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Música y Músicos Portorriqueños

Chapter 179: POST SCRIPTUM.
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About This Book

El autor ofrece un recorrido histórico y crítico por la vida musical de la isla, reuniendo datos dispersos sobre la educación, la creación y la interpretación musicales; presenta biografías y juicios críticos de artistas locales, intenta catalogar obras de compositores nativos y reconoce la escasez de documentación que limita su relato. La exposición combina investigación, recuerdos personales y opiniones ordenadas alfabéticamente, y busca servir de base para futuros estudios. Parte de la obra tiene finalidad práctica: explicar la publicación como medio para apoyar la formación vocal de su hija y asegurar los recursos para su debut.

COLÓN, Aberano.—Profesional.

Violinista ponceño.

No fué un virtuose, no por falta de condiciones, sino por tener que dedicar la mayor parte del tiempo a luchar por la existencia, en un ambiente algo enrarecido para dedicar al estudio las mejores horas sin menoscabo de los deberes familiares.

Pero fué un concertino de gran orquesta, con técnica correcta en pulsación y arco, repentizaba bien, gran fuerza de expresión, seguridad en las entradas, transportador y en ocasiones, director.

Parco de palabra, semblante poco risueño y algo retraído en el trato social, poseía no obstante bellezas psíquicas que le hacían apreciable.

Con algunos conocimientos del arte de componer, a veces producía bailables de buena factura.

Su polka El Orfeón Ponceño compuesto cuando la Feria de 1882, fué muy aplaudida y editada.

Fué siempre el violín concertino de la orquesta del teatro La Perla y el solista de la de Morell Campos. Murió, en Ponce, a principios de este siglo.

DÍAZ, Carmelo.—Profesional.

Es el cornetín solista de la Banda Municipal de San Juan. Nació en Aguadilla. Con Lequerica aprendió los elementos de la música, completándolos en la Banda de la Policía Insular. No le conocemos personalmente, pero la dulzura con que emite los sonidos, corrección del fraseo, facilidad para el doble picado y hondo sentimiento de expresión, nos hace considerarle como uno de los buenos cornetines de la isla, llamado a alcanzar grandes triunfos en el instrumento que tanta fama diera en Madrid al señor Coronel.

DOMÍNGUEZ, Lcdo. Celestino.

Pianista dilettante. Natural y residente de Guayama.

Sus estudios superiores los hizo fuera del país.

DUEÑO, Aurelio.—Profesional.

Notable contrabajista, natural de San Juan en donde, además del arte, ejerció como Procurador de la Real Audiencia. Persona de cultura y distinguido trato social. Le recordamos perfectamente. De regular estatura, color blanco rojizo, pelo tirando a rubio en cuanto al tinte, andar reposado, mirada penetrante protegida por cristales, conversación amena, pasión desmedida por la música, conocimientos arraigados, cuyas demostraciones le dieron prez.

Su hogar fué uno en donde se hacía música di cámera.

Si por los retoños se puede apreciar el tronco bastará decir que fué el padre de Braulio, el laureado músico compositor y de Manuel, también músico y poeta de renombre.

Ejerció influencia en el movimiento musical de la isla.

DUEÑO Y DUEÑO, Dr. Manuel.

Pianista dilettante. Natural de Bayamón. Con su padre Don Braulio estudió música.

Durante cursaba medicina amplió en los EE. UU. sus estudios del piano.

FRADERAS, Fidel.

Natural de Maricao. Pianista dilettante. Hizo los estudios musicales en Barcelona, España.

FERNÁNDEZ, Andrés.—Profesional.

Distinguido profesor de oboe, natural de San Juan en donde ha sido muy aplaudido, cuando desde su puesto en las orquestas de ópera, ha demostrado habilidad de ejecución y dulzura de tono en un instrumento difícil para la emisión de los sonidos por la especialidad de la boquilla.

FREYRE, B.—Profesional.

Flautista mayagüezano de alta escuela, esmerada y brillantísima ejecución. Alcanzó gran renombre como concertista y obtuvo muy buenos discípulos. Es de los artistas mayagüezanos que más se recuerdan, habiendo repercutido su fama por toda la Isla.

Fué generalmente conocido por el nombre de El Nene Freyre.

GALIÑANES, Rosa.—Profesional.

Nació en San Juan. Procede de la Academia de piano de Ana Otero, constituyendo con Alicia Sicardó, Carmen Belén Barbosa y Monsita Ferrer el privilegiado cuarteto de alumnas que salieron profesoras de dicho centro de enseñanza.

Conocida ya la escuela de su preceptora, cabe suponer cuales serán las condiciones de pianista que posee Rosa Galiñanes. Tiene el don especial de ser muy hábil acompañante, cualidad que no todos los buenos pianistas pueden ostentar.

Ejerce la profesión y le faltan horas para atender al crecido número de alumnas que concurren a su hogar. Sencilla y modesta es muy apreciada por la sociedad capitaleña.

GARCÍA ARTÍGUEZ, Elifio.

Guitarrista, natural de Naguabo. No podemos clasificarle ni como profesional ni como dilettante, porque dentro de la especialidad del instrumento en que tanto brilla, hasta ahora, que nosotros sepamos, no se ejerce en la isla ese ramo de la enseñanza musical; y, por su arte exquisito, rebasa los linderos de la heredad en que fructifica el diletantismo.

Para que sea más rara su habilidad, no toca el instrumento como todos los guitarristas, sino que colocada la guitarra horizontalmente sobre los muslos, con la mano izquierda pulsa las cuerdas como si fueran las teclas del piano, y con la derecha hace el punteo en igual posición.

Le oímos como acompañante en los conciertos de violín que diera Ángel Celestino Morales, lo que implica conocimientos superiores a los de un simple guitarrista, pero en lo que nos mostró su verdadero mérito de artista fué en las transcripciones que nos hiciera oir de obras clásicas. El andante de la sonata "Rayo de Luna" de Beethoven lo decía con tal arte y tan honda expresión, que nos hizo recordar la que al citado canto daba en el piano el pianista español Power. De sentirse es que por no salir de Puerto Rico permanezca desconocido en el exterior en donde hubiera adquirido puesto preferente como artista.

GEIGEL, Isabel.

Pianista diletante. Natural de San Juan. Discípula del profesor D. Fermín Toledo.

GÓMEZ TIZOL, Manuel.—Profesional.

Nació en San Juan el 6 de enero de 1842. Manifestó desde niño grandes aptitudes para la música y con su tío José Belén Tizol, aprendió lo elemental del arte y de la flauta, ingresando, muy joven aún, como flautín en la banda del regimiento de Cataluña. Cumplido el término de su contrata, tomó lecciones de su instrumento favorito, con el gran Flautista francés, Don Carlos Alard, durante el tiempo que éste permaneció en el país.

Lleno de justa ambición y no proporcionando el arte otros emolumentos materiales que los precisos para cubrir las necesidades de la vida, abandonó la profesión ingresando en el cuerpo de Administración militar, trasladándose, como tal empleado, a Santo Domingo, cuando la guerra del 1864.

Sorprendido por una partida enemiga cuando comandaba la conducción de un convoy, fué herido gravemente, por lo cual, y en premio de sus servicios, el gobierno español le otorgó la cruz de la orden de Isabel la Católica, con pensión vitalicia.

Retornó, para convalecer de la herida, a Puerto Rico, volviendo al ejercicio de la profesión, hasta que en 1866, se trasladó a Cuba, ocupando un puesto en la administración militar del Hospital de Cárdenas.

En Cuba fueron muy apreciadas sus condiciones de flautista, pues frecuentemente tomaba parte como concertista en actos públicos. Permaneció en la antilla hermana hasta unos meses antes de que estallara la revolución del 1868.

De nuevo en su país y retirado ya del servicio militar, en 1870 fué nombrado inspector de policía del primer distrito de la capital, en cuyo destino permaneció hasta su muerte acaecida el 2 de marzo de 1914. En 1886 fué a España, y en Madrid y Barcelona lo calificaron como un virtuose de la flauta. Tuvimos el honor de presentarle a nuestros maestros del Conservatorio, los que, después de oirle tocar, nos manifestaron que era un gran artista, que podía mostrarse ante cualquier público de Europa.

Su agilidad era asombrosa, y así como Dueño sobresalió en el doble picado, Gómez Tizol lo fué en los ligamentos de grandes frases, las que matizaba insinuando a veces ligeros picados de garganta sin romper la unidad del ligado. Su tono de emisión era dulcemente expresivo. Tenía especial gusto en ponerse a tocar en la sala de su casa y a obscuras, después de media noche, semejando su flauta ora al ruiseñor, ora melodías celestes de desconocido instrumento.

Además de la flauta, tocaba con delicada expresión el "Copófono", instrumento de copas de cristal de roca, que él mismo confeccionó y por el cual le concedieron en la Feria de Ponce, diploma de honor y accésit.

GUERRERO, Pedro.—Semi-profesional.

De joven y hasta el cambio de soberanía figuró como profesional en el cornetín que practicaba con suma habilidad y corrección. Nació en Humacao. Desde que ingresó como oficial en la Policía Insular abandonó el arte, como profesión, aunque toma parte algunas veces en conciertos. Actualmente ejerce como dentista en Arecibo.

IRIARTE, Lola.

Pianista dilettante, natural de San Juan. Fué una de las alumnas más prestigiosas del señor Sarriera.

LAGO, José María.

Clarinetista dilettante de gran fama. Natural de Arecibo y discípulo de Juan Inés Ramos.

LECOMPTE, Luisa.—Profesional.

Es la única mujer portorriqueña que ocupa puesto preferente como violinista en las orquestas de ópera. Natural de San Juan, con su padre aprendió el violín, y después perfeccionó sus conocimientos en el Conservatorio de la Habana. Si en vez de dedicarse, prematuramente a la profesión, hubiera podido seguir estudiando unos años más, con facilidad se hubiera abierto paso entre los concertistas.

LECOMPTE, Sergio.—Profesional.

Como violinista fué de la misma talla de Julián Andino, ocupando con éste los primeros puestos en las orquestas de concierto y ópera. Tomó lecciones de Mauricio Álvarez. En los últimos años de su vida trocó el violín por la viola de amor. Cuando acompañaba el raconto de Hugonotes era siempre aplaudido. Ejerció la enseñanza muchos años obteniendo muy buenos discípulos. Murió en 1912.

LÓPEZ GASTAMBIDE, Miguel.

Pianista dilettante, natural de Añasco. Perfeccionó en Barcelona y con sus distintos viajes por Europa los conocimientos adquiridos en la Isla.

MANGUAL, Rafael.

Flautista dilettante, natural de Mayagüez. Discípulo predilecto del Nene Freyre.

MÁRQUEZ, Rafael.—Profesional.

Está reputado como uno de los mejores flautistas del presente, recibiendo grandes aplausos y juicios meritorios de la prensa, cada vez que ejecuta los pasajes de ópera en que la flauta acompaña las cadencias, como en el aria de la locura de la Lucía. Ejerce la profesión a conciencia y también hace excursiones por los campos de la composición, habiendo sido laureado en el certámen de "La Libertad Borinqueña."

MARTI, Ignacio.—Profesional.

El mejor clarinetista que ha producido el país. Su fama ha repercutido fuera de la isla. Fué músico mayor del batallón de línea "Cazadores de Puerto Rico" y en Puerto Plata, R. D. fué hasta su muerte el director artístico de la banda militar de aquella plaza. Era un concertista. Según referencias nació en Mayagüez.

MARTÍNEZ APARICIO, Manuel.—Profesional.

Contemporáneo de Dueño y Gutiérrez, fué el mejor Cello de aquella época. De gran cultura musical, en su hogar se rindió culto ferviente a la música di cámera. Fué hasta su muerte el violoncello de la orquesta de capilla de la Catedral, compartiendo su laboriosa vida entre el arte, el escritorio y dirección de la casa mercantil de Felipe Hecht, la única introductora, entonces, de instrumentos y obras musicales.

MARTORELL, Eduardo.—Profesional.

Perteneciente a una distinguida familia de San Juan, fué un gran flautista, de tono dulcísimo y esmerada ejecución. Con Don Carlos Alard tomaba frecuentemente parte en conciertos, en los que patentizó la buena escuela de su compañero y preceptor.

Fué el primer flauta de la orquesta de capilla, único sitio en que tocaba con el carácter de profesional.

MEDINA DE VASCONI, María.

Pianista dilettante, nacida en San Juan. La discípula más connotada de Don Fermín Toledo.

MILIAN, Liborio.—Profesional.

Aventajado profesor de cornetín, que fué solista aplaudidísimo en la banda de la Policía. Su ejecución era clara, elegante y muy técnica. Nació en Ponce.

MONTOTO DE SALAS, Erma.—Profesional.

Una de las discípulas aventajadas del señor Sarriera, que después de viuda se ha dedicado a la profesión, como preceptora de piano. Hemos oído a algunas de sus alumnas, con escuela bastante aceptable.

MORALES, Ángel Celestino.—Profesional.

En el periódico La Chispa, de Manatí, y en la edición del 20 de junio de 1904, con motivo de un concierto que diera en el Casino Español, este violinista, nacido en Gurabo, decíamos: "No es todavía un virtuose, pero llegará a serlo en no lejano tiempo, si amplia sus estudios del Conservatorio con los de audición de los grandes maestros e interpretación con estilo propio, no imitativo, de los grandes clásicos.

"Cuando por primera vez recorrió la isla para arbitrar recursos con que trasladarse a Madrid, le señalamos los puntos débiles de sus conocimientos, que eran el solfeo y la escuela de arco; y, él, anhelante de su progreso, se dedicó a reforzarlos con firmeza hasta llegar a dominar el primero, pues repentiza correctamente, y en el arco adquirió, bajo la dirección de los maestros Hierro y Monasterio, los secretos para manejarlo con pericia."

Ángel Celestino Morales, hizo excursión como concertista, por las Antillas, Venezuela y Méjico, obteniendo fama y provecho.

En Cuba le sorprendió, prematuramente, la muerte, cuando se encontraba en plena luna de miel, y la mente llena de ensueños de glorias para el futuro.

La Legislatura Insular votó una cantidad para trasladar sus restos a la tierra nativa.

MORALES, José Miguel.

Pianista dilettante ponceño. En la perla del sur hizo sus estudios de piano que ha ampliado con sus frecuentes viajes a los centros musicales de Europa y EE. UU.

MUÑOZ COLOMER, Jesús.—Profesional.

Natural de Utuado, con Don José María Lago tomó lecciones de música y con el joven pianista español, Rufino Diez, que falleció en Utuado, hizo grandes progresos en la técnica del piano. Después se trasladó a Madrid y en el Conservatorio se graduó de profesor de piano y armonía. En 1891 regresó a su pueblo natal, poseyendo bastante ejecución y notable estilo, dedicándose seguidamente a la enseñanza, que ejerció también durante algún tiempo en Juana Díaz. Tiene muy buena escuela y facilidad para trasmitir. Hoy no ejerce, pues prefiere la quietud del escritorio comercial a las fatigas del profesorado.

NADAL, Blas.

Connotado pianista dilettante. Natural de Mayagüez. Su educación artística la recibió en Europa.

NADAL SANTA COLOMA, Matilde.—Profesional.

Mayagüezana e hija del Lcdo. Don Ramón Nadal. Hizo sus estudios en Madrid bajo la dirección del maestro Zabalza, del Conservatorio Nacional. Con título del referido centro musical, regresó a Puerto Rico, y después de haber sido muy aplaudida en conciertos públicos se dedicó a la enseñanza, siendo desde hace muchos años, profesora de música de las escuelas públicas.

Su estilo es delicadísimo y correcto. Su temperamento musical es hereditario y familiar, pues casi todas sus hermanas cultivan, con méritos, el arte.

O'NEILL LÓPEZ, Juan.—Semi-profesional.

Estudió piano y composición, graduándose como maestro en el Instituto Musical de Lenox, Mass., EE. UU., en 1902. Fué profesor de piano en el Branch del "Brooklyn Conservatory of Music"—Flatbresh.—

No tenemos noticias de que actúe en San Juan, su residencia, como maestro, aunque frecuentemente toma parte en actos musicales de carácter privado.

Es natural de San Germán.

OTERO, Modesta.—Profesional.

Natural de Humacao, con su hermana Anita perfeccionó los estudios que hiciera en su Villa natal, llegando a ser la primer ayudante, y después la directora de la Academia de Piano que ambas establecieron en la Capital.

No alcanzó el renombre de su hermana y preceptora, pero fué tan concienzuda pianista como ésta. A la muerte de Anita se puso frente a la fuerte labor de la enseñanza, hasta que el exceso de trabajo debilitó su organismo, falleciendo en 1912.

Con su muerte desapareció un centro docente, que debió ser la base del Conservatorio de música portorriqueño.

PADILLA DE SANZ, Trina.—Profesional.

La Hija del Caribe, seudónimo literario que emplea hasta para la correspondencia íntima, nació en Vega Baja, cuna también de su padre, el ilustre y castizo poeta, doctor en medicina, Don José Gualberto Padilla, conocido, literariamente, por El Caribe.

Trina Padilla, con temperamento hereditario de artista, estudió el piano como complemento de su esmerada educación, sin que remotamente sospechara que había de servirle de profesión.

Afortunadamente, sus aptitudes fueron encaminadas por sendas escogidas, pues fué su único preceptor, Don Fermín Toledo, y ella, una de las más sobresaliente de sus alumnas.

Esposa del distinguido caballero Don Ángel Sanz, ya fallecido, que ocupó altos puestos en la administración española, por su brillante y desahogada posición social, estuvo en condiciones de no abandonar el estudio del piano, al que dedicaba todas las horas que los cuidados maternos la dejaban libre.

Su hogar siempre ha sido un centro de arte. A él acuden como en peregrinación, cuantos artistas de valer, ya literario ya musical, pasan por Arecibo, su residencia desde hace más de veinte años.

Trina Padilla es una verdadera pianista, de esmerada y delicadísima ejecución, sentimiento expresivo interesantemente apasionado, en concordancia con su poética y fantástica imaginación. Técnica bastante correcta.

Su poderosa retentiva la ha hecho poseedora de un extenso y selecto repertorio de las mejores obras clásicas, pues casi con una audición se queda grabada en su mente la factura de una obra.

Es una buena acompañante y repentiza con facilidad.

Las obras de Chopín, Beethoven, Mendelsonn, Schubert, Shumann, Albéniz, Granados y demás maestros del piano, le son familiares, bordándolas cuando las ejecuta ante auditorio competente.

Después del cambio de nacionalidad, las veleidades de la diosa Fortuna, la hizo tomar como profesión lo que hasta entonces solamente era deleite del alma, y desde que abriera su academia de Piano en Arecibo, el tiempo le es corto para las clases.

Su cultura intelectual, su apasionamiento por todo lo que sea arte, las relaciones que por sus méritos y propio esfuerzo ha adquirido con personalidades musicales de gran fama en el extranjero, la permiten estar a la portada entre los conocedores del progreso en la bibliografía musical y de ahí que en su Academia se enseñen los métodos modernos de más valía, siguiéndose además la correcta escuela de su maestro.

Simultáneamente con el ejercicio de la profesión, empezó a desarrollar sus dormidas facultades literarias y ora en prosa, ora en verso, la prensa nativa y selectas publicaciones literarias del extranjero, engalanan las columnas con sus producciones.

Como poetisa ha obtenido laudos en Juegos Florales y certámenes.

Como literata musical es colaboradora de número y corresponsal en Puerto Rico, del Correo Musical Sud-Americano, que se publica todos los miércoles en Buenos Aires y que en nuestro concepto es uno de los mejores periódicos musicales del mundo.

Su corazón es un tesoro inagotable de bondades y siempre es de las primeras, cuando no la iniciadora, en toda idea noble y altruista. ¡Dejaría de ser ángel de caridad, siendo tan artista!

PARÉS, Josefino.

Fué un virtuose de la guitarra. Nació en Morovis en 1862 muriendo repentinamente en Manatí el 18 de marzo de 1908. Fué artista por temperamento, por el estudio, y si se nos permite la frase, por necesidad, ya que únicamente en las manifestaciones artísticas hubiera podido expandir los delicadísimos sentimientos de su alma.

Discípulo en Barcelona del gran guitarrista catalán, Ferrer y Esteva, durante dos años fueron tan sorprendentes los progresos que hiciera, que un día, asombrado el profesor con la interpretación que diera a una de sus obras más difíciles, le dijo: "No tengo más que enseñarle, usted me supera."

Las cuerdas del dulcísimo a la par que difícil instrumento, cuando eran pulsadas por los dedos de Josefino Parés, vibraban con tan sonora expresión y arte, que el oyente se sobrecogía y extasiaba cual si las vibraciones que percibiera lo fuesen de la armonía celeste, que según el gran Rossini, es imposible concebirla en el mundo material por la insuficiencia del grosero lenguaje que se emplea: la música.

Interpretaba acertadas y difíciles transcripciones, para guitarra, de obras clásicas, con un punteo claro, conciso, de igualdad absoluta en los acordes.

Los trastes del instrumento los conocía tan profundamente, que al acompañar de oído a un buen instrumentista o cantante, seguía los movimientos armónicos y modulantes cual si lo hiciera al piano o por lectura del original. Oímos buenos guitarristas en España, pero ninguna tenía la fuerza de expresión que Parés.

En la fantasía Variaciones sobre el Carnaval de Venecia ponía de alto relieve su técnica y agilidad. ¡Con qué modo tan especial producía los sonidos enarmónicos! De la danza La Melancolía de Tavárez, hizo una creación. Fué un artista tan elevado, que nunca le oímos tocar rasgueos de bailables o cantos regionales.

Tocaba la guitarra con pleno conocimiento de la música. Además era un correcto pianista, y con la pluma litográfica hacía maravillas. ¡Nuestra pobre descripción es pálida ante la realidad, desgraciadamente, desaparecida!

PENEDO DE CUEVAS ZEQUEIRA, Elisa.

Pianista dilettante. Natural de Fajardo. Desconocemos con quien adquirió su brillante escuela. Interpreta con maestría.

RAMÍREZ, Rufino.—Profesional.

Violinista y Licenciado en Farmacia. Nació en Mayagüez en donde hizo estudios elementales del arte, trasladándose después a París para cursar los estudios superiores con el gran maestro de violín del Conservatorio Mr. Beriot.

A su regreso, según referencias del señor Mauricio Álvarez, su mejor discípulo, solamente se dedicaba a trasmitir sus conocimientos entre determinado número de alumnos.

Nos aseguró también que, aparte de la escuela de arco, tenía interpretación propia y delicada.

RIVERA, Modesto.—Profesional.

De este connotado violinista, natural de Cayey, fallecido en Madrid el 16 de diciembre de 1893, desde la Corte española al Director de El Neófito, periódico ponceño, una dama portorriqueña de alto valer, lo que publicado por el referido vocero en su edición del 20 de enero de 1894, decía: "Ha muerto Modesto Rivera, joven que vino de Ponce hace 6 años lleno de ilusiones, emprendiendo con entusiasmo los estudios del violín. Alcanzó el primer premio en el Conservatorio, que es mucho alcanzar, y no satisfecho aún, ganó otro premio en el estudio de la armonía. El ilustre Maestro Monasterio lo quería tanto que lo llevó a tocar a presencia de la Infanta Isabel."

"Conquistó un puesto entre los profesores de la orquesta del Teatro Real; perteneció a la Sociedad de Conciertos que bajo la dirección del maestro Bretón está compuesta por notabilidades artísticas."

"En fin era incansable y vivía enamorado de la música; pero... ¡el destino es implacable con algunos seres! ¡La lucha por la existencia!... Modesto Rivera, vivía buscando, aquí y allí con que sostener a su familia, y después de tantos trabajos, vióse repentinamente hundido en la más grande desesperación... ¡Del exceso de ejercicio se le presentó una parálisis en un brazo! ¡pobre joven! De tanto cavilar se enfermó y el tifus acabó con su vida..."

"¡Así concluyó el perseguido por la desgracia!"

"No tenía Modesto otro pensamiento que el de regresar a Puerto Rico, a que le oyesen sus paisanos."

"¡Infeliz! ¡La gloria ha ido a recogerla al cielo!"

Con esta bellísima y honda exclamación, como de mujer y artista al fin, terminaba la luctuosa misiva.

En Puerto Rico, antes de su marcha para España, formó parte de la orquesta de Morell Campos y ya antes, en 1875, había sido en Vieques Profesor de Música y secretario de aquella municipalidad o gobierno militar especial, siendo gobernador de la plaza el Coronel Quijano.

Modesto Rivera honró grandemente el nombre de su país en la antigua metrópoli y de no haber muerto lo hubiera también honrado, con mayores triunfos, en el extranjero.

RODRÍGUEZ SERRA, Lcdo. Manuel.

Pianista dilettante. Nació en Sabana Grande. Los estudios superiores de música y piano los hizo en el extranjero.

ROSSY CALDERÓN, Celio.—Profesional.

Nació en San Juan y en España se educó musicalmente.

Su escuela de piano es correctísima, con ejecución esmerada por lo ágil, clara, técnica en todos los detalles y sentimiento expresivo conmovedor.

Cuando regresó al país en 1886 se dedicó a la profesión tomando parte en audiciones públicas en las que se consolidó como pianista.

Con Segura Villalba fué el coopartícipe en la fundación del Instituto de Música.

Clausurado éste, Rossy abandonó la profesión aunque no la práctica del instrumento.

Aunque hace poco alarde de sus conocimientos, éstos son sólidos y selectos.

SABATER, Juanita.—Profesional.

Nació en Mayagüez. Después de haber obtenido el primer premio se graduó, como profesora de piano, en el instituto de música de Barcelona.

Notable repentista; con limpieza técnica, originalidad de interpretación y sin efectismos de expresión exagerada. Su repertorio es clásico. Posee además grandes disposiciones como directora de orquesta.

Ejerció la enseñanza en Mayagüez. Acompaña con maestría.

Es artista por estudio y por temperamento.

SANTINI, Nicolás.

Flautista dilettante. Natural, según referencias, de Barranquitas. Hizo en Ponce sus estudios musicales.

SICARDÓ, Alicia.—Profesional.

Concertista de piano. Directora de una Academia musical en la que prosigue el sistema de enseñanza de la que fué su preceptora, Ana Otero.

Nació en San Juan y todas sus hermanas cultivan con esmero el arte.

Como pianista goza de alta reputación por su brillante ejecución ajustada, en absoluto, a todos los preceptos de una severa técnica. Interpreta a conciencia y su expresión es delicadamente poética. Estudiosa en sumo grado, los momentos libres de las clases, los aprovecha, ya aumentando la agilidad de su mecanismo, ya puliendo los pasajes difíciles o la interpretación de obras selectas. Nunca está satisfecha de sí misma, y observa cuidadosamente el estilo de los pianistas a quienes puede oir tocar, pues cree que, hasta en los más modestos, siempre puede encontrarse algo apreciable.

Con el connotado violinista suizo, Mr. Ern, cultivador exquisito de la música clásica, que reside en San Juan, estudia la interpretación de los grandes maestros, armonía y composición. Después de la muerte de la Otero, Alicia continuó sus estudios de piano con Gonzalo Núñez.

La Academia que dirige y de la cual son profesoras auxiliares sus hermanas Rosa y Ana, goza de merecido prestigio. El plan de estudios dividido en 7 cursos, es idéntico, en cuanto al sistema y textos, al empleado en los Conservatorios de Madrid y París.

Con frecuencia presenta a sus alumnas en audiciones públicas en las que pueden apreciarse los progresos, disposiciones de cada una, y efectos del sistema educador.

La última celebrada en el Ateneo, fué un acontecimiento por lo selecto del programa y adecuada interpretación con que lo cumplieron las diversas niñas y señoritas que hacían su exhibición.

De su academia procede la señorita Mercedes Rodríguez que actualmente estudia en el Conservatorio de Madrid, pensionada por el señor Teodoro Aguilar, y que al sufrir el examen de ingreso, fué calificada para el 5º año de piano, el mismo que cursaba con la señorita Sicardó cuando obtuvo la beca.

Basta contemplar la elegante y bella figura de Alicia para adquirir la certidumbre de que se está en presencia de una artista.

SICARDÓ DE CARACENA, Ramona.—Profesional.

Nació en San Juan en donde, con el señor Sarriera, hizo estudios durante algún tiempo. Después pasó a la Habana ingresando en la escuela de música de aquella ciudad, y últimamente en Madrid completó sus conocimientos hasta adquirir ejecución sorprendente así como un estilo propio y elevado.

Según hemos leído recientemente en la prensa, ha sido designada para ocupar una plaza de Profesora de piano en el Conservatorio de Música de la Habana, Cuba.

SICARDÓ DE CASTAÑOS, Josefa.

Pianista dilettante. Natural de San Juan. Discípula del señor Sarriera. Reside actualmente en Madrid.

SIMÓN, Enrique.—Profesional.

Natural de Mayagüez. Discípulo de Freyre. Flautista connotado que por algunos años fué profesor de dicho instrumento en la orquesta del teatro Tacón de la Habana. Reside en su pueblo natal ejerciendo la profesión. Dirige orquestas y bandas, cultivando también la composición.

SOLER, Gerardo.

Pianista dilettante. Natural de San Juan. Discípulo meritísimo del señor Cabrizas.

TAVÁREZ DE STORER, Elisa.—Profesional.

Hija del pianista nativo Manuel G. Tavárez, de éste heredó el temperamento y disposición especial para el piano. Nació en Ponce en cuya filarmónica ciudad estudió, con notable aprovechamiento, bajo la dirección de los profesores Galván, Arteaga, y Chavier, habiendo empezado sus estudios a los 7 años de edad.

En 1896, se trasladó a Madrid ingresando con alta calificación en el Conservatorio. La Diputación Provincial le concedió una pensión de 24 pesos mensuales durante dos años, que no le daban ni para la mitad de sus gastos, habiendo sido su padrastro, el doctor Álvarez Valdés, su verdadero protector, así como de sus otros hermanos a los que ha educado.

Permaneció en el Conservatorio hasta el 1899 y allí, en reñida lid, obtuvo primer premio de solfeo y de armonía, y segundo y primero de piano, mereciendo una especial felicitación del tribunal examinador.

Sus profesores del Conservatorio fueron: la señora Pilar Fernández de la Mora, de piano; y los señores Reventós y Fontanilla, de solfeo y armonía, respectivamente.

El año que obtuvo el primer premio de piano, tuvo el honor de dar una audición en el Palacio Real, ante S. M. la Reina Doña María Cristina y la Princesa de Asturias. Antes de su regreso visitó a París, y posteriormente fué muy aplaudida en Cuba, en los recitales que organizara. También fué muy aplaudida en los públicos de esta Isla.

Su técnica es irreprochable, borda las piezas que ejecuta y Chopín tiene en ella un buen intérprete.

En San Juan, Arecibo, Manatí y Utuado, ejerció la profesión, que abandonó después al contraer matrimonio.

Tiene inéditas algunas composiciones, entre ellas, una brillante y conceptuosa Fantasía.

Elisa Tavárez es una gran artista que no debe permanecer retraída del arte que tanta fama diera a su padre.

TIZOL, Eusebio.—Profesional.

Nació en San Juan. Ha sido el mejor contrabajista que ha producido el arte portorriqueño. Su ejecución era, sin hipérbole, realmente asombrosa. Jugaba con el instrumento y por difícil que fuese la música que le pusieran en el atril, la repentizaba a conciencia.

Fuera de Puerto Rico su nombre hubiera alcanzado fama y honores. Perteneció a una familia en que el arte ha sido siempre su patrimonio.

TIZOL, Dr. José de Jesús.

Hijo de D. Manuel viola notable, fué un violinista diletante que hizo los estudios en París, simultáneamente con la carrera de medicina. Nació en San Juan.

TIZOL, Manuel.—Profesional.

Constituyó con sus hermanos Eusebio, Facundo, Gervasio y José Belén un cuarteto de músicos distinguidísimos que en la mitad del siglo XIX, eran de los primeros en todos los actos musicales. D. Manuel tocaba la viola, y fué un buen preceptor de instrumentos de cuerda.

Sus hijos el Dr. José de Jesús, Gervasio (que falleció en Coruña al graduarse de médico, era más violinista que José de Jesús) y Mateo, han sabido honrar dignamente la fama artística de su apellido.

TIZOL, Mateo.—Profesional.

Aunque el violín es su instrumento favorito y con el cual ha obtenido meritorios aplausos, su verdadera fama consiste en la habilidad y pericia como maestro concertador de compañías líricas. Mateo vivió ejerciendo como violinista, en Puerto Rico, durante los primeros treinta años de su vida, pero después empezó a viajar y desde 1897, si no estoy equivocado, se encuentra ausente de su país natal. Actualmente reside en la Habana en donde goza de reputación y afectos.

VAN RYHN, Margarita.

Pianista dilettante natural de Carolina. Se graduó de maestra de piano en St. Aloysius Academy, New Lexington, Ohio. Actualmente hace estudios de perfeccionamiento en la Academia de Alicia Sicardó. Tiene grandes condiciones para llegar a ser una excelente artista.

VIZCARRONDO, Dr. Felipe.

Flautista diletante, natural de San Juan, en donde hiciera sus estudios con tanto aprovechamiento, que le sirvieron de poderosa ayuda en la Habana y Cádiz para hacer la carrera de medicina.

POST SCRIPTUM.

Cuando empezábamos a escribir esta sección y ya en prensa las cuatro primeras del libro, fuimos hondamente sorprendidos con la noticia de la muerte acaecida en los primeros días de Octubre, en New York, del reputado pianista compositor Gonzalo Nuñez, al que ya habíamos dedicado una biografía especial aunque no con la extensión de sus méritos.

Al cerrar esta sección, deseamos consignar el luctuoso acontecimiento, que representa una pérdida inmensa, por haber sido Gonzalo Nuñez una de las más legítimas glorias del arte, y especialmente del portorriqueño, pues supo honrar el nombre de la patria nativa en el extranjero.

SECCIÓN SÉPTIMA.
Música Regional.

CAPÍTULO XXI.

Eran nuestros deseos haber hecho en esta sección, un estudio analítico, y en parte gráfico, del origen, desarrollo y evoluciones de la música genuinamente portorriqueña y con especialidad de la danza; mas, por una parte, el no tener, aún, compilados todos los cantos jíbaros, labor factible aunque penosa y tardía; y, por otra, lo costosa y extensa, pues el texto pasaría de cien páginas y las transcripciones musicales no menores de 20, el intento queda transferido para más tarde, si es que Dios nos concede algunos años más de vida.

Nos limitaremos a una breve reseña de los cantos nativos y evoluciones de la danza.

Nada refleja tan fielmente la originalidad intelectual de un pueblo como sus cantos nacionales o regionales, siendo éstos los que a través de los tiempos coadyuvan, sino sirven de orientación casi absoluta, con la historia a fijar los caracteres particulares de las razas.

El objeto del arte musical no es más que uno; pero así como siendo inherente a todos los hombres la facultad de hablar, la forma de expresión ha dado origen a la diversidad de idiomas y dialectos, así también, dentro de la universalidad de la música, hay variedad de géneros, estilos y formas de expresión que han venido a caracterizarla colectiva y hasta individualmente.

No es en la técnica o preceptiva en donde se encuentran tales diferencias; es la idealidad expresiva de los sentimientos lo que acentúa las características.

La forma melódica, que en los cantos populares se manifiesta en toda su primitiva sencillez de expresión, es la que más principalmente fija, en consorcio con el ritmo, la idiosincracia musical de cada pueblo, nación o raza.

"La música, dice el ilustre maestro francés Mr. Camile Saint Saens, surgió de los ruidos de la Naturaleza, de los cantos de los pájaros, de los gritos de los animales. Pero el Arte, empero, no es la Naturaleza; el Arte es una creación del hombre, cuya base es la Naturaleza."

De aquí el que para expresar los sentimientos más íntimos del alma en un lenguaje universal, el hombre haya creado el arte de la música, pero con los acentos peculiares a su estado psíquico, que forzosamente tiene que estar en relación con las modalidades de su carácter, pasiones, educación, costumbres, placeres, trabajos y hasta con la misma parte de Naturaleza que le rodea, pues siendo ésta una, también lo es varia, modelo, el más perfecto, del principio fundamental de la estética.

Los primitivos hombres, apenas se extasiaron en la contemplación de la Naturaleza, al oir los trinos y escalas de los pájaros, los rugidos de las fieras, el tronar de la tempestad, el murmullo de las corrientes, los silbidos penetrantes de los vientos; y, sentir interiormente los primeros aleteos de la pasión, ora plácidos cual los de la paloma, ora iracundos como los del águila cuando vuela rápida en pos de una presa, trataron primeramente de imitar con la voz aquellas expresiones, y después de adquirida la facultad o aptitud, intuitivamente, la aplicaron, con modalidades propias, a la expresión de los sentimientos.

De ahí surgieron los cantos populares que, mientras más espontáneos más puros, mientras más puros más sencillos y mientras más sencillos más en concordancia con la idiosincracia personal o colectiva.

¿Existen en Puerto Rico cantos populares que denoten características etnológicas?

¿Pertenecen exclusivamente o son derivaciones de la raza aborígen, de la colonizadora o proporcionalmente de las dos?

La primer interrogante nos permitimos contestarla afirmativamente.

En cuanto a las demás, si tenemos en cuenta que, así como de los indios Incas se han encontrado vestigios de un sistema musical propio basado en solo tres notas y ritmos más irregulares que uniformes con el cual, a semejanza del primer sistema melódico griego, expresaban sus concepciones artísticas, de los indios boricanos se ignora hasta hoy, al menos por nosotros, si poseían o no, formas determinadas de expresión musical; y en cambio, basta un ligero examen analítico de la estructura y expresión de los cantos nativos para apreciar las similitudes de tonalidad, cadencias métricas y melancólica expresión, con muchos de los cantos populares españoles y más especialmente con los de las regiones andaluza y gallega de donde procedían la mayor parte de los colonizadores de esta Isla siendo lógico suponer o deducir, que nuestra música regional, aunque con algo propio del medio ambiente, es derivada de la característica de la raza española.

No hay quien se atreva a negar la existencia de acentos, colores, líneas, o como quiera designarse la psiquis musical, propia de cada nación. Basta tener un poco de cultura artística para, en cuanto se oye una composición, sobre todo de las del género recreativo, poder decir que el estilo es húngaro, francés, español, alemán, etc., etc. Pues así también hace ya mucho tiempo que los cantos y bailables portorriqueños se distinguen, con claridad, de las guajiras cubanas y tangos americanos del continente y antillas.

Los instrumentos musicales que emplea el pueblo de nuestras alturas y sabanas, consistentes en los de cuerda, tañidos mas por punteo que por rasgueo, denominados: tiple, cuatro y bordonúa, son sustitutos o derivados del guitarrillo, bandurria y guitarra española, aunque distintos los dos últimos en la encordadura. Los otros dos que completan la orquesta jíbara, no son de origen español. El güiro o guícharo, tal vez, sea una derivación bastante desvirtuada, de algún instrumento indio similar. La maraca que sólo la emplean para los cantos especiales de aguinaldos, nos inclinamos a considerarla como importada por la raza africana, pues recordamos que cuando la esclavitud regía, desgraciadamente, en Puerto Rico, en los bailes que anualmente celebraban las diversas tribus de negros, por Reyes y San Miguel en la antigua plaza del mercado de San Juan, los únicos instrumentos que empleaban para marcar el ritmo de sus grotescos bailes y canturías, eran los de percusión denominados bombas y maracas.

Los principales cantos populares de la población campesina son: las coplas, décimas, caballos y aguinaldos; los del pueblo de las agrupaciones urbanas, sólo se circunscriben a las canciones de serenatas.

Algunas veces durante nuestros frecuentes viajes por el interior de la isla nos hemos detenido en mitad de un solitario camino de herradura, atraídos por el eco armonioso de entonaciones, bien timbradas, en las que notábamos algo distinto a la melodía y ritmo de los cantos arriba citados.

Tales melodías eran entonadas por campesinas que, cabe la orilla de un arroyuelo, mitigaban con la expansión musical, la rudeza de las faenas propias de su condición.

Esos cantos, que hemos oído repetidas veces, tienen mucho de la expresión melancólica que dan las campesinas gallegas a los que entonan durante siegan las mieses, y reminiscencias de las melodías irlandesas. Por la forma rítmica y terminación cadencial de las frases en las que, por intuición, solamente emplean la semi-cadencia, hay que concederles carácter regional.

Lo que caracteriza las canciones de serenatas, nombre que nos ha parecido el más adecuado, por la índole de los versos, para clasificar dicha música, es la simetría de los fragmentos y frases, el casi exclusivo uso de tonos menores, la lentitud de los movimientos y sobre todo el dejo melancólico de que está saturado el pensamiento musical. Estos cantos son siempre acompañados por guitarra haciendo los cantantes un verdadero abuso de las notas tenidas, que casi vienen a ser calderones prolongadísimos.

El baile constituye otra de las características de las razas y naciones.

En el baile hay dos factores que concurren a ese objeto; el movimiento coreográfico y la música. Ambos tienen que marchar acordes para que la expresión étnica esté bien definida, siendo la música, desde luego, la que más acentúa las modalidades de la raza o región, aunque la finalidad del bailable sea solamente la del placer coreográfico.

Los bailables genuinamente portorriqueños son pocos; están circunscritos a los llamados seis y vals de los jíbaros y a la danza, ésta como bailable social.

El seis jíbaro, se subdivide en dos clases: el denominado simplemente seis y otro al que se le agrega el adjetivo chorreado y por contracción, chorreao. La diferencia estriba en que el chorreao se baila vertiginosamente, siendo, por tanto, más rápido el movimiento musical, y en que, frecuentemente, se interrumpe el baile para recitar una copla de picaresco estilo, la cual se designa con el nombre de bomba.

La estructura musical es lo que le dá carácter nativo o regional. La parte melódica puede considerarse reducida a una o dos partes de 8 compases que sirven de tema para variaciones interminables. La métrica del movimiento acompañante es una mezcla del ritmo ternario con el binario, aunque al llevarlo a la notación del pentagrama se fija como compás, el de dos por cuatro.

Algunos peritos musicales encuentran similitud entre el ritmo de los bailables portorriqueños con el del zortzico vascongado, opinión que no compartimos, pues la periódica precisión del ritmo irregular del zortzico, es incompatible con la elasticidad, imposible de anotar, que se da a la supradicha combinación terno-binario de nuestros bailables, en el cual estriba la gran dificultad con que tropiezan los extranjeros para ejecutarlas con expresión adecuada.

El vals jíbaro es de distinta factura al vals corriente. La frase melódica es corta, con muy pocas variantes; y el acompañamiento armónico se basa, exclusivamente, en los acordes tónico, subdominante y dominante, llamados acordes naturales. Con frecuencia se omite la nota del bajo acompañante, en el primer tiempo de cada compás, sustituyéndolo por un golpe de mano en la caja armónica de la bordonúa.

La danza, de tango completamente distinto al de las demás americanas, es, por su carácter regional, de relativa reciente creación, ya que, en su primitiva forma de tango americano, fué importada de Venezuela el año 21 del siglo pasado, y hasta en uno de los de la sexta década de dicho siglo, no adquirió carta de naturaleza nativa.

El danzón, importado de Venezuela, no tenía otra finalidad que la del baile. Su melodía era insulsa, circunscrita a una frase repetida de 8 compases, sin pensamiento determinado, a la que daban el nombre de paseo, y dos partes más de ocho y a veces 16 compases repetidos, que formaban el bailable y en las cuales, la monotonía del ritmo estaba en relación con la melodía, desprovista de toda expresión.

A veces solían aplicarle letra de carácter chabacanamente satírico o alusivo a un hecho determinado, cuya letra aprendía el pueblo, inmediatamente, para cantar el danzón en dondequiera que se ejecutaba.

Así la costumbre, de las danzas de cantaleta, infiltrada en el pueblo de San Juan, cuando después se hizo la innovación rítmica, lo que influyó en que las danzas capitaleñas no puedan citarse como modelos del género elevado que, con Tavárez y Campos, adquirió dicho bailable hasta casi transformarse en verdadera composición étnico-musical.

La evolución rítmica la hizo Julián Andino, empleando la combinación terno-binaria en el acompañamiento. En el danzón primitivo había alguna combinación parecida, pero muy simple, pues sólo se reducía a un tresillo de negras, un compás si y otro no. Pero en la hecha por Andino, el tresillo (elástico)[36] era de corcheas en cada tiempo de un compás alterno.

También la melodía adquirió belleza de expresión, variedad y alguna fijeza temática, pero continuaba pobre, no ya de combinaciones armónicas, sino de modulaciones.

Tavárez fué el que dió a la melodía, la debida relación expresiva entre el pensamiento inicial y la variedad temática con verdadera riqueza de modulaciones y acompañamiento armónico de correcta construcción. Aplicó varias combinaciones rítmicas, saturando al espíritu del conjunto artístico, del ambiente moral de la época.

Juan Morell Campos, después de muerto Tavárez, continuó la evolución, ampliando las combinaciones armónicas por medio de otras instrumentales, nuevos y variados ritmos, frases melódicas inspiradísimas, bien equilibradas y mejor concordadas con el pensamiento inicial.

La vivacidad rítmica y desarrollo del discurso melódico responden, por la robustez de expresión, al ambiente luchador en que desarrollaba sus iniciativas el pueblo de su tiempo.

Pero con la muerte de Campos, la evolución se paralizó. Se han compuesto después innumerables danzas, se ha tratado de hacer innovaciones en su factura, pero desgraciadamente el estado caótico-moral del pueblo, que hasta hoy casi puede decirse carece de una orientación fija dentro del nuevo régimen imperante, influyendo en el ánimo de los compositores, le hacen desvirtuar, con las novedades de factura rítmico-melódicas que introducen, el carácter netamente portorriqueño de la danza, como bailable y como composición regional.

El renacimiento de la pura forma se inicia; y, si los jóvenes compositores que suben, son como tales, cuidadosos en la producción, no solamente pueden salvar la típica factura sino completar la evolución, hasta hacer que nuestra danza adquiera modalidades, como las de la húngara y la de otros pueblos que, con los cantos populares, son fuentes de inspiración inagotable para la producción de obras maestras.

El compositor coameño, por adopción, José Y. Quintón es el llamado a que la historia musical le registre esa página de honor.

Y no es la danza solamente la que debe adquirir entre los bailables el carácter regionalista; también el vals puede ostentarlo, pues así como el vals venezolano, el francés, y hoy el vienés tienen factura especial, ¿por qué no dársela al portorriqueño?

El Vals Tu Risa, de Rafael Balseiro, tiene una característica expresión criolla, y su autor, que tan sugestionado está por esa forma de bailable, puede proseguir produciéndolos con acentos más regionales, aunque debe sacrificar algo del floreo característico de su personalidad productora.

Y fuera de los bailables, en la misma música severa, puede y debe intentarse que en el conjunto se destaque la idiosincracia de la música nativa.

Para terminar esta sección diremos, que como productores del antiguo danzón, sobresalieron: Don Eulogio Cortés y Don Ramón Santaella; después de hecha la evolución y en el típico estilo capitaleño, los más connotados y constantes fueron Julián Andino, Casimiro Duchesne, Damián Esturio, (el nene) José del Carmen Martínez, Paco Pérez, Carlos Segné, Blas Laguna y otros de la Isla a quienes seducía el estilo; y dentro de la elegancia de factura creadas por Tavárez y Campos, Sandalio Callejo, Dueño Colón, Monsita Ferrer, Simón Madera, Rafael Marquez, Luís R. Miranda, Ángel Mislán, Heraclio Ramos, Arturo Pasarell, Juan Ríos Ovalle, José Quintón y Manuel Tizol Marquez, son los de mayor renombre.

SECCIÓN OCTAVA.
Profesorado.

CAPÍTULO XXII.

Dentro del medio ambiente en que se han desarrollado todas las manifestaciones artísticas portorriqueñas, si meritorias son las de los compositores e instrumentistas, también las de los que, desde él, a veces, casi desconocido gabinete de trabajo de sus hogares, se han dedicado a la penosa tarea de la enseñanza, merecen ser considerados y que los nombres de los de mayor y eficiente labor figuren en esta especie de memorandum del arte borincano.

No seremos prolijos en el relato. Consideramos suficiente a nuestros propósitos, indicar el ramo de la enseñanza que practicaron y métodos de su escuela.

Solamente nominaremos a aquellos que no aparezcan citados por otros conceptos en las secciones precedentes.

Terminando con este capítulo el plan general del libro, queremos suplicar nuevamente a los que nos lean suma indulgencia para el estilo, pues no somos literatos, y también ante cualquier omisión que pudiéramos cometer. Si realmente la hubiera será por inadvertencia o constreñido por alguna poderosísima razón que alguien y no nosotros, dada su rectitud de conciencia, explicará debidamente.

ACEVEDO, Cándido.

Natural de Manatí, en este pueblo ejerció la enseñanza elemental de la música, con facilidad de trasmisión, minuciosidad en los detalles y conciencia profesional. Ha obtenido buenos alumnos que hoy figuran como partes principales en bandas y orquestas. Su instrumento favorito es el violín.

AGRINSONI, Germán.

Nació en San Juan. Hijo de un profesor de cornetín. Con Verar hizo sus estudios de música. Fué el requinto y sub-director de la Banda de la Policía. Hace años figura como clarinete solista de la orquesta del teatro, y actualmente es el director de la orquesta del Casino Español de San Juan. Ejerce la profesión y tiene muchas composiciones del género bailable.

ANDINO, Felipa.

Fué preceptora de piano en San Juan y otros pueblos de la Isla, hasta su muerte acaecida en Utuado en 1888.

Su escuela era la misma del señor Cabrizas con quien estudiara. Su estilo brillante se reflejaba en la manera de tocar de sus alumnos. Practicaba además el canto.

BASTARD TIZOL, Jaime.

Después de ser un buen instrumentista, al vencer su contrata como requinto de la banda de Artillería, se dedicó a la enseñanza sorprendiéndole la muerte, muy joven aún, como profesor de la escuela de música del Asilo de Beneficiencia. Sus instrumentos favoritos fueron la flauta y el clarinete. Nació en San Juan.

BLASSINI, Francisco.

Nació en Yauco, educándose en Florencia, Italia. De familia distinguida y rica, puede decirse que el arte fué su principal distracción. Su escuela de piano puramente italiana, era completa. La diosa Fortuna le abandonó por completo y en Mayagüez y Aguadilla ejerció la enseñanza del piano con resultados satisfactorios. Era un alma nobilísima que en todas sus manifestaciones revelaba sentimientos altruistas. Su alta cultura y educación le granjeaban las simpatías públicas. Murió repentinamente en Aguadilla en 1913. Dió en este pueblo algunas audiciones con sus discípulas en las que se pudieron apreciar notables progresos.

BURSET, Joaquín A.

Nació en Humacao en donde cursó los estudios elementales de la música, marchando después a Barcelona en donde los hizo sólidos, adquiriendo los especiales del piano, concertación y dirección.

Es muy buen solfista. Fué el director de la Compañía lírica "Gira Artística" y desde entonces ha venido actuando como maestro en diversas compañías de zarzuela que han hecho temporadas en la Isla, Antillas españolas y Venezuela.

Aunque ejerció la profesión como maestro de piano, dá preferencia a la dirección orquestal.

CRUZ, Domingo. (Cocolía.)

Natural de Ponce, además de ser un bombardinista que en el género bailable ha alcanzado gran renombre, ha sido preceptor de música por muchos años y Director de la Banda de Bomberos. Además es un buen Violoncellista.

Perteneció siempre a la orquesta de Campos, la que dirigió después de la muerte del maestro.

DUEÑO Y DUEÑO, Belén.

Distinguida señorita natural de Bayamón e hija del connotado maestro Don Braulio, fué discípula de los señores Arteaga y Gonzalo Nuñez. Artista por herencia y temperamento tiene mucha técnica en piano y música y es la actual profesora de piano que en su pueblo natal ejerce con grandes resultados.

DULIEVRE, Francisco.

Mayagüezano, que por inadvertencia dejamos de incluir entre los instrumentistas notables, ya que es un buen violinista, que si prosiguiera estudiando llegaría a alcanzar lauros como concertista. Era el concertino de la orquesta de la Policía, y con frecuencia actúa como tal en las de compañías de ópera. Es director de compañías líricas y actualmente ejerce como Director de la banda escolar de Añasco.

Es un temperamento artístico de primer orden que sin haber completado sus estudios se hace notable.

EGIPCIACO, Antonio.

Educador de música ponceño, en cuya ciudad ejerció durante largos años. Fué el preceptor de la mayor parte de los buenos artistas que han hecho y hacen honor a la Perla del Sur. Su instrumento favorito era el violoncello.

Murió en Ponce en tiempos de la soberanía española.

FULLADOSA, Carmen.

Natural de Humacao, se dedica a la enseñanza del piano trasmitiendo a conciencia los conocimientos que posee.

Ha ejercido en varios pueblos de la Isla, y la instrucción elemental que da es correcta.

GEIGEL, Carlos.

Contemporáneo de Callejo, Cabrizas y demás preceptores durante las décadas del 1860 al 1880, ejerció la enseñanza del piano con notable aprovechamiento.

GIRONA, Matilde.

Natural de San Juan y procedente de una familia en que el arte tuvo siempre buenos cultivadores, desde niña empezó sus estudios musicales con notable aprovechamiento. Fueron sus profesores de piano los señores Aranzamendi y Sarriera.

Sus progresos fueron tan notables que a los 15 años ya tocaba en audiciones públicas siendo justamente aplaudida.

Dedicada a la enseñanza desde hace años, con labor persistente y callada, trasmite con acierto y conciencia, pudiendo considerarse como una buena profesora para la enseñanza elemental y secundaria del piano.

GUILLEN, Miguel.

Hijo de un buen maestro de música y organista catalán que ejerció en Arecibo y otros pueblos, tenía verdadera disposición musical poseyendo bastante ejecución en el piano y conocimientos generales del arte cuya profesión ejerció en San Juan hasta su muerte acaecida en uno de los primeros años de este siglo.

Figuró en el cuadro de profesores del Instituto musical de Segura Villalba.

Era perito en la afinación y reparaciones de pianos.

LALOMA, Salvador.

Clarinetista de renombre que por inadvertencia dejamos de incluir en la sección de instrumentistas notables, fué también connotado educador de música, y de su instrumento especialmente.

Fué el primer clarinete de la orquesta de Capilla de la Catedral, desde su fundación, y ocupó la plaza de Requinto en bandas militares.

LAZA, José.

El actual condueño del acreditado bazar "Euterpe," almacén de música e instrumentos acreditado en la isla, es un músico modesto que posee con excepcionales facultades el bombardino, dedicándose principalmente a tocar en las orquestas de ópera e iglesia y a enseñar teoría y solfeo, lo que hace a conciencia.

MADERA, Simón.

Natural de Mayagüez. De gran cuadratura musical. Posee el violín y el clarinete con bastante escuela. Su ejecución es técnica y esmerada. En el clarinete tiene un tono muy dulce y en el violín expresa con acentos pasionales. Como compositor de música regional su nombre es conocido y apreciado. Hace años que reside en Guayama dedicado a la profesión, especialmente de instrumentos de cuerda. Es muy buen solfista y posee espíritu artístico.

Tiene dos hijos a los que ha enseñado violín y el varón especialmente está en condiciones de, pudiendo ir a un Conservatorio, alcanzar puesto eminente como violinista. Su modo de expresar, cuando aún es un niño, revela al artista, aunque hoy en estado incipiente. Durante el pasado año Simón Madera organizó un terceto, con sus dos hijos y dió conciertos por la Isla con el fin de mandarlos a educar fuera. Ignoramos el resultado de la excursión.