Retrato regionalista y vívido de una ría y sus aldeas costeras, donde las fuerzas del mar y del río modelan el paisaje y la economía local. La prosa alterna descripciones minuciosas de playas, caños y cerros con escenas cotidianas de familias y pescadores, sus faenas, conversaciones y costumbres; aparece también la llegada estival de veraneantes que contrasta con la vida de los lugareños. La obra combina observación naturalista y episodios domésticos para evocar los ritmos de la marea, las jornadas laborales y las redes de dependencia social en un territorio pegado al mar.