Mas allá el paraíso de los justos, más allá el trono donde se asienta la Virgen Maria.[1] El ánimo de Teobaldo se sobrecogió temeroso, y un hondo pavor se apoderó de su alma. La eterna soledad, el eterno silencio viven en aquellas regiones, que conducen al misterioso santuario del Señor. De cuando en cuando azotaba su frente una ráfaga de aire, frío como la hoja de un puñal, que crispaba sus cabellos de horror y penetraba hasta la médula de sus huesos; ráfagas semejantes a las que anunciaban á los profetas la aproximación del espíritu divino.[2] Al fin llegó á un punto donde creyó percibir un rumor sordo, que pudiera compararse al zumbido lejano de un enjambre de abejas, cuando, en las tardes del otoño, revolotean en derredor de las últimas flores.
[Footnote 1: Is there confusion here between the Virgin Mary and the Virgin of Montserrat, or is the throne her ementioned vacant?]
[Footnote 2: Compare "And, behold, the Lord passed by, and a great and strong wind rent the mountains, and brake in pieces the rocks before the Lord; but the Lord was not in the wind: and after the wind an earthquake; but the Lord was not in the earthquake: and after the earthquake a fire; but the Lord was not in the fire: and after the fire a still small voice. And it was so, when Elijah heard it, that he wrapped his face in his mantle, and went out, and stood in the entering in of the cave." I Kings, xix, part of verses 11–13. "And I looked, and, behold, a whirlwind came out of the north, a great cloud, and a fire.... And when I saw it, I fell upon my face, and I heard a voice of one that spake." Ezekiel, i. 4 and 28.]
VIII
Atravesaba esa fantástica región adonde van todos los acentos de la tierra, los sonidos que decimos que se desvanecen, las palabras que juzgamos que se pierden en el aire, los lamentos que creemos que nadie oye.
Aquí, en un círculo armónico,[1] flotan las plegarias de los niños, las, oraciones de las vírgenes, los salmos de los piadosos eremitas, las peticiones de los humildes, las castas palabras de los limpios de corazón, las resignadas quejas de los que padecen, los ayes de los que sufren y los himnos de los que esperan. Teobaldo oyó entre aquellas voces que palpitaban aún en el éter luminoso, la voz de su santa madre, que pedía á Dios por él; pero no oyó la suya.
[Footnote 1: círculo armónico = 'melodious circle.' A rhythmic circling accompanied by song is characteristic of all of the heavenly choirs in Dante's Paradiso. Compare—
Soon as the blessed flame had taken up
The final word to give it utterance
Began the holy millstone to revolve,
And in its gyre had not turned wholly round,
Before another in a ring enclosed it,
And motion joined to motion, song to song;
Song that as greatly doth transcend our muses,
Our Sirens, in those dulcet clarions,
As primal splendor that which is reflected.
canto XII, Longfellow's translation.
As by a greater gladness urged and drawn
They who are dancing in a ring sometimes
Uplift their voices and their motions quicken;
So, at that orison devout and prompt,
The holy circles a new joy displayed
In their revolving and their wondrous Song.
Idem, canto XIV.]
IX
Más allá hirieron sus oídos con un estrépito discordante mil y mil acentos ásperos y roncos, blasfemias, gritos de venganzas, cantares de orgias, palabras lúbricas, maldiciones de la desesperación, amenazas de impotencia y juramentos sacrílegos de la impiedad.[1]
[Footnote 1: This conception of two distinct places in the other world to which all good words and all evil words go and echo eternally seems to be original with Becquer.]
Teobaldo atravesó el segundo círculo con la rapidez que el meteoro cruza el cielo en una tarde de verano, por no oir su voz que vibraba allí sonante y atronadora, sobreponiéndose á las otras voces en media de aquel concierto infernal.
—¡ No creo en Dios! ¡ No creo en Dios! decia aún su acento agitándose en aquel océano de blasfemias; y Teobaldo comenzaba á creer.
X
Dejó atrás aquellas regiones y atravesó otras inmensidades llenas de visiones terribles, que ni él pudo comprender ni yo acierto á concebir, y llegó al cabo al último círculo[1] de la espiral de los cielos, donde los serafines[2] adoran al Señor, cubierto el rostro con las triples alas[3] y postrados á sus pies.
[Footnote 1: último circulo. Becquer follows no particular metaphysical system in his description of the various heavenly spheres.]
[Footnote 2: serafines. The seraphim ('burning' or 'flaming ones') are the highest order in the hierarchy of angels. They are mentioned by Isaiah (vi. 2).
Dante speaks of the seraph as "that soul in Heaven which is most enlightened." Paradiso, canto XXI, Charles Eliot Norton's translation. See p. 47, note 1, and also p. 152, note 1.]
[Footnote 3: cubierto el rostro con las triples alas. Becquer does not follow exactly the Biblical description. "Above it stood the seraphim: each one had six wings; with twain he covered his face, and with twain he covered his feet, and with twain he did fly." Isaiah vi. 2. In the famous vision of St. Francis of Assisi, at the time that he received his stigmata, the Seraph appeared to him with two wings raised above his head, with two wings stretched out for flight, and with two wings covering his whole body. See Mrs. Oliphant, Francis of Assisi, London, Macmillan & Co., 1871, pp. 253–255.]
Él quiso mirarlo.
Un aliento de fuego abrasó su cara, un mar de luz obscureció sus ojos, un trueno gigante retumbó en sus oídos, y arrancado del corcel y lanzado al vacío como la piedra candente que arroja un volcán, se sintió bajar, y bajar sin caer nunca, ciego, abrasado y ensordecido, como cayó el ángel rebelde cuando Dios derribó el pedestal de su orgullo con un soplo de sus labios.[1]
[Footnote 1: Compare—
Nine days they fell; confounded Chaos roared,
And felt tenfold confusion in their fall
Through his wild anarchy; so huge a rout
Encumbered him with ruin. Hell at last,
Yawning, received them whole, and on them closed—
Hell, their fit habitation, fraught with fire
Unquenchable, the house of woe and pain.
Milton, Paradise Lost, book vi.]
I
La noche había cerrado, y el viento gemía agitando las hojas de los árboles, por entre cuyas frondosas ramas se deslizaba un suave rayo de luna, cuando Teobaldo, incorporándose sobre el codo y restregándose los ojos como si despertara de un profundo sueño, tendió alrededor una mirada y se encontró en el mismo bosque donde hirió al jabalí, donde cayó muerto su corcel; donde le dieron aquella fantástica cabalgadura que le había arrastrado á unas regiones desconocidas y misteriosas.
Un silencio de muerte reinaba á su alrededor; un silencio que sólo interrumpía el lejano bramido de los ciervos, el temeroso murmullo de las hojas, y el eco de una campana distante que de vez en cuando traía el viento en sus ráfagas.
—Habré soñado, dijo el barón: y emprendió su camino al través del bosque, y salió al fin á la llanura.
II
En lontananza, y sobre las rocas de Montagut, vió destacarse la negra silueta de su castillo, sobre el fondo azulado y transparente del cielo de la noche.—Mi castillo está lejos y estoy cansado, murmuró; esperaré el día en un lugar cercano, y se dirigió al lugar.—Llamó á la puerta.—¿Quien sois? le preguntaron.—El barón de Fortcastell, respondió, y se le rieron en sus barbas.—Llamó á otra.—¿Quién sois y que queréis? tornaron á preguntarle.—Vuestro señor, insistió el caballero, sorprendido de que no le conociesen; Teobaldo de Montagut.[1]—¡Teobaldo de Montagut! dijo colérica su interlocutora, que no era una vieja; ¡Teobaldo de Montagut el del cuento!... ¡Bah!... Seguid vuestro camino, y no vengáis á sacar de su sueño á las gentes honradas para decirles chanzonetas insulsas.
[Footnote 1: Teobaldo de Montagut. See p. 140, note 1.]
III
Teobaldo, lleno de asombro, abandonó la aldea y se dirigió al castillo, á cuyas puertas llego cuando apenas clareaba el día. El foso estaba cegado con los sillares de las derruidas almenas; el puente levadizo, inútil ya, se pudría colgado aún de sus fuertes tirantes de hierro, cubiertos de orín por la acción de los años; en la torre del homenaje tañia lentamente una campana; frente al arco principal de la fortaleza y sobre un pedestal de granito se elevaba una cruz; en los muros no se veía un solo soldado; y confuso, y sordo, parecía que de su seno se elevaba como un murmullo lejano, un himno religioso, grave, solemne y magnífico.
—¡Y este es mi castillo, no hay duda! decía Teobaldo, paseando su inquieta mirada de un punto á otro, sin acertar á comprender lo que le pasaba. ¡Aquel es mi escudo, grabado aún sobre la clave del arco! ¡Ese es el valle de Montagut! Estas tierras que domina, el señorio de Fortcastell....
En aquel instante las pesadas hojas de la puerta giraron sobre sus goznes y apareció en su dintel un religioso.
IV
—¿Quién sois y que hacéis aquí? preguntó Teobaldo al monje.
—Yo soy, contestó éste, un humilde servidor de Dios, religioso del monasterio de Montagut.
—Pero ... interrumpió el barón, Montagut ¿no es un señorío?
—Lo fué, prosiguió el monje ... hace mucho tiempo. ... Á su último señor, según cuentan, se le llevó el diablo; y como no tenía á nadie que le sucediese en el feudo, los condes soberanos[1] hicieron donación de estas tierras á los religiosos de nuestra regla, que están aquí desde hará cosa de ciento á ciento veinte años. Y vos ¿quién sois?
[Footnote 1: condes soberanos. See p. 121, note 1, and p. 123, l. 22.]
—Yo ... balbuceó el barón de Fortcastell, después de un largo rato de silencio; yo soy ... un miserable pecador, que arrepentido de sus faltas, viene á confesarlas á vuestro abad, y 15 á pedirle que le admita en el seno de su religión.
LAS HOJAS SECAS
El sol se había puesto: las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban á amontonarse unas sobre otras en el horizonte lejano. El viento frio de las tardes de otoño arremolinaba las hojas secas á mis pies.
Yo estaba sentado al borde de un camino,[1] por donde siempre vuelven menos de los que van.
[Footnote 1: un camino. The road to the cemetery.]
No sé en qué pensaba, si en efecto pensaba entonces en alguna cosa. Mi alma temblaba á punto de lanzarse al espacio, como el pajáro tiembla y agita ligeramente las alas antes de levantar el vuelo.
Hay momentos en que, merced á una serie de abstracciones, el espíritu se sustrae á cuanto le rodea, y replegándose en sí mismo analiza y comprende todos los misteriosos fenómenos de la vida interna del hombre.
Hay otros en que se desliga de la carne, pierde su personalidad y se confunde con los elementos de la naturaleza, se relaciona con su modo de ser, y traduce su incomprensible lenguaje.
Yo me hallaba en uno de estos últimos momentos, cuando solo y en medio de la escueta llanura, oí hablar cerca de mí.
Eran dos hojas secas las que hablaban, y éste, poco más ó menos, su extraño diálogo:
¿De donde vienes, hermana?
—Vengo de rodar con el torbellino, envuelta en la nube del polvo y de las hojas secas nuestras compañeras, á lo largo de la interminable llanura. ¿Y tú?
—Yo he seguido algún tiempo la corriente del río, hasta que el vendaval me arranco de entre el légamo y los juncos de la orilla.
—¿Y adónde vas?
—No lo sé[1]: ¿lo sabe acaso el viento que me empuja?
[Footnote 1: ¿Y adónde vas?—No lo sé. Compare these well-known verses by the French poet Arnault:
De ta tige détachée,
Pauvre feuille desséchée,
Oh vas-tu?—Je n'en sais rien.
L'orage a brisé le chêne
Qui seul était mon soutien;
De son inconstante haleine
Le zéphyr ou l'aquilon
Depuis ce jour me promène
De la forêt a la plaine,
De la montagne au vallon.
Je vais oh le vent me mene,
Sans me plaindre ou m'effrayer;
Je vais où va toute chose,
Oh va la fenille de rose
Et la feuille de laurier.]
—¡Ay! ¿Quién diría que habíamos de acabar 'amarillas y secas arrastrándonos por la tierra, nosotras que vivimos vestidas de color y de luz meciéndonos en el aire?
—Te acuerdas de los hermosos días en que brotamos; de aquella apacible mañana en que, roto el hinchado botón que nos servía de cuna, nos desplegamos al templado beso del sol como un abanico de esmeraldas?
—¡Oh! ¡Qué dulce era sentirse balanceada por la brisa á aquella altura, bebiendo por todos los poros el aire y la luz!
—¡Oh! ¡Qué hermoso era ver correr el agua del río que lamía las retorcidas raíces del añoso tronco que nos sustentaba, aquel agua limpia y trasparente que copiaba como un espejo el azul del cielo, de modo que creíamos vivir suspendidas entre dos abismos azules!
—¡Con qué placer nos asomábamos por cima de las verdes frondas para vernos retratadas en la temblorosa corriente!
—¡Cómo cantábamos juntas imitando el rumor de la brisa y siguiendo el ritmo de las ondas!
—Los insectos brillantes revoloteaban desplegando sus alas de gasa á nuestro alrededor.
—Y lás mariposas blancas y las libélulas azules, que giran por el aire en extraños círculos, se paraban un momento en nuestros dentellados bordes á contarse los secretos de ese misterioso amor que dura un instante y les consume la vida.[1]
[Footnote 1: y les consume la vida. This is strictly true of the honey-bee, but not to my knowledge of butterflies or dragon-flies.]
—Cada cual de nosotras era una nota en el concierto de los bosques.
—Cada cual de nosotras era un tono en la armonía de su color.
—En las noches de luna, cuando su plateada luz resbalaba sobre la cima de los montes, ¿te acuerdas cómo charlábamos en voz baja entre las diáfanas sombras?
—Y referíamos con un blando susurro las historias de los silfos que se columpian en los hilos de oro que cuelgan las arañas entre los árboles.
—Hasta que suspendíamos nuestra monótona charla para oir embebecidas las quejas del ruiseñor, que había escogido nuestro tronco por escabel.
—Y eran tan tristes y tan suaves sus lamentos que, aunque lenas de gozo al oirle,[1] nos amanecía llorando.
[Footnote 1: oirle. See p. 66, note 1.]
—¡Oh! ¡Qué dulces eran aquellas lágrimas que nos prestaba el rocío de la noche y que resplandecían con todos los colores del iris á la primera luz de la aurora!
—Después vino la alegre banda de jilgueros á llenar de vida y de ruidos el bosque con la alborozada y confusa algarabia de sus cantos.
—Y una enamorada pareja, colgó junto á nosotras su redondo nido de aristas y de plumas.
—Nosotras servíamos de abrigo á los pequeñuelos contra las molestas gotas de la lluvia en las tempestades de verano.
—Nosotras les servíamos de dosel y los defendíamos de los importunos rayos del sol.
—Nuestra vida pasaba como un sueño de oro, del que no sospechábamos que se podría despertar.
—Una hermosa tarde en que todo parecía sonreir á nuestro alrededor, en que el sol poniente encendía el ocaso y arrebolaba las nubes, y de la tierra ligeramente húmeda se levantaban efluvios de vida y perfumes de flores, dos amantes se detuvieron á la orilla del agua y al pie del tronco que nos sostenía.
—¡Nunca se borrará ese recuerdo de mi memoria! Ella era joven, casi una niña, hermosa y pálida. Él le decía con ternura:—¿Por qué lloras?—Perdona este involuntario sentimiento de egoísmo, le respondió ella enjugándose una lágrima; lloro por mí. Lloro la vida que me huye: cuando el cielo se corona de rayos de luz, y la tierra se viste de verdura y de flores, y el viento trae perfumes y cantos de pájaros y armonías distantes, y se ama y se siente una amada ¡la vida es buena!—¿Y por que no has de vivir? insistió él estrechándole las manos conmovido.—Porque es imposible. Cuando caigan secas—esas hojas que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas, yo moriré también, y el viento llevará algún día su polvo y el mío ¿quién sabe adónde?
—Yo lo oí y tú lo oiste, y nos estremecimos y callamos. ¡Debiamos secarnos! ¡Debiamos morir y girar arrastradas por los remolinos del viento! Mudas y llenas de terror permanecíamos aún cuando llegó la noche. ¡Oh! ¡Que noche tan horrible!
—Por la primera vez faltó á su cita el enamorado ruiseñor que la encantaba con sus quejas.
—Á poco volaron los pájaros, y con ellos sus pequeñuelos ya vestidos de plumas; y quedó el nido solo, columpiándose lentamente y triste, como la cuna vacía de un niño muerto.
—Y huyeron las mariposas blancas y las libélulas azules, dejando su lugar á los insectos obscuros que venían á roer nuestras fibras y á depositar en nuestro seno sus asquerosas larvas.
—¡Oh! ¡Y cómo nos estremecíamos encogidas al helado contacto de las escarchas de la noche!
—Perdimos el color y la frescura.
—Perdimos la suavidad y las formas, y lo que antes al tocarnos era como rumor de besos, como murmullo de palabras de enamorados, luego se convirtió en áspero ruido, seco, desagradable y triste.
—¡Y al fin volamos desprendidas!
—Hollada bajo el pie de indiferente pasajero, sin cesar arrastrada de un punto á otro entre el polvo y el fango, me he juzgado dichosa cuando podía reposar un instante en el profundo surco de un camino.
—Yo he dado vueltas sin cesar arrastrada por la turbia corriente, y en mi larga peregrinación vi, solo, enlutado y sombrío, contemplando con una mirada distraída las aguas que pasaban y las hojas secas que marcaban su movimiento, á uno de los dos amantes cuyas palabras nos hicieron presentir la muerte.
—¡Ella también se desprendió de la vida y acaso dormirá en una fosa reciente, sobre la que yo me detuve un momento!
—¡Ay! Ella duerme y reposa al fin; pero nosotras, cuando acabaremos este large viaje?...
—¡Nunca!...Ya el viento que nos dejó reposar un punto vuelve á soplar, y ya me siento estremecida para levantarme de la tierra y seguir con él. ¡Adiós, hermana!
—¡Adiós!...
Silbó el aire que había permanecido un momento callado, y las hojas se lavantaron en confuso remolino, perdiéndose á 10 lejos entre las tineblas de la noche.
Y yo pensé entonces algo que no puedo recordar, y que, aunque lo recordase, no encontraría palabras para decirlo.
RIMAS
I[1]
Yo sé un himno gigante y extraño
Que anuncia en la noche del alma una aurora,
Y estas páginas son de ese himno
Cadencias que el aire dilata en las sombras.
Yo quisiera escribirle,[2] del hombre
Domando el rebelde, mezquino idioma,
Con palabras que fuesen á un tiempo
Suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
Capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh hermosa!
Si, teniendo en mis manos las tuyas,
Pudiera, al oirlo, cantártelo á solas.
[Footnote 1: This poem is made up of alternate decasyllabic anapests and dodecasyllabic amphibrachs, thus:
— — / | — — / | — — / | —
— / — | — / — | — / — | — / —
The even verses have the same assonance throughout.]
[Footnote 2: escribirle. Le refers to himno. See p. 66, note 1.]
IV[1]
No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta,[2] enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso[3]
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve
Perfumes y armonías;
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia á descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar ó en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;[4]Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa á do camina;[5]
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma,
Sin que los labios rían;
Mientras se llore sin que el llanto acuda
Á nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza[6]
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic and heptasyllabic verses, with a pentasyllabic refrain. The hendecasyllabic verses are partly of the first and partly of the second class (see Introduction), while the heptasyllabic verses have the required accent on the sixth syllable, with at least one minor variable accent, and the pentasyllabic verses on the fourth, according to rule. The even verses have the same assonance throughout.]
[Footnote 2: De asuntos falta = 'through (or for) lack of subjects.' Prose order—falta de asuntos.]
[Footnote 3: de la luz al beso. Prose order—al beso de la luz.]
[Footnote 4: Mientras... resista. Man's inability to solve these sovereign problems is nowhere more poetically expressed than in Edward Fitzgerald's translation of Omar Khayyam's Rubáiyát. Compare—
(XXVII)
Myself when young did eagerly frequent
Doctor and Saint, and heard great argument
About it and about: but evermore,
Came out by the same door where in I went.
(XXXI)
Up from Earth's Center through the Seventh Gate
I rose, and on the Throne of Saturn sate,
And many a Knot unravel'd by the Road;
But not the Master-knot of Human Fate.]
[Footnote 5: No sepa á do camina. This doubt seems to assail frequently the mind of Becquer, as it does that of the old Persian poet Omar Khayyam:
(XXIX)
Into this Universe, and Why not knowing
Nor Whence, like water willy-nilly flowing;
And out of it, as Wind along the Waste
I know not Whither, willy-nilly blowing.
(LXIV)
Strange, is it not? that of the myriads who
Before us pass'd the door of Darkness through,
Not one returns to tell us of the Road,
Which to discover we must travel too.
Rubáiyát—Edward Fitzgerald's translation.]
[Footnote 6: el corazón y la cabeza. Compare—
Longfellow, The Building of the Ship.]It is the heart, and not the brain,
That to the highest doth attain.
VII[1]
Del salón en el ángulo obscuro,
De su dueño tal vez olvidada,
Silenciosa y cubierta de polvo
Veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
Como el pájaro duerme en las ramas,
Esperando la mano de nieve
Que sabe arrancarlas![2]
¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio
Así duerme en el fondo del alma,
Y una voz, como Lázaro,[3] espera
Que le diga: «Levántate y anda!»
[Footnote 1: This poem is composed of decasyllabic anapests and of hexasyllabic amphibrachs, thus:
— — / | — — / | — — / | —
— / — | — / —
The even verses have the same assonance throughout.]
[Footnote 2: For this idea, compare—
Je suis dans un salon comme une mandoline
Oubliée en passant sur le bord d'un coussin.
Elle renferme en elle une langue divine,
Mais si son mattre dort, tout reste dans son sein.
Alfred de Musset, A quoi rêvent les jeunes filles, Act 1, SC. iv.]
[Footnote 3: Lázaro = 'Lazarus.' See Gospel by St. John, chapter II. Read Stephen Phillips' beautiful poem entitled "Lazarus," pp. 45–47 of his Poems, published by John Lane, London, 1901.]
IX[1]
Besa el aura que gime blandamente
Las leves ondas que jugando riza;
El sol besa á la nube en occidente
Y de púrpura y oro la matiza;
La llama en derredor del tronco ardiente
Por besar á otra llama se desliza,
Y hasta el sáuce, inclinándose á su peso,
Al río, que le besa, vuelve un beso.
[Footnote 1: This poem, of the form called Octava real, with the regular rhyme scheme a b a b a b c c, is composed of hendecasyllabic verses of the first class, save the 2d, which is of the second class.]
X[1]
Los invisibles átomos del aire
En derredor palpitan y se inflaman;
El cielo se deshace en rayos de oro;
La tierra se estremece alborozada;
Oigo flotando en olas de armonía
Rumor de besos y batir de alas;
Mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
—!Es el amor que pasa![2]
[Footnote 1: This poem is an Octava composed, with the exception of the concluding heptasyllabic verse, of hendecasyllabic verses, all of which are of the first class, save the 6th, which is of the second class. Note the hiatus in the 6th verse. The even verses have the same assonance.]
[Footnote 2: Note Mrs. Ward's translation (Macmillan's Mag., Feb., 1883, p. 316).
The viewless atoms of the air
Around me palpitate and burn,
All heaven dissolves in gold, and earth
Quivers with new-found joy.
Floating on waves of harmony I hear
A stir of kisses, and a sweep of wings;
Mine eyelids close—"What pageant nears?"
"'Tis Love that passes by!"]
XIII[1]
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
Su claridad suave me recuerda
El trémulo fulgor de la mañana
Que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul; y cuando lloras,
Las trasparentes lágrimas en ella
Se me figuran gotas de rocío
Sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
Como un punto de luz radia una idea,[2]
Me parece en el cielo de la tarde
¡Una perdida estrella!
[Footnote 1: Each stanza of this poem is composed of three hendecasyllabic verses of the first class, followed by a heptasyllabic verse. The even verses of the poem have the same assonance throughout.]
[Footnote 2: radia una idea = 'there gleams some fancy.']
XIV[1]
Te ví un punto,[2] y, flotando ante mis ojos
La imagen de tus ojos se quedó,
Como la mancha obscura, orlada en fuego,
Que flota y ciega, si se mira al sol.
Adonde quiera que la vista fijo,
Torno á ver sus pupilas llamear,
Mas no te encuentro á tí; que es tu mirada:
Unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
Desasidos fantásticos lucir:[3]
Cuando duermo los siento que se ciernen
De par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fátuos que en la noche
Llevan al caminante á perecer:
Yo me siento arrastrado por tus ojos,
Pero adónde me arrastran, no lo sé.
[Footnote 1: This poem is composed chiefly of hendecasyllabic verses of the first class. The even verses of each stanza are agudos and assonanced.]
[Footnote 2: un punto = 'but a moment.']
[Footnote 3: los miro desasidos fantásticos lucir = 'I watch them shine like orbs fantastic.' Mrs. Ward translates this stanza as follows:
In my room's furthest corner I behold
Their strange fantastic blaze,
And when I sleep I feel them watch
Unmoved and open o'er my head.
See Macmillan's Magazine, February, 1883, P—317.]
XV[1]
Cendal flotante de leve bruma,
Rizada cinta de blanca espuma,
Rumor sonoro
De arpa de oro,
Beso del aura, onda de luz,
Éso eres tú.
Tú, sombra aérea que, cuantas veces
Voy á tocarte, te desvaneces
Como la llama, como el sonido,
Como la niebla, como el gemido
Del lago azul.
En mar sin playas onda sonante,
En el vacio cometa errante,
Largo lamento
Del ronco viento,
Ansia perpetua de algo mejor,
Eso soy yo.
¡Yo, que á tus ojos en mi agonía
Los ojos vuelvo de noche y día;
Yo, que incansable corro y demente
Tras una sombra, tras la hija ardiente
De una visión!
[Footnote 1: This poem is composed of decasyllabic and of pentasyllable verses. The last two verses of the lst and 3d stanzas and the last verse of the 2d and 4th stanzas are agudos, the other verses being llanos. The rhyme scheme is a, a, b, b, c, c, d, d, e, e, c for each half of the poem. Notice the hiatus in the 4th and 5th verses.
XVI[1]
Si al mecer las azules campanillas
De tu balcón,
Crees que suspirando pasa el viento
Murmurador,
Sabe que, oculto entre las verdes hojas,
Suspiro yo.
Si al resonar confuso á tus espaldas
Vago rumor,
Crees que por tu nombre te ha llamado
Lejana voz,
Sabe que, entre las sombras que te cercan,
Te llamo yo.
Si se turba medroso en la alta noche
Tu corazón,Al sentir en tus labios un aliento
Abrasador,
Sabe que, aunque invisible, al lado tuyo
Respire yo.
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic verses of both classes, with pentasyllable verses alternating. These latter are agudos and have the same assonance throughout.]
XXI[1]
¿Qué es poesía? dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul;
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía ... eres tú.[2]
[Footnote 1: We have here three hendecasyllabic verses of both classes, followed by a heptasyllabic. Notice the hiatus in the 1st, 3d, and 4th verses. The 2d and 4th are agudos and assonanced.]
[Footnote 2: This thought is developed in the first of Becquer's Cartas literarias á una mujer.]
XXIII[1]
Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso... ¡yo no sé
Qué te diera por un beso!
[Footnote 1: Of these four octosyllabic verses the 2d and 4th are assonanced.]
XXVII[1]
Despierta, tiemblo al mirarte;
Dormida me atrevo á verte;Por eso, alma de mi alma,
Yo velo mientras tú duermes.
Despierta, ríes; y al reir, tus labios
Inquietos me parecen
Relámpagos de grana que serpean
Sobre un cielo de nieve.
Dormida,[2] los extremos de tu boca
Pliega sonrisa leve,[3]
Suave como el rastro luminoso
Que deja un sol que muere...
—¡Duerme!
Despierta, miras, y al mirar, tus ojos
Húmedos resplandecen
Como la onda azul, en cuya cresta
Chispeando el sol hiere.
Al través de tus parpados, dormida,
Tranquilo fulgor viertes,
Cual derrama de luz templado rayo
Lámpara transparente[4] ...
—¡Duerme!
Despierta, hablas, y al hablar, vibrantes
Tus palabras parecen
Lluvia de perlas que en dorada copa
Se derrama á torrentes?[5]
Dormida, en el murmullo de tu aliento
Acompasado y tenue,
Escucho yo un poema, que mi alma
Enamorada entiende ...
—¡Duerme!
Sobre el corazòn la mano
Me he puesto, porque no suene
Su latido, y de la noche
Turbe la calma solemne.
De tu balcòn las persianas
Cerré ya, porque no entre
El resplandor enojoso
De la aurora, y te despierte ...
—¡Duerme!
[Footnote 1: The 1st, 8th, and 9th stanzas of this poem are in octosyllabic verses, and the rest in hendecasyllabic verses of both classes, with heptasyllabic verses alternating. A refrain of dissyllabic verse begins at the close of the 3d stanza and recurs after that regularly at the close of every other stanza. The even verses of each stanza have the same assonance throughout, as does the refrain. Notice the hiatus in the 3d verse of the 4th stanza and in the 1st verse of the 6th stanza.]
[Footnote 2: Dormida. All of the texts that have been consulted read Despierta, but the contrast throughout the poem between the two ideas seems to warrant the reading given here, and Mrs. Ward in her translation of the poem (see Macmillan's Mag., Feb., 1883, p. 317) so renders it:
]Asleep, the corners of thy mouth
A light smile upcurls,
Sweet as the luminous trail
Left by the dying sun—
Sleep!
[Footnote 3: los ... leve. Prose order—(una) leve sonrisa pliega los extremos...]
[Footnote 4: Cual... transparente. Prose order—Cual (una) lámpara transparente derrama (un) templado rayo de luz.]
[Footnote 5: Notice Mrs. Ward's translation of this stanza:
See Macmillan's Magazine, February, 1883, p. 317.]Awake thou speak'st, and as thou speak'st, thy words
Vibrating seem
A rain of pearls that in a golden cup
Plashes in torrents.
XXIX[1]
Sobre la falda tenía
El libro abierto;En mi mejilla tocaban
Sus rizos negros;
No veíamos las letras
Ninguno, creo;
Mas guardábamos entrambos
Hondo silencio.
¿Cuanto duro? Ni aún entonces
Pude saberlo;
Sólo sé que no se oía
Más que el aliento,
Que apresurado escapaba
Del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
Los dos á un tiempo,
Y nuestros ojos se hallaron,
Y sonó un beso.
* * *
Creació de Dante era el libro,
Era su Infierno.[2]
Cuando á él bajamos los ojos,
Yo dije trémulo:
—¿Comprendes ya que un poema
Cabe en un verso?[3]
Y ella respondió encendida:
—¡Ya lo comprendo!
[Footnote 1: This poem is composed of alternating octosyllabic and pentasyllabic verses, the latter having the same assonance throughout. Notice that the 5th verse from the end is a verso esdrújulo.]
[Footnote 2: The most celebrated work of this world-famous poet (1265–1321) is the Divina Commedia which is divided into three parts,—Inferno, Purgatorio, Paradiso. In the first of these, in Canto v, occurs the episode of Paolo and Francesca da Rimini, which is imitated in this poem. See p. 124, note 1.]
[Footnote 3: Comprendes ... en un verso? The meaning of this phrase becomes clear when we compare it with the Italian original.
]Quel giorno più non vi leggemmo avante. That day we read in it no farther.
XXX[1]
Asomaba á sus ojos una lágrima
Y á mi labio una frase de perdón;
Habló el orgullo y se enjugó su llanto,
Y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
Pero al pensar en nuestro mutuo amor,
Yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic verses of both classes. The even verses are agudos and have the same assonance throughout. Note the esdrújulo ending the lst verse. The thought of the poem is very similar to that of Heine's Wann zwei van einander scheiden:
Often when two are parting,
Each grasps a hand as friend;
And then begins a weeping
And a sighing without end.
We did not sigh when parting;
No tears between us fell;
The weeping and the sighing
Came after our farewell.
Lyrical Intermezzo, No. 55, translated by Chas. G. Leland.]
XXXI[1]
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic verses of the first class alternating with regular heptasyllabic verses. Notice the esdrújulos terminating the 2d and 8th verses. The even verses have the same assonance throughout.]
XXXIII[1]
Es cuestión de palabras, y no obstante
Ni tú ni yo jamás,
Después de lo pasado, convendremos
En quién la culpa está.
¡Lástima que el amor un diccionario
No tenga donde hallar
Cuándo el orgullo es simplemente orgullo,
Y cuándo es dignidad!
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic verses of both classes alternating with regular heptasyllabic verses, which latter are agudos and have the same assonance throughout.]
XXXVII[1]
¡Antes que tú me moriré: escondido
En las entrañas ya
El hierro llevo con que abrió tu mano
La ancha herida mortal!
Antes que tú me moriré: y mi espíritu
En su empeño tenaz,
Sentándose á las puertas de la muerte,
Allí te esperara.
Con las horas los días, con los días
Los años volarán,
Y á aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?
Entonces, que tu culpa y tus despojos
La tierra guardará
Lavándote en las ondas de la muerte
Como en otro Jordán;[2]
Allí, donde el murmullo de la vida
Temblando á morir va,
Como la ola que á la playa viene
Silenciosa á expirar;
Allí, donde el sepulcro que se cierra
Abre una eternidad...
Todo cuanto los dos hemos callado
¡Lo tenemos[3] que hablar!
[Footnote 1: This poem is composed of hendecasyllabic verses of both classes, alternating with regular heptasyllabic versos agudos, which latter have the same assonance throughout. Notice the esdrújulo terminating the 5th verse, and the hiatus in the 19th verse.]
[Footnote 2: Jordán. The principal river of Palestine. The idea of cleansing by "washing in Jordan" comes originally from the account of Elisha's cure of Naaman as related in II Kings v. 10; but that of spiritual purification, from the New Testament account of the use made of the waters of Jordan by John the Baptist.]
[Footnote 3 tenemos. The present tense is used here in the sense of the future.]
XXXVIII[1]
Los suspires son aire, y van al aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿Sabes tú á dónde va?
[Footnote 3: The first two verses of this poem are hendecasyllabic of the first class, the 3d is a hendecasyllabic of the second class, and the closing verse is heptasyllabic. The even verses are agudos and assonanced.]