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La perfecta casada

Chapter 8: VI
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About This Book

The author offers a devotional guide for women entering marriage, combining scriptural exegesis with practical counsel on household management, spousal service, and childrearing. He frames marriage as a holy, ancient institution restored and sanctified by Christ, and uses the virtuous woman of Proverbs as a model, detailing virtues, daily labors, and moral obligations. The tone alternates between theological reflection and concrete advice, warning against complacency and urging vigilance, industry, and piety, while emphasizing the need for divine grace and scripture-based instruction to fulfill the married state.

VI

DECLÁRASE QUÉ ES SER MUJER CASERA, Y DEL MODO QUE DEBE ACRESCENTAR LA HACIENDA.

Fué como navío de mercader,

que de lueñe[48] trae su pan.

PROVERBIOS

Pan llama la Sagrada Escritura á todo aquello que pertenesce y ayuda á la provisión de nuestra vida. Pues compara á esta su casada, Salomón, á un navío de mercader bastecido y rico. En lo cual hermosa y eficazmente da á entender la obra y el provecho desto que tratamos y llamamos casero y hacendoso en la mujer. La nao, lo uno corre la mar por diversas partes, pasa muchos senos, toca en diferentes tierras y provincias, y en cada una dellas coge lo que en ellas hay bueno y barato, y con sólo tomarlo en sí y pasarlo á su tierra, le da mayor precio y dobla y tresdobla la ganancia. Demás desto, la riqueza que cabe en una nao y la mercadería que abarca, no es riqueza la que basta á un hombre solo ó á un género de gente particular, sino es provisión entera para una ciudad, y para todas las diferencias de gentes que hay en ella trae lienzos y sedas y brocados, y piedras ricas, y obras de oficiales hermosas, y de todo género de bastimento; y de todo gran copia. Pues esto mismo acontece á la mujer casera, que como la nave corre por diversas tierras buscando ganancia, así ella ha de rodear de su casa todos los rincones, y recoger todo lo que pareciere estar perdido en ellos, y convertirlo en utilidad y provecho, y tentar la diligencia de su industria, y como hacer prueba della, así en lo menudo como en lo granado. Y como el que navega á las Indias, de las agujas que lleva y de los alfileres y de otras cosas de aqueste jaez, que acá valen poco y los indios las estiman en mucho, trae rico oro y piedras preciosas; así esta nave que vamos pintando ha de convertir en riqueza lo que pareciere más desechado, y convertirlo sin parecer que hace algo en ello, sino con tomarlo en la mano y tocarlo, como hace la nave, que sin parecer que se menea, nunca descansa, y cuando los otros duermen, navega ella, y acrescienta con sólo mudar el aire el valor de lo que recibe; y así la hacendosa mujer, estando asentada no pára, durmiendo vela, y ociosa trabaja, y cuasi sin sentir cómo ó de qué manera, se hace rica. Visto habrá vuestra merced alguna mujer como ésta, y dentro de su casa debe haber no pequeño ejemplo de aquesta virtud. Pero si no quiere acordarse de sí, y quiere ver con cuánta propiedad y verdad es nao la casera, ponga delante los ojos una mujer que rodea su casa, y que de lo que en ella parece perdido hace dinero, y compra lana y lino, y junto con sus criadas lo adereza y lo labra, y verá que, estándose sentada con sus mujeres, volteando el huso en la mano, y contando consejas (como la nave, que sin parecer que se muda, va navegando, y pasando un día y sucediendo otro, y viniendo las noches y amanesciendo las mañanas y corriendo, como sin menearse, la obra), se teje la tela y se labra el paño, y se acaban las ricas labores, y cuando menos pensamos, llenas las velas de prosperidad, entra esta nuestra nave en el puerto y comienza á desplegar sus riquezas, y sale de allí el abrigo para los criados, y el vestido para los hijos, y las galas suyas, y los arreos para su marido, y las camas ricamente labradas, y los atavíos para las paredes y salas, y los labrados hermosos, y el abastecimiento de todas las alhajas de casa, que es un tesoro sin suelo. Y dice Salomón que trae esta nave de lueñe pan, porque si vuestra merced coteja el principio desta obra con el fin della, y mide bien los caminos por donde se viene á este puerto, apenas alcanzará cómo se pudo llegar á él, ni cómo fué posible de tan delgados y apartados principios venirse á hacer después un caudaloso río. Mas pasemos á lo que después desto se sigue.