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Obras dramáticas de Eurípides (3 de 3) cover

Obras dramáticas de Eurípides (3 de 3)

Chapter 6: ARGUMENTO
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About This Book

Una colección de traducciones al español de tragedias del dramaturgo griego que presenta dramas mitológicos donde confluyen dioses y mortales. Destacan episodios de reconocimiento filial y conflicto ritual: un joven criado en un templo descubre su verdadero origen, sufre sospechas y un intento de envenenamiento, y finalmente se produce un reconocimiento que reconcilia a su madre y a él. Las piezas exploran la arbitrariedad divina, la piedad y la culpa humana, la tensión entre honor privado y sanción pública, y recurren al coro y a pasajes líricos para articular emociones y reflexionar sobre identidad, destino y las consecuencias de la pasión.

ANDRÓMACA


ARGUMENTO

Andrómaca, viuda de Héctor, esclava concubina de Neoptólemo, hijo de Aquiles, de cuya unión ha nacido Moloso, de tierna edad al comenzar la acción de esta tragedia, sufre las consecuencias de su rivalidad con Hermíone, esposa legítima de Neoptólemo, sin duda originada de las preferencias de este con Andrómaca y por su desvío o antipatía a Hermíone, y contenida por la presencia y la autoridad del amante y marido. Pero ausente este en Delfos en expiación de una injuria a Apolo, y libre Hermíone del freno que la reprimía, extremó de tal manera su odio que obligó a Andrómaca, amenazada de muerte con su hijo Moloso, a huir del palacio de Neoptólemo y demandar protección a la diosa Tetis, abrazando su estatua y sin separarse de ella. Moloso estaba oculto, y Menelao, padre de Hermíone y rey de Esparta, había venido para ayudarla en su abominable proyecto.

Por la fuerza no era lícito entre los griegos, dadas sus ideas religiosas, violar por ningún pretexto el asilo sagrado de Andrómaca, y Menelao recurre para lograrlo al engaño, prometiéndole salvar la vida de Moloso, ya en poder suyo. No cumple, sin embargo, su palabra, y hubiera sacrificado sin piedad al hijo y a la madre sin la llegada y la intervención de Peleo, abuelo de Neoptólemo y bisabuelo del niño, avisado oportunamente por Andrómaca del peligro mortal que la amenazaba. Menelao renuncia a su cruel empresa y abandona a Hermíone, y esta intenta suicidarse desesperada por el mal éxito de su plan, y sobre todo por el miedo que le inspira su marido, librándose al fin de la suerte que le aguardaba por la aparición de Orestes, hijo de Agamenón y primo suyo, que la ayuda a huir a su ruego y por vengarse de Neoptólemo, que se había casado con Hermíone sabiendo que era su prometida y sin hacer caso alguno de las súplicas y razones que le expuso. Anuncia también a Hermíone que los habitantes de Delfos, a instigación suya, se han conjurado para matar a Neoptólemo; y en efecto, preséntase poco después un mensajero que confirma el asesinato del hijo de Aquiles. La unidad de tiempo, como se ve, se quebranta evidentemente. Llega también el cadáver de Neoptólemo, y por último la misma diosa Tetis en persona, que desata el nudo o resuelve el conflicto dramático, ordenando que Neoptólemo sea sepultado en Delfos para recordar a la posteridad el crimen de sus habitantes; que Andrómaca vaya al país de los molosos para casarse con Héleno y perpetuar allí a los descendientes de Éaco, que serán sus reyes, y, por último, anuncia también a Peleo que será inmortal como los dioses y que vivirá siempre en su palacio y en su compañía.

Racine ha escrito una Andrómaca imitada de esta de Eurípides, y los franceses, en general, la estiman superior a su modelo. Se comprende fácilmente que así sea si tenemos en cuenta la ordinaria parcialidad de sus compatriotas en todo cuanto atañe a su vanidad nacional, como en parte acontece también a los demás pueblos; pero también se comprende sin grande esfuerzo que el culto ciego a las tres unidades, dogma de la mayoría de los literatos y críticos que las han comparado y juzgado, y la violación manifiesta de dos de ellas por Eurípides, y la posibilidad de que número no escaso de aquellos, habiéndola leído solo traducida, hayan tenido también influjo importante en esos fallos, erróneos en nuestro modesto juicio. La impresión que produce la obra del poeta griego desenvolviendo una fábula religiosa a la vez que popular, conforme con las costumbres, ideas y sentimientos nacionales; con personajes de caracteres naturales y pasiones sencillas y reales, dentro del círculo de la civilización helénica, y exornado este cuadro con una poesía sobria, viril y eminentemente dramática, pierde no poco de sus encantos leyendo en seguida la de Racine, que extrema las virtudes de Andrómaca hasta convertirla en una reina cristiana, y a Neoptólemo o Pirro en héroe semibárbaro, a pesar de sus galanterías francesas, y que ofrece personajes, pasiones y caracteres antihelénicos, amanerados e insípidos, y todo esto expuesto en una versificación y una rima tan monótona como insoportable.

Andrómaca es una tragedia griega notable, con todos sus elementos esenciales, porque el destino, o la voluntad divina, sobreponiéndose a las humanas, inspirándolas y moviéndolas como dóciles instrumentos, lleva a cabo sus acuerdos humillando su orgullo y sus pretensiones, y demostrando la flaqueza o inanidad de los cálculos de los mortales. Neoptólemo ha ofendido gravemente a Apolo y ha de expiar su pecado, y de aquí sus amoríos con Andrómaca, su casamiento con Hermíone y las consecuencias funestas de su predilección por la primera. Obra de un dios, solo otra diosa, Tetis, y cumplida la expiación, puede y debe resolver el conflicto suscitado. Pero ni Esquilo ni Sófocles la hubieran escrito como Eurípides, porque este prefiere, dentro de esa esfera tradicional, presentar a los hombres como son, no como deben ser ni superiores a la realidad, como sus dos ilustres predecesores. No hubieran llamado a Febo rencoroso como un hombre malvado, y habrían también omitido la exposición o prólogo de Andrómaca, y las dos justas forenses de Hermíone y de Andrómaca, y de Peleo y Menelao, y los flechazos contra las mujeres, con la agravante de ser ellas mismas las que las disparan para darlas más fuerza. Filósofo de su época y nada crédulo, pinta a nuestro linaje como es, desenvuelve la tesis de los males e inconvenientes de la poligamia, fin moral y político, y observa también los preceptos de la misma moral dramática, puesto que el principal culpable respecto a los dioses y a los hombres, o Neoptólemo, es castigado y premiada Andrómaca como merecía.

En cuanto a la fecha de su representación, basta su simple lectura para averiguar que debió ser durante la guerra del Peloponeso, porque el poeta no pierde nunca la ocasión de congraciarse con los espectadores, ensañándose en los lacedemonios, achaque muy democrático y causa probable de los largos parlamentos forenses ya citados, gratísimos a los atenienses, y objeto de las donosas burlas de Aristófanes en Las Avispas. Los eruditos dicen que se representó el año segundo de la olimpiada 89, 422 antes de Jesucristo.

PERSONAJES

Andrómaca, viuda de Héctor y mujer de Neoptólemo.
Una esclava troyana.
El coro, compuesto de mujeres tesalias.
Hermíone, esposa de Neoptólemo, hija de Menelao.
Menelao, padre de Hermíone.
Moloso, hijo de Andrómaca y de Neoptólemo.
Ρeleo, abuelo de Neoptólemo.
Una nodriza.
Orestes, hijo de Agamenón y de Clitemnestra.
Un mensajero.
Tetis, diosa del mar y esposa de Peleo.