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Los Caudillos de 1830

Chapter 71: ÍNDICE
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About This Book

Un conspirador experimentado y cínico llega a una ciudad provincial y se integra entre los emigrados liberales que planean una expedición armada; mediante observación discreta y comentarios irónicos traza amistades, rivalidades y los precarios planes de los jóvenes idealistas. La narración sigue reuniones clandestinas, la vigilancia oficial y la labor de agentes locales, mostrando cómo la ambición, el secretismo y las maniobras burocráticas distorsionan los fines revolucionarios y determinan los resultados, mientras los motivos y los equívocos de los personajes impulsan alianzas cambiantes y las intrigas políticas de la trama.

Un día de primavera en que estaban en el manzanal de Gastizar madama Aristy, las señoritas de Belsunce, madama Luxe, Larresore y Darracq, Miguel dijo:

—La verdad es que falta algo a nuestra torre de Gastizar sin la veleta. Yo siento la nostalgia de verla. Si pusiéramos de nuevo el dragón ¿qué les parecería a ustedes?

—¿Al dragón?—dijo con asombro la señorita de Belsunce.

—¡Poner la veleta!—exclamó madama Aristy casi colérica.—¡Qué disparate! ¡Jamás!

—¡Ah! ¿pero tú crees...?

—Yo no creo nada; pero lo que te digo es que no se pone la veleta.

Todos afirmaron que era una imprudencia, una provocación instalar la veleta, y madama de Aristy llegó a asegurar que si se hablaba más de esto cogería el artefacto de hierro y lo echaría al río.

La gente del pueblo estuvo también de acuerdo. Era una imprudencia el poner el malvado y nefasto dragón en la torre.

Aquel viejo basilisco de la veleta de Gastizar les parecía a todos un auxiliar del destino adverso, una de aquellas esfinges de una fauna desaparecida que no anunciaban más que calamidades.

En Gastizar y en Ustariz estaban contentos después de la caza del dragón. Ya no pasaba nada en el pueblo. La rueda de la existencia oscura seguía girando constantemente: Nacer, vivir, morir. Nacer, vivir, morir...

A veces algún romántico se preguntaba si mejor que la inmovilidad, que la vida monótona e igual, no sería tener una veleta inquietante y perturbadora como la de Gastizar en el torreón de su casa.

Madrid, Febrero 1918.

FIN DE LOS CAUDILLOS DE 1830


ÍNDICE

Páginas.
Libro primero.—El eterno conspirador
I. Don Eugenio 11
II. Entrevista con Mina 17
III. Conversación con Aguado 25
IV. La tinta simpática 33
V. Preparativos 41
VI. Las ideas de Tilly 45
VII. Viaje a San Sebastián 53
VIII. Fracasa el proyecto 67
IX. Aviraneta despechado 75
X. Orden de marcha 79
XI. Los realistas 83
Libro segundo.—En Ustariz
I. Aviraneta y Tilly 90
II. Malos vientos 93
III. Las maniobras de Choribide 97
IV. Margarita 107
V. El niño 115
VI. Choribide y Aviraneta 125
Libro tercero.—El diario de Lacy
I. El soñador 135
II. La entrada en España 139
III. El leñador de Antula 155
IV. Ataque de Juanito 165
V. Chapalangarra 167
VI. Noticias de Mina 173
VII. En el fortín de Vera 179
VIII. Los realistas 185
IX. En el pueblo 191
X. Por la tarde 195
XI. Fin del diario de Lacy 205
XII. Los héroes de la aventura 213
XIII. Los resultados de la empresa 219
Libro cuarto.—Bajo la influencia nefasta del
dragón de Gastizar
I. El tío Juan 225
II. El veranillo de San Martín 233
III. La familia de Chimista 241
IV. Simona Busquet 245
V. El príncipe quiromántico 249
VI. La venganza de Simona 259
VII. Navidad triste 263
Libro quinto.—La decadencia del dragón de
Gastizar
I. La caza del dragón 269
II. Los amores de Margarita 273
III. Una sombra de otra época 279
IV. La chalanta 285
  Epílogo 289