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Los Sueños, Volume I cover

Los Sueños, Volume I

Chapter 4: A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN
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About This Book

A sequence of dreamlike satires presents a parade of grotesque, comic, and bitter scenes that expose social vices, hypocrisy, and human follies. The work strings together episodic visions—mock tribunals, infernal tableaux, and absurd encounters—using sharp irony, moral reflection, and vivid imagery to ridicule institutions, vanity, corruption, and false pieties. Its structure favors short, concentrated sketches over continuous narrative, shifting freely between allegory, caricature, and philosophical asides. The voice alternates caustic invective and mordant humor, aiming to instruct by scorn while entertaining through grotesque invention and rhetorical virtuosity.

A LOS QUE HAN LEÍDO Y LEYEREN

Yo escribí con ingenio facinoroso[8] en los hervores de la niñez, más ha de veinte y cuatro años, los que llamaron Sueños míos, y precipitado, les puse nombres más escandalosos que propios. Admítaseme por disculpa que la sazón de mi vida era por entonces más propia del ímpetu que de la consideración. Tuve facilidad en dar traslados a los amigos; mas no me faltó cordura para conocer que en la forma que estaban no eran sufribles a la imprenta y así los dejé con desprecio[9]. Cuando, por la ganancia que se prometieron de lo sabroso de aquellas agudezas, sin enmienda ni mejora, algunos mercaderes extranjeros[10] las pusieron en la publicidad de la imprenta, sacándome en las canas lo que atropellé antes del primero bozo, y no sólo publicaron aquellos escritos sin lima ni censura, de que necesitaban, antes añadieron a mi nombre tratados ajenos, añadiendo en unos y dejando en otros muchas cosas considerables, yo, que me vi padecer, no sólo mis descuidos, sino las malicias ajenas, doctrinado del escándalo que se recibía de ver mezcladas veras y burlas, he desagraviado mi opinión y sacado estas manchas[11] a mis escritos, para darlos bien corregidos, no con menos gracia, sino con gracia más decente, pues quitar lo que ofende no es disminuir, sino desembarazar lo que agrada. Y porque no padezcan las demasías[12] del hurto que han padecido los demás papeles, saco de nuevo el de la Culta latiniparla y el Cuento de cuentos, en que se agotan las imaginaciones que han embarazado mi tiempo. Tanto ha podido el miedo[13] de los impresores, que me ha quitado el gusto que yo tenía de divulgar estas cosas, que me dejan ocupado en su disculpa y con obligación a la penitencia de haberlas escrito. Si vuesamerced, señor lector, que me compró facinoroso, no me compra[14] modesto, confesará que solamente le agradan los delitos y que sólo le son gustosos discursos malhechores.