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Los Lusíadas: Poema épico en diez cantos cover

Los Lusíadas: Poema épico en diez cantos

Chapter 9: CANTO SÉPTIMO
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About This Book

The epic narrates an oceanic voyage undertaken by a Portuguese fleet under Vasco da Gama, framed by classical gods whose rivalries influence events; it interweaves sea‑adventure episodes—storms, encounters, hospitality at Melinde, negotiations at Calicut—and long digressions recounting national history and celebrated deeds. The poem celebrates maritime exploration, national pride, and heroic virtue while blending classical myth with Christian themes; it culminates in a fantastical reward scene in which a divine protector grants the sailors a paradisiacal island of nymphs. Structured in ten cantos, the verse alternates vivid narrative, encomium, and learned allusion to praise the seafaring achievements and moral character of the nation.

CANTO SÉPTIMO

Ya se veían llegados a la tierra,

tan deseada, de la clara Aurora,

que entre las aguas Índicas se encierra

y Ganges, que en celeste suelo mora.

Ora, sus, gente fuerte, que en la guerra

queréis llevar la palma vencedora:

ya sois llegados, ya tenéis delante

la tierra de oro y piedras abundante.

¡Oh vosotros, del Luso estirpe clara,

que tan pequeña parte sois del mundo,

del mundo, mas ¿qué digo?, de la rara

partícula que cerca el mar profundo!

Vos a quien ni la muerte sujetara,

ni estorbó a conquistar el pueblo inmundo

la ambición, ni codicia, ni obediencia,

a la que está en el cielo por esencia:

Portugueses, tan pocos como fuertes,

que al flaco poder vuestro no mirando,

a costa vais de vuestras tristes muertes

la ley de vida eterna dilatando:

echadas son del cielo ya las suertes,

que por más que os veáis ir apocando,

por vos se ensalzará la ley más alta,

que Cristo a la humildad pequeña exalta.

Ved de Alemania el pérfido ganado,

que por tan largos campos se apacienta,

del sucesor de Pedro rebelado,

nuevo pastor y secta nueva inventa.

Miradlo en fieras guerras ocupado,

que aun con el ciego error no se contenta,

no contra el soberbísimo otomano,

mas por salir del yugo soberano.

Ved el falsario inglés, que se intitula

rey de Jerusalén, ciudad sagrada

que el turco feroz tiene, abate, anula,

y él conserva la honra no ganada:

mirad cómo a su carne blanda adula,

que nueva cristiandad tiene inventada,

su espada contra el Papa descargando,

no contra quien tiene su tierra en mando.

En tanto un falso rey le tiene en guarda

la Jerusalén clara de este suelo,

en cuanto la ley santa el rey no guarda

de la Jerusalén sacra del cielo.

Pues a ti, Galo indigno, ¿qué te aguarda?

Que el nombre cristianísimo y el celo

tomaste, no en defensa ni a guardarlo,

mas para ser ayuda al derribarlo.