and quarrel. Witty exchanges, concealed motives, and sudden revelations unmask private intentions and recalibrate social standings, producing comic reversals and eventual reconciliation. Structured in three acts, the drama mixes brisk theatrical action with detailed observations of everyday life, examining themes of honor, hypocrisy, gendered perception, and the gap between outward appearance and inward wit.

LA MOZA DE CÁNTARO


PERSONAS

El Conde 
Don Juangalanes
Don Diego 
Fulgencio 
Don Bernardo, viejo
Pedro 
Martínlacayos
Lorenzo 
Bernal 
Doña María, dama
Doña Ana, viuda
Lüisa 
Leonorcriadas
Juana 
Un Alcaide
Un Indiano
Un Mesonero
Un Mozo de Mulas
Músicos.—Lacayos
Acompañamiento

La escena es en Ronda,[a] en Adamuz y Madrid

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ACTO PRIMERO

Sala en casa de don Bernardo, en Ronda.

ESCENA PRIMERA

Doña María y Lüisa, con unos papeles

LUISA

Es cosa lo que ha pasado
1
Para morirse de risa.

DOÑA MARÍA

¿Tantos papeles, Lüisa,
Esos Narcisos te han dado?

LUISA

¿Lo que miras dificultas? 5

DOÑA MARÍA

¡Bravo amor, brava fineza!

LUISA

No sé si te llame alteza
Para darte estas consultas.

DOÑA MARÍA

Á señoría te inclina,
Pues entre otras partes graves, 10
Tengo deudo, como sabes,
Con el duque de Medina.

LUISA

Es título la belleza
Tan alto, que te podría
Llamar muy bien señoría, 15
Y aspirar, Señora, á alteza.

DOÑA MARÍA

¡Lindamente me conoces!
Dasme por la vanidad.

LUISA

No es lisonja la verdad,
Ni las digo, así te goces. 20
No hay en Ronda ni en Sevilla
Dama como tú.

DOÑA MARÍA

Yo creo,
Lüisa, tu buen deseo.

LUISA

Tu gusto me maravilla.
Á ninguno quieres bien. 25

DOÑA MARÍA

Todos me parecen mal.

LUISA

Arrogancia natural
Te obliga á tanto desdén.—
Éste es de don Luis.

DOÑA MARÍA

Lo leo
Sólo por cumplir contigo. 30

LUISA

Yo soy de su amor testigo.

DOÑA MARÍA

Y yo de que es necio y feo.

(Lee.) «Considerando conmigo á solas,
señora doña María...»

No leo. (Rompe el papel.)

LUISA

¿Por qué?

DOÑA MARÍA

¿No ves
Que comienza alguna historia,
Ó que quiere en la memoria 35
De la muerte hablar después?

LUISA

Éste es de don Pedro.

DOÑA MARÍA

Muestra.

LUISA

Yo te aseguro que es tal,
Que no te parezca mal.

DOÑA MARÍA

¡Bravos rasgos! ¡Pluma diestra! 40

(Lee.) «Con hermoso, si bien severo,
no dulce, apacible sí rostro, señora
mía, mentida vista me miró vuestro
desdén, absorto de toda humanidad, rígido
empero, y no con lo brillante solícito,
que de candor celeste clarifica vuestra
faz, la hebdómada pasada.»

¿Qué receta es ésta, di? (Rómpele.)
Qué médico te la dió?

LUISA

Pues ¿no entiendes culto?

DOÑA MARÍA

¿Yo?
¿Habla de aciértame aquí?

LUISA

Hazte boba, por tu vida. 45
¿Puede nadie ser discreto
Sin que envuelva su conceto
En invención tan lucida?

DOÑA MARÍA

¿Ésta es lucida invención?
Ahora bien, ¿hay más papel? 50

LUISA

El de don Diego, que en él
Se cifra la discreción.

DOÑA MARÍA

(Lee.) «Si yo fuera tan dichoso como
vuestra merced hermosa, hecho estaba
el partido.»

¿Qué es partido? No prosigo. (Rómpele.)

LUISA

¿Qué nada te ha de agradar?

DOÑA MARÍA

Pienso que quiere jugar 55
Á la pelota conmigo.
Lüisa, en resolución,
Yo no tengo de querer
Hombre humano.

LUISA

¿Qué has de hacer,
Si todos como éstos son? 60

DOÑA MARÍA

Estarme sola en mi casa.
Venga de Flandes mi hermano,
Pues siendo tan rico, en vano
Penas inútiles pasa.
Cásese, y déjeme á mí 65
Mi padre; que yo no veo
Dónde aplique mi deseo
De cuantos andan aquí,
Codiciosos de su hacienda;
Que, si va á decir verdad, 70
No quiere mi vanidad
Que cosa indigna le ofenda.
Nací con esta arrogancia.
No me puedo sujetar,
Si es sujetarse el casar. 75

LUISA

Hombres de mucha importancia
Te pretenden.

DOÑA MARÍA

Ya te digo
Que ninguno es para mí.

LUISA

Pues ¿has de vivir ansí?

DOÑA MARÍA

¿Tan mal estaré conmigo? 80
Joyas y galas ¿no son
Los polos de las mujeres?
Si á mí me sobran, ¿qué quieres?

LUISA

¡Qué terrible condición!

DOÑA MARÍA

Necia estás. No he de casarme. 85

LUISA

Si tu padre ha dado el sí,
¿Qué piensas hacer de ti?

DOÑA MARÍA

¿Puede mi padre obligarme
Á casar sin voluntad?

LUISA

Ni tú tomarte licencia 90
Para tanta inobediencia.

DOÑA MARÍA

La primera necedad
Dicen que no es de temer,
Sino las que van tras ella,
Pretendiendo deshacella. 95

LUISA

Los padres obedecer
Es mandamiento de Dios.

DOÑA MARÍA

¿Ya llegas á predicarme?

LUISA

Nuño acaba de avisarme
Que estaban juntos los dos... 100

DOÑA MARÍA

¿Quién?

LUISA

Mi señor y don Diego.

DOÑA MARÍA

¿Qué importa que hablando estén,
Si no me parece bien,
Y le desengaño luego?

LUISA

Y don Luis ¿no es muy galán? 105

DOÑA MARÍA

Tal salud tengas, Lüisa.
Muchas se casan aprisa,
Que á llorar despacio van.

LUISA

Ésa es dicha, y no elección;
Que mirado y escogido 110
Salió malo algún marido,
Y otros sin ver, no lo son.
Que si son por condiciones
Los hombres buenos ó malos,
Muchas que esperan regalos, 115
Encuentran malas razones.
Pero en don Pedro no creo
Que haya más que desear.

DOÑA MARÍA

Sí hay, Lüisa...

LUISA

¿Qué?

DOÑA MARÍA

No hallar
Á mi lado hombre tan feo. 120

LUISA

Mil bienes me dicen dél,
Y tú sola dél te ríes.

DOÑA MARÍA

Lüisa, no me porfíes;
Que éste es don Pedro el Cruel.

LUISA

Tu desdén me maravilla. 125

DOÑA MARÍA

Pues ten por cierta verdad
Que es rey de la necedad,
Como el otro de Castilla.

LUISA

Don Diego está confiado;
Joyas te ha hecho famosas. 130

DOÑA MARÍA

¿Joyas?

LUISA

Y galas costosas;
Hasta coche te ha comprado.

DOÑA MARÍA

Don Diego de noche y coche.

LUISA

¡De noche un gran caballero!

DOÑA MARÍA

Mas ¡ay Dios! que no le quiero 135
Para don Diego de noche.
Otra le goce, Lüisa,
No yo. ¡De noche visiones!

LUISA

Oigo unas tristes razones.

DOÑA MARÍA

Volvióse en llanto la risa. 140
¿No es éste mi padre?

LUISA

Él es.

ESCENA II

Don Bernardo, de hábito de Santiago, con un lienzo en los ojos.—Dichas

DON BERNARDO

¡Ay de mí!

DOÑA MARÍA

Señor, ¿qué es esto?
Vos llorando y descompuesto,
¡Y yo no estoy á esos pies!
¿Qué tenéis, padre y señor,
145
Mi solo y único bien?

DON BERNARDO

Vergüenza de que me ven
Venir vivo y sin honor.

DOÑA MARÍA

¿Cómo sin honor?

DON BERNARDO

No sé.
Déjame, por Dios, María. 150

DOÑA MARÍA

Siendo vos vida en la mía,
¿Cómo dejaros podré?
¿Habéis acaso caído?
Que los años muchos son.

DON BERNARDO

Cayó toda la opinión 155
Y nobleza que he tenido.
No es de los hombres llorar;
Pero lloro un hijo mío
Que está en Flandes, de quien fío
Que me supiera vengar. 160
Siendo hombre, llorar me agrada;
Porque los viejos, María,
Somos niños desde el día
Que nos quitamos la espada.

DOÑA MARÍA

Sin color, y el alma en calma, 165
Os oigo, padre y señor;
Mas ¿qué mucho sin color,
Si ya me tenéis sin alma?
¿Qué había de hacer mi hermano?
¿De quién os ha de vengar? 170

DON BERNARDO

Hija, ¿quiéresme dejar?

DOÑA MARÍA

Porfías, Señor, en vano.
Antes de llorar se causa
La excusa, pero no agora;
Que siempre quiere el que llora 175
Que le pregunten la causa.

DON BERNARDO

Don Diego me habló, María...
Contigo casarse intenta...
Respondíle que tu gusto
Era la primer licencia, 180
Y la segunda del Duque.
Escribí, fué la respuesta
No como yo la esperaba;
Que darte dueño quisieran
Estas canas, que me avisan 185
De que ya mi fin se cerca.
Puse la carta en el pecho,
Lugar que es bien que le deba;
Que llamarme deudo el Duque
Fué de esta cruz encomienda. 190
Vino á buscarme don Diego
Á la Plaza (¡nunca fuera
Esta mañana á la Plaza!),
Y con humilde apariencia
Me preguntó si tenía 195
(Aunque con alguna pena)
Carta de Sanlúcar. Yo
Le respondí que tuviera
Á dicha poder servirle:
Breve y bastante respuesta. 200
Dijo que el Duque sabía
Su calidad y nobleza;
Que le enseñase la carta,
Ó que era mía la afrenta
De la disculpa engañosa. 205
Yo, por quitar la sospecha,
Saqué la carta del pecho,
Y turbado leyó en ella
Estas razones, María.—
Quien tal mostró, que tal tenga.— 210

«Muy honrado caballero
Es don Diego; pero sea
El que ha de ser vuestro yerno
Tal, que al hábito os suceda
Como á vuestra noble casa.» 215

Entonces don Diego, vuelta
La color en nieve, dice,
Y de ira y cólera tiembla:
«Tan bueno soy como el Duque.»
Yo con ira descompuesta 220
Respondo: «Los escuderos,
Aunque muy hidalgos sean,
No hacen comparación
Con los príncipes; que es necia.
Desdecíos, ó le escribo 225
Á don Alonso que venga
Desde Flandes á mataros.»
Aquí su mano soberbia...
Pero prosigan mis ojos
Lo que no puede la lengua. 230
Déjame; que tantas veces
Una afrenta se renueva,
Cuantas el que la recibe
Á el que la ignora la cuenta.
Herrado traigo, María, 235
El rostro con cinco letras,
Esclavo soy de la infamia,
Cautivo soy de la afrenta.
El eco sonó en el alma;
Que si es la cara la puerta, 240
Han respondido los ojos,
Viendo que llaman en ella.
Alcé el báculo... Dijeron
Que lo alcancé... no lo creas;
Que mienten á el afrentado, 245
Pensando que le consuelan.
Prendióle allí la justicia,
Y preso en la cárcel queda:
¡Pluguiera á Dios que la mano
Desde hoy estuviera presa! 250
¡Ay, hijo del alma mía!
¡Ay, Alonso! ¡Si estuvieras
En Ronda! Pero ¿qué digo?
Mejor es que yo me pierda.
Salid, lágrimas, salid... 255
Mas no es posible que puedan
Borrar afrentas del rostro,
Porque son moldes de letras,
Que aunque se aparta la mano,
Quedan en al alma impresas. (Vase.) 260

ESCENA III

Doña María, Lüisa

ESCENA IV

Cuarto en la cárcel de Ronda.

Don Diego, Fulgencio

FULGENCIO

La razón es un espejo
De consejos y de avisos.
270

DON DIEGO

En los casos improvisos
¿Quién puede tomar consejo?

FULGENCIO

Los años de don Bernardo
Os ponen culpa, don Diego.

DON DIEGO

Confieso que estuve ciego. 275

FULGENCIO

Es don Alonso gallardo
Y gran soldado.

DON DIEGO

Ya es hecho,
Y yo me sabré guardar.

FULGENCIO

Un consejo os quiero dar
Para asegurar el pecho. 280

DON DIEGO

¿Cómo?

FULGENCIO

Que dejéis á España
Luego que salgáis de aquí.

DON DIEGO

¿Á España, Fulgencio?

FULGENCIO

Sí;
Porque será loca hazaña
Que á don Alonso esperéis; 285
Que, fuera de la razón
Que él tiene en esta ocasión,
Pocos amigos tendréis.
Toda Ronda os pone culpa.

DON DIEGO

Claro está, soy desdichado... 290
Pues el haberme afrentado
Era bastante disculpa.

FULGENCIO

Mostraros la carta fué
Yerro de un hombre mayor.

DON DIEGO

En los lances del honor 295
¿Quién hay que seguro esté?

FULGENCIO

El tiempo suele curar
Las cosas irremediables.

ESCENA V

El Alcaide de la Cárcel, con barba y bastón.—Dichos

ALCAIDE (á don Diego)

Una mujer está aquí
Que quiere hablaros.

DON DIEGO

Dejadme, 300
Fulgencio, si sois servido.

FULGENCIO

Á veros vendré á la tarde. (Vase.)

ALCAIDE

Llegó á la puerta cubierta;
Pedíle que se destape,
Y dijo que no quería. 305
Parecióme de buen talle
Y cosa segura; en fin,
Gustó de que la acompañe
Á vuestro aposento.

DON DIEGO

Que entre
La decid, y perdonadme; 310
Que es persona principal,
Si es quien pienso.

ALCAIDE

En casos tales
Se muestra el amor. (Vase.)

(Dentro. Entrad.)

ESCENA VI

Doña María, cubierta con su manto.—Don Diego.

DON DIEGO

¡Sola, mi señora, á hablarme,
Y en parte tan desigual
315
De vuestra persona y traje!

DOÑA MARÍA

Dan ocasión los sucesos
Para desatinos tales.

DON DIEGO

Descubríos, por mi vida,
Advirtiendo que no hay nadie 320
Que aquí pueda conoceros.

DOÑA MARÍA

Yo soy.

DON DIEGO

Pues ¡vos en la cárcel!

DOÑA MARÍA

El amor que me debéis
Desta manera me trae;
Que agradecida del vuestro, 325
Me fuerza á que me declare.
Á pediros perdón vengo,
Y á que no pase adelante
Este rigor, pues el medio
De hacer estas amistades 330
Es el casarnos los dos;
Que cuando á saber alcance
Don Alonso que soy vuestra,
No tendrá de qué quejarse.
Con esto venganzas cesan, 335
Que suelen en las ciudades
Engendrar bandos, de quien
Tan tristes sucesos nacen.
Vos quedaréis con la honra
Que es justo y que Ronda sabe, 340
Satisfecho el señor Duque,
Desenojado mi padre,
Y yo con tan buen marido,
Que pueda mi casa honrarse
Y don Alonso mi hermano. 345

DON DIEGO

¿Quién pudiera sino un ángel,
Señora doña María,
Hacer tan presto las paces?
Vuestro gran entendimiento,
Y divino en esta parte, 350
Ha dado el mejor remedio
Que pudiera imaginarse.
No le había más seguro,
Y sobre seguro, fácil,
Para que todos quedemos 355
Honrados cuando me case.
No será mucha licencia
Que á el altar dichoso abrace,
Sagrado de mis deseos,
Donde está amor por imagen, 360
Pues ya decís que sois mía.

DOÑA MARÍA

Quien supo determinarse
Á ser vuestra, no habrá cosa
Que á vuestro gusto dilate.
Confirmaré lo que digo 365
Con los brazos.—Muere, infame.

(Al abrazarle, saca una daga y dale con
ella.
)

DON DIEGO

¡Jesus! ¡Muerto soy! ¡Traición!

DOÑA MARÍA

¡En canas tan venerables
Pusiste la mano, perro!
Pues estas hazañas hacen 370
Las mujeres varoniles.
Yo salgo.—¡Cielo, ayudadme! (Vase.)

ESCENA VII

Fulgencio.—Don Diego, moribundo

FULGENCIO

Paréceme que he sentido
Una voz, y que salió
Esta mujer que aquí entró
375
(Que no sin sospecha ha sido)
Más turbada y descompuesta
Que piden casos de amor.—
No fué vano mi temor.
¡Don Diego!... ¿Qué sangre es ésta? 380

DON DIEGO

Matóme doña María,
La hija de don Bernardo.

FULGENCIO

¡Alcaide! ¡Gente! ¿Qué aguardo?

(Ap. Mas cosa injusta sería
Ocasionar su prisión. 385
Esperar que salga quiero;
Que esto ya es hecho.)

DON DIEGO

Yo muero
Con razón, aunque á traición.
Muy justa venganza ha sido,
Por fiarme de mujer. 390
Mas no la dejéis prender.

FULGENCIO

Yo pienso que habrá salido.
Pero ¿por qué no queréis
Que la prendan?

DON DIEGO

Ha vengado
Las canas de un padre honrado. 395
Esto en viéndole diréis...
Y que yo soy, cuanto á mí,
Su yerno, pues se casó
Conmigo, aunque me mató
Cuando los brazos la dí. 400
Con esto vuelvo á su fama
Lo que afrentarla pudiera.

FULGENCIO

Toda la cárcel se altera.
Quiero buscar esta dama.

(Se lleva á don Diego.)

ESCENA VIII

Una calle de Madrid.

El Conde, Don Juan

CONDE

¡Hermosa viuda, don Juan! 405
No he visto cosa más bella.

DON JUAN

Con razón, Conde, por ella
Esos desmayos os dan.

CONDE

¿Hay tal gracia de monjil?
Que es de azabache, repara, 410
Imagen, menos la cara
Y manos, que son marfil.

DON JUAN

Vos tenéis un gran sugeto
Para versos.

CONDE

No he pensado
Meterme en ese cuidado; 415
Que pienso andar más discreto.

DON JUAN

¿Cómo?

CONDE

Remitirme á el oro,
Que es excelente poeta.

DON JUAN

Dicen que es rica y discreta:
Guardadle más el decoro. 420

CONDE

¿Fué vuestro criado allá?

DON JUAN

Con una criada habló,
Y á estas horas pienso yo
Que bien informado está.

CONDE

Mejor entre sus iguales 425
Suele hablar más libremente
Este género de gente.

ESCENA IX

Martín.—Dichos

DON JUAN

¿Qué hay, Martín? Contento sales.

MARTÍN

Servir á el Conde deseo.

CONDE

Yo estimo tu buen amor. 430

MARTÍN

Hablé con la tal Leonor,
Como si fuera en mi empleo,
Estando en larga oración
La retórica lacaya,
Y ella, á manera de maya, 435
Serena toda facción.
Díjela que me tenía
Sin alma Leonor la bella;
Que hacía un mes que la huella
De sus chinelas seguía; 440
Y que bailando en el río
De la castañeta al son,
Me entró por el corazón
Y por toda el alma el brío.
Cuando ya la tuve tierna, 445
Pregunté la condición
De su ama, y la razón
De estado que la gobierna.
Dijo que era principal,
Con deudos de gran valor, 450
Y que tenía su honor,
Desde que enviudó, cabal.
Que era rica y entendida,
Y no de su casa escasa,
Si bien no entraba en su casa 455
Ni aun sombra de alma nacida.
Que el parecer recatada
Era todo su cuidado,
Y díjome que había estado
Sólo dos meses casada; 460
Porque su noble marido,
De enamorado, murió.

CONDE

No envidio la muerte yo,
La causa sí.

DON JUAN

Necio ha sido,
Pues tanto tiempo tenía. 465

MARTÍN

Poca edad y mucho amor,
Toda la vida, Señor,
Remiten á solo un día.

CONDE

¿Cómo trae tan pequeñas
Tocas?

DON JUAN

Más hermosa está. 470

MARTÍN

Porque las largas son ya
Para beatas y dueñas.
Y las cortas en la corte
No se traen sin ocasión.

CONDE

¿Qué ocasión dará razón 475
Que para disculpa importe?

MARTÍN

Muriósele á una casada
Su marido, y no quedó
Muy triste, pues le envolvió,
Como si fuera pescada, 480
En un pedazo de anjeo;
Y sin que cumpliese manda,
Con largas tocas de Holanda
Salió vertiendo poleo
En un reverendo coche. 485
Pero el muerto, mal contento,
Del sepulcro á su aposento
Se trasladó aquella noche,
Y díjole: «¡Vos Holanda,
Y yo anjeo, picarona! 490
¿No mereció mi persona
Una sábana más blanda?»
Esto diciendo, el difunto
En las tocas se envolvió,
Y el anjeo le dejó: 495
Ocasión desde aquel punto
Con que sin tocas las veo;
Y cuerdo temor ha sido,
Porque no vuelva el marido
Á dejarlas el anjeo. 500

CONDE

Cuanto la licencia alargas,
La obligación disimulas.

MARTÍN

Señor, en dueñas y en mulas
Están bien las tocas largas.

CONDE

Mucha honestidad promete, 505
Y es decoro justo y santo.

MARTÍN

Una viuda con un manto
Es obispo con roquete.
Fuera de esto, aquel estar
Siempre en una misma acción 510
No mueve la inclinación
Que el traje suele obligar.
Ver siempre de una manera
Á una mujer es cansarse.

CONDE

Pues ¿puede el rostro mudarse? 515

MARTÍN

Pues ¿no se muda y altera,
Mudando el traje, el semblante?

DON JUAN

Conde, Martín dice bien;
Porque el varïar tan bien
Da novedad á el amante. 520

MARTÍN

De mi condición advierte
Que me pudren las pinturas,
Porque siempre las figuras
Están de una misma suerte.
¿Qué es ver levantar la espada 525
En una tapicería
Á un hombre, que en todo un día
No ha dado una cuchillada?
Qué es ver á Susana estar
Entre dos viejos desnuda, 530
Y que ninguno se muda
Á defender ni á forzar?
Linda cosa es la mudanza
Del traje.

CONDE

La viuda, en fin,
¿Es conversable, Martín? 535

MARTÍN

No me quitó la esperanza,
Si entráis con algún enredo;
Que dice que da lugar
Que la puedan visitar.

CONDE

Yo le buscaré, si puedo. 540

DON JUAN

Como visto no te hubiera,
Fácil remedio se hallara.

CONDE

Si en que me ha visto repara,
Fingirme enojarla fuera.
Llama; que yo he prevenido 545
Con que me pueda creer.

DON JUAN

No lo echemos á perder.

CONDE

No puedo estar más perdido. (Vanse.)

ESCENA X

Sala en casa de doña Ana.

El Conde, Don Juan, Martín; y luego, Doña Ana, de viuda; Leonor y Juana

MARTÍN

Ya te ha visto: á verte sale.
No le has parecido mal.
550

CONDE

¿Hay jazmín, rosa y cristal
Que á la viudilla se iguale?

(Salen doña Ana, de viuda, Leonor y Juana.)

DOÑA ANA

Novedad me ha parecido;
Vueseñoría perdone.

CONDE

No hay novedad que no abone 555
El deseo que he tenido
De serviros, si yo fuese,
Para que no os cause enojos,
Tan dichoso en vuestros ojos,
Que serviros mereciese. 560

DOÑA ANA

Leonor, sillas.

MARTÍN (ap. á don Juan)

No va mal,
Pues piden sillas.

DON JUAN

Martín,
La viudilla es serafín
De perlas y de coral.

MARTÍN

¿Agrádate á ti también? 565

DON JUAN

Á esa pregunta responde
Que está enamorado el Conde,
Y yo no.

MARTÍN

Dices muy bien.

DOÑA ANA

¿Quién es este caballero?

CONDE

Mi primo don Juan.

DOÑA ANA

Señor, 570
Perdonad.

DON JUAN

No ha sido error.
Hablad; que estorbar no quiero.

DOÑA ANA

Vos no podéis estorbar,
Ni aquí tendréis ocasión.

DON JUAN

No lo mandéis.

DOÑA ANA

Es razón. 575

DON JUAN

No me tengo de sentar.

DOÑA ANA

Ahora bien, yo no porfío.

DON JUAN

Decísme que necio soy.

CONDE

Oidme.

DOÑA ANA

Oyéndoos estoy.

DON JUAN

Por lo mismo me desvío. 580

CONDE

Señora, aunque os he mirado
Mil veces sin conoceros,
Antes que viniera á veros
Tuve de veros cuidado.
Vuestro esposo, que Dios tiene, 585
Era mi amigo: jugamos
Una noche; comenzamos
Por una rifa, que viene
Á ser, como en los amores,
La tercera que concierta, 590
Ó á lo menos que dispierta
El gusto á los jugadores.
Perdió, picóse, sacó
Unos escudos, y luego,
Terciando mi primo el juego, 595
Cuatro sortijas perdió.
Mas vamos á lo que importa.

DOÑA ANA

Esas sortijas eché
Menos: pesadumbre fué
(Tan mal amor se reporta), 600
Porque vine á sospechar
Que á alguna dama las dió.

DON JUAN (ap. á Martín)

Bien la mentira salió.

MARTÍN

¿Hay cosa como atinar
Las sortijas que faltaron? 605

DON JUAN

Hay dichosos en mentir.

MARTÍN

Á cuantas supe decir,
Con el hurto me pescaron.
No he mentido sin que luego
No se me echase de ver. 610

CONDE

Así se vino á encender
Con esta pérdida el juego,
Que perdió seis mil ducados
Sobre palabra segura,
De que tengo una escritura. 615

DOÑA ANA

Más enredos y cuidados
Que días vivió conmigo
Don Sebastián me dejó.
¿Seis mil ducados?

CONDE

Si yo
Basto, que soy quien lo digo, 620
Y los testigos presentes.

MARTÍN

Al firmarla estuve allí
Tan presente como aquí.

DON JUAN (ap. á Martín)

¡Con qué desvergüenza mientes!

MARTÍN

¡Qué gracia! El buen mentidor 625
Ha de ser, señor don Juan,
Descarado á lo truhán,
Y libre á lo historiador.

DOÑA ANA

Pensé que vueseñoría
Me venía hacer merced. 630

CONDE

Que os he de servir creed;
Que ésa fué la intención mía.
No os dé pena la escritura,
Puesto que fué de mayor;
Que no tiene mal fiador 635
La paga en vuestra hermosura.

MARTÍN (ap. á don Juan)

¿Hay oficial de escritorios
Que encaje el marfil ansí?

DON JUAN

En amando, para mí
Son los engaños notorios. 640

MARTÍN

¿Amor se funda en engaños?

DON JUAN

Primero que el amor fueron;
Pues desde que ellos nacieron,
El mundo cuenta sus daños.

CONDE

Si yo, Señora, creyera 645
Cobrar la deuda de vos,
Sin conocernos los dos,
Por otro estilo pudiera.
No vengo sino á ofreceros
Cuanto tengo y cuanto soy, 650
Con que pagado me voy,
Y aun deudor de solo veros.
Sólo os suplico me deis
Licencia de visitaros,
Si fuere parte á obligaros 655
Confesar que me debéis,
No dineros, sino amor.

DOÑA ANA

Yo quedo tan obligada,
Como deudora y pagada
De vuestro heroico valor. 660

CONDE

Bésoos las manos.

DOÑA ANA

El cielo
Os guarde.

CONDE

¿Vendré?

DOÑA ANA

Venid.

(Vase el Conde.)

ESCENA XI

Doña Ana, Don Juan, Leonor, Juana, Martín