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La perfecta casada

Chapter 24: ÍNDICE
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About This Book

The author offers a devotional guide for women entering marriage, combining scriptural exegesis with practical counsel on household management, spousal service, and childrearing. He frames marriage as a holy, ancient institution restored and sanctified by Christ, and uses the virtuous woman of Proverbs as a model, detailing virtues, daily labors, and moral obligations. The tone alternates between theological reflection and concrete advice, warning against complacency and urging vigilance, industry, and piety, while emphasizing the need for divine grace and scripture-based instruction to fulfill the married state.

ÍNDICE

DE LOS CAPÍTULOS QUE CONTIENE ESTE TOMO

  Páginas
Introducción.—En que se habla de las leyes y condiciones del estado del matrimonio, y de la estrecha obligación que corre á la casada de emplearse en el cumplimiento dellas. 7
Capítulo primero.—Algunas advertencias del autor para entrar á tratar de la materia. 29
II.—Cuánto es menester para que una mujer sea perfecta, y lo que debe procurarlo ser la que es casada. 33
III.—Qué confianza ha de engendrar la buena mujer en el pecho del marido, y de cómo pertenece al oficio de la casada la guarda de la hacienda, que consiste en que no sea gastadora. 43
IV.—De la obligación que tienen los casados de amarse y descansarse en los trabajos mutuamente. 61
V.—Por qué se vale el Espíritu Santo de la mujer de un labrador para dechado de las perfectas casadas; y cómo todas ellas, por más ricas y nobles que sean, deben trabajar y ser hacendosas. 71
VI.—Declárase qué es ser mujer casera, y del modo que debe acrescentar la hacienda. 85
VII.—Pondérase la obligación de madrugar en las casadas, y se persuade á ello con una hermosa descripción de las delicias que suele traer consigo la mañana. Avísase también que el levantarse temprano de la cama ha de ser para arreglar á los criados y proveer á la familia. 89
VIII.—La perfecta casada no sólo ha de cuidar de abastecer su casa y conservar lo que el marido adquiere, sino que ha de adelantar también la hacienda. 103
IX.—Cuánto debe evitar la mujer buena el ocio, y de los vicios y malas resultas que de él nacen. 107
X.—Ha de ser la perfecta casada piadosa con los pobres y necesitados; pero debe ir con cuidado en ver á quién admite en casa y favorece. 115
XI.—Del buen trato y apacible condición con que se deben portar las señoras con sus sirvientas y criadas. 125
XII.—De cómo el traje y la manera de vestir de la perfecta casada ha de ser conforme á lo que pide la honestidad y la razón. Aféase el uso de los afeites, y condénanse las galas y atavíos, no sólo con razones tomadas de la misma naturaleza de las cosas, sino también con dichos y sentencias de los Padres de la Iglesia y autoridades de la Sagrada Escritura. 131
XIII.—La buena mujer ha de ser dicha, gloria, feliz suerte y bendición de su marido. 187
XIV.—La industria y cuidado de la buena casada han de llegar, no sólo á lo que basta en su casa, sino aun á lo que sobra. 191
XV.—De la templanza y medio que ha de observar la perfecta mujer en su condición y trato. 193
XVI.—Cuánto importa que las mujeres no hablen mucho y que sean apacibles y de condición suave. 197
XVII.—No han de ser las buenas mujeres callejeras, visitadoras y vagabundas, sino que han de amar mucho el retiro y se han de acostumbrar á estarse en casa. 207
XVIII.—De cómo pertenece al oficio de la perfecta casada hacer bueno al marido, y de la obligación que tiene la que es madre de criar por sí á los hijos. 213
XIX.—Qué alabanzas merece la perfecta casada, y cómo para serlo es menester que esté adornada de muchas perfecciones. 229
XX.—De cómo la mujer que es buena ha de cuidar de ir limpia y aseada para mostrar así su ánimo compuesto y concertado, que ha de procurar adornar principalmente con el temor santo de Dios. 233
XXI.—Del premio y galardón que tiene Dios aparejado para la perfecta casada, no sólo en la otra vida, sino aun en este mundo. 245