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Las figuras de cera: novela cover

Las figuras de cera: novela

Chapter 39: V ÚLTIMAS HIPÓTESIS
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About This Book

A framing conversation about a recovered manuscript opens a debate over historical truth and novelistic invention, and the ensuing narrative moves into wartime border country, following convoys, travel scenes and the daily lives of marginal townspeople. Episodes portray urban intrigue, opportunism, smuggling and the petty economies that arise around conflict, while offering richly observed landscapes and social detail. The work blends documentary fragments and fiction, favoring realist description and sustained observation as it questions memory, authorship and the limits of narrative accuracy.

V
ÚLTIMAS HIPÓTESIS

Otro de los contertulios de madama Lissagaray era el señor de Viguerie, dueño del hotel de los Tres Reyes, en la calle de Maubec, de Saint Esprit. Viguerie transcendía también a fondista. Viguerie odiaba cordialmente a todos los extranjeros porque no iban a su hotel; no podía soportar a los judíos del barrio por su carácter económico, y como era del centro de Francia, tenía antipatía por los vascos, que además no iban tampoco a su fonda.

El señor Viguerie se hallaba enterado de las maniobras de los carlistas; era muy amigo del intrigante Manuel Salvador y muy enemigo de Aviraneta.

Viguerie, por informes de Salvador, afirmó que Chipiteguy era víctima de los masones y que por este camino debía enderezar las pesquisas la familia.

Según él, lo mejor que se podía hacer era dirigirse al subprefecto para que éste reclamara la libertad de Chipiteguy al jefe de la logia, o Gran Oriente, de Bayona.

Una señora que asistía a la reunión, y que hizo algunas gestiones para averiguar el paradero de Chipiteguy, fué madama Du Vergier. Esta madama se decía pariente de Du Vergier d'Hauranne, el célebre abate de Saint Cyran, uno de los jefes más influyentes en su época del jansenismo.

Madama Du Vergier, vieja, alta, hombruna, andaba por la calle casi siempre en zapatillas y apoyada en un bastón. Había sido, en tiempo del Imperio, mujer de costumbres alegres; pero ya nadie se acordaba de sus aventuras.

Madama Du Vergier tenía el vicio de la lotería y jugaba en la francesa y en la española con tanto entusiasmo que a veces no tenía para comer.

Esta vieja le recordó a Alvarito la Brinvilliers de las figuras de cera.

Madama Du Vergier, con la Bizot, había ido a ver a la adivinadora madama Canis, y ésta les había dicho con seguridad, rotundamente, que Chipiteguy estaba en España, guardado en una torre, por un crimen de Estado.

Biarritz, octubre de 1924.

FIN DE LAS FIGURAS DE CERA