El fondeadero se encuentra frente al pueblo por 6 á 7 metros, arena y fango, y está completamente abrigado de todos vientos.
La costa, de la ensenada de Bislig hasta la de Liangan, que se halla á unas 11 millas más al N., es muy sucia, bordeada de bajos de arena que descubren, cuya aproximación es peligrosa; en este trozo de costa se encuentran algunos fondeaderos, pero todos ellos arriesgados de tomar y en costa abierta al Océano Pacífico.
La extremidad N. de la costa de Mindanao se halla formada por la terminación de la extensa cordillera que corre la costa oriental de la isla en toda su longitud de N. á S. Esta punta es de mediana altura, de piedra obscura, limpia y acantilada; forma con la extremidad S. de la isla Panaon el estrecho ó paso de Surigao.
La costa, en general, se dirige desde las tierras de Madilao hasta la boca del río Butuan, que desagua en el fondo y á la parte E. de la ensenada del mismo nombre, formada por las vertientes occidentales de los montes Urdaneta, de 1892 metros de altura, y las del grupo de montañas que demora á 25 millas al NNO. de aquél, á unas 3 millas de la costa, grupo compuesto del monte Agudo, de 1.003 metros, del monte Satélite, de 995 metros, con el monte Tendido por estribación hacia el N. A unas 6 millas al SO. ¼ O. próximamente, se vé otra montaña terminando en doble pico. Todo este trozo de costa es bastante regular, con alguna inflexión al E., limpia y acantilada, con playas de arena intermediadas de frontones de piedra. A 13 millas al S. de la punta Madilao se encuentra, sobre terreno elevado, la visita de Malimon, y á 7 millas al N. de la boca del río Butuan se halla el río y visita de Tibay. Falta reconocer detalladamente esta porción de costa.
Bahía de Butuan.—Es una espaciosa ensenada abierta al N. de 21 millas de ancho entre la costa que acabamos de describir y la punta Divata, que la limita al O., profundizando en forma rectangular cerca de 11 millas; en el ángulo del E. desemboca el río Butuan, y en el del O. se encuentran la visita Nasipit y el pequeño río de igual nombre separados por una costa baja de 13 millas de extensión en el fondo de la bahía cubierta de manglares y bajos fondos poco salientes. De Nasipit á la punta Divata, la costa sigue 8 millas al NNO. cercada de arrecife que sale ½ milla para fuera con 8 á 10 metros de fondo arena en su cantil.
Punta Divata.—Extremidad occidental de la extensa bahía de Butuan, es baja de arena y está rodeada por el arrecife que, arrancando en Nasipit, termina 3 millas al S. de esta punta.
Punta Sipaca.—Demora 16 millas al O. ¼ SO. de la punta Divata; se reconoce fácilmente por hallarse formada por un cerro cónico de bastante altura y poco arbolado y por el baluarte ó atalaya que tiene encima.
La costa comprendida entre las puntas Divata y Sipaca está formada de playas de arena, alternadas con otras de manglares y de frontones de piedra, con restingos poco salientes. Se encuentran buenas aguadas y pocos fondeaderos.
Fondeadero de Catarman.—Lo forma un playaje y un manchón de arena de una milla próximamente de extensión, comprendido entre dos puntas bajas que se hallan en el mismo meridiano; la del N. tiene encima un fuertecillo arruinado y la del S. algunos cocales.
El pueblo de Catarman se halla en la parte N. de la playa.
Barajando la costa desde Catarman para el N. y E. se encuentran varias puntas no muy limpias hasta el pueblo de Mambajao. En el río que desagua cerca del pueblo pueden entrar lanchas á pleamar y abrigarse de los vientos del tercer cuadrante.
Bahía de Macajalar.—Es un extenso seno abierto al NO., comprendido entre la punta Gorda y la punta Salauang, que dista 16½ millas al O. 15° S. de la primera; profundiza 12½ millas al SE. y en el fondo desemboca el río Cagayan. La costa oriental de esta bahía es más alta y acantilada que la occidental y se halla formada de playas de arena separadas por un frontón bajo y plano, que es lo más saliente de la costa de la bahía y cerca del cual desaguan dos riachuelos.
Inmediatamente al S. de punta Gorda y al N. del pueblo de Hassaan se abre una ensenada llamada de Cabulig, en la que puede fondearse quedando bien abrigado de las dos monzones, pero es preciso hacerlo muy cerca de tierra para poder coger de 20 á 25 metros de fondo arena fangosa. La visita de Cabulig ofrece algunos recursos; además, sobre la misma se encuentran las aldeas de Tuan y Agasan.
La costa occidental está formada de playas de arena, es limpia y bastante acantilada, pues únicamente la punta Malugán despide una restinga que sale 7 cables para fuera; en ella se encuentran los fondeaderos de Opol y de Alubugit. El centro é interior de la bahía, aunque muy hondables, no están sondados.
Bahía de Illigan.—Es otro brazo de mar, de figura rectangular, abierto exactamente al N., que profundiza en la costa más de 20 millas, cuya entrada, limitada al E. por las tierras de punta Panaon, y al O. por las de punta Bombón, tiene más de 32 millas de ancho. En su ángulo SO. se abre el puerto de Misamis, que en forma de canal se interna en esta dirección más de 15 millas. Las tierras que limitan esta bahía, acantilada y limpia, al E. y al O., son estribaciones de la gran cordillera que en dirección de E. á O. atraviesa en gran parte la isla de Mindanao.
Toda esta parte de costa es muy acantilada á corta distancia, limpia y formada de puntas poco salientes, con playas de arena y frontones de piedra.
La costa del fondo de la bahía forma dos ensenadas separadas por la punta Binuni, que se halla próximamente en el punto medio de su longitud.
Bahía de Panguil.—Se encuentra en el ángulo SO. de la bahía de Illigan, se interna en esta dirección 10 millas en forma de un ancho canal, y termina en una espaciosa dársena circular de 5 millas de diámetro, casi completamente obstruída por su poco fondo. Su abra, delante de la boca, se halla comprendida entre la punta Tabú al O. y Biani al E. Las tierras de la costa occidental las forman las faldas orientales del monte Malidang, de 2.610 metros de altura sobre el mar, y el menos elevado, que se halla 3 millas al SSE. de él. Sobre su costa oriental, al S. del puerto de Misamis, se elevan tres montes, culminando el de 705 metros de altura, que dominan toda la costa E. de esta bahía.
El fondeadero de Misamis se halla cerca de la entrada sobre la costa O., comprendido entre la punta del Fuerte al N. y la punta Pulut, terminación de la falda E. de la colina Bucayán, que se encuentra una milla al SO. del fuerte. Es un fondeadero muy cerrado y abrigado de todo viento y mar para toda clase de buques, los que pueden estar atracados y con plancha á tierra enfrente de la población vieja en 8 metros de fondo arena.
Seno de Dapitan.—Se halla comprendido entre la punta Tagolo al N. y la de Sicayac al S.; tiene 2½ millas de ancho en su entrada y profundiza 2 millas al SE.; se halla abrigado de todos vientos, excepto los del tercer cuadrante, y tiene muy buen braceaje, encontrándose de 30 á 32 metros arena y piedra en la medianía de la entrada, y 8 á 10 metros arena en el fondeadero, que se halla delante del pueblo de Dapitan. Entre este pueblo y la punta Tagolo hay otro puerto llamado Talaguilong.
El seno de Sindangan se halla limitado al E. por la punta Danigan y al O. por la punta Banigan; tiene 17 millas de extensión, es muy acantilado y de mucho braceaje, y profundiza unas 5 millas en la costa.
Puerto de Santa María.—Este abrigadísimo puerto, propio para toda clase de buques, se encuentra inmediatamente al S. de la punta Balangonan. Se halla abierto al NO. y profundiza cerca de una milla en la dirección opuesta, formando en el interior dos pequeñas dársenas, con 23 á 20 metros de fondo fangoso y 16 metros casi tocando á la costa, en las que puede resguardarse cualquier buque del mayor vaguio.
Las costas del puerto se hallan rodeadas de un pequeño arrecife acantilado, que en las puntas de la entrada de la dársena pequeña ó del O. salen próximamente un cable para el N.; el canal suele estar señalado por las valizas que ponen los naturales en las extremidades de estas restingas.
El ancho de la boca es de 2 cables con más de 66 metros de fondo, sondándose de 26 á 28 metros en medio del puerto, y poco menos atracados á los cantiles de la costa.
Las tierras que rodean el puerto son poco elevadas y cubiertas de bosque virgen; entre las maderas de construcción de que abundan sus montes se halla la teca.
La aguada puede hacerse en un riachuelo que hay á la parte E. del puerto.
El puerto Caldera es pequeño y sólo puede contener cuatro ó cinco buques que no calen más de 1′9 metros. El canal de la boca sólo tiene 67 metros de ancho y 3′6 metros de agua á bajamar, y hay que pasarlo á la espía. El fondeadero está á la parte SO. del puerto, pues todas las demás orillas son muy bajas, y es de temer que vaya cegándose este refugio á causa de los corrales de pesca que constantemente existen dentro y en la boca del puerto.
Las grandes llanuras que se extienden detrás de este puertecillo están regadas por diferentes riachuelos.
Ríos.
Debido á la gran extensión y abundancia de aguas de este país, sus ríos son caudalosos, y navegables varios de ellos en una gran parte de su curso. Las grandes llanuras que cruzan algunos de éstos permiten que en sus orillas se formen infinidad de esteros ó canales que, internándose en distintas direcciones, sirven de excelentes vías de comunicación, facilitando la exportación de los productos.
El río más importante de la isla, tanto por el caudal de aguas que arrastra como por la longitud de su curso, es el Butuan.
Tiene su nacimiento próximo al seno de Davao, marcha de S. á N. atravesando casi toda la isla hasta desembocar en la ensenada de su nombre.
Su curso es de 378 kilómetros.
Este río es navegable en una larga extensión, pero los grandes troncos que arrastra en las épocas de lluvias hace su navegación muy peligrosa.
El Pulangui, ó río Grande de Mindanao, sigue al anterior por el caudal de aguas y por la extensión ó curso por él recorrido.
La cuenca del río mencionado es inmensamente rica y está admirablemente dispuesta para el desarrollo de la agricultura, tanto por la variedad y abundancia de sus productos como por las facilidades que para la exportación ofrece el que sus aguas sean navegables en todo su curso; ésto contribuye principalmente á que se considere á esta parte de Mindanao como de las más ricas y apropiadas para la colonización; por más que hay que tener muy presente que, debido á circunstancias que no mencionamos por ser ajenas á la índole de este trabajo, se ha exagerado de un modo fabuloso la importancia que bajo el punto de vista comercial tienen en la actualidad sus producciones, alejándose mucho de lo que verdaderamente es hoy aquel territorio.
En general, las orillas del río Grande presentan llanos, excepto en muy contados puntos, donde se levantan collados, lomas y pequeñas colinas, tales como las de Nuluig y Cudaranga, donde situaron los moros una formidable cotta el año 86; Cabalucan, Boayan y Cabaenygan, cubiertas todas ellas de espeso arbolado y circundadas de manglares y terrenos pantanosos que los moros procuran aumentar para que les sirvan de obstáculos ó defensas naturales á los fuertes en ellas situados.
Una gran parte de los terrenos inmediatos á sus orillas se encuentran ocupados por grandes carrizales formados por plantas que aunque afines son de distinta especie (las hay juncáceas, gramíneas y cyperáceas), pero todas ellas muy parecidas, por lo que se les dá un sólo nombre común.
Los cogonales ó carrizales, según la situación del terreno, adquieren más ó menos desarrollo y según éste tiene distintas aplicaciones. El cogón bajo y de poco cuerpo es bueno como pasto y el alto ó carrizal sólo se emplea en las localidades donde escasea la nipa, para suplir á ésta en la techumbre de las viviendas; esta clase llega á adquirir una altura tal que cubre á los jinetes, y dificulta de tal modo el paso que puede conceptuarse como un verdadero tormento el tener que atravesar un cogonal en las horas del sol.
Habiendo visitado personalmente una gran parte de los terrenos bañados por el río Grande, hemos podido observar, como ya se desprende de la relación de un viaje por dicho río que refiere el ingeniero Sr. Vidal en la Memoria sobre el ramo de montes, que sus tierras con ser buenas y aún de la mejor calidad, hoy no pasa su cultivo del arroz, maíz y azúcar, y ésto en cantidad que poco ha de exceder á las necesidades de sus 80.000 habitantes, consistiendo la principal riqueza, como artículo de exportación, en el producto de los magníficos cocales, que se extienden formando bosques inmensos en sus orillas y que sólo contando con grandes elementos para la roturación y saneamiento de las grandes extensiones ocupadas por carrizales, desecación de pantanosas llanuras y destrucción de la enorme plaga de langosta que pesa sobre ellas, cuyos efectos destructores hemos podido apreciar personalmente en el año 86, se podría dar cima, con probabilidades de éxito, á cualquiera empresa colonizadora que se proyecte; de otro modo, allí no se puede hacer nada, la colonización individual en esas condiciones sólo serviría para que tuviéramos en aquellos terrenos y en contacto con los moros una representación raquítica y pobre de nuestro modo de ser y adelantos que sólo redundarían en nuestro desprestigio.
La extensión de la cuenca del Pulangui será de unos 12.000 kilómetros cuadrados, y su mayor anchura es de unos 50 kilómetros.
El curso de este río puede dividirse en tres regiones, con arreglo tanto á su situación hidrográfica como á la influencia que ejercemos sobre los habitantes de los territorios por él bañados.
- 1.ª Aquella en que nuestra dominación es más efectiva, ó sea desde Tumbao hasta su desagüe en el mar por los dos brazos en que en dicho punto se bifurca, que comprende un trayecto de 16 á 20 millas.
- 2.ª Desde Tumbao hasta los últimos puntos militares establecidos en sus orillas, en cuya parte, que comprende unas 20 millas, nuestra dominación sólo es nominal, sin que por ahora pueda contarse con aquellos territorios para empresa colonizadora de ninguna especie, por la resistencia que á ello opondrían sus habitantes.
- 3.ª Desde estos puntos militares hasta las lagunas, territorios tan poco conocidos que puede asegurarse que todo cuanto se haya dicho acerca de ellos, son sólo hipótesis fundadas en ligeros conocimientos, insuficientes todos ellos para que puedan servir de base al estudiar proyectos de colonización de alguna importancia.
El calado de este río varía mucho en cada época y por la influencia ejercida según la cantidad de aguas que en él viertan las lagunas, pudiendo citar como ejemplo, el hecho que el señor Vidal cita en su Memoria sobre el ramo de montes, de haber visitado dicho río en un trayecto de 163 kilómetros, embarcado en un cañonero de guerra, cuyo calado medio era de seis piés.
Nuestra dominación en el río Grande no pasaba antes de la campaña del General Terreros, terminada en principios del 87, del destacamento ó fuerte de Tumbao, punto donde el río se divide en dos brazos, que son los que forman la isla de Cottabato.
Posteriormente á la fecha citada, los moros han prestado vasallaje de modo efectivo; y para asegurar el completo dominio sobre ellos, se han construído nuevos fuertes, emplazados algunos de ellos, como el de Bacat, en los mismos terrenos de Utto, en el punto donde un gran estero vierte sus aguas en el río.
Después de los dos ríos mencionados hay otra infinidad de ellos, navegables en gran parte, pero por lo general de muy corto curso y poco conocidos hasta el día.
En el distrito de Zamboanga se encuentra el «Nahuan», que baja de los montes de Polombato, y surte de agua á la capital y algunos de sus pueblos inmediatos. El Sinonog desciende de las montañas de Cabigan; en este mismo punto nace el Dumalón.
El Dumanquilas, en el puerto del mismo nombre. El de San Ramón, que pasa por la colonia de su nombre, y otra infinidad de ellos que por su poco curso y rápida pendiente se hacen muy temibles en sus avenidas, las que causan bastantes daños. Otros, como el Cauit, Tumbaboso, Mahasen, Caragasan, que encauzados en los esteros son muy útiles para la agricultura.
En la provincia ó distrito de Misamis se cuentan más de 18 ríos; mencionaremos sólo el Agusan, que sirve de desagüe á la laguna de Malanao con un curso de 40 kilómetros; el Cagayan, éste se divide en dos brazos que toman direcciones opuestas, al E. el uno y al O. el otro; y el Iligan, el Lubungan, Tingle, Polo y Palaven al SO. de Dapitan.
En el distrito do Surigao desagua el Butuan ya mencionado, que nace en el terreno de Davao en la proximidad a la costa S. de la isla; los demás del distrito no tienen importancia, pues la configuración topográfica del terreno hace que todos mueran, con muy poco curso, en el Butuan ó en las playas del Pacífico.
En la costa E. hay algunos que llevan sus aguas al Pacífico. El Tandag, Tuanga, Mandog, Bislig, Tago y Botel son los más caudalosos, pero sólo navegables para embarcaciones menores (estos últimos están comprendidos en la comandancia militar de Bislig).
Los ríos de Cottabato son muchos é importantes; se encuentran muy poco explorados. Del Pulangui ó río Grande ya hemos hablado en otro lugar.
En la bahía Illana desaguan el Baras, Maisin, Cucamalat, Simuad, Sugut, Matabul, Amplajan y Tubunse.
De los seis ríos del distrito de Davao, tres son importantes: el Davao, de ancho cauce y caudaloso, es navegable para embarcaciones de poco calado. El Tagún y el Hijo tienen bastante caudal de agua, y el último aseguran se comunica con el Butuan, lo que de ser cierto facilitaría las comunicaciones entre las costas S. y N. Menos importantes son el Quinacot, Santug y Sumulog, que desaguan en el seno de Davao.
Lagunas.
Las de Mindanao son muy numerosas y algunas de relativa importancia por lo muy poblados que están los terrenos inmediatos, y lo valioso de los productos que en los mismos se cosechan.
Malanao, entre Misamis y la bahía Illana, es muy extensa y poblada, cosechando en sus inmediaciones gran cantidad de palais y de excelente café. Su extensión es de 14 millas de E. á O. y 6 de N. á S. Es muy profunda y contiene varias islas. Sus habitantes son mahometanos.
Al objeto de poder ilustrar la opinión con noticias ciertas de esta laguna, copiamos las siguientes notas de un viaje á Lanao realizado por D. Antonio Martel y Gayangos, que acompañaba al Gobernador de Cottabato D. José Urbano (publicado en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid).
«Después de una gran bichara se le dijo al Sultán que saldría un cañonero para la bahía Illana y se traería al Datto Amirol nuevamente nombrado; el Sultán no sólo escribió varias cartas para los Sultanes y Dattos de aquella parte, sino que dispuso fuera una embarcación de su propiedad engalanada para recibir al Datto Amirol, y en ella varios Dattos principales de su ranchería; á las cinco y media de la mañana salimos en el cañonero dirigiéndonos á Malaban, cerca de Baras, llevando á remolque la vinta del Sultán con los Dattos, que tocaban el agua; llegamos á Malabang, y una de las primeras cosas que divisamos la bandera española izada en el antiguo fuerte español, gloria de nuestros antepasados; la alegría rebosaba en nuestros semblantes como españoles, al considerar que hace muchos años dominábamos la mayor parte de esta isla; pero al recordar ésto sentíamos el que hoy no estuviésemos enteramente posesionados de ella; sin embargo, nuestra bandera ondeaba en la cumbre más alta. Al NE. de Balulao está el fuerte á que nos referimos, del tiempo de Corcuera; esta fortaleza está muy bien conservada, la parte que mira al río debió ser rectangular; figura que tiene lo que queda en pié; la cortina está entera con sus ángulos en buen estado; tiene cuatro cañoneras; la del S. sólo tiene dos y una la del N.; la cortina entera tendrá 30 brazas de largo y las otras deberán tener unas 40; está edificada en un terreno pendiente, y á su pié salen muchos y buenos manantiales de un agua muy buena, que con otros forman el río Tabuc; por el NO. tiene nueve brazas de altura la muralla y siete la cortina.
»El Datto Ilian vive temporadas en este fuerte, en donde hay varias casas, pero su residencia es Ganasi, principal pueblo de la laguna de Lanao.
»Saliendo de Malabang, camino de la laguna, se encuentran las siguientes poblaciones y ríos: el Matúo, que lleva como medio metro de agua; pueblo de Kalatamen, en el que no hay casas, sino camarines para descansar los que vienen con café y arroz de la laguna; pueblo de Mananayo, que tiene un río como el Matúo; pueblo Duicaraba, tiene río; pueblo Calananúan, pueblo Purec, río Minundas, con agua hasta la cintura; pueblo Danugay, tiene río, y pueblo de Ganasi, residencia del Datto Ilian, hoy Datto Amirol de Mindanao, tiene su cotta situada á la orilla de la laguna de Lanao; Ganasi, por consiguiente, está al S. de la laguna; Taraca está al E.; es su sultanía grande, cuyo Sultán se llama Masisíu; la laguna es sumamente profunda y tiene puertos con tres ó cinco brazas de agua, tiene esta laguna unas ocho leguas con seis islas, la mayor llamada Nuza con más de 500 casas, está en medio de la laguna y es alta y plana por arriba. Toda la laguna se halla rodeada de pueblos; siguiendo por la derecha de Ganasi, se encuentra Bato con 4.000 almas, y así sucesivamente hasta más de 70 pueblos; desemboca la laguna por una cañada del río Iligan; estas noticias, adquiridas á fuerza de años y de paciencia, han sido ahora confirmadas, por consiguiente; es de lo más poblado que se conoce. Llamamos particularmente la atención de nuestras dignas y celosas autoridades para que con ocasión del nombramiento del nuevo Datto Amirol, paso grandísimo que hemos dado para nuestro porvenir, se estudie la manera de nombrar una comisión que pacíficamente explore esos caminos y esa laguna, la más rica de cuantas hay en el Archipiélago filipino, pues aunque no ha entrado la civilización en ella, produce para exportar más de 15.000 picos de arroz y más de 14.000 de café, y contiene en su contorno más de 100.000 almas. Deseamos que no se pierda esta ocasión, y que cual la mira principal de Mindanao, procuremos ver sus frutos, y con una política conciliadora, ver los medios de posesionarse algún día de la isla de Nuza.
»Siguiendo nuestra excursión, diremos que salimos de Malaban con el Datto Amirol, una de sus mujeres, algunas doncellas y unos 30 principales moros de su ranchería; fondeamos en Lalabuan, saltando á tierra y recibiéndonos el Sultán Adil con muestras de aprecio, habiendo izado la bandera española en lo alto de su casa, y nos ha jurado que desea intimar con los españoles, y así se lo hemos también prometido, haciéndole presente que los españoles desean la buena amistad con todos y el adelanto de estos pueblos.
»Salimos de Lalabuan llegando á Polloc, donde Amirol ha desembarcado y seguirá después para Cottabato».
Según el General Parrado, esta laguna tiene 460 kilómetros de superficie.
Liguasin; al SO. de la anterior desemboca en el río Grande y se comunica por varios ríos y esteros con la de Buloan. Se le suponen 11 millas de N. á S. y 8 de E. á O., es poco profunda y navegable.
Buloan; al SO. de la anterior y al S. de la de Maguindanao, sus aguas van al río Grande, pasando antes por la de Liguasin, es muy abundante en pesca, profunda y navegable. Su extensión es de 11 millas de N. á S. y 7 de E. á O.
Sapongan, en el extremo NE. de la isla, provincia de Surigao, está á bastante altura sobre el nivel del mar, profunda y abundante en pesca, desemboca por el río Tubay al E. de la ensenada de Butuan, tiene 8 millas de N. á S. y 4 de E. á O.
El lago Linao en el interior, próximo al seno de Davao, en el curso del río Butuan, siendo muy poco conocido. La laguna de Buguey al SO. de Zamboanga entre una escabrosa sierra, desemboca por un río muy caudaloso en el puerto de Dumanquilas.
Aparte de las lagunas mencionadas hay otras muchas menos importantes, que, por no tener noticias concretas de su posición, nos abstenemos de citarlas.
Orografía
Cuatro son las principales cordilleras de Mindanao, según los autores que se han ocupado de estudiar el Archipiélago filipino.
La primera, y quizá la más importante, corre de E. á O., desde la punta Cauit á los elevados montes «Rangaya», próximos á la bahía «Illana» (se encuentra cortada en su curso por la gran cuenca del río Butuan).
La segunda corre de N. á S., desde la sierra de Surigao hasta el monte «Catalan», terminando en el cabo San Agustín.
Se encuentra interrumpida como la anterior por la cuenca de Butuan.
La tercera arranca de punta Divata dirigiéndose al SE., inclinándose después al O. hasta terminar en la bahía de Sarangani.
La cuarta y última es muy volcánica, empieza en el «Apo» y en dirección NO. sigue á morir en el istmo do Misamis.
Montes.
Misamis.—Los montes de esta provincia arrancan de punta Maralag, al NO., cerca de la costa, marchan hacia el E. hasta internarse en el distrito de Davao, cambian después de dirección al N., terminando cerca de punta Dipata, en Surigao. A esta cordillera pertenecen los montes Rancaya, los más elevados de la isla, que sirven de divisoria entro Misamis y Cottabato. De éstos arranca un ramal en dirección al O. formando la escabrosa sierra de la Comandancia de Dapitan.
Zamboanga.—El extenso territorio de esta provincia es muy poco conocido fuera de las inmediaciones de la capital, lo que imposibilita el estudio de sus extensos montes.
La más explorada es la cordillera Polombato, que se extiende en dirección EO., sigue por el territorio de Sibuguey volviendo al O. y se interna en Misamis y Cottabato. En su curso forma las sierras de Santa María, Punubigan, Silengan y sierra de Sibuguey, entre el seno de este nombre y el puerto de Dumanquilas en la costa SE. del distrito.
Cottabato.—Este distrito, sumamente llano, tiene pocas montañas á pesar de su mucha extensión.
La principal cordillera tiene su origen en los montes de Craan, próximos á punta Bacud, se extiende formando un semicírculo hasta terminar en la ensenada de Linao.
En la parte N. se encuentran las estribaciones de los elevados Rancaya, donde se encuentra el monte y volcán Macaturin, á unos 40 kilómetros del puerto de Pollok. En el centro del distrito está la tierra de Blik, recortada é independiente de las demás.
Davao.—Sumamente montuoso y cubierto de espesa vegetación que imposibilita las comunicaciones, hace que se encuentre poco explorado.
Los montes más principales y conocidos son el «Apo», cuya elevada cima se presenta siempre coronada de blanco penacho; limita el distrito con el de Cottabato.
El Pulpunga al O. y el volcánico Butulan que terminan en punta Panguitan, que forma el extremo S. de la isla; la sierra y monte Catalan al NO. del seno que dá nombre al distrito; esta sierra sirve de divisoria con la Comandancia de Bislig.
Bislig.—Fuera de los terrenos próximos á la costa, que son algo llanos, esta Comandancia está formada de una serie de montes que se desvían de la cordillera que corre de N. á S. desde Surigao al monte Catalan.
Desde el monte Catalan parte una sierra, que dirigiéndose al O. separa esta Comandancia y sirve de límite á los distritos de Davao y Surigao. Otra de menos altura se dirige al S. para puerto Balete y termina en el cabo San Agustín.
Surigao.—Los montes de este distrito se extienden desde punta Dipata en dirección SE. hasta Talacogon, próximo al Butuan, variando al NE. hasta la visita de Tuiabigan en la costa Oriental, marchando hacia los montes Subonga en la costa occidental y concluyendo en punta Banajan al NO. del distrito. Sus montes principales son Canuan, Binuanton y Conmat.
Meteorología.
Clima.
La proximidad de la isla de Mindanao á la zona tórrida origina el que en algunas estaciones se dejen sentir fuertes calores, mitigados por las brisas del mar y la humedad natural del país, que hacen se disfrute de una perpetua primavera.
El termómetro oscila de ordinario entre los 18 y 26 grados Reamur.
Las estaciones son tres. Fría y algo húmeda la primera, se inicia en Noviembre con la monzon NE.
La segunda, calurosa y seca, empieza en Marzo. La mayor intensidad del calor se deja sentir en Abril y Mayo; desde esta fecha se inicia la tercera con una gran humedad, debido á las lluvias que se suceden con cortas interrupciones; éstas son muy copiosas y á veces motivan grandes inundaciones.
En general, el clima de Mindanao como el de todo Filipinas, al contrario de lo que en España se cree, es muy sano y agradable, lo que se demuestra fácilmente observando lo escaso de la mortandad que allí sufren los europeos.
Sobre este particular, dice el Sr. Scheidnagel, que tanto y tan acertado tiene escrito acerca del Archipiélago filipino:
«Las monzones determinan y fijan con exactitud las alteraciones de la atmósfera, asegurando el tiempo propio de viajar ó navegar sin peligro por aquellos mares, así como el de los vaguios ó temporales, que tienen lugar siempre en los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre; y las fuertes tormentas y tronadas en Abril, Mayo y Junio.
»La brisa del mar y la poderosa vegetación de los dilatados bosques, así como la manera de construír las viviendas, contribuye notablemente á disminuír los efectos del calor intenso de los rayos solares.
»Se supone la existencia como enfermedad endémica y común al país de la disentería, y ésto no es así; pues lo que realmente sucede es que la juventud acepta allí en general costumbres que en España serían doblemente perjudiciales y de resultados mucho más rápidos. Lo diremos con franqueza: las copitas de coñac, el abuso continuado de alcoholes, el desarreglo de las comidas y la afición á los amancebamientos de cierto género, son siempre la causa principal de la pérdida del estómago y su enfriamiento.
»En aquel clima, casi igual, se desconoce la terrible enfermedad de la tisis, enemiga funesta de la juventud; apenas se tiene idea de las pulmonías ni catarros, y no se habla nunca de los nervios.
»No quiere decir ésto que la salud esté allí asegurada; y es indudable la necesidad de observar buen régimen higiénico, sobre todo para combatir las humedades y para no aspirar las frecuentes evaporaciones de la tierra que se verifican inmediatamente después de llover».
Vientos.
Las noticias de los vientos dominantes se refieren al Archipiélago en general, por no haberse hecho observaciones especiales en Mindanao.
Las corrientes que se observan son dos. Una con dirección NE., y la otra al SE. con una velocidad media anual de 3,1.
La monzon del SO. se empieza á sentir en Junio, quedando fija para Julio, siendo floja aunque muy constante; en Octubre empieza á decaer, estableciéndose la NE., cuya época de mayor fuerza es Diciembre y Enero. Sigue una época de vientos variables del NO. NE., y algunas veces cambia al E., disminuyendo en Marzo con fuertes terrales.
La resistencia que las monzones del SO. oponen á los del NE. causan grandes trastornos atmosféricos, de los cuales resultan furiosos huracanes (Vaguios ó Tifones), que con increible fuerza arrastran todo cuanto encuentran á su paso.
El viento que determina estos vaguios se revuelve en un espacio circular, recorriendo repetidas veces todos los rumbos; sus movimientos son tres: rotación, traslación y oscilación.
La velocidad del movimiento de rotación suele ser de más de 100 millas, aumentándose con la proximidad al eje.
La aventajada situación en que se encuentra la isla de Mindanao la coloca fuera de la acción destructora de los vaguios, que sólo ejercen su influencia en una pequeña parte de la costa Norte.
Electricidad.
Los fenómenos emanados del fluído eléctrico son entre los de la naturaleza los que con mayor intensidad se desarrollan en el Archipiélago filipino.
Probado como está, que en las regiones equinociales las tempestades eléctricas son muy frecuentes, y dada la vegetación exuberante de aquel país cubierto de dilatados bosques, se comprenderá la violencia con que se desencadena en él el terrible fenómeno.
Sus gigantescos árboles, que se elevan majestuosos á prodigiosas alturas, sirven de poderoso agente de atracción en las infinitas convulsiones del fluído eléctrico, haciendo de reóforos conductores ó pararrayos naturales que devuelven la corriente eléctrica á su depósito común.
Todos los años empiezan hacia el mes de Mayo á sentirse los efectos de las conmociones eléctricas.
En esta época el cielo se cubre de parduzcas nubes, que luchando entre sí, efecto de sus encontrados fluídos, se desgarran con ensordecedor estruendo y continuado relampaguear, sembrando el terror en los habitantes, que á veces perecen á los efectos mortíferos del rayo.
Siempre que se trate de la explotación de terrenos vírgenes, es absolutamente indispensable preservar las edificaciones de los accidentes eléctricos; sólo de este modo se podrá evitar su destructor efecto, que en Filipinas ocasiona todos los años un crecido número de víctimas.
Terremotos.
La heterogénea estructura de la isla de Mindanao demuestra los grandes sacudimientos que de modo imperecedero han quedado impresos en su suelo, recordando aún sus habitantes con terror el efecto de las terribles erupciones volcánicas.
En estos últimos tiempos parece que los elementos que determinan estas sacudidas de la corteza terrestre han entrado en un período de relativa inacción.
Desde 1870 en Surigao y 1871 en Cottabato, la isla de Mindanao no se ha vuelto á conmover á los impulsos de este terrible fenómeno geológico, que transforma el aspecto topográfico de los países á los imponentes esfuerzos de la naturaleza.
¿Volverán en lo sucesivo á ocurrir tales hechos seísmicos?
Quien sabe: los terremotos son producidos por los vapores y gases desarrollados bajo las capas subterráneas, que al encontrar obstáculos á su salida ponen en juego su fuerza expansiva y destruyen cuanto á su paso encuentran.
Pero este desahogo de la naturaleza, de efectos desastrosísimos al exterior, puede precaverse por virtud á los seismógrafos y seismómetros, que al anunciar la tensión de los vapores interiores, los pequeños movimientos que éstos producen, precursores de otros más importantes, indican la mayor intensidad de tales fenómenos seísmicos en un plazo breve, y por lo tanto la posibilidad de nuevos y más intensos terremotos y los medios de precaverse de ellos.
¿Se han adoptado por el Ministerio de Ultramar en Mindanao tales precauciones?
Volcanes.
Al ocuparse el Sr. Ingeniero Inspector de minas en el Archipiélago, Sr. Centeno, de los volcanes de la isla de Mindanao, dá un luminoso informe que por su valor científico copiamos:
«En la isla de Mindanao aparecen también como en la de Luzón, los dos sistemas perfectamente definidos, corriendo el que nos ocupa ahora por la parte occidental de la isla, á lo largo de la cordillera Illana, cuyas faldas occidentales forman la costa de la bahía del mismo nombre, en donde hemos recogido gran cantidad de rocas volcánicas (traguitas, folonitas, etc.), procedentes, sin duda, del gran volcán Macaturin en la misma cordillera, que ha tenido épocas da prodigiosa actividad en el siglo pasado, lanzando enormes bloques de conglomerados de diversas rocas ígneas, como las que hoy se ven en el puerto de Pollok, distante 7 leguas del volcán. Es presumible que siguiendo la línea determinada por los volcanes «Canlaón» en la isla de Negros y Macaturin en Mindanao, se encuentren en el interior de ésta abundantes indicios volcánicos que corroboren la continuación de la gran línea que venimos señalando; pero nada puede afirmarse todavía con seguridad, porque las noticias que del interior de Mindanao se tienen son tan vagas é inciertas, que ni aun pueden servir para aventurar una opinión. Por nuestra parte hemos recorrido el río Grande hasta Matincauana, distante 166,50 kilómetros de su desembocadura, y hemos podido observar muchas colinas cónicas, como las de Cottabato, que nos ha animado á sostener nuestra opinión.
»Las cordilleras de Sagut y Apo son las que determinan la región volcánica de la isla. En sus estribaciones se encuentran numerosas rocas que por su constitución demuestran la procedencia volcánica; el carácter de los habitantes por una parte y la aspereza del terreno por otra, han impedido reconocer los focos en actividad que existen en la cordillera de Sagut para poder apreciar la afinidad que existe entre las rocas encontradas y las que proceden de dichos focos.
»Por la parte de Cottabato el terreno demuestra con claros indicios el levantamiento gradual que en él se está operando, y es probable haya dado lugar á la formación de una gran parte del Delta del río Grande de Mindanao. Entre esta región y Davao hay también claros indicios de haber existido volcanes activos, aparte del majestuoso Apo, que se encuentra próximo á Davao, y á unos 113 kilómetros de Cottabato.
»Reconocido este volcán en 1880 por el Gobernador de Davao Sr. Rajal, calcula su altura en 3.130 metros».
En el distrito de Buhayen, al NO. de Zamboanga existe otro volcán que no ha tenido erupción alguna desde 1640.
En la isla de Camiguim, situada en la costa N., que pertenece al distrito de Misamis, existe otro, cuya primera erupción fué en 1871.
Existen varios más insignificantes, pero de los cuales no se tienen más noticias que las comunicadas por los naturales, que aparte del poco crédito que se les pueda dar, resultan muy inciertas y contradictorias.
Mineralogía
No obstante lo poco explorado que se encuentra el subsuelo de Mindanao, merece el mayor interés la inmensa riqueza mineralógica que, según todos los indicios, encierra en su seno.
A pesar de existir grandes yacimientos hulleros en Surigao y Sebuguey, y una extraordinaria abundancia de azufre en las inmediaciones de los numerosos volcanes de Mindanao, la mayor riqueza mineralógica de esta isla reside en la vastísima extensión de sus terrenos auríferos.
Colocada la isla de Mindanao en la gran faja ó zona determinada por California y Australia, se halla dotada por la naturaleza de la misma riqueza aurífera que distingue á los mencionados países.
Los abundantes criaderos del codiciado metal se encuentran en la parte N., en los terrenos comprendidos por las provincias de Misamis y Surigao.
En la primera de las provincias citadas, el oro se presenta ordinariamente en terreno de aluvión y en cuarzo aurífero muy rico y abundante.
Los puntos de mayor producción en esta provincia son Pighoulugan, cerca del río Cagayan, Iponan y Pigtao, habiéndose encontrado en los lavaderos que tienen los naturales en estos últimos pueblos, pepitas que pesaban de 75 á 115 gramos.
En la provincia de Surigao los terrenos auríferos comprenden la mayor parte de su superficie.
Para poder dar una completa idea de la inmensa cantidad de oro que atesoran los terrenos de esta provincia, citaremos el informe emitido, al tratar de este particular, por el ingeniero inspector del ramo de minas D. José Centeno.
Dice dicho señor: «Las explotaciones más notables que se han llevado á cabo en Surigao, son las de los montes Caninon, Binutong y Cansostral, á una jornada del pueblo. El terreno de estos montes lo constituyen las pizarras talcosas, muy alteradas y la serpentina. En las primeras se encuentran filones calizos y cuarzosos desde media á tres pulgadas, en las cuales, especialmente en los calizos, se vé el oro mezclado con piritas de hierro y cobre, galena y blenda, observándose en ellas la notable circunstancia de que los más metalizados siguen siempre la dirección EO., al paso que las más pobres y las completamente estériles siguen otras diferentes. Las labores que hasta ahora se han ejecutado en ellas son todas muy superficiales por la abundancia de aguas que á ellas afluyen, y se ignora, por lo tanto, la ley que en profundidad siguen. Sólo ha podido observarse que en algunos puntos suelen presentarse partes sin vestigio alguno de mineral, seguidas de otras de gran riqueza, como si en su formación se hubiesen establecido varios centros de cristalización. En uno de los filones de Caninoro se han encontrado algunas de estas concentraciones, que han producido en una longitud de dos palmos hasta 80 taeles de oro.1
»No podemos calcular la producción anual de oro en este distrito por falta de datos. Una parte se emplea en joyería en la localidad y provincias inmediatas, y del resto hacen un pequeño comercio multitud de chinos y mestizos, sin dejar rastro alguno que pueda dar idea ni aun aproximada de su importancia.
»Además de la gran exportación que se hace de este metal, los naturales se valen de él para suplir la moneda en sus juegos y transacciones, teniendo tal afición á esta lucrativa industria que es muy corriente verlos trasladar sus pueblos á donde encuentran lavaderos que den abundante rendimiento».
En el distrito de Surigao, al NE. de la gran isla que nos ocupa, se han descubierto recientemente afloramientos de carbón á poca distancia de la costa.
En el Museo Biblioteca de Ultramar, que tantas cosas útiles, tantos objetos valiosos para el estudio y conocimiento de nuestras colonias encierra, principalmente en lo que respecta al Archipiélago filipino, existe un manuscrito que por lo importante copiaremos á la letra. Dice así:
«Memoria del criadero de hulla en el segundo distrito de Mindanao, al SE. del pueblo de Naanan y unas 7 leguas del barrio de Manticao, jurisdicción de dicho pueblo, lugar del criadero. Se encuentra éste en un cerro situado al S. del río llamado Diquiran, á una altura de 20 metros, donde aparece una beta de carbón, cuya dirección es de E. á O. con una inclinación de N. á S. de 25°, encontrándose otra ascendiendo en la misma dirección, cuya clase es superior á la primera, en una inclinación de 50°, siendo su altura sobre el nivel del río Diquiran de unos 40 metros. Camino: en tiempo de secos se puede recorrer el trayecto que media entre el barrio de Manticao y la montaña llamada Balagonon, á caballo, cuyo trayecto medirá unas 2 leguas por el lecho del río llamado Naauan; en la estación de aguas se puede hacer este camino en carabao. La montaña Balagonon tendrá una legua de camino muy pendiente, encontrándose como á la mitad de su ascensión un caballete, centro de precipicios muy imponentes por su profundidad, siendo su descenso por el O. algo más suave, pero no obstante es muy peligroso para caballo».
«Después de descender la montaña indicada se encuentra el río Diquiran y hay que marchar por el mismo, contra su corriente y con rumbo al E. una milla, y después hay que dejar éste y tomar un arroyo con rumbo al S., y á 2 millas se encuentra el cerro y criadero antes dicho».
«El tiempo empleado en recorrer el trayecto indicado, al paso acelerado del indio, es de cuatro horas».
«El expositor del carbón, D. Leopoldo Ferrer. Se desea tener acciones para la explotación».
A este documento, que se encuentra en el estante 2, tabla 5.ª, núm. 1.844, acompaña un plano del criadero que se cita.
Fauna.
Pocos son los estudios hechos hasta ahora en Mindanao de tan importante ramo de la ciencia; casi todo lo escrito sobre este particular se refiere á noticias inciertas, sin que pueda hacerse un estudio completo ínterin no se exploren los extensos valles que bañan los ríos Butuan y Grande de Mindanao y la abrupta cordillera de Rangaya, en cuyos territorios indudablemente habitan animales cuya existencia es hasta el día desconocida, ó al menos sólo se tiene como hipotética.
La fauna de estas islas, como en el resto del Archipiélago filipino, resulta pobre en parangón con las de otros países vecinos que, sin ser de mayor extensión ni de mejores condiciones climatológicas, cuentan con un infinito número de variedades desconocidas en este Archipiélago.
Mamíferos.
Monos (changos ó machines en Filipinas) muy numerosos y variados; los machines son muy corpulentos y fieros; en 1882 hemos visto en la isla de Bongao á varios marineros indios que salían por el bosque sin armamento, volver al destacamento huyendo de la acometida de una bandada de machines; se supone pertenecen á la familia del orangután.
Los hay más pequeños, de piel blanca y brillante, negros, de pelo muy lanudo y cara inteligente y otras variedades que se diferencian en muy poco de las ya mencionadas.
Estos animales se reunen en grandes bandadas, armando tales griterías que se hace insoportable su vecindad.
El indio los persigue con encarnizamiento por los grandes destrozos que hacen en los sembrados; cuando la hembra está criando, lleva siempre al hijuelo agarrado en forma de faja en la región abdominal; si se coge la madre, se aprieta el pequeñín de tal modo á ella que cuesta trabajo separarle.
El caguag.—Especie de mono alado, que puede considerarse como murciélago de gran tamaño; su vuelo es corto; es bastante apreciado por su piel, cubierta de pelo sedoso de muy variados colores.
Paniques.—Murciélagos de gran tamaño, muy abundante en las islas; hay una variedad que hace sus correrías durante el día; son de carne fina, apreciadísima por el indio.
Los carniceros carnívoros están poco representados en Mindanao, lo mismo que en el resto del Archipiélago. Sólo se encuentra el Miro (Paradoxius) y el Galoug, que causan mucho daño en las plantaciones de café; este último está dotado de una pequeña bolsa, de donde segrega una materia semejante al almizcle.
Los roedores son muy escasos, no tanto en variedades como en número, lo cual no ocurre en todo el Archipiélago, pues en las Calamianes hay años que destruyen las cosechas, pasando de unas á otras islas en grandes bandadas.
También existe una variedad de muy poco tamaño, y que al perseguirlo arroja un agudo chirrido: es común en todo el Archipiélago.
Tagua ó ardilla.—Existen varias especies: la más notable es la ardilla voladora, de cola parda y gris, con motas blancas; se sirve de la piel que le sobresale en los costados para dar su vuelo ó salto.
Tampoco son muchas las variedades de paquidermos. El caballo importado de España existe en gran número, pero de poca alzada; á pesar de ésto, es de excelentes cualidades por su fuerza y resistencia, y tan duro de casco que no necesita herradura.
El jabalí muy abundante.
El puerco-ciervo, que sólo existe en Mindanao, muy fácil de cazar por su poca resistencia en la carrera.
El cerdo común abundantísimo en todo Filipinas, donde presta un oficio á que debieran poner coto las autoridades.
En Zamboanga repugna verlos recorrer las calles cubiertos de inmundicias, haciendo las veces de vertederos cloacales.
Los rumiantes tienen mejor representación que los paquidermos, siendo mayores sus variedades y de más útil aplicación.
La raza vacuna se divide en dos ramas de muy distinta procedencia: la una, originaria de la Península, conserva sus caracteres distintivos, hasta la bravura, aunque en menos escala, como se ha probado en las numerosas corridas celebradas en Manila. La otra variedad es la indiana, con joroba y cuernos retorcidos. Todas son de mucha utilidad y de carnes muy sabrosas.
Los carneros y cabras existen, aunque en muy reducido número; donde hay mayor cantidad de estas últimas es en las rancherías de los moros, que crían la cabra como objeto de veneración.
El carabao (búfalo), animal muy corpulento y el que mayores servicios presta en el país, es de color negro parduzco con el pelo muy escaso, está armado de grandes astas en forma de media luna que siguen la dirección del frontal del animal. Su gran fuerza y resistencia le hace muy apreciable para las faenas agrícolas. Como anfibio que es, gusta en extremo revolcarse en el fango ó estar metido en el agua. Su único alimento es el pasto. Cuando son pequeños les taladran la ternilla de las fosas nasales, pasándoles un cordel que hace luego el oficio de riendas para guiar el animal.
Cuando se encuentra en estado salvaje en el monte es fiero y temible por su extremada ferocidad.
El carabao se emplea para vadear los ríos, y de este modo librarse de las asechanzas de los terribles saurios. Para efectuarlo, el indio monta sobre el lomo, y con una mano recoge la cola levantándola; con ésto evita que el animal se zambulla en el agua y consigue poderlo guiar mejor.
El ciervo abunda mucho en las islas; sirve de exquisito alimento á los naturales, que hacen de su carne una especie de conserva salada ó al humo, á la que dan el nombre de tapa.
En las aguas de Mindanao abunda el dugong, mamífero del orden de los cetáceos, cuya carne es muy apreciada por los indígenas.
Aves.
Como en los mamíferos, Filipinas presenta más escasas variedades ornitológicas que los países inmediatos; á pesar de ésto hay familias espléndidamente representadas, tanto por su variedad como por la hermosura de su brillante plumaje.
Las aves domésticas se encuentran en condiciones muy semejantes á las de Europa. Abundan las gallinas, patos y palomas, que, aunque de menor tamaño, son de carne muy exquisita.
El pavo se halla doméstico en Zamboanga, y se asegura que en Mindanao los hay en gran número en estado silvestre.
El pato se utiliza, no sólo por su carne, sino por los huevos que, cocidos, son uno de los manjares que mas agradan al indio; los vende en las galleras, pintados de colores, donde hacen gran consumo de ellos.
Las aves de rapiña son muy numerosas.
Aguilas.—Las hay de muy extraordinaria magnitud, de color grís, y las alas y cola muy obscuras.
El lauing, parecido al águila, de gran tamaño y fuerza.
El buho, de mucho tamaño y hermoso plumaje.
Las trepadoras están representadas por una numerosa variedad de papagayos, cotorras, carpinteros y otras; la más notable es el loro llamado de siete colores, en el que sobresale el encarnado; es pequeño, pero de hermoso aspecto por la firmeza y brillantez de su plumaje.
La catala, especie de guacamayo, de plumaje blanco y muy rara vez con pintas amarillas: las hay de dos clases, pequeñas como una paloma y de tamaño igual á una gallina; éstas suelen tener el penacho amarillo y encarnado; son muy fáciles de domesticar.
Tucán ó carpintero: tiene el pico muy agudo y resistente y de él se vale para abrir el nido en el tronco de los árboles, y por el ruido que produce semejante al martillo ha recibido el nombre de carpintero.
El barbudo, sabucot y otros, parecidos á los cuclillos, que nunca abandonan los bosques.
Las gallináceas son abundantísimas y están representadas por inmenso número de variedades.
La más notable es el tabon, que vive siempre próximo á las playas donde deposita sus huevos para la procreación; ésto lo ejecuta de un modo muy original. Empieza por escarvar en la arena un hoyo bastante profundo, donde va depositando los huevos; cuando tiene hecha la postura, valiéndose de las alas y andando para atrás, vuelve la arena á su posición primitiva, hasta formar un montón muy parecido á los que se encuentran en las carreteras para conservar la grava. Cuando el pollo sale del huevo, atraído por el canto de la madre, se vuelve con las patas hacia arriba y empieza a escarbar hasta salir de su encierro.
En estos animales todo es particular y raro; con ser su tamaño mucho menor que una gallina, los huevos, que son exquisitos, tienen más volumen que los de una pava.
Los labuyos ó gallos silvestres, de menor tamaño que los domésticos, son muy numerosos y abundan en los bosques.
Palomas.—La llamada curucuru, con la cabeza color púrpura.
El gura ó pichón coronado y el batobato dongon, de mucho tamaño y variado plumaje.
La de puñalada, que recibe este nombre por la mancha roja que ostenta en el pecho, y las de orejón y de anteojos.
El balor, muy semejante á la torcaz de España.
La tórtola, bato-bato munti y otras, todas de muy variados colores, desde el blanco ceniciento al negro; son de carne blanca, muy agradable al paladar.
El calao, del orden de los páseres, es uno de los animales más raros que se encuentran en Mindanao. De gran tamaño é inofensivo; tiene un canto muy monótono, y cuando se reunen varios arman un ruido infernal.
Están provistos de un enorme pico que les sube hasta el cráneo, afectando la forma de capacete, resultando desproporcionado con el cuerpo, que no será mucho mayor que una gallina. Su vuelo resulta corto y pesado, no obstante la abundancia de su hermoso plumaje rojo y gris.
Las ánades abundan de muy diferentes tamaños, encontrándose desde el pato real, negro y blanco con cabeza roja, hasta el pequeño y chillón, que habita en los manglares.
El martín pescador y martín cazador, que se alimentan de peces é insectos.
La garza vive siempre en los ríos, pantanos, y en la playa son muy numerosas y de largas patas y cuello prolongado: presentan el más raro aspecto cuando se las vé posadas tranquilamente sobre el lomo del carabao mientras éste está pastando.
Los palmípedos abundan extraordinariamente en Mindanao, donde la mucha humedad de su suelo se presta de modo admirable al sistema de vida de estas aves; entre sus numerosas especies citaremos el culisi, la aurega, el pato de monte y el pelícano, ave de gran tamaño y hermoso aspecto por su blanco plumaje y majestuosos movimientos: gusta de las orillas de los ríos, por más que lo mismo busca el alimento en agua dulce que en la salada.
En Zamboanga se ven muy hermosos ejemplares.
Existen otras muchas clases de aves que por su utilidad hemos de mencionar.
La golondrina (aleyon salangane), de muy poco tamaño y de cuyo nido gelatinoso extraen los chinos un delicioso manjar. El nido lo fabrican en cavernas ú otros sitios libres del paso del hombre; pero el indio, aguijoneado por el interés, lo busca en los sitios donde ya supone que existen, descolgándose á veces de grandes alturas en los acantilados de las costas, suspendidos de delgadas cuerdas de bejuco.
La codorniz, aunque algo más pequeña que la de España, abunda en los sitios donde hay sementeras de arroz.
La maya.—Especie de pequeño gorrión, que como el anterior, abunda de un modo fabuloso; se reunen en grandes bandadas, y vistas de lejos, por su pequeñez, más parecen insectos que aves.
Otros, sin ser de utilidad inmediata, podrían ser objeto de un activo comercio por la hermosura de su plumaje, que indududablemente tendría aceptación en el comercio para la aplicación del adorno de sombreros.
El chupaflor es sumamente pequeño, de variados colores y pico negro muy largo; se mantiene del jugo de las flores.
Pájaro mosca, pipis y motacillas, diminutos pajarillos de variados y brillantes colores; abundan mucho en todo el país.
Los azucareros, notables por la extraordinaria belleza de su plumaje que varía entre rojo, púrpura y los distintos matices del verde y azul sobre el fondo obscuro aterciopelado de la pluma pequeña que le cubre el cuerpo.
Reptiles
Especie numerosísima y prodigiosamente variada.
Entre éstas hay algunas que reportan al hombre gran utilidad.
El carey, del orden de los quelonios; tortuga de gran tamaño, apreciada por lo valioso del espaldar que lo cubre; éste es transparente, de color amarillo, jaspeado de otros más obscuros; su magnitud es grande, pues á veces tiene más de medio metro de largo. Hacen las posturas de sus huevos en la arena de la playa, ocasión que aprovechan los naturales para poderlos coger con suma facilidad, volcándolos con las patas hacia arriba. A la vez se aprovechan de los huevos, que son un rico manjar.
Los saurios son abundantísimos, tanto en el mar como en los ríos, esteros y lagunas.
El caimán, terrible animal que llega á alcanzar un tamaño gigantesco (5 á 6 metros de largo y hasta medio de ancho), causa infinidad de víctimas entre los indios.
Es de aspecto repugnante y de una ferocidad extremada, teniendo especial predilección por los perros, á los que acecha en el momento que los siente próximos.
Algunos indios cazan el caimán en su propio elemento: para ésto se arrojan al agua armados de un fuerte bolo y de un trozo de madera dura afilado por los dos extremos.
Cuando están cerca del caimán y abre éste la boca para engullirle, el cazador introduce el brazo armado con el palo, cuidando de que los extremos afilados se apoyen cada uno en una mandíbula, impidiendo de este modo que pueda cerrarla, y en esta forma le hacen morir ahogado.
Estos animales serían muy numerosos, á no ser porque el padre encuentra en los hijos un apetitoso manjar que consume con frecuencia, á pesar de los cuidados de la madre.
Chacón, pequeño lagarto inofensivo que sólo gusta de los lugares habitados: tienen un canto extraño, pues consiste en repetir su nombre de un modo monótono y acompasado; sus uñas son finas y agudas y de ellas se valen para andar por la pared, el techo y cualquier otro sitio por plano que sea.
Para desterrarlos de un punto donde se hagan molestos no hay cosa mejor que el humo del tabaco, con el que se asfixian y mueren.
Iguana, lagarto grande verdoso que abunda en los ríos: es inofensivo, excepto una variedad del río Grande, que es tan terrible como el caimán.
Dragón volador, lagarto pequeño que tiene adherida á la espalda dos alas membranosas, de las que se vale para dar cortos vuelos. Se dice ser venenosa su mordedura.
Sagita, muy parecido al anterior: hay quien cree que es una pequeña culebra que, provista también de alas, vuela cortos trechos. También se dice ser venenosa su mordedura.
Dahon-palay (hoja de arroz), nombre aplicado por el parecido que tiene con la hoja de esta planta, entre la cual se cría. Es de poco más de un palmo de longitud, de cabeza triangular achatada y cubierta toda ella de menudas escamas. La picadura, si no se acude á tiempo á cauterizarla, acarrea una fuerte calentura que termina con la muerte.
Alunolang y San Diego, muy parecidas á la serpiente negra del Indostán. Su veneno es tan activo que causa la muerte casi inmediata á la picadura.
El género Pithon es muy numeroso en Mindanao.
Laua (boas>.—Son de colosal tamaño, viven en terrenos pantanosos, en cavernas profundas y enroscadas á los árboles, desde donde acechan el paso de cualquier animal en el que puedan hacer presa. Algunas alcanzan 20 varas de longitud y hasta media de diámetro.
Naja ó serpiente de anteojos; pequeña é inofensiva, le viene este nombre porque su cuello está cubierto de un dibujo parecido á unos anteojos.
Bobas, completamente inofensivas, habitan en poblados y su longitud nunca excede de 3 á 4 varas.
Los bactracios están representados con profusión en todo el país; se multiplican de un modo prodigioso; así es que en el momento que las lluvias forman la más pequeña charca, surge un número infinito de ranas que ni de día ni de noche descansan en su monótono sonsonete, haciendo insoportable su vecindad.